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I.

La mujer que aún siente la fiebre de las flores en las sienes

Sube por los muros tras los cuales se lamentan los heridos

Y se tumba entre las enredadera para hacer un nido.

En las azoteas las iguanas vigilan entre las alambradas de los edificios.

La Cuidad neurótica observa desde lo alto hacia abajo,

con el ojo siempre fijo en  cada una de sus criaturas.

No existe el cielo en las ciudades,

solo las cloacas llenas de bares, museos, palacios, burgueses y pobres.

Las hierbas tienen fiebre,

como la boca de los  muertos que imaginan un mundo mejor.

Los políticos, los científicos,  y psiquiatras amansan a las masas furibundas:

“La locura es clemencia, la obediencia es salud, la personalidad es respeto,

La estadística es la  única salvación de las hordas

Elevaros por vuestros méritos y vuestro esfuerzo.

Adorar el tornillo y la fuerza.

Despreciar a los que se burlan de nuestra inteligencia”

Cantan las hordas exaltadas.

“Clemencia histérica, clemencia histérica”

Un perro es deja atrapar por los alambres de espinos de la ciudad neurótica

Y va poco dejando su vida y su piel colgada en las alambradas.

En un poema queda su vida reflejada:

Intento escapar de la ciudad arruinada.

Angelillo  de Uixó.

II.

Azucena.

Y en el silencio del monte,
donde los lagartos tiemblan si oyen hablar del hombre.
Solo se escuchaba un reguero de agua que bajaba
serpenteando cuesta abajo en busca del horizonte.

Y al bajar del monte a la ciudad que enloquece
mis nervios se destemplaron al ver mis ojos lo que vieron;
Hombres como perros ladran atados en las esquinas,
mujeres al suelo tendidas, con el rostro amoratado.
Cuidando junto las tapias de los bares
que no le falte al sumiso, el pienso y las cervezas.

Y más allá otras mujeres, llenas de pelos rancios.
Mujeres con pelo de lana y gargantas llenas de sapos,
escupen entre sus dientes venenos de cuellos largos.
Escupen su veneno hacia el submundo que espera
ver a Vall d´UIxó sufrir.
Los muertos en los barrancos se hartaron de ser copiados
y esperan el poder ver a Vall d´Uixó martirizado.

Cada ventana , cada puerta, abre un nuevo manicomio,
pero en el no habrá cabida para locos sin cencerro.
La policía huele a los cuerdos y los persigue,
cuesta abajo en la riada.
La gente se refugia en los muros de la locura para salvarse,
y rasgan sus vestiduras, para que nadie confunda a locos con miserables.
Nadie, nadie, nadie quiere estar sano,
nadie quiere la cordura, si para ello se tiene que atar las manos.

Nadie, nadie, nadie puede estar bien.
Solo los muertos dominan las ansias de libertad.
Resucitando con polvos de talco cada madrugada,
con la lengua almidonada para no poder hablar
y así negar la razón.

Buscando amor y cordura esto fue lo que encontré;
a la última persona que fue lógica en Vall d´ Uixó,
y se tiró por el puente de San José para huir de la locura
buscando un mundo mejor.

Ángel Blasco y Mercedes Bou Ibáñez.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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La siguiente leyenda está basada en hechos reales.

En la cuesta de San Antonio,

Bajo la ermita del Santo,

El carro lleva su carga de leña a una caseta.

Tiran de él tres perros ,

y tras él va su dueño, “ el proscrito”,

cantando entre las densas  pinadas:

Vamos colmillo lácteo,

levanta el rabo y empuja,

con alegría y entusiasmo

como los perros que van con sus amos de paseo.

Aunque nos estén dando por culo,

levanta el rabo con alegría,

en este día de vida en este lugar maldito.

Empuja, empuja colmillo lácteo,

que ha llegado el frío  estepario a Vall d´Uixó.

Y hay que empujar para entrar en calor.

Venga colmillo, atento al repecho,  mantén ese trote,

Ayuda a tu compañero, nos va la vida en ello,

Cuidado con esa grieta colmillo,

Rápido, rápido, salid salir de ese reguero o caeremos,

Gira, girad compañeros,

Por aquí está destruida la senda tras las lluvias

la victoria es la cumbre, la veo desde este lado.

Otro pesado  esfuerzo,

Hay que empujar el carro en esa dirección.

Estamos malditos en este camino.

Por la mañana la carga de leña,

Al  medio día la huerta,

Por la tarde la policía y los vecinos hostigando,

Y en el ocaso, descienden por los bancales,

Los hombres del pueblo para robarnos nuestro trabajo.

Somos una leyenda negra,

Que causa sonrisa y placer de vernos sufrir.

“Aquí viene el hombre proscrito y sus lobos.

Vedlos andrajosos y agonizantes.

Quía, quía”

Vamos colmillo lácteo,

Levanta el rabo y empuja,

que nos están dando a base de bien por el culo

En esta tierra estamos malditos.

El día que no nos podamos mover y empujar el carro,

Será el final.

Sobre mi cadáver gritaran en Vall d´ UIxó:

Hurra.

Y a cada uno de vosotros os matarán sin piedad la policía.

Todo será legal, no hay nada que hacer.

Empuja colmillo lácteo que estamos a punto de llegar .

Angelillo de UIxó.

https://youtu.be/xs8rGkxYpaU
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La lluita continua

Posted: October 28, 2018 in Uncategorized

La lucha continúa porque sigo en la vida.

Cròniques

A La Vall d’Uixó es va demanar aigua davant l’Agència de Desenvolupament Local el dimecres 24 d’octubre.

Des de l’ajuntament continua el ninguneig, però la demanda d’aigua no pararà. Angel Blasco Giménez vol una vida digna i viure de l’agricultura ecològica. 24 d'octubre del 2018

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Intro.

Permitirme este día esta crítica a este patrimonio folclórico del 9 de octubre, y expresar libre aunque después me multe la policía local y tenga represalias  del Ayuntamiento de Vall d´Uixó , dejadme decir esta gran verdad profética:

Valencia está podrida, y en la Generalitat lo saben, en cada Ayuntamiento lo saben, en cada comisaría, en cada juzgado, en cada sindicato:

lo saben, lo saben, lo saben;

lo saben hasta en el califato, y Jaime I está negro y asqueado.

I.

 

Cuando se mezclan con la gente los técnicos  de la generalitat Valencia,

como un 9 de octubre,

parecen de carne y hueso,

aunque ellos sean negros como caballos negros.

Hasta los policías locales, alcaldesas y conserjes vistan de fiesta cristiana

Ríen y tiran cohetes con niños,

Proclamando la libertad  de las tierras valencianas que ellos enfangan.

La risa histérica,

sus palabras enaltecidas

las proclamas vacías,

no les deja ver el miedo que tienen ,

aunque ellos  sean negros como caballos negros que todo lo enfangan,

pero os aseguro que están asustados.

Jaime I aparece en frecuentes visiones de muchos técnicos de la Generalitat Valenciana,

Es un jinete zombie que cabalga un caballo negro y lleva una balanza.

Galopa por todas las instituciones de la Generalitat valenciana,

Gritando   que valencia está podrida.

Y los técnicos rezan, se persignan, enloquecen, al ver zombie a Jaime I

Porque valencia es un caos, una tierra de odio e injusticias.

¡Oh pueblo Valenciano! escucharme

Estamos en la era del jinete zoombie Jaime I,

Ya vendrá la era de Durriti y no quedará recuerdo del rey  Jaime I,

Os lo prometo porque así se me ha revelado.

Paz  bien y amor de

Angelillo de Uixó.

Después de las lluvias torrenciales, Ángel , el agricultor con exclusión social de Vall d´Uixó  había bajado a ver el estado de su huerto. La tormenta seguía en su mente. Brotaban hilillos de preocupaciones por doquier dentro del mundo que habitaba en su cabeza . No solo  se trataba de la campaña de “con el agua al cuello” contra la exclusión social junto la oficina obrera de Castellón, cuyos resultados después de tres semanas eran todavía nulos, ya que el Ayuntamiento había decidido  no reconocer su situación de miseria ni hacer ningún tipo de autocrítica a las muchas injusticias que había producido , no solo a Ángel , sino a otras muchas personas de clase obrera, lumpen, y a la naturaleza. De todos estos, sus derechos no se tenían nunca en cuenta.   También la sequía le amenazaba con empobrecerlo más. Ahora que las lluvias que daban un respiro se quedaron en nada con el aumento salvaje de temperatura tras la tormenta en pleno septiembre, marcando el mercurio a más de 32 grados.  El estado ruinoso de su casa también era motivo de sus pensamientos, la salud de sus perros, la deuda que le habían provocado los servicios sociales de Vall d´Uixó donde fue dejando facturas de la luz los meses que no las podía pagar, y para su sorpresa, Iberdrola le notificó que le iban a cortar la luz si no pagaba más de 100 euros de más de cinco facturas pendientes dejadas en servicios sociales, algunas desde   el año 2017, es decir de casi un año. No hablaremos de sus heridas emocionales, y la impronta que había dejado años y años de miseria, estrecheces y exclusión social.  No prestaba atención al camino tan sobradamente conocido  andando distraído  por la acera de un descampando entre la Avenida suroeste y Texas. Estaba ya cercano a adentrarse  por un corto camino agrícola que quedaba perdido en esta zona urbana por desarrollar , cuando una furgoneta destartalada con dos hombre morenos, de aspecto musulmán o gitano, le pasó por su lado, por la acera. Al sentir casi la chapa de la furgoneta rozando su cuerpo, le entró tal rabia a Ángel,  que estuvo tentado de coger una piedra y romper el cristal, pero la furgoneta bajo de la acera evitando la rotonda y se adentro por la carretera. Solo pudo ver el perfil de los dos hombres, impotente, pensando que le pasaba al mundo. Tras un suspiro prologado, sintió las nauseas ante la presencia de un par de chicas muy atractivas  que iban casi desnudas haciendo deporte. Pasaron por su lado lanzándole una mirada de indiferencia y orgullo al verlo mal vestido, y ser poco atractivo sexualmente para ellas mientras  hablaban de ir a comprar ropa al corte inglés. Ángel tuvo que luchar con todas sus fuerzas para no vomitar.  Rápidamente se alejaron las chicas por la acera por donde circuló la furgoneta en dirección prohibida y por un carril para peatones. Los pocos metros de camino agrícola terminaban en el puente de San José donde estaba la charca de las Agonías. El  puente de San José tenía la leyenda y el honor de ser el favorito de los abundantes suicidas de Vall d´Uixó. Casi todos los años, varias personas cruzaban al otro lado del mundo desde el.  A los pocos metros de la charca vio sus tierras. Las lluvias lo habían demacrado. La piel del huerto estaba húmeda y llena de pequeñas piedras de rodeno sembradas por doquier arrastradas por la corriente  de agua que llegó a tiempo. Varias barracas de bachoquetas envejecidas  y para arrancar habían sido tumbadas por la trompa de agua. Las bachoquetas más jóvenes florecían entre las cañas llenas de fuerza. Guisantes y habas sembrados recientemente asomaban sus primeras hojas a la superficie como orejas de conejos que salen de la madriguera. El aire en septiembre era abrasador tanto como en un día del verano. Ángel , que nada tenía que hacer allí hasta que aquella mole de tierra grasienta se secará, decidió pasear  por los alrededores. Los caminos del barranco habían desparecido. Y la charca donde agonizaban sin remedio sus habitantes con una resignación estoica desde que una maquina excavadora  hundiera uno de sus enormes  punzones en la tierra para desecarla. La herida había sido moral para la charca, sin embargo, siempre quedaba algo de agua, un pequeño reducto de unos 10 metros cuadros a los sumo con dos palmos de agua, en muchas ocasiones cubierto de limos que le daba un aspecto repugnante. Bajo esos limos había un verdadero infierno de vida maltrecha e indefensa: cangrejos, caracolas, peces, ranas, sapos, culebras,  cientos de larvas…. Ahora quedaban estas miserias de la charca atrás , y estaba de nuevo llena de agua cristalina. Los plateados lomos de los peces brillaban saltando para cazar pequeños mosquitos  y polillas que  volaban a ras del agua. Por un momento, la poza insana y fangosa cuyo triste espectáculo de peces, cangrejos, culebras extinguiéndose entre apestosos limos verdes sobrecogía, se había convertido en un maravilloso  espectáculo capaz    de hacer amar el mundo, aunque fuera por un momento.

Es solo un instante de felicidad lo que va  a durar aquí la vida, pero quizás valga la pena sufrir tanto, por ese breve momento – les dijo Ángel a los habitantes de la charca sentado sobre una roca bajo el puente de San  José sintiendo como el agua empezaba a bajar bajo la roca donde estaba. Cálculo los días hasta que el nivel quedaría a nivel de fango.  A ese ritmo en nivel del agua llegaría a lodazal  en cuatro, a lo sumo cinco días. Los animales lo sabían, los peces, los cangrejos y las culebras visitaban todos los días la fisura que aquella enorme maquina había producido por donde se iban bajo tierra los litros y litros que le suministraba el río crecido por las lluvias. Los cangrejos hacia guardia allí impotentes. Entre varias rocas se podía ver saliendo las burbujas que producía entrando el agua por la gran fisura. . Varios peces y cangrejos, desde que se secó la charca  se habían aventurado desesperados a viajar por aquellas grietas buscando una salida. Pero nunca volvieron de aquellas galerías donde era imposible la circulación.  Se malograba mi vida porque así lo habían decidido unas personas que imponían su modelo laboral, moral y económica al resto, que acataba porque no estaban unidos. Así los animales se hiciera lo que se hiciera y se violaran sus derechos, nunca tendrían voz y morirían sin que se hiciera justicia con ellos, y con muchas personas, la mayoría de la humanidad que era empobrecida, seguiría allí como la naturaleza y los animales, esperando algún día tener justicia. Ángel sentado en aquella roca, absorto,  parecía de lejos una estatua bañada por un sol que tras las lluvias resurgía con más fuerza, con una fuerza de verano siendo casi otoño que no podía traer nada bueno. Una pequeña culebra de agua zigzagueaba con la cabeza fuera por la charca cruzando al otro lado de la charca, a miles de kilómetros de allí, varias familias de espaldas mojadas hacían lo mismo que esa culebra cruzando a la otra parte para sobrevivir.

¡Viven!- Gritó   Ángel  pensando en todo esto mientras las hierbas empapadas a su alrededor que estaban dobladas  empezaba a enderezarse como él , que se levantó de aquella roca contemplando los destellos de los rayos del sol sobre el agua , empezó a caminar fatigado a casa, con los pies doloridos de ir siempre caminando. Conforme el sol iba secando la tierra empezaba a germinar de nuevo la vida, el aire olía a fresco, a hierba renovada.

El mundo podía ser un lugar maravilloso si los hombres  se pusieran de acuerdo para acabar con su miseria acabando con los explotadores y respetando la naturalaza.

Angelillo de Uixó.

 

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A todos nos gustaba lo que aquel rapero nos cantaba
” viva la explosión y que suene el artefacto”
¿ era otro tuiter sobre aquel viejo dictador?
!Cielos!
todos nos reíamos con aquel inocente comentario.
Hasta que llegó la policía con pañuelos.
rapeaban muy afectados porque las ondas les salpicaban la conciencia.
la batería golpeaba entre los pasos, y el rapero cantaba con los ojos aún cerrados
” viva la explosión y que suene el artefacto”
La chica de Gran Hermano bailaba ajena a todo
con su camiseta de negra de  luto que escupía desprecio  contra la humanidad:
Adoro mi vida.
Nunca creímos que pudiera volver a pasar ni que fuera justo.
La tortura y arresto de aquellos raperos por un comentario contra aquel viejo dictador.
El juez los mandó con trapos en la boca al presidio para que no volvieran rapear, acompañados de los insultos y abucheos  de la prensa a las raperos.
Entre cuatro negras paredes los chistes contra aquel viejo dictador se hicieron mucho más sombríos.
Las calles,  las plazas,  los conciertos se llenaron de delitos de odio, y detenidos.
Aquellos cochinos jueces nunca terminaban la matanza.
Entraban en los estadios, en los teatros, en los espectáculos, en los circos,  siempre de negro y sombríos, pues en cualquier lugar quedaba aún  alguien oculto  que les ofendía. Con sus carnes tristes y flácidas exigían sumisión y silencio. Pasaban el dedo amenazador  sobre los rostros sujetando la Cruz como si fuera una antorcha en la mano.
¿ quién quiere ser el siguiente mártir haciendo otro chiste de Carrero Blanco, el caudillo, el opus dei, o  el ku, Klux, Klan?
No faltaban voluntarios al martirio.
“Cielos señorías,
no seré yo el que haga un chiste sobre el santo y viejo dictador,
que subió al cielo de un mal tropezón. mueran los raperos,
! todos al paredón!
Viva la explosión y que suene el artefacto,
una gran detonación que acabe con un colegio lleno de niños,
viva la explosión y que suene el artefacto,
que las bombas vendidas a los terroristas de Arabia Saudi nos hagan cantar:
viva el Rey y la venta de armas de destrucción masiva”
Angelillo de Uixó.

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La oficina de atención obrera de Castellón, como hace un día a la  semana, ha acudido a Vall d´Uixo para prestar auxilio en la lucha contra la exclusión social  del compañero Ángel Blasco Giménez.

Al ser viernes, había mercado donde se han colocado para exigir agua y tierras al Ayuntamiento, de lo que anda más que sobrado.

Así que si alguien no grita no hay quien los vea,  muchos amanecen con el agua al cuello y silencian después de haber sido atacados y llevados al fondo de la vida, pero cuando buscas responsables de esta faena que les han hecho:

nadie sabe nada, nadie ha visto nada.

solo se escucha el precio de la mercancía  en el mercado, a tanto el kilo.

Si le preguntas a gente de estudios como al banquero burgués, o al político de turno, sobre la solución que darían a los que están con el agua el cuello, llegarás al fondo del asunto de cuánto vale la vida.

Los que están con el  agua al cuello, aguantando todavía su vida en este mundo, han vuelto a una segunda infancia, un poco más complicada que la primera. El regreso a casa de sus padres como niños traviesos con las facturas pendientes de sus hipotecas y con invitados sorpresa, la mujer y sus hijos. Otros han vuelto a una segunda juventud en el bar. Pero solos, sin amigos, más calvos , viejos y gordos. Los hay que su casa ya no existe después de tanto tiempo que hace que dejaron de ser niños. El tiempo se llevó a sus madres, y esos, esos se han quedado en la cuneta como perros abandonados, sin suerte ni derechos.

Cuando les preguntas quién les ha hecho esta faena.

Nadie sabe nada, nadie ha visto nada.

 

Los que están con el agua al cuello miran a su alrededor. Sus paisanos han desaparecido, unos colocados por aquí, otros por allá. Ellos miran con la cara desencajada, para ellos no ha quedado nada, absolutamente nada, más que pagar la factura de los ricos sacrificando su vida porque no hay para todos… pero eso: ¿ Quién lo demuestra?

Angelillo de Uixó.
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