Archive for April, 2014

El diario de Frankenstein ,de Angelillo de Uixó.

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I.

Deja el serrucho con el que corta la pierna al cadáver de un manifestante muerto a palos por la policía cuando escucha el habitual ruido de gritos y lamentos de los nuevos detenidos que entran al juzgado de Nules arrastrados por la guardia civil.

Sentándose en una silla de ruedas y colocándose el disfraz de San Claus para no ser reconocido sale al tragaluz del sótano donde puede ver las piernas en hilera de ciempiés esposados andando con dificultades. Una patada de un agente abre la mochila de un detenido y caen lentamente al tragaluz del sótano de los juzgados octavillas de Izquierda Unida.

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Capa de estiércol- balbucea el forense recogiendo una octavilla que coteja con las otras similares obtenidas en la captación de mochilas de los cadáveres apilados en su despacho.

“Una temporada estúpida e impertinente están pasando jueces, policías, forenses, fiscales, periodistas, que tiene que no pueden tolerar el final del Pentecostés español”

Empujando con las manos las ruedas de la silla de ruedas da media vuelta hasta su despacho. Al llegar se levanta de la silla que empuja contra la pared con violencia, cierra la puerta y camina por el sótano.

Vuelve a la camilla de operaciones donde hay varios cadáveres de gente joven muerta por golpes de pelota de goma. Sus cuerpos color del limón y amapolas marchitas se exhiben abiertos, diseccionados, descarnados, mostrando vísceras ennegrecidas que cuelgan por los costados de sus huesos y de la camilla. Pasa la mano por el intestino de una chica y tira suavemente de él produciendo un ligero sonido en el cadáver. Con suavidad lleva los intestinos a unos alambres colgados en la pared del fondo del despacho.

Observa con sarcasmo los cadáveres mientras lee una octavilla que llevaba la muchacha donde se lee:

“Lucha por tus derechos. Otro mundo lleno de amor es posible. Yo lo creo”

Riéndose de la ingenuidad de la muerta el forense vuelve tranquilamente a la mesa de su despacho pensando en el informe que tiene que redactar para que cuadre con el veredicto de su compadre el juez y la policía no quede implicada en estas muertes.

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Un poema dedicado de su novio, a la chica abierta en canal aún cuelga cómo sus intestinos del alambre en su facebook:

“Oh dulce Angelica, Tu eres mi amor,

Tu voz es una tormenta que ruge libertad.

Por eso te quiero y te espero”

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Sobre la mesa hay un ordenador, un bisturí, varias carpetas, y un plato humeante de higadito con pulmón en salsa de tomate, junto una coca cola en vaso de cristal con hielo y pajita.

Con las manos en la cara le habla a los cadáveres con saña:

Oh señor, por vuestra culpa cada día mi trabajo es más complicado. No paráis de entrar detenidos y muertos, malditos rojos.

Frente a una hoja en blanco del informe habla para si:

A ver que invento ahora para el informe.

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El teléfono suena cómo un grillo impertinente que le saca de sus hipótesis mientras deja en el plato un trozo de hígado que ha pinchado.

Aquí el forense de Nules, a su servicio ciudadano- exclama al coger el teléfono.

Buenos días- responde una voz femenina de becaria- soy Beatriz, periodista de la gasseta mediterráneo, estoy haciendo un articulo sobre la muerte de varios manifestantes ¿ podría decirnos algo al respecto sobre la muerte de 6 personas? ¿ Eran ciudadanos o antisistema de hordas rojas?

Encantado de poder hablar con usted, de momento es pronto Betariz para confirmar la causa de la muerte, pero según las autopsias, y mi larga experiencia casi podría asegurarle que todo tiene la pinta de un suicidio colectivo.

Al otro lado del teléfono se produce un momentáneo silencio por la sorpresa:

¿ seis personas a la vez se suicidan en una manifestación con cargas policiales?- pregunta la periodista extrañada.

Veras Beatriz- habla con parsimonia el forense, adoptando un tono suave de casi susurro y amable, convincente cómo un testigo de Jehová en misión evangelizadora por los domicilios – este tipo de suicidas lo que pretenden es llamar la atención. Son camicaces exhibicionistas, aprovechan cómo los grupos violentos de antisistemas las pacificas, democráticas y legitimas manifestaciones de los ciudadanos para suicidarse. Estos suicidas que se cuelan en las manifestaciones tiene un perfil pueril y ganas de llamar la atención de sus padres. De hecho son seis los muertos, pero lo que usted no sabe es que la policía salvo a 8 de suicidarse.

Increíble, son unos santos la policía- exclama Beatriz con la boca abierta e iluminada de credulidad que siempre tiene a bien ilustrar la gasseta diaria molona y optimista del mediterráneo.

Bueno Beatriz, tengo trabajo pendiente- se despide suspirando y fingiendo una voz de fatigado y entristecido – No se olvide usted de poner que la policía salvo a 8 manifestantes. Los muchachos se alegraran mucho, últimamente la gente les pone mala fama.

Voy a pedirles que les condecoren, y a usted también, señor…- Trata de averiguar su nombre la periodista.

Porcopino- comenta con ganas de salir en los periódicos el forense y cuelga tras despedirse con unos buenos días tenga Beatriz

“La vida de la mayoría silenciosa puede seguir así. Todo lo arreglan forenses, policía, prensa y jueces.”´

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Con deleite saborea un trozo de hígado y de pulmón, moja pan en el tomate y sacia su sed con la coca cola. Redacta Porcopino el parte de suicidio de los manifestantes. Respira hondo entre un aroma de formol y alcohol que emana por todo el sótano sintiendo una profunda inspiración. Enciende una pequeña radio sintonizando un canal de música clásica.

Saca de un cajón una jeringuilla, un frasco de morfina y una pequeña libreta cuyo titulo es:

Diario de un forense.

Se inyecta a través de la vena del brazo derecho morfina y empieza a escribir pestañeando muy rápido y con los ojos en ciertos momentos en blanco.

II.

El diario de un forense:

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Nadie leerá estás palabras escritas, y si alguien lo hiciera por algún casual, el temor al poder al que sirvo y a su crueldad no permitirá a su valor que salten de sus manos estás páginas. Más bien quemará todas estás monstruosidades que deben quedar ocultas por razones de estado. Pues yo, Porcopino, soy un monstruo o un sirvo del estado, con tres pagas extras y doce mensuales.

pero reflexiono:

¿ Quién me hizo así?

¿Fue quizás mi naturaleza, o el sistema al que sirvo?

Quizás me haya hecho de esta manera el odio o amor que siento a la verdad, o la vergüenza que mi profesión me obliga a ocultar bajo mi prepotencia de forense. Odio y vergüenza brota cómo el inconsciente en el sueño cuando leo las octavillas de los manifestantes de izquierda, o al someterlos a denigrantes interrogatorios, pruebas psicológicas, y comprobar desquiciado cómo se mantienen en sus convicciones, sin ceder un ápice.

¿ por qué…?

Esa duda me corroe, la naturaleza noble me hace daño.

El bien no tiene sentido en un mundo donde todo está mal.

¡Pobres locos llenos de ideales que desafían a los tiburones!

Si supieran cuanto desprecio la conducta de esos jóvenes Apolos.

Arrogantes.

Me hacen ser un ogro, un verdugo en la salvaguarda de un concepto llamado estado.

Locos, locos, locos, insensatos, despreciadores, calumniadores.

¿Qué les hemos hecho las personas que estamos dentro del sistema?

¿Acaso no hago bien mandando a poetas que desafían las convicciones sociales al psiquiátrico para que acaben con sus bellos versos a base de pastillas?

¡ En que mundo de dioses orgiásticos viviríamos si esos locos andarán sueltos con su lira por las fabricas!

Y sobre los niños violados por poderosos y ricos pedófilos:

¿ No es mejor hacer informes para el juez expresando que las víctimas mienten?

Si los niños violados son condenados al reformatorio, evitamos tener el día de mañana revolucionarios resentidos con marqueses, curas y empresarios, y la mala prensa con la condena a los ricos.

Viva la virtud de los ricos aunque se llame crimen.

Hundiría la economía un país con sus ricos en al cárcel, mientras que con los pobres y manifestantes en la cárcel la economía mejora.

Víctimas, los librepensadores, los críticos con el modelo social deben ser convertidas en cenizas que limpien mi alma sucia y la del sistema.

Si, hay que inmolarlos en nombre del sistema, del imperio.

La ceniza limpia la suciedad, y todo está sucio en España.

Chisssss, Chissss, chisssss.

Silencio Porcopino.

No debes escribir esto, pero debes hacerlo para no volverte loco. Necesitas que alguien te perdone y te comprenda.

Tus compañeros de profesión hacen lo mismo que tú, sin embargo en las reuniones está prohibido hablar de estos temas.

Secreto de estado. Maldito código deontológico.

La gente nos tendría que comprender diciendo la verdad.

Vivimos en una irritante mentira:

Proteger la justicia, al débil, la igualdad, los derechos de los niños y del trabajador.

¡Qué horror vivir bajo estos preceptos que nos obligan a mentir!

La verdad ha de quedar escrita en un diario que nadie debe leer.

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Angelillo de Uixó.


El diario de Frankenstein,de Angelillo de Uixó. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://angelillo201.wordpress.com/.

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Crimen y perdón, de Juan Pablo II.

Dedicado a todos los presos, es decir: a la humanidad.

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Intro:

EL juez Baltasar Garzón acaba de salir de un interrogatorio en la prisión de Carabanchel. No ha aclarado nada que le sirva para esclarecer los sucesos sobre el caso de un hombre acusado de provocar un tiroteo en el corte inglés con resultado de muerte, pero ha conseguido que el preso sobre la colchoneta llore arrepentido por su mala vida, y vea en Cristo el hombre que sufrió por él.

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Escena I. Se baja el Papa al turco.

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EL Papa Juan Pablo II al llegar al aeropuerto de Turquía da varias vueltas indeciso buscando un lugar seco y limpio para unir sus santos labios con el suelo de Estambul.

Cuando husmea el lugar adecuado, besa la tierra en honor de multitudes ante un público entregado que aplaude el gesto. Un perro imita al Papa, que se yergue a dos patas mayestático entre varias palomas blancas con ramos de olivo en sus picos sobrevolando la pista que se posan en su enorme su gorro blanco de metro veinte de altura para hacer un nido.

¡Dios mío mi sombrero!- exclama Juan Pablo sacudiéndose las palomas y observando con tristeza divina cómo se lo han puesto por dentro estos asquerosos animalejos mandados por el diablo.

Con orgullo y con el sombrero en la mano camina el Papa hasta un vehículo dando bendiciones con prisas.

Escena II. Las calles de Estambul.

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Las calles son perezosas, de los colores del limón, bulliciosas, llenas de bazares exóticos donde los vendedores y clientes, sin prisas, hacen tratos de compra venta que duran horas y horas.

El olor a especias se clava en la nariz produciendo cosquilleos nasales en los occidentales y estimulando la sexualidad y el apetito. Las voces de mujeres, niños, ancianos, hombres, suenan cacofónicas, difusas, caóticas. Son versos incomprensibles para Juan Pablo, entre divinos y satánicos, mundanos y sublimes, que circulan elevados en los alteres de los guijarros milenarios cómo las conchas por las orillas del mar mediterráneo sin que exista para ellos un nuevo día o una nueva oración de esperanza que no se haya repetido mil veces entre esas calles donde las vidas viejas nacen duras y mueren tiernas.

“Estambul dormita entre pimienta. Estambul se alimenta de sal, salitre, dátiles y miel. Estambul muere y renace entre las viejas conchas de sus calles y la media luna”

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Escena III. La prisión de Estambul.

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Sobre un rocoso acantilado rodeado de un mar tranquilo del color de un manto de cardenal donde surcan sobre su fondo coralino las negras aletas de los tiburones, y los pequeños veleros de los pescadores, que con su sudor que se mezcla con el mar, abaten sus brazos sobre las redes, y luchan contra los tiburones desde sus embarcaciones cuando sacan la pesca. En el centro de la bahía asoma la isla prisión de Estambul con sus cuatro alminares que apuntan cómo cohetes atómicos soviéticos al cielo. Rodean la enorme cúpula del techo de la prisión que atrapa a los prisioneros y funcionarios en un universo redondo donde no existen los astros, y el firmamento está hecho por el hombre, centro de todo, incluso de sus bellas locuras: matanzas, crímenes, orgías, venganzas, hecatombes, y la consiguiente piedad, arrepentimiento, que nace de la consumación del crimen.

¡Muerte a Galileo!

Escena IV. Papa y preso.

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EL Papa Juan Pablo II con el rostro intimo trata de mirar el preso que le disparo. Se oculta de sus ojos en la sombra de la celda.

La yesca de la pared que ilumina las catacumbas de la prisión deja ver muchos ojos que centellean en la misma celda.

EL Papa pregunta al alcaide:

De los 20 presos ¿ cual de todos fue? Necesito hablarle.

El traductor le hace la pregunta al alcaide que desconfía de los motivos del Papa, mira por la mirilla de la celda para localizar al preso.

Al verlo lo llama.

Juan Pablo II ruega al alcaide si podrían hablar solos, preso y él.

El alcaide, desconcertado e iluminado su rostro de azul por el reflejo de la luz de la antorcha que se apaga, observa las paredes húmedas de la prisión, inundadas de llanto y dolor, al igual que esperanza en el más allá, y arrepentimiento en el mundo. Acepta la petición, aunque personalmente cree que será contraproducente con el castigo impuesto al preso, y que se puede perder el trabajo de rehabilitación que lleva haciendo el verdugo.

La prisión duerme bajo la dorada cúpula por la que entran rayos de sol del color del maíz.

Juan Pablo abraza al preso que le disparo.

Vengo aquí a mostrarte la manifestación de Dios- le dice, el traductor repite las palabras del Papa Don Juan Pablo II.

El Papa levanta la sotana y junto a su tetilla deja ver la cicatriz del balazo.

Dios quiso que viviera- le dice con una sonrisa piadosa y convencida entre las cuatro paredes de la celda, con una única ventana con la forma de la Estella Tartesa que deja entrar un foco de luz difusa, y el sonido de las olas contra la roca de la prisión.

EL preso se conmueve.

Juan Pablo le muestra la Cruz. La besa, se la pone en las manos del preso con suavidad y le susurra besando la mejilla del hombre que le disparo.

ÉL murió por nosotros, por ti, por mí. Murió para que supiéramos perdonar. Él te perdona, yo su representante en la tierra te perdono.

EL preso en ese momento deja de pensar que es un revolucionario que disparo por una hermosa causa. Se siente un criminal, y cómo todo criminal necesita el perdón y creer en Dios.

Angelillo de Uixó. No existen los milagros, ni el perdón, solo la estupidez.

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Crimen y perdón, de Juan Pablo II. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://angelillo201.wordpress.com/.

Eulen: el futuro del trabajo para humanos de hoy.

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El Josele lo tiene todo para convertirse en un trabajador de Eulen.

Es delgado, moreno, joven. Va peinado cómo los hombres: con la cabeza rapada.

El Josele está comprometido emocionalmente con su cultura, por eso se ha hecho tatuar el rostro de camaron, y los colores de la selección de España.

Al Josele se le dan bien las mujeres, sale con una chonis de 22 años que está embaraza no se sabe de quien, y a escondidas con la madre de la chonis y con la tía de su madre. El Josele es agresivo, tiene iniciativa, le gusta el deporte, hace taikondo, y pelea callejera, le gusta la pasta y el vicio, a su padre nunca lo ha llegado a conocer, se fue de casa tras sufrir una profunda depresión, lo que le ha convertido en un hombre desde pequeño.

El Josele tiene de estudios hasta 1º de bachiller y del 2º todas las asignaturas suspendidas.

Domina el castellano y varias jergas callejeras.

Le gusta la música, toca la guitarra flamenca y compone canciones de rap contra la autoridad y a favor de las drogas y la soledad.

Es considerado con la gente vieja, vive con su abuela ya que su madre hace días que no aparece por casa.

El Josele lo tiene todo para convertirse en una leyenda en su barrio.

De momento solo le falta encontrar trabajo.

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Necesita que una empresa crea en él, y le de una oportunidad donde desplegar todo su potencial humano.

Por eso la corporación Eulen ofrece puestos de personal de supermercado hechos para humanos de hoy, gente que demuestre que tienen iniciativa y compromiso con la empresa.

Ganas de trabajar y paciencia. Gente que sea realista con su tiempo y se amolde a lo que hay.

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Angelillo de Uixó.

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Eulen: el futuro del trabajo para humanos de hoy. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Policías zombis y la lucha obrera.

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Intro con guitarras eléctricas muy distorsionadas que se solapan con el sonido del motor de las turbinas que dispensan oxigeno a los pulmones de los viajeros del tren de cercanías en la estación subterránea de Kastellón.

  1. Mirando el muro de Lucía en el anden.

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Ibrahim, con los ojos pegado en la pantalla táctil del móvil sigue las noticias palpitantes, fugaces, rápidas, a través del facebook de una compañera de la lucha social. En esas noticias, casi efemérides que caducan al instante su valor informativo, se relatan infinidad de casos de arrestos policiales, interrogatorios y torturas psicológicas de activistas sociales.

Ibrahim levantan la vista de la pantalla, observa en esa especie de pecera que es la estación subterránea de kastellón la fauna marina que le rodea. Un grupo de monjas espera en el anden con varios huérfanos, unos estudiantes de la UJI con gafas, gesto de intelectuales, trabajadores inmigrantes sin papeles que miran aterrorizados a su alrededor, miembros de una comuna del Hare Krishna que parecen muy felices repartiendo flores, hombres de negocios con maletines de cuero y aspecto de prisa, y miembros del colectivo okupa de kastellón que esperan a unos compañeros catalanes, hablan entre si de forma pacifica sentados en el suelo cómo indios siux.

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Ibrahim recibe un mensaje en el móvil y sigue leyendo el facebook de Lucía.

La luz del tren de cercanías se ve a lo lejos, aunque Ibrahim no le ha prestado atención consciente, al igual que a unos hombres con gabardina que acaban de salir de una pared postiza y están rodeando a los okupas y a él.

Sin darse cuenta lee en voz alta una noticia que le impacta:

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  1. compartió el estado de Barrio del Pilar En Lucha.

“Me gustaría relatar un acontecimiento que me ha sucedido y creo que es importante que se haga público:
Mientras que leía en RENFE cercanías, observo como un hombre se sienta enfrente sin quitarme la mirada ni un segundo. No le di importancia hasta que escuche “La tengo enfrente”, cosa que me hizo sospechar y observar que llevaba un pinganillo y lo que parecía ser una cámara. En ese momento decidí cambiarme de vagón, pero me encontré con su compañero -se encontraba a unos metros de mí- por lo cual decidí sentarme como si no pasara nada.
En cuestión de segundos apareció el hombre que vi por primera vez, que me quitó bruscamente la mochila sin pedir permiso. Ante mi asombro, pregunté que qué es lo que estaba ocurriendo, a lo que me respondió: “orden de registro”. Al acto, procedí a pedirle su número de identificación, me dice “A ti lo único que te voy a dar son dos hostias, niñata”. Desde el primer momento se dirigió hacía mi de una forma agresiva verbal y físicamente. Al no encontrar nada de su interés en la mochila, me preguntaron que si hoy no repartía propaganda, a lo que respondí que hasta que no se identificaran no tendría nada que decir. (Insistí varias veces en que me enseñaran su placa). Uno la mostró rápidamente sin que pudiera ver el número de identificación, mientras que me dice el otro: “¡qué!, ¿ya estás contenta?”. (En todo momento mantuvieron un tono de burla y prepotencia) Me dijeron que disponían de todo mi historial y el de mis compañeros, que pocos motivos le faltaban para que encarcelaran a todos. A continuación, me dijeron “¡te vas a pudrir en la cárcel!” a lo que conteste “sí, sí… Pero dame tu número de identificación”, me agarró bruscamente del cuello estampándome contra la pared, diciéndome que no intentara burlarme de ellos. Respondí que en el cercanías había cámaras y que ésto estaba siendo grabado, a lo que entre risas contestaron: “no somos tontos, ninguna enfoca hacia éste ángulo.”. Me soltó y me dijo que aprovechara este fin de semana para despedirme de mi familia, ya que sería la última vez que los iba a ver. Me repitió que me pudriría en la cárcel y me amenazó con que no aguantaría mucho ya me iban a hacer la vida imposible dentro de ésta.
Tras todo esto me dijeron que tenían “orden” de controlarme las 24 horas. Me propusieron contar todo lo que sabía a cambio de librarme de la cárcel, argumentando que supuestamente uno de mis compañeros ya había desvelado información y que sería estúpido no hacerlo. Seguían presionándome con que poseían imágenes e incluso videos donde repartía y pegaba propaganda “terrorista”. Mientras me decían todo esto, uno de ellos me agarraba de los brazos obligándome a hablar e insultándome en todo momento, pero, a la vez, no paraba de hablar. Me mencionaron conversaciones privadas que había mantenido con mi compañero esa misma mañana. Tras esto, sacaron una carpeta mostrándome una fotografía en la que aparecía junto a mi compañero en un pueblo a 6 horas de Madrid, haciéndome ver de esta manera que he estado perseguida. Esto es todo lo que recuerdo, debido a que sucedió muy rápido.
Queda demostrado una vez más cuál es la táctica de los cuerpos represivos de este Estado que tiene el objetivo de reprimir y aterrorizar a la juventud combativa, para que ésta deje de luchar. Lo que no saben es, que con este tipo de acciones nos dan más motivos para seguir en la lucha, día a día aumentan nuestra rabia, la que nos da fuerza para combatir el Fascismo que impera en este país desde hace más de 70 años.
El terror no parará a la lucha de la clase obrera ni su solidaridad. Por eso os pido, que difundáis este hecho (que no es más que uno de tantos) para demostrar, por si alguien aún no se ha dado cuenta de la naturaleza represiva de este Estado.”

III.

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La luz amarillenta del tren ilumina los primeros rostros de unos viajeros que llevan varios minutos con ansiedad mirando el reloj y lamentando el retraso de tres minutos en el horario. El reloj redondo de estilo victoriano colgado de una viga de hierro de la estación marca las 17:03, cuando se hace audible el clásico sonido metálico y melancólico de la desaceleración del tren.

Ibrahim guarda el móvil en el bolsillo del pantalón y saca la cartera para cerciorarse de que no ha perdido el billete al guardarlo.

De repente, cómo una intuición nota la presencia de dos hombres de median edad con gabardina y sombrero que se han puesto a su lado.

Los mira sin que lo noten, de reojo, sin saber el motivo desconfía de ellos.

El tren está casi detenido, faltan unos segundos para el silbido de parada.

Todo parece una estampa normal en la estación. Los ejecutivos dan ordenes por teléfono sujetando sus maletines, las monjas acarician a los huérfanos, los hare krishna bendicen a la gente, los inmigrantes miran el suelo.

Los hombres de gabardina parecen preguntar algo a los okupas.

Estos sacan los DNI.

Ibrahim inquieto ante este gesto, sin saber la causa, da un paso inconsciente hacia delante para ver mejor ésta última escena que le parece extraña.

Los hombres de la gabardina que están a su lado también dan un paso adelante.

Entonces Ibrahim, notando cómo la sangre golpea su corazón de forma muy fuerte y las piernas le tiemblan, sin saber a que emoción debe atribuir este comportamiento fisiológico, da dos pasos hacia atrás.

Los hombres de la gabardina dan dos paso hacia atrás.

Ibrahim traga saliva, se siente mareado, y da un paso hacia un lateral.

Los hombres de la gabardina dan también un paso hacia un lateral.

Observa Ibrahim a los okupas, ahora algunos están en el suelo siendo golpeados con barras de hierro por los hombres de la gabardina, la sangre salpica los uniformes de las monjas y las caritas de los huérfanos.

Un hombre de gabardina parece pedir disculpas a las monjas por ensuciarlas; están hacen un ademán con las manos de que no es nada, a los niños el hombre de la gabardina les da unas piruletas con los colores de la bandera nacional: Roja y amarilla. Las monjas le piden a los niños que den las gracias a los señores de la gabardina por el dulce.

Los hombres del maletín siguen con su teléfono hablando, y los estudiantes pijos debaten sobre los derechos humanos apartándose de los okupas que llegan rodando de los golpes hasta sus pies.

De rodillas un okupa, al cual un hombre de gabardina le retuerce una oreja semeja estar confesando algo, ya que otro hombre de gabardina anota lo que dice en un pequeño bloc de notas.

Varios inmigrantes de piel color negra son esposados por los hombres de la gabardina, los meten en unos sacos y se los llevan arrastrándolos por los pies hasta una cinta transportadora que acaba en una furgoneta con las puertas abiertas.

Ibrahim mira a su alrededor sin comprender muy bien que pasa.

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  • ¿Te llamas Ibrahim ? dice un hombre de la gabardina sacando una fotografía suya en una manifestación contra el desahucio de una anciana.

Ibrahim cuyo corazón palpita más acelerado que su razón, pega un salto a las vías cuando está terminado de frenar el tren.

Los dos hombres de la gabardina saltan tras él y son arrollados mientras Ibrahim consigue pasar al otro lado y es ayudado por el guardavías que le conduce a una alcantarilla para que se escape.

Los dos hombres de la gabardina disuelven cómo la mantequilla en las vías.

Angelillo de Uixó en colaboración con el barrio del Pilar en lucha y Lucía.

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Policías zombis y la lucha obrera. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Encantado de conocer su honor Concejal Adsuero.

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I.

Cerca de la estación de trenes de Nules se encuentra un grupo de varias casas de planta noble que dan con un umbroso jardín botánico. Allí habitualmente los novios se dan mano, caricias y besos, y los cocainómanos escondidos entre los arbustos esnifan coca y trapichean.

Pocas personas suelen apearse en la estación de Nules, cumpliéndose ese consabido consejo:

“ cuando llegues a Nules, Oh hermano, no te pares.”

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Nuestra historia comienza cuando un día, en la estación de Nules, se apararon tres hombres de Colombia y una delegación de Coreanos del Sur.

Era un día primaveral en Nules, pero no era un día cualquiera para sus habitantes. El municipio, para eliminar esa fama de delincuencia, solo supera por el municipio vecino de la Vall d’Uixo, y promocionar el turismo, había invitado a una delegación de Coreanos del Sur conocidos tres días antes del día de la fecha en la cual transcurre nuestra historia, por el concejal de turismo de Nules Adsuero, que había ido por cuestiones personales al parque del retiro de Madrid. La casualidad hizo que cuando salían los coreanos del museo del Prado y estaban perdidos , tropezaran con este concejal del PP de Nules. El concejal de turismo, un hombre muy jovial y campechano, hizo unas bromas a las muchachas al verlas. Les dio besos en las manos y les mostró unos pasos de toreo, así cómo emitió sonidos flamencos dando atrevidas palmas. Los coreanos del sur, gente sumisa, obediente, respetuosa, que no suelen hablar por la costumbre primitiva de su país con nadie sin ser previamente presentado, se quedaron admirados de las costumbres tan espontáneas y amigables de los españoles.

Abriendo los brazos , y abrazando de forma afectuosa a hombres, y especialmente a unas sonrojadas coreanas, les decía el concejal con grandes esfuerzos para seguir en pie,con los ojos en blanco y la mandíbula desencajada:

Tenéis herma…nos y her..ma..nas que visitar Nules, la terreta millor del mon, coño.

Aquí…- Miraba buscando algo el concejal en los bolsillos de su pantalón, ¿ donde tengo el móvil? Bueno, es igual. tú fumanchu, apunta este teléfono. Es el mío, soy del PP de Nules. Estáis invitaos a una festuqui todos, y sobre todo vosotras. ¿eh? Hola, hola. ¿ que hora es? Me voy, que pierdo el tren. Adiós, adiós. Llamadme amigos, sois cojonudos. Mis hermanos, mis mejores amigos del mundo, los mejores. Os quiero más que a mi madre coño. Os quiero.

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Así se despidieron. Los coreanos, cómo es normal en este pueblo, se tomaron muy enserio la prueba de amistad de adsuero y aceptaron la invitación. Un raterillo local de Madrid llamado Pablos, muy amable y afectuoso con los coreanos, se comprometió previo pago de 10 euros por barba de llevarlos a una zona segura de Madrid. En ese lugar encontraron varios taxi sin licencia que les cobraron por 4 kilómetros 30 euros, más propina, y tocadita en el culo a las coreanas.

II.

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Con carteles de arigato, arigato el alcalde de Nules, el grupo de cultura del municipio de Nules, también llamado taurino, una delegación de empresarios de la cámara de comercio, dieron la bienvenida a los exóticos visitantes, a los que el concejal de turismo les había dicho que eran importantes personalidades de varios países asiáticos, incluso dijo que había un príncipe entre ellos que ejercía su poder en una isla cerca de la india con mano de hierro, pero aun así toda la isla lo quería. La banda municipal toco el himno del municipio de Nules para recibirlos y tiraron tracas valencianas que les asustaron mucho. Los coreanos, trabajadores de una empresa multinacional norteamericana de pantalones, se sintieron muy honrados con la acogida. No paraban de decir lo agradecidos y honrados que estaban.

-Nada, nada- comentaba el alcalde a la italiana- para gente cómo ustedes todo es poco. Cuenten, cuenten en Japón lo que vean aquí y digan a sus familiares que visiten Nules, pero no vall d´uixó, ojito.

¿Mr adsuaro, mr adsuaro?- preguntaba por su ausencia una coreanita enamorada del torero concejal.

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Es extraño, no ha venido este adsuaro- comentó el alcalde al concejal de seguridad- lo voy a adsuarar en cuanto lo vea. Vienen invitados por él y no aparecer. Este hombre es lo más inconstante, impuntual y malqueda del mundo, si no fuera por lo salao que es y lo bien que lo pasamos en sus fiestas, lo mandaba de una patada a Mongolia.

¿ quiere que mande que lo busquen?- preguntó el concejal de seguridad.

¿ para qué? A saber que aventuras se estará corriendo y donde se ha metido ese Don Juan- respondió el alcalde de nules tratando de consolar a la pobre coreanita que parecía una gitanilla burlada de amor. Pues las mujeres , oh hermanos, se comportan de igual manera en cualquier parte del mundo cuando se enamoran de algún canalla.

Los colombianos que también bajaron del tren en Nules, a la misma hora, se adentraron en el jardín botánico.

Varios mendigos que vivían entre los arboles cómo al tropa de Robin Hood, les estaban esperando y les llevaron a una casa próxima a la estación. Sin osar poner los pies en la noble casa con aspecto de palacete, los vagabundos imitaron el canto del abejaruco y salio una preciosa rumanita vestida con uniforme muy sexy de servicio.

-¿EL señor Valdés?- preguntó la rumanita mirando a un colombiano de estatura media, largos cabellos cubiertos con un gorro de paja de ala ancha. La cara del colombiano amplia cómo una fogasa, ojos negros, barba de un par de días, y un traje de punta en blanco con botines también blancos y tatuajes en las muñecas del Camarón de Colombia, un famoso cantante de ballenato muy querido por su pueblo y muy buena persona, tanto que murió de sobredosis.

Valdés, quitándose el sombrero en la puerta cómo señal de respeto le contestó a la rubia Brunilda parco en palabras:

Soy valdés.

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A su lado estaban dos hombres de aspecto similar y mudos.

La muchacha les hizo pasar.

Valdés preguntó:

No está el señor Adsuero, tengo su consuelo.

  • Es extraño- explicó la inocente muchacha- hoy mientras yo estaba todavía en el lecho, si que me hiciera el amor cómo acostumbra el señor Adsuero antes del desayuno, ha debido de huir. Cierto es que me ha parecido oírle antes discutir, pero claro, aquí esto es habitual, es hombre de política y pasión y estamos en Nules, donde es mejor que no te arrimes, oh hermano.

    Valdes, miró a su alrededor, con sospechas de traición y le preguntó a sus hombres:

  • ¿ qué hacemos?

    Brunilda, golosa e impaciente, pasando las manos por su cuerpo de joven modelo:

    ¿ NO tiene nada para hacer feliz está pobre chica encerrada entre estas cuatro paredes?

    Un hermoso seno sacó y después la falda levantó hasta dejar a la vista unas finas y trasparentes bragas,

    Valdés, conmovido, palpo el cuerpo de Brunilda y aprobó la operación.

    Tomando asiento en el sofá, colocó Valdés sobre una mesita la cocaína.

    • Brunilda a cuatro patas cómo las bestias,completamente desnuda, ante la mirada de Valdés y sus hombres, esnifa cocaína y luego gateando se encarama a las braguetas de los colombianos muy atenta a complacerlos cómo agradecimiento.

III.

  • Los coreanos del sur pasearon por las cales de Nules viendo con asombros los carafales de los toros, los aborígenes mostrando una procesión de semana santa. EL cura les enseñó a Cristo, y mucho se asombraron los paganos amarillos al ver al verdadero Dios. Luego los bautizó por la espalda, sin que se enteraran los herejes de que ahora están salvados.

    Varios gitanillos fueron exhibidos dando palmas.

Al acto acudieron canis nazis del pueblo que hicieron una exhibición de karate ante los coreanos cómo muestra de intercambio cultural, la influencia de corea en el nativo español es el konfu.

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  • Mira jefe, con luchacos- exclamó el Joselito vacilando al coreano más viejo.

  • ¿ A qué te meto? ¿ que miras Konfu de mierda?- Encarándose Joselito iba a pegar con una palo a un joven coreano que le miraba, pero fue interrumpido por el jefe de policía.

    -Vega Joselito, venga, ya sabemos que tú eres el amo, ya está bien, lo ha comprendido el chino, no ves que te pide perdón con las manos.

    IV.

En el cuartel de la guardia civil, el concejal de turismo, con cara de torturado denunciaba ese día un extraño suceso. Alguien le había hecho una foto preparando unas rayas de cocaína quedando su buen nombre y su honor, de Adsuero, incuestionables hasta ahora en entre dicho.

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  • -! Qué asco de gente, agente! Pero, pero, cómo han podido atacar mi honor, mi vida privada.

    Hacerme fotos a mi tomando cocaína. ¿ qué pasa , que no es legal en este país hacerse unos tiritos?

    ¿ Esto que es, una dictadura? Vaya mierda de país, no hay privacidad. Se supone que lo publico no existe, que el mundo ahora solo lo componen personas privadas. Esto es una agravio, no a mi, si no a todo nuestra sociedad. Lo privado está en riesgo agente ¿ me comprende?

El agente de la guardia civil que redactaba el informe, con solemnidad y comprensión ante una situación que pudiera pasar muy cerca de él, dio máxima atención al caso y simpatías.

¿ Sabe quien le ha hecho la foto?

El Concejal de turismo, con dureza contestaba ese día, su habitual simpatía palidecía, más que el de fiesta y turismo, el concejal de hacienda parecía.

Si agente. Lo tengo encerrado en el sótano. A ver si ahora es valiente.

El agente apagando el windous, con el caso claro, listopara arresto, le contestaba en aras de la nueva vida en España:

Bien hecho, ahora actuaremos, al fotógrafo se le caerá el pelo, lo publico no existe, protegemos lo privado. Usted a no preocuparse que le seguirá una vida de fiesta, honor y alegría. , que ahora va todo mezclado.

V.

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Saliendo a la casa del concejal acuden, con sirenas encendidas, donde casualmente los coreanitos paseaban con el alcalde que al tren se los llevaba. Cuando al verlo el alcalde al adsuero, ya aburrido de los vietnamitas, coreanos o lo que fueran, adsuerado quería dar a adusero en el pelo el alcalde y así fue llamado.

Adsuero, adsuero, a mi vera hijo de perr…

Alcalde, alcalde, villanía- le contestó llevando del brazo el adsuerado adsuero a un rincón del botánico al alcalde, mientras la coreanita muy enamorada, su corazón arrebato por adsuero palpitaba al ver a su enamorado, daba pena verla, tan descompuesta la bella moza de mejillas de porcelana.

Alcalde, debe saberlo, vengo con la guardia civil a vengar mi honor, he salido en fotos tomando cacaína , fue todo una broma, pero se han querido vengar un enemigo de este noble adsuero.

La espada Adsuero mío, la espada o la navaja, que eres de Nules, defiende tu honor- le contestó el alcalde.

Acompáñeme a mi casa que en sótano tengo al traidor, le daremos confesión y detención.

Todo el mundo acude a casa de adsuero y al entrar encuentran siendo perforada por todos los agujeros a la bella rubia Brunilda, daba gusto y pena verla, vergüenza y dicha, siendo tan duramente cabalgada a la joven jaca. Cocaína la había por todas partes. Desde el sótano se escucha un lamento, el cautivo. Y Valdés que tira de la culata del revolver y mata a un guardia civil ,luego a otro,después un coreano metido en el medio. Se produce un tiroteo, Brunilda es alcanzada, luego los dos colombianos y Valdés. Del sótano salió el cautivo y miró cara a cara a Adsuero que agarró la katana de un coreano que había mostrado en el tiroteo, y le cortó el cuello al prisionero, luego temblando tras esnifar la última raya se hizo el harakiri

Angelillo de Uixó


Encantado de conocer su honor Concejal Adsuero. is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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La sangre de los tiburones atrae a Miguel Blesa.

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I.

En la Audiencia Nacional han juzgado a dos corderos, uno apodado Baltasar Garzón, y el otro apodado José Silva.

II.

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Sentados en un banquillo, muestran unos ojos lastimeros de corderos, y balan cómo víctimas inocentes arrojados a un estanque lleno de tiburones que aletea a su alrededor.
La sala de la audiencia nacional es un decorado del fondo de una gran pecera. Tiene mesas de madera, banderas a las que besar , y libros de zoología con los códigos de conducta del mundo animal que interpretan los tiburones.
Baltasar Garzón y José Silva desconcertados, atónitos, cómo un submarinista rodeado de escualos, observan frente a ellos un grupo de tiburones que les enseñan los colmillos.
Bucean hacia lo más profundo de la pecera, entre los corales, recordando sus días de pescadores, cuando capturaban presas sencillas que vivían en el fango de la sociedad:
anguilas, morenas, meros, y poco más.
Nunca contaban que atacaban a las masas de sardinas, de bacalao, de atún, con las que se llevaban bien. Hasta les decían a estos tranquilos y sumisos pececillos, que no temieran de ellos , que no eran tiburones, si no pescadores que lanzaban sus redes para apresar a los peces que les ponían en peligro. Las sardinas, los arenques, los boquerones de la pecera, crédulos, con sentimientos de ser insignificantes en un gran océano( que no es otra cosa que una gran pecera), se sentían protegidos por peces tan grandes, y elogiaban a estos escualos en los periódicos por cazar asquerosas anguilas.

III.

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Los pececillos no pueden soportar vivir pensando que están rodeados de tiburones que se los pueden comer, y los tiburones tampoco pueden soportar estar rodeados de otros tiburones.
Entre ellos a veces se matan, la pecera se agita y los pececillos toman partido por un bando de tiburones.
Los pececillos están convencidos de la inocencia Baltasar Garzón y Silva y por eso cantan:
La sangre de los corderos, la sangre de los corderos. Los han bañado en sangre de cordero.

Angelillo de Uixó.


La sangre de los tiburones atrae Miguel Blesa. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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