Posts Tagged ‘Vall d’Uixó’

 

La escena ocurre en el acantilado de los Mártires sin tierra en Oropesa del Mar , junto una  vieja torre del siglo XVII para alertar de los piratas. EL mar baila su tango renovado entre las rocas. Trae el agua cantora un eco de pasos y rumores de voces que se adueña del recuerdo de dos emprendedores de Vall d´Uixó, que ascienden por el escabroso sendero del peñón,  entre mar y roca , cuya estrecha cumbre  corona la monumental Torre custodiada de palmitos, aliagas y tomillos. Las gaviotas planeando mecidas por el viento pasan muy cerca de sus cabezas. Y desde allí, horizonte marino, la voz puede viajar tan lejos como un mensaje en una botella. Es capaz  llegar a todos los oídos del mundo que es una caracola.

(Yo, hablando con el mar y el aire)

Oh, Torre sobre el mar de Juan Sin tierra. Yo, sobre este acantilado, el llamado Angelillo de la Vall d´Uixó , en Oropesa estoy fuera de mi huerto desconsolado. El dolor me acompaña en cualquier momento. Siento desde aquí el acecho y la fiereza de corazón de los pulpos, robando en mi tierra todo mi trabajo. Noto sus  tentáculos sobre mis verdes calabacines. Nace de mis vísceras, un profundo asco sobre este mar  mirando hacia Vall d´Uixó, como el que no acostumbrado viaja en barco y se marea. Me acompaña la triste miseria de ese lugar vaya donde vaya. Puedo ver el pueblo a más de 80 kilómetros de distancia, y quienes me están robando.

Vosotros chusma, -¡ estáis hundidos! y yo sobre la piedra del acantilado, aún floto sobre los resto del pasado.

¡ Venga a mi la lanza y la espada para atravesaros!

Es cuestión de tiempo que tropezemos mi arpón y vuestros brazos.

Mientras el concejal de empleo os promete 20.000 leguas de viaje submarino, con empleos en los caminos.

El azadón bajo el agua, y respirando por el tubo de cerveza a la sombra de las higueras.

Oh mar renovado, lánzate sobre esta franja de tierra, que tiene más cloacas que huertos sembrados.

Vuelve mar como hace miles de años,  a que sea tu reino marino Vall d´Uixó.

Llévate a esta gente mar adentro, hasta la isla de los plásticos, y que allí funden un nuevo imperio, con el mismo concejal de empleo, la misma chusma, las mismas tradiciones, y que sea la bellísima alcaldesa convertida en princesa.

Desde Oropesa del Mar con amor a Vall d´Uixó  Angelillo de Uixó.

Amen.
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El 5 de octubre del año 2017 corte con la cabeza el suelo al dejar caer la regadera. Me elevo sobre un pedregal de vall d´Uixo, como un asceta perdido en un mundo liberal contemplando dos realidades  contrapuestas, y a la vez cientos, miles, de realidades implícitas unidas entre ellas dispuesta a encerrarme en un laberinto. Sobre mi mundo  arena, tierra, sequedad, y aislamiento, degeneración por cuanto me rodea. A mi alrededor solo hay  libélulas que se posan entre los palos que sirven para que trepen los guisantes, cuyo dolor está escrito entre sus hojas debido al efecto de la presión atmosférica. En el fondo del horizonte, aun se ve lo que les ha atacado. “La calima” como una bestia  surgida de las profundidades , se balancea blanca, suspendida entre el mar y los edificios de los pueblos del contorno  que podía divisar entre agrestes y desoladas colinas, Nules, Moncofar. El calor y este efecto propio del verano producía unas temperaturas sofocantes, que atentaban contra la vida vegetal, “tan inadaptada a los cambios”. los días previos a este día, fueron idénticos a este , y los meses de  verano que se acaba de ir, el más  tropical que se tenga constancia, y el verano se adentraba en territorio otoño. Otoño según las horas de sol y el calendario, pero no un otoño de llovía como tantas canciones, un otoño seco.
Las piedras de este lugar, mis compañeras de destino, entre las que acabare recodando el mundo, como un canto rodado que una vez cantó a este tiempo, eternamente viviré como piedra, son testigos de lo que digo:-
ellas decían amontonadas unas sobre otras, “tan llenas, tan duras, tan eternas frente a tanto cambio” no recordamos nada igual a este día.
Desde hacía meses, no llueve. Lo que  hace diferente  a este día  del día ayer, y el  motivo que interrumpe mi mundo de piedra, que algo ha movido,  es la visión de esa niebla blanca de calor flotando. La primera siembra de invierno, está perdida.Los guisante yacen mustios empalados junto las cañas. Se habían arrojado rendidos a las ramas en la madrugada, para descansar asfixiándose lentamente. Sabía que para muchos de ellos, echarles agua era una perdida de tiempo en estos momentos.Las hojas de acelgas, parecían los tentáculos de los pulpos escarbando en la arena de un fondo . Las lechugas estaban acostadas, amarillas, enjutas y ásperas sobre el suelo. Tenían color amargo, habían perdido su liberal color a la vista. Para este rincón, y lo que nos acontecía, a nosotros las criaturas del pedregal,, hombre, azada, matorral, huerto, era un día de derrota. Solo un zafarrancho de agua nos podía salvar. El viejo algarrobo lo sabía. El agua. Ella vibraba en mis manos a diario. cien, doscientos litros ,pasaban de la roca de la fuente a mis manos. El viejo bar oasis, se cobraba algún café de mi parte, y alguna una ironía de la vida con su palmera verde pintada en la fachada. Yo  atrapaba el agua como en el sahara, en garrafas para derramarla  lentamente para que la chupara la tierra, como se chupan los labios cuando se ama o cuando se finge amar. Pero este día, 5 de octubre como si la calima anunciara uno de los otros cambios que vendrían, al presionar el grifo, salia un pequeño chorro de agua de la fuente del oasis. a través del negro agujero recibía su blanco néctar con estrépito de cascabeles, arrastrando un murmullo y un olor aséptico  de agua-  hipocresía  de estos tiempos, mientras se desinfecta el agua, se ensucia el aire. El viento arrastra partículas nuevas y mutantes, como llegan a los campos nuevas especies invasoras, una de las cuales aplaste contra mi antebrazo. dejando al mosquito tigre entre mis pelos enterrado. Llego con el agua en carretilla como un asceta neolítico en un paisaje de cavernas rodeadas de chumberas, bajo los cuales estaban mis ajos, cebollas, tomates, amaranto. Mi sabana africana en vall d´uixó. me falta la tribu. Allí estoy yo estacado, cavernícola indomable luchando contra la calima y el homus cognitivus. El hombre más repelente de todos los tiempos: el racional y político. EL agricultor que me rodea, esta incorporado a la red de agua, es ajeno al cambio climático, pero igual de pobre que yo en su balance de resultados, se admiraba de las toneladas de naranjas que conseguía de cuatro fanecadas sin esfuerzo, ocho, diez toneladas, doce, más o menos. Y unos mil euros de perdidas anuales. Y eso no era nada, su logística estaba a punto de saltar por los aires. El cambio climático venía de mil maneras inconcretas. Todo cambia a cada segundo. Hoy calima, mañana gota fría, heladas y al día siguiente sol. Las probetas científicas que nos había conducido  hasta aquí , acabarían flotando en el cieno, pues la ciencia no había descubierto nada real, solo el peso, la comparación entre las superficies de las cosas físicas. Las vecindades humanas serán ya un nido humano de miseria personal . colmenas humanas agotadas, servían para alojar náufragos, seres de la caverna en ciudades pomposas, urbanas, modernas, con personas arrojadas a la hoguera de la exclusión, la corrupción y la degeneración. algunos de volvería gayas, portavoces de la tierra, otros se tirarían a la tabernas, o al sexo. Cada cual es responsable de iluminar su mundo con estupideces. Un orden mundial basado en los actos de cada uno. Liberalidad absoluta. Un desierto mental amenazando ¿ qué puede llenar el desierto? la familia, el coche, la patria…. No, ante ese desierto el suicidio. junto ese desierto mental como analogía, el desierto físico, cada día muchos metros de diserto avanzan. Y la gente  huye de esos desiertos que les llegan. Y vendrán como llegaron los bárbaros la gente del desierto. Y es posible que se detengan ante nosotros. y al contemplar nuestro mundo, no  nos aplasten y nos admiren, y no devasten nuestra civilización,y se unan a ella como ciudadanos de segunda en el sector servicio. Pero queda otra salida, si por nuestra propia estupidez no nos destruimos, que es el plan A, queda el plan B. Retroceder para avanzar. un colapso general. Un cambio climático que termine con las cosechas, la pesca, la ganadería. Y que el hombre sano respire con su lanza. Que truene el clan, el aullido de los lobos, las orgías en las selvas. La vida sencilla de un mongol. La sonrisa de un bárbaro. El sonido de los cuernos. Las migraciones de los pueblos por las estepas. Y que durante miles y miles de años nadie pueda relatar esto porque nadie sepa leer. que solo tengan de estos millones de vidas recuerdos las piedras.
Angelillo de Uixó

 

 

 

Personajes dramáticos:

Una madre,

una novia,

Francisco Julian ( hijo y novio)

Perla ( la perra)

El manuel ( vecino)

Don Torrao.

Un rumano.

Una loca.

El escenario de la acción cerca de las grutas de San José en la urbanización El Progreso. Vísperas del día de la madre, enredos de perros entre vecinos, enredos de perros enamorados, enredos de Perla, una perra, en una cadena. Cuesta de San José, en una caseta:

el hijo, la novia  y la madre.

teléfonos preocupados en la caseta de más arriba, donde mal vive el aludido en la discusión, un rumano y su socia, con cabeza certificada por psiquiatras de que esta perdida. Voces de reyerta  van hacia el rumano. Los vecinos de alrededores de picardeo distraídos. rascándose la sangre de los brazos el compadre El manuel , a su fontoche trágico de cuñado de dos palmos, el Torrado.

Si no baja el rumano no es hombre.

A lo que el  Torrao  asevera como un teniente judicial en una barrera de toros.

Si así no fuera como debiera, a Francisco Julian le tocara ir en su busca.

Dentro de la casa, platos rotos, escena demencial de golpes. Orquesta habitual de farandules de barriada subproletaria . cacerolada contra los muebles amparada por las autoridades. La madre llora repitiendo el nombre de su hijo:

Francisco Julian.

Se equivoca Francisco Julian al contemplar las lágrimas de su madre. Lágrimas que corren contrarias a derecho barrial.

¿ Cómo se lo puedo explicar a su madre? ( se pregunta el hijo repasando el lenguaje)

Francisco Julian se explica de forma sencilla para que lo comprenda su madre.

que para que llore mi madre, que llore la suya.

que en cuanto lo vea bajar con la bicicleta sin casco al rumano, lo chafo, primero alante y luego hacia atrás,

gritos con las manos en la boca

que paga el seguro.

Francisco Julian sale al porche de la casa y se coloca en la vertical a la caseta del rumano atrincherado tras su socia para que le escuche:

Que eres un invitado, que en tu casa no mandas,  ¿ como vas a mandar si eres un invitado? El día que te de la patada la loca te vas bajo un puente.

La novia a la madre,  ahora que el novio esta hablando con el rumano.  Gesto de prisas, pero tranquila en su voz y agradable con su suegra.

Creo que me voy, no sea que venga la policía.

La madre, afectuosa, intentando convencer a la futura nuera:

¿ No quieres quedarte a cenar?

La novia, dudando, cede.

Bueno, pero si veo que viene la policía me voy. No me fío de esa gente:

Francisco Julian se golpea  el pecho con el puño y va hacia la perra a la que suelta. La perra Perla liberada, causante de la disputa trotando feliz junto a su dueño con el rabo alzado insignia canina del nirvana. le acompaña mientras este canta dando pasos por la explanada vallada de la caseta ante las mujeres que les miran como en un desfile desde la ventana:

a mi la legión.

La novia y la madre los miran y suspiran.

Francisco Julian entra con la perra a la caseta hablando solo:

ahora va a ver ese rumano.

!que ate a la perra, que ate a la perra!

Vuelve a salir a la explanada y grita en a la misma dirección donde vive el rumano:

No me sale de los cojones atar a la perra hijo de puta.

Vuelve a entrar, toma una cerveza y bebe. Repasa los acontecimientos mentalmente, intenta comprender. Para ello se sirve de la estrategia del monologo

Yo el primer día no comprendía nada.

que la perra ladra, que la perra- me dijo le rumano.

SI ladra- le conteste.

que la ate me dijo y la ate

EL segundo día me dice que la perra ladra.

Y el tercero otra vez que la perra ladra.

Y el cuarto  me denuncia.

Al recordarlo, indignado sale a la explanada a gritar en a la misma dirección:

Invitado, que eres un invitado que no mandas ni en tu casa. Mete a tu madre a puta.

Que la perra no la ato porque a ti te de la gana, mantenido.

Mirando a la perra lleno de rabia.

Venga Perla que no vamos a por el rumano

Sale con la perra en dirección a casa del rumano.

La novia a la madre:

Ahora si me voy, va a llegar la policía.

La madre de rodillas,  recogiendo con el recogedor los platos rotos.

No te preocupes, que el rumano no saldrá. estoy haciendo pollo.

Voces lejanas, ladridos de perla, gritos de la loca que defiende a su rumano:

que llamo a la policía, desgraciado, sin vergüenza. Vete, vete de aquí que llamo a la guarida civil. ahhhhh.

Baja sonriendo Francisco Julian con el alma tranquila y la perra en comunión de felicidad:

No ha salido- les dice a las mujeres

Ves- le dice la madre a la novia.

Una furgoneta arranca con la loca y el rumano.

escándalo de voces desde la furgonta a la llegada de la caseta de autos El rumano con el móvil.

Salen todos a la explanada

Dime ahora, dime ahora lo que me has dicho.

Francisco Julian tras la valla metálica que circunda la casa en silencio. Sonrisa en los labios.

La furgoneta se va al cuartel de la guardia civil a envenenar la paz y la convivencia vecinal.

La madre sale de escena una vez ha preparado la cena y deja a la pareja.

La borrosa silueta de la luna lechosa blanquea cadavérica el mar.

Los efluvios de la cerveza bajan a los sensatos labios de Francisco Julian que se siente hombre autoritario. No debe calibrar bien la reacción de la novia. reacción desorbitada, cuando a un comentario hacia su madre. La novia empieza a golpear a francisco Julian que reposa en la cama desnudo como un pacha, asombrado de la tormenta que se le viene encima.

Vuelve a decir algo de mi madre hijo de puta, vuelve a decir algo de mi madre.

Se escuchan de nuevo golpes, patadas y gritos procedentes de la casa.

La novia sigue a Francisco Julian que como un autómata se ha puesto en pie y se ha calzado en un segundo como un legionario. Va desnudo y con botas a paso de oca bajo la luna desfilando por la explanada vallada de la caseta. Ella golpea la valla metálica que suena a grillos cantando bajo las estrellas de mayo.

Hoy vas tu a la cárcel hijo puta-

Él no dice nada, solo camina muy fuerte, sus pasos son un lamento triste de final  dentro de un cerco vallado.

La novia sale tras  insultarle.

Francisco julian cierra la puerta para que no se escape la perra y se encierra en la caseta, alcanzar de sus últimos días.

Ella arranca el coche,  grita el claxon. pita con su voz a los vecinos que permanecen  indiferente:

me ha pegado, me ha pegado.

Vuelve con el coche ante la puerta cerrada para terminar la escena:

Abre hijo de puta.

 

Angelillo de Uixó.

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Reunidas las ranas en las rocas de la charca bajo el puente de San José. Miraron con preocupación su extinción anunciada en un vals  de moscas que bajaban a los verdes limos que formaban una capa entre liquida y sólida entre agua y  grava. Fueron aconsejadas, no se sabe si bien o mal , por una agricultor ecológico que hundió la rueda de su carretilla con garrafas para su huerta. Al ver a las ranas en silencio, y compartiendo igual preocupación, pues tras las ranas iban a extinguirse sus cebollas, y tras sus cebollas, él mismo, así les dijo sentándose junto a ellas en una piedra del otro lado de la charca al que cruzó sin mojarse los pies:
Hermanas ranas, ¿ por qué no elegís entre vosotras una alcaldesa para que venga al pleno conmigo y pueda mediar con las instituciones ?
Las ranas empezaron a croar entusiasmadas ante este gran consejo. Deliberaron entre ellas para ver cual sería la elegida. Ganó la más bellas de las ranas, y la que mejor croaba. Se subió a la palma del agricultor que fue hasta su huerta. Allí arrancó cebollas y lechugas mitiéndolas con la rana en una cesta.
Acudió al pleno que ese día deliberaba un gran concurso, premiado con hasta 30.000 euros al que hiciera un parque sobre un parking subterréno.
Allí unos   y otros daban gritos de alegría entusiasmados con su proyecto de ciudad mangantes.
Al entrar el agricultor con su cesta todos lo miraron con desgana.
Este sacó su rana de la cesta y le dio un beso en los labios y se transformó en Nícolas Maduro que empezó a gritar a las autoridades:
Imperialistas, burguesitos, fascistas.
Los reunidos aludidos se tiraron de los pelos, se empujaron y se lanzaron desde las ventanas. Otros se escondieron bajo sus asientos.
Para que de todo aquello quedará constancia y no se perdiera en el olvido salió un pregón con traje y corbata a anunciar lo acontecido.
Pregón por las calles.
hubo concurso arquitectónico en el cauce del río Belcaire antes de la crisis. Se estremecieron las opiniones hasta del más palmero del pueblo ante los tres millones de gasto, y hasta el más plebeyo, estirpe de porqueros llegado de extremadura al fértil levante a mejorarse, adivino que el concurso haría agua tras las lluvias.
al primer desbordamiento todo aquello despareció como si hubieran tirados 100 caballos del paseo. Lo que pareciera un apocalipsis fue un génesis cuando empezaron a romper los primeros huevos de ranas y peces.
Hechizo brujo de la tierra.
Después de la crisis las ranas croan agónicas ante una agua que duerme, cada vez más profunda, desapareciendo bajo ese sueño. Y consigo se van muchas cosas. El naranjal es un secano, el campo. Llega un paisaje africano donde apuestan nuevos arquitectos sobre un techo de hormigón. El proyecto ganador, un parque de chumberas y espinos.
Angelillo de Uixó
Romance del barranco naciente.

Poema dedicado a todos los que sufren soledad y exclusión social.
Aquí quedó,
cuando le vi llegar,
arrastrando un barranco de cansancio y pesar.
Extraña semilla
para tanto progreso que hay.
Traía consigo,
Soledad Excluido
penas y agotamiento.
Controladas por el tratamiento de su médico,
y los servicios sociales del ayuntamiento.
Movió con sus manos aquí,
arenas y gravas
para hacer del barranco,
una huerta con aroma a penitencia.
Picaba la tierra con cañas,
dejando un paisaje de ocaso.
Juntaba las cruces
con juncos y espartos.
Que si hubiera atado así a Cristo,
hubiera saltado de la Cruz al barranco.
Lavaba soledad excluido,
la falta de empleo,
con el sudor de sus manos.
Y el barranco se mostraba ante él,
seco y sombrío,
formando una ceja arqueada,
en el atormentado semblante
de Soledad excluido.
La vida era un tornillo,
golpeado en la fragua de la ley mordaza,
para quien le cantara,
lo que le pasaba,
a Soledad Excluido.
Pero un día tuvo su día de suerte.
Cuando el agua entro por el barranco a su huerto.
Y tuvo su día de pena,
cuando el agua entro por el techo.
Pero que importa Soledad excluido.
Todos somos caminos
que han de dar al mar.
Así termino Soledad Excluido,
arrastrando un barranco
de soledad y pesar.
Angelillo de Uixó.

Pajaritos y pajaradas .

 

 

Historia basada en hechos reales en vall d´uixó.

La contemplación del vuelo de los pajaritos de un agricultor dando vueltas sobre su huerto mientras leía un poema de Mercedes B. Ibáñez titulado

“De pajarillos y cuentos “ que empieza así:

Aún pían los pajarillos madre,
aún en mis sueños les oigo piar,

Estos versos le harán revivir y unir a este agricultor tres acontecimientos relacionados con la humanidad de estas tierras divida entre dos clases de gente. Los miserables de toda la vida llamados pajarillos, que aún poseen cierta nobleza dentro de su miseria y se acercan al otro para ayudarle, y los miserables de las pajaradas, que solo se preocupan de si mismos y de acabar con el espíritu de los pajarillos.


I.

Bajo el puente de San José frente a mi huerta, volaban los pajaritos , y yo veía pasar los blancos cristales de los autobuses sobre el puente, y a los pajaritos dando vueltas sobre sus nidos.

Los niños se los habían robado y los llevaban bajo los arcos del puente, y los pajaritos los estaban buscando.

Hacía unos días, era Yo el que viajaba en autobús, de Vall d´uixó a la Plana, y junto a mí había una muchacha que decía que quería volar.

Al parar en Nules ,contemplé desde los blancos cristales del autocar, los balcones, muchos de ellos muy bajos y con jaulas llenas de pajarillos encerrados. Hubo uno libre que a ellos se acercó ,y pude ver emocionado como se posaba sobre las jaulas de los cautivos para animarlos.

II.

Bajo el puente frente a mi huerto, agua, agua para regar mi huerto, y los pajaritos dando vueltas en circulo, danzando en el aire. Cantos funestos presagiando que me han robado.

Y al caminar por una senda del barranco buscando a quien me los ha robado, me encuentro al hombre al que vendo guisantes.

¿ has visto pasar a quién me ha robado?- le pregunté.

Aún no me doy cuenta de lo que lleva entre las manos cuando me responde que una bandada de chiquillos, Dios los mate pronto, han sido.

Y al pisar la tierra noto la suavidad de las plumas que ya no tienen alas, y veo lo que lleva entre las manos el hombre de los guisantes, pajaritos muertos que está pelando.

Ante de irme con cara tierna me pregunta:

¿ tienes guisantes?

Vuelvo al barranco, llanto que se lleva el agua cuando truena, y los pajaritos dando vueltas por el aire, tras los niños con sus nidos.

III.

Bajan burlados por el talud del barranco entre gestos desconsolados una pareja de pajaritos venidos de Madrid y que se quiere ir. El sur y el este no les ha sentado bien a la salud.

Su rostro de hambre y miseria, mucha más de cuando llegaron.

Llanto oculto bajo el agua.

Voz que tiembla entre las cañas.

Ademanes que hacen quebrar a los juncos.

Ella me cuenta,

que la chica que quería volar, la que viajó conmigo en el autobús, ha volado con su dinero, después de haber estado unos meses con ellos viviendo por no tener a nadie.

Nos sentamos resignados y miramos el cielo de vall d´uixó sobre nosotros.

Los pajaritos están piando porque les han robado sus nidos unos niños que se los venden al hombre que me compra los guisantes.

Está pelando los pajaritos recién nacidos para meterlos en un huevo de nuevo.

Angelillo de uixó.

  1. PartePoema M.B, Ibáñez. De pajarillos y cuentos

Senryu

Pájaro libre,

sin reflejo de jaula.

Vuela el alma.

I

Verso libre

Aún pían los pajarillos madre,
aún en mis sueños les oigo piar,
del nido aquel de cuclillos
que robé siendo zagal
y con tanta ilusión, corriendo
con mis zapatillas nuevas
con orgullo te fui a mostrar.

No olvidaré tu mirada
cuando les viste temblar
pusiste tus ojos en mi
alzaste mi cabeza al cielo
y con tu voz dolorida,
casi llorando dijiste;
mira, mira su madre
mira cuan desesperada,
mírala por donde va
va buscando a sus hijos
que llorando en tu mano están.

Y me lo hiciste soltar,
aún recuerdo tu sermón
contándome el cuento aquel
que tanto me hizo pensar,
el cuento de aquel zagal
que tú llamaste cruel,
las lágrimas me saltaron
antes de terminar.

Con el cuento aprendí,
a respetar a los demás,
a nunca quitarle a nadie
su preciada libertad,
a no robarle a nadie el sueño
ni sus ansias de volar.

Que bien madre,
que bien, me lo supiste inculcar

y con cuanto empeño madre
lo guardé dentro de mi
nunca podré olvidar
lo que contigo aprendí.

Cuéntame otra vez el cuento,
que no le vaya a olvidar,
yo le contaré a mis nietos,
para que sepan volar,
sin que nadie corte sus alas,
ni ellos a nadie quieran
cortarle su libertad.

Nunca olvidaré aquel cuento
lo guardo dentro de mí
y nunca lo he de olvidar.

II

Este fue el cuento
que  mi madre me contó.

¿Dónde vas, zagal cruel,
dónde vas con este nido
riendo tú, mientras pían
estos tristes pajarillos?
Su madre los dejó solos
en este momento mismo,
para buscarles sustento,
y dárselo con su pico…
Mírala cuán azorada
echa de menos a sus hijos,
salta de un árbol a otro,
va, torna, vuela sin tino;
al cielo favor demanda
con acento dolorido;
mientras ellos en tu mano,
baten el ala al oírlo…
Tú también tuviste madre,
y la perdiste aún muy niño,
y te encontraste en la tierra
sin amparo y sin abrigo…

Las lágrimas se le saltan
al cuitado pastorcillo;
que vergonzoso y confuso
deja en el árbol el nido.

Francisco Martínez de la Rosa.

(1787-1862)

No es un canto

lo del pájaro en la gabia,

es un llanto

producido por la rabia.

l


Angelillo Uixó y M.B. Ibáñez.

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