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En cierta ocasión, los alumnos de un taller de empleo de jardinería se mostraban nerviosos, y se quejaban porque era muy difícil para ellos la materia que les estaba explicando su  monitora de jardinería.

Esta, para quitarle el hierro  y la aspereza que conlleva todo aprendizaje académico,  se dirigió a ellos como una psicóloga.

-¡Cómo, a estas alturas de vuestra vida!-

¿ es qué no recordáis vuestra infancia,

aquellos años lejanos donde ibais a la escuela?

Enhorabuena , habéis vuelto de nuevo, y esta vez…

para triunfar .

Así os digo a vosotros; ¡Oh alumnos!;

Bienaventurados y afortunados seáis;

pues sois  de nuevo tan alumnos…

como los que van por primera vez al colegio.

 

Sed  pues resistentes al estudio .

Permanecer en la silla como un clavo

Sed igual que un clavo que sujeta una hoja

Aprender a permanecer en la silla resistiendo al estudio.

Y si es duro lo que digo,

Siiii, Siiiiii, siiiii

escuchar mi martillo sentenciando la lección;

Y vibrar como un clavo cuando termina su trabajo.

Algunos me decís:

-“Es inútil aprender más Isabel.

Mi mente y mi cuerpo no da más de si,

No comprendo al martillo ni al clavo”

Pero…os pregunto:

¿ por qué os ponéis tantos límites?

¿ A qué viene tanto sollozo a estas edades?

Si no es el martillo y ni el clavo lo que habéis de comprender.

Sino lo que yo cincele con ellos en vuestra mente;

Para que seáis resistentes al estudio ,

y salten chispas en vuestras ideas para arrancaros los clavos.

Habla el martillo de Isabel.

Angelillo de Uixó.

 

 

dedicado con cariño a mi monitora del taller de empleo. Isabel tiene mucha paciencia conmigo y yo hago lo que puedo. Queda mi huerto, abandonado como el patrimonio que custodia el Ayuntamiento. Solo falta agua, más difícil que conseguir que conocimiento.
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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No hay amor.

No hay amigos.

Solo camino y destino Colmillo.

No hay un  sentido.

No hay una meta en nuestra vida

Solo un motivo:

-“Caminar juntos Colmillo

Y llegar a este lugar de castigo.”

Haciendo camino en  trineo,

Como Cristo lo hizo con la Cruz,

para trabajar con el alma destroza en el huerto.

Azotados, burlados, robados, humillados, marginados,

Pero con un fuerte instinto para soportar el dolor  y el castigo.

Abriremos la tierra, sembraremos en primavera,

Caiga el sol, las amenazas, o los golpes

sobre nuestros lomos de hortelanos humillados.

Mientras esta mala gente de charangas, fiestas,

panderetas, toros y maltratos que ocupa esta tierra

Nos niegan  el pan,  el agua, y hasta la vida.

De la vida, solo nos queda Colmillo:

Este camino  uno y otro día.

 

Angelillo de Uixó.

el sábado 23 de Junio, a las 10, 30 de la mañana. habrá una jornada de puertas abiertas, aunque no hay puerta, bien lo saben los que me roban en el huerto. Tendrá lugar  exhibición de perros y hombre tirando del carro desde la fuente para regar, y el 27 de Junio, una charla  en la oficina obrera de Castellón a las seis de la tarde, casal popular,titulada: mal vivir en Vall d´Uixó. La impartiré yo, y daré una lección magistral de como mal vivir, por si alguien se anima.
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.

El 5 de octubre del año 2017 corte con la cabeza el suelo al dejar caer la regadera. Me elevo sobre un pedregal de vall d´Uixo, como un asceta perdido en un mundo liberal contemplando dos realidades  contrapuestas, y a la vez cientos, miles, de realidades implícitas unidas entre ellas dispuesta a encerrarme en un laberinto. Sobre mi mundo  arena, tierra, sequedad, y aislamiento, degeneración por cuanto me rodea. A mi alrededor solo hay  libélulas que se posan entre los palos que sirven para que trepen los guisantes, cuyo dolor está escrito entre sus hojas debido al efecto de la presión atmosférica. En el fondo del horizonte, aun se ve lo que les ha atacado. “La calima” como una bestia  surgida de las profundidades , se balancea blanca, suspendida entre el mar y los edificios de los pueblos del contorno  que podía divisar entre agrestes y desoladas colinas, Nules, Moncofar. El calor y este efecto propio del verano producía unas temperaturas sofocantes, que atentaban contra la vida vegetal, “tan inadaptada a los cambios”. los días previos a este día, fueron idénticos a este , y los meses de  verano que se acaba de ir, el más  tropical que se tenga constancia, y el verano se adentraba en territorio otoño. Otoño según las horas de sol y el calendario, pero no un otoño de llovía como tantas canciones, un otoño seco.
Las piedras de este lugar, mis compañeras de destino, entre las que acabare recodando el mundo, como un canto rodado que una vez cantó a este tiempo, eternamente viviré como piedra, son testigos de lo que digo:-
ellas decían amontonadas unas sobre otras, “tan llenas, tan duras, tan eternas frente a tanto cambio” no recordamos nada igual a este día.
Desde hacía meses, no llueve. Lo que  hace diferente  a este día  del día ayer, y el  motivo que interrumpe mi mundo de piedra, que algo ha movido,  es la visión de esa niebla blanca de calor flotando. La primera siembra de invierno, está perdida.Los guisante yacen mustios empalados junto las cañas. Se habían arrojado rendidos a las ramas en la madrugada, para descansar asfixiándose lentamente. Sabía que para muchos de ellos, echarles agua era una perdida de tiempo en estos momentos.Las hojas de acelgas, parecían los tentáculos de los pulpos escarbando en la arena de un fondo . Las lechugas estaban acostadas, amarillas, enjutas y ásperas sobre el suelo. Tenían color amargo, habían perdido su liberal color a la vista. Para este rincón, y lo que nos acontecía, a nosotros las criaturas del pedregal,, hombre, azada, matorral, huerto, era un día de derrota. Solo un zafarrancho de agua nos podía salvar. El viejo algarrobo lo sabía. El agua. Ella vibraba en mis manos a diario. cien, doscientos litros ,pasaban de la roca de la fuente a mis manos. El viejo bar oasis, se cobraba algún café de mi parte, y alguna una ironía de la vida con su palmera verde pintada en la fachada. Yo  atrapaba el agua como en el sahara, en garrafas para derramarla  lentamente para que la chupara la tierra, como se chupan los labios cuando se ama o cuando se finge amar. Pero este día, 5 de octubre como si la calima anunciara uno de los otros cambios que vendrían, al presionar el grifo, salia un pequeño chorro de agua de la fuente del oasis. a través del negro agujero recibía su blanco néctar con estrépito de cascabeles, arrastrando un murmullo y un olor aséptico  de agua-  hipocresía  de estos tiempos, mientras se desinfecta el agua, se ensucia el aire. El viento arrastra partículas nuevas y mutantes, como llegan a los campos nuevas especies invasoras, una de las cuales aplaste contra mi antebrazo. dejando al mosquito tigre entre mis pelos enterrado. Llego con el agua en carretilla como un asceta neolítico en un paisaje de cavernas rodeadas de chumberas, bajo los cuales estaban mis ajos, cebollas, tomates, amaranto. Mi sabana africana en vall d´uixó. me falta la tribu. Allí estoy yo estacado, cavernícola indomable luchando contra la calima y el homus cognitivus. El hombre más repelente de todos los tiempos: el racional y político. EL agricultor que me rodea, esta incorporado a la red de agua, es ajeno al cambio climático, pero igual de pobre que yo en su balance de resultados, se admiraba de las toneladas de naranjas que conseguía de cuatro fanecadas sin esfuerzo, ocho, diez toneladas, doce, más o menos. Y unos mil euros de perdidas anuales. Y eso no era nada, su logística estaba a punto de saltar por los aires. El cambio climático venía de mil maneras inconcretas. Todo cambia a cada segundo. Hoy calima, mañana gota fría, heladas y al día siguiente sol. Las probetas científicas que nos había conducido  hasta aquí , acabarían flotando en el cieno, pues la ciencia no había descubierto nada real, solo el peso, la comparación entre las superficies de las cosas físicas. Las vecindades humanas serán ya un nido humano de miseria personal . colmenas humanas agotadas, servían para alojar náufragos, seres de la caverna en ciudades pomposas, urbanas, modernas, con personas arrojadas a la hoguera de la exclusión, la corrupción y la degeneración. algunos de volvería gayas, portavoces de la tierra, otros se tirarían a la tabernas, o al sexo. Cada cual es responsable de iluminar su mundo con estupideces. Un orden mundial basado en los actos de cada uno. Liberalidad absoluta. Un desierto mental amenazando ¿ qué puede llenar el desierto? la familia, el coche, la patria…. No, ante ese desierto el suicidio. junto ese desierto mental como analogía, el desierto físico, cada día muchos metros de diserto avanzan. Y la gente  huye de esos desiertos que les llegan. Y vendrán como llegaron los bárbaros la gente del desierto. Y es posible que se detengan ante nosotros. y al contemplar nuestro mundo, no  nos aplasten y nos admiren, y no devasten nuestra civilización,y se unan a ella como ciudadanos de segunda en el sector servicio. Pero queda otra salida, si por nuestra propia estupidez no nos destruimos, que es el plan A, queda el plan B. Retroceder para avanzar. un colapso general. Un cambio climático que termine con las cosechas, la pesca, la ganadería. Y que el hombre sano respire con su lanza. Que truene el clan, el aullido de los lobos, las orgías en las selvas. La vida sencilla de un mongol. La sonrisa de un bárbaro. El sonido de los cuernos. Las migraciones de los pueblos por las estepas. Y que durante miles y miles de años nadie pueda relatar esto porque nadie sepa leer. que solo tengan de estos millones de vidas recuerdos las piedras.
Angelillo de Uixó

Pajaritos y pajaradas .

 

 

Historia basada en hechos reales en vall d´uixó.

La contemplación del vuelo de los pajaritos de un agricultor dando vueltas sobre su huerto mientras leía un poema de Mercedes B. Ibáñez titulado

“De pajarillos y cuentos “ que empieza así:

Aún pían los pajarillos madre,
aún en mis sueños les oigo piar,

Estos versos le harán revivir y unir a este agricultor tres acontecimientos relacionados con la humanidad de estas tierras divida entre dos clases de gente. Los miserables de toda la vida llamados pajarillos, que aún poseen cierta nobleza dentro de su miseria y se acercan al otro para ayudarle, y los miserables de las pajaradas, que solo se preocupan de si mismos y de acabar con el espíritu de los pajarillos.


I.

Bajo el puente de San José frente a mi huerta, volaban los pajaritos , y yo veía pasar los blancos cristales de los autobuses sobre el puente, y a los pajaritos dando vueltas sobre sus nidos.

Los niños se los habían robado y los llevaban bajo los arcos del puente, y los pajaritos los estaban buscando.

Hacía unos días, era Yo el que viajaba en autobús, de Vall d´uixó a la Plana, y junto a mí había una muchacha que decía que quería volar.

Al parar en Nules ,contemplé desde los blancos cristales del autocar, los balcones, muchos de ellos muy bajos y con jaulas llenas de pajarillos encerrados. Hubo uno libre que a ellos se acercó ,y pude ver emocionado como se posaba sobre las jaulas de los cautivos para animarlos.

II.

Bajo el puente frente a mi huerto, agua, agua para regar mi huerto, y los pajaritos dando vueltas en circulo, danzando en el aire. Cantos funestos presagiando que me han robado.

Y al caminar por una senda del barranco buscando a quien me los ha robado, me encuentro al hombre al que vendo guisantes.

¿ has visto pasar a quién me ha robado?- le pregunté.

Aún no me doy cuenta de lo que lleva entre las manos cuando me responde que una bandada de chiquillos, Dios los mate pronto, han sido.

Y al pisar la tierra noto la suavidad de las plumas que ya no tienen alas, y veo lo que lleva entre las manos el hombre de los guisantes, pajaritos muertos que está pelando.

Ante de irme con cara tierna me pregunta:

¿ tienes guisantes?

Vuelvo al barranco, llanto que se lleva el agua cuando truena, y los pajaritos dando vueltas por el aire, tras los niños con sus nidos.

III.

Bajan burlados por el talud del barranco entre gestos desconsolados una pareja de pajaritos venidos de Madrid y que se quiere ir. El sur y el este no les ha sentado bien a la salud.

Su rostro de hambre y miseria, mucha más de cuando llegaron.

Llanto oculto bajo el agua.

Voz que tiembla entre las cañas.

Ademanes que hacen quebrar a los juncos.

Ella me cuenta,

que la chica que quería volar, la que viajó conmigo en el autobús, ha volado con su dinero, después de haber estado unos meses con ellos viviendo por no tener a nadie.

Nos sentamos resignados y miramos el cielo de vall d´uixó sobre nosotros.

Los pajaritos están piando porque les han robado sus nidos unos niños que se los venden al hombre que me compra los guisantes.

Está pelando los pajaritos recién nacidos para meterlos en un huevo de nuevo.

Angelillo de uixó.

  1. PartePoema M.B, Ibáñez. De pajarillos y cuentos

Senryu

Pájaro libre,

sin reflejo de jaula.

Vuela el alma.

I

Verso libre

Aún pían los pajarillos madre,
aún en mis sueños les oigo piar,
del nido aquel de cuclillos
que robé siendo zagal
y con tanta ilusión, corriendo
con mis zapatillas nuevas
con orgullo te fui a mostrar.

No olvidaré tu mirada
cuando les viste temblar
pusiste tus ojos en mi
alzaste mi cabeza al cielo
y con tu voz dolorida,
casi llorando dijiste;
mira, mira su madre
mira cuan desesperada,
mírala por donde va
va buscando a sus hijos
que llorando en tu mano están.

Y me lo hiciste soltar,
aún recuerdo tu sermón
contándome el cuento aquel
que tanto me hizo pensar,
el cuento de aquel zagal
que tú llamaste cruel,
las lágrimas me saltaron
antes de terminar.

Con el cuento aprendí,
a respetar a los demás,
a nunca quitarle a nadie
su preciada libertad,
a no robarle a nadie el sueño
ni sus ansias de volar.

Que bien madre,
que bien, me lo supiste inculcar

y con cuanto empeño madre
lo guardé dentro de mi
nunca podré olvidar
lo que contigo aprendí.

Cuéntame otra vez el cuento,
que no le vaya a olvidar,
yo le contaré a mis nietos,
para que sepan volar,
sin que nadie corte sus alas,
ni ellos a nadie quieran
cortarle su libertad.

Nunca olvidaré aquel cuento
lo guardo dentro de mí
y nunca lo he de olvidar.

II

Este fue el cuento
que  mi madre me contó.

¿Dónde vas, zagal cruel,
dónde vas con este nido
riendo tú, mientras pían
estos tristes pajarillos?
Su madre los dejó solos
en este momento mismo,
para buscarles sustento,
y dárselo con su pico…
Mírala cuán azorada
echa de menos a sus hijos,
salta de un árbol a otro,
va, torna, vuela sin tino;
al cielo favor demanda
con acento dolorido;
mientras ellos en tu mano,
baten el ala al oírlo…
Tú también tuviste madre,
y la perdiste aún muy niño,
y te encontraste en la tierra
sin amparo y sin abrigo…

Las lágrimas se le saltan
al cuitado pastorcillo;
que vergonzoso y confuso
deja en el árbol el nido.

Francisco Martínez de la Rosa.

(1787-1862)

No es un canto

lo del pájaro en la gabia,

es un llanto

producido por la rabia.

l


Angelillo Uixó y M.B. Ibáñez.

<a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/”><img alt=”Licencia de Creative Commons” style=”border-width:0″ src=”https://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/4.0/88×31.png&#8221; /></a><br />Este obra está bajo una <a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/”>licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional</a>.

 


Haciendo paja con el grano.

DSCN0061

El siguiente poema está basado en mi experiencia personal  separando el grano de  la paja del Amaranto.

 

 

Oh hermano,

Aquí estoy sentado,

Haciendo paja con  el grano.

Me siento bien, me siento bien,

Cuando sale de las lechugas a visitarme,

mi amiga imaginaria desnuda.

Oh si hermano,

Sale el grano disparado,

Cuando viene a verme esa puta.

Me siento bien, me siento bien,

Cuando hago paja con el grano.

Que esfuerzo por evitar la muerte,

Se retuerce entre mis piernas,

Para terminar entre los puñales de mis dientes.

Y al final

Se quedan mis manos calientes,

Y yo sin la luna,

Que solo me siento.

Tan verde como una lechuga que se cierra.

Tan triste como los rábanos que se hunden,

Tan suicida como los caballos quietos de los establos.

Oh estiércol que me buscas,

Aquí estoy para lanzarme desde tus puentes.

Angelillo Uixó.

Licencia de Creative Commons
Haciendo paja con el grano. by Angelillo Uixo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra enangelillo201.wordpress.com.