Archive for the ‘represión, relatos, distopias’ Category

 

Hola Noticias,

os escucho desde el silencio y la oscuridad.

Hoy todos los habitantes del planeta han visto de forma sincronizada y a la vez , arder en su mente Notre Dame de París.

Y es la primera vez que ha rezado la tierra entera unida:

!Madre mía como arde la catedral de Notre Dame!

Hay miles de fotos de Cuasimodo con Esmeralda saliendo de las llamas.

Algunas tienen un millón de me gustas y llenan las pantallas.

El ministerio de cultura español, muy afectado y emocionado

ha acusado a Podemos del incendio.

Está dispuestos a asar a los de Podemos en la hoguera.

El incendio de Notre Dame va a empezar a acabar con muchas vidas a través de las redes sociales.

Pero seguro que algún Víctor Hugo del futuro nos conmoverá con un libro suyo para pulseras virtuales:

” los miserables de la red que quemaron en el siglo XXI Notre Dame de París y se rieron de un pobre jorobado”

Adiós noticias.

adiós terror y mentira que es lo único que queda de la verdad.

Angelillo de Uixó.

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Como un albañil que levanta obras con la pluma.

Salió al campo a levantar muros:

un tal Angelillo de  UIxó.

Se los imaginó no como los de un calabozo.

Sino al modo de una naturaleza hermosa y dura,

que rescataba de la tumba,

gracias a sus magnificas  metáforas.

Levantó andamios para construir sus palabras.

Sin sospechar que estaba escribiendo sobre sus propios muros:

su FIN.

De ellos iba a caer con sus laureles, para quedar para siempre en la sombra.

Fue observado por sus semejantes dormidos

entre risas e indiferencia mientras obraba.

Todo lo que llegaron a sospechar de su obra,

como una metáfora de un tal Angelillo de Uixó:

es que se iba a matar para nada.

Solo el que es inocente no VE:

EL odio que impera y gobierna en el conflicto de los que están vivos,

y no sueñan ni creen que algo diferente sea posible  en este infierno.

Este hombre solo construye ésta tranquila metáfora imperturbable en todas las edades:

La de los muros.

Y lo hace de forma perfecta.

Pero el tal Angelillo de Uixó, no sabía construir muros.

Está fue la conclusión para procesarlo, tras que fuera en busca de los hombres que en esta tierra trabajan, sufren, yerran, y nadie les canta.

¿ para qué? diría un funcionario de prisiones.

Y él les cantó a los que construyen paranys en esta tierra, a los que siembran en la montaña basura, a los que abandonan animales moribundos.

Lo hizo tras recoger la basura de la montaña,los animales abandonados enfermos, tras denunciar los paranys a unas autoridades que no le hacían ni caso.

Si este hombre os acusó de todo esto:

es que era cierto.

! Y lo castigastéis miserables por juzgaros con amor!

Lanzó como si fueran un boomerang sus metáforas, que le dieron al volver en su otra mejilla en forma de delitos de odio contra él de los que construyen paranys, los que destruyen la libertad y la vida en los despachos de los juzgados, de las empresas, de los que abandonan animales enfermos en el monte que manchan.

Y a nuestro albañil que salió a construir un mundo mejor con su pluma a través del ejemplo, la imagen y la palabra, se la cayó el edificio encima porque mezcló la peor realidad del mundo, con la peor ficción del mundo.

El resultado fue una carcajada de la humanidad por la que se le escapó la vida como a un idiota indefenso en un juicio acusado de todo tipo de delitos de odio. Tan absurdos que hasta podrían pasar por reales por la justicia por sus detalles sin importancia, pero que le acusaban.

Una foto, una metáfora, el nombre de un poderoso hombre  y corrupto…

Su obra le sepultó.

En la lápida de su tumba, a mitad del camino de San  Antonio pone:

Estoy imaginando un mundo mejor aquí dentro,

cuando lo tenga: saldré para explicároslo.

Angelillo de Uixó.

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El 26 de febrero acudí al juzgado de paz de Vall d´Uixó a recoger un expediente reservado para mi. Se basaba en la instrucción efectuada durante  más de siete años por fiscales, jueces, forenses, y demás funcionarios sobre escritos, vídeos, opiniones publicadas por mi. Todo este material intrascendente, y en muchas ocasiones por debajo de lo razonable; para sus señorías constituía  graves delitos de los que era culpable, calificados de “ delitos de odio y maltrato animal” Sobre el maltrato animal sería fácil demostrar mi inocencia, ya que fue un perro que me dieron recogido de la calle y enfermo, y al final supe hasta quien lo abandono,  pero los de odio: ¿ Por qué este delito? Por qué eran absurdos, y  eso era lo que ellos defendían el delito absurdo. Y no duraría su señoría y el fiscal  en emplear la violencia, la coacción, lo infundado, para justificar lo fundado, las pruebas que tenía contra mi en sus siete años de riguroso estudio.

Bucearía, una y otra vez en mi alma hasta encontrar una razón mía que le diera la razón.

Tienen razón: soy odioso.

Por eso la mayoría de gente cuando le cuento lo que me pasa, lamenta mi situación,

En el trabajo, a mi compañeros  cuando les enseñaba el auto de procesamiento , una compañera, tuvo un momento de gran compasiones y humanidad hacia, mi se puso casi a llorar. Yo lo interprete que sería de pena, el fiscal diría que sería de alegría. Entre mis amigos tuve la misma experiencia, y es que  las personas llenas de odio hacemos llorar al resto.

 

Ha habido quien me ha animados  con estas palabras al conocer mi situación penal.

Tú no has hecho nada, no te preocupes.

A lo que yo les respondo :

No me digas eso que me condenas a la hoguera, que tener la razón es el peor de los delitos en España. Esto lo dijo, Quevedo que también fue prisionero por hablar con razón y demasiado.

Ahora siendo razonable  y  positivo dentro de las circunstancias, sabiendo donde estamos, entre las manos de la justicia de España, siendo pobre de solemnidad, sin abogado, y con necesidad el estado de hacer una escarnio para tener asegurada la vigilancia y el castigo a los que hablan demasiado, y contentos a los poderes económicos que defienden con hachas y cadenas de los que los odian,  ya puedo darme por quemado. EL propio auto ya lo dice al final, renuncia a la salvación, y me pide 14.400 euros de fianza, para que vea por donde van los tiros y me lo pegue por odio.

 

Si por opinar, escribir esperpentos absurdos, quejarme de la pobreza y el hambre que me han impuesto, hacer vídeos, crear personajes, me piden penas de cárcel, entonces lo celebro. Y animo a la gente a que no se autocensure por culpa mía, porque en el ADN de mis vídeos y mis escritos, nunca ha estado el odio, como no lo está  en las personas a las que están metiendo en prisión acusadas por delitos similares a los míos.  Personalmente, práctico una actitud y una ética que  se basa en la ecología y el respeto en la naturaleza, y me interesan las cuestiones sociales y de conciencia. Yo soy víctima del odio de gente educada, que matan como vampiros por la noche y con una sonrisa.

Y que manera mejor de festejar mis delitos de odio que con una fiesta.

Por eso os muestro en un vídeo con un amigo que está conmigo alrededor de mi mesa. Hay una lechuga del huerto acompañada de tofu. Es una fiesta austera, de pobre, entre la indignidad y el caos que produce   la miseria en las paredes de una casa.

Por poder seguir hablando lo festejamos.

De forma muy diferente a la gente grande y poderosa que relato. En ocasiones en mis esperpentos  los meto  en extrañas fiestas a esa gente poderosa. En esos relatos, a veces adquieren forma de cerdos, pero no lo hago por odio, sino que es un ejercicio de imaginación y amor al jamón que yo no puedo comer porque no me llega más que ha ratón. Podría empezar así un relato de odio:

Érase una vez  jueces, políticos, fiscales, gente de la casa real , ricos fabricante de armas en un salón de fiestas. Es  gente poderosa que están juntos y solos, mirándose las garras unos a otros en el banquete servido por una corte de enanos. Celebran después de unos atentados en Madrid, cosa que le ha importado un carajo, que han vendido armas a Arabia Saudita por valor de 1.000 millones de euros. Lugar de donde procedían estos terroristas. Entre tanto coge la policía a dos titiriteros que  torturan en un árbol del jardín donde celebran el banquete para amenizar la fiesta….

Brindamos por la ley mordaza- le digo a mi amigo abriendo una cerveza tras resumirle una distopia que quiero escribir.

Vale- me dice bebiendo.

He escrito esto en el taller de empleo, antes de ir a por el auto- le comento- Quieres que lo lea.

Es tu fiesta, tu mandas- me responde.

No sé como titularlo, he puesto mostaza, porque estaba almorzando lechuga con mostaza y me ha caído una gota en el folio.

Es un buen título, mostaza ley mordaza- añade con una sonrisa.

Dice así-  leo.

Despierta.

Has olvidado antes de salir de casa ponerte la mordaza.

Y puedes herir a alguien con tus palabras salpicándole de odio

Como si le cayera del bocadillo la mostaza.

Apresurare a borrar lo que has comentado.

No temas censurarte ni sientas vergüenza.

Ángeles con sarpullidos vigilan tu conciencia para que sea blanca y pura.

Es simple lo que has de decir:

El capitalismo es bueno.

Te pones la mordaza y sales de paseo con la camiseta de la estatua de la libertad o el Che fabricada en China o en Tailandia

No sé porque hay gente que se pone a llorar cuando les hacen callar

Cuando ángeles con mordaza los protegen para que sean libre y felices dentro de un sistema que los vigila.

Despierta.

Estas en el paraíso aunque tenga algo de mostaza.

Un ángel de ojos rojos te observa.

Dale los buenos días y las gracias por su compañía.

Suenan unos golpes en la puerta.

Somos la policía.

La fiesta sigue en el cuartel- ¿ te vienes? Le pregunto a mi amigo.

Bueno- me responde.

 

Angelillo de Uixó.

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Un testimonio real sobre la exclusión social en Castellón.

 

 

 

Perdonar que atropelle mis viejas ideas anarco comunistas.

Me quiero presentar a la extrema derecha como vecino de Vall d´uixó, y español de nacimiento, de padres Españoles desde antes de la reconquista, los Blasco ya luchamos de forma tribal contra los cartagineses que nos querían invadir.  Si me presento a la extrema derecha y no lo hago solo para presumir de ser apellidado Blasco, ni para celebrar su éxito en las elecciones andaluzas  y su auge imparable. Les felicito para que de este modo  tengan noticia los votantes de izquierda mi fracaso, persecución y ruina sufrida con la izquierda. Si se quiera llamar progresista, para separarla de la verdadera, la  izquierda progresista.

Mientras celebraban una nueva fiesta humanitaria  de pacotilla cada día marcado en el calendario como el día del discapacitado, el día del que no sufre discapacidad,  el día de la madre soltera,  el día de la madre casa, el día de la infancia que va al colegio, el día de la infancia que no al colegio, formando un corro alrededor de estos desgraciados  para engordar  su vanidad. Entre tanto nos mandaban  a gritos a un rincón a pudrirnos  de asco a los que denunciábamos su hipocresía y pedantería.

Y yo me preguntaba. ¿ En qué cree esta gente? ¿ qué está haciendo que no ven la realidad?

Es fácil de adivinar ahora,  proteger sus intereses aburguesados adornándolos con flores culturales las cadenas de los oprimidos.

Se acabó hoy la risa, se acabo el día del discapacitado, se acabó el día de la mujer bien tratada.

Ahora viene a llenar ese vacío de noches blancas con la crueldad, con  las noches de cristales rotos. Se volverá a  mandar a una mujer feminista a fregar,  y a pegar con la regla el profesor  en las manos a los niños en el colegio cuando no demuestren saber una lección de la patria o de  religión. No será ya nunca más delito  meter a los discapacitados en un sótano. Ni será ilegal meter en la cárcel a toda la oposición porque  viviremos en la democracia libre y participativa donde a los  españoles se les consultará  en las elecciones  los únicos  partido legales, tres  de  extrema derecha, a quién quieren  a matar los Españoles.

 

Angelillo de Uixó, Paz y bien para la izquierda.

 
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Los que lo habían conocido de toda la vida lo miraban con indiferencia al verlo pasar por las calles de Vall d´Uixó empujando un carretillo con utensilios de labranza tirado por dos perros. Estaban acostumbrados a verlo en ese estado de miseria que parecía irremisiblemente de por vida,  como la situación de muchos vecinos de Vall d´Uixó. Aunque de esto no se hablara en las calles, ni en la prensa, pese a que flotaba un ambiente de ira contra esta injusticia en forma de desigualdad, pobreza y verdadera miseria colectiva. Pero en este estadio pre rebeldía todavía estaba nebuloso en las mentes y no se veía con claridad un alba revolucionaria, ya que la confusión de si los tiempos eran buenos o malos no era clara. Según algunos se vivía mejor que nunca, según otros peor que nunca. El caso es que con toda la naturalidad del mundo, los ultrajados, los que habían sido conducidos a la exclusión social, al hambre, a la desesperación pasaban delante de sus amigos, vecinos, como vencidos, fatigados y acobardados. Este hombre que tiraba de los perros, llamado Ángel, pese a llevar diez años, casi once ya, de verdadera exclusión social,  aún se mantenía fuerte. Su aspecto había cambiado tanto que parecía otro, sin que se supiera el motivo del cambio. Diez años antes sus facciones eran suaves, casi femeninas. Ahora aquel joven bajito, moreno, delgado,  era un hombre de mediana  edad de complexión fuerte, acostumbrado a los grandes esfuerzos y a salvar penalidades económicas y emocionales. Llevaba  la cabeza rapada y una larga perilla que a veces ataba al estilo armenio, dándole un aspecto salvaje. Aunque el verdadero salvajismo vivía dentro de él. Le quemaba una ira contra la  injusticia, las mentiras que vertían contra él y contra los que estaban como él. Rumores lanzados por los patronos, por los políticos incluso de izquierda progresista, los periodistas, psicólogos, animadores sociales, community manager, las trabajadoras sociales. Para estos quien acababa en la pobreza se debía a que eran vagos, inadaptados, incapaces de soportar las reglas del mundo y tomar decisiones correctas.

Cuando pasaba junto sus vecinos, o sus antiguos amigos apenas se decían nada. Una especie de vergüenza secreta se manifestaba en ángel. El resto sonría con la satisfacción de que a ellos les iba bien, o les iba mal pero decían que les iba bien. Quizás fuera una risa nerviosa, fingida,  o sádica. Nunca lo tuvo claro Ángel. Solo tenía la interpretación en su memoria la de aquellos ojos de sus amigos. Su mirada, con ella intentaba adivinar que pensaban de él. ÉL los miraba desafiantes al verlos junto a sus coches, bien vestidos, junto a sus hijos que llevaban al repaso para que el día de mañana fueran ejecutivos. AL verlos tenía que alejarse de allí al sentir una especie de violencia nerviosa contra ellos, quizás motivada por la envidia. Sus perros parecían notarlo y tiraban con más fuerza del carro. Una vez salían de las calles, las pequeñas y abandonadas montañas, o los barrancos llevaban a sus huertas. Huertas donde las plantas crecían pese a sus esfuerzo pobres e improductivas. Ángel lo sabía. Era consciente que los terrenos que ocupaba no tenían agua, la cual llevaba con garrafas de fuentes o aljibes. Tampoco tenía estiércol. Las plantas crecían anémicas, alimentadas con goteros como los que inyectan a través sueros a los enfermos. Aquellos terrenos eran trabajados de forma artesanal : a pico y azada. Solo cuando alguna vez llovía, esas plantas aletargadas, embobadas con sus gotas de agua insuficiente del gotero, movían y empezaban a dar frutos. Sus hojas amarillentas se convertían entonces en verdes, anchas, amplias, las flores se convertían en frutos con bachoquetas, guisantes, lechugas, tomates, alcarchofas, habas, pimientos… se amontonaban y durante dos semanas Ángel no sabía que hacer con tanta producción. Pero cada vez llovía menos, y las plantas pronto volvían a aletargarse, como él. Le volvía la fatiga, el cansancio, la improductividad de una vida de ir de un huerto a otro andando, acompañado de los perros ,y pasar horas y horas, a veces hasta cuatro o cinco horas diarias  para llevar 100 litros de agua de alguna fuente o aljibe de las montañas. Al final de la jornada volvía a casa con una lechuga o un cuarto de kilo de bachoqueta. Después de cinco horas de trabajo. Su sangre hervía al ver a la gente de la escuela taller de jardinería que estaba sobre uno de sus huertos. Cobraban al mes más de ochocientos euros, se les daba un oficio que despreciaban pasándose el día a la sombra haciendo chistes. Entonces la amargura le corroía Ángel y sobre él recaían las miradas de aquellos ojos de los alumnos   de la escuela taller. le miraban como a un idiota. Algunas personas que pasaban que ese lugar y adivinando lo que debía sentir le decían:

Yo que tu no estaría perdiendo el tiempo en ese campo.

Debo estar aquí sin plantarme el sentido de mi destino- les contestaba Ángel tragando saliva, ya que a algunos los conocía y eran gente que se pasaba el día en el bar. Vivían gracias a que una o dos veces al año les contrataba el Ayuntamiento para limpiar caminos. Aunque en realidad cuando trabajaban se iban al bar de tan acostumbrados como estaban a pasarse el día en el bar.

EL encargado lo sabía, por eso también estaba todo el día en el bar.

Ángel cuando estaba solo, con sus perros atados a un naranjo para que descansaran cuando terminaba de cargar agua, contemplaba la naturaleza que le rodeaba. Valoraba su trabajo, veía aquello preparado para producir, estaba todo bien hecho, y lamentaba no tener los medios adecuados para darle rentabilidad. Sabia que se podía, pero no encontraba la forma.

Picaba con el pico y las chicharras cantaban. A veces se subían a las maderas  que servían de verja l y como si fuera un minarete cantaban las chicharras desde lo alto de la hierba. El sonido del pico y el de las chicharras cuando se fundía le encantaba a Ángel , sintiendo una consoladora y casi mística espiritualidad que lo embargaba, llegando sin darse cuento a hablar solo en medio de esos bancales perdidos:

“Que hermoso es el canto de las chicharras.

Nada lo supera en  este páramo seco,

salvo quizás, el sonido del pico sobre la tierra.

El pico y la fatiga se acompañan como nadie con el canto de la chicharra.

Todo se cierra en torno al hombre que vuelve a la tierra.

De la que solo saca  la cabeza.

El resto esta ya en un hoyo cada vez más profundo, pero llegará el día en el que encuentre la salida”

Y llegó el día. Un día en el que su sencillo nombre brilló en la prensa, en el diario levante, hablando de su caso. Un diario  no caracterizado por ser precisamente de izquierdas, sino más bien liberal social conservador. Unos meses antes le dieron en la calle un panfleto. Se lo dio un chico Venezolano que los iba entregando en servicios sociales, el INEM, en las ett, sin que la gente le prestará atención. Las hojas las cogían por educación, los que las cogían, y en las esquinas se deshacían de ellas.

A Ángel le  entregó una mientras esperaba en servicios sociales. Miró al chico. Se trataba de un muchacho mulato, alto, delgado pero fibrado, con unos dientes perfectamente blancos, y unos bíceps y abdominales de  atleta que mostraba con la sensualidad propia de las gentes del Caribe a través de una camiseta de tirantes ajustada de rejillas transparentes. Sus cabezos rizados y largos de color negro azabache  formaba sinuosas caracolas que caían sobre su rostro imberbe- como la mayoría de gente del Caribe. Su piel rojiza brillaba como si estuviera ungida en aceites. Parecía salido de una de esas fabulosas playas caribeñas con su pequeño bañador que le cubría poco más de las ingles dejando medias nalgas al descubierto. Sus piernas parecían dos enromes torres que iban suavemente descendiendo hasta el suelo mantenidas por unos grandes pies. En su cuello llevaba atada una caracola con muchas puntas y un diente de tiburón, que luego se supo que mató con sus manos para salvar la vida de un turista Español que se cayó al agua de una piragua que él conducía cuando trabajaba para una empresa de turismo.  Pese a su aspecto que pudiera parecer frívolo, salido de la serie de los vigilantes de la playa versión culebrón Venezolano, Nícolas era una persona con compromiso social. Salió de Venezuela decepcionado con su pueblo que  traicionó la revolución y se manifestaba contra la políticas sociales de Maduro porque   querían vivir como los americanos del norte. Nícolas, para conocer la imitación de los yanquis a lo hispano  pensó en visitar en España.

No tardó  en conocer en los varios años que estaba en España los trabajos temporales: como reponedor en grandes superficies comerciales , como camarero trabajando 12 horas diarias en Marina D´Or, la esclavitud del campo recogiendo naranjas, el del sector del transporte portando paquetes en moto, donde se tuvo que comprar el vehículo trabajando para una empresa que cotizaba en bolsa, además de pagarse el autónomo, un autónomo falso ya que trabajaba según horario, clientes y condiciones de esa multinacional del transporte.    De estos trabajos temporales recibía siempre un salario que solo daba para pagar el alquiler de un piso de 60 metros compartido con seis personas más, el transporte, la luz y la comida.  En la actualidad trabajaba de acomodador en unos multicines después de sufrir una accidente del que salió ileso, pero  perdió la moto al saltar puente con la moto por culpa de las prisas pensando que así atajaría. Trabajaba Nícolas 10 horas a la semana de forma legal, aunque hacía  20 hora a la semana como  acomodador en el centro comercial de la Salera, y gratis los festivos  a modo de propina a la patronal. No comprendía como los muchachos y muchachas que entraban al cine, algunos universitarios, no tenían una inclinación a rebelarse ante el panorama social. Nícolas entró a través del casal popular de Castellón en contacto con la oficina obrera. Esta, intentaba dar voz a los que no tenía voz. Era un centro local obrero de Castellón, al margen de las actuales corrientes de conformismo de los progresista y grandes sindicatos de trabajadores que silenciaban la problemática social esperando que el mercado regulara la conflictividad mientras ellos recibían subvenciones de la patronal y el estado.

¿ qué es esto? Preguntó Ángel  a Nícolas cuando le entregó el hoja de la oficina obrera.

Nícolas clavó sus ojos verdes claros que contrataban con su piel rojiza de nativo en los de Ángel. Nícolas sintió al ver los de Ángel que en él brillaba también esa extraña llama que teje lazos en la humanidad oprimida.

La oficina  obrera es una organización que desea denunciar el clima de injusticia  a nivel local sobre los que no tienen voz.

Nícolas miró con ternura a la gente indiferente que le rodeaba. Había chonis con su móvil mascando chicle que estrellaban contra sus labios inflados de silicona como sus pechos. Gitanos chistosos de ojos brillantes y comentarios racistas contra la gente  de la Pampa.

No perdamos el tiempo aquí. Esta gente está podrida por el sistema. No hay ni uno que sienta empatía por la humanidad. Solo buscan que les arrojen una pequeña paga  como cuando se le tira a un perro un hueso. Viven de la ley del embudo. Ellos están en lo más estrecho  del embudo, cuando el sistema lanza provisiones esperan que les caiga algo. Viven mirando ese embudo esperando que empiece  a arrojar. Para muchos como es tan estrecho que no llega nada. Quiero ir a esa oficina obrera.

 

Ángel leía en el periódico levante un artículo salido de la oficina obrera. Hablaban de él en primera persona como un caso de exclusión social grave. EL embudo con él había fallado , durante mucho tiempo no le había llegado nada. Ni trabajar un par de meses para el Ayuntamiento como muchas personas en su situación. Dejándolo solo  dependiente de unas ayudas sociales  miserables e intermitentes, y el trabajo fatigoso en  unas huertas improductivas por falta de agua. Por eso iban a manifestarse un grupo de personas ante el Ayuntamiento, tejiendo lazos de hermandad y solidaridad contra la exclusión social ejemplificada en su caso, al ser el único que denunciaba esta situación.

¿ pero cuántos más abrían como él que silenciaban y consentían? Tan podrido estaba todo que dejaban a la gente con el agua al cuello mientras cantaban las chicharras.

Angelillo de Uixó. Paz y bien.

 
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Las cornejas y los cuervos entre los serrijones y las típicas casas sin techo de Teruel nos anunciaban la proximidad con la frontera de las desérticas  tierras de Aragón. Tras un curva de una parda colina que daba paso  a una ancha meseta de árida tierra rojiza, donde alguna encina daba sombra al polvo y al viento, vimos el panel que indicaba que se entrábamos en la provincia de Teruel. Me extrañó que no hubiera muros y alambradas electrificadas que separaran  Teruel del resto del mundo. Se podía pasar con facilidad, sin embargo, a Teruel le pasaba como a mi en vall d´Uixó, que no existía para nadie. No era necesario poner una cadena de tanques y desplegar batallones infantería  para cerrar Teruel y aniquilarla , del mismo modo que tampoco era necesario ahorcarme, o quemarme  en   una Plaza de Vall d´Uixó  para que yo dejara de existir.

Nada más llegar a la provincia de Teruel, mi  compañero de viaje  y yo, discutíamos dentro del coche por culpa de la vida precaria, concretamente  sobre sel consumo de gasolina .

Le he puesto 10 euros ante de salir, estaba en reserva el coche,  y la aguja ya está como al principio, cuando le he echado gasolina.

Pues eso no esta claro Antonio- le comenté yo.

Es que la gasolina esta muy cara , y con 10 euros entra muy poco, además, vamos cuesta arriba y llevamos  casi 80  kilómetros de viaje – comentó Antonio defendiendo su  viejo coche .

!Si pero vas en quinta todo el viaje!- repliqué- Si el coche te gasta 10 euros para subir a Sarrión, yo creo que es mucho.

Pues no sé si tendremos para volver- me comentó.

Yo dinero no llevo. Ya sabes que no gasto.si nos tenemos que quedar, a mi me da igual morir en Vall d´Uixó que vivir en Teruel- dije yo indiferente.

Que manía tienes con vall d´Uixó, ! si todos los lugares son iguales!- exclamó Antonio.

Entonces yo le saqué los carteles que llevaba conmigo.

Lee.

Antonio dejo de mirar la carretera para leer las hojas que el enseñaba.

Mal vivir en Vall d´ Uixó. Una historia de vida: Ángel Blasco Giménez.

le expliqué.

Si se llama Mal vivir en Vall d´Uixó, tendré que hablar de cosas de Vall d´uixó ¿no? Si hablara de otros lugares  como Teruel ,  se llamaría mal vivir en Teruel.

¿ Y vas a dejar esos carteles en Sarrión?- me preguntó irónico .

Si señor, ya que Teruel no existe como yo, ¿ qué mejor sitio?

Al final harás una secta Angelillo.

Pues no es mala idea la que has tenido. Una secta del mal vivir que  ataque de raíz el principal problema del hombre contemporáneo , la buena vida.

¿ como la nuestra que no tenemos dinero para gasolina?- con sarcasmo me preguntó. cosa que me irritó que por tan poca cosa como quedarnos tirados en Teruel sin dinero se preocupara. Por eso le repliqué como un conferenciante:

“Maldito sea el bienestar  y la sociedad de bienestar. Aprendamos a mal vivir como estas buenas y miserable gente de Teruel que han decidido apartarse del mundanal ruido y placeres  terrenales para liberar su alma de los mil tormentos de la  vida contemporánea.

Repite conmigo:

Alabado sea el mal vivir, por los siglos de los siglos, las vidas por venir, amen”

Antonio no dijo nada. Puso una cinta de Feliz Rodríguez de la fuente. El aullido del lobo.

Yo entre tanto seguía hablando mirando el paisaje por la ventana como si fuera aquel famoso naturalista:

-La solitaria encina junto las ruinas, la vida al aire libre expuesta  al frío cortante de Teruel, el arroyuelo casi seco, el escaso alimento que se le proporciona al hombre de estas tierras, que le ha hecho ser casi un forajido, un proscrito para el esto de ciudadanos del estado. Para mi esta gente, esta raza de personas bajitas, morenas, fuertes y salvajes, capaces de matar a un jabalí  herido , a un lobo o un ladrón de cerezas a bastonazos, son un ejemplo imitar. Yo cuando veo a alguien de Teruel , me cuadro ante él. Oh señor tu que…

Y tu por qué no me avisas que estamos ya en sarrión. ¿ para que te llevo de copiloto Angelillo? me grito Antonio dando un volantazo.

Mira, ya  estamos Antonio. Y en la ITV. Avisado quedas.

Si, y no queda casi gasolina. Mal vamos.

El coche entró dando un trompo en la ITV. Allí no había nadie. ni siquiera una sombra donde refugiarse del inclemente sol de un 22 de junio.

Mientras tu pasas la ITV voy a pegar unos carteles por Sarrión- le dije mientras cargaba con sus papeles a las oficinas.

Empecé a caminar por Sarrión.

buscaba farolas para poner los carteles y no había. Buscaba escuelas y no había. Buscaba un estadio, y no había. Encontré  varios muros adecuados para pegar carteles. Tenían  alguna grieta,  y  estaban mirando a una cuadra de borregos y al Ayuntamiento. coloqué algunos carteles. Luego en la barbería que servía también para hacer curas médicas.

Varias mujeres enlutadas al verme se acercaron curiosos y temerosas por si era un cura mandado de Zaragoza.

No teman señoras, soy satánico y nacido en Valencia. Tierra de buena  y decente gente.

Estoy pegando carteles para una charla que voy a hacer en castellón, por si quieren venir. Estoy dando a conocer lo mal que se vive en Vall d´Uixó.

Una vieja parecida una bruja levantó su mano de bajo del dornajo dejando ver su refajo. riendo me preguntó cínica.
¿Se vive allí peor que aquí?

Señora, no sé como se vive aquí porque no soy de aquí, pero seguro que sí.

Una vieja de Sarrión a la que le faltaba un ojo me preguntó.

¿ Y está usted casado? Parece un buen mozo.

Aunque le parezca extraño bella dama, no estoy casado.

Como en Sarrión las noticias vuelan, no tardo en conocerse en cada casa, que un príncipe de Valencia sin casar estaba entre ellos.

Un viejo pastor entro en el corro arrastrando a  su hija.

Está es mi hija. Esta sin casar  con cuarenta años, y aquí no quedan hombres, se han ido todos a Alemania y Francia a trabajar. si no se casa pronto,  no me dará hijos para pastar las ovejas, y tendré me adoptar un marroquí si no encuentra un hombre pronto. Tengo mil borregos, cuatro casas, varios tractores y muchas tierras. Todo eso será  tuyo si me das un nieto pronto.

Yo miré a la muchacha. Calculé que pasaría como un toro, y llevaba moza una larga barba que le llegaba hasta los pechos.

Es usted muy generoso buen hombre, y habla como un buen suegro y padre de familia. Pero tengo que confesarle que práctico la abstinencia sexual, pertenezco  a un clan de castos Valencianos. Nos conocen como los del Virgo de Valencia . Pero he venido con un amigo que sin duda estará encantado de casarse, preñar a su hija, y darle muchos hijos. Le prometo que mi amigo le dará hijo por año. Esta casualmente en la ITV  Vayamos allá-

De este modo fuimos toda Sarrión a buscar a  Antonio que estaba pasando la ITV.

En la puerta del anden 2 podíamos escuchar desde el foso a los inspectores dar las instrucciones a mi amigo para la revisión.

Gire el volante a la derecha. No, no , es el otro lado la derecha.

Por favor, si no quita el freno de mano no hacemos nada.

Haga el favor, haga el favor…

Ese es mi amigo- les dije yo señalando el coche y a la persona que estaba dentro del vehiculo intentando descifrar  las instrucciones del inspector. Antonio notó que le señalaban. levantó una cabeza visiblemente agobiada de tanta instrucción, arqueó  las cejas sorprendido  al verme rodeado de gente que hacia gestos afirmativos y complacientes con la cabeza.

El pastor que era también   el alcalde gritó:

Ese hombre nos vale.

El pastor decido a quedarse con Antonio entró a la ITV y pegó un golpe al capó del coche de Antonio.

Este coche no pasa la ITV . aquí se queda con su propietario.

Como acabo la cosa , no lo sé-

Yo ya iba por la carretera cuando sacaban a Antonio del coche y lo llevaban a la Iglesia. Mostraba en la autovía mis carteles, y al que paraba le decía:

Te pido  algo para volver a vall d´Uixó.

Te pido  algo para volver a vall d´Uixó.

Angelillo de Uixó.

 

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