Archive for the ‘pijos defensores de los animales’ Category

 

 

Siux y Dante no podían votar pese haber nacido en España , y de poder haberlo hecho,  hubieran sido incapaces, como mucha gente sin conciencia,  de saber a quien votar. A  no ser que   les hubiera puesto el voto en la boca o las pezuñas Carlos, su dueño. Este, pocas horas antes del cierre electoral tampoco tenía claro, no solo de quien votar, sino de lo conveniente de  hacerlo. Carlos, y sus dos perros de tiro  descansaban de la segunda travesía con el trineo a la montañas de Pipa con el fin de cargar leña ante la bajada de temperaturas que se estaba produciendo. En esta expedición  , Carlos,  había regresado herido leve al clavarse una rama seca en la pierna en un barranco lleno de matorrales secos. Cada vez era más habitual para Carlos encontrar en los barrancos de Vall d´Uixó  prácticamente  la vegetación muerta,  y la ausencia de fauna.  Sus dos perros al entrar en la casa se tumbaron cerca de la cocina de leña , todavía caliente,  después de haber estado encendida esa mañana de domingo  calentando agua para lavar la ropa de la semana, así como agua para ducharse, a la vez que  preparaba un perol grande de lentejas con tocino y magro para los tres.12 años de crisis económica acompañada de una brutal manipulación mediática, con un recorte a cuenta gotas pero ininterrumpido de derechos,  habían hecho mella en las esperanzas y expectativas vitales de la mayoría de  la población obrera del territorio de Vall d´Uixó.  Carlos tampoco esperaba un futuro bueno, no por lo que decían las encuestas, que eran malas para España, sino que  tenía muy difícil no acabar en prisión como la mayoría de gente que había criticado el poder. De no acabar  en prisión, la otra opción ya lo conocía sobradamente desde hacía ocho años que estaba en un proceso judicial, y unos diez seguido y acosado por la policía. EL resultado es que en el mejor de los casos  acabaría como un perro abandonado en la miseria, o colgando de una rama en un barranco lleno de matorrales secos. Es fácil que algún otro desgraciado buscando leña, quebrara su cuerpo seco para calentarse. Aún así, Carlos,  era de los que mejor se encontraba en  Vall d´ UIxó. A excepción, que las había: políticos, traficantes de drogas, caciques o funcionarios. De Carlos se podía decir que  era de las personas más trabajadoras y preocupadas por la suerte del ecosistema de vall d´Uixó. En ese ecosistema incluía  a  sus vecinos, ¡ tan responsables en la destrucción medio ambiental de su propio entorno!,  trabajadores y desempleados que vagaban por las terrazas  de los bares como fauna desperdigada  bajo un cielo transparente azulado la mayor parte del año, víctimas como las perdices de los cazadores, ellos, humanos era la caza del orden económico, que adoptaba forma de caos para cazarles mejor.  Pese esa transparencia de la bóveda celestial que envolvía las vidas de   los vecinos de Vall d´Uixó, así como el resto de gente del país,  se encontraban reducidos a la desesperanza, y sometidos a una dolorosa experiencia de indiferencia personal y familiar de la que no sabían salir. La vida se había vuelto mala, complicada y manipulada, de espaldas a la naturaleza. Cada individuo quería mucho , más de lo que le pertenecía como animal, pero tenía muy poco, menos de lo que le pertenecía como persona.  Una profunda   tristeza  habitaba    bajo los arcos de las cejas pobladas de los vecinos de Vall D´Uixó. En sus rostros tostados por el sol de las terrazas orientadas hacia el sur, se reflejaban hondos surcos de tragedias vitales. Eran un arco reflejo de palabras,  gestos,  actos que salían de sus cuerpos llenos de maldad. De una maldad novedosa, reciente y contra la que luchaban sin comprender como hacerlo. No lo hacían de forma semejante a como los animales cuando son heridos y siguen luchando para sobrevivir, sino creyendo la manipulación a la que estaban expuestos. Su maldad era de tipo inducida, producto del  modo de vida de sistema. Era una maldad procesada industrialmente,  donde las relaciones sociales acaban en profundo hastío. Un hastío  mortal que venía del hartazgo  moral, y acababa  en angustia vital.  Los más básicos  lazos de solidaridad  se  habían borrado de la especie humana en este país de gente amarga y amargada. La relación con la vida económica de muchas personas  se basaba en una paga  miserable  para miserables, que les venía de unos servicios sociales que trataban de cronificar la desgracias de las personas a cambio de paz social. De todo esto, Siux y Dante, los dos perros de tiro no sabían nada, pero si de trabajar. Trabajaban mucho más que muchas personas de Vall d´Uixó. Su trabajo era un fin en si mismo, un destino lleno de aventuras. EL trabajo a estos perros,  como a Carlos, les había salvado y constituía su forma de vida. EL ocio, la libertad, la fraternidad, el amor, la esperanza, no existía para ellos. Tampoco esperaban sentimientos de compasión ante su situación de nadie. Es más, lo que más temían es que sabiendo de su debilidad, sus vecinos llenos de amargura, hostilidad y odio, se lanzaran contra ellos. Bastaba presentarse en un cuartel de la guardia civil y acusar a cualquiera de cualquiera cosa. Cada hombre era un policía de otro hombre. Una cadena repugnante adornada de progreso y servicios baratos ataba a las personas para destruirlas.  No hacía falta pruebas para acabar con la vida de alguien, tan solo si había alguna publicación en Internet de cualquier opinión política contra el sistema era suficiente para acabar con la vida de una persona retorciendo esa opinión hasta moldearla en forma de delito penal.

Carlos conocía esta situación de sobra, y por ello maldecía cada hora que estaba vivo dentro de este sistema.

Sin sus perros y sus opiniones contra el sistema se hubiera vuelto loco, y sus perros sin saberlo, porque alguien quiso actuando de mala fe, y sus opiniones se volvieron los contra él, sin que sus perros lo supieran ni nunca llegarán a comprender tanta maldad contra alguien como Carlos que los cuidaba. Me refiero a una protectora que lo acusó a él, de maltrato animal por publicar la foto de un perro con limaniosis, una dolencia mortal y que interpretaron que él lo estaba matando de hambre. Pero así era la gente fuera del contexto natural, en un entorno viciado y malo.

Carlos se acerco a sus perros para felicitarles por el trabajo hecho una vez tiro el algodón empapado de betadine a la bolsa de basura  que se había aplicado a su pierna..

Siux, Dante, amigos míos. ¿ qué tal estáis después del descenso?

Habéis bajado muy rápido por la pista ciclistas llena de enormes grietas por el desuso. desde que paso aquel tractor que mando el grupo de ciclistas de terratremols. No sabían lo que hacían. Han destrozado esa parte de la ladera. La tierra se hunde, las grietas en algunos puntos llegan a más de metro y medio de profundidad por un metro de ancho, parece un escenario de película de terremoto.

También a Carlos acusaban de delito medio ambientales, justamente a él, otra vez una publicación en Internet denunciando delitos medio ambientales, el sistema entiende que si lo denuncia, es que él es el culpable. Era sí era la era de Internet.

Los dos perros le miraron animados pero sin moverse de sus cojines donde descansaban plácidamente satisfechos con el esfuerzo-

Ayer y hoy habéis trabajado muy duro, mucho más que muchas personas que conozco.

Carlos pensó en la gente del taller de empleo, y siguió hablando a sus perros.

Nosotros somos los últimos guardianes de este territorio, por mucho que nos acusen y nos hostiguen tratando   de desplazarnos . Hemos sido lo que hemos parado las carreras ilegales ciclistas patrocinadas por el Ayuntamiento en nuestras montañas. . Laderas rocosas de rojo rodeno , escarpadas como pirámides. Pedregales y arenales  donde solo viven la palera. En algún rincón lejano, casi colgando de las paredes verticales, se ve alguna carrascas entre  las terrazas construidas con piedras secas, surge  la sombra de lo que fueron los algarrobos. Hoy encorvados, retorcidos, llenos de hongos, devorado por fanerógamas. A veces tienen a su lado olivos, almendros, o vides raquíticas.  Arqueología del secano perdido Dante y Siux.

Los perros jugaban dando su patita a Carlos. Este con melancolía les explicaba su situación, aunque ellos no la comprendían:

Nos espera una gran sufrimiento este invierno, quizás la extinción en esta ratonera. como este lugar cuando no estemos. Nos encontramos acarralados sin salida en Vall d´Uixó. No la veo. Sin embargo veo el fin, como esta   casa que caerá rápidamente cuando no estemos.

Carlos paso la mano por los hocicos de sus canes, pensando cuando no estuvieran. En los barrancos nadie recogerá la leña. Allí se amontonara hasta que arda algún día. Ni habrá podas de oliveras, algarrobos. Solo habrá paseantes, motos de trial y ciclistas rompiendo los ribazos, las calzadas musulmanas, el patrimonio de la guerra civil que cuidábamos. Carlos se sentó entre  ellos en unos cojines azules a los que había amoniaco días antes. La noche había caído, reinaba una gran oscuridad pese haber luna llena que se mostraba por la ventana anunciando desgracias.  empezaba a hacer frío una vez  se esfumó el calor de la estufa de leña que hacía varias horas que estaba parada. La carga de los dos viaje en trineo llegaban hasta la ventaba. Los perros había mostrado un gran coraje subiendo por un collado por el cual no cabía el trineo. Carlos recordó el momento en que casi caen subiendo por esas garganta. Era hasta tal punto angosto  que Dante y Siux tenía que ir lomo con lomo pegado, y el trineo llevaba una rueda por el suelo, y la otra por la pared de la estrecha garganta, avanzado en un ángulo de 45 grados hasta que volcó y tuvo que ser arrastrado por Carlos junto los perros por una cuesta con una pendiente casi vertical.

La vida de Carlos estaba al limite de la resistencia física y mental a la que podía ser llevada una persona conducida a situaciones de estrés, represión y miseria.  Siux y Dante, al contrario, llevaban una vida plena y satisfactoria de trabajo al aire libre, una vida que a Carlos como a mucha gente  le gustaría desarrollar, pero que sabía que en el ecosistema de un país basado en un sistema de control y producción como el suyo iba a ser difícil poder respirar en libertad y con autonomía. Había miedo, odio, cansancio, apatía en los rostros de la gente, nunca pensó Carlos que el mundo de los hombres iba a ser más despiadado e injusto que el de la naturaleza.

Este invierno sería necesario sacar fuerzas pese a todos los golpes recibidos, y seguir luchando al filo de lo imposible por la supervivencia moral como física.

Angelillo UIxó

 

 

 

Para Brutus era una verdadera maravilla el bosque de rivera  junto el barrio de la Muela que estaba realizando un taller de empleo. Entre los fresnos, chopos, llidoners estiraba sus fuertes  patas cada vez que bajaba  de la montaña. Frente las aliagas, romeros, y piedras , allí  encontraba una  maleza  floreciente que empezaba a ser cada vez más grande entre los alcorques. Lo único un poco enojoso para brutus en esos paseos ,era encontrarse a la patrulla canina. Esta consistía en una pequeña e inofensiva jauría de perros tan pequeños como unos chiguaguas muy nerviosos, que le hostigaban con caricias y posturas de sometimiento cuando se los encontraba . Eran unos cinco perritos del mismo aspecto que un doverman,  pero en miniatura. Tan pequeños eran que prácticamente  cabían en la mano de un hombre adulto. Estos   seguían a su dueño jubilado que rondaba por el bosque a medio realizar enderezando árboles recién plantados  caídos por el viento. Entre las adventicias a brutus le gustaba mirar a un conejo que había hecho su madriguera entre unas adelfas .  Todas las mañanas salía  provocar a los perros. Esto lo miraban extrañados sin saber que clase de mascota era ese animal de grandes orejas y pelaje gris. Sus dueños, entre tanto, tan extrañados de la presencia  conejos como sus perros, le  hacían fotos . Junto las adelfas se encontraba un viejo cañar y  un muro. Al cañar acudía gente joven, con aspecto de cansados y desnutridos a buscar cosas entre las cañas que parecían haber guardado. Como los perros cuando hacen un agujero con las patas y el hocico y entierran alguna carroña, estos jóvenes sacaban  pequeñas bolsas de plástico que metían en los calzoncillos, después de haberlas en ese lugar  para gastarlas en el momento adecuado . A brutus le gustaba el olor de esos jóvenes porque era parecido al suyo, y había algo en su comportamiento que le recordaba algo ancestral de su especie. Estos jóvenes eran diferentes al resto de usuarios del parque,  nunca le decían nada, ni le hacían carantoñas algunas. Pasaban de lado serios, batidos, nerviosos, violento y a la vez asustados entre los paseantes. Si se detenían  a hablar con alguien eran con la gente del taller de empleo con los que tenían alguna relación de amistad, vecindad o parentesco, y a veces las tres cualidades  a la vez. Brutus solía esperar la llegada de su amo en el parque. Había aprendido a saltar la puerta y escaparse. Y cuando lo hacía iba donde estaba su amo trabajando, aunque para brutus no era su amo, sino un semejante. Hoy se retrasaba. El compañero de brutus  no se encontraba  muy lejos. Estaba en el taller de empleo esperando recibir las ordenes para salir. Lo hacia sentado en su pupitre mirando la pared con un vaso de plástico de la cafetera de venndig en silencio, como el resto de trabajadores alumnos. Pensaban todo que el invierno sería duro,  sobre todo si alguien no los cogía para trabajar en cualquier cosa. De lo contrario, si nadie tenían interés en contratarles serían como perros abandonados vagando por el municipio, ya que el ayuntamiento terminaba con su contrato en dos meses para coger a otro grupo de gente desfavorecida,  y volver a empezar una historia inacabable de desdichados, miserables, de los desafortunados . Hombres caídos como lucifer en el infiero de las vidas violentas y sometidas entre esos bloques  de pisos enormes de un barrio de vivienda subvencionadas y de protección de servicios sociales a donde metían a la gente sin recursos para que agonizaran sin poder hacer nada como perros maltratados.

Era gente maltratada y maltratadora. A fuerza de violencia se habían convertido unos en canallas , otros en santos indiferentes. Los santos eran famosos  como buenas personas porque todo les daba igual,  pero inadaptados  de ideas cortas y egoístas santos y canallas. Una vez encontraban trabajo, o una oportunidad de mejorar a su vida, era habitual que canallas o santos la desaprovecharan, y acabaran volviendo a la misma ficha de salida. Vidas de perros sin destino en una encrucijada histórica sin salida. Brutus veía a muchos perros perezosos junto sus compañeros humanos  paseando por lo que parecía el lado civilizado de la vida. Pero lo único sagrado que habían en ellos era la indiferencia, y como armas no eran los dientes , las manos o las garras, sino el engaño y la hipocresía.

Brutus esperaba a su compañero, y su compañero esperaba a Brutus para disfrutar en sus vidas castigadas por la crueldad de los hombres civilizados el momento en el que salían con el trineo por la sierra de Espadan. El trabajo había salvado a  la camada de perros a la que pertenecía Brutus y su amigo humano de que se volvieran agresivos en un ambiente de aislamiento, persecución, vejaciones y pobreza en el que estaban inmersos.

Cuando subieron todos a la furgoneta con sus azadones para trabajar en el bosque de la Muela, pensaban en sus asientos con el azadón  en las rodillas : “que el invierno será duro para nosotros”. Brutus por el rostro de preocupación de su amo adivinaba que tendría que trabajar muy duro, al cien por cien llevando las cargas de leña del monte para calentar la casa y la comida, así como llevar cargas de agua potable de la fuente pública. EL invierno sería  muy duro en la orilla del mediterráneo, tanto o más que  en Alaska o Siberia ,en una zona que mucha gente creía con una alto grado de bienestar y civilización.

Al escuchar los primeros golpes de azada en la tierra, Brutus empezó a correr ladrando hacia los trabajadores, pasando de largo de dos que estaban apoyados sobre los azadones con la mirada perdida en la nada.

Brutus te has escapado de nuevo- Le Maria Laura acariciando el pelaje de medio husky de Brutus, que fue corriendo hacia su amo cuando le vio. Este  le rogó  con la mirada    que no se escapara de nuevo. Ya tuvieron bastante susto cuando se encontraron el día anterior una jauría de cuatro perros sueltos. Tropezaron con ellos en una pendiente de la que imposible salir. Afortunadamente ninguno de aquellos perros se abalanzó hacia el trineo donde iban dos perros enganchados. Hubiera acabado en una carnicería sin sentido. Una lucha por la vida despiadada  donde se elimina el exceso de población de una misma especie.

Angelillo de Uixó.

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Los lobos todavía guardan un último  camino en la sierra de Espadán , aunque más que camino es un sendero. Recodo donde se encuentran a través de un puente el hombre y la tierra, realizando delicados equilibrios entre el medio ambiente y la nada. El hermano lobo aún está entre nosotros sin conocer su identidad con nosotros. Convertido amigablemente  el lobo  en el mejor hermano del hombre,  el hombre en un lobo para el hombre, y el hombre en  un enemigo  para el lobo .  ¡El hermano lobo y el hermano hombre! ambos están en serio peligro de desaparecer de nuestros caminos y nuestras vidas, en estos tiempos de esta triste España. Pesimista es el hombre y es el lobo cuando salen al camino sobre esta geografía, plano a escala de una  pésima España presente, que viene de ser ayer una depresión de miseria en toda su extensión, no habiendo rincón, aldea, pueblo  donde no exista el llanto, el aullido del hombre por ser dueño  de unas vida sin destino posible.  Pronostican las ciencias, por todos los campos de ambas castillas, que la ignorancia acumulada  a raudales por sus dirigentes,  y atesorada por este pueblo llano, sumiso, cargado de cadenas y envidias, que le  aguarda un futuro que hace temblar a las hierbas.

El lobo se despide del paisaje en la geografía de este país, pero le sigue su extinción el hombre. Pero la vida siguen en el campo  hermanos del hombre y del lobo, seguirá en las  ciudades llenas de gentes, pero no de hombres, así como el país  seguirá albergando vegetación,  tan perdidas y rebosantes de gentes nuestros pueblos , aldeas y ciudades que desearan su pronta extinción.

Mis hermanos lobos y yo vamos trotando de Vall d´Uixó a Alfondeguilla, uniendo nuestros corazones con el camino,  de tal modo lo vamos construyendo, que ya no existen esas zonas negras de muerte , destrucción, desesperación personal que han dejado , dejan y dejaran como huella de angustia vital y paso por la vida, mis paisanos ,en sus obras, en su carácter,   en el paisaje y en mi corazón. Eso se ha despedido para siempre. Ahora somos libres, aplastados por la fuerza de la ley mordaza, obra de ingeniería sin igual  para hacer pasar las mente de un lado a otro. La nuestra ya bordea la total y absoluta  indiferencia  social por el hombre y la tierra de esta España, a la que yo ya no pertenezco. Sea mi rey, mi patria y mi ley la total indiferencia. Si puedo pasar un día feliz en esta amarga tierra, que viva España, su ley , su rey, y su sociedad, para mi solo cuenta el  simple manantial al que nos dirigimos. Agua pura casi quieta, sombra de las rocas en lento movimiento, manantial casi de goteo que se desliza suave entre los guijarros , las adelfas, y  las raíces de las gramas de pantano, pasando por la bóveda  de un milenario  acueducto romano, de piedras entre las paredes de un escarpado cañón rocoso y rojizo, acueducto    que parece que sujeta las paredes de su derrumbe ,  es la imagen del paraíso en la tierra que hemos olvidado. Así es como lo recuerdo mientras los pedales van girando  y los perros, mis lobos , van tirando de las correas , pues ellos empujan una especie de trineo con el que viajo. Se trata de una bicicleta accionada por pedales y la fuerza de mis canes que van delante trotando como potros enganchados a los arneses.

Al pasar el primer mirador asoman  las paredes rocosas de la sierra, cubiertas de enormes  árboles  que habitan  en paredes verticales de las rocas sin tierra, aferrados enormes troncos de alcornoques , de cientos , quizás hasta toneladas de peso, anclados a la pared por las raíces que han excavado  muchos metros en la pared de la montaña para soportar el peso de la gravedad en la que flotan. A lo lejos se ve el pueblo de Alfondeguilla con la blanca palidez de sus casas, insignificante todas ellas bajo las moles rocosas. Rápidamente queda a nuestra espalda y se pierde en su estática monotonía.  Nuestro camino discurre por una pista cortada, casi tallada por un cuchillo, a un lado de las montañas. Zigzaguea entre pendientes muy pronunciadas, con bosques en su ladera de  alcornocales, entre claros  y claros producidos por deslizamientos de tierras que han dejado rocas tiradas de las cumbres erosionadas donde no crece nada debido a las toneladas de escombros depositados  sobre la tierra.

En una curva detengo a mis compañeros. Me apeo de la bicicleta mirando el horizonte, como hiciera Colón al poner pie en tierra en América. Sobrecogerse al ver tanta exuberancia. El fondo del barranco se presenta como una clásica selva. Frente a nosotros asoman como torres en la lontananza de un camino con el que se debe luchar , cual gigantes, las monstruosas  paredes del cañón donde se encuentras el Arquet al que vamos. Siento esa sanción que debieron sentir  los aventureros al adentrarse por un paraje  peligroso. Tal es la grandeza del lugar que podrían ser el paisaje de las minas del Rey Salomón. Sin embargo, es otro tesoro el que en aquel punto lejano se encuentra. Un arco romano, el último símbolo de civilización de la Sierra de Espadan. Después de eso, solo habrá vegetación y minas de pirita, mercurio, hasta llegar a otro pueblo llamado Eslida,  donde un castillo musulmán, o moro, como prefieren decir por aquí, nos muestre que por allí paso una vieja  civilización consumida por las brozas, las paleras, la encinas y los alcornoques.

Mis hermanos lobos están inquietos. Quieren seguir el camino por la pista, no les hace gracia la escalada, así que los tranquilizo con suaves palabras pasando mi mano por su lomo intranquilo. Cae rodando una piedra al agacharme, ellos sacuden la cabeza.

Amigos míos, sé que no os gusta estos senderos, sois lobos prudentes, a la vez que intrépidos . Pero como vuestro capitán,  os quiero llevar a un lugar importante para vosotros.  Es una orden bajar el barranco. Tener paciencia y calma. Ahora debéis tirar despacio. Formaremos una caravana, uno irá delante de otro bien atado por los arneses de tiro,  y yo al final con la bici. El que vaya delante debe ser cuidadoso, si cae caeremos todos por el barranco.

Poco a poco vamos bajando, de tal modo que parece que vayamos escalando. Al llegar al suelo del barranco y mirar hacia arriba, compruebo que ya no se ve la pista. Conforme andamos  ya por el suelo del barranco entre las paredes del cañón, empieza a aparecer agua. Cada vez hay más y las paredes se hacen más estrechas,  hasta llegar a una parte que casi cubre el cielo, y el agua por las pozas por las rodillas. Sobre nuestras cabezas  solo se ven paredes rocosas formando un circulo abierto por un pequeño lado. Los perros se tiran a unas pozas incluso atados a la bici . Esta la dejo en el suelo para filmar la escena, como hiciera un descubridor de las fuentes del Nilo. Mariposas blancas vuelan por todos lados, pequeños peces encerrados en una poza dan sombra al fondo del agua. El arco romano surge como una joya de la arqueología que acabara de ser descubierto. Es como si estuviéramos en otra dimensión, lejos del paisaje  conocido, en otro mundo, y por qué no decirlo, otro mundo mejor que el hay 6 kilómetros abajo.

Les hablo a mis perros como si fueran los testigos de mi descubrimiento, mientras ellos chafan el agua con la patas y descansan en las hierbas.

Escuchad hermanos lobos, hace tiempo que quería traeros a este lugar, como viene con vuestro padre antaño. Aquí solía escribir mis historia  que tantos años de amarguras me han traído y quizás la muerte. De eso hace más de 10 años, en el 2008-2009 visitaba con frecuencia este lugar huyendo de una realidad con la que comprometí y con la que hoy he roto para siempre. Luego deje de venir a este lugar, cuando perdí el coche y me quedé estancado entre miserables. Este lugar está igual que siempre. Algo más seco, algo más sucio, pero la esencia no se ha perdido.

Camino hacia una pequeña cascada.

En esta roca pulida por el agua durante miles y miles de años, sentado  me enfrente al sistema quijotescamente escribiendo, y grotescamente voy a terminar. Hoy ya no me importa que este lugar se seque, ya no me importa que las legiones romanas trajeran el derecho romano y la civilización a nosotros. Vivan los barbaros que destruyeron la civilización.  ¿ Veis hermanos lobos esas paredes rocosas de más de 40 metros de altura que casi se cierran sobre nosotros? Fue el agua las que las separó, la que hundió este lugar tantos metros. El agua ablanda la roca, es la más fuerte de todas las cosas que existan en este planeta. Antes que este acueducto, hace miles y miles de años, vuestros ancestros los lobos aullaban sobre esas rocas a la luna. EL más fuerte de ellos, el líder se colocaba sobre esa roca y dirigía la caza por este barranco. Se guarda en la conciencia esa ancestral la escena. Resuenan en las paredes de betún, en el agua de seda los aullidos de canela de vuestros ancestros,  por eso este lugar en forma de diente de lobo, el colmillo del barranco , es el emblema de la ecología de varios municipios como Vall d´Uixó y Alfondeguilla.

Sin darme cuenta las palabras ya no me salían, y mis perros que no me prestaban atención hasta ese momento,  se abalanzaron sobre mi de forma efusiva levantándose a dos patas como un humano  mientras yo aullaba.

Angelillo de Uixó.

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https://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/sucesos/concejala-vall-niega-angelillo-maltrate-animales_1240128.html

 

En cierta ocasión un hombre al que le había difamado la prensa, y a través de ella buena parte de la sociedad, miraba el mar desde los acantilados de Oropesa. El mar estaba en calma absoluta, las olas llegaban suaves a las rocas y casi ni se  escuchaba el sonido del mar. El hombre asomado al acantilado llevaba un periódico con el que envuelven el pesado los pobres cuando van al mercado, entre sus páginas  parte de lo que le había acusado se reparaba.

El hombre miraba el mar, limpio, cristalino, los barcos estaban parados, sin faenar. Parecía todo ideal,  los peces surcaban la orilla tranquilos en un día claro ,y desde los barcos los patrones se lamentaban que en ese día tan ideal para navegar  no hubiera ganancias, porque un día así todo son perdidas, es a mar envuelto cuando hay ganancias de pescadores.

El hombre, que al principio se había alegrado de la noticia, tuvo de repente un escalofrío mirando a los peces que oscurecían el mar con sus cuerpos, y entonces se dijo :

-cuando quieran pescarme lo enturbiaran todo-

Angelillo de Uixó.

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La codicia también se da en los animales, pero con tal mesura  a diferencia del hombre, que no permite que unos pocos acaparen todos los recursos del planeta sin mover un solo dedo.

 

La rata, el perro y el pobre comen del mismo banquete cuando el rico se aparta.

 

Del ocio nace la esterilidad de la madre tierra, el hambre de las hormigas,  la muerte de las moscas y la ruina  el hombre.

 

Los ojos del hombre cuando miran los ojos de un animal causan tal espanto en el animal que ninguno  puede soportarla y huye .

Los ojos del hombre  cuando miran los ojos de un pobre causan  tal vergüenza  en el pobre , que  ninguno  lo puede soportarla  y huye.

 

El trabajo solo le agrada al burro, al camello, al hombre  y algunas razas de perros como el husky, el resto de animales y  los ricos lo desprecian.

 

Los animalistas se han llegado a convertirse  en  un lobo para el hombre y en un cordero para el lobo.

Angelillo de Uixó.

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Entre el grupo de casetas   de una pequeña colina sobre la que descansaba la ermita de San Antonio, se encontraba en una de tantas, un hombre  de mediana edad, moreno, y aunque bajito, de constitución atlética  que había demostrado tener una gran fuerza para sobrevivir en la miseria y la soledad más absoluta, así como para aguantar el odio y el desprecio de sus semejantes. La caseta donde vivía era una ruina, poseía una terraza de entrada con un enorme motón de escombros procedente del techo  de recibimiento. Siempre esperaba que cambiara su suerte para reconstruirlo, pero eso, nunca ocurriría. Caminaba  lentamente y cansado  evitando tropezar con el escombro,  y que le cayera un cazo de agua que llevaba para sus perros. Desde la terraza se veía el mar de fondo, a unos 8 kilómetros de distancia, también a lo lejos, se observaba una línea de fincas junto el mar  pertenecientes al pueblo de Moncofar, y sobre todo,  Vall d´Uixó , localidad a la que partencia. Esta se extendía por un valle recoso, y seco, donde barrios enteros como el del Roser , estaba constituido por  casas pegadas unas a otras como setas, amontonadas de forma caótica y torcida  sobre un pequeño montículo rebajado con excavadoras,  del que quedaban algunos trozos de roca madre rodeados por muros de ladrillos sin lucir, albergando dentro  pequeños salares llenos de hierbas, hierros, bolsas de plástico. Sobresalía este barrio elevado ligeramente del resto de otros barrios del pueblo. Al hombre   le tembló el cazo entre sus manos ennegrecidas y sudadas que parecían ungidas en aceite de oliva. Bajaba  la rampa con lentitud de enfermo, pese a ser  un hombre fuerte y sano físicamente.  Iba vestido con las ropas de un taller de empleo de jardinería. Sus ropas estaban sin lavar desde hacia una semana. La casa, cuyas, ventanas estaban abiertas para ventilarla, permitían entrever un gran desorden por doquier y suciedad. Los perros que estaban por la rampa y el corral tenían aspecto de tristeza. Apenas miraron al hombre, que desde hacia unos días apenas jugaba con ellos. Eran perros grandes, habían servido de tiro, siendo perros de trineo y carga. También eran perros de mediana edad. Los perros viven mucho menos que las personas y estos tenía más de 4 años.  Parecían entender el dolor de su amo. Estaban empezando a  acostumbrarse a pasarse el día sin hacer nada . Unos días  antes eran perros muy vitales y trabajadores. La visión de los perros tumbados, uno sobre otro, con la mirada perdida, le hizo entristecerse al hombre y derramó una ligera lágrima. Una sensación de pesadez y cansancio le envolvió al pensar en ellos. Cerró los ojos ligeramente, por no poder soportar lo que pensaba. Dejó el cazo  saliendo  del corral para meterse en casa. Entre tanto, dos chicas jóvenes pasaron por su lado corriendo en dirección a la ermita de San Antonio. Notó la sombra y la silueta de estas chicas, incluso le llegó el olor perfumado de las mujeres sin sentir ningún deseo ni excitación. Su forma de caminar, de mirar al vacío, semejaba más la de un muerto que un vivo. El sol esos primeros días de marzo era fuerte, capaz de germinar la vida, aunque en esa zona que solía ser un vergel en esas fechas, estaba la mayor parte del campo seco debido a la falta de lluvias que estaba retrasando la llegada de la primavera desde el punto de vista botánico, pese al calor de verano que hacia a finales del invierno. No sabía que le pasaba desde hacia unos días. Una noticia le cambio el destino de su existencia.  Intentó imaginar de nuevo cosas reivindicativas, o relatos que representaran la vida de la gente marginal que le rodeaba  para escribirlas en los blog como solía,  pero no se le ocurría nada. Entró en la casa esquivando trastos que estaban tirados por el suelo. La casa olía a perro, a humedad, a suciedad. Él, aunque estaba acostumbrado, miro para otro lado, imaginando que estaba en un gran castillo y él era su señor. EL huerto que rodeaba la casa, al que llamaba su feudo.  Conseguido al ganarlo a la montaña a golpe de pico, capazo y azada, estaba seco. Quedaron atrás las cosechas que le proporcionaba autosuficiencia alimentaría, estaba como él, muerto allí plantado. Era un feudo arruinado. Los guisantes amarillos y grises se amontonaban enredados entre si, al igual que las borrajas, las habas, las lechugas, espinacas…

 

Entró en la casa para aposentarse  en una silla. frente a él estaba  la mesa donde había un ordenador con el que  escribió tantas historias sobre perros, el medio ambiente, huertos, navajeros de barrio, noticias políticas.  Las había ido  publicando en blog. Echo una hojeada a  su vieja cámara de fotos y el montón de autos pidiendo cárcel por muchas de las historias que había contado.

Sacando un lápiz  empezó a poner la tildes a un texto de Julio Cortazar. Luego, cansado de esto empezó a rellenar unos jeroglíficos para agilizar la mente de chiquillos de sexto de primaria. Iba a  subir las respuestas a su canal de youtube y a sus blog.

En el ejercicio 331

¿ Como se llama tu amigo? ( estaba dibujado en la casilla una E y una U traspasado por un dardo?

En la solución escribió: Eduardo.

La siguiente salía dibujada  una letra A saltando un banco  y preguntaba:

¿ Como le pilló la policía?

escribió como respuesta: Asaltando.

Con el boli en la mano quedó ante esta respuesta transpuesto. Le vino a la mente la imagen de otro tipo de respuesta con la letra A:

Y añadió:

escribiendo en un blog o haciendo un vídeo fingiendo atracar un banco.

De repente empezó a sentirse mal. Colocó sus manos sobre la boca tapándose la boca. Con espasmo sobre la silla empezó a  hablar en voz alta como en un sueño.

Otra vez he pensado, e imaginado un nuevo delito de odio para mi blog infantil. Asaltar un banco y titularlo :

el solitario vuelve a Vall d´Uixó.

No debo imaginar nada, absolutamente nada. Debo esta en silencio conmigo mismo.

Sin embargo, como un enfermo, no pudo este pobre hombre resistirlo y empezó a escribir en su blog:

Hoy he roto mi promesa estrella y he vuelto a empezar a imaginar una historia cuando una compañera del taller de empleo me ha preguntado extrañada ¿ estás de verdad barriendo las hojas del jardín?

Nos hemos mirado a los ojos, en los suyos había una gran pena hacia mí y a las circunstancias que estoy pasando. Yo al miraba me he enternecido también con aflicción. He pensado en esos momentos si esa aflicción  venía de ver su rostro apenado, o de mi corazón que empezaba a latir despacio provocando pequeños temblores nerviosos en   mi cuerpo a la vez que lo aletargaba. No he sabido que responderme. Reconozco que no me conozco. ¿ entonces que debo contestar al tribunal? Lo que usted piense señoría será lo correcto.

Sin embargo a su pregunta concisa sobre si estaba barriendo, le he respondido que si estaba barriendo. yo también me he sorprendido con mi respuesta, y con la actitud que tenía, ya que esta mañana estaba apunto de no acudir al trabajo al no estar en buenas condiciones mentales para responder a mis compañeros una vez tuvieron noticia de que iban a celebrar un juicio contra mí, por cuestiones que yo siempre defendía, como los derechos de los animales y el medio ambiente.

Eran asombrosos estas acusaciones.

Me he observado las manos con el rastrillo tras mi respuesta.. Es evidente que siendo jardinero es lo habitual, pero en una situación como la mía en la actualidad, similar a un accidente que te hiere no solo a ti, sino a la gente de tu alrededor, debería esperarse que actuara de forma diferente a lo normal, al fin y al cabo me debía preparar para  ser eliminado  por unas circunstancias extrañas, bastante estúpidas y absurdas llenas de injusticia y verdadera maldad . Por ello  debe ser raro estar aquí haciendo lo habitual, pero sintiéndome en otro lugar. El resto de compañeros me han mirado sin decir nada, con indiferencia. Hasta que ha llegado otra compañera que me ha preguntado ¿ cómo estas?

Entonces, antes de responder ha aparecido la monitora del taller, ha comprendido que mi deber era estar allí. Me ha mandado lo que tenía que hacer. No me ha preguntado como estaba. Se ha contentado con hacerme una mueca amable, o me ha parecido que era así. El caso es que lo que me ha mandado trabajo,  pero ahora no me acuerdo que era en concreto.  Lo he hecho lo mejor que he podido. Eso si lo recuerdo. Hasta ahora se puede decir que iba muy bien en el taller, pero me temo que a partir de ahora me pesara todo, que tendré dificultades en el cumplimiento de mi deber, aunque me asignen tareas sencillas, mi atención estará en otro lugar que no quiero imaginar y no puedo dejar de imaginar. Quizás sea porque no me conozca ni a mi ni al mundo, y porque nunca debí más que poner tildes a los textos, o hacer jeroglíficos en vez de poner fotos y voz a cosas desagradables e injustas de mi alrededor.

Ahora miró el mundo como si se acabará, como un lugar cruel y sin sentido. Quizás muchas personas, como el juez, el implacable fiscal, la asociación de amigos de los animales, pensaron que yo era una especie de animal sin sentimientos que se dedicaba a matar perros de hambre, a poner trampas a los pájaros para comérmelos, a incitar al odio con mis historias.

Es absurdo que piensen eso, cuando reflejo y defiendo todo lo contrario, pero supongo que el mundo es:

absurdo

Levantándose de la silla el hombre tras pulsar publicar post, tachó todo lo que había escrito pasando el lápiz por la pantalla, con la boca acompañó al sonido del tachón con una onomatopeya :

Zas-zas.

Sin embargo notó que nada se borraba.

Caminó con las manos sobre la cabeza, los ojos fuera de sus orbitas y encorvado  hacia la cama sobre la que se tiró esperando no despertar.

Angelillo de Uixó

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