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Puso voz a un día turbio   el gallo a las cinco de la mañana, horas antes de que tocaran las campanas en la ermita de San Antonio ,patrón de los animales, que llamaba a su seno a las tristes gentes de esta triste tierra, surcadas hondamente por la Fe perdida en su futuro, y la seguridad de que habían perdido la libertad, así como  olvidado  dignidad social, que traían los nuevos tiempos cargados de humillación  a este lugar ancestral.  Menos de esperanza, la época estaba   cargada de una gran abundancia material barata, y un nauseabundo malestar en todas partes. Todo lo malo que uno podía imaginarse era sentido más que pensado. Patio con patio   vecindades de odio en San Antonio, eso no había cambiado, solo empeorado. EL gallo hablaba por la voz  su amo, desaparecido durante toda la semana. Vivía gran parte del tiempo encerrado en un sótano con sus gallinas, sirviendo solo para molestar y hacer notar la ausencia del dueño en ese lugar. Del dueño del gallo, podemos decir, que no se sabía si estaba en prisión, llevado allí tras la última denuncia de sus vecinos, o estaba trabajando fuera del pueblo. Cualquier comentario de protesta por parte del señor A,  que sufría el insomnio del gallo, era inútil. El tiempo le había enseñado que solo serviría para que su vecino se vengara, o los animalistas se vengaran por hablar mal del gallo. Ir a la policía era una mala opción, solo serviría  para empeorar las cosas.  Así que, con la paciencia de los mártires de vall d´ Uixó, el señor A se despertaba  día a día  a las cinco de la mañana, gracias a aquel famoso gallo, instalado junto a su ventana desde que su vecino, afectado por todo tipo de vaivenes, le había dado por improvisar  una granja frente a su ventana. Al abrir la puerta de la habitación,  el señor A, abandonó  el colchón sobre el que dormían dos grandes perros empleados para trabajar empujando un trineo, y en ocasiones de ocio y de deportes, una bicicleta. La puerta chirrió haciendo eco  los kikirikis del gallo. Quedo iluminado  un rectángulo  amarillo sobre el suelo  en  la oscuridad del comedor. Se formo un arco luminoso entre la sombra de la puerta y la bombilla , haciendo  los haces de luz la forma de una  cruz cristiana. Dio dos pasos llegando al comedor. A través de la ventana orientada el este se veía entre la densas tinieblas del mar mediterráneo , unas pequeñas chispas en el cielo anaranjadas que darían lugar al nacimiento del día.

Un par de horas más tarde, empezaron a sonar las campanas de la ermita de San Antonio. La festividad estaba en plena decadencia, no solo por la falta de Fe, sino por la nueva conciencia animalista, más laica y menos tolerante, convertida en un nuevo fundamentalismo cuyo desarrollo embrionario se estaba formando esos años.  Florecía en un peligroso  movimiento totalitarista  que acabaría con la conciencia y la dignidad del   hombre, para situarlo igual, o muy por debajo de los animales . Esto se llevaría a cabo en un período no muy largo del tiempo histórico, quizás,  en menos 100 años, debido a la velocidad de la radicalización de los animalistas, el deterioro del planeta, la deshumanización ,y a la miseria de los trabajadores sin empleo, ni soluciones políticas  a nivel global.

El señor A sintió tristeza, y temor, al pensar en el futuro que se le hacía tan claro como si hubiera viajado en el tiempo, en una era donde ya no quedaba nadie del siglo XX, solo milenials, vestidos de túnicas blancas siendo esclavos de sus mascotas para las que trabajaban. ¡ Como un movimiento hermoso, que debería haber servido para elevar al hombre, lo había degrado por debajo de las bestias!

 

Cuando las campanas de San Antonio empezaron a sonar, atrayendo a muy poca gente que subía en romería, en muchos casos solos, dando signos en sus  caras el sufrimiento interno de la depresión. Aferrando  en una mano un pañuelo, y en la otra la correa  con la que paseaban a sus perros hijos, tratados como tales, para que los bendijeran a sus animales familia, el capellan. Fue , cuando huyendo como mucha gente de las tradiciones, decidió el señor A, abandonar el macabro espectáculo social , mucho peor que el ambiente  calorro lumpen, repleto de violencia y amenazas vecinales habitual de un lugar marginal,  ese día engalanado de romería. De este modo, ante la mirada de desprecio, incluso de odio de sus vecinos, y la de indiferencia y odio de la gente que no le conocía, pero al ser un ser humano, y encima hombre y blanco,  merecía ser ignorado y tratado con desdén, girándole la cara como señal de animadversión los romeros de San Antonio.  Con la misma indiferencia, sin mirar a nadie, bajaba con sus perros enganchados a la bicicleta. La idea del señor A, no era solo escapar de la procesión, sino escribir unos poemas en el trayecto del río Belcaire. Recorriéndolo  desde su afluente principal,  las grutas de San José, hasta la desembocadura, en  Moncofar. EL río, generalmente estaba todo el año seco, pero ahora se había desbordado tras una borrasca histórica llamada Gloria. Lo de histórico se debía por lo mediática que había sido, y que marcaba un hito propagandístico en el cambio climático. Los perros empezaron a coger velocidad en el giro de  una especie de hoz formada por el río a su paso frente la moleta. un barrio obrero de problemática social no resuelta situado frente al cuartel de la guardia civil. EL barranco  dejaba ver su oscuro cauce hondo, a unos seis metros de desnivel  se encontraba la superficie del agua  con la acera. El río cantaba risueño entre la vegetación cubierta de agua que en pleno barranco crecía, desde palmeras, llidoners, tomateras, zarza moras…

EL agua no llegaba a pudrir las plantas leñosas, y los árboles, debido a que era cuestión de dos o tres días que quedara aquello seco, quizás un año entero.

A varios kilómetros de distancia, el señor A y sus perros, tuvieron el primer contacto directo con el agua del río. En una pequeña vaguada salvada por un bloque de hormigón que formaba una rampa, bajaron los perros a galope tirando de la bicicleta. Al pasar al otro lado, A los desenganchó para que los animales disfrutaran del río. La escena era realmente hermosa. En ese paisaje  habitualmente seco, formado por pedregales de la ladera de Orley,  y en su falda huertos, donde florece alguna finca de naranjos, otras de olivos o algarrobos, aunque en la mayor parte, es el abandono de las tierras cubiertas de maleza lo que más destaca del paisaje, haciendo más duro, más seco. Sin embargo, ahora el agua, formaba un manto que hacía temblar las florecillas que creían en su orilla. Los perros se adentraron por río, parecían pequeños osos del ártico pescando salmones. Sobre todo cuando hundían sus hocicos escarbando en el lecho del río. EL señor a no comprendía para qué  sacaban grandes guijarros que llevaban a la orilla para morder. Cosa que A no les dejaba hacer para que no se dañaran la dentadura. Les quitaba el guijarro y ellos volvían a hacer lo mismo.

Sentado entre unas flores blancas,  A,  empezó a  pensar en escribir los primeros poemas.

Lo primero que se le paso por la cabeza, era la tristeza de la gente, pero mirando el paisaje de su alrededor pensó en la tristeza del paisaje. Hombres, tierras, fueron las primeras palabras que escribió. ¿ Pero había libertad para escribir hoy en día? Añadió la palabra  libertad.

Tristes tierra, libertad y hombres.

Respiró hondo, y empezó a idear los poemas empezando a redactarlos.

Guardó el lápiz y el papel, cuando tuvo algunos versos escritos. Llamó a los perros para proseguir su viaje. Las ruinas del poblado Ibérico de Orley quedaban a su derecha, olvidadas en la cumbre, sus torres hundidas  en la tierra, como los que un día levantaron aquel lugar, sumido en su sueño milenario y misterioso situado en  esa pequeña punta montañosa, sirviendo para recordar,  que hubo otra civilización y que esta desapreció. EL símil era aterrador. A pensó que quizás ellos estaban empezando a sembrar el fin de su civilización debido a la tecnología y a la decadencia de la gente. A pocos metros, donde el paisaje se abría claro, y se olía ya a mediterráneo. Entre unos naranjos rebosantes de frutos apetecibles, surgió un enorme pastor alemán negro. A paró el trineo. Contempló al animal, preocupado por si atacaba, ya que parecía abandonado. Realmente la ventaja era suya, pero podía fastidiarle las patas de alguno de sus animales si había refriega. Entonces  el trayecto se convertiría en una lenta odisea, avanzando con un animal herido aunque solo de una pequeña cojera. Había que evitar la pelea, tan frecuente entre los perros. Cuando A buscaba una ruta alternativa, el perro se escondió entre los naranjos. Avanzaron aprovechando que se iba. Al llegar al punto donde había visto el perro, se dio cuenta de que no era un perro abandonado. EL animal acompañaba a su dueño a robar naranjas. EL perro le avisó de que venía gente, y ambos, el perro y el hombre corrían  a esconderse dentro de los campos. De este modo A sonrió recordando ese dicho : “de que los perros son como sus amos”

EL viaje prosiguió sin mayores interrupciones, cruzando varios pequeños puentes hasta el mar. El espectáculo era desolador. El mar se había metido en tierra mucho metros. Esa tierra le pertenecía al mar, y lo había reclamado. la mayoría de gente estaba de acuerdo en que volviera al mar. Exceptuando a los que allí vivían, claro, que se sentían incomprendidos. Solo tenían a su lado a los políticos, que eran responsables de aquel desastre medio ambiental.

Por la orilla se veían congrios muertos, docenas de pulpos, pepinos de mar, caballitos de mar, estrellas de mar arrastrados a tierra por el temporal. Incluso atunes había sido sacados a la orilla. De ellos solo quedaba el esqueleto, ya que la gente los había troceado llevándoselos a filetes, dejando las raspas en al orilla. Había muchas personas paseando y pescando. EL mobiliario en Moncofar estaba esparcido por todas partes. Las duchas de la orilla de la playa oscilaban en el aire, parte de su pedestales de hormigón habían sido arrancados por el agua, y estaban anclados solo por una pequeña parte de ferralla entre enormes socavones.

Sentado en el espigón de desembocadura del Belcaire, acariciado por las olas, y con un fondo de azul intenso del mar,  los perros olfateaban sentados el aire hacia el  ancho horizonte del infinito mar, mientras  el río Belcaire vertía un plateado hilo líquido   que en un par de días desaparecería , hasta el siguiente temporal. Este podía ser dentro de un año o dos, pero que se anunciaba catastrófico.

El señor A sacó sus hojas y viendo la orilla animada de gente riendo, feliz, haciéndose fotos. Empezó a escribir sus poemas, el motivo de su viaje.

 

 

Triste tierra, libertad y hombres.

*

Hombres.

Tristes hombres

Con los que vivo

El mundo palidece

En la tristeza.

Empezamos de jóvenes

Ya a ser tristes.

Y acabamos contentos

De irnos de este mundo,

Sobre todo,

Si no dejamos descendencia.

SI, la vida se ha vuelto verdaderamente triste.

Es la gran experiencia que nos llevamos de la vida:

La tristeza.

*

Tierra.

Los hombres de las costas.

Tantas veces habían escrito

Sobre los arenales,

Convertidos en cemento.

Un día vendrá el mar,

Y los borrará.

Así ha sido.

*

Libertad.

La tierra y la libertad.

Son una triste empresa,

En manos de los políticos.

Un día llega una tormenta,

Que les ayuda a liquidarla.

*

Hombres

Hay momentos para amar al diferente,

Entonces:

Estar contigo,

hace el amor valiente y hermoso.

Eres la libertad y la esperanza.

Que tanto miedo

Tengo a perder.

*

Tierra.

La borrasca gloria

Ha encogido España.

Una Isla entera

Llamada Buda,

Ha desaparecido bajo el agua.

Menos tierra menos patria.

*

Libertad.

Un sol Express brilla

Un momento en la oscuridad de los hombres

Su breve luz alimenta el valor

Siempre solar.

Ese breve momento de claridad,

Será el que nos conduzca toda la vida.

*

Hombres

El corazón da igual

Que cante o que llore.

Late, y eso basta.

Los que entienden del corazón

Dicen que no vale para otra cosa.

*

Libertad

¡Eres extranjera!

No lo sé por tus besos.

Después de besarme,

Vino tu pregunta curiosa.

¿ Dónde está tu familia?

Cerca.

Pero ahora todos son extranjeros

Mi familia,

mi vida,

mi país,

están lejos.

Posiblemente,

Nunca vuelva a ellos.

Y tú,

Que eres extranjera,

Nueva en esta tierra

Y en mi vida.

Eres lo más arraigado

Que tengo.

*

Tierra

Apocalysis now

Apocalysis cerca.

¡ qué más da que sea,

Nuevo o cerca!

La cuestión es empezar de nuevo.

Angelillo de UIxó.

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Gloria, la borrasca pulpera.

La borrasca Gloria a su paso ha dejado hasta el momento 12 muertos, y cuantiosos desperfectos. Especialmente doloroso para nuestra historia, ha sido el caso de un hombre fallecido  mientras pescaba cuando una ola lo ha arrastrado al mar, sobre todo , porque horas después en la orilla de la playa el temporal marítimo había dejado pulpos, sepias, estrellas de mar, centollos, caracolas. En los ayuntamientos de poblaciones costeras, la gente se manifestaba indignada  por el abandono en que tiene las costas, y a la gente que allí vive a merced de los elementos. Los políticos sintiéndose señalados y culpables de la situación , lloraban y lamentaban lo ocurrido prometiendo con eslóganes como:

“Nunca más” “ Nunca más”

Y el  jamás: ni el mar, ni un huracán,  ni un terremoto , iba a dañar las costas.

Por toda la orilla del país, se veían paseantes que acudían  a contemplar el destrozo del gran temporal marítimo de luto. Lloraban  por la gente fallecida. Al acercarse al mar , empezaron a ver que había pulpos, sepias, calamares, mariscos por toda la orilla. Un regalo del mar el día de la celebración del año nuevo chino, el de la rata. La gente se llamaban unos a otros maravillados de aquel regalo del mar, como gaviotas se tiraban a la carroña gratuita arrojada por el temporal que maldecían. Daba vergüenza ver aquello.  Hombres y mujeres guardaban en los bolsillos de sus pantalones diferentes mariscos, se quitaban las camisas para guardar como una valiosa pieza de pesca, pulpos llenos de moscas y arena, con la cabeza deformada de color negro, con cuyos tentáculos morados y azulados flácidos, estaban escribiendo con su tinta una nueva venganza de Gloria. Pues, pese a las promesas de los políticos de que jamás una borrasca haría daño a nadie. Gloria, después de haber desparecido  tenía reservada otro escarmiento a los humanos. Ahora iba a causar una gran diarrea de la gente que comía aquel manjar  en malas condiciones.

Los catastrofistas del cambio climático celebraron aquel levantamiento exitoso de la naturaleza, y desde entonces festejan el día de la borrasca Gloria con una gran pulpada a la orilla de la mar.

Angelillo de Uixó.

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De tu zarpazo recibido,
habla tu voz,
de animal humano.
Sangro como hombre herido,
acorralado como animal,
en los juzgados.
Has sido más humano al atacarme,
que un animal salvaje.
Aún matándome,
con tu hipocresía animalista.
No podrás arrebatarme,
la humanidad de la que huyes.

II.
Poesía contra el fanatismo animalista.
recordar estas palabras,
no fueron escritas para salvar a un animal,
ni para odiar a los animalistas.
hablan del caso de un hombre que quería y cuidaba a los animales.
Fue denunciado,  difamado, linchado por  las redes sociales, los medios de comunicación, entregado a la guardia civil  y llevado a los juzgados.
La causa fue una  denuncia de una protectora de animales,
con la que este hombre llegó a colaborar .
Ahogaron  a un hombre en un pozo ciego durante más de 8 años.
La historia no tiene moraleja, ni sentido,
es como es hoy el mundo, espero que os ayude mi lección.

Angelillo de Uixó.

Cancionero para olvidar la ausencia.

 

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Un recuerdo febril de ayer, 30 de diciembre del año 2019, recogiendo leña del monte que cargaba en un trineo tirado por perros para calentar la casa.

Recuerdo…

bajando la leña del monte,

con los perros colmillos de leche; la luna.

Formé con mis dedos un lazo amarillo…; de luna.

Iluminé  con el las grietas de mi casa vacía;

Atravesadas por 3660 días,

de persecución entre cuatro paredes;

en ruinas.

En las mil y más mil y más mil, y dos meses

De noches sobre un colchón sin  almohadas,

Se escucha una jauría ordena

Que remulga porque no sueña,

Buscando la luna,  que no encuentra.

****

( quizás sea esta una propuesta, hacer lazos amarillos con la luna, y visibilizarlos en la solapa de la chaqueta    para denunciar la represión que se está ejerciendo contra cantantes, raperos, artistas en España)

 

 

Para nosotros ninguna dirección es la correcta, llevo unos perros de trineo por el desierto de Castellón, quiero hacer ver a los pobres de mi pueblo, entre los que me encuentro, que las ayudas sociales son caridad que esconden beneficios millonarios para las empresas,  por no comentar, el increíble caso judicial que llevo arrastrando miles de días, por unas publicaciones que  hoy 10 años, 3660 días,  por las que me quieren llevar a prisión,  en fin, que nada bueno nos espera, aunque dice mi psicóloga que es debido a mi negatividad. Intentaré escribir el primer día del año cinco líneas antes de dormir de cosas que me hagan ser feliz. Hace días lo intenté, y no puede mencionar ni una cosa buena de la vida, tuve que borrar, para que no fuera delito lo que escribí deseando ser feliz:

que se atragante con las uvas un ….

Angelillo de Uixó.

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Siux y Dante no podían votar pese haber nacido en España , y de poder haberlo hecho,  hubieran sido incapaces, como mucha gente sin conciencia,  de saber a quien votar. A  no ser que   les hubiera puesto el voto en la boca o las pezuñas Carlos, su dueño. Este, pocas horas antes del cierre electoral tampoco tenía claro, no solo de quien votar, sino de lo conveniente de  hacerlo. Carlos, y sus dos perros de tiro  descansaban de la segunda travesía con el trineo a la montañas de Pipa con el fin de cargar leña ante la bajada de temperaturas que se estaba produciendo. En esta expedición  , Carlos,  había regresado herido leve al clavarse una rama seca en la pierna en un barranco lleno de matorrales secos. Cada vez era más habitual para Carlos encontrar en los barrancos de Vall d´Uixó  prácticamente  la vegetación muerta,  y la ausencia de fauna.  Sus dos perros al entrar en la casa se tumbaron cerca de la cocina de leña , todavía caliente,  después de haber estado encendida esa mañana de domingo  calentando agua para lavar la ropa de la semana, así como agua para ducharse, a la vez que  preparaba un perol grande de lentejas con tocino y magro para los tres.12 años de crisis económica acompañada de una brutal manipulación mediática, con un recorte a cuenta gotas pero ininterrumpido de derechos,  habían hecho mella en las esperanzas y expectativas vitales de la mayoría de  la población obrera del territorio de Vall d´Uixó.  Carlos tampoco esperaba un futuro bueno, no por lo que decían las encuestas, que eran malas para España, sino que  tenía muy difícil no acabar en prisión como la mayoría de gente que había criticado el poder. De no acabar  en prisión, la otra opción ya lo conocía sobradamente desde hacía ocho años que estaba en un proceso judicial, y unos diez seguido y acosado por la policía. EL resultado es que en el mejor de los casos  acabaría como un perro abandonado en la miseria, o colgando de una rama en un barranco lleno de matorrales secos. Es fácil que algún otro desgraciado buscando leña, quebrara su cuerpo seco para calentarse. Aún así, Carlos,  era de los que mejor se encontraba en  Vall d´ UIxó. A excepción, que las había: políticos, traficantes de drogas, caciques o funcionarios. De Carlos se podía decir que  era de las personas más trabajadoras y preocupadas por la suerte del ecosistema de vall d´Uixó. En ese ecosistema incluía  a  sus vecinos, ¡ tan responsables en la destrucción medio ambiental de su propio entorno!,  trabajadores y desempleados que vagaban por las terrazas  de los bares como fauna desperdigada  bajo un cielo transparente azulado la mayor parte del año, víctimas como las perdices de los cazadores, ellos, humanos era la caza del orden económico, que adoptaba forma de caos para cazarles mejor.  Pese esa transparencia de la bóveda celestial que envolvía las vidas de   los vecinos de Vall d´Uixó, así como el resto de gente del país,  se encontraban reducidos a la desesperanza, y sometidos a una dolorosa experiencia de indiferencia personal y familiar de la que no sabían salir. La vida se había vuelto mala, complicada y manipulada, de espaldas a la naturaleza. Cada individuo quería mucho , más de lo que le pertenecía como animal, pero tenía muy poco, menos de lo que le pertenecía como persona.  Una profunda   tristeza  habitaba    bajo los arcos de las cejas pobladas de los vecinos de Vall D´Uixó. En sus rostros tostados por el sol de las terrazas orientadas hacia el sur, se reflejaban hondos surcos de tragedias vitales. Eran un arco reflejo de palabras,  gestos,  actos que salían de sus cuerpos llenos de maldad. De una maldad novedosa, reciente y contra la que luchaban sin comprender como hacerlo. No lo hacían de forma semejante a como los animales cuando son heridos y siguen luchando para sobrevivir, sino creyendo la manipulación a la que estaban expuestos. Su maldad era de tipo inducida, producto del  modo de vida de sistema. Era una maldad procesada industrialmente,  donde las relaciones sociales acaban en profundo hastío. Un hastío  mortal que venía del hartazgo  moral, y acababa  en angustia vital.  Los más básicos  lazos de solidaridad  se  habían borrado de la especie humana en este país de gente amarga y amargada. La relación con la vida económica de muchas personas  se basaba en una paga  miserable  para miserables, que les venía de unos servicios sociales que trataban de cronificar la desgracias de las personas a cambio de paz social. De todo esto, Siux y Dante, los dos perros de tiro no sabían nada, pero si de trabajar. Trabajaban mucho más que muchas personas de Vall d´Uixó. Su trabajo era un fin en si mismo, un destino lleno de aventuras. EL trabajo a estos perros,  como a Carlos, les había salvado y constituía su forma de vida. EL ocio, la libertad, la fraternidad, el amor, la esperanza, no existía para ellos. Tampoco esperaban sentimientos de compasión ante su situación de nadie. Es más, lo que más temían es que sabiendo de su debilidad, sus vecinos llenos de amargura, hostilidad y odio, se lanzaran contra ellos. Bastaba presentarse en un cuartel de la guardia civil y acusar a cualquiera de cualquiera cosa. Cada hombre era un policía de otro hombre. Una cadena repugnante adornada de progreso y servicios baratos ataba a las personas para destruirlas.  No hacía falta pruebas para acabar con la vida de alguien, tan solo si había alguna publicación en Internet de cualquier opinión política contra el sistema era suficiente para acabar con la vida de una persona retorciendo esa opinión hasta moldearla en forma de delito penal.

Carlos conocía esta situación de sobra, y por ello maldecía cada hora que estaba vivo dentro de este sistema.

Sin sus perros y sus opiniones contra el sistema se hubiera vuelto loco, y sus perros sin saberlo, porque alguien quiso actuando de mala fe, y sus opiniones se volvieron los contra él, sin que sus perros lo supieran ni nunca llegarán a comprender tanta maldad contra alguien como Carlos que los cuidaba. Me refiero a una protectora que lo acusó a él, de maltrato animal por publicar la foto de un perro con limaniosis, una dolencia mortal y que interpretaron que él lo estaba matando de hambre. Pero así era la gente fuera del contexto natural, en un entorno viciado y malo.

Carlos se acerco a sus perros para felicitarles por el trabajo hecho una vez tiro el algodón empapado de betadine a la bolsa de basura  que se había aplicado a su pierna..

Siux, Dante, amigos míos. ¿ qué tal estáis después del descenso?

Habéis bajado muy rápido por la pista ciclistas llena de enormes grietas por el desuso. desde que paso aquel tractor que mando el grupo de ciclistas de terratremols. No sabían lo que hacían. Han destrozado esa parte de la ladera. La tierra se hunde, las grietas en algunos puntos llegan a más de metro y medio de profundidad por un metro de ancho, parece un escenario de película de terremoto.

También a Carlos acusaban de delito medio ambientales, justamente a él, otra vez una publicación en Internet denunciando delitos medio ambientales, el sistema entiende que si lo denuncia, es que él es el culpable. Era sí era la era de Internet.

Los dos perros le miraron animados pero sin moverse de sus cojines donde descansaban plácidamente satisfechos con el esfuerzo-

Ayer y hoy habéis trabajado muy duro, mucho más que muchas personas que conozco.

Carlos pensó en la gente del taller de empleo, y siguió hablando a sus perros.

Nosotros somos los últimos guardianes de este territorio, por mucho que nos acusen y nos hostiguen tratando   de desplazarnos . Hemos sido lo que hemos parado las carreras ilegales ciclistas patrocinadas por el Ayuntamiento en nuestras montañas. . Laderas rocosas de rojo rodeno , escarpadas como pirámides. Pedregales y arenales  donde solo viven la palera. En algún rincón lejano, casi colgando de las paredes verticales, se ve alguna carrascas entre  las terrazas construidas con piedras secas, surge  la sombra de lo que fueron los algarrobos. Hoy encorvados, retorcidos, llenos de hongos, devorado por fanerógamas. A veces tienen a su lado olivos, almendros, o vides raquíticas.  Arqueología del secano perdido Dante y Siux.

Los perros jugaban dando su patita a Carlos. Este con melancolía les explicaba su situación, aunque ellos no la comprendían:

Nos espera una gran sufrimiento este invierno, quizás la extinción en esta ratonera. como este lugar cuando no estemos. Nos encontramos acarralados sin salida en Vall d´Uixó. No la veo. Sin embargo veo el fin, como esta   casa que caerá rápidamente cuando no estemos.

Carlos paso la mano por los hocicos de sus canes, pensando cuando no estuvieran. En los barrancos nadie recogerá la leña. Allí se amontonara hasta que arda algún día. Ni habrá podas de oliveras, algarrobos. Solo habrá paseantes, motos de trial y ciclistas rompiendo los ribazos, las calzadas musulmanas, el patrimonio de la guerra civil que cuidábamos. Carlos se sentó entre  ellos en unos cojines azules a los que había amoniaco días antes. La noche había caído, reinaba una gran oscuridad pese haber luna llena que se mostraba por la ventana anunciando desgracias.  empezaba a hacer frío una vez  se esfumó el calor de la estufa de leña que hacía varias horas que estaba parada. La carga de los dos viaje en trineo llegaban hasta la ventaba. Los perros había mostrado un gran coraje subiendo por un collado por el cual no cabía el trineo. Carlos recordó el momento en que casi caen subiendo por esas garganta. Era hasta tal punto angosto  que Dante y Siux tenía que ir lomo con lomo pegado, y el trineo llevaba una rueda por el suelo, y la otra por la pared de la estrecha garganta, avanzado en un ángulo de 45 grados hasta que volcó y tuvo que ser arrastrado por Carlos junto los perros por una cuesta con una pendiente casi vertical.

La vida de Carlos estaba al limite de la resistencia física y mental a la que podía ser llevada una persona conducida a situaciones de estrés, represión y miseria.  Siux y Dante, al contrario, llevaban una vida plena y satisfactoria de trabajo al aire libre, una vida que a Carlos como a mucha gente  le gustaría desarrollar, pero que sabía que en el ecosistema de un país basado en un sistema de control y producción como el suyo iba a ser difícil poder respirar en libertad y con autonomía. Había miedo, odio, cansancio, apatía en los rostros de la gente, nunca pensó Carlos que el mundo de los hombres iba a ser más despiadado e injusto que el de la naturaleza.

Este invierno sería necesario sacar fuerzas pese a todos los golpes recibidos, y seguir luchando al filo de lo imposible por la supervivencia moral como física.

Angelillo UIxó

 

 

 

Para Brutus era una verdadera maravilla el bosque de rivera  junto el barrio de la Muela que estaba realizando un taller de empleo. Entre los fresnos, chopos, llidoners estiraba sus fuertes  patas cada vez que bajaba  de la montaña. Frente las aliagas, romeros, y piedras , allí  encontraba una  maleza  floreciente que empezaba a ser cada vez más grande entre los alcorques. Lo único un poco enojoso para brutus en esos paseos ,era encontrarse a la patrulla canina. Esta consistía en una pequeña e inofensiva jauría de perros tan pequeños como unos chiguaguas muy nerviosos, que le hostigaban con caricias y posturas de sometimiento cuando se los encontraba . Eran unos cinco perritos del mismo aspecto que un doverman,  pero en miniatura. Tan pequeños eran que prácticamente  cabían en la mano de un hombre adulto. Estos   seguían a su dueño jubilado que rondaba por el bosque a medio realizar enderezando árboles recién plantados  caídos por el viento. Entre las adventicias a brutus le gustaba mirar a un conejo que había hecho su madriguera entre unas adelfas .  Todas las mañanas salía  provocar a los perros. Esto lo miraban extrañados sin saber que clase de mascota era ese animal de grandes orejas y pelaje gris. Sus dueños, entre tanto, tan extrañados de la presencia  conejos como sus perros, le  hacían fotos . Junto las adelfas se encontraba un viejo cañar y  un muro. Al cañar acudía gente joven, con aspecto de cansados y desnutridos a buscar cosas entre las cañas que parecían haber guardado. Como los perros cuando hacen un agujero con las patas y el hocico y entierran alguna carroña, estos jóvenes sacaban  pequeñas bolsas de plástico que metían en los calzoncillos, después de haberlas en ese lugar  para gastarlas en el momento adecuado . A brutus le gustaba el olor de esos jóvenes porque era parecido al suyo, y había algo en su comportamiento que le recordaba algo ancestral de su especie. Estos jóvenes eran diferentes al resto de usuarios del parque,  nunca le decían nada, ni le hacían carantoñas algunas. Pasaban de lado serios, batidos, nerviosos, violento y a la vez asustados entre los paseantes. Si se detenían  a hablar con alguien eran con la gente del taller de empleo con los que tenían alguna relación de amistad, vecindad o parentesco, y a veces las tres cualidades  a la vez. Brutus solía esperar la llegada de su amo en el parque. Había aprendido a saltar la puerta y escaparse. Y cuando lo hacía iba donde estaba su amo trabajando, aunque para brutus no era su amo, sino un semejante. Hoy se retrasaba. El compañero de brutus  no se encontraba  muy lejos. Estaba en el taller de empleo esperando recibir las ordenes para salir. Lo hacia sentado en su pupitre mirando la pared con un vaso de plástico de la cafetera de venndig en silencio, como el resto de trabajadores alumnos. Pensaban todo que el invierno sería duro,  sobre todo si alguien no los cogía para trabajar en cualquier cosa. De lo contrario, si nadie tenían interés en contratarles serían como perros abandonados vagando por el municipio, ya que el ayuntamiento terminaba con su contrato en dos meses para coger a otro grupo de gente desfavorecida,  y volver a empezar una historia inacabable de desdichados, miserables, de los desafortunados . Hombres caídos como lucifer en el infiero de las vidas violentas y sometidas entre esos bloques  de pisos enormes de un barrio de vivienda subvencionadas y de protección de servicios sociales a donde metían a la gente sin recursos para que agonizaran sin poder hacer nada como perros maltratados.

Era gente maltratada y maltratadora. A fuerza de violencia se habían convertido unos en canallas , otros en santos indiferentes. Los santos eran famosos  como buenas personas porque todo les daba igual,  pero inadaptados  de ideas cortas y egoístas santos y canallas. Una vez encontraban trabajo, o una oportunidad de mejorar a su vida, era habitual que canallas o santos la desaprovecharan, y acabaran volviendo a la misma ficha de salida. Vidas de perros sin destino en una encrucijada histórica sin salida. Brutus veía a muchos perros perezosos junto sus compañeros humanos  paseando por lo que parecía el lado civilizado de la vida. Pero lo único sagrado que habían en ellos era la indiferencia, y como armas no eran los dientes , las manos o las garras, sino el engaño y la hipocresía.

Brutus esperaba a su compañero, y su compañero esperaba a Brutus para disfrutar en sus vidas castigadas por la crueldad de los hombres civilizados el momento en el que salían con el trineo por la sierra de Espadan. El trabajo había salvado a  la camada de perros a la que pertenecía Brutus y su amigo humano de que se volvieran agresivos en un ambiente de aislamiento, persecución, vejaciones y pobreza en el que estaban inmersos.

Cuando subieron todos a la furgoneta con sus azadones para trabajar en el bosque de la Muela, pensaban en sus asientos con el azadón  en las rodillas : “que el invierno será duro para nosotros”. Brutus por el rostro de preocupación de su amo adivinaba que tendría que trabajar muy duro, al cien por cien llevando las cargas de leña del monte para calentar la casa y la comida, así como llevar cargas de agua potable de la fuente pública. EL invierno sería  muy duro en la orilla del mediterráneo, tanto o más que  en Alaska o Siberia ,en una zona que mucha gente creía con una alto grado de bienestar y civilización.

Al escuchar los primeros golpes de azada en la tierra, Brutus empezó a correr ladrando hacia los trabajadores, pasando de largo de dos que estaban apoyados sobre los azadones con la mirada perdida en la nada.

Brutus te has escapado de nuevo- Le Maria Laura acariciando el pelaje de medio husky de Brutus, que fue corriendo hacia su amo cuando le vio. Este  le rogó  con la mirada    que no se escapara de nuevo. Ya tuvieron bastante susto cuando se encontraron el día anterior una jauría de cuatro perros sueltos. Tropezaron con ellos en una pendiente de la que imposible salir. Afortunadamente ninguno de aquellos perros se abalanzó hacia el trineo donde iban dos perros enganchados. Hubiera acabado en una carnicería sin sentido. Una lucha por la vida despiadada  donde se elimina el exceso de población de una misma especie.

Angelillo de Uixó.

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Los lobos todavía guardan un último  camino en la sierra de Espadán , aunque más que camino es un sendero. Recodo donde se encuentran a través de un puente el hombre y la tierra, realizando delicados equilibrios entre el medio ambiente y la nada. El hermano lobo aún está entre nosotros sin conocer su identidad con nosotros. Convertido amigablemente  el lobo  en el mejor hermano del hombre,  el hombre en un lobo para el hombre, y el hombre en  un enemigo  para el lobo .  ¡El hermano lobo y el hermano hombre! ambos están en serio peligro de desaparecer de nuestros caminos y nuestras vidas, en estos tiempos de esta triste España. Pesimista es el hombre y es el lobo cuando salen al camino sobre esta geografía, plano a escala de una  pésima España presente, que viene de ser ayer una depresión de miseria en toda su extensión, no habiendo rincón, aldea, pueblo  donde no exista el llanto, el aullido del hombre por ser dueño  de unas vida sin destino posible.  Pronostican las ciencias, por todos los campos de ambas castillas, que la ignorancia acumulada  a raudales por sus dirigentes,  y atesorada por este pueblo llano, sumiso, cargado de cadenas y envidias, que le  aguarda un futuro que hace temblar a las hierbas.

El lobo se despide del paisaje en la geografía de este país, pero le sigue su extinción el hombre. Pero la vida siguen en el campo  hermanos del hombre y del lobo, seguirá en las  ciudades llenas de gentes, pero no de hombres, así como el país  seguirá albergando vegetación,  tan perdidas y rebosantes de gentes nuestros pueblos , aldeas y ciudades que desearan su pronta extinción.

Mis hermanos lobos y yo vamos trotando de Vall d´Uixó a Alfondeguilla, uniendo nuestros corazones con el camino,  de tal modo lo vamos construyendo, que ya no existen esas zonas negras de muerte , destrucción, desesperación personal que han dejado , dejan y dejaran como huella de angustia vital y paso por la vida, mis paisanos ,en sus obras, en su carácter,   en el paisaje y en mi corazón. Eso se ha despedido para siempre. Ahora somos libres, aplastados por la fuerza de la ley mordaza, obra de ingeniería sin igual  para hacer pasar las mente de un lado a otro. La nuestra ya bordea la total y absoluta  indiferencia  social por el hombre y la tierra de esta España, a la que yo ya no pertenezco. Sea mi rey, mi patria y mi ley la total indiferencia. Si puedo pasar un día feliz en esta amarga tierra, que viva España, su ley , su rey, y su sociedad, para mi solo cuenta el  simple manantial al que nos dirigimos. Agua pura casi quieta, sombra de las rocas en lento movimiento, manantial casi de goteo que se desliza suave entre los guijarros , las adelfas, y  las raíces de las gramas de pantano, pasando por la bóveda  de un milenario  acueducto romano, de piedras entre las paredes de un escarpado cañón rocoso y rojizo, acueducto    que parece que sujeta las paredes de su derrumbe ,  es la imagen del paraíso en la tierra que hemos olvidado. Así es como lo recuerdo mientras los pedales van girando  y los perros, mis lobos , van tirando de las correas , pues ellos empujan una especie de trineo con el que viajo. Se trata de una bicicleta accionada por pedales y la fuerza de mis canes que van delante trotando como potros enganchados a los arneses.

Al pasar el primer mirador asoman  las paredes rocosas de la sierra, cubiertas de enormes  árboles  que habitan  en paredes verticales de las rocas sin tierra, aferrados enormes troncos de alcornoques , de cientos , quizás hasta toneladas de peso, anclados a la pared por las raíces que han excavado  muchos metros en la pared de la montaña para soportar el peso de la gravedad en la que flotan. A lo lejos se ve el pueblo de Alfondeguilla con la blanca palidez de sus casas, insignificante todas ellas bajo las moles rocosas. Rápidamente queda a nuestra espalda y se pierde en su estática monotonía.  Nuestro camino discurre por una pista cortada, casi tallada por un cuchillo, a un lado de las montañas. Zigzaguea entre pendientes muy pronunciadas, con bosques en su ladera de  alcornocales, entre claros  y claros producidos por deslizamientos de tierras que han dejado rocas tiradas de las cumbres erosionadas donde no crece nada debido a las toneladas de escombros depositados  sobre la tierra.

En una curva detengo a mis compañeros. Me apeo de la bicicleta mirando el horizonte, como hiciera Colón al poner pie en tierra en América. Sobrecogerse al ver tanta exuberancia. El fondo del barranco se presenta como una clásica selva. Frente a nosotros asoman como torres en la lontananza de un camino con el que se debe luchar , cual gigantes, las monstruosas  paredes del cañón donde se encuentras el Arquet al que vamos. Siento esa sanción que debieron sentir  los aventureros al adentrarse por un paraje  peligroso. Tal es la grandeza del lugar que podrían ser el paisaje de las minas del Rey Salomón. Sin embargo, es otro tesoro el que en aquel punto lejano se encuentra. Un arco romano, el último símbolo de civilización de la Sierra de Espadan. Después de eso, solo habrá vegetación y minas de pirita, mercurio, hasta llegar a otro pueblo llamado Eslida,  donde un castillo musulmán, o moro, como prefieren decir por aquí, nos muestre que por allí paso una vieja  civilización consumida por las brozas, las paleras, la encinas y los alcornoques.

Mis hermanos lobos están inquietos. Quieren seguir el camino por la pista, no les hace gracia la escalada, así que los tranquilizo con suaves palabras pasando mi mano por su lomo intranquilo. Cae rodando una piedra al agacharme, ellos sacuden la cabeza.

Amigos míos, sé que no os gusta estos senderos, sois lobos prudentes, a la vez que intrépidos . Pero como vuestro capitán,  os quiero llevar a un lugar importante para vosotros.  Es una orden bajar el barranco. Tener paciencia y calma. Ahora debéis tirar despacio. Formaremos una caravana, uno irá delante de otro bien atado por los arneses de tiro,  y yo al final con la bici. El que vaya delante debe ser cuidadoso, si cae caeremos todos por el barranco.

Poco a poco vamos bajando, de tal modo que parece que vayamos escalando. Al llegar al suelo del barranco y mirar hacia arriba, compruebo que ya no se ve la pista. Conforme andamos  ya por el suelo del barranco entre las paredes del cañón, empieza a aparecer agua. Cada vez hay más y las paredes se hacen más estrechas,  hasta llegar a una parte que casi cubre el cielo, y el agua por las pozas por las rodillas. Sobre nuestras cabezas  solo se ven paredes rocosas formando un circulo abierto por un pequeño lado. Los perros se tiran a unas pozas incluso atados a la bici . Esta la dejo en el suelo para filmar la escena, como hiciera un descubridor de las fuentes del Nilo. Mariposas blancas vuelan por todos lados, pequeños peces encerrados en una poza dan sombra al fondo del agua. El arco romano surge como una joya de la arqueología que acabara de ser descubierto. Es como si estuviéramos en otra dimensión, lejos del paisaje  conocido, en otro mundo, y por qué no decirlo, otro mundo mejor que el hay 6 kilómetros abajo.

Les hablo a mis perros como si fueran los testigos de mi descubrimiento, mientras ellos chafan el agua con la patas y descansan en las hierbas.

Escuchad hermanos lobos, hace tiempo que quería traeros a este lugar, como viene con vuestro padre antaño. Aquí solía escribir mis historia  que tantos años de amarguras me han traído y quizás la muerte. De eso hace más de 10 años, en el 2008-2009 visitaba con frecuencia este lugar huyendo de una realidad con la que comprometí y con la que hoy he roto para siempre. Luego deje de venir a este lugar, cuando perdí el coche y me quedé estancado entre miserables. Este lugar está igual que siempre. Algo más seco, algo más sucio, pero la esencia no se ha perdido.

Camino hacia una pequeña cascada.

En esta roca pulida por el agua durante miles y miles de años, sentado  me enfrente al sistema quijotescamente escribiendo, y grotescamente voy a terminar. Hoy ya no me importa que este lugar se seque, ya no me importa que las legiones romanas trajeran el derecho romano y la civilización a nosotros. Vivan los barbaros que destruyeron la civilización.  ¿ Veis hermanos lobos esas paredes rocosas de más de 40 metros de altura que casi se cierran sobre nosotros? Fue el agua las que las separó, la que hundió este lugar tantos metros. El agua ablanda la roca, es la más fuerte de todas las cosas que existan en este planeta. Antes que este acueducto, hace miles y miles de años, vuestros ancestros los lobos aullaban sobre esas rocas a la luna. EL más fuerte de ellos, el líder se colocaba sobre esa roca y dirigía la caza por este barranco. Se guarda en la conciencia esa ancestral la escena. Resuenan en las paredes de betún, en el agua de seda los aullidos de canela de vuestros ancestros,  por eso este lugar en forma de diente de lobo, el colmillo del barranco , es el emblema de la ecología de varios municipios como Vall d´Uixó y Alfondeguilla.

Sin darme cuenta las palabras ya no me salían, y mis perros que no me prestaban atención hasta ese momento,  se abalanzaron sobre mi de forma efusiva levantándose a dos patas como un humano  mientras yo aullaba.

Angelillo de Uixó.

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