Archive for January, 2019

 

 

Hoy el viento sopla como un huracán.

No tienes el síndrome de Lear

Pero estás empezando a volverte loco de verdad

Las bolsas de plástico pasan por tu cabeza hacia el mar

Viajan por el aire  vibrando como un adagio de Bach.

 

Sabes que la puerta de tu casa no aguantara,

Y no puedes hacer que el viento deje de soplar.

A una monja se le sube el hábito hasta el cielo

Hasta que el crucifijo que incorpora se  le ancla a una rama.

Mientras ella parece una marrana satánica dando gritos en pelotas.

Se abren y se cierran las ventanas.

Se caen los maceteros.

Se encienden y se apagan los letreros luminosos.

Parece que es el viento el que manda en este pueblo.

A los bomberos y a la policía les duele la cabeza.

Se quejan más que los taxistas contra Uber y cabify

de que sople tanto el viento, y que no haya forma de detenerlo,

porque los muros , las casas y las podas ninguno está bien hecho.

Y tú hoy tendrás que pensar como ataras la puerta de tu casa

Si no quieres que se vaya.

¿ Y 100 puertas dónde irán, dónde irán?

Ya puedes correr contra el viento si no quieres lamentar

Que empiecen a volar.

Angelillo de UIxó

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Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

 

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He aquí la prueba y mi aleluya ante los que quieren perpetuar las infames tradiciones.

Los nuevos sacerdotes ladran y son más fisiológicos; amén.

San Antonio ha cambiado en Vall D´Uixó.

Sube la gente callada y sola en la romería hasta la ermita.

Los perros parecen personas devotas,

y ladran contentos al escuchar las campanas y la misa.

¿ será por qué serán los últimos files que sigan a los cristianos en el ocaso?

Angelillo de Uixó.

 



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fotos de donde ocurre este poema basado en la muerte de un jabaí y el descontrol de la caza en vall d´ Uixó:

/2019/01/asesinados-por-la-caza.html

 

Relucen las mochilas sobre las espaldas,

Se cubren de polvo del sendero las botas,

Huyen de la ciudad buscando el árbol que no crece tras los cristales.

Quieren conocer la alegría que crece en las montañas.

Hay una meta trazada previamente.

Subir un monte, cruzar un barranco…

Conquistar una emoción,

trazar una desconexión.

La luna asoma sobre el monte pelado de Vall d´Uixó.

Blancas casetas de cal

suspendidas en el monte

meditan entre sendas

que se enroscan como culebras.

No son tierras para el ocio Vall d´ Uixó.

Y las metas pasan huyendo,

Como los pájaros cuando escuchan un disparo.

Junto el almendro  que florece en un costado del camino,

Crece un reguero sucio de sangre,

El sendero es un harapiento gusano

cubierto  de pelos de jabalí herido.

La luz se va apagando

Como el calor de la bestia herida

Acurrucada entre las casas de cal.

Y la meta revienta en un suspiro

“Otra vida ha sido asesinada por la caza”

Vuelven a la ciudad sin la emoción prometida

Con un conflicto entre la vida  y la muerte,

La caza y el ocio dentro de un reloj de arena que nadie detiene.

 

Angelillo de Uixó.

( Poema para Cristina)

 

Es la naturaleza salvaje, salvaje, salvaje.

No hay lobos en esta tierra,

No hay rapaces en este cielo

Ya no existen en el teatro de estos campos,

La función de la  lucha por la vida

Entre el buitre y la bestia  malherida.

 

Es la naturaleza salvaje, salvaje, salvaje

La que busca el senderista y el cazador,

Cuando se encuentran en estos campos de naranjos.

Odian las monotonías de sus vidas,

Por eso tienen miedo al cruzarse,

a que no quede un gusano en la tierra,

Ni una paloma en el cielo.

En la sombra de los naranjos,

sale perdida la bala huyendo de la monotonía.

alcanzando al paseante de rodillas en el azahar.

 

Odian el cazador y el senderista,

que la naturaleza no sea salvaje, salvaje, salvaje,

Cuando silba la bala perdida,

entre las flores y las colmenas

para encontrar un pulmón lleno de aire

de  un senderista que cae al suelo mirando al cielo,

como  fuelle  se plega ,resoplando un reguero  sangre.

Mientras huye un cazador enloquecido de los naranjos

Protestando que no quede naturaleza salvaje, salvaje, salvaje

De la vida.

Angelillo de Uixó.

*****

El poema está basado en una excursión en bicicleta un domingo con un amigo que me acompañaba mientras yo le enseñaba mi tiro de perros enganchado a la bicicleta.  Él me mostró la cantidad de cartuchos de caza que había junto el camino que realizábamos entre maquial, aigua molls, rodeno…) previamente le comenté lo que me ocurrió en una batida de caza dos o tres semanas antes, me metí en ella corriendo un gran riego. Hay que decir, que en Vall d´Uixó entre mucha gente que pasea por el campo hay preocupación por los cazadores . Están bajando del monte, y cada vez  se acercan más a  los caminos, y a las viviendas a cazar, provocando preocupación por el riesgo que conlleva. Está dedicado a Cristina, que es una muchacha que conozco que le encanta salir de la monotonía del trabajo yéndose de escapada los fines de semana con su pareja y sus amigos a hacer excursiones al monte o al mar, sin saber el riesgo que conlleva de que un cazador los alcance mientras pasean cerca de la playa, o un camino lleno de campos de naranjos.

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En medio de una pista forestal de Vall d´Uixó , veredas repletas de pinos formando fila sobre escarpados barrancos. Todos aquellos hombres que la cruzan en bicicletas, haciendo footing, a caballo…. vienen a sentirse:
campeones.
Entre un paisaje luminoso con el frescor de los naranjos bajo las pinadas, y de fondo arrinconado al este un mar vencido con mil rutas que surcan tranquilamente los barcos. A la resaca del ojo que otea en ese lugar y vuelve la mirada del mar a la tierra, sobrevolando la montaña coronada por el castillejo del Almenara, y se clava de nuevo vibrando cerca de su cuerpo en esa solitaria pista donde se centra en un objeto que avanza . Un hombre con una cámara delante de ese objeto a unos doscientos metros, se detiene para esperar a un trineo que galopa . Gimen sus hierros al trote de las pezuñas de los perros cuando se abre el ojo frío de la cámara, su conductor da la orden de freno a voz, pulsando a la vez las manillas de la bici-trineo tirada por tres perros. La bicicleta barrunta antes de detenerse, y el último hierro con los arneses de los canes agoniza bajando hacia la rueda.
Roce de zapatas sobre las aristas de aluminios de las ruedas, los radios van viéndose sin que lleguen a parar hasta que los animales dejan de tirar al llegar a la altura del hombre que corría delante de ellos con una cámara. Este va filmando la llegada.
Sonriendo a cámara con seguridad y aplomo junto a su equipo de perros, apeado de la bici que sujeta aún con el apolineo casco ciclista en la cabeza, y la mano llena de cadenas con los perros, mochila deportiva a la espalda, sitiándose en medio de la pista como un campeón, habla a la cámara como si lo hiciera desde el balcón del Ayuntamiento a su pueblo.
Hola, mi nombre es Ángel, y estos son mis perros, unos campeones. Estoy haciendo un croosfading, y buscando patrocinadores para ir a Teruel, a la gran carrera de trineos y representar a Vall d´ Uixó.
Estoy seguro de que voy a ganar. Tengo unos perros ganadores. son unos perros abandonados que recogí de la calle cuando eran pequeños. Al principio no sabia que hacer con ellos, porque al recogerlos ya no podía abandonarlos. Así que vivían en un corral donde los metí, siempre encerrados porque ladraban y mis vecinos llamaban a la policía. La verdad es que les pusieron mala fama. Pensaba que no se podía hacer nada por ellos, y que estarían condenados a vivir en un corral hasta morir de aburrimiento y medio subnormales. EL tiempo pasó rápido y cuando me di cuenta eran muy grandes, y su fuerza se estaba malogrando. Un día pensé que ellos podrían servir para tirar de un trineo. Hice uno bien pesado con una carretilla de obra, y les encanto. Les dio el trineo una meta, un objetivo, un sentimiento de equipo. Después los enganché a la bicicleta. Poco a poco fui creyendo que ellos eran como yo:
unos campeones.
Hace unos días en el taller de empleo donde aprendo el oficio de botellero, por si alguien no lo conoce, es el que abre las botellas a los camareros en los grandes salones de fiestas, o se las abre en los estadios a los entrenadores de baloncesto, de football. Don Emilio, mi monitor, se enteró de que había una gran carrera en Teruel. Pero yo no tengo bici en condiciones, apenas frena porque es de zapatas, y aparte de que se desgastan muy pronto, apenas frenan, necesito unan bici con frenos de disco para parar a los perros. La bicicleta además tiene el sillín roto de un piñazo contra un pino que me di. Saltamos los perros y yo por el aire y rompimos varias ramas con nuestras cabezas. Me duele mucho el culo después de cada entrenamiento , y llego a casa pensando que me lo han roto en el bosque. Por eso me gustaría tener un bici nueva, con sillón, además necesito un entrenador, como lo tengo yo para buscar empleo. Que motive a los perros y a mi para subir las cuestas más duras. Como cuando ven los perros un gato, entonces se motivan y suben hasta por una pirámide. En las carreras me han dicho que no tiran gatos, ni liebres. Por eso siempre viene bien alguien que nos guié que nos represente la meta que queremos alcanzar. Si decide patrocinarnos el Ayuntamiento, o el servicio de empleo, llevaría publicidad de las Grutas de San José de Vall d´Uixó, y las cifras del paro, y cuando recoja las medallas se lo dedicaré a mi pueblo y a la gente que tiene empleo este mes.
Espero que apoyéis nuestro objetivo, porque nosotros somos:
Campeones.
La escena se cierra cuando el botón de la cámara pulsa stop.
¿Ha estado bien? Le pregunta Ángel a su compañero.
Bien, en Castellón el casal popular te preparará la hucha- le dice J.M. dándole la cámara a ángel.
Los perros huelen las hierbas, mastican algunas, agitan los rabos, escuchan la orden de adelante, y como soldado en formación obedecen. ambas bicis se alejan por la pista forestal como verdaderos campeones compitiendo la que va tirada con perros con la que va sin perros. Saltan , suben, bajan cuestas, todos con la lengua fuera porque son:
Campeones.
Angelillo de Uixó.

Campeones

Posted: January 13, 2019 in educación

busco patrocinadores para llevar estos perros a Teruel, a una gran carrera de perros de trineo, son campeones. Eran  perros abandonados que recogí, hoy entreno con ellos para que sean:

Campeones.

 

La noche estrellada y fría caía lentamente cubriendo los caminos.

El azadón al hombro aún tenía las heridas en su filo cuando un campesino de Vall d´Uixó regresaba cabizbajo a su casa sintiendo escalofríos en su cuerpo de lo que había hecho. A su espalda, en las montañas oscuras tras el ocaso quedaba su crimen oculto a todo el mundo. Cuando pasaba junto unos niños de texas que jugaban en un descampado iluminado por farolas, la mirada del campesino A*** la arrastraba por el   suelo cargado con sus bolsas de verduras.  Sabía que estaban esos niños allí por sus voces. Poco a poco fue subiendo por la cuesta de San Antonio hasta llegar a su casa donde dejó las bolsas. Tomó asiento en una silla de esparto junto la chimenea. En la mesa había un vaso de agua que bebió de un sorbo al sentir la garganta seca. Se conmovió su conciencia ante la presencia las bolsas. En algunas asomaban por las asas las raíces de las plantas , lo que le provocaba remordimientos de su crimen.

EL crimen, esa palabra que nos horroriza tan solo de escucharla y de imaginarla; y el castigo, que necesitamos para tranquilizarnos. Pero en ocasiones, el verdadero castigo es el crimen. En otras ocasiones, no somos conscientes del verdadero crimen. Nos pasa desapercibido cuando nos relatan un crimen sin que haya muerto un ser humano;  y puede ser más trastornador e inquietante este crimen sin muertos, que el cometido contra una persona o un grupo de personas. Si hay un crimen que no se persigue y causa más muertes  que todos los grupos terroristas del mundo juntos, así como es responsable  de las guerras, el hambre, muchas enfermedades, esclavitud, y todos los males que podamos imaginar:

es la propiedad privada.

El crimen cometido por este agricultor estaba causado por este motivo.

Esa tarde, después de llegar de su trabajo como jardinero recibió una inesperada llamada mientras preparaba la comida antes de ir a un huerto que le había cedido un conocido. Este  tenía un bancal abandonado junto una humilde caseta donde iba algún que otro domingo.

Veras A***- le dijo el conocido y propietario del terreno  al campesino por el teléfono- sobre el terreno que te cedí, ¿ te acuerdas?, en fin… he pensado que es mejor que no vayas más… es que me apetece estar solo en la caseta, voy a subir más a menudo y no quiero ver a nadie. ¿ comprendes?

Pero R***- comentó el campesino- tengo el huerto en plena producción, está lleno de guisantes, habas, borrajas, acelgas… ¿ no puedo estar allí hasta que termine su ciclo?

Con absoluto despreció le comentó el propietario- llévate si quieres las plantas contigo.

A lo que el campesino, que no daba crédito a lo que escuchaba  le contestó

¡ Pero como voy a llevarme las plantas de todo un huerto, además,  si están en plena producción!

Mira lo que quiero es que no vuelvas- de forma tajante y seca termino la conversación el propietario.

EL campesino dejo el teléfono junto al plato de garbanzos que humeaba, con las palabras grabadas a fuego por su mente sin comprender lo que había pasado al propietario. Lo primero que pensó se lo dijo a si mismo en voz alta el campesino .

Ah canalla R***, desde el principio lo tenías todo pensado, cuando me dijiste un día que nos cruzamos y  te comenté que tenía problemas en un huerto que no paraban de robarme,  al estar en un solar donde pasaba todo el mundo, y me dijiste. “Hombre A*** yo tengo en las montañas una caseta que me he comprado recientemente con unas tierras que llevan ni se sabe paradas. A mi las tierras ni me gustas ni entiendo. No lo es lo mío. ¿ Por qué no las trabajas? Allí no pasa nadie, tienes agua, y tierras. Te las arreglas y de paso me vigilas la caseta. Yo solo subo los domingos” Y yo idiota de mi te di la mano. La chocamos como si fuera nuestro contrato y así quedamos. Desde agosto he estado preparando los terrenos, los goteos y la siembra. Ahora en enero que el trabajo da su fruto con una buena producción de guisante, habas, acelgas, lechugas, me das la patadas. Pero de eso nada compadre. Las tierras serán tuyas, pero las plantas y su fruto son del sudor de mi frente que tu no vas disfrutar.

De este modo, algo trastornado, nuestro campesino cargó  su pesado azadón al hombro y varias bolsas decidido a cometer un crimen y un castigo

Al llegar y ver su preciosa huerta a lo lejos, sintió una opresión en el corazón ante lo que iba a hacer. Bajo por el sendero recto, despacio, inquieto. Miró la casa de su  compadre y pensó ante la duda por si aparecía ¿ qué hago si asoma? Lo mato, o le pregunto primero por su cambio de opinión y su falta de palabra, y después lo mato.

Conforme llegaba notó que no había nadie. Se metió en su huerta , por un segundo se embriagó de vida con el frescor de las hortalizas. Contempló con ternura como una gallina picoteaba en la tierra, a las abejas yendo de flor en flor de las rabanicias que crecían salvajes en los bordes del huerto. Se asombro del espectáculo de  las alargadas y estrechas flores blancas de las habas que le atrajeron la atención. Están bien cargadas las jodidas -se dijo abriendo las matas con la mano y contemplando con una sonrisa triunfal que los primeros días de enero ya estaban dando frutos. Se veían por todas partes dentro de la mata habas largas. Seré el primero en tener habas en toda Vall d´uixó – comentó orgulloso. Luego recordó las palabras del propietario, y levantó la azada contra las habas.

Os mato contra mi voluntad hijas mías- les dijo a sus plantas- pero  fue a dar el golpe y paró . No pudo cometer el crimen.  tiró el azadón lejos de él antes de que fuera a caer contra las plantas.- ¿  comprenderán lo que iba a hacer las abejas, las habas, los guisantes ? ¿ qué culpa tienen estas plantas? ¿ Por qué ellas han de pagar con su vida que el titulo de propiedad sea de R***?  ¿ Y todo el trabajo que he hecho ha de quedar en nada por no ser yo propietario?- se preguntó con verdadera angustia marxista yendo a por el azadón.

No sabría deciros que más pensó este campesino en esos segundos mientras iba a por el azadón. Seguramente se imaginó la risa del propietario de él,  también sentiría el cariño hacia su trabajo, hacia unas plantas jóvenes y fuertes. Todo esto  sin duda debieron  debatirse no solo en su mente, sino también su corazón antes de actuar. Mareado con el azadón en alto sin saber que hacer, de repente con la mente nublada empezó a descargarlo contra las habas. Ya no había marcha atrás, empezaron a saltar las plantas. No se escucha otra cosa que a este campesino enloquecido dando golpes a su huerto mientras el sol se escondía tras las montañas de Garrut dejando el cielo rojo como unas ascuas mientras avanzaba la noche lentamente.

Luego, tras asesinar su huerto, cargó el fruto de su crimen  en bolsas, y se fue de allí sin volver la vista atrás pensando que el verdadero crimen, el único que existe en el mundo es:

El de la propiedad.

Paz y bien.

Angelillo de Uixó.

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