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Ved a los negros en la azotea.

Dominan  la plaza de Madrid.

La aurora baña sus caras.

Son los negros que se han rebelado en el centro de internamiento para extranjeros.

Ayer, casi cadáveres en secas bodegas del cie dominador.

Hoy gritan como humanos bajo el cielo:

Libertad.

Y el populacho nacional se siente un poco inferior contemplando a esos negros en la azotea, bañados por la aurora de Madrid, superando su dominación.

¿ En que hemos fallado sargento?

¿ cómo es posible que se hayan encaramado a la azotea para escupirnos ?

Nos envenenan la sangre gritando:

todos somos iguales.

También querrán  iguales derechos.

ay mi sargento, vivir para contar esto.

( Voz del nacional a su grupo)

Ea amigos nacionales y confederados,

policías y burgueses.

Hoy es un día triste para nosotros,

El látigo ha muerto,

Y ahora tendremos negros e inmigrantes entre nosotros.

 

Angelillo de UIxó.

 

 

 

Salen a las plazas sin luces,

Cubiertos de plásticos  metálicos.

Los negros astados,

van montados en camillas,

a buscar su  tierra.

Perseguidos por una sombra de color  azul.

Asesinados

Cuando se bañan en las palanganas

Después de comer rodajas de  media luna,

de  sandias y melones.

En  las orillas de sus cabañas

Entre  los pucheros rotos,

con su nombre escrito en los agujeros.

Ven llegar los negros los  Jinetes de azul.

Despierta toro, despierta.

Que vienen los jinetes cargados de hormigas

Para vaciarte los ojos blancos de huevo.

A cuajar tu cuerpo

Lanza sin flecha,

Tronco sin alma

En una plaza de toros de  Wall street  y otra de Madrid.

Despierta negro, despierta.

Que llegan los tricornios y las capas

A New York.

Angelillo Uixó

II.

Sin palabras me dejaste,
muda ante el grito del silencio
que sale de todas las charcas
que se quedaron sin ranas,
muda ante los ojos resecos
que flotan porque sus cuencas
salieron huyendo en busca de nuevas calaveras,
muda ante las llagas que dejan los sacos rotos
en las espaldas mojadas de los sueños ahogados
en las latas de sardinas,
muda porque he visto llorando a la calma,
impotente
viendo la sonrisa de la muerte
tendida sobre una manta
disfrazada de verdugo con placa.
¡En el país de los sueños
no solo mueren las vacas!
Muda al escuchar los gritos de aquellos que callan,
muda ante los vientos
que azotan los sueños
de quienes buscan sustento
en donde vomitan las cabras
con las mierdas que otros tiran
y nadie escucha los gritos del silencio que no calla.

M.B Ibáñez.

III.

VUELTA DE PASEO

Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto cada día.
¡Asesinado por el cielo!

Federico García Lorca, Poeta en Nueva York

 

Federico García Lorca. M.B Ibañez y Angelillo Uixó.

Salvar al refugiado Ryan.

Intro Iron Maiden: the trooper soldado ryan.


I

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La historia de Ryan era curiosa. Tuve noticias de él en nuestra agitada Europa durante una manifestación contra el gobierno de España, así como contra grupos de extrema derecha autorizados por el gobierno que habían quemado vivos durante la noche en un cajero automático de Nules, Castellón, a cuatro refugiados de Patisán.

Solo uno de ellos sobrevivió, y todavía saliendo humo de su cuerpo, se presentaron en el  mismo hospital de Villarreal  donde estaba convaleciente  las autoridades de extranjería para repatriarlo a su país. Miles y miles de refugiados, cerca de dos millones ,estaban preparando el salto a Europa huyendo de hambres, persecuciones y muerte, para sufrir hambres, persecuciones y muerte.
Junto a mi, en la manifestación había un señor con grandes bigotes de estilo colonial sahara  español que inferían   a su rostro un aspecto de autoritario. La clasificación de su personalidad autoritaria no solo procedía del aspecto de su fisonomía, si no del olor a colonia para hombres Varon Dandy que había vertido en grandes cantidades sobre sus mejillas y que era lo que se solía oler entre los policías de las comisarías.    Sujetaba una sábana pancarta contra la intolerancia como yo y como una docena de personas más.  Su aspecto me hizo sospechar de que fuera un secreta infiltrado en nuestro grupo. Él debió notar lo que pensaba, pero no dijo nada hasta que se colocó sobre mi hombro una mariposa. Entonces, dejando de sujetar la pancarta que otras manos seguían sujetando, la  cogió  entre sus dedos. Me dijo mientras las alas del animal temblaban entre ellos, que era una mariposa tigre.
Es un extraño ejemplar por aquí ¿ sabes?-

Su voz era profunda y misteriosa, y parecía como si estuviera soñando al mirar al animal. Prosiguió hablándome sin mirarme, yo creo que hablaba conmigo:

Yo las solía cazar en oriente próximo.

Observó a su alrededor con la mariposa entre los dedos como si buscara gente de esos países en cuyo recuerdo parecía estar sumergido en plena gran Vía de castellón. En una ventana tabicada a cal y canto de una casa vacía con pintadas oKupas y un letrero de en venta, debió notar algo extraño. Sonrió.
A mi me pareció ver entre unos cabirones una sombra que se ocultaba.
¿ es usted experto en estos animales?- pregunté contemplando el bello ejemplar que tenía unas alas, efectivamente, con la forma de las rallas de un tigre, amarillas y negras, y con dos antenas de colores sobre la cabeza que movió alegre la mariposa cuando la dejó volar de nuevo.  Se despidió de ella con los  ojos que parecían estar  cansados y desengañados el mundo. Una pregunta suya me desconcertó:
¿sabes quién es Ryan?
Yo negué con la cabeza,  pero imagine que era el motivo de que estuviera en la manifestación.
La marcha empezó a moverse. Delante teníamos a un grupo de España 2.000 con hachas, cadenas y palos,  y a gente uniformada de la policía dispuesta a cargar contra nosotros. Varios furgones blindados y una tanqueta surgieron a nuestra espalda, y de una intersección que teníamos. Sus motores chirriaban dispuestos a tragársenos. la tanqueta tiraba un espeso humo negro de su tubo de escape que ascendía por la parte trasera hasta la torreta que poseía un cañón de agua a presión que dentro de un momento íbamos a conocer.

Las fuerzas motorizadas surgidas de la diagonal desfilaron  delante de nosotros. No tardaron en llegar a las filas de la policía que se abrieron para que pasaran, maniobrando para dar la vuelta y quedar frente a la manifestación.
La marcha seguía su trayecto como un barco empujado por la fuerza de sus motores, incapaz ya de frenar que va irremisiblemente contra un iceberg que lo va a hacer polvo. Quedaban cinco minutos para que fuéramos desintegrados. mi misterioso compañero de pancarta  parecía tranquilo, y con ganas de hablar
Te contaré la historia de Ryan, me dijo.
Mi nombre es Jijona, formaba parte de un grupo de cazadores de lepidópteros de España que viajaba por Patisán,  un reino en medio de la estepa de oriente medio. El país es un lugar remoto y desconocido por casi todo el mundo. Es sacudido una vez al año por un terremoto, cada dos años, hay un huracán devastador, y cada seis meses, un pronunciamiento derroca al régimen anterior. El agua es escasa, pastos no tiene,  bosques no los busques que  solo hay arbusto boji. Patisán no tiene  grandes ríos, ni minería. Pero eso, si, alberga las más hermosas mariposas del mundo que atrae a los aficionados a los lepidópteros , siendo estos  los únicos  que conocen el tesoro  de Patisán.  No hay tiene carreteras, así que hay que recorrerlo a camello para capturar algunos de sus extraños ejemplares que engrandecen nuestras colecciones particulares. Allí pude contemplar las mariposas transparentes, las mariposas cebra, la cabra, la anguila, o la mariposa tigre, como las que acabamos de ver . Siguiendo a una mariposa oruga llegamos a una pequeña aldea en medio de unas grandes montañas azuladas cuyas cumbres estaban nevadas todavía pese a ser verano. Pensé que si lograba capturarla sería la joya de mi gran colección. La mariposa despareció en la entrada de una pequeña aldea, entre los techos de paja que adornaban la calle de tierra por la que nos adentrábamos. Le perdimos el rastro entre los techos de paja. Yo, y mis compañeros  sentimos una profunda decepción ante la fatalidad de haber dejado huir a  este extraño ejemplar. Mis dedos estaban calientes y palpitaban frustrados por no haber logrado llegar a alcanzar el tacto de la mariposa ante de pincharla con un alfiler. Nos dimos cuenta de que estábamos en la plaza del pueblo. No se veía ninguna alma. Bajamos de los camellos y fuimos a un bar que tenía pinta de estar medio abandonado. El techo de cañizo estaba por  el suelo, sin duda por culpa del último ciclón. Cruzamos la puerta de bambú, y pisando un suelo de barro sucio lleno de cucarachas nos adentramos por este local destartalado e incomodo donde no había nada más que pulgas hambrientas que nos picaban en todos los sitios como si fuéramos su desayuno.  Pues Patisán también es famoso por su pulga roja. llegamos a una terraza trasera tapada con una cortina harapienta donde un hombre viejo con turbante meneaba Té y servía a dos ancianos más que había reclinados en almohadones que  tomaban sin cesar té y espantaban las moscas. Los hombres no nos miraron extrañados, estaban acostumbrados a los extranjeros Europeos. Sus caras estaban tristes, mucho más de lo habitual de lo que acostumbran a estar la gente de Patisán , que suelen ser bastante optimistas pese a las circunstancias medio ambientales en que se encuentra el país entre volcanes, simas geológicas,  arenas movedizas, desiertos, insectos venenosos  y vendavales.  Los españoles que gozamos de buena fama entre estas personas, pues solemos mezclarnos bastante bien en sus bares y entre la población nativa, donde las costumbres tampoco son muy diferentes a las nuestras, les preguntamos a que venían en un bar esas caras de pena. El viejo que movía le té y que hablaba muy bien el inglés,  nos explicó la causa:
Estamos así por la familia Ryan . Cuya desgracia es inimaginable para nuestra sociedad, pese a estar acostumbrados a las desgracias que se ciernen en nuestra bella tierra en forma de terremotos, huracanes y pronunciamientos, que se traducen en explotación, hambre, indignidades y miseria. Sin embargo, la de los Ryan nos humilla especialmente cono sociedad, pueblo y nación. No hay familia de esta aldea que no haya perdido a algún familiar joven tratando de llegar a Europa para vivir mejor. Mueren tanto en el viaje, como en el continente, pero el caso de la familia Ryan, es muy doloroso para nosotros, mucho más que dos huracanes seguidos de un terremoto y una plaga de pulgas rojas.  De 8 hermanos que salieron hacia Europa, por las noticias que nos llegan sabemos de la muerte de 7.
Nuestras caras mostraron una espantosa mueca de asombro y de vergüenza.
Imposible- dije yo algo ofendido defendiendo al viejo continente, y nuestro modo de vida, ya que hablaba de la Comunidad Europea como si fuera Patisán o Albacete- En nuestra cultura la hospitalidad es famosa, al igual que el que quiere trabajar y prosperar puede hacerlo. No hay nadie en Europa que desee trabajar que no lo haga. Es el mayor imperio económico  del mundo. al decir esto yo y mis compañeros Felipe y Pedro sacamos pecho.
El anciano y los otros dos hombre me lanzaron una mirada sarcástica que nunca olvidaré.
Nos invitó a sentarnos junto a ellos, a tomar té ya que estábamos algo agitados.
Y esto es lo nos contó ese anciano cuya cara era enjuta y seca como un hueso de oliva. Calcule que debía tener más de 90 años, aunque se movía bastante bien, y no era el único ya que la gente de Patisán es muy longeva. Antes de empezar a hablar, sacó cartas que llegaban al pueblo de embajadas europeas, empresas de transportes y funerarias. Las tenía él, pues era ademas de el único empresario del lugar,  también era  el alcalde de la localidad, el cartero, el médico, el sacerdote  y el  cronista municipal.
Los dos mayores naufragaron cruzando el mediterráneo en un barco llamado Esperanza. El barco era un atunero de desguace, auténtica  chatarra oxidada que la más mínima ola haría pique. A las pocas millas de zarpar los abandonaron a su suerte. El primer oficial se largo con el dinero arriando por la noche un bote. Un cañonero de la armada Italiana los hundió a 200 millas de la costa bajo el pretexto de que eran piratas Libios. De 400 pasajeros no hubo supervivientes, se los trago el mar como si nada. A Grecia llegó uno de los hermanos Ryan cruzando el estrecho de dardanelos en un ala delta . En un golpe de viento cayó sobre una torre de alta tensión donde se electrocutó. En macedonia, metido entre un grupo de 2.000 refugiados que se agolpaban en la frontera donde el ejercito macedonio se desplegó con sus mejores oficiales que iban de gala con todas sus brillantes medallas para la carga que iba a ser televisada. Una bomba de gas paralizante y otra lacrimógena lanzada por la policía dio en los pies de uno de los Ryan. Se ahogó con sus propias lágrimas muriendo sobre un charco formado de su llanto. La foto salió en portada del Macedonia Today, estaba hecho un ovillo el pobre Ryan. En un camino de un bosque de Serbia una de las hermanas Ryan, muy hermosa, de 18 añitos, que pretendía llegar por allí a Hungría asesoradas por unos pastores que resultaron ser bandidos, fue violada, robada y asesinada por unos delicuescentes comunes. Su cadáver fue devorado por lobos. Un grupo de neonazis en Hungría linchó hasta matar en un polideportivo mientras se duchaba al penúltimo del linaje de los Ryan. Un gran estudiante, muy aficionado a la poesía. Guardo algunos poemas, y aún recuerdo como los días de invierno nos recitaba en la aldea sus versos. Su hermano mayor realizó 1.000 kilómetros metido en un deposito de combustible vacío  de un  camión en posición de feto. Llegó así hasta  Viena. Llovía muchísimo, el camionero cuando llegaron le gritaba que bajara, pero parecía no oírle, así que el camionero fue a su encuentro. Lo encontró muerto con sus propias manos tapándole la cara. Se asfixio  metido en ese deposito. Queda Ryan, el pequeño. Sabemos por su última carta que ha llegado hace un par de semanas a España. Está en un estado lamentable. Aterrorizado por el ministro del interior y la famosa guardia civil que lo quieren ingresar en un Cies como si fuera un delincuente. Se halla en orden de búsqueda y captura desde que supieron que esta de forma irregular en España por ir a urgencia al enfermar de unas fiebres que cogió cruzando el estrecho de Gibraltar con un flotador. Si Ryan no sobrevive, morirá todo el linaje de esta familia.
No puedo negar que nos cayeron las lágrimas tras el relato y tuvimos que pedirles perdón. El anciano, que era un hombre muy compasivo, nos preguntó si podíamos hacer algo por salvar a Ryan. Desde esa carta había dejado de comunicarse con su madre y presentían que le pasaba algo. El anciano nos invitó a visitarla,  y así lo hicimos. Cenamos con ella y con su esposo en una choza vacía donde estaban las fotos de sus hijos que no nos atrevíamos  a mirar. La idea de Ryna, según nos contó su padre,  era llegar a Noruega.
Les prometimos por nuestro honor de Españoles que haríamos todo lo que estuviera en nuestra mano por salvar a Ryan. Para ello teníamos como pista la última dirección de Ryan en Pontevedra.

II.

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Alianza Nacional y la guardia civil hacían ronda con perros por las montañas  de Pontevedra obedeciendo las ordenes del ministerio del interior cuyos informes  de extranjería  apuntaban a que en las casas y pazos  dispersos del termino había inmigrantes y refugiados  varios coches patrulla cortaban las carreteras que estaban llenas de alambres de espinos y garitas con la bandera de España. Los helicópteros sobrevolaban en escuadra sin cesar, dando vueltas circulares a la zona de monte y haciendo sonar a través  de megáfonos en varios idiomas:
Refugiados e inmigrantes, en España, tierra de Santiago, no hay futuro para ustedes, vuelvan a sus países de origen para ser tratados con todas las garantías y derechos humanos.
Nosotros que íbamos en un seat ibiza y nos identificamos como españoles de bien que hacíamos el camino  pudimos pasar el control y llegar a la zona boscosa de caserones. Estuvimos dos días preguntando a inmigrantes por Ryan. Nadie parecía conocerlo. Mostramos fotos, incluso llevamos con nosotros a un miembro de amnistía internacional para que nos ayudará a comunicarnos con ellos. Pero había tantos refugiados, y en tan malas condiciones psicológicas que no había forma de aclararse con ellos. Muchos se ponían a llorar, especialmente las mujeres con niños, algunos de los cuales estaban enfermos de diarreas. Nos pedían que les lleváramos a Noruega o a Suecia.
Estábamos desesperados y muy desanimados por no encontrar a Ryan, cuando vimos tras unas vacas que pastaban libremente un caserón repleto de escombros. Preguntamos a un pastor que estaba preparando unos quesos por Ryan. Este movió la cabeza afirmativamente mientras nosotros dábamos un grito de alegría. Bajamos a un húmedo sótano acompañados del pastor que era sordo mudo. El olor a estiércol y a cuerpos humanos enfermos era muy fuerte. No teníamos más luz que unos viejos candiles. La llama se inclinaba y palpitaba como un corazón con los latidos de la respiración de todos aquellos condenados refugiados. Se afinaban en ese sótano cientos de personas cuyos ojos,  los que estaban despiertos, nos observaban repletos de terror como si fueran animales capturados de una oscura selva. Había muchos inmigrantes que estaban tirados o quizás muertos. Yacían amontonados a lo largo del sótano cuyas gruesas paredes de sillería catedralicia centenaria  podían servir de prisión o de refugio antiaéreo.. Esquivábamos  para no chafar a cuantas cabezas podíamos, aunque reconozco que debimos chafar a alguna que otra, que no dijo nada acostumbrada.

Ryan, ryan, muchacho venimos a rescatarte- grité con todas mis fuerzas , y entre las sombras humanas, tumbado en un rincón, un muchacho de unos 20 años se levantó sorprendido de escuchar su nombre. Avanzó con dudas hacia nosotros.
Su rostro era como el de las fotos, aunque en vivo tenía mayor cara de tonto. Sus ojos eran verdes, y su piel aria, blanca como las cumbres borrascosas  de Patisán. Parecía desconcertado. Le enseñé fotos de su madre con nosotros, y le conté como dimos con su pueblo y nos comprometimos a salvarlo y llevarlo a Noruega. Evitamos contarle lo de sus hermanos. La verdad es que era muy confiado Ryan. Rápidamente se puso en nuestras manos, cogió su macuto, y se despidió de varios amigos que le desearon suerte.

III.

 CHRISTOPHEL

A la llegada a la frontera con Francia Felipe y Pedro,  mis compañeros de aventura comentaron mientras Ryan compraba su desayuno en una cafetería, que ya habíamos hecho bastante y que veían a Ryan capaz de seguir solo por el resto del continente hasta llegar a  Noruega.
Venga Felipe, eso es imposible- comenté a mi amigo que daba muestras de estar asustado, aunque no le dije lo que pensaba para no empezar una discusión sobre el honor y la palabra dada-  El muchacho no tiene ninguna posibilidad , ni la  de llegar a la frontera suiza.
Pedro intervino con su habitual sentido práctico.
No tiene visado para moverse por el continente Jijona, deberíamos dejarlo con el primer grupo de refugiados que veamos. Nos acercamos a cualquier caserón, o a cualquier grupo anarquista francés , y  les entregamos en adopción a Ryan. El chico se hace de querer, es discreto y afable, seguro que le ayudan. Es un buen muchacho que no está estropeado por nuestras costumbres. Con nosotros no tiene ninguna posibilidad.
Debo reconocer que el argumento de Pedro me dejó desconcertado.
Ryan llegó a nosotros feliz,  y nos ofreció unas chocolatinas que había comprado.
Yo lo observé con pena al igual que mis compañeros que agacharon la mirada al suelo para no ver sus ojos verdes por vergüenza.
Oh Ryan- suspiré.
El debió adivinar lo que pensábamos, que lo íbamos a abandonar. Y así era.
Así que no tuve más remedio que confesar la verdad.
Ryan, ¿ qué crees que es mejor para ti unirte a un grupo de refugiados para cruzar las fronteras, o seguir con nosotros? Te juro por mi parte que no te lo digo por temor. Lo digo porque quiero que llegues a Noruega de una pieza y le escribas a tu madre.
Mama, estoy en Noruega trabajando y he visto a ABBA.
Ryan estaba apunto de dar su decisión cuando se acercó un coche de la gendarmería para interrogarnos por ser extranjeros.
Entonces Felipe se subió la coche gritando:
Viva Euskadi..
arrancó a toda velocidad llevándose tras de si la gendarmería que abrió fuego.
Nosotros aprovechamos para ocultarnos en el bosque.
En el bar había veteranos de la segunda guerra mundial que presenciaron la escena. Un viejo con botas de agua nos siguió hasta una arroyo donde nos ocultamos.

Espanolos, espanolos, no tengan miedo, mua partisano, resistencia antifascista.

Fuimos con él  a una hermosa casa de piedra al otro lado del bosque que se abría a  una hermosa colina  llena de viñedos por todas partes. En la cochera de la casa había un viejo citroen  dos caballos  y una vieja BMW de quinientos centímetros cúbicos que nos ofrecía ,ya que al coche la fallaban las bujías.
Pedro tuvo que volver a España en tren, y Ryan y yo rodábamos por carreteras secundarias con la BMW.
Por la noche llegamos a Alemania.
Cerca de un pueblo de Magdeburgo decidimos parar para pasar la noche.
Paré la moto cerca de un polideportivo lleno de refugiados.
De repente escuchamos unos gritos provenientes de la calle de al lado, que nos hicieron ponernos en guardia.

Ächtum.Áchtum.

Golpeando al pisar con botas militares el suelo adoquinado de un pueblo que parecía tranquilo, aparecieron  un grupo de policías y funcionarios con antorchas que llevaban a un polideportivo a unos refugiados a empujones. Los estaban concentrando. La imagen me  recordó a los  republicanos que huían de España tras la guerra civil y el régimen francés concentró de igual modo tras las alambradas a los refugiados.  Afortunadamente los funcionarios no repararon en nosotros, pensando que seriamos turistas.

Arranqué la moto y salimos de allí. Ryan y yo dormimos en una pradera donde había vacas, seguramente de alguna ecoaldea alemana que las dejaban libres, y los animales  dormían al raso. Ryan me enseñó a meterme entra las vacas para sentir su calor. La noche pese a ser verano la verdad es que era fresca, pero gracias al calor de las vacas fue agradable. Al día siguiente seguimos rumbo a Polonia. Llegamos por la tarde, sobre las cinco.
Allí la situación era muy grave. Había todo tipo de refugiados embotellados dentro de su frontera en espera de alguna decisión política que diera orden de que hacer con ellos. Había mucho miedo por si había disturbios, si la orden era de meterlos en vagones borregueros y llevarlos hasta la frontera con Turquía. La gente de los pueblos los trataba como vampiros. Los apedreaban por las calles, incluso llegamos a ver en un parque donde descansaban agotados varios refugiados, como varios grupos de extrema derecha linchaban a algunos de ellos. Un neonazi de casi dos metros  se acercó mientras recogía de una fuente agua pensando que yo era moro.

Español, español- me tocó mostrarle a este individuo, que no era policía, pero ejercía el control de un grupo de rapados que miraban a cierta distancia esperando alguna señal de ese monstruo para atacarnos. Y de seguro que hubiéramos pasado un mal rato si lo hacían. Mostrando mis  documentos y dándole dinero  al final le convencí de ser español,  y debió pensar que Ryan también sería español y nos dejo en paz.
Movernos por Polonia era muy difícil. Intentaba conseguir un ferry para Noruega para Ryan pero no había forma sin papeles. Estuvimos escondidos por los embarcaderos Nowy Port durante dos día, en los que hubo todo tipo de altercados de la policía y los grupos de extrema derecha contra los inmigrantes, que se saldaron con 30 inmigrantes muertos y un policía herido en el dedo pulgar.
Paseaba  por el muelle solo,  ya que a Ryan lo había encerrado en una habitación de hotel que tenía pagada para que no lo detuvieran si lo veían por la calle. me senté frente al embarcadero para pensar que hacer ahora. Pasaron varios curas que embarcaron. Me di cuenta de que a los curas no les pedían los policías la documentación.

De repente vi la luz. Estaba en Polonia, un país muy católico, de donde era el Papa Juan Carlos.

Me levante corriendo y me fui al hotel. Ryan estaba durmiendo cuando lo zarandeé gritando:

Ryan, Ryan, ya se como podemos  salir de Polonia.

El muchacho me miraba como un muñeco, y cuando le dije:

disfrazarte de cura.

 

Entonces me miró asombrado, y con su habitual inocencia me dijo:

Pero yo no se nada de curas, soy de una zona de hinduismo.

Pues tendrás que aprender a bendecir en polaco Ryan

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Cambiamos el hotel por una habitación de un pisito  que estaba sobre una iglesia.

Hicimos Ryan y yo un agujero en el piso para escuchar  la misa. Yo solía bajar a los oficios, mientras Ryan aprendía. Entable amistad con el párroco que había pertenecido a solidaridad obrera.

Cuando tuve la certeza de que era de fiar, lo subí al cuarto y le presente a Ryan.

El párroco era un hombre entrado en años que había conocido la segunda  guerra mundial. Era un muy conocido en Polonia por su activismo hacia los obreros y los pobres.

Accedió al saber nuestro caso a  acompañarnos para embarcar a Ryan.

Al día siguiente el párroco  y Ryan disfrazado de cura fueron junto al embarcadero.

Yo iba delante de ellos, fingiendo ser un turista que viajaba solo.

Papeles- me pidió el agente en el puente del barco de malas maneras.

Yo me mostré perezoso para poner nervioso al agente. La gente esperaba impaciente en la escalinata.

A ver, a ver – empece a palpar cómicamente  la ropa mientras el policía me decía que me diera prisa.

En este bolsillo no está, en este otro tampoco, ¿ qué tal amigo?  Mira, mira, español- sonreía al agente que echó un vistazo a mi DNI dejándome pasar.

El agente al ver al viejo  párroco lo reconoció, y se inclinó para besar su mano.

Este le dijo una oración haciendo la señal de la cruz sobre su cabeza:

“La peor prisión es un corazón cerrado”

El agente asintió. miró a Ryan,  y sin pedirle los papeles pasó.

 

IV.

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Esto es lo que me contó   antes de la carga policial donde fue herido  de gravedad y trasladado a un  hospital,  para después ir a comisaría y a prisión de acuerdo con la ley mordaza.
Angelilo de Uixó.

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resurreción de colmillo lácteo.

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Sobre las aguas onduladas de brillos se plata se iba el barco de mi ventana oculto tras las montañas.
La voz que me llamó para la adopción de uno de mis cachorros sonó a trompeta de fiesta, alegría, palmas y cascabeles.
Y mi conciencia se hundió en trágicos pesares de peleas, prisiones, cadenas.
La vida junto a mi ventana que transcurre junto al mar,

y se hunde de esta manera:
Chirigüilis a babor,
gitanos okupas a estribor,

A barlovento,
Perros ladrando pasados por la quilla de la cadena,
colgando en las terrazas y furgonetas
Tristes miradas de carne humillada e ignorada.

después de la llamada,
me di a la calma.
Quizás me equivocaba.
Junto a colmillo lácteo y el resto de la camada salí a oler la naturaleza.
Los cachorros sentían un gran ansia para vivir,

jugar,

ser libres,
y eso me turbó y me condenó.
la raza que dice que razona de vall d”uixó, ha llegado a la ordenada conclusión que la vida es una subordinación a sus sentidas estupideces.
por ellas viven y se matan sin querer ver otra cosa.
Están completos viendo cómo un árbol es talado, cómo un toro es sacrificado, cómo un perro vive atado a una cadena o se pelea con otro perro, incluso cómo meten presos a la gente en la cárcel.

Al día siguiente de la llamada atendida para la adopción, la mismo voz me volvió a llamar para confirma la cita.
Baje al lugar señalado.
Una mujer y tres hombres,

uno de ellos con un perro de presa con bozal,

me hicieron sobre el aire una señal.
Todos morenos cómo gallos de pelea.
sentí cómo si la luna a colmillo lácteo le estuviera mirando.
Y sobre una fragua quisiera su carne inocente golpear con los cuchillos de las cadenas , los gritos y las peleas.
Lo siento hermano,
no te lo puedo dar.
Les dije alejándome.
y al llegar a casa,

sintiendo que tenía que velar mi conciencia,
que cómo una veleta había cambiado junto a la ventana,
donde escuchaba cantar a los gitanos.
Cogí a colmillo lácteo y lo acuné entre mis brazos,
cantando la tarara,
vertiendo lágrimas por la resurrección todos nosotros.
Angelillo de Uixó.

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Resurreción en facebook.

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http://www.publico.es/internacional/batallon-nazi-ucraniano-azov-crucifica.html
Otra vez de rodillas,
viendo a los profetas de Hitler,
saludarnos con las antorchas,
iluminándonos el camino.
mentiría si te dijera Tom,
que hay esperanza,
en el miedo.
Y en mis ojos tengo un pesar,
que no me deja cerrarlos para contemplar,
el derrumbe final de la conciencia.
Angelillo de Uixó. de mirar rápido facebook y hoy con la conciencia empañada por mis propios actos.

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Se cierra la feria de San Vicente con la expulsión del islam.

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la marcha del alcalde fallera mayor queen.

la marcha del alcalde fallera mayor queen.

Nada recuerda,

con el replicar de despedida de la feria,

anunciado por las  campanas,
de que hay algo más de cultura que las fallas,
ni otra cultura valenciana que el coro de rocieras.
Ha sido expulsado cómo un dragón,
como un terrible mal,
como un pecado,
el islam de la feria de San Vicente.
El islam es también valencia.
No el fin de la vida en la tierra.
Ni una invasión marciana.
Son nuestros vecinos,
de los que no sabemos nada.
Están por todas partes del pueblo.
La gente los ve en los parques, en las tiendas, en las empresas.
Cómo si fueran una colonia extranjera,
que hubiera que dejar alejada para que no despertará la bestia.
Su bandera verde,
ondeó durante siglos en nuestras acequias,
en nuestros campos,
en nuestras montañas,
y su semen arraigó  durante siglos,
el vientre de nuestras madres.
EL islam es tan España,
como el apóstol Santiago,
o nuestro Franco.

VIva España.

Santiago,
San Vicente,
y Mahoma,
Aunque yo crea en Lenin.
Angelillo de Uixó.

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Se cierra la feria de San Vicente con la expulsión del islam. by ángel Blaco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Pequeños hombres de Zaidía.

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Intro con información de mi barrio que me vio nacer e irme:
Marchalenes, distrito Zaídia

http://blogs.lasprovincias.es/punto-de-vista/2008/5/27/marchalenes-y-zaidia/
http://es.wikipedia.org/wiki/Marchalenes
Antes de nuestra partida, el portón de la estación de Valencia se abre por el día entero para nosotros.
La luz clara busca el agua de la ciudad del Turia que la teme siempre con pavor de quedar sumergida.
Veo  a mi compañera Teresina apesadumbrada por la suerte adversa de Carmen Dos pasos, la menor de edad embarazada que se ha montado en el tren de la indignidad por equivocación con las manifestantes feministas del tren de la dignidad  en calidad de polizón, intentando huir de las leyes de España y de las de su familia que le obligaban a entregar a su futuro hijo en casa.
Comento a teresina  la posiblidad de ensanchar nuestro espíritu por esta gran ciudad de grandes mecenas.
¿ quieres visitar el poblado de Marchalenes, en el llano de Zaidía? allí aún tengo amigos.
Con rostro triste declina la invitación.
Prefiero quedarme en el tren.
Observo su cara redonda, enorme, planchada a la suerte, cómo colgada de un gancho que alguien hubiera colocado a Carmen Dos pasos, a Teresina y a mi.
Hago el último intento de convencerla de que salga del tren, de ese encierro claustral en movimiento.
-En Zaída Teresina había un convento, ahora apenas queda nada de él. Pero según recuerdo de cuando vivía por esa zona y me contaron, fue una concesión de Jaime I a su tercera esposa, una bella mujer que cogió la lepra y de la que huyó el enamorado monarca al saberlo. Sus restos están momificados y se pueden visitar.
Ella me mira desgarrada, cómo traspasada por la traición. Interpreto por el gesto de su mirada  la interpretación que hace Jaime I . Un cobarde que después de haber cortado cientos cabezas y fundar un país sobre restos de cadáveres, es incapaz de estar con la mujer que ama por tener la lepra, y la abandona a la muerte en un convento para seguir matando.
¿ Seguro que no vienes?

plano zaidia
Ella niega con la cabeza rizada.
Salgo del tren solo, me giro, y le digo:
Ojala Jaime I hubiera cogido la lepra.
Yo lo hubiera hecho.
Ella me sonríe.
Salgo a las calles recordando el poema de Machado a la tierra que me vio nacer y huir:
Valencia.
Amanecer en valencia.

Estas rachas de marzo, en los desvanes
–hacia la mar– del tiempo; la paloma
de pluma tornasol, los tulipanes
gigantes del jardín, y el sol que asoma,
bola de fuego entre dorada bruma,
a iluminar la tierra valentina…
¡Hervor de leche y plata, añil y espuma,
y velas blancas en la mar latina!
Valencia de fecundas primaveras,
de floridas almunias y arrozales,
feliz quiero cantarte, como eras,
domando a un ancho río en tus canales,
al dios marino con tus albuferas,
al centauro de amor con tus rosales.

zaidia

El viento de valencia es para mi extraño. Habito en un lugar que tras unos segundo de exaltación patriótica empieza a darme asco. Desde los viejos muros, los decadentes palacios, los restos romanos entre las aceras. Las altas ventanas de las fincas obreras pintadas de colores chillones… no veo más que gente solitaria y una ciudad reconstruida sobre palomas que vuelan solas.

! Han diezmado a las típicas palomas de las plazas de Valencia al calificarlas cómo plaga!

Creo escuchar a varias personas hablando solas bajo la inmensidad del cielo azul sin alas.
sonrio.
aparco la sonrisa.
no, no son chiflados con los que unirme.
son hombres de negocios que hablan con alguien a través de un pinganillo.
Cabrones.

Sigo a uno de ellos cómo si fuera yo un ángel perseguidor.

para él todo esta bien, acaba de hacer un buen negocio.
!Vaya!( exclamo)

Por el camino encuentro  entre los muros de torrefiel un control policial.

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Más de una docena de policías entre la local y la nacional tienen a varios moros contra la pared, y sus coches sobre la acera están abiertos siendo registrados.
la gente de mi ciudad pasa indiferente, cómo si se tratara de algo ajeno a ellos. Algo entre los moros y la policía, y así es.
Observo el control policial durante unos 15 minutos, todos los coches que detienen son de gente de raza magrebí.
El resto pasa sin ser molestado.
Concluyo:

es algo que pasa entre la policía y los moros.
Nada nuevo, desde la reconquista viene aconteciendo esta persecución.
No es diferente a lo que pasó en la guerra civil del país valenciano de la revuelta  de las germanías. El pueblo valenciano, receloso de los moriscos que trabajaban la tierra en régimen feudal de los señores, se levantó  burguesa  contra los señores  feudales, pagándolo muchos moriscos que fueron  torturados y muertos. Iban a sus casas y los degollaban delante de sus hijos. Famoso fue el bautismo forzoso de moros.
Aunque el trasfondo fue una lucha contra los nobles, afloró el odio al moro, y la rapiña del pueblo valenciano. Lo querían todo para si, hasta la miseria del trabajo esclavo del morisco en el latifundio.
Tengo necesidad de tender mi mano a alguien familiar para no sentirme un extraño en la ciudad en la que he pasado la mayor parte de mi vida.

Camino tratando de encontrar los paisajes alegres de Sorolla,
pero solo oigo y veo la sombra difusa, oscura, brumosas, anónima,
de los aullidos de gente que chilla desde el coche impaciente,
o transeúntes que se paran en la acera de repente a mirar un anuncio,
haciéndome sentir cómo el último mártir arrojado en el coliseo del capitalismo.
Así hasta llegar a Marchalenes: la vieja marjalería del Turia.

marchalenes
La conocida en castellano cómo Marjalenes: mi vieja alquería de paisajes cambiados, donde solo el recuerdo evoca el pasado. El resto es cómo en todas partes del catastro:
hormigón y asfalto.

Llamo al timbre de mi amigo sapito, con dudas.
Hace un par de años que no lo veo, y todo cambia tan de prisa.
Igual se ha hecho madero.
Me arriesgo a llamar.
Contesta su hermano.

Subo esas escaleras cómo he hecho cientos de veces a lo largo de mi juventud.
Subo un piso, dos, tres, cuatro….
puertas y más puertas, celdas de gente del barrio cerradas.
hasta llegar la rellano donde mora su pequeña charca.
Al abrir la puerta me observa con la mano sobre el marco asombrado.
Me siento cómo en Ben Hur.
Solo falta que el sapito grite:

! Mesala!

Tras la sorpresa y el vacío mental que provoca la emoción; la mueca rígida de sus labios se abre y sonríe exclamando un:
ostia tío, mira quien es….
va creciendo el tono de sus palabras y abriendo los brazos en los que acabo acogido.
nos unimos  en un abrazo.

¿ qué es de tu vida?- me pregunta.
Si te contará…
( gesto de cinismo, desdicha en mis palabras, cómo si él supiera de mi vida )
me detuvieron, ¿ no te has enterado?- es lo primero que le suelto.
( creo que lo digo con orgullo)
A mí también
(responde mi amigo sonriendo)
Pero yo salí en la televisión, radio, prensa.- contesto algo desconcertado.

Yo también, hasta en canal 9.
¿ qué has hecho?- pregunto con interés y desconcierto.
No, no tu primero ( me invita a declarar y así lo hago)
Salir con una metralleta en un vídeo de youtube recitando el padre nuestro.
Sapito se ríe.
Deberías haber esperado a que los demás cogiéramos la metralleta para rezar todos juntos el Ave María.- apunta su hermano mayor riendo también de mi famoso y chistoso drama.

Bueno, cuéntame que has hecho tú para merecer los honores de los ministros de la justicia- suplico impaciente, sin saber su proceso judicial, conociendo su forma de pensar y de sentir, tengo un presentimiento de que es algo paralelo a mi causa, algo que la une, que trenza nuestra amistad y elimina cualquier sospecha por las traiciones que causa el tiempo.
Sus primeras palabras me lo aclaran todo:

VARIOS DETENFIOS TRAS CARGAR LA POLICIA
En la huelga general, la del 14N, estábamos manifestando cerca del corte ingles, el de aquí, el del barrio. Era todo un poco decepcionante, nos sentíamos incomprendidos, casi traicionados por no haber casi nadie. De repente se escuchó una flauta, me gire hacia donde sonaban las notas, y vi a un chico con la cabeza cubierta por una capucha. Andaba acompañado de un perro. Avanzaba desafiando a los coches que le pitaban. Cruzaba el tío por medio de la avenida Burjassot. Pasaba entre los coches cómo si fuera Dios sobre un campo de batalla. Era una imagen de película, cómo cuando un grupo de soldados avanza hacia la posición enemiga desafiando las balas con un absoluto desprecio a su propia muerte. Eso hace que los demás se caguen de miedo y se vayan. Ya te digo, la policía lo miraba acojonada. Al cabo de unos segundos, zas. Me veo a su espalda siguiendo la flautista, cientos ! que digo cientos!
miles y miles de personas portado banderas negras anarquistas, arrastrando contenedores y ruedas de coche, y al puto flautista llevándolos a la batalla por esta puta cuidad hermano.
¿ te imaginas? ¿ te imaginas?
Los que estábamos allí nos pusimos a llorar de la emoción.

VARIOS DETENIDOS TRAS CARGAR LA POLICIA
La policía entonces acojonada, antes de que llegaran, mosqueada por nuestros sentimientos empezó a cargar contra nosotros que estábamos sin hacer nada: llorando.
salí en la prensa y en la tele tras mi detención.
¿ y en que situación estás? le pregunto.
me juzgaron y me absolvieron, pero se me han quedado cargos. a mi y a muchos del barrio. Mira, te enseño las fotos.
Abre un cajón y me saca varias fotos y recortes de periódicos.
Observo las fotos de mi amigo, lo hago fascinado. Miro con detenimiento los rostros amoratados, la violencia llevaba al extremo de la ley que me transporta a los limites de la razón, donde nada tiene sentido, y eso fascina, atrapa, engancha.
Escucho una llamada de mi móvil que descuelgo.
Es Teresina que me avisa de que debo acudir al tren a fichar, al revisor le ha llegado al orden del juzgado.

El juez anuncia nuestra despedida Sapito.
la justicia es cómo un caballo rápido,
acude a todas partes para chafar con sus negros cascos la libertad.
Un abrazo en dos movimientos nos separa.
la puerta de su casa se cierra y rehago el camino de vuelta.
Angelillo de Uixó.

chiquillos detenido
Pequeños hombres de Zaidía. by Ángel Blasco Giménezis licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

Descubren en vall d”uixó una comunidad musulmana.

león Ala rugiente

 

Está historia esta basada en hechos reales, acontecida el sábado 10 de octubre del 2015.

Para la mañana siguiente había sido invitado a pasar por el bar de mi amigo Vinicio a recoger unos limones. Acudí a primera hora, una vez las mentiras de la noche habían casado al apagar las noticias de la radio, y el viento corría libre junto a mi ventana saludando suavemente a las alcachofas, ,azafrán, la aloe vera, herencia musulmana incrustada en el huerto de mi casa.
Al bajar al pueblo vi por el camino a varias mujeres musulmanas de las que tanto se estaba hablando todos los días. Estaban trabajando contratadas miserablemente por el ayuntamiento.
Me habían comentado que era una vergüenza que trabajaran mientras otras personas que no tenían aspecto musulmán estaban sin trabajo, y también me había dicho que el trabajo era de un mes y por un suelo misero.
Por lo tanto, el trabajo en si que realizaban estas musulmanas, se podía calificar de para miserables, y miserable por su duración  para todos: se fuera progre, facha, nazi o ecologista.
La verdad es que daba pena verlas. No eran las agriculturas de hace siglos que aprovechaban los bancales hasta el máximo, y que se puede ver en toda vall ´d uixó, hasta la terraza montañosa más recóndita, tiene su bancal flanqueando a su señor el almendro en soledad cómo el anacoreta. Ahora estaban en un grupo cerrado y protegido, como si temieran que las insultaran, y su trabajo consistía en desbrozar un descampado inutilizado para la agricultura por la maquinaría pesada de los hermanos ventura. Allí estaban quitando las malas hierbas donde antes su raza sembró naranjos y la nuestra lo destrozo todo.

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Vi a un par de peatones de mediana edad paseando con dos perros pequeños. Al contemplarlas exclamó el uno al otro con cierto desprecio:

Míralas, ellas con trabajo y nosotros sin nada.
Pues hazte musulmán- le tenía que haber dicho, pero parecían tan patéticos y asquerosos que no me hubieran ni contestado este par de Abecedistas del régimen.
Yo seguí en mi camino pensando en mis limones con la vista fija en la estribación montañosa con forma de pirámide, en cuyo vértice asomaba el castillo musulmán desmoronándose. Al cruzar a la acera las montañas desaparecieron y me metí en pleno siglo XXI, entre calles repletas de fincas y coches circulando con la música fuerte, y gente atrinchera en un mundo de facilidades y progreso que era una farsa superficial que se hundía en un lodazal donde ya empezaban a ver los que se ahogaban las primera espinas de los peces difuntos.
Al llegar al bar salude a la gente que estaba allí con un “buenos días” y llame a mi amigo Vinicio que se fue a por la bolsa de limones.
La dejo en la barra y los cogí.

índice
Sobre la barra estaba el periódico mediterráneo.
¿ Has leído el periódico?- me preguntó con interés de que comentara algo.
Pues no- le respondí.
Entonces él abrió el periódico por una página, y me invito a leer un párrafo.
En el se hablaba de que la comunidad islámica de vall d”uixó estaba preparando un acto de repulsa a un atentado en París.
¿ Y?- le pregunte yo al terminar de leer el articulo, sin comprender que era tan importante. Me parecía un articulo algo estúpido, trivial y sin importancia informativa ninguna. Algo estándar, semejante a cuando el Papa condena un atentado. y algún periódico lo menciona con el siguiente titular:
El Papa dice a los terroristas :basta por Dios.
¿Lo has leído bien? – me volvió preguntar.
Lo volví a hojear, aunque no descubría nada reseñable pese a que puse mayor interés.
¿ Es por la fecha de la convocatoria?- le pregunte por ver si se trataba de eso, ya que la comunidad islámica de vall d”uixó iba hacer su acto de repulsa al atentado unos días después que la comunidad de castellón, por los motivos que fueran, y era realmente  el núcleo argumental del articulo. Si quería decir algo el autor, no lo dejaba caer, el muy cabrón dejaba las separaciones de fechas cómo si en ellas hubiera mala Fe.
No, no es eso- me replico, y ya harto de que no comprendiera el articulo me señalo con su dedo lo que quería que leyera y recito de memoria.
Comunidad islámica. ¿ has leído?-me pregunto asombrado, a lo que yo ya empece a extrañarme más de lo que le pasara, y cada vez a comprender menos.
Si ¿ y qué Vinicio?
Pues que hay una comunidad islámica en la vall, ¿ tantos son?- me respondió perplejo. En su pregunta buscaba alguna explicación, o que yo le confirmara esto hechos. al parecer la palabra comunidad islámica le había sobrecogido, cómo si esa palabra tabú que ahora se exponía tras un sangriento atentado le aclarara que estábamos en peligro, rodeados de una comunidad extraña, violenta, maldita, que ya había estado por aquí siglos antes y ahora volvía, cómo salidos de los bancales, de las montañas, de cada almendro, de cada limonero, de cada naranjo, y que nos tenía cercados y dispuestos a imponernos su régimen de terror: pobreza, exclusión social, desempleo.
Pero Vinicio-  exclame asombrado  y silencie unos segundos.

Estaba claro que en el siglo XXI no conocían en vall d “uixó a la comunidad islámica, había sido necesario un atentado en París para que en vall d”uixó alguien se preocupara por la comunidad islámica que estaba guardada, y ahora se destapaba amenazante sobre Uixó.
Yo trate de recodar donde había escuchado la palabra comunidad anteriormente, y me vino a la cabeza.
No te preocupes por la palabra, Vinicio. Es algo normal de los periódicos llamar a las minorías mayoritarias, o grupos diferentes de los grupos sociales que detentan el poder, la palabra comunidad para designarlos. Seguramente habrás oído muchas veces comunidad en la televisión, radio, y no te habrás asustado cómo hoy. Ejemplo Vinicio:
la comunidad cristiana de toledo. Otro ejemplo, se abre un telediario de antena tres y cuatro, y el periodista empieza diciendo: la comunidad aborigen de tupamanos de Uruguay, los muy hijo de puta han atacado a la petrolera repsol causando el pinchazo de un coche de la compañía, por lo que los equipos de seguridad han tendido que matar a media docena de esos hijo putas en taparrabos.
Vinicio no dijo nada más, se quedo pensando, cómo si algo malo fuera a suceder.
Y así era, la desigualdad social tarde o temprano acabaría abriéndose  paso, entre los pobres. Ya estaba en marcha el fuego del odio que había encendido los poderosos. Todo estallaría tras la caída del actual régimen, y sería curiosamente varios años después con un gobierno de izquierdas moderado y débil, cuando estallarán días de ira y venganza . La noche abriría un nuevo día a los oprimidos.

Dejo una lista de artículos censurados que demuestran aquí cómo se respeta la libertad de opinión.http://wwwalgarabia.blogspot.com.es/2013/08/articulos-censurados-por-narcisistas.html

Angelillo de Uixó.
Descubren en vall d”uixó una comunidad musulmana. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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ABC: 8 inmigrantes se suicidan para que no los salve la guardia civil.

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Intro con ruido de pistolas disparando balas de goma al aire. Un guardia civil con tricornio y bigote que sujeta en la mano la culata de una pistola grita apuntando al espectador:

Rojos, organizaciones de inmigrantes, perroflautas, que nosotros no hemos matado a los putos negros de Melilla, quien diga que les hemos disparado con pelotas de goma en el agua, le metemos la pelota de goma por el culo.

Hijos de puta, maricones, perroflautas, que odiáis a España, que odiáis a España, que odiáis a España.

Hijos de puta,

hijos de puta,

hijos de puta.

Me cago en la madre que os parió rojos.

Rojos de mierda, que no hacéis más que difamarnos.

Mucho cuidadin con nosotros ,eh, hijos de puta, que no sabéis a lo que somos capaces de llegar rojos de mierda.

Veneno, que no tenéis más que veneno.

Me cago en Dios y en la madre que os parió a todos los rojos ateos, hijos de puta, maricones…

Se cierra el intro con más disparos de pelotas de goma y el agente se retira entre aplausos del PP, España 2.000, prensa del movimiento, las organizaciones patronales, las chonis, los nazis y similares.

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Escena I del artículo del ABC.

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EL rojo del sol tiñe las vinosas aguas del mediterráneo, llegan espumosas, jabonosas y amigables a la orilla de Melilla donde unos agentes de la guardia civil enseñan el lenguaje de signos a unos pobres desgraciados moros sordomudos.

Los agentes les ayudan de forma altruista y humanitaria; pues Oh lector del ABC, un agente de la guardia civil , antes que agente del instituto armado, es un español, un caballero, un católico, por lo tanto tiene la sacra labor civilizadora sobre el pagano hereje africano.

Escena II.

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Por las dunas de la orilla avanza un valiente español entre camellos y palmeras, llega al puesto de mando cayendo agotado por el esfuerzo sobre la entrada.

Está exhausto, jadea sudando, su rostro lleno de espanto conmueve. Gruesas lágrimas resbalan por su rostro repleto de humanidad y altruismo. Apenas puede hablar, lo hace de forma entre cortada, intenta recuperar el aliento.

Mi sargento, mi sargento, los negritos, los negritos, que se nos ahogan- susurra.

El sargento Gutiérrez, que asiste de ayudante a una comadrona para que nazca un nuevo morito, deja en el suelo las toallas y gasas, se espanta ante la noticia y se santigua invocando a todos los santos y vírgenes:

Por San Antonio, San jerónimo penitente, san Pedro, San José, Santiago Apóstol, San Bartolomé, Santa Madre María, Virgen del Pilar, asistenos y danos fuerzas para que no se nos muera ningún negrito.

EL sargento, un hombre de larga barba blanca, bajito, recio, con el rostro repleto de arrugas y ojeras en los ojos, da las primeras órdenes.

Usted agente, se quedará aquí ayudando en lo que necesite Sor Mercedes para que nazca esta criatura.

El sargento sale al patio del cuartel y toca la campana que vibra tenebrosa. El resto de guardias civiles que levantan en un rincón del cuartel una escuela para moritos, acuden alarmados.

Caballeros- les dice beato y lleno de santidad el sargento, no quiero asustarles, tranquilidad. Al parecer unos negritos se han tirado al agua por alguna mala interpretación de la biblia; deben pensar que en vez de negros mandingos son Jesucristo y pueden caminar sobre el agua. En estos momento se están hundiendo, es necesario que los rescatemos, pero antes, de rodillas a rezar una Ave María.

Los agentes se ponen de rodillas entre dos limoneros andaluces y el pozo. El sol amarillea la escena, cae perpendicular sobre sus rostros iluminándolos.

Los agentes bajo la bandera española en tierras africanas rezan el Ave María haciendo derramar las lágrimas de este humilde periodista del ABC.

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(Aparte, oración del ABC cantada por el periodista en su casa mientras escribe la noticia)

Oh España,

España,

España,

Que grande eres.

Todo amor,

Luz de la humanidad.

Dios te ha bendecido.

Oh España,

España,

España.

En África, los agentes cantando el Ave María:

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Al terminar todos se dan un abrazo fraternal y salen corriendo por las doradas y abrasadoras dunas en dirección al mar.

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Escena III.

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Los agentes llegan al lugar de los hechos, los herejes cuya alma es impura se hunden cómo el plomo en el agua. Los agentes de la guardia civil se quitan la ropa y se tiran al mar flotando cómo el aceite sobre el agua. Da gusto verlos sincronizados y marcando el paso bracear hasta ellos. Al llegar les ofrecen su espalda para que los salvajes se agarren a ella y así sacarlos hasta la orilla.

Negrito, negritos, agarraos a nuestra grupa y os sacaremos- les dicen.

Pero, Oh hermanos, los salvajes en un gesto de orgullo e insolencia pagana se niegan, barruntan palabras estrambóticas. De sus carnosos y gruesos labios salen sonidos propios de demonios:

Wichi , wichi, wichi.

Wichi, wichi, wichi.

Los agentes nadan en mariposa a su alrededor pensando cómo salvar a estas bestias.

Mi sargento, mi sargento, creo que estas criaturas no comprenden que deben montar en nuestras grupas para que los saquemos.

Está bien agente- resuelve el sargento- haremos lo siguiente, vaya usted a la orilla y traiga varias maromas, se las pasaremos por su cabeza y los remolcaremos hasta la orilla.

El agente bracea hasta la orilla cumpliendo la orden y agarra varias maromas para sacar a los negros.

Una vez vuelve las reparte entre los compañeros.

Los guardias civiles les tiran las cuerdas sobre la cabeza de los negritos y tiran con fuerza de ellos. Las bestias negras se espantan al notar la cuerda y chapotean de forma violenta.

Al sentirse auxiliados embisten contra los agentes que repelen el ataque cómo pueden.

El sargento trata de tranquilizar a sus hombres que son heridos por los paganos.

Españoles, aguanten el ataque, cierren el flanco, aguanten y tiren de la cuerda, aprieten la soga y verán cómo el negro se calma, aprieten sin miedo que es por su bien.

Los agentes aprietan y aprietan, y los negros chillan, chillan.

Oh hermanos, las tranquilas aguas de Melilla se agitan ante el brutal chapoteo de los negros que patalean y golpean el agua con sus enormes palmas de pies y mano, el sonido el ensordecedor, el agua salpica los rostros de los agentes que apenas pueden ver hasta el punto de no saber si nadan mar adentro y hacia la orilla.

Mi sargento, mi sargento, mi negro se me escapa con al soga mar adentro- Grita un guardia civil alarmado que no ha podido soportar los golpes del negro.

Sígalo agente, vaya a por él.

Desgraciadamente, pese a los esfuerzo del agente, el negro se hunde mar a dentro.

Tras varias horas luchando, los agentes consiguen remolcar varios negros a la orilla.

Escena IV.

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Varias horas después llegan algunos cadáveres a la orilla. Los agentes al verlos lloran y se sienten culpables por no haber podido salvarlos.

Mi sargento- dice una gente abrazando al sargento- está imagen me perseguirá siempre.

Si hijo mío, a mi también- contesta con lágrimas el sargento- pero recuerda que hicimos todo lo que pudimos por ellos, Dios nos premiará por esta faena, no te quepa duda. Vive feliz que tendrás tu recompensa.

Angelillo de Uixó.

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