Archive for the ‘instrucción’ Category

NO.

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Vengo para ofrecerme al sacrificio de la prohibición,

digo sin titubeo:

No.

Tengo necesidad de los demás y estoy solo.

Estoy solo y cansado.

Miró a mi alrededor

y solo te veo a ti.

Estás frente a mi,

en vez de estar a mi lado

Fingiendo no saber cómo estoy,

Ignoras el mal que me estás haciendo,

cuando me pides que haga cómo el resto.

Y yo te digo:

No.

Entonces tu me dices:

Decir no,

es no puedo hacer nada.

Porque el resto están contentos.

Y eres tú el único que vaga herido.

Los demás actúan cómo les mandan las leyes.

Al igual que yo.

Todos menos tú somos iguales,

y pensamos igual.

¿ Por qué no puedes ser cómo el resto?

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Angelillo de Uixó.

No es mi negativa y la persistencia a no realizar colaboraciones sociales para el ayuntamiento de Vall d Uixó que vulneran la dignidad y el estatuto de los trabajadores.

No es lo que me ha ofrecido el 19 de mayo durante la entrevista de seguimiento que tenía con mi asistenta social sobre cualquier tipo de ayuda personaliza si no hacia las colaboraciones sociales.

No es mi encuentro con vosotros.

No es una balada de amor.

No.

no

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La adopción de la perra de Alba, relatos de perreras.

subtitulado: podemos escribir historias de injusticias en españa peores que las de  la época zarista.

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La siguiente historia está basada en hechos reales. en vall d´uixó también ha pasado pero no se ha publicado os dejó la primera que he encontrado en google antes de mi relato educativo y moral.

https://clickug.com/noticies/2005-09-22/news-48171-source-2-donostia-detenido-por-pagar-con-falsos-billetes-de-50-euros

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I.
Colmillo lácteo y toda la camada que ya tenía casi tres meses se acercaron a mi con ganas de saber de que había tras la puerta de nuestra casa.

Eran muy pequeños todavía para enfrentarse al mundo, así que yo les contaba cuentos de gatos que podían matarlos, de niñas con caperuzas roja que se alimentaban de cachorros, y pijas solteronas amantes de los animales que se apuntaban a protectoras de animales para mitigar su soledad y que los torturaban en su compañía cuando caían en sus manos.
Yo, con cariño cogía a colmillo lácteo y tras sentarlo en mis rodillas le relataba a él y a los demás cuentos de adopciones de perros que me habían contado en la perrera de Castellón.
La camada escuchaba, y yo notaba cómo su mente se abría y se preparaba para salir al mundo y hacer lo que pudiera para sobrevivir.

II. LA odisea social de Ulises Lincón.

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Erase una vez Duquesa, la perra de Alba, una niña caprichosa, anoréxica y pija de diecisiete años cuyo padre era el juez de Nules de la sala segunda. Este juez se llamaba Salomón de Alba, y era el que había condenado al dueño de Duquesa a prisión. EL dueño de Duquesa era un chico delgado, moreno, y medio tonto llamado Ulises Lincón al que habían denunciado sin ganas un trabajador de una gasolinera por pagar con un billete falso de 50 euros.

Los billetes que portaba este pequeño malhechor del barrio de texas, vall d´uixó, eran tan falsos que los detectaban enseguida la gente. Generalmente ocurría que cuando iba a pagar lo echaban a patadas los comerciantes de los establecimientos de vall d´uixó, ya que denunciarlo les traería más perdidas que no hacerlo. Es decir, cerrar el comercio para acudir a la policía, luego ir a un juicio, y sobre todo no ganar nada. Ulises Lincón, era casi un huérfano que vivía en vall d”Uixó en una casa okupa en compañía de una perra llamada Duquesa.
Su padre estaba vivo, pero no le hablaba desde hacia varios años a raíz de una discusión donde le echo de casa. Su padre era un pobre desgraciado que había sido un calavera egoísta toda su vida, cómo la mayoría de pobres de vall d´Uixó. frecuentaba los bares de la avenida suroeste donde gastaba en tres día la pensión del mes. Lo último que le dijeron es que se le había ido la chaveta con una chica de 16 años a la que le pagana la cocaína a cambio de su compañía.
Ulises que encontró el dinero falso en la casa okupa, unos quinientos euros en billetes de 50 euros de bastante mala calidad. Solo una vez consiguió su objetivo de comprar algo con ese dinero, fue en una gasolinera.
Buenos días- dijo la entrar.
El trabajador lo miró con desagrado por su aspecto escuálido y su ropa harapienta, pero cómo a la gasolinera muchos de sus clientes eran de esta guisa, lo atendió con naturalidad fingida.
¿ que desea?- le preguntó el trabajador-
Ulises le respondió mirando varias revista de mujeres desnudas:
una recarga de telefonía móvil de 15 euros de voparon.
El empleado tecleo pidiéndole información:
Me da su número por favor.
Lincón se lo dio tras leer el número del móvil.
Al ir a pagar el vendedor se dio cuenta del engaño:
Este billete es falso.
Fingiendo muy mal Ulises, respondió con una sonrisa que solo un idiota cómo él podía hacer:
¿ de verdad?

Me lo han dado así.
El empleado cabreado le amenazo:
Mira tío, dame los 15 euros o no te devuelvo el billete.
Ulises caminando a la salida le dijo riendo y triunfal por primera vez en su vida:
Quedátelo prigao.
Ulises Lincón se fue, y el trabajador de la gasolinera se quedó con el billete pensando toda la tarde que hacer.
Cuando llegó su encargado a la hora de cerrar a contar el dinero, que era toda su función en una cadena de gasolineras de la que era encargado después de haber sido durante más de 15 años un simple dependiente, y arqueo la caja le dijo al trabajador:
Faltan 15 euros, si no aparecen los pagarás de tu bolsillo Juan.
El trabajador sacó el billete y le contó lo ocurrido.
Mira Juan, se que eres nuevo, pero debes aprender a catalogar a las personas. Me da igual que te hayan engañado, lo que no voy a permitir es que la empresa pierda. Paga.
Juan pagó de su bolsillo, pero le dio tanta rabia que denunció los hechos a la policía que investigo el asunto dedicándole dos agentes de la secreta. No prestaron atención la policía a la extorsión a la que estaban sometidos los trabajadores de esa gasolinera que también de forma indirecta salía en el relato. Solo interesaba  a la policía  el asunto del billete falso.
Juan paso la mañana siguiente en comisaria. Y al día siguiente fue otra vez citado para reconocer las fotos una vez la policía se llevó las cintas de las cámaras de seguridad de ese día.
Las cámaras de la gasolinera cumplieron su función y se localizó al joven Lincón en el parque de la petanca de texas con su perrita husky duquesa.

La policía se lo llevó al cuartel y allí Ulises contó que se había encontrado el dinero el dinero en la casa okupa donde vivía, pero nadie le creyó.
Dos meses después fue a juicio.
El jurado formado por comerciantes y gente de clase media le impuso una pena de tras años de cárcel, aunque el juez de nules no le creía culpable, pero el fiscal demostró que Ulises estaba en posesión de dinero falso. Su abogado no pudo hacer creer al jurado las circunstancias de pobreza en las que vivía Lincón.

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Así fue cómo el dueño de Duquesa fue a prisión el día del cumpleaños de Alba. El padre de Alba era el juez Salomón , que fue quien firmo la sentencia de Ulises para prisión creyendo que era solo un desgraciado inocente víctima del ambiente de donde vivía. En el momento en el cual el preso podía dirigirse al tribunal suplicó con firmeza por su perra:
Señores del tribunal, acepto mi condena, pero pido por mi perra, no se que será de ella.
Y dirigiéndose al tribunal paseo la mirada:
¿ alguien quiere adoptarla mientras estoy en la cárcel?
El tribunal repleto de gente que iba bien vestida silenciaron:
solo una mujer de mediana edad y muy católica que voto porque fuera a prisión, preguntó conmovida por su  conducta piadosa :
¿ es grande?
Ulises le respondió que si.
Entonces la mujer  dijo que no podía ser,
EL juez decidió por compasión, y para que el animal no fuera sacrificado en la perrera, el llevarse a este animal a su  casa y reparar en cierto modo el mal hecho.
Yo me la quedaré hijo, cuando salgas, tendrás  una notificación y nos pondremos en contacto para devolverla. Ahora… suerte.
Gracias señor juez- le dijo Lincón muy contento.
La perra llegó a casa de los Alba el día del cumpleaños de Teresa Alba que cumplía diecisiete añitos.
Así fue como Duquesa paso a ser parte de la familia de Alba.
Duquesa se sentía extraña en ese hogar, por eso no hacía más que llorar ante el juez que había sido participe de llevar a su dueño a prisión por tan solo tener en posesión varios billetes falsos. Alba por su parte se comportaba con Duquesa de forma dominante. la tenía a en régimen de mascota. Le obligaba a hacer genifluxiones  con la pata ante su presencia , también estar sentada mientras ella hablaba , y a escuchar las conversaciones que se traía sobre chicos.

Durante los días siguientes de la entrada de Duquesa en la casa de los alba sufrió mucho recordando su antigua vida.
En la casa del Alba vivían dos perros. Se trataba de dos enormes bóxer, uno macho que la quería montar y otra hembra que le tenía celos y le mordía.

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El hogar de los alba pasaron los meses. Duquesa vivía resignada recordando los momentos felices con Lincón. EN el nuevo hogar no le faltaba comida pero odiaba a los dos bóxer y a la niña de Alba con la que tenía que pasear casi todos los días.

Pasaron un par de cosas que harían que la vida de Duquesa cambiara.
la primera fue que el bóxer llamado Emperador un día de calor la montó y la preñó.
Y la otra fue que el juez Salomón empezó a tener problema en el juzgado porque le pedían la libertad de un preso que había condenado por formar parte de un entramado societario que había hecho un desfalco más de mil millones de euros en subvenciones publicas, aunque el único condenado por el juez Salomón fue un vagabundo que firmaba los pagares que le daban la trama corrupta a cambio de dormir en una oficina vacía. Cuando se descubrió por culpa de la prensa la sentencia del juez Salomón donde solo el vagabundo había sido condenado a prisión, hubo gente progresista y culta que elevó una suplica al tribunal supremo para que liberaran la vagabundo. Entonces apareció el caso de Ulises Lincón y su pequeña estafa en una gasolinera. también hubo gente que se escandalizó haciendo analogías de que por esa cantidad miserable un ser humano se viera privado de libertad mientras las institucionales estaban copadas de auténticos ladrones.

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El juez Salomón salió en la prensa antifascita nuevamente cómo un encarcelador de pobres, aunque fue un jurado popular de gente de clase media que suelen odiar a los pobres más que los ricos el que  condenó a Ulises.
Duquesa pario 8 cachorros medio bóxer medio husky mientras el juez Salomón pedía más leyes para saber que hacer en casos difíciles, pues su conciencia bailaba junto la de otros jueces acusados de injustos.
El casó de Ulises fue revisado y salió de prisión.
Lo primero que hizo fue ir a recoger su perra que se la dio encantado el juez Salomón con ocho cachorros.
Le deseó suerte en la vida señor Ulises, y mire bien los billetes con los que paga.
Ulises regreso a su casa muy contento de estar libre.
La habían ocupado unas personas que conocía, que le dieron la bienvenida, sin entusiasmo, con indiferencia, pues ellos también habían estado en la cárcel.

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Angelillo de Uixó.

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La adopción de la perra de Alba, relatos de perreras. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Maniacan.

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Subtitulado: el pacto personal por la soledad.

Día 15 de marzo, juzgados de Nules.
Cae la arena del reloj de la pared del juzgado, risas de fondo, el graznido de un cuervo echando a volar desde el marco de la ventana del tercer piso, latidos de corazón golpeando las paredes del calabozo.
EL guardia civil de la entrada da los buenos días a los imputados que van a firmar el auto de libertad provisional.
Una moneda suena en la ranura de la maquina de café que empieza a chorrear de forma melodica  automática.
Risas de varios borrachos esposados.
Una prostituta se desmaya en el banco.

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Primer piso, despacho de lo penal del juzgado de instrucción de Nules. Una de las ventanas del despacho está dispuesta de tal modo que se ve lo que pasa en la entrada. El despacho es caótico cómo el paisaje de la luna, está lleno de dossier apilados y atados con  cuerdas , corren las cucarachas bajo los veredictos, varias banderas pochas por falta de viento están alicaídas en una esquina. Chirrían las aspas del ordenador sobre una mesa clásica de juzgado con un sillón de cuero para el juez, y una silla de hierro y clavos para el imputado.

Angelillo de Uixó ( en el papel de imputado) y el juez de instrucción ( en el papel de juez )

El juez mira fotos de perros abandonados por facebook para adoptar uno.
Angelillo de Uixó le pregunta:
¿ Se siente usted solo señoría?
El juez con ojos de besugo le responde:
La sociedad esta enferma hijo mío. Por eso he decidido alejarme de ella.Para mi todo el mundo es un hijo puta con tendencias criminales.
¿ has visto todo lo que hay en el primer piso? ( pregunta angustiado, y horrorizado se  responde en voz baja)
Si me dejaran los ahorcaría todos , pero no me dejan. El jodido código penal no me lo permite, y nadie tiene huevos de reformarlo.

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Angelillo de Uixó echa la mirada por la ventana y ve cómo los borrachos se acercan cantando el himno nacional a la puta que vomita . EL guardia civil de la puerta acude galopando con la porra pegándose en los muslos para separarlos.
EL juez melancólico con asco ( tono paterna al hablar,  su voz es blanca de calamar cómo negra la tinta con la que sentencia)

Mira hijo, he llegado a ese acuerdo conmigo mismo, no quiero saber nada del mundo, y cuando uno llega a ese acuerdo solo puede aislarse del resto de la sociedad, meterse dentro de si y juzgar a los demás como si fueran el mismo diablo o Mick Jagger.
Angelillo de uixó, con ternura y comprensión de hijo le responde:
Habla usted muy bien señoría, me recuerda a mi padre.
¿Puedo llamarle padre?
EL juez:
Si hijo.

Por cierto Padre, cómo parece que quiere adoptar perritos ¿ sabe usted que tengo perritos?

Juez cambia bipolar el tono a severidad:
Eres un inconsciente, siempre liándola hijo.
¿ ahora que vas a hacer?
Tendrás que pasarles una pensión.

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El juez pegando con el puño en la mesa y gritando:
Te condeno a hacerte cargo de ellos de por vida.
Angelillo de Uixó.
Padre, no fue culpa mía. Además… ya tengo varios colocados. Los borrachos de abajo y la puta me han dicho que los quieren.
Angelillo de Uixó.

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Nuevo apocalipsis Castellón.

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Acaba de salir de los juzgados de Nules. Estaba de nuevo entre los hombres libres tras haber dejado atrás a gente que habían sido detenida cómo Yo, por intentar sobrevivir a un medio empobrecido que le empujaba a cometer delitos en nombre de otros, o por error. Siempre se comete un delito por los errores de otros. Los desgraciados tropezamos cómo si fueran una trampa de caza en medio del bosque que nos atrapa.

Fui a castellón guiado por un espíritu de aventura con que saciar el aburrimiento de mi detención. Caminaba por las calles cercanas a la plaza de toros sin dar crédito a lo que veía y escuchaba. manifestantes rebosantes de alegría que no ocultaban la rabia por la preocupación de que no les dejaran perderse en la herida colectiva que les unía ante sacrificio. Un sacrificio que les daba rango de cultura.

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El toro muerto pasa a ser arte en cuanto el artista lo destruye, y las interpretaciones de las muecas, los gestos,  los saltos y piruetas acrobáticas del torero constituyen las conversaciones culturales. Una obra de arte acabada, muerta, que debe iniciarse con otro sacrificio.
La imagen de la muerte sirve para meditar, para unir a la gente a través de una visión desgarrada de las heridas con las que se tienden lazos.
de repente lo vi claro, sentí un éxtasis que encendió en  mi una luz.

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Me senté en posición de Buda en el paseo Ribalta, cerca de las fuentes que alegran el paisaje. Contemplaba a esa gente que se manifestaba. Descubrí algo asombroso, que momentos antes me hubiera espantado por mis inclinaciones ecologistas, y que acabaron sucumbiendo ante sus vivaces gritos, ante ese estiramiento hacia el mundo  exterior de los manifestantes: inagotable.

Inicie un monologo sin censura, sin mentiras:
!Oh Dios mio! ahora veo claro cómo el sol que había muerto en mi interior hace tiempo. Ésta gente que se manifiesta por el sacrificio no son bárbaros inhumanos. Es gente adaptada al medio, que no les espanta ver el rostro del horror en la boca de un animal moribundo, o una persona torturada por la policía.  Los que están equivocados son los ecologista que han perdido sus instintos básicos, su capacidad de adaptación al medio y de saber mantener en equilibrio en las tinieblas. Los lazos con la naturaleza, con el mundo animal, y sus leyes inflexibles, están mucho más desequilibradas en la parte de los ecologistas que en estos manifestantes y la policía que los escolta.

A continuación pensé cómo si la luz de un rayo me hubiera abierto el cerebro:

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Hay que crear una asociación cultural para sacrificios humanos.

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El sacrificio asusta y une, hace cómplices a todos lo que lo presencian.
Cortar la cabeza a una persona voluntaria, delante de todo el pueblo, nos uniría, nos daría la fuerza y el vigor necesario para resolver todo tipo de problemas, aunque estuviéramos en el fondo de la humanidad, en las mayores tinieblas, sentiríamos armonía y paz.

Un pueblo así sería invencible, el resto de países temblarían ante gente capaz de tales sacrificios.

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Te quiero inferior: corazones en las tinieblas.

La siguiente historia está basada en hechos reales de mi psiquis.

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Dedicado a Donovan, de quien he sabido por ponerse en contacto conmigo a través de un comentario de un poema titulado: poema a Lau Rau a través de un incendio.

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interpolación:

Apocalypse Now ♦ El Horror (Coronel Kurtz ~ Marlon Brando)

Había oído hablar de forma incesante de un loco en vall d”Uixó al que el progreso y la sociedad habían dejado en la cuneta y los barrancos de su pueblo, sosteniendo una oscura lucha repleta de sombras, y un fascinante no saber donde estar.

vivía atrapado en un soledad primitiva y sangrienta. Sin duda su alma estaba predispuesta a sucumbir bajo el hechizo de lo oscuro, quizás por estar vacía. La soledad podía anidar y florecer en su corazón sin que algo tan doloroso y siniestro le produjera ningún efecto perturbador a su conciencia, más que el de provocar una locura coherente, inconscientemente lucida que buscaba, deseaba, y desde luego que yo temía hasta el horror. Imaginar que alguien así de inhumano era humano me espantaba, a la vez que me producía admiración.
Los barrancos abandonados de vall d”uixó poblaban su psiquis, incluso diría que habían conformado su alma. las sombras de los pájaros entre las ramas, el aleteo de las mariposas que se posaban en sus dedos, las enredaderas, las viejas raíces de los monumentales algarrobos, las emociones de los perros que le acompañaban, poblaban su mente oscura, salvaje, que cada día se sumergía más y más en unas densas tinieblas.

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Seguí su rastro por los barrancos. Había escrito con un cuchillo de campaña en la corteza de varios árboles muertos en lo más profundo de una sima casi impenetrable, cuyos troncos semejaban colmillos blanquecinos de marfil.

Amar por mí.

Su diabólico rastro y sus malditas enseñanzas se extendían entre pequeñas huertas clandestinas en los barrancos, donde malvivían sin apenas agua espinacas, rábanos, ajos… que sembraba entre la hojarasca de romeros,madreselvas, zarzaparrillas que se enredaban entre las piernas clavándose en la carne cuando quería seguir su rastro.
¿ Cómo lo hacia para no pincharse?
¿ por dónde entraba?
era un misterio, pero sin duda su comprensión de toda aquella salvaje y espantosa vegetación de barrancos le permitía meterse sin dificultad en los lugares más siniestros de vall d”uixó que desde hacía años ningún ojo humano había visto.
Tan solo las motos de trial y las bicicletas de montaña, portadores de la antorcha de la civilización, se aproximaban a su territorio para devastarlo.

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Las corrientes de humedad y el aire frío me sacudían el cuerpo que no estaba acostumbrado a semejante medio. El olor a podredumbre era el dueño del lugar, se mezclaba con largos intervalos de silencios en aquellos lugares estrechos, claustrofóbicos.
En aquellas lúgubres laderas, donde el sol nunca bajaba, crecía todo tipo de vegetación puntiaguda y abandonada de la mano de Dios que buscaba donde enredarse para encontrar el sol.
A veces, siguiéndole hallaba restos de simientes que había dejado para secar. Las cortezas de las vainas que las cubrían yacían junto a su simiente descascarillada, colocada dentro de secos huecos de garroferas. Otras veces encontraba su pensamiento escrito con pequeñas piedras, cómo si se resistiera en cierto modo a desaparecer de la humanidad, y quisiera dejar plasmado su idea del mundo.
Yo lo anotaba, y trataba de comprenderlo:
« las selvas avanzan en la propia civilización, hemos retorcido a esto: al salvajismo animal. Angelillo de Uixó.»

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los pájaros me observaban inquietos, avisándome de que no siguiera ese camino.
¿ A donde me conduciría?
Sin embargo yo deseaba verlo, quería hablarle, saber hasta que grado estaba loco, y sobre todo: devolverlo a la civilización.
toda aquella miseria inhumana, ancestral, primitiva, en la cual se desenvolvía su personalidad, causaba horror en mi mente.
¿ Si yo viviera en sus condiciones acabaría así?
No paraba de preguntármelo sin encontrar la respuesta.
Sin duda se trataba de una persona venida a menos, un ser inferior que extrañamente deseaba ser inferior y obtenía la fuerza en su propia inferioridad.
¿ Por que no tenía ganas de triunfar en una carrera?
.
¿ Por qué disfrutaba siendo odiado por sus vecinos que le veían moverse entre las sombras?

yo veía  en él un individuo que podía convertirse en un genio. Era posiblemente que con la instrucción adecuada pudiera llegar a convertirse en un personaje publico capaz de persuadir a la sociedad para que tuviera respeto por el medio ambiente. Sin embargo, tenía la sensación de que más bien odiaba la naturaleza.

En ocasiones había leído esculpido de su cincel y letra en las piedras cercanas a las fuentes:
Destruir todo.
destruir la tierra.
Nada debe sobrevivir.
El horror.
el horror.
el horror.

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Desde una colina a la que trepe pude ver las maquinas de motor diésel de los hermanos ventura humear destrozando los barrancos. EL denso gasóleo flotaba por el aire junto con el ruido de las cadenas oruga arrastrando la tierra.
las piedras eran destrozadas, y nubes de pájaros huían sin duda hacía donde estaba él, oculto, espiando los movimientos de la civilización y seguramente lo míos.
Sentía que estaba cerca. Un día, en la fuente de Garrut, en lo alto de unas piedras escuche gemir a un perro, y vi junto a él a un hombre de raza blanca, con la cabeza rapada a cero que me miraba.
¿ Era él?

Intente ir hacía allí, pero no encontré el camino más que tres horas después, y allí ya no quedaba rastro de nada, cómo si hubiera sido una pesadilla lo que vi y escuche.

Notaba cómo mi mente se iba perdiendo poco a poco. La soledad, el cansancio de la búsqueda de la locura, la sensación de tiempo improductivo e infelicidad me volvían inmoral, y me distanciaban de mis semejantes. Quería abandonar la búsqueda, cuando en medio de una senda cuya vegetación era escasa y permitía la visibilidad, observe colgando de las únicas  ramas de un almendro una bufanda con un sobre. Me acerque a ella, con cuidado, y con un mal presentimiento de que se tratará de un mensaje de él.
Comprobé que contenía un sobre: una carta dirigida a mi:
Estimado Donovan, me siento muy agradecido de que hayas contactado conmigo. Lanza al aire la semilla que contiene el sobre.
Obedecí las instrucciones y una nube de gorriones alborotados bajaron a comer la simiente.
había algo hermoso y desagradable en su frenético salvajismo, en las danzas de las aves, en su lucha por arrebatar a su vecino algo de aquel miserable grano.
Me senté desconcertado sobre unas piedras tras recoger varias plumas de gorrión que coloque sobre mi oreja.
Comenzaba a notar que me estaba convirtiendo en un salvaje. Nada me importaba, y notaba cómo todo a mi alrededor tenía espíritu, vida propia. Me faltaba la concentración y no diferenciaba entre lo que era real y lo que era soñado, cómo en el principio de los tiempos cuando en el hombre lo irracional, lo subconsciente estaba mucho más vivo que hoy,  y donde los dos hemisferios cerebrales aún estaban conectados.

Eche a caminar buscando a aquel loco.
¿ era real todo aquello?
Ya no lo sabia.
Me tire al suelo llorando, impotente.
mi móvil entonces sonó.
Me llamaba mi jefe, quería una explicación de por qué hacía tres días que no iba a trabajar.
Tres días, pensé.
Había perdido la noción del tiempo en mi búsqueda.

Angelillo de Uixó.
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La naranja de metal sindical.

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I.

Al pie de los arboles llegaron a nosotros cómo salidos del antiguo testamento unos sindicalistas de Comisiones Obreros. Venían resucitados de la muerte con un mensaje evangélico para contarnos de que podríamos abandonar el infierno en que trabajábamos a través de la dignidad, la compasión, y la lucha sindical obrera.

Nuestro compañero el legionario fue el último en salir con el capazo lleno y en primero en entrar en calor en la discusión dándoles la razón de que la vida era un infierno, aunque él discrepaba por su experiencia en la vida sobre la compasión y la dignidad: No eran la manguera adecuada para apagar las llamas del mundo, si no más bien era combustible para que ardiera el infierno hasta el fin de los días.

Un hombre con cara de Jesucristo y chaqueta de pana nos anunciaba el día de la redención, insistiendo en que veríamos y sentiríamos la fraternidad. Notaríamos la fuerza que tiene el bien sobre el capital. Así nos lo atestiguó:

Camaradas, el día 3 habrá una huelga general del sector para mejorar las condiciones laborales en el campo. Es el tiempo de la lucha por la dignidad que nos han arrebatado. Debemos negarnos a aceptar estos salarios de hambre. 20 euros al día es miseria en la que nos ha enterrado la crisis económica, y es hora de ser desenterrados y volver al mundo.

Luego toma la palabra un chico impaciente por hablar. Se le notaba por su camisa blanca con tirantes y gafas de pasta de que era un idealista con estudios.

El muchacho empezó a argumentar su razones delante de todos nosotros. Había compañeros con mocos pegados a la nariz que escuchan muy atentos sus palabras. Rocky naranjas empezó a meterse en una honda sima personal. Siguiendo el sonido de las palabras que caían en su mente cómo una olla bajo un techo con goteras, donde sonoramente se mete la lluvia con un rítmico chas, chas, chas semi natural y metálico. Así goteó al ritmo de los vocablos un relajamiento de la pupila en ese marasmo de datos y palabras cómo plusvalía, estafa, trabajo digno…. a la vez que músculos sin tener que tirar de su cuerpo sucumbieron poco a poco a un relajamiento que los deshinchaba, otorgando a Rocky una extraña paz espiritual que le llevaba a regiones desconocidas para su mente donde se sumergía para renacer en un universo oculto donde la vida tenía otra dimensión paralela.

II.

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Los naranjos comenzaron a caer sobre los asistentes aplastándolos. Él escuchaba los gritos desesperados de sus compañeros de trabajo atrapados entre las raíces y los troncos pidiendo ayuda. Sus manos negras, sucias, inmundas, llenas de arañazos, golpes, deformadas, amoratadas, desgarradas, asomaban entre las hojas y las naranjas, casi cómo si formaran parte del árbol. Se agitaban, palpitaban los dedos cómo órganos y vísceras cubiertas de sangre que funcionaban fuera de todo sentido lógico. Rocky entre el hueco de varias ramas empezó a escalar entre los arboles que no paraban de caer y hacer una pirámide cada vez más grande y difícil de escalar. Las naranjas le golpeaba con furia la cara. Rocky trepaba herido entre las oportunidades que le dejaban los huecos. Golpeado por los troncos que caían del cielo, a veces resbalaba, pero milagrosamente quedaba asido con los dedos de algún rastrojo. Con ayuda de dientes y uñas, y una tenacidad insuperable, conseguía trepar un centímetro más. Muchas veces se veía obligado a chafar los dedos de sus camaradas que caían hacía abajo entre alaridos. Otros quedaban empalados entre las ramas. En ocasiones, por desgracia, para salvarse tenía que partir la rama para que no treparan hasta donde estaba y cayeran los dos por el sobre peso.

La voz de los sindicalistas de escuchaba desde el fondo:

Compañeros y compañeras no abandonéis a vuestros hermanos en estos duros momentos.

Es hora de estar unidos para salvarnos todos.

Pero Rocky no les escuchaba y seguía escalando hacia arriba entre cráneos partidos, cuerpos mutilados. Buscaba las ramas, troncos a los que poder asirse para seguir escalando esa maldita pirámide.

Subir, subir, subir, subir…

Arriba era la única dirección del mundo.

Desde luego le hacia sufrir el tener que pisar a sus amigos, pero no había otra solución. Cuando con mucho esfuerzo llego a la cumbre de la pirámide de naranjos:

vio a humanidad envuelta un mundo en llamas donde las ciudades, las catedrales, los bancos, eran aplastado por una lluvia de naranjos y fuego que los sindicalistas querían apagar. El fuego del mundo le quemo la piel y le soldó los ojos.

Ya no veía, pero olía el petroleo arder, la carne humana abrasada, y escuchan los aviones estrellarse, los hierros chirriar, las explosiones.

Un enorme perro negro se le acerco a la cumbre y le hablo:

Rocky, yo tengo la llave para que te salves.

Entonces el perro empezó a votar entre las pirámides de naranjos. Rocky lo seguía ciego. Llegaron hasta una ciudad amurallada con un alcázar sobre la colina. Entonces se abrieron sus ojos de nuevo. Un aire puro penetro hasta lo más hondo de sus pulmones El perro se alzo a dos patas y se transformo en mujer lujuriosa. Rocky tiro mano de ella, y al agarrarla se convirtió en la llave que abría la puerta de la ciudad.

Al entrar en la ciudad una lluvia de billetes de quinientos euros le saludo. Un huracán le levanto del suelo y le empujo hasta un trono montado sobre un elefante postergado. Había mil reyes y príncipes humillados ante él.

Una niña rubia avanzaba junto al perro con una corona de flores y le decía tras escalar por la trompa del elefante y dejarla a sus pies.

Has sobrevivido a la gran depresión económica, desde ahora no sufrirás más: Prosperarás, y vivirás en esta corte con topo tipo de lujo.

Los aplausos de los compañeros despertaran a Rocky naranjas

Los sindicalista tras recoger las firmas les dijeron que conseguirían las mejoras que reclamaban para el sector.

Rocky firmo y volvió al tajo.

Había olvidado que había soñado, pero tenía la sensación de que era bueno lo que venía.

Angelillo de Uixó.


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