Archive for February, 2019

 

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Quisiera recordar con este poema de índole laboral, que entre una inmensa mayoría de obreros en España se está produciendo el fenómeno de  negarse   a coger una baja por miedo a perder su trabajo. Entre esos obreros… cada hora, cada minuto, cada segundo  de su jornada laboral, de su vida, es un tormento. También existen ya modalidades de contratación donde la baja significa no renovación del contrato, aunque esté justificada. También, para ser justos, hay que recordar una minoría de trabajadores insolidarios, sobre todo entre la función pública, que cogen bajas innecesarias perjudicando al resto de trabajadores y cuya actitud egoísta, es una más de las causas, aunque no la principal, de que el resto vea restringido su derecho.

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Jardinera Caminando.

En el jardín de Aigüalit,

Quiso seguir la caminando la jardinera

Cuando acudieron sus compañeros a socorrerla

Entre las flores de la primavera.

Un gran corro con gran revuelo formaron

Alrededor de la murta donde estaba ella.

Y le preguntaron alarmados:

– ¿qué pasó?

La jardinera fingiendo no sentir dolor,

Señaló el  hoyo donde cayó.

Poniéndose en pie,

Cogió el azadón empujada por su pasión y devoción

Que proporciona el trabajo asalariado,

Sintiendo el dolor y la zozobra de quedar en el paro.

Pero la jardinera metió un pie en el hoyo,

Y salió de allí sin poder dar un buen paso.

No se hablaba de otra cosa entre sus compañeros,

Pues peor que perder una pierna,

Es quedarse en paro sin un pie o una mano

Que empuje al resto del cuerpo a seguir buscando trabajo.

Llegó la furgoneta del reparto a recogerla.

Y las plantas de Aigüalit  se quedaron tristes y marchitas,

Preguntándose donde estaba su jardinera.

 

“sorpresas te da la vida,

La vida te da sorpresas”

¿ Y a tí te sorprende de que si se cae un albañil hoy de un sexo piso y le preguntas si le ha pasado algo te diga que No?

Son las flores de los jardineros dedicados a todos ellos;

Como las que enviamos los jardineros de Aigüalit a nuestra querida compañera,

Deseando que camine pronto para que pueda seguir trabajando.

Angelillo de Uixó y la compañía de la huerta y los barracones.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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Isabel llora en  el suelo de un rincón de su pequeña cocina. Se pega presa de la histeria golpes en los ojos entre suspiros que entrecortan su respiración. La humilde cocina, habitualmente limpia, esa tarde está patas con el suelo lleno de tazas de barro rotas. Su hijo, con problemas con las drogas, cosa habitual en el barrio de texas- Vall d´uixó, en un ataque de ira porque le había desconectado  el wifi el día de San Valentín mientras limpiaba su habitación, empezó a romperle como castigo las tazas que le regalaron para  su boda. Isabel  tenía esas tazas como un tesoro, aunque realmente no valían mucho. Se trataba de  unas pequeñas tazas de barro realizadas de forma artesanal por un famoso alfarero del barrio muerto hacia unos pocos años. Ella y su marido, muerto también hacia unos años, tomaron café en esas tazas durante más de treinta años. A su marido le gustaba tomar el café con ella después de pegarle si había hecho un mal guiso, o había tenido un mal día en el trabajo. Tras el castigo de su hijo por la torpeza de su madre , le escribió un poema ante de salir de casa para poder respirar tranquilamente en las calles de barrio, ya que en casa no se podía estar con ella debido a su torpeza, causa de haberle arruinado el día de San Valentín.

A los pies de la madre que no paraba de gemir aterrorizada, se encontraba el poema que su hijo le había dedicado con cariño antes de irse:

 

“Hoy el día de San Valentín en el ghetto.

los progresistas lloran porque saben que las madres del ghetto

ese día van a tener otro hijo,

Nadie lo puede remediar.

Ni salvar a los miserables payos de los ghettos.

Nacerá otro chico entre   muros llenos de rabia  y odio,

Se convertirá en un  idiota rematado,

como el resto de los muchachos del ghetto.

Nadie lo puede remediar.

Poseerá una mirada como un cáliz repleto de culpa,

unas manos inútiles para el trabajo como las un cristo crucificado

sentirá a través de un  corazón frío  como las iguanas,

donde se atrofia el amor  y las esperanzas de la vida  al sol;

Enrocadas por una marchita autoestima

estrangulada por miles de caracoles de conchas amarillas.

Aunque los progresistas y las trabajadoras sociales,

les digan de forma cruel y cínica,

entre las dalias y laureles que adornan sus despachos de cristal:

estudiar ,que eso todo lo soluciona.

Hasta la resurrección de las almas.

Pero saben que están condenados a vivir de los servicios sociales,

O acabar boca abajo abatidos por la policía.

Hoy es el día de San Valentín en el ghetto”

 

En el casal popular de Castellón tras el pase de la película, Yo Daniel Blake, se empezó un debate sobre la misma. Entre el público había unas ocho personas. Algunas tenían lágrimas en los ojos debido al efecto de una la película que relataba en forma muy gráfica, prácticamente como un documental,  el drama de las clases trabajadoras inglesas empobrecidas, abocadas a unos servicios sociales deshumanizados donde su protagonista    lucha por volver a ser tratado como una persona. Él es Daniel Blake, una persona, no un número de los servicios sociales británicos.

Mi nombre es Ángel- comentó uno de los asistentes al pase de la película- también me conocen como Angelillo de Uixó o el príncipe payo, pero para los servicios sociales de Vall d ´uixó mi nombre no importa. Para ellos  solo soy un número más, una cifrá. Mi cifra es 2.999 euros  para vivir en un año.  A través de una carta de servicios sociales que me han enviado se me recuerda que cobré eso en un año. No sé si será cierto, yo creo que es menos, pero aunque sea cierto, me es indiferente. Con 2.999 euros no se vive bien, por eso me quejé al síndic de greujes, no porque me dieran algunos meses, que no todos cheques cada mes de 100 euros, sino porque no se me incluía en los programas de empleo para gente en riego de exclusión social a los que me apuntaba, ni se me permitiera trabajar dignamente en un huerta que poseía en terrenos municipales de Vall d´ Uixó donde practicaba para sobrevivir la agricultura ecológica.  Me condenaron al hastío, al ostracismo social, y a vivir indignamente como castigo a las críticas a un sistema que es inhumano. La cifra de la que os hablo, viene reflejada en una carta del sindic de greujes, mandada por los servicios sociales de Vall d´Uixó para justificar ante este organismo que no estoy en riesgo de exclusión social. Acudí al sindic  comentando mi situación. Esta es la respuesta que da el concejal de servicios sociales cuando le pidió el síndic información de mi situación.

“Ángel cobró 2.999 euros en el año 2017. NO hay motivo a la queja interpuesta. Servicios sociales de Vall d´uixó”

Yo al leer esta carta me sentí como si fuera un ladrón que vive de las ayudas sociales, quien me conoce sabe que soy trabajador y siempre he querido trabajar, pero aquí no hay trabajo. Llevo años dando vueltas en como un bucle por servicios sociales, por el inem, , sin conseguir nada, cada vez más hundido por un sistema que no me trata como un ser humano.  No estoy solo en esta situación. Vivo en un verdadero ghetto donde la miseria, los gritos y la desesperación llega a límites inimaginables de sufrimiento de los que nadie habla.

Yo soy Ángel Blasco, un ciudadano de clase trabajadora que reclama su derecho al trabajo y a una vida digna.

Angelillo de Uixó.

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Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Un testimonio real sobre la exclusión social en Castellón.

 

 

Salimos del aula de jardinería.

Me ha tocado por sorteo formar pareja contigo,

a comprender lo que es la tierra.

El aire, el agua, el suelo, las hojas…

nos hablan.

Pero nuestros cuerpos callan,

casi rozándonos,

por  qué nos han enseñado a vivir como plantas.

Nos dicen que arranquemos unas hierbas,

Y las metamos en bolsas de plástico.

Mi mano arranca una planta,

Pero aparecen dos juntas.

Cuyas raíces se abrazan,

mostrando su amor.

Nuestros ojos se rozan,

unos instantes al mirarnos.

Hemos de volver al aula

A examinar su raíz, su tallo, sus hojas.

Aprendemos de forma cruel e imprecisa:

-Como es la vida en la tierra-

Y yo no sé…, si al descubrirlo gritar:

aleluya, aleluya;

O irme a un rincón a llorar espantado,

Intentado comprender, lo que es el amor:

“Dos plantas separadas y erguidas

Cuyas raíces se unen en la tierra,

Que mueren juntas al sacarlas para examinarlas.

Cuando nos  enseñan lo que es el amor,

aprendemos que tienen tallo, raíz , hojas y flor.

Aleluya, aleluya”

Ahora sé todo lo que necesito saber,

tras coger dos plantas contigo.

que toda vida en la tierra,

acaba exclamando un triste y enamorado:

Aleluya. Aleluya.

 

( Poesía leída en  en el taller-empleo de jardinería d ela horteta Vall d Uixó por motivo de una exposición didáctica  de clase).

Cuando terminé de leer mi poema  hubo un par de aplausos desacompasados que sonaron fríos y extraños. la profesora sin decir nada apagó la música algo extrañada con la exposición.  Aún sonaban los últimos acordes del preludio de Chopen. Le había pedido a la profesora si me hacía el favor de buscarlo por internet esta canción para acompañar mi exposición sobre la raíz, el tallo, la flor y las hojas. Escuché, o me pareció escuchar la voz de dos ángeles que estaban a punto de echar a volar. Eran mis dos compañeras que sujetan la cartulina que contenía la explicación de la textura de un tronco de algarrobo, la clasificación de sus hojas, así como contenía pegado con celo  un hermoso ejemplar de tallo con flores de diente de león, y otro  de un tipo de malva que habíamos mutilado para comprender su anatomía. Varios compañeros nos hacían fotos y la profesora tomaba notas sobre nuestro trabajo. No parecía muy convencida con la explicación, parecía algo decepcionada, quizás esperaba algo más de nosotros, por lo que tuve que hacer un inciso, ya que yo había sido el elegido para hablar en la exposición del trabajo y guardaba los resúmenes así como los datos elaborados por todos.

Comenté con calma:

Seguramente me haya adelantado en la exposición, es más de primavera y estamos en pleno invierno.

Saqué unas hojas de papel.

Tengo aquí un pequeño resumen.

Empecé así:

Salida a la senda de Quistel.

Junto la fuente y los letreros que indican  este interesante paraje, nos hemos adentrado en el interior de esta senda recogiendo muestras vegetales. Lo primero como investigadores de la raíz  nos hemos preguntado qué tipo de raíz necesitamos. En principio cualquiera, pero que reúna las siguientes características:

salir entera, hasta la cofia, ser fácil de transportar y estudiar. En un montículo de hojas descompuestas hemos seleccionado una adventicia. Su elección ha sido perfecta saliendo entera, incluso en  nuestra muestra al extraerla ha sido arrancada otra de su misma especie de raíz, cuyas raíces estaban fatalmente entrelazadas.

Mostrando el ejemplar al auditorio:

Camaradas, compañeros, profesora… si se acercan a la mesa podrán comprobar su raíz pivotante, los pelos adsorbentes a media pulgada de distancia de la cofia en dirección al tallo, las raíces secundarias….

La explicación se fue prologando, dos gorriones volaron sobre el tejado del taller de empleo persiguiéndose uno a otro como en un combate aéreo, cuando se cruzó mi mirada con la de ella exclamando entre las flores muertas de la exposición

un triste y enamorado:

Aleluya. Aleluya.

 

 

 

Angelillo de Uixó.-

 

 

 

 

 
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Un poema sobre jardinería expuesto en clase para explicar lo que es la raíz, el tallo, la hoja, la flor.