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Colmillo lácteo sueña con fantasmas.

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En un rincón de un pobre hogar, tras bajar del monte de ver morir los viejos algarrobos habiendo atravesado en una  larga jornada estival de marcha por los largos secanos de la sierra de Espadan, como si colmillo lácteo fuera un Ícaro que ha aterrizado tras ver un mundo lleno de símbolos y metáforas que tiene que aprender a interpretar, el joven cachorro de husky al que el mundo le da todavía miedo, y cualquier forma desconocida le hace retroceder por la senda en que camina ladrando despavorido “sueña”  y al soñar colmillo lácteo gime, mueve las patas, tiembla. Más su amo,  un ángel custodio junto a él, así le habla:

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Si colmillo, en tu sueño te surge la calima traicionera  que hoy espantados hemos presenciado  formando  un mar de nubes misterioso que envolvía  el pueblo que despertaba cubierto con una fantasmal sabana sobre su lecho, entre cuyos desgarrones, asomaban madrugadores en diferentes calles un alcor parpadeante  placas solares sobre los tejados golpeados por  el tremendo martillo solar que hacía cantar cual sirenas a las  naúfragas chicharras, en este nuestro fantasmal  paisaje incorporado a los sueños,  que podríamos llamar mar flotante donde imaginar oscuras naves  surcando esta infernal y cálida niebla transportando difuntos. Ajusta en tu sueño el paso, galopa colmillo lácteo a los altos pinares, que unen el cielo con el mar. Salta las primeras trincheras de la guerra civil y alcanza senderos amarillentos del secano moribundo.

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Latas abiertas con nidos de avispas que zumban y calientan el día con su castigo, y ruedas entre los espinos en medio del campo verde te guiaran hasta las azules montañas entre cráneos de animales, despojos de pieles y plumas, cartuchos de caza de la vall d”uixo nacional.
Mi voz en tu oído, haciéndola sonar como una campana está contigo hermano colmillo. Pisa el sendero como el dedo una cuerda de guitarra haciendo un blend entre los cohetes que estallan en el aire anunciando la construcción de una nueva iglesia en el cielo, mientras el edifico se cae en la tierra. Los sueños anuncian la esperanza, aunque no la hay, todo colmillo lácteo se lo tragara la tierra, como las ramas polvorientas que no dan frutos en vall d’uixó, y si lo dan, parece un milagro del verano entre el abandono del ribazo.

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Triste soñar, atracados en lo alto del alto peñasco, contemplando un águila  cruzar errante un trozo de cielo, rodeados por una luz que abrasa, en la orilla del ribazo, todos juntos en la sombra de la última carrasca, al borde del camino junto el  barranco.
Angelilo de Uixó.

Duerme colmillo lácteo, despierta en el sueño, atrapa la metáfora tan necesaria para vivir.

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Colmillo lácteo sueña con fantasmas. by ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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La naranja de metal sindical.

la naranja sindical

I.

Al pie de los arboles llegaron a nosotros cómo salidos del antiguo testamento unos sindicalistas de Comisiones Obreros. Venían resucitados de la muerte con un mensaje evangélico para contarnos de que podríamos abandonar el infierno en que trabajábamos a través de la dignidad, la compasión, y la lucha sindical obrera.

Nuestro compañero el legionario fue el último en salir con el capazo lleno y en primero en entrar en calor en la discusión dándoles la razón de que la vida era un infierno, aunque él discrepaba por su experiencia en la vida sobre la compasión y la dignidad: No eran la manguera adecuada para apagar las llamas del mundo, si no más bien era combustible para que ardiera el infierno hasta el fin de los días.

Un hombre con cara de Jesucristo y chaqueta de pana nos anunciaba el día de la redención, insistiendo en que veríamos y sentiríamos la fraternidad. Notaríamos la fuerza que tiene el bien sobre el capital. Así nos lo atestiguó:

Camaradas, el día 3 habrá una huelga general del sector para mejorar las condiciones laborales en el campo. Es el tiempo de la lucha por la dignidad que nos han arrebatado. Debemos negarnos a aceptar estos salarios de hambre. 20 euros al día es miseria en la que nos ha enterrado la crisis económica, y es hora de ser desenterrados y volver al mundo.

Luego toma la palabra un chico impaciente por hablar. Se le notaba por su camisa blanca con tirantes y gafas de pasta de que era un idealista con estudios.

El muchacho empezó a argumentar su razones delante de todos nosotros. Había compañeros con mocos pegados a la nariz que escuchan muy atentos sus palabras. Rocky naranjas empezó a meterse en una honda sima personal. Siguiendo el sonido de las palabras que caían en su mente cómo una olla bajo un techo con goteras, donde sonoramente se mete la lluvia con un rítmico chas, chas, chas semi natural y metálico. Así goteó al ritmo de los vocablos un relajamiento de la pupila en ese marasmo de datos y palabras cómo plusvalía, estafa, trabajo digno…. a la vez que músculos sin tener que tirar de su cuerpo sucumbieron poco a poco a un relajamiento que los deshinchaba, otorgando a Rocky una extraña paz espiritual que le llevaba a regiones desconocidas para su mente donde se sumergía para renacer en un universo oculto donde la vida tenía otra dimensión paralela.

II.

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Los naranjos comenzaron a caer sobre los asistentes aplastándolos. Él escuchaba los gritos desesperados de sus compañeros de trabajo atrapados entre las raíces y los troncos pidiendo ayuda. Sus manos negras, sucias, inmundas, llenas de arañazos, golpes, deformadas, amoratadas, desgarradas, asomaban entre las hojas y las naranjas, casi cómo si formaran parte del árbol. Se agitaban, palpitaban los dedos cómo órganos y vísceras cubiertas de sangre que funcionaban fuera de todo sentido lógico. Rocky entre el hueco de varias ramas empezó a escalar entre los arboles que no paraban de caer y hacer una pirámide cada vez más grande y difícil de escalar. Las naranjas le golpeaba con furia la cara. Rocky trepaba herido entre las oportunidades que le dejaban los huecos. Golpeado por los troncos que caían del cielo, a veces resbalaba, pero milagrosamente quedaba asido con los dedos de algún rastrojo. Con ayuda de dientes y uñas, y una tenacidad insuperable, conseguía trepar un centímetro más. Muchas veces se veía obligado a chafar los dedos de sus camaradas que caían hacía abajo entre alaridos. Otros quedaban empalados entre las ramas. En ocasiones, por desgracia, para salvarse tenía que partir la rama para que no treparan hasta donde estaba y cayeran los dos por el sobre peso.

La voz de los sindicalistas de escuchaba desde el fondo:

Compañeros y compañeras no abandonéis a vuestros hermanos en estos duros momentos.

Es hora de estar unidos para salvarnos todos.

Pero Rocky no les escuchaba y seguía escalando hacia arriba entre cráneos partidos, cuerpos mutilados. Buscaba las ramas, troncos a los que poder asirse para seguir escalando esa maldita pirámide.

Subir, subir, subir, subir…

Arriba era la única dirección del mundo.

Desde luego le hacia sufrir el tener que pisar a sus amigos, pero no había otra solución. Cuando con mucho esfuerzo llego a la cumbre de la pirámide de naranjos:

vio a humanidad envuelta un mundo en llamas donde las ciudades, las catedrales, los bancos, eran aplastado por una lluvia de naranjos y fuego que los sindicalistas querían apagar. El fuego del mundo le quemo la piel y le soldó los ojos.

Ya no veía, pero olía el petroleo arder, la carne humana abrasada, y escuchan los aviones estrellarse, los hierros chirriar, las explosiones.

Un enorme perro negro se le acerco a la cumbre y le hablo:

Rocky, yo tengo la llave para que te salves.

Entonces el perro empezó a votar entre las pirámides de naranjos. Rocky lo seguía ciego. Llegaron hasta una ciudad amurallada con un alcázar sobre la colina. Entonces se abrieron sus ojos de nuevo. Un aire puro penetro hasta lo más hondo de sus pulmones El perro se alzo a dos patas y se transformo en mujer lujuriosa. Rocky tiro mano de ella, y al agarrarla se convirtió en la llave que abría la puerta de la ciudad.

Al entrar en la ciudad una lluvia de billetes de quinientos euros le saludo. Un huracán le levanto del suelo y le empujo hasta un trono montado sobre un elefante postergado. Había mil reyes y príncipes humillados ante él.

Una niña rubia avanzaba junto al perro con una corona de flores y le decía tras escalar por la trompa del elefante y dejarla a sus pies.

Has sobrevivido a la gran depresión económica, desde ahora no sufrirás más: Prosperarás, y vivirás en esta corte con topo tipo de lujo.

Los aplausos de los compañeros despertaran a Rocky naranjas

Los sindicalista tras recoger las firmas les dijeron que conseguirían las mejoras que reclamaban para el sector.

Rocky firmo y volvió al tajo.

Había olvidado que había soñado, pero tenía la sensación de que era bueno lo que venía.

Angelillo de Uixó.


La naranja de metal sindical. by Angelillo de Uixó is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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La infanta resbala en la rampa.

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Escena I.

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Oh hermanos:

En un palacio de Mallorca,

Una hora antes de que salga el sol.

Una infanta de España,

duerme sobre una cama de madera de ébano,

con colchón de plumas de ganso.

Una docena de almohadas de seda le sirven para que repose la cabeza.

Una pesadilla se adueña de su mente inocente.

Ella es un ser que no conoce otra cosa más que:

el amor a su padre,

A su esposo,

Y a su patria.

La pesadilla de la infanta.

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Su padre Don Juan Carlos y su marido Don Urdangarin,

la ha llevado a África.

Y le dicen que espere recostada bajo un árbol.

Ella dócil obedece.

Inocente,

inocente,

inocente.

Saca el abanico y lo mece cerca de sus pechos sudorosos.

Mira la infanta hacia arriba al escuchar un ruido,

ve monos saltando en sus ramas.

Que horror- exclama.

Cuando…

del bosque sale una manada de elefantes haciendo tronar trompas.

La infanta se retuerce entre las sábanas mientras el gallo canta.

Ella se pone en pie ante los elefantes,

y grita histérica:

Papa, papa, papa.

Urdangarin, Urdangarin.

Auxilio, auxilio.

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Los elefantes rodean a la infanta.

Levantan la patas para aplastarla.

La infanta aterrorizada coloca las manos en la cabeza mientras les grita:

Iros, iros, iros bestias inmundas.

Los elefantes no paran de chillar de forma amenazadora.

La infanta entre los dedos que cubren sus ojos,

Ve detrás de unos arbustos a Don Juan Carlos y a Urdangarin riendo.

La infanta llora, y llora, y llora.

Oh hermanos:

Yo os digo que jamás nadie en la tierra ha sufrido tanto cómo ésta inocente infanta.

OHHHHHHHHHHH
OHHHHHHHHHHH
OHHHHHHHHHHHH

Woman, woman, woman,

Escena II.

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Un guardia civil despierta a la infanta.

Buenos días infanta ¿ nos vamos?

¿ A donde?- pregunta sudando y temblando aún bajo el efecto de la pesadilla.

¿ Ha dormido usted mal?- le pregunta el agente al verla con signos de haber sufrido alguna conmoción.

He tenido una terrible pesadilla- le dice poniéndose a llorar la infanta entre las almohadas.

Venga, venga, señora, tiene que ser fuerte- le dice el agente conmovido.

Le pasa el guardia civil el brazo en el hombro, ella sonríe tímidamente-

y añade el agente:

Hoy le espera el examen

¿ El examen?- pregunta distraída la infanta.

SI claro, un juez le va a hacer unas preguntas sobre unos delitos, pero no se preocupe, es todo propaganda, por eso de que todos en España somos iguales ante la ley y esas mariconadas.

El agente le hace una mueca de complicidad:

Usted no debe preocuparse más que de contestar cómo le han enseñado.

La infanta retuerce las manos y susurra avergonzada:

Lo he olvidado todo, he olvidado las respuestas.

EL guardia civil abre la boca y sale corriendo.

Al instante llegan varios abogados e instructores.

Infanta, infanta- dicen a sus alrededor muy preocupados mientras ella se angustia cada vez más.

Un tiránico instructor sin compasión la tortura:

Es vital para España infanta, no puede fracasar, tiene que aprobar, debe de la prueba salir inocente, la vida del juez está en sus manos, si suspende lo tendremos que matar.

La infanta presionada por estas palabras se hunde más y llora más fuerte:

AHHHHHHHHHHHHHHH
AHHHHHHHHHHHHHHH

Dejadme en paz, no quiero ir.

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Los abogados, los guardias civiles se miran atónitos, sin saber que hacer.

Un abogado se acerca al lecho, se sienta y le habla sonriendo:

Venga vega, infanta, hay que ser fuerte, cómo los pobres. Se que es mucha presión que recae sobre usted, pero es muy fácil el examen, solo tiene que decir:

Inocente señoría.

Yo solo amo a mi marido, a mi padre y a mi país.

Si dice esto el juez le dejara libre.

Responde la infanta con síntomas de agotamiento mental, sus ojos brillan de desesperación y melancolía. Una lucha en su interior está desatada:

¿Y si me preguntan por el desfalco, la malversación, y esas cosas?

Por favor infanta- exclama un abogado. ¿Cómo le va a preguntar esas cosas? Está todo amañado.

No ve que esto solo es un espectáculo. Se trata de hacer creer que hay justicia en españa.

La infanta agobiada, sintiendo una gran presión se tira de nuevo a las almohadas y balbucea:

No voy, me oís, estoy harta de todos.

Se gira amenazante y heroica por primera vez en su vida, se rebela:

Soy la infanta de España, no me da la gana ir al juzgado.

Escena III.

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Los abogados, guardia civiles, consejeros se reúnen preocupados, hablan entre si catastróficos en corrillos infantiles:

La infanta está mal,

La infanta tiene pesadillas.

La infanta se rebela,

La infanta ha perdido el juicio.

Escena IV.

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Los asistentes aprueban por unanimidad obligar a la infanta a ir a los juzgados. Su tímida rebeldía se ha consumido. Dentro de si siente una angustia y una opresión que le embotan su pensamiento. Las bragas se las pone al revés al igual que los zapatos.

Inocente o culpable, ya soy prisionera- se dice mirándose en le espejo. Piensa en su padre pasándose el peine por el pelo:

Nunca me perdonará Papa si suspendo, y presiento que voy a suspender, todo el mundo cree que aprobare ¿pero cómo pueden estar tan seguros? Las preguntas pueden ser muy difíciles, y yo solo se decir que soy inocente, que amo a padre, a mi país y a mi marido.

Oh quiero morirme, me voy a suicidar para que todo el mundo diga:

a esa pobre princesa la mataron entre todos.

Escena V.

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La infanta va por la rampa con la mente en blanco.

El lugar está altamente custodiado.

Francotiradores en azoteas,

tanques en las esquinas,

maderos y perros en las alcantarillas.

Ella dentro de si está temblando cómo un flan.

Solo quiere morir con tal de no defraudar a la gente que le quiere.

De repente, resbala y cae por la rampa.

La policía cree que es ETA que ha atentado;

desde las terrazas empiezan a abrir fuego, varios republicanos que se manifiestan son abatidos.

Dos caza bombarderos lanzan un par de misiles en los barrios pobres.

Angelillo de Uixó.


La infanta resbala en la rampa. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

La huerta, crónica del precariado de Angelillo de Uixó.

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Cerca del empedrado de las calles de Vall d´uixó, en dirección a la ermita de San Antonio, podréis, oh hermanos, aun hoy en día ver una pareja de precariados intentando sacar adelante una huerta ecológica.

Las discusiones entre ellos, el desanimo, y los gritos son constantes.

Ayer, esta pareja, en la gloriosa España de Zapatero, fueron dignos proletarios.

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Ella en el corte inglés; él, proletario reponedor en el carefull.

Muy caro les salio esto.

Vivían por encima de sus posibilidades, hasta que el corte ingles y carefull, gracias a Dios dijeron:

¡Basta ya!

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Motivos para despedirlo los había, oh hermanos.

Ambos carecían de principios anarquistas y comunistas que les capacitará para desempeñar con responsabilidad social un puesto de trabajo, es decir, el juramento que ata a todo proletario a defender por encima de su vida a su grupo, a su estamento, a sus hermanos, al grito de:

Todos para uno, y uno para todos.

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Cuando fueron expulsados de su puesto de trabajo, oh hermanos, fue cuando se dieron cuenta de que no tenían compañeros de verdad, ni amigos.

Un árido desierto se convirtió para ellos la fértil sociedad vall d´uixó.

Nadie hizo nada por ellos.

Al revés, los camaradas de ayer de la liguilla de fútbol del carefull con los que jugaban ambos los domingos, dieron la razón al carefull del despido de él , y al corte inglés del despido de ella.

Ella que disparaba el penalti falló.

Y todo para ellos se acabo allí, ese fatídico domingo.

Los jueces dictaron sentencia al día siguiente: despido objetivo con 8 días de indemnización por año trabajado para él, y 20 días por año trabajado para ella.

Él se fue a un bar de vall d´uixó en busca de sus amigos para emborracharse con dinero del finiquito. Ella a una despedida de solteras de unas amigas lesbianas de Moncofar.

-Joder que ambientazo- dice él al entrar embriagado por el ambiente festivo del pueblo.

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Por las calles las comparsas de votantes del PP vestidos de falleros y falleras desfilaban tras de la orquesta municipal que tocaba el Paquito el chocaleto y lanzaban tracas valencianas en honor a las fiestas patronales de la Putísima Familia.

Una Virgen ramera de 15 años hacia de la madre de Jesús, y Jesús era su bebe que buscaba a su padre.

Un abrazo- abre los brazos de par en par un morenajo latino con toda la falsedad del mundo. El kepsu, solo y aburrido, a punto de irse solo medio borracho, y sin un céntimo más para gastar en cerveza, se abraza a él al entrar al bar con sentida esperanza que convierte en afecto.

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Una ronda para todos mis amigos- dice él muy alegre y necesitado de un abrazo.

Y ya rápido todos los del bar le saludan muy felices y sonrientes, y juran al camarero que son amigos suyos de toda la vida.

-Desde que era así de pequeñito es mi amigo- le dicen al barman muchos clientes llevando la mano a la altura de sus rodillas y sacando fotos de sus hijos y sobrinos que hacen pasar cómo si se tratará de él de pequeñito.

Él, saca del bolsillo un fajo de billetes del finiquito; y todos antiguos proletarios despedidos de sus puestos de trabajos que andan cómo perros abandonados de bar en bar buscando amigos, exclaman asombrados y excitasídimos ante el aroma del dinero:

OHHHHHHHHHHHHHH.

La caja registradora del bar hace:

Gruck, al abrirse, al igual que los labios del barman.

-¿ Oye, que celebramos?- le pregunta un farandul con espuma de cerveza en el bigote.

-Mi despido- contesta él enfierecido, con ganas locas de emborracharse.

Y todos aplauden la ocurrencia.

Muy buena, muy buena ocurrencia lo que has dicho. Con dos cojones- le felicitan dándole palmadas en la espalada.

Por el bar van comentado la ocurrencia.

-Oye, que este dice que celebra el despido-se escucha cómo un eco mientras dedos lo señalan y se vuelven a él las miradas.

¿Habéis escuchado jamás algo tan ingenioso?

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José, un discapacitado manco a causa de un accidente laboral cuando trabajaba en una carpintería Segarra sale a la terraza para comunicar la ocurrencia de varios parroquianos que miran el lento avance de la procesión.

Mira fijamente con deseo a la niña que hace de Virgen María. Esta le devuelve la mirada, lo hace furiosa. Levanta al niño para que sepa que es suyo. AL bebe también le falta una mano. José entra al bar huyendo de si mismo, y se mete en el más oscuro rincón y rasca con la mano la pared de un grueso pilar para descargar su conciencia y su vergüenza.

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-Otra ronda- pide él.

-Otra ronda- pide ella.

-¿ te gusta el Fray Angelico?- pregunta ella a su amiga Manola, una chica con el pelo rapado y que viste cómo un chico y a la que le gusta que le llamen Manolo.

-No, eso es de chicas, pídeme un whisky nena- le contesta Manola que le toca el culo a ella que sonríe. Obediente, cariñosa, comprendida pide un par de whiskys.

¿ Y cómo te va con tu compañero?- le pregunta Manola-

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Es un gilipollas- le responde cogiendo el vaso de whisky y dando un largo sorbo que le hace toser.

UG, UG, UG, hace, y pide perdón.

Perdón.

Manola hace ademán de no darle importancia.

Dicen que le han despedido del carefull- comenta Manola cómo el que no quiere la cosa mirando las sedosas piernas de ella que las junta muy coqueta.

¿ Cómo lo sabes?- le pregunta ella bebiendo otro sorbo y sintiendo un ligero dolor de cabeza.

El otro día en la cuadrilla de albañiles donde trabajo, el jefe nos mando hacer un remiendo, y cómo se que él trabaja allí, quise preguntarle por ti- le lanza Manola una mirada picara que ella recibe cómo mujer que es, halagada- No se te ve el pelo mona.

Ella sonríe y Manola la abraza con cariño. Ella vuelve a beber, apartándose un poco. Manola le quita el vaso de whisky y el mete la lengua en lo boca y la empotra contra la pared comiéndosela a besos.

-¿ Y ahora que no tienes empleo que va a hacer?- le pregunta el Kepsu con las manos sujetando su cabeza sobre al barra del bar para que no se le caiga.

-No lo se joder- le dice él, ya borracho.

Alrededor de ellos hay tres vasos de whisky vacíos, dos de tequila, y unos 10 botellines de cerveza.

El kepsu melancólico y ojeroso por la melopea, llevándose el dedo índice a los labios y acercándose al oído de él le susurra cómo si confesara un pecado ante un chapelan:

-Yo llevo tres años sin trabajar, ¿sabes hermanoooo? y ya he consumido mi dinero, ero, camionero, ¿pero sabes lo que haría yo si tuviera aun dinerito, ito, itoooo?

Nooooo- contesta él.

Pues haría un huertecito ecologito,- al kepsu se le encienden los ojos repletos de Fe, e hipa varias veces- y luego hermanito, haría una pequeña granja con gallinitas, un par de cabritas, cebras, pavos, y.. y – de repente rompe a llorar hipando.

Joder Kepsu ¿qué te pasa?- le pregunta él conmovido y pasándole la mano por el hombro.

El Kepsu, llorando sobre el vaso de whisky cuyo líquido blanquinoso se expande formando pequeñas ondas que se rompen contra el cristal del vaso cuando caen las lágrimas le habla emocionado:

Mi huerta tendría además un perrito. Cómo Canela, la perrita que recogí en texas de niño y se mato cuando jugando con ella por la casa a futbol saque el balón por la ventana y ella salio despedida tras el.

Canela, cenala, canela, yo te mate- el kepsus llora y se pone a vomitar los panchitos con los que se alimenta desde hace tres días.

Él, traga saliva conmovido. Se mira ante el espejo que hay de fondo en la pared tras la barra del bar, junto a la cafetera.

-Tendrás a canela Kepsu- se levanta haciendo un juramento sobre su rostro reflejado en el espejo.

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Sale del bar dejando 20 euros sobre la barra que se guarda el kepsu en el bolsillo cuando nadie le ve.

La cuenta, la cuenta- grita el barman.

El kepsu le sigue por la calle y lo alcanza.

– Cuenta conmigo, cuenta conmigo hermano- le ruega de forma sincera, necesitada, desesperada.

Ambos se abrazan mientras una pareja de beneméritos pasan con el coche haciendo ronda.

Bueno ya tenemos un terrenito.

EL kepsu, ella y él contemplan un trozo de tierra que les han dejado cerca de San Antonio. Una pequeña perrita bautizada cómo canela sacada de la perrera servi can a la que iban a inyectarle la inyección letal porque nadie la adoptaba y los perros abandonados se amontonan, trota libre y feliz.

Hacen una paella para celebrar lo que será su huerta, que más que una huerta es un proyecto personal de vida que dispone hasta de una casita de aperos que servirá para corral. Sacan vino y champán, y se emborrachan. Hasta la buena de canela bebe feliz champán, lo que provoca que vaya dando tumbos por la carretera y la chafen.

Al día siguiente el kepsu no aparece para trabajar.

Kepsu ¿ te pasa algo? Estamos aquí esperándote- le dice ella llamándole por teléfono.

Es que no puedo ir, me he hecho daño en al espalda, empezar sin mi ¿ vale?

Vale- contesta ella.

Y ambos cómo si se tratará de Adan y Eva en el paraíso se entretienen. Ora quitando la maleza, ora cavando. Las sugestivas campanas del cercano pueblo de la vall d´uixó acompañan sus labores. Y al terminar el día, ambos están fatigados, morenos y tristes.

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-Mañana no vendré. Tengo que acompañar a Manola al medico- le dice ella a él.

-¿Qué no tiene madre la Manola?- le pregunta él cabreado y suspicaz.

-Es lesbiana ¿ vale?- le recrimina ella sus inhumanas palabras con insolencia.

-Lo siento cariño, lo siento- le dice él pidiéndole perdón y abrazándola.

-A veces eres muy cabrón con los demás. Ese es tu maldito problema- ella le rechaza su abrazo durante unos segundos, cómo suelen hacer las mujeres, oh hermanos, para manipular nuestras sabias y prudentes sospechas. Al final acepta el abrazo de él.

Los días pasan, las estaciones cambian y el kepsu no mejora de su espalda.

El paro se les ha agotado y pasan hambre, las hortalizas no les crecen.

Los conejos se les han comido los repollos y las zanahorias, los gorriones las espinacas y las acelgas, los topillos las lechugas, los hambrientos del pueblo las cebollas y las patatas.

ÉL se ha vuelto zapaterista, y ella bisexual.

-Vuelve, vuelve Zapatero, vuelve a la patria, que te necesita. ¿ donde estás Zapatero, donde estás? Contigo volverán los felices tiempos del pleno empleo, de las tarjetas de crédito, quiero vivir por encima de mis posibilidades, otra vez, una vez más, una vez más, solo un mes más…

-Por favor, cállate, ya estoy harto de oírte hablar de Zapatero- le dice ella tirándole un trozo de estierco de oveja.

Él, indiferente a sus insultos cotidianos y sus contantes infidelidades con Manola, mira unas coles. En ellos encuentra un feliz gusano oruga que come.

-Oh gusano, gusano, cómo te envidio, obtienes tu alimento de mi trabajo. Gracias a que yo produzco, tú vives. Dime gusano, dime, ¿eres feliz así? Mi jefe lo es, y las personas felices son buena, sin embargo me aplasto.

¿ Por qué, por qué?

¿Fui acaso problemático¿ Acaso noble gusano hice alguna queja?

Mirando el aire y la nada continúa su dialogo con el gusano:

¿ Por qué, por qué?

Ayyyy- chilla ella levantándose de un camellón donde escarda patatas y empieza apegarle y a gritarle histérica:

-Deja de hablar con los gusanos, desgraciado.

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Angelillo de uixó. Crónica del precariado.


La huerta, crónica del precariado de Angelillo de Uixó by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.