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Villancico de los ancianos de una residencia.

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Dedicado a mis amigas Laura y María.

I. La función de teatro acaba mal porque no pagan.

Canta el Magno poeta en una residencia vestido de pastorcillo haciendo sonar un tamborcillo. Se hace acompañar en su espectáculo teatral de un coro de amigos punkis, nazis, anarquistas, y nihilista que patean en el escenario a un ciudadano de clase media.

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Oh ánimas pegadas al cuerpo,

y a las que les queda muy poco aliento.

Próximos a vuestro fin arrojados en este asqueroso lugar,

Que huele a mierda y medicinas.

Os preguntáis en todo momento:

¿Tendré yo sitio en el cielo?

Pero yo tras veros os respondo:

No, no, no, no, no,

Todos al infierno.

Coro de punkis, nazis, anarquistas, fascista y nihilistas provocan que cante el caballero de clase media cuya madre casualmente está tetrapléjica en una silla de ruedas frente a él y hace un año que no la visita.

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Canción del hombre de clase media:

Por favor,

por favor,

caballeros,

dejad de pegarme:

Agggggg, aggggggg, aggggggg

Voy a llamar a la policía,

os meterán en prisión,

delincuentes,

vagos,

inadaptados,

canallas.

Ahhhhh, Ahhhhhhhh.

Nazi sujetando bate con dos manos y bajándolo hasta la cabeza del cerdo burgués y provocando una brecha de sangre.

Grita el hombre de clase media:

Aigggggg, Haig, Haigggggggggg.

UHHHHHHHH; UHHHHHHH.

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EL Magno poeta con orgullo y satisfacción saluda la acción del nazi y repica con el tamborcillo.

EL cerdo burgués de clase media se revuelca con gran dolor convulsivo por el suelo, deja tras de sí un viscoso charco de negra sangre, dientes, y pedazos de tejido desgarrado.

Su cuerpo es también visitado por los anarquistas, los punkis, y los nihilistas.

El poeta vuelve a recitar, lo hace subido sobre el cadáver del burgués de clase media:

-Justicia y piedad ha de dar grandes frutos en el mundo.

Cómo bueyes vamos cargados y uncidos a un carro del que tiramos,

¿Adónde, adónde, adónde?

Oh hermanos.

¿ Qué hacemos en este mundo?

El poeta deja de tocar y se pone de rodillas.

La función ha terminado.

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Los ancianos aplauden muy contentos y la gobernanta de la residencia llama a los actores a su despacho.

-Lo acordado, 100 euros por el show.

-Dijimos 150- protesta el Magno poeta.

-La cosa está muy mal, dependemos de la generalitat y cómo todo el mundo sabe no paga lo que debe. Solo nos han concedido 100 euros para hacer algo en navidad. O lo tomáis o lo dejáis. – replica la gobernanta con decisión de no ceder.

EL Magno se reúne en asamblea con sus socios de la cooperativa.

-Habéis escuchado la gobernanta hermanos. Yo soy vuestro caudillo y me debéis obediencia cómo vuestro superior, pero aun así os pido opinión.

Anarquista:

Matemos a esa cerda, liberemos a los ancianos, y cojamos el dinero.

Nazi.

Cojamos el dinero, luego la violamos, y prendemos fuego a la residencia con los ancianos dentro.

Punki.

Cojamos el dinero, matemos a la gobernanta y okupamos la residencia.

Nihilista.

Violamos a la gobernanta, cogemos el dinero, nos quedamos en el lugar, y hacemos que ancianos y la gobernanta sean nuestros esclavos.

Suenan las sirenas de la policía, más de una veinte de coches y varias tanquetas se acercan.

-Maldita puta, ha llamado a los militos mientras hacíamos la asamblea- comunica un punki asomado a la ventana.

Te matare cerda, te matare- le grita el Magno a la gobernanta saltando por la ventana acompañado de los artistas.

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Los artistas corren por el patio de la residencia en zig zag intentado llegar a las vallas para saltarlas.

Las balas pasan muy cerca de ellos.

Una de ellas se incrusta en la espalda del joven Adolf.

Dios nooooo- grita un punki que se detiene al ver caer a Adolf. De arrodillas ante su amigo chilla:

Han abatido a Adolf.

El Magno se gira y contempla la escena bajo una palmera de la residencia con adornos navideños.

Durriti, el punki, está de rodillas sujeta la cabeza de Adolf que moribundo le pide que se salve.

Durriti, con valor y coraje coge unas piedras y avanza hacia los militos.

Dos balas se calvan en su pecho, pero eso hermanos no lo detiene.

Llega hasta la primera falange y aplasta dos militos que mueren a sus pies.

Cuatro balas más se incrustan en Durriti.

Su cuerpo está desgarrado y repleto de sangre, pero su corazón sigue latiendo.

Mientras hay vida hay lucha- grita desafiante y lanza una piedra con tal acierto que deja tuerto a un madero.

Cinco balas más se le incrustan en Durriti, pero aguanta y elabora un plan.

Se hace el muerdo y cuando se acercan los militos confiados y riendo, con una daga que esconde en el bolsillo, el guerrero Durriti se incorpora y se la clava en el cuello de uno de ellos que cae abatido entre dolorosas convulsiones.

De tal esfuerzo, Durriti cae.

Lo hace blandiendo la daga y mirando de forma viril y desafiante a los putos fascistas de la policía.

De forma vil y cobarde los maderos lo rodean y lo acribillan a balazos.

Miles y miles de balas caen sobre Durriti que gracias a su valor, el Magno y el resto de artistas consiguen llegar a la valla.

La saltan ya están en la calle.

Allí secuestran a una embarazada, paran un mercedes, degüellan al conductor, a su mujer, a sus hijos y huyen muy rápidos con la embarazada a la que obligan a abortar.

II. La residencia recibe una visita escolar.

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Unas niñas de un colegio de religiosas, todas con trencitas y faldita de uniforme, acuden a la residencia con turrones y mazapanes para los ancianos.

Los viejos se alegran de la visitas. Las niñas les abrazan y les dan los dulces regalos.

Te pareces a mi sobrina- exclaman casi todas las viejas momias

Algunos ancianos lloran de la emoción, suenan villancicos y Cristo está presente en esta escena.

Las niñas se retiran a sus casas, y la gobernanta da la siguiente orden a las auxiliares de enfermería:

-Retiren los dulces a los residentes, que les pueden sentar mal. Muchos son diabéticos.

Noooo, nooooo, es mío, me lo ha dado mi sobrina, por dios…- grita una anciana mientras con el zueco le aplasta el pecho al auxiliar tratando de convencerla:

-Me lo ha ordenado la gobernanta Consuelo, obedece vieja babucha que me juego el pan de mis hijos si no obedezco.

Las dos mujeres, la discapacitada y la joven auxiliar, luchan por el mazapán.

Una vez concluida la batalla y vencidas al huestes de la tercera edad, se entrega lo incautado a las autoridades del centro.

Al día siguiente la gobernanta llama a las trabajadoras:

-Compañeras, por estás fechas la empresa tiene un detalle con el personal. No somos tan malos ni explotadores cómo pensáis, en la sala de oficiales hay un refrigerio. Suban por orden.

Las auxiliares, las enfermeras en tropel y con hambre muy contentas por el detalle suben esperando encontrar gambones y pavos asados tras un año sacrificando sus vidas por la empresa:

¡Qué canallas!- exclama una auxiliar al ver el refrigerio- pero si son los pasteles y mazapanes que trajeron los niños para los ancianos.

Hijos de puta- se escucha de la chica de la limpieza.

Comunismo, comunismo, debemos volver al comunismo- pega un golpe en la mesa llorando la delegada sindical, y todas las trabajadoras cantan abrazadas:

Mao, Mao, Mao.

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III. los familiares de clase media se llevan a sus momias.

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Y una vez al año, los hijos que han abandonado a sus padres en la residencia los sacan y los meten en sus casas.

Mucho se alegran de esto los ancianos.

Lloran de la ilusión.

La yerna pregunta disgustada:

¿ Por qué Paco, por qué este suplicio?

Concha, es mi madre.

Por una vez al año no creo que sea demasiado pedir.

Paco…

¡Ya está bien Cocha o te doy una ostia!

El anciano una vez depositado en la casa,

Está en un rincón apartado, pero feliz.

Pasan las horas.

Es la una de la mañana.

En la casa nadie aguanta más.

Sobre todo al ver la cara de felicidad de la anciana.

Venga a la residencia madre- ordena el hijo.

¿ Ya? – pregunta la vieja con pena penita pena.

EL año que viene más- le contesta al yerna.

No se si habrá año que viene- replica la vieja.

Usted nos sobrevira a todos- con cinismo contesta la yerna.

EL coche llega a la 1,30 de la mañana a la residencia.

Llama y sale una asistenta.

Ya se la devuelvo- le dice Paco a la asistenta en la puerta donde deja a su madre sin apagar el motor.

La asistenta y la anciana ven cómo el coche se va.

Mete a la anciana en la cama.

Llega otro coche a descargar a otra vieja.

Angelillo de uixó.

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Villancico de los ancianos de una residencia by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

¿ Te he pegado alguna vez?

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El Magno poeta en su hogar, ya en soledad.

Alejado de las mundanales voces, aplausos, vítores, y elogios de las masas.

Sentado frente al fuego, los fieles perros a su lado.

Sufre una fuerte impresión, cómo un aguijón clavado en el corazón;

Al habérsele sido presentada por mediación de unos amigos, el ganador de un concurso de poesía contra la represión en Vall d´uixó.

El Magno también se presentaba.

Injustamente ha sido tratado por el jurado.

Ha quedado el último de todos con su poema titulado:

Amo a mi amo.

Una mirada con el ganador del concurso se ha cruzado;

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Preguntándose algo de lo que no han tenido respuesta.

Habla el poeta a su memoria:

Dime, gran enciclopedia de Angelillo.

Te deletreo los recuerdos turbios de ayer,

Ha pasado mucho de aquello.

Busca en palizas a pijos del PP,

En los jardines de atrás de la discoteca distrito 10, Valencia.

De 1993 a 1997.

Busca, busca, busca.

Una imagen borrosa aparece.

El Magno tiene los ojos medio cerrados.

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La imagen de un Apolonio adolescente desnudo se acerca entre nieblas,

Va cubierto de sangre y con la cabeza de una chica rubia en la mano.

El magno abre los ojos y se interroga:

¿ Será esta persona que hoy he visto,

De largos y rubios cabellos,

Ojos azules, delgado, sensible, culto, rico,

Y que me ha quitado mi merecido premio,

Aquel pirata pijo que iba con aquella chica?

La de larga melena dorada cómo espigas de trigo,

Con falda muy corta y provocadora.

Ojos claros cómo la luna que vertían abundantes lágrimas,

Frescas y puras cómo el agua de los manantiales.

Olía a jazmines, y su tacto era cómo pétalos de rosas suaves.

OHHHHHHH, OHHHHHHH,

Aquella maravillosa princesita que nos encontramos una tarde de sábado de hastío.

Y le dijimos los muchachos y yo a su novio que iba de su cintura agarrado:

Monada ¿quieres ahora bailar con nosotros?

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Y ella nos respondió:

Asquerosos pervertidos, dejar a mi chico en paz, apestáis a sardinas malditos punkis antisistemas. Muertos de hambre, ninguna chica normal os va a querer:

nunca,

nunca,

nunca,

nunca,

nunca…

Cómo nos ofendió aquello, oh hermanos.

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¿ Por qué no le dejo bailar con nosotros a su bello chico?

No termino de hablar cuando sonó el cuerpo de su hermoso príncipe rubio rodar por el suelo.

Y se escuchó decirle a ella:

Por favor , te quieres callar zorra, que me van matar por tu culpa.

Y desde el suelo, él, llorando nos dijo suplicando en posición de Amantis religiosa mientras sacábamos las cadenas:

Fallárosla si queréis tíos, la acabo de conocer en distrito 10, no es nada mío, os lo juro. Está loca.

Y ella gritaba cada vez más, totalmente fuera de control, cómo un animal rabioso y malo:

Asqueros punkys pervertidos, voy a llamar a mi padre que es policía nacional.

Ayy, Ayyy. Ayy, Ayay. Ay, Ayay.

Eso último que dijo nos dolió a todos mucho, pero más a su novio que movía la cabeza diciendo:

no,no, no, nooooooooooooo.

De verdad, fue muy triste e inevitable lo que paso, os lo juro, oh hermanos.

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Angelillo de Uixó. No a la ley de seguridad ciudadana del PP.


¿Te he pegado alguna vez? by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International License.
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