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Si no puedo llegar a Dios o superhombre, seré un animal.

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Detente ahí- ordene a mis ojos mientras paseaba con mis perros que cayeron paralizados y mudos sobre unas hierbas secas que se movían.

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Unos ojos enigmáticos asomaban de la espesura de las hierbas de la que surgían, mirándome inocentes como si fueran un diamante brillando en mi mente donde podía entender el lenguaje de esos ojos que antes no conocía. Se me revelaron de tal modo. Sintiéndome rodeado en medio de ese ambiente mortuorio del secano del algarrobo y el almendro de Vall d´Uixó. Requerido para dar luz a la sombra de un pueblo de faquires, en cuanto a la vitalidad a la hora de trabajar alma, y de caínes , en cuanto a la hora de trabajar mente  cuerpo y vicio. Me repetía destrozado en medio de esa nada de arbustos secos, azotado por el viento del desierto, caminando por charcos secos entre los ribazos mientras oraba desconsolado con los labios secos:
me he fallado a mi mismo.
He fracasado ante la vida.
La culpa, el asco la impotencia me persiguen.
Pero, entonces pensé:
¿dónde se encuentran para que los venzas ?

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Acaso, Oh magno Angelillo, ¿se encuentra en el insignificante juez de Nules moralista que instruye la causa de tu ruina según su virtud? o ¿ en esos enanos gruñones de la guardia civil que te han detenido? quizás: ¿ en esos vecinos tuyos? espíritus viles que cuando te ven pasar junto a sus pobres hogares nacionales católicos paseando con tus animales… todos ellos produciendo a tu paso carraspeo, o sacando las lleves desde las terrazas haciéndolas sonar cómo si fueras un pobre loco al pasar , al que anuncian con el sonido de sus cascabeles para provocar.
Más estas preguntas fueron desechadas viendo salir a colmillo lácteo de entre la hierba. Entonces comprendí ante el husky,  que el animal estaba lleno de vida.
!tan intensa !

Sobre todo si fuera comparada con la mía, o la de cualquier vecino de vall d´uixó.
tan concentrada como si fuera en el grano de una semilla que florece.
Al verlo salir de la retama, me postre ante aquel como si fueran un verdadero Dios al que rezar.

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Rompió el recuerdo de mi mismo esa mirada que me lanzaba un salvavidas.
La mirada de colmillo lácteo, sus magníficos hermanos y su madre mayday, se me antojo más fuerte y verdadera que la mía. Me miraban sin juzgarme, sin compasión, ni deseo violento, pero emocionados y cercanos. No había en ellos gestos de desesperación, ni de alegría. No estaban movidos por grandes pasiones estúpidas, ni tormentos. Compartían conmigo casa y comida, sin embargo:
! Qué abismo de incomprensión hasta ese instante nos había separado!
Sentí en ese momento una ola de emoción desatada. Había descubierto algo nuevo en mi camada. De tal modo como si fuera un final de un destino caminado, o un comienzo. Una nueva aurora que despertaba en ese recodo del sendero. Un ascenso al firmamento, o una caída de un hombre a un abismo. reclinados sobre la hierba, tumbados boca arriba, amontonados unos sobre otros, había media docenas de cachorros jugando de forma inocente.
Ya no quería llegar a ser superhombre, ni siquiera Dios, ni muchos menos hombre, solo  perro.

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Sus gestos, su perfecta convivencia, su ascética postura reclinados en la hierba, me dieron ganas de llorar o de reír, no lo sabia. Escuche los susurros de sus gemidos, eran algo ancestral. Su lenguaje primitivo e instintivo me hacía reconocer que vivían en un mundo sin apenas diferencia entre lo soñado y lo representado, sin que fuera esto un inconveniente para ser guiados como nuestros antecesores prehistóricos por un impulso fuerte, y repleto de amor a la vida. Unidos por un subconsciente colectivo no domado. Sin deseos de mentir ordenando como los hombres una existencia que se desconoce y se deprecia de forma torticera. Sus ladridos me invitaron a unirme a ellos. Pero para ello, debía previamente matar mi voz interior. Esa cantamañanas que parecía nacer no de mi, si no de un rabino. ¿ Y ese rabino que llevaba dentro quién era? Mi padre. Fuera padre de mi templo, y tu también cultura, decadencia, pesimismo. Mi personalidad, crucificada ¿ qué sentido podía tenía allí? me recliné entre los perros. Pronto comprendí que no desentonaba. Por fin hacia algo sensato y coherente en mi vida: vivir como un perro. Acaba de hacerme el más grande de los psicólogos.

Angelillo de Uixó.

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La penitencia de dos idiotas.

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Basado en hechos reales.
Casi de rodillas subiendo la cuesta de san Antonio al albur del ocaso de Vall  Uixó, empujando sin voluntad la bicicleta, buscando el descanso , fatigado de haber viajado desde vall d”uixó a sagunto, pedaleando como un verdadero idiota, y habiendo reposado el pensamiento en diferentes calas sobre un purpureo mar que mecía el cuerpo de este idiota flotando entre las olas con los brazos abiertos resignado, casi rezando, y en ocasiones, girando su cuerpo para sumergirse hacia el fondo como un animal marino buscando un disparate al que aferrarse.
La primera redención del idiota lograda en Sagunto, el termómetro marca más de 33 grados y las campanas suenan a las tres.
En un parque el idiota sentado junto a una fuente frente a un niño que mendiga entre unos columpios vacíos, andando como mogli desnudo de cintura para arriba, enjuto, de aspecto agitando. Su madre sentada en el banco siguiente al del idiota, le sigue con atenta mirada. Una treintañera rubia, temerosa a cuanto le rodea, hablando en rumano a su otra hija que está junto a ella, mientras su mano la lleva aferrada a todo lo que lleva consigo.  Una bolsa transparente de la compra donde se puede ver su pasaporte, envuelto  y protegido de este modo.
El chiquillo de espaldas, bajo al arco ojival de plástico de un puentecito de madera del parque que une dos pequeñas torres de un castillo pintoresco de metro  y medio de alto junto a unos columpios.
La madre atenta como un pastor, el chiquillo, merino putativo se agacha como una pequeña rana y agarra del suelo un bocadillo que algún niño debió arrojar del puentecito, como castigo del paladar. El niño mueve sus manos para limpiarlo, lo huele y contento va hacia su madre.  examina la pieza que le ofrece su pequeño mogli, y da el visto bueno. EL chiquillo se lo mete en su boca de ranita y ofrece a la madre  su captura, que se sacrifica  colocando la mano frente la boca.
El  idiota se aleja, se acerca a  los resto del circo de sagunto, solo queda la puerta. Se lamenta de forma estúpida en voz alta el idiota:
Ni circo ni pan en sagunto.
Cerca de la  puerta romana, un ídolo de la estupidez descansa, con una barriga de buda que exhibe de  cintura para arriba, la cabeza ladeada sobre una pared reposa, aguarda el futuro sentado en un rellano, ronca el ídolo pagano.
EL idiota emprende sus 22 kilometros de vuelta con el estomago vacío, recordando aquel muchacho al que podía fácilmente haber quitado el bocadillo.
Al llegar a vall d”Uixó, oh hermanos míos, el idiota contempla entretenido las luces de la policía detenidos sobre el puente, y los del samur bajando al barranco. Es el idiota y todos los que observan  testigos de la sangre, de ella sacan fuerzas los idiotas.
Segunda penitencia.
Al subir la cuesta con la policía  entretenida a su espalda se abre la ventana de la casa por la que pasa, y frente a este idiota,  otro idiota: agigantado ahíto de sangre que contempla en un ocaso encendido desde su ventana, cuando encuentra a su pastor para llevarlo a la cruz.
Así habla el idiota de la ventana con un fondo de sirenas y de muerte lacera:
Ya te ha dado la bolsita de comida la nueva alcaldesa puerco, mucho cuidado, que robarte el ordenador y la cámara es fácil, igual que matarte a los perros maldito cerdo. Ojalá te metan en la cárcel pronto, buscate trabajo puerco, que eres un puerco. voy a matarte puerco.
Tercera redención.
El idiota pasa bajo la ventana en silencio notando como se redime.
Angelillo de Uixo

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La corrupción en vall d´Uixó une y ayuda a los pobres.

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Ésta historia pretende demostrar las ventajas de la corrupción del PP cómo modelo social frente al legal.

Advertencia: lo único real en ésta historia es la trama con una empresa de aguas en unas casetas ilegales y el informe del Ayuntamiento de Vall d´Uixó.

No se pretende nada más que dar a conocer la corrupción cómo algo bueno para todos, también para los pobres.

Los personajes y diálogos son de ficción.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

El autor advierte que no cree que en Vall d´uixó exista la menor sombra de corrupción, ni tampoco en España.

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Intro.

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El sacristán de la iglesia del ángel dentro de la humilde parroquia sujeta la ostia sagrada entre sus dedos ante la lengua que asoma sonrosada y colgando del alcalde de Vall d´Uixó en espera de recibir el cuerpo del muerto. Espontáneo y melancólico entre una nube de incienso y de neftalina que arrastra un tufillo que le produce dolor en la nariz e incomodidad corporal, el sacristán, exclama atrapado en una nube de angustiosas sensaciones ambientales que le deprimen:

De acuerdo con la concepción corriente que tenemos en vall d´uixó con respecto a la corrupción, esta consiste en el medio natural donde llevar a cabo los intereses personales y colectivos para poder vivir.

Amen- dice el alcalde aceptando la confirmación o la información.

Mete el sacristán la ostia en la lengua del alcalde que cómo los camaleones una vez atrapan el alimento, la enrolla; besa la mano del sacristán satisfecho.

Libre de pecado y limpio, con todo perdonado sale a la calle.

Escena I. Todos los pobres son honrados.

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Chabolas de la montaña de San Antonio sobre el barrio de gente honrada y pobre de texas; ambiente de paz y aromas a tomillo y romeros reverdecidos en febrero rodean los lugares donde no ha caído el escombro de alguna nueva caseta ilegal para asentar a familia de desarraigados. La armonía con la naturaleza se quebranta con el sonido del martillazo, el ruido del taladro, un chillido cacofónico de alguna desavenencia familiar, también hay cabida en este numen para las risas y las palmas, compañera estrafalaria de alguna extraña alegría goyesca que suelen tener las personas pobres y honradas que viven en estos lugares.

El sol amarillea las fachadas ocres de los muros hechos de fino ladrillo barato, y ropa tendida en un alambre entre árboles de ramas amputadas para calentarse en el invierno.

Entre montones de chatarra, leña y escombros, Pedrín, el hijo de la Colorines, flaco y amarillento, falto de varios dientes, habla cerca de la valla del corral sujetando un cuenco de alimento para los pollos en las manos con su vecino Miguelín, el platanero. Este descarga de mal humor una rama de plátanos marroquí de contrabando de una vieja y destartalada C-15. Ante su pobreza se queja amargo de la marcha del negocio mezclando sus problemas con la situación del país.

-Ya no se venden plantaos cómo antes. Pedrín. Maldita crisis. Los impuestos acribillan a uno, la gasolina está por las nubes, y el precio del plátano de canarias ha subido para la reventa. La competencia aprieta, y tienes que vender más barato y traer parte del material de contrabando y del extranjero. (Aparte, suspirando depresivo) tras todos estos esfuerzos. (Ahora mira los ojos pardos de Pedrín y sube el tono dramático)

¿Que le queda al intermediario?

– Pedrín hace gesto de no saber que responder-

– Nada Pedrín, nada (contesta con los plátanos al hombro)

– No puedes ir de honrado, o te matan esos desgraciados funcionarios-con rabia e impotencia se queja Miguelín de la marcha del país, aunque en el fondo se queja de que gana menos con sus plátanos.

-La culpa de es la corrupción, son todos unos mangantes- con indignación se lamenta Pedrín de la suerte de su amigos siguiendo los argumento de la televisión.

-Yo a todos esos ladrones los fusilaría- se exaspera Miguelín ante el recuerdo amargo de una factura que no puede pagar.

Solo saben vivir a costa de la gente honrada- sigue la comparsa a Miguelín creyendo firmemente que los ladrones son los otros. En el gesto de Pedrín hay furia política, mece con la escudilla la comida de los pollos que pían inquietos en el corral, tira del balanceo algo de avena y salvado de trigo.

Hace falta una república- afirma docto Miguelín.

Que gobierne el pueblo- replica bolchevique Pedrín que avanza un paso quedando iluminadas en un claro de sol las manchas de hollín de su rostro.

Pedrín, Pedrín- se escucha una voz desgarrada de la madre llamar al mancebo. Ven a casa que hay que bañar al abuelo, y yo no puedo moverlo. Se ha hecho de vientre.

Voy madre- replica de mala gana el mancebo.

Oye- exclama Meguilín antes de que se vaya el muchacho- ¿sabéis algo del agua?

Mi padre y varios vecinos están hablando con Vilaba y el alcalde sobre el asunto.

Escena II. La reunión con el concejal de urbanismo.

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Farándules de San Antonio en traje de domingos, en imitación a las tramas de corrupción de la televisión, halagos a las autoridades, dádivas, buenas intenciones, palabras comedidas, aspecto de ser gente unida y de bien.

Llevan un rato saludándose, diciendo lo encantados que están, lo bien que va todo y sonriendo.

Vilaba, concejal de urbanismo, reclinado cómo un sapo sobre una charca cenagosa, saca de un dossier unos papeles. Sujeta el informe firmado por el alcalde con semblante de Poncio Pilatos.

El informe sobre el agua es desfavorable- sentencia.

Los honrados moradores de San Antonio en ese momento se erizan y se quejan agrios y caricaturesco de su suerte haciendo aspavientos con las manos, girando cómo peonzas inquietas sobre si mismas, dirigiéndose miradas de víctimas de un sistema opresor que agrede a los pobres.

HUMMM, Hummmm. Sin agua no podemos vivir- exclama el compadre Martín ronroneando cómo un gato.

Siempre pagamos los mismos, los pobres- hace mitin político de izquierdas recordando sus años de delegado sindical de UGT Fabián.

Vilaba, con amarga sonrisa de enano bufón, tras dejar que se desahoguen pide silencio.

Caballeros, el informe es desfavorable porque las casetas de San Antonio son ilegales, el Ayuntamiento no puede ir contra la ley.

-Si cuando os interesa- les acusa Fabian poseído por su furor de viejo delegado sindical que cobro 30.000 euros de una azulejera por hundir una negociación colectiva.

Vilaba, que escucha las coplas de la corrupción y sabe que está ante gente de bien, que acepta el mundo tal y cómo es, sin memeces idealistas les tranquiliza.

-Nadie excepto la ley dice que ustedes no tengan derecho a tener agua, ni a vivir cómodamente cómo reyes haciendo lo que les da la gana en sus casetas ilegales con piscina y jacuzzi. Solo les decimos que el informe es desfavorable, eso solo es un legalismo, pero eso no significa nada. Hemos hablado con facsa, les hemos pasado el informe y comentado el caso. Ellos están interesados en tenerles de clientes. SI ustedes hacen las zanjas, y zanja abierta, zanja tapada, aquí no pasa nada. Ustedes pagan lo que les pida facsa y san se acabo el asunto. ¿ Vale? ( con misterio y en tono confidencial, bajando la voz) Pero les recuerdo que tiene que ser rápidos.

( Gesto de los sordomudos con el dedo en la boca del enano concejal haciendo Chissss)

Los asistentes repiten el gesto y otros hacen el de la cremallera en la boca.

Añade el viejo zorro Vilaba:

Deben tener mucho cuidado en que nadie pregunte ni haga fotos.

Martín, pregunta astuto cómo un gato con el que tiene cierto parecido:

Miau, miau, ¿ Y si alguien hace una foto o manda a la policía local para que pida las licencias de obra?

Vilaba, girando 180 grados su sillón de despacho, de espalda a la luz y a los asistentes, grave responde:

Es cosa suya lo que tengan que hacer en ese caso. El Ayuntamiento negara cualquier negociación con ustedes, dirá que no permitió ninguna obra ilegal. Aquí entre mis manos tengo un informe negativo que nos exime de todo. Jajaaaa.

Los vecinos satisfechos piden permiso para salir y Vilaba de espaldas les despide sin mirarlos riéndose cómo un idiota enano.

Jaaaaaaaaaaaaaa.

Jaaaaaaaaaaaaaaa.

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Escena III. Las obras llegan por fin y la hermandad en la colonia de San Antonio.

Súbita claridad en la mente de los vecinos de San Antonio que resuena cómo cohetes. Explota una hermandad que nunca han tenido en un lugar de conflictos vecinales ante la promesa de que llegue el agua a esas casetuchas que durante más de 30 años han bebido de las aguas de las lluvias que se recogen en aljibes.

Las discrepancias habituales entre ellos se disipan cómo las tormentas en vall d´uixó debido a la capa de ozono, y se prometen ayuda mutua en el proyecto.

Felipe- llama Joaquín a la puerta de su cuñado sereno y varonil, abierto de piernas cómo el Coloso de rodas y sujetando palillo entre dientes amarillos. Su figura de monigote semeja al de una garza.

Se escuchan venir unos pasos y el chirriar de la puerta.

¿Qué estas ideando?- pregunta amenazante Felipe espantado ante la presencia de su cuñado con el que no se habla desde hace tres años porque cree que le hace brujería para que no les den fruto las tomateras.

Ofrecerte agua-le dice con mirada vidriosa y victoriosa Joaquín.

¿Lo habéis conseguido?- pregunta suspicaz y pensando de nuevo que es brujo.

¿Cuánto dinero es?- le pregunta cerrando un ojo.

400, no es mucho, si tienes problemas te los dejo- explica con seguridad de que no es problema para él pagar eso ni dejárselo en el caso de que no pudiera.

Está bien, está bien- asiente Felipe.

Mañana a las siete con el pico en la curva del muerto- le indica Joaquín

Cierra la puerta el cuñado, y se santigua sobrecogido mientras la hermana pregunta- ¿quién era?

Nadie- responde Felipe sacando una bolsa de alpiste que vuelca sobre el comedero de los periquitos, observa el ajetreo de los animales y cómo unos compiten con otros por el alimento. Al rato va al cuarto de las herramientas donde tiene envuelto con la bandera de España un viejo pico con dedicatoria en el mango de los constructores Hermanos Ventura. Lo saca con cuidado y lo acaricia con cariño.

¡Cuánto tiempo coño! vas a volver a picar cómo en los viejos tiempo de Aznar y Zapatero.

La mañana llega desganada. Al claror del alba se dan cita los farándules de San Antonio.

Sus espaldas se doblan unidas sobre la tierra dura, y todos a una tiran de picos y palas conmovidos por su hazaña.

Cantan con entusiasmo mientras pican una canción de una película Norteamericana que va de unos forajidos condenados a trabajos forzados por atracar trenes, peleas en burdeles, disparar a indios borrachos, cómo condena tienen que hacer unas zanjas para llevar el agua a la hija del alcalde del pueblo que está muy buena y se va a casar con un banquero.

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La canción de los farandules de San Antonio:

Voy a ver a mi Luisa,

Voy al Misisipi.

Voy a ver a mi Luisa,

Voy al Misisipi.

Y cuando la vea,

La voy a besar.

Y todo el dolor de su ausencia,

Entre sus piernas lo voy a vengar.

HUMMMMMMM

Cómo me gusta el coño de mi Luisa.

Se la voy a meter hasta el fondo,

Por eso, por eso, oh hermano,

Voy a ver a mi luisa,

Voy al Misisipi.

Voy a ver a mi luisa,

Voy al Misisipi.

Y si un sheriff me dice detente,

Le disparo.

Porqué, Oh hermano:

Voy a ver a mi luisa,

Voy al Misisipi.

Voy a ver a mi luisa,

Voy al Misisipi.

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Mientras pican hay un gran espíritu y energía positiva en todos ellos.

Los niños de San Antonio son estratégicamente apostados en los cruces de caminos. Vigilan los ojos inquietos de gente que no es vecina.

IV. Siempre pasa un tonto por donde no debe.

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EL joven Cacambo, rastafari, miembro del 15-M, y de la asamblea de parados de Vall d´uixó, se entretiene esa mañana haciendo fotos para un concurso de Antena Tres sobre fotos de pueblos con un premio al ganador de 500 euros.

Sube por el camino de San Antonio para hacer fotos a la ermita, y panorámicas desde allí a las cuevas de San José.

Al cruzarse con los farándules observa las obras en un lugar donde está prohibido la construcción, hace con disimulo una foto, y pregunta con la ingenuidad de un 15-M:

¿Qué estáis construyendo? ¿Necesitáis gente? Yo cobro la hora barata.

Vete a otro lugar a pedir faena perroflauta- le grita Miguelín desde la zanja al volver la cara y contemplar el aspecto desagradable de un rastafi , que además está fumando un porro.

-Pero bueno, yo no te he faltado al respeto gilipollas- balbucea el rastafari ofendido.

Aquí nadie sabe lo que hacemos, ni siquiera Dios- Pedrín que es de España 2.000 y testigo de Jehová, sale de la zanja chulito y sucio sujetando el azadón.

Cacambo molesto mira inquieto sin saber donde se ha metido.

Poco apoco las buenas y honradas personas de San Antonio lo van cercando con palos y piedras en las mano.

Se escucha a algunos vecinos decir al ver la cámara:

Por sus malas artes nos quitaran el agua.

Cacambo, que escucha esos comentarios suplica.

Pero si yo no he dicho nada. Estoy… estoy…

Ha hecho fotos- dice un niño moreno y anémico que vigilaba.

No es cierto- contesta Cacambo al niño con semblante de preocupación- he hecho una foto en la cuesta, pero es panorámica del pueblo, no a ustedes (llora) lo juro por…

¿Nos chuleas? Aquí las fotos no nos gustan- resuelve Joaquín de forma bárbara cogiendo la cámara.

Que te vamos a pegar una paliza- anima un anciano sin dientes, encorvado y reseco que contemplaba las obras a la sombra de un almendro. El anciano llegó a las 30 casetuchas de San Antonio el día de San Valentín cuando conoció en el cementerio a la Rosalia, recientemente viuda con la que se ha amancebado.

Una piedra de alguien libre de pecado cae sobre el rostro de Cacambo que intenta escapar cuando Martín, por la espalda le mete dos dedos de acero toledano que brota de la costilla del joven Cacambo que grita retorciéndose cómo una lombriz partida por el azadón de un campesino:

Ay, ay, ay. Muerto soy.

Los vecinos se quedan sobrecogidos y asombrados, incluso Martín, que sin ser conciente todavía de los que ha hecho con reflejos gatunos exclama:

Miau, aquí estamos todos juntos en esto.

Zanja abierta, zanja tapada- exclama el viejo que se ríe de la muerte de Cacambo.

Cacambo es tirado a la zanja entre todos y cubierto por hormigón.

Angelillo de Uixó.

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La corrupción en vall d´Uixó une y ayuda a los pobres. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.