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Madre Meidei II. colmillo letal.

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Interpolación musical.
Queen: we will rock you

con las manos crispadas se retira el hombre de la ventana para ir a sus pensamientos, a sus pies, cómo un charco de huesos toda la semilla esparcida de valquiria. Diez cachorros cómo diez soles que encharco de simiente irresponsable en su viente, en una salida entre las hierbas de las montañas.
Y ahora, su fruto no tiene amparo,
ni pastor que los acoja en la compañía de su rebaño.
Apelar con el rostro de la vida al corazón de los hombres:

adopción o muerte.

Es cómo un rayo pendiente en mi cabeza.
Los hombres viejos de vall d”uixó me dijeron con razón que tenía que haberlos matados con una vara de naranjo.
Así, me hacían señales en el aire, cómo si fuera el golpe de una mariposa , y todo se entregaba al viento.
Pero, cómo si Dios que no existe , se hubiera metido cómo un grillo en mi conciencia, se detuvo mi intención, y no me dejo ser un hombre.

 Maldigo a todas las madres que alumbran el sufrimiento, y a todas las crías por las que sufrimos los hombres.


Maldigo a todas las madres que alumbran el sufrimiento,
y a todas las crías por las que sufrimos los hombres.

Maldigo a todas las madres que alumbran el sufrimiento,
y a todas las crías por las que sufrimos los hombres.

( mirando a las dos perras que cuidan a los cachorros cómo un tesoro, una es la verdadera madre, la otra una perra estéril a la que se le han desatado los instintos maternales y a modo de ficción verdadera adopta a los cachorros y los lleva a sus pezones, los limpia con la lengua y les enseña su idioma.)

El hombre mirando con pena a las perras:
ellas no me comprenden.
viven para la vida.
Para la vida se matan,
para la vida se abalanzan unas contra otras.
Días atrás, los primeros momentos tras el parto. La verdadera madre con la camada entre sus piernas miraba con espinas de acero entre los dientes a la vieja Meidei,  cuyo único alimento era olfatear de lejos a los cachorros, y aguantar la mirada amenazante de la madre, siendo una estatua de sal y del marfil, quieta, repleta de ternura diciendo para si:
mis hijos,
mis hijos.
Mis hijos.

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dentro de sus corazones las dos perras cantaban, cantaba y cantan.

Una alegre,
la otra ahogada.
Y entre ellas,
poco a poco,
día a día,
ha tejido una única canción,
cómo si supieran
que lo que está creciendo,
algún día se tendría que desaparecer.

meidei
Angelillo de Uixó.

Madre Meidei II.colmillo letal by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

Madre Meidei, colmillo lácteo

meidei
I. Colmillo lácteo.
Al abrir los ojos, colmillo lácteo aparece solo y confuso atrapado en una jaula. Busca pájaros con los que cantar. La luz que penetra entre los barrotes parece la de un confuso sueño. Invade la jaula un olor aséptico muy fuerte de lejía.

emociones en los animales.

emociones en los animales.

Corre en charcos amarillos sobre las baldosas empujados los espumarajos por una escoba guiada por un hombre que avanza monótono por un pasillo, entre las jaulas, con la mirada perdida en la nada del suelo donde la inmundicia es arrastrada.

Colmillo lácteo camina hacia atrás inconsciente aterrorizado hasta tocar la espalda con la granítica pared de cemento. Se gira y cae su prisión sobre sus parpados acostumbrados a la visión de la felicidad atesorada por el montón de cuerpos de sus hermanos sobre un cojín donde ha pasado las primeras semanas de su vida en una casa en el campo juntos sus dos madres. Lejanos le parecen el sonido de guitarra, del agua de las tormentas de primavera que cascabeleaban por la cisterna día y noche. Se desgarra su garganta en aullidos lastimeros que se contagian por toda la perrera hasta caer agotado de nuevo vencido en el sueño.

Se escuchan pasos, y una niña con una piruleta en la boca, de las manos de sus padres se detiene mira cómo una reina a colmillo lácteo, que tiembla de miedo ante el iris desbocado de la niña. Pasa con indiferencia la infanta hasta detenerse de nuevo en la jaula de al lado, donde un cachorro de bull-dog mueve el rabo coqueto:

Canción de la niñita con pirueta y olor a cerezas:

mama, mama,
Para mi cunita,
este perro es perfecto,
Sera mi hijito,
aunque se parezca al abuelo.

Cuidador de la perrera se desliza a las jaulas. Un hombre sin ideales que cobra todos los meses un sueldo y para el que la vida es un mercado donde se compra y se vende.
Mira a colmillo lácteo sin sentimientos después de trabajar en la perrera durante 10 años, ha perdido la conciencia y las ganas de vivir.

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Vamos amigo, no es para tanto.
Voy a hacerte tu ficha, ayer no pude,
En esta institución si quieres sobrevivir es importante portarse bien y sonreír a las visitas,
tienes tres semanas para que alguien te adopte amigo.

Escribe frente el cachorro que no para de gemir.
Cachorro de pastor alemán.
Edad un mes y medio.
Ojos azules.
Procedencia: vall d”UIxó.
Día de entrada 23 de marzo.
Fecha de sacrificio si no se adopta prevista el 24 de Abril.

Cuelga el cuidador el cartel en los barrotes.

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colmillo lácteo se derrumba en su jaula y empieza a llorar hasta quedarse dormido sobre el cemento gris del suelo.
Sus patas tiemblan de costado cómo si moviera una cometa por el cielo. Su suave corazón se mece palpitando tembloroso. emite un arrullo casi inaudibles de paloma atrapada en una caja.
Recuerda confuso, plegado dentro de sí, la voz de sus dos madres llamándole.
La ficha se mece, fría, cómo una nana en la luna, con un alambre de plata que corta colgado dentro de los barrotes de la jaula.

II. Meidei quiere se madre.

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Cuenta la ficha autobiográfica de colmillo lácteo escrita sobre su carne cubierta por una suave pelusa marrón y blanca.

yerma

En una casa de campo del vall d”uixó fui alumbrado en un alba señorial de marzo. En esa casa, hasta que desaparecía hace dos días, vivía junto dos madres. Una anciana llamada meidei que no pudo ser mi madre, y fue testigo de mi parto, y otra joven que es mi madre que me tuvo a mi y a 9 hermanitos más.
A la anciana Meidei, cuando nací , se le desataron en sus entrañas ansiedad y ganas de ser madre. Recuerdo que siempre estaba oliéndonos, intentando acercarse a nuestra carne. Olernos cómo si fuéramos un perfume, tener nuestro tacto y calor sobre su piel.
Preocuparse por nosotros era su alegría.
Mi madre, los primeros días tras el parto espantaba a Meidei. Le ladraba, la amenazaba. Mama le mostraba sus fuerte colmillos de gran loba, pues mama es muy fuerte, y Meidei, mucho menso que la mitad en tamaño que mama, sin resignarse aguantaba la mirada, la amenaza, a escasos centímetros de madre. Aguantaba sin moverse, en silencio, heroica, soportando los ladridos espumados que salían de la boca de mama. Ella nos miraba triste,salvaje, maternal, con sus ojos del color de la miel que nos cautivaba.
Yo deseaba estar con ella, igual que con mi mama, pues cuando yo lloraba acudía Meidei raudo junto a mama. Ella supervisaba cómo me limpiaba, a veces Meidei era la primera en llegar, y mama acudía muy enfada espantándola a ladridos cómo hacia en el jardín con las urracas.
Pero con el tiempo nos dejó jugar con ella.
Yo era feliz de ver contenta a las dos. de sentir el calor de una y otra. De dormitar en sus regazos. meidei y mama eran las criaturas más dichosas del mundo. Ahora estarán sufriendo tanto cómo yo. Siento angustia, miedo, terror. No se donde estoy.

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canción de Meidei.
Venir todos a mi.
quiero oler vuestra carne de jazmín,
sentir vuestra boca aleteando junto mis pezones.
Deseo ser cómo la llama en la fría madrugada,
y cubriros con mi cuerpo para daros calor y esperanza
en esta húmeda mañana de lluvias y vapores,
que hacen salir los sapos y los caracoles,
de debajo de las piedras y de las tumbas,
Se desbordan de vida los torrentes,
quiero la lamer vuestros lomos parte a parte,
para que brille vuestro aliento hasta la luna.
Venir todos a mi,
criaturas que os abrís cómo gotas de agua,
a las alas de la vida.
Vida,
vida,
vida,
vida.
Que la noche llega para mi seca y oscura.
y pronto seré tragada por la nada.
Venir,
venir,
venir
criaturas,
formamos todos una única conciencia en la existencia.
Planta, río, rocas, estrellas.
III. En la casa.

final yerma
Silencio,
pena,
angustia.
Juntas están sobe el cojín que ocupaban las crías las dos perras:
Meidei y Valquiria.
Las pájaros entristecidos silencian junto a la ventana.
Angelillo de Uixó.
Madre Meidei, colmillo lácteo by Ángel Blasco Giménezis licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.