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Poema basado en el viaje que hemos hecho mis perros y yo desde Vall d´Uixó a la Torre Caída de Moncofar que se encuentra dentro del mar. Esta torre es el patrimonio más importante de Moncofar, y está destinada a desparecer bajo las aguas, quizás…nosotros también, y no porque esperemos dentro de poco el diluvio universal. Por ello en el poema se ahonda en la desesperanza, el dolor, el acorralamiento, la persecución ideológica,  cuya plasmación se manifiesta no solo en el hombre, sino en el paisaje de este hombre vencido, se revela en todo lo que nos envuelve en el viaje, campos yermos, ríos secos, vegetales sedientos, patrimonio destruido. No, no es posible la esperanza. Hemos perdido la batalla, después de odiar.

https://patrimonienextincio.blogspot.com/

I.
Es todo sombra.
Con el sol por todos lados.
Son tierras baldías
de barbecho de adelfas y ortigas.

En los caminos se cruzan perros árticos y culebras.
Hasta el mar está todo seco y en ruinas.
Como los hombres de estos lares,
que miran a sus campos como una guerra perdida.
De Vall d´UIxó a Moncofar,
de la Torre del Sol a la Torre Caída,
el camino es funesto y cuesta abajo.
-! Como lo es aquí la vida!!
Qué mal nos va todo, que mal,
de verdad,
! Qué mal va todo!!!
solo quedan hombres vencidos en estos campos,
que dan sombra, sombra, mucha sombra.
Solo hay sombra por todos los lados del hombre
! Bajo un sol ardiente!
y el omnipresente campo de concentración.
No se puede encontrar otro árbol que de sombra,
igual a la sombra del hombre atado.
No queda nada más.
Perros polares corriendo hasta el mar.
Buen viaje si la torre Caída de Moncofar
se va al ártico con vosotros.
Buen viaje colmillos rotos.
Angelillo de Uixó.

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Estaba en el taller de empleo junto mis compañeros escuchando la charla sobre seguridad en el trabajo, materia obligatoria. Muchos  compañeros estaban cansados y aturdidos de una materia que consideraban sin importancia para desempeñar correctamente su puesto de trabajo. Salimos de allí aburridos en los minutos que nos había concedido la chica que impartía el curso  para despejarnos y tomar un café rápido de la maquina que estaba en el almacén. Esto era una práctica habitual que se había consolidado casi como un derecho, ejerciéndolo  habitualmente cada cuatro horas, es decir, dos veces al día en cada jornada  de trabajo. Una compañera sacó su móvil de camino al almacén a las aulas. Nos leyó la siguiente noticia en el breve paseo.

-Un hombre del Roser de unos cincuenta años está atrincherado en su casa con un arco  flechas, y unos machetes. La policía lo tiene rodeado, pero un vecino ha conseguido  dialogando que se entregue.

La noticia era tan absurda que parecía real.

El medio año festero-dijo alguien, aludiendo a que la conducta de este hombre se debía al fin de semana de fiesta y alcohol que se celebraba en la localidad con motivo de la celebración de medio año de fiestas.

¡Que le den al imbécil ese!- escuché de otra persona.

A mí me pareció una historia bastante triste y cotidiana de alguien desesperado, así como absurda y lógica en este lugar. De hecho la había escrito unos 10 años antes y protagonizado en un vídeo titulado:

acorralado, los que emigran y que quedan en España.

Este vídeo estaba en los juzgados porque pensaban que yo quería hacer algo semejante a lo que había hecho este hombre, pero en mi caso era como una premonición de cosas horribles que no iban a parar de suceder en un sitio donde no hay trabajo, ni buenas relaciones sociales, corrupción judicial, policial, abuso del poder…

Saqué el café de la maquina llevándolo en la mano hasta unos banquitos bajo unos chopos sin hojas. EL aire fuerte de poniente, cálido y molesto de primeros de marzo empezó a soplar en una tierra seca donde sopla un viento airado que nunca deja que caiga el agua. Mi compañera nos enseñó como metían la cabeza en el coche patrulla delante de sus vecinos al último indio de la calle de San José.

EN el Roser entre las barreras de los toros estaba  el arco tirado en el suelo así como varias flechas clavadas en el coche patrulla y en la madera de una protección contra toros de una casa. El último indio ofrecía   un aspecto de ebrio que entonaba tambores de guerra:

Tam, tam, tamtam, tam, tam, tamtam.

¿ Por qué lo has hecho? Le preguntaron varias personas que lo apreciaban y lo conocían de toda la vida. Tienes un hijo pequeño que te está mirando hombre.

El hombre aturdido y desde la ventanilla cerrada solo veía extrañado al vecino que le había convencido de que dejara el arco en el suelo. Este, un hombre anciano de pelo blanco, muy delgado y semblante amable, lo miraba con pena y compasión.

Nos vamos jefe- le comentó el policía mirándolo desde el retrovisor.

¿ Por cierto amigo?- que te ha dicho para que te entregues el tipo ese.

Me ha dicho:

Estás cansado de tanto luchar en esta vida. Deja el arco para que siga otro.

Veréis me he sentido tan mal al escucharlo allí plantado preocupado por mi, que he dejado el arco en el suelo y me he entregado.

Angelillo de Uixó.

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Acabo de darme cuenta que si mis fotos, escritos, vídeos, ahora son propiedad de los jueces y policías que los investigan, entonces soy un delincuente, aunque sea por hacer fotos, escribir, hacer vídeos.

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Entre el grupo de casetas   de una pequeña colina sobre la que descansaba la ermita de San Antonio, se encontraba en una de tantas, un hombre  de mediana edad, moreno, y aunque bajito, de constitución atlética  que había demostrado tener una gran fuerza para sobrevivir en la miseria y la soledad más absoluta, así como para aguantar el odio y el desprecio de sus semejantes. La caseta donde vivía era una ruina, poseía una terraza de entrada con un enorme motón de escombros procedente del techo  de recibimiento. Siempre esperaba que cambiara su suerte para reconstruirlo, pero eso, nunca ocurriría. Caminaba  lentamente y cansado  evitando tropezar con el escombro,  y que le cayera un cazo de agua que llevaba para sus perros. Desde la terraza se veía el mar de fondo, a unos 8 kilómetros de distancia, también a lo lejos, se observaba una línea de fincas junto el mar  pertenecientes al pueblo de Moncofar, y sobre todo,  Vall d´Uixó , localidad a la que partencia. Esta se extendía por un valle recoso, y seco, donde barrios enteros como el del Roser , estaba constituido por  casas pegadas unas a otras como setas, amontonadas de forma caótica y torcida  sobre un pequeño montículo rebajado con excavadoras,  del que quedaban algunos trozos de roca madre rodeados por muros de ladrillos sin lucir, albergando dentro  pequeños salares llenos de hierbas, hierros, bolsas de plástico. Sobresalía este barrio elevado ligeramente del resto de otros barrios del pueblo. Al hombre   le tembló el cazo entre sus manos ennegrecidas y sudadas que parecían ungidas en aceite de oliva. Bajaba  la rampa con lentitud de enfermo, pese a ser  un hombre fuerte y sano físicamente.  Iba vestido con las ropas de un taller de empleo de jardinería. Sus ropas estaban sin lavar desde hacia una semana. La casa, cuyas, ventanas estaban abiertas para ventilarla, permitían entrever un gran desorden por doquier y suciedad. Los perros que estaban por la rampa y el corral tenían aspecto de tristeza. Apenas miraron al hombre, que desde hacia unos días apenas jugaba con ellos. Eran perros grandes, habían servido de tiro, siendo perros de trineo y carga. También eran perros de mediana edad. Los perros viven mucho menos que las personas y estos tenía más de 4 años.  Parecían entender el dolor de su amo. Estaban empezando a  acostumbrarse a pasarse el día sin hacer nada . Unos días  antes eran perros muy vitales y trabajadores. La visión de los perros tumbados, uno sobre otro, con la mirada perdida, le hizo entristecerse al hombre y derramó una ligera lágrima. Una sensación de pesadez y cansancio le envolvió al pensar en ellos. Cerró los ojos ligeramente, por no poder soportar lo que pensaba. Dejó el cazo  saliendo  del corral para meterse en casa. Entre tanto, dos chicas jóvenes pasaron por su lado corriendo en dirección a la ermita de San Antonio. Notó la sombra y la silueta de estas chicas, incluso le llegó el olor perfumado de las mujeres sin sentir ningún deseo ni excitación. Su forma de caminar, de mirar al vacío, semejaba más la de un muerto que un vivo. El sol esos primeros días de marzo era fuerte, capaz de germinar la vida, aunque en esa zona que solía ser un vergel en esas fechas, estaba la mayor parte del campo seco debido a la falta de lluvias que estaba retrasando la llegada de la primavera desde el punto de vista botánico, pese al calor de verano que hacia a finales del invierno. No sabía que le pasaba desde hacia unos días. Una noticia le cambio el destino de su existencia.  Intentó imaginar de nuevo cosas reivindicativas, o relatos que representaran la vida de la gente marginal que le rodeaba  para escribirlas en los blog como solía,  pero no se le ocurría nada. Entró en la casa esquivando trastos que estaban tirados por el suelo. La casa olía a perro, a humedad, a suciedad. Él, aunque estaba acostumbrado, miro para otro lado, imaginando que estaba en un gran castillo y él era su señor. EL huerto que rodeaba la casa, al que llamaba su feudo.  Conseguido al ganarlo a la montaña a golpe de pico, capazo y azada, estaba seco. Quedaron atrás las cosechas que le proporcionaba autosuficiencia alimentaría, estaba como él, muerto allí plantado. Era un feudo arruinado. Los guisantes amarillos y grises se amontonaban enredados entre si, al igual que las borrajas, las habas, las lechugas, espinacas…

 

Entró en la casa para aposentarse  en una silla. frente a él estaba  la mesa donde había un ordenador con el que  escribió tantas historias sobre perros, el medio ambiente, huertos, navajeros de barrio, noticias políticas.  Las había ido  publicando en blog. Echo una hojeada a  su vieja cámara de fotos y el montón de autos pidiendo cárcel por muchas de las historias que había contado.

Sacando un lápiz  empezó a poner la tildes a un texto de Julio Cortazar. Luego, cansado de esto empezó a rellenar unos jeroglíficos para agilizar la mente de chiquillos de sexto de primaria. Iba a  subir las respuestas a su canal de youtube y a sus blog.

En el ejercicio 331

¿ Como se llama tu amigo? ( estaba dibujado en la casilla una E y una U traspasado por un dardo?

En la solución escribió: Eduardo.

La siguiente salía dibujada  una letra A saltando un banco  y preguntaba:

¿ Como le pilló la policía?

escribió como respuesta: Asaltando.

Con el boli en la mano quedó ante esta respuesta transpuesto. Le vino a la mente la imagen de otro tipo de respuesta con la letra A:

Y añadió:

escribiendo en un blog o haciendo un vídeo fingiendo atracar un banco.

De repente empezó a sentirse mal. Colocó sus manos sobre la boca tapándose la boca. Con espasmo sobre la silla empezó a  hablar en voz alta como en un sueño.

Otra vez he pensado, e imaginado un nuevo delito de odio para mi blog infantil. Asaltar un banco y titularlo :

el solitario vuelve a Vall d´Uixó.

No debo imaginar nada, absolutamente nada. Debo esta en silencio conmigo mismo.

Sin embargo, como un enfermo, no pudo este pobre hombre resistirlo y empezó a escribir en su blog:

Hoy he roto mi promesa estrella y he vuelto a empezar a imaginar una historia cuando una compañera del taller de empleo me ha preguntado extrañada ¿ estás de verdad barriendo las hojas del jardín?

Nos hemos mirado a los ojos, en los suyos había una gran pena hacia mí y a las circunstancias que estoy pasando. Yo al miraba me he enternecido también con aflicción. He pensado en esos momentos si esa aflicción  venía de ver su rostro apenado, o de mi corazón que empezaba a latir despacio provocando pequeños temblores nerviosos en   mi cuerpo a la vez que lo aletargaba. No he sabido que responderme. Reconozco que no me conozco. ¿ entonces que debo contestar al tribunal? Lo que usted piense señoría será lo correcto.

Sin embargo a su pregunta concisa sobre si estaba barriendo, le he respondido que si estaba barriendo. yo también me he sorprendido con mi respuesta, y con la actitud que tenía, ya que esta mañana estaba apunto de no acudir al trabajo al no estar en buenas condiciones mentales para responder a mis compañeros una vez tuvieron noticia de que iban a celebrar un juicio contra mí, por cuestiones que yo siempre defendía, como los derechos de los animales y el medio ambiente.

Eran asombrosos estas acusaciones.

Me he observado las manos con el rastrillo tras mi respuesta.. Es evidente que siendo jardinero es lo habitual, pero en una situación como la mía en la actualidad, similar a un accidente que te hiere no solo a ti, sino a la gente de tu alrededor, debería esperarse que actuara de forma diferente a lo normal, al fin y al cabo me debía preparar para  ser eliminado  por unas circunstancias extrañas, bastante estúpidas y absurdas llenas de injusticia y verdadera maldad . Por ello  debe ser raro estar aquí haciendo lo habitual, pero sintiéndome en otro lugar. El resto de compañeros me han mirado sin decir nada, con indiferencia. Hasta que ha llegado otra compañera que me ha preguntado ¿ cómo estas?

Entonces, antes de responder ha aparecido la monitora del taller, ha comprendido que mi deber era estar allí. Me ha mandado lo que tenía que hacer. No me ha preguntado como estaba. Se ha contentado con hacerme una mueca amable, o me ha parecido que era así. El caso es que lo que me ha mandado trabajo,  pero ahora no me acuerdo que era en concreto.  Lo he hecho lo mejor que he podido. Eso si lo recuerdo. Hasta ahora se puede decir que iba muy bien en el taller, pero me temo que a partir de ahora me pesara todo, que tendré dificultades en el cumplimiento de mi deber, aunque me asignen tareas sencillas, mi atención estará en otro lugar que no quiero imaginar y no puedo dejar de imaginar. Quizás sea porque no me conozca ni a mi ni al mundo, y porque nunca debí más que poner tildes a los textos, o hacer jeroglíficos en vez de poner fotos y voz a cosas desagradables e injustas de mi alrededor.

Ahora miró el mundo como si se acabará, como un lugar cruel y sin sentido. Quizás muchas personas, como el juez, el implacable fiscal, la asociación de amigos de los animales, pensaron que yo era una especie de animal sin sentimientos que se dedicaba a matar perros de hambre, a poner trampas a los pájaros para comérmelos, a incitar al odio con mis historias.

Es absurdo que piensen eso, cuando reflejo y defiendo todo lo contrario, pero supongo que el mundo es:

absurdo

Levantándose de la silla el hombre tras pulsar publicar post, tachó todo lo que había escrito pasando el lápiz por la pantalla, con la boca acompañó al sonido del tachón con una onomatopeya :

Zas-zas.

Sin embargo notó que nada se borraba.

Caminó con las manos sobre la cabeza, los ojos fuera de sus orbitas y encorvado  hacia la cama sobre la que se tiró esperando no despertar.

Angelillo de Uixó

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Isabel llora en  el suelo de un rincón de su pequeña cocina. Se pega presa de la histeria golpes en los ojos entre suspiros que entrecortan su respiración. La humilde cocina, habitualmente limpia, esa tarde está patas con el suelo lleno de tazas de barro rotas. Su hijo, con problemas con las drogas, cosa habitual en el barrio de texas- Vall d´uixó, en un ataque de ira porque le había desconectado  el wifi el día de San Valentín mientras limpiaba su habitación, empezó a romperle como castigo las tazas que le regalaron para  su boda. Isabel  tenía esas tazas como un tesoro, aunque realmente no valían mucho. Se trataba de  unas pequeñas tazas de barro realizadas de forma artesanal por un famoso alfarero del barrio muerto hacia unos pocos años. Ella y su marido, muerto también hacia unos años, tomaron café en esas tazas durante más de treinta años. A su marido le gustaba tomar el café con ella después de pegarle si había hecho un mal guiso, o había tenido un mal día en el trabajo. Tras el castigo de su hijo por la torpeza de su madre , le escribió un poema ante de salir de casa para poder respirar tranquilamente en las calles de barrio, ya que en casa no se podía estar con ella debido a su torpeza, causa de haberle arruinado el día de San Valentín.

A los pies de la madre que no paraba de gemir aterrorizada, se encontraba el poema que su hijo le había dedicado con cariño antes de irse:

 

“Hoy el día de San Valentín en el ghetto.

los progresistas lloran porque saben que las madres del ghetto

ese día van a tener otro hijo,

Nadie lo puede remediar.

Ni salvar a los miserables payos de los ghettos.

Nacerá otro chico entre   muros llenos de rabia  y odio,

Se convertirá en un  idiota rematado,

como el resto de los muchachos del ghetto.

Nadie lo puede remediar.

Poseerá una mirada como un cáliz repleto de culpa,

unas manos inútiles para el trabajo como las un cristo crucificado

sentirá a través de un  corazón frío  como las iguanas,

donde se atrofia el amor  y las esperanzas de la vida  al sol;

Enrocadas por una marchita autoestima

estrangulada por miles de caracoles de conchas amarillas.

Aunque los progresistas y las trabajadoras sociales,

les digan de forma cruel y cínica,

entre las dalias y laureles que adornan sus despachos de cristal:

estudiar ,que eso todo lo soluciona.

Hasta la resurrección de las almas.

Pero saben que están condenados a vivir de los servicios sociales,

O acabar boca abajo abatidos por la policía.

Hoy es el día de San Valentín en el ghetto”

 

En el casal popular de Castellón tras el pase de la película, Yo Daniel Blake, se empezó un debate sobre la misma. Entre el público había unas ocho personas. Algunas tenían lágrimas en los ojos debido al efecto de una la película que relataba en forma muy gráfica, prácticamente como un documental,  el drama de las clases trabajadoras inglesas empobrecidas, abocadas a unos servicios sociales deshumanizados donde su protagonista    lucha por volver a ser tratado como una persona. Él es Daniel Blake, una persona, no un número de los servicios sociales británicos.

Mi nombre es Ángel- comentó uno de los asistentes al pase de la película- también me conocen como Angelillo de Uixó o el príncipe payo, pero para los servicios sociales de Vall d ´uixó mi nombre no importa. Para ellos  solo soy un número más, una cifrá. Mi cifra es 2.999 euros  para vivir en un año.  A través de una carta de servicios sociales que me han enviado se me recuerda que cobré eso en un año. No sé si será cierto, yo creo que es menos, pero aunque sea cierto, me es indiferente. Con 2.999 euros no se vive bien, por eso me quejé al síndic de greujes, no porque me dieran algunos meses, que no todos cheques cada mes de 100 euros, sino porque no se me incluía en los programas de empleo para gente en riego de exclusión social a los que me apuntaba, ni se me permitiera trabajar dignamente en un huerta que poseía en terrenos municipales de Vall d´ Uixó donde practicaba para sobrevivir la agricultura ecológica.  Me condenaron al hastío, al ostracismo social, y a vivir indignamente como castigo a las críticas a un sistema que es inhumano. La cifra de la que os hablo, viene reflejada en una carta del sindic de greujes, mandada por los servicios sociales de Vall d´Uixó para justificar ante este organismo que no estoy en riesgo de exclusión social. Acudí al sindic  comentando mi situación. Esta es la respuesta que da el concejal de servicios sociales cuando le pidió el síndic información de mi situación.

“Ángel cobró 2.999 euros en el año 2017. NO hay motivo a la queja interpuesta. Servicios sociales de Vall d´uixó”

Yo al leer esta carta me sentí como si fuera un ladrón que vive de las ayudas sociales, quien me conoce sabe que soy trabajador y siempre he querido trabajar, pero aquí no hay trabajo. Llevo años dando vueltas en como un bucle por servicios sociales, por el inem, , sin conseguir nada, cada vez más hundido por un sistema que no me trata como un ser humano.  No estoy solo en esta situación. Vivo en un verdadero ghetto donde la miseria, los gritos y la desesperación llega a límites inimaginables de sufrimiento de los que nadie habla.

Yo soy Ángel Blasco, un ciudadano de clase trabajadora que reclama su derecho al trabajo y a una vida digna.

Angelillo de Uixó.

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2019/01/ejercito-bolivariano-flor-de-venezuela.html

Intro.

En la España democrática y liberal gobernada por  una izquierda simplona y mediocre,  hay huertos y hambres espejo de la venezolana, pero sin esa chispa de orgullo, peligro y audacia. Los Felipistas, progresistas y  derechistas que a Venezuela van y vienen de España , se afanan en arrasar la lucha venezolana.

Los amarantos de mi huerto, bravura de planta, divina en si misma son un reflejo del ejército Venezolano. Están encendidas de roja sangre, son hermosas como ninguna otra flor, y sirven para alimentar a su pueblo.

 

 

I.

Yo no puedo evitar el amor que les tengo

A las flores sembradas en mi jardín.

Pues son las plantas del ejército bolivariano.

que rego con agua pura y fresca del arroyo,

al que voy a buscar  cada alba,

para llevárselas con cariño en una carretilla cantando:

“Aguanta planta del ejercito bolivariano

en esta tierra pobre que resiste al huracán capitalista”

Porque te quiero roja y viva

Y si llega la catástrofe yanki

Ésta tierra, ésta agua, ésta vida

Habrá llegado a su fin envenenada para siempre.

Y yo no puedo evitar el amor que le tengo,

a este aire libre que se respira,

entre las flores del ejercito bolivariano.

Así que es mejor quedarnos como estamos

Sentados en el alba de una revolución bolivariana

Que corriendo en el ocaso de una revolución capitalista

Con un Mac donals y un centro comercial en la orilla del Orinoco

y donde había un cerro, una selva, un pueblo…;

queda un parking.

Resiste flor del ejercito bolivariano,

O yo no podré vivir de tanta pena.

Angelillo de Uixó.

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