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Paco Zanjas. La uixoliada.

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Coro de los vecinos afectados por las obras, con el camión de bomberos refrescando la zona.

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Nuevamente a nuestra vista están las cloacas de esta ciudad.

No ha pasado ni un año,

y vuelta a empezar.

Levantando bordillos y haciendo zanjas.

Cada año lo mismo.

Las zanjas.

Nadie sabe lo que hacen,

Los que levantan los bordillos.

La mayoría pensamos que nada.

Por lo menos bueno,

ni mucho menos bien.

Coro del Apoderado de la empresa.

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Es mentira lo que opinan, opinión publica.

Las cañerías si están así, es por su culpa.

Si fueran buenos ciudadanos ,

no pasarían estas cosas.

Las cañerías se deben revisar ,

y si hablaran,

a ustedes les culparían de su mal funcionamiento.

Para nosotros las tuberías son cómo nuestras hijas.

En ellas ponemos cariño, amor, y empeño.

Otra cosa no sabemos hacer, más que repararlas.

Tengan paciencia,

en una semana nos marcharemos a otro lugar.

Coro de Paco.

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Oh vall d”uixó,

estás nuevamente descubierta,

y ni han pasado 366 días.

Mañana se cumpliría el aniversario.

Desde el último alzamiento.

Cada año pasa cómo las navidades,

que las zanjas se adelantan.

Ya nos volvemos a despertar,

en nuestras casa atrapados.

Con la valla junto a la puerta,

y el albañil apoyado en la ventana,

junto a su pala.

Basta ya.

Oh pueblo de mi alma,

yo que me criado entre tus zanjas y desagües,

En vez de deslumbrar por tus venerable fuentes,

brillas por tus cloacas.

En esta ciudad no hay nada en la superficie.

más que la mierda circulando por el subterráneo a nuestra vista.

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Angelillo de Uixó. Escrito realizado en la biblioteca de Uixó mientras ardía la peluquería que esta anexa a este edificio y los obreros hacían las zanjas.


Paco Zanjas. La uixoliada. by ´ngel Blasco Gimenez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en /angelillo201.wordpress.com.

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La corrupción en vall d´Uixó une y ayuda a los pobres.

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Ésta historia pretende demostrar las ventajas de la corrupción del PP cómo modelo social frente al legal.

Advertencia: lo único real en ésta historia es la trama con una empresa de aguas en unas casetas ilegales y el informe del Ayuntamiento de Vall d´Uixó.

No se pretende nada más que dar a conocer la corrupción cómo algo bueno para todos, también para los pobres.

Los personajes y diálogos son de ficción.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

El autor advierte que no cree que en Vall d´uixó exista la menor sombra de corrupción, ni tampoco en España.

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Intro.

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El sacristán de la iglesia del ángel dentro de la humilde parroquia sujeta la ostia sagrada entre sus dedos ante la lengua que asoma sonrosada y colgando del alcalde de Vall d´Uixó en espera de recibir el cuerpo del muerto. Espontáneo y melancólico entre una nube de incienso y de neftalina que arrastra un tufillo que le produce dolor en la nariz e incomodidad corporal, el sacristán, exclama atrapado en una nube de angustiosas sensaciones ambientales que le deprimen:

De acuerdo con la concepción corriente que tenemos en vall d´uixó con respecto a la corrupción, esta consiste en el medio natural donde llevar a cabo los intereses personales y colectivos para poder vivir.

Amen- dice el alcalde aceptando la confirmación o la información.

Mete el sacristán la ostia en la lengua del alcalde que cómo los camaleones una vez atrapan el alimento, la enrolla; besa la mano del sacristán satisfecho.

Libre de pecado y limpio, con todo perdonado sale a la calle.

Escena I. Todos los pobres son honrados.

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Chabolas de la montaña de San Antonio sobre el barrio de gente honrada y pobre de texas; ambiente de paz y aromas a tomillo y romeros reverdecidos en febrero rodean los lugares donde no ha caído el escombro de alguna nueva caseta ilegal para asentar a familia de desarraigados. La armonía con la naturaleza se quebranta con el sonido del martillazo, el ruido del taladro, un chillido cacofónico de alguna desavenencia familiar, también hay cabida en este numen para las risas y las palmas, compañera estrafalaria de alguna extraña alegría goyesca que suelen tener las personas pobres y honradas que viven en estos lugares.

El sol amarillea las fachadas ocres de los muros hechos de fino ladrillo barato, y ropa tendida en un alambre entre árboles de ramas amputadas para calentarse en el invierno.

Entre montones de chatarra, leña y escombros, Pedrín, el hijo de la Colorines, flaco y amarillento, falto de varios dientes, habla cerca de la valla del corral sujetando un cuenco de alimento para los pollos en las manos con su vecino Miguelín, el platanero. Este descarga de mal humor una rama de plátanos marroquí de contrabando de una vieja y destartalada C-15. Ante su pobreza se queja amargo de la marcha del negocio mezclando sus problemas con la situación del país.

-Ya no se venden plantaos cómo antes. Pedrín. Maldita crisis. Los impuestos acribillan a uno, la gasolina está por las nubes, y el precio del plátano de canarias ha subido para la reventa. La competencia aprieta, y tienes que vender más barato y traer parte del material de contrabando y del extranjero. (Aparte, suspirando depresivo) tras todos estos esfuerzos. (Ahora mira los ojos pardos de Pedrín y sube el tono dramático)

¿Que le queda al intermediario?

– Pedrín hace gesto de no saber que responder-

– Nada Pedrín, nada (contesta con los plátanos al hombro)

– No puedes ir de honrado, o te matan esos desgraciados funcionarios-con rabia e impotencia se queja Miguelín de la marcha del país, aunque en el fondo se queja de que gana menos con sus plátanos.

-La culpa de es la corrupción, son todos unos mangantes- con indignación se lamenta Pedrín de la suerte de su amigos siguiendo los argumento de la televisión.

-Yo a todos esos ladrones los fusilaría- se exaspera Miguelín ante el recuerdo amargo de una factura que no puede pagar.

Solo saben vivir a costa de la gente honrada- sigue la comparsa a Miguelín creyendo firmemente que los ladrones son los otros. En el gesto de Pedrín hay furia política, mece con la escudilla la comida de los pollos que pían inquietos en el corral, tira del balanceo algo de avena y salvado de trigo.

Hace falta una república- afirma docto Miguelín.

Que gobierne el pueblo- replica bolchevique Pedrín que avanza un paso quedando iluminadas en un claro de sol las manchas de hollín de su rostro.

Pedrín, Pedrín- se escucha una voz desgarrada de la madre llamar al mancebo. Ven a casa que hay que bañar al abuelo, y yo no puedo moverlo. Se ha hecho de vientre.

Voy madre- replica de mala gana el mancebo.

Oye- exclama Meguilín antes de que se vaya el muchacho- ¿sabéis algo del agua?

Mi padre y varios vecinos están hablando con Vilaba y el alcalde sobre el asunto.

Escena II. La reunión con el concejal de urbanismo.

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Farándules de San Antonio en traje de domingos, en imitación a las tramas de corrupción de la televisión, halagos a las autoridades, dádivas, buenas intenciones, palabras comedidas, aspecto de ser gente unida y de bien.

Llevan un rato saludándose, diciendo lo encantados que están, lo bien que va todo y sonriendo.

Vilaba, concejal de urbanismo, reclinado cómo un sapo sobre una charca cenagosa, saca de un dossier unos papeles. Sujeta el informe firmado por el alcalde con semblante de Poncio Pilatos.

El informe sobre el agua es desfavorable- sentencia.

Los honrados moradores de San Antonio en ese momento se erizan y se quejan agrios y caricaturesco de su suerte haciendo aspavientos con las manos, girando cómo peonzas inquietas sobre si mismas, dirigiéndose miradas de víctimas de un sistema opresor que agrede a los pobres.

HUMMM, Hummmm. Sin agua no podemos vivir- exclama el compadre Martín ronroneando cómo un gato.

Siempre pagamos los mismos, los pobres- hace mitin político de izquierdas recordando sus años de delegado sindical de UGT Fabián.

Vilaba, con amarga sonrisa de enano bufón, tras dejar que se desahoguen pide silencio.

Caballeros, el informe es desfavorable porque las casetas de San Antonio son ilegales, el Ayuntamiento no puede ir contra la ley.

-Si cuando os interesa- les acusa Fabian poseído por su furor de viejo delegado sindical que cobro 30.000 euros de una azulejera por hundir una negociación colectiva.

Vilaba, que escucha las coplas de la corrupción y sabe que está ante gente de bien, que acepta el mundo tal y cómo es, sin memeces idealistas les tranquiliza.

-Nadie excepto la ley dice que ustedes no tengan derecho a tener agua, ni a vivir cómodamente cómo reyes haciendo lo que les da la gana en sus casetas ilegales con piscina y jacuzzi. Solo les decimos que el informe es desfavorable, eso solo es un legalismo, pero eso no significa nada. Hemos hablado con facsa, les hemos pasado el informe y comentado el caso. Ellos están interesados en tenerles de clientes. SI ustedes hacen las zanjas, y zanja abierta, zanja tapada, aquí no pasa nada. Ustedes pagan lo que les pida facsa y san se acabo el asunto. ¿ Vale? ( con misterio y en tono confidencial, bajando la voz) Pero les recuerdo que tiene que ser rápidos.

( Gesto de los sordomudos con el dedo en la boca del enano concejal haciendo Chissss)

Los asistentes repiten el gesto y otros hacen el de la cremallera en la boca.

Añade el viejo zorro Vilaba:

Deben tener mucho cuidado en que nadie pregunte ni haga fotos.

Martín, pregunta astuto cómo un gato con el que tiene cierto parecido:

Miau, miau, ¿ Y si alguien hace una foto o manda a la policía local para que pida las licencias de obra?

Vilaba, girando 180 grados su sillón de despacho, de espalda a la luz y a los asistentes, grave responde:

Es cosa suya lo que tengan que hacer en ese caso. El Ayuntamiento negara cualquier negociación con ustedes, dirá que no permitió ninguna obra ilegal. Aquí entre mis manos tengo un informe negativo que nos exime de todo. Jajaaaa.

Los vecinos satisfechos piden permiso para salir y Vilaba de espaldas les despide sin mirarlos riéndose cómo un idiota enano.

Jaaaaaaaaaaaaaa.

Jaaaaaaaaaaaaaaa.

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Escena III. Las obras llegan por fin y la hermandad en la colonia de San Antonio.

Súbita claridad en la mente de los vecinos de San Antonio que resuena cómo cohetes. Explota una hermandad que nunca han tenido en un lugar de conflictos vecinales ante la promesa de que llegue el agua a esas casetuchas que durante más de 30 años han bebido de las aguas de las lluvias que se recogen en aljibes.

Las discrepancias habituales entre ellos se disipan cómo las tormentas en vall d´uixó debido a la capa de ozono, y se prometen ayuda mutua en el proyecto.

Felipe- llama Joaquín a la puerta de su cuñado sereno y varonil, abierto de piernas cómo el Coloso de rodas y sujetando palillo entre dientes amarillos. Su figura de monigote semeja al de una garza.

Se escuchan venir unos pasos y el chirriar de la puerta.

¿Qué estas ideando?- pregunta amenazante Felipe espantado ante la presencia de su cuñado con el que no se habla desde hace tres años porque cree que le hace brujería para que no les den fruto las tomateras.

Ofrecerte agua-le dice con mirada vidriosa y victoriosa Joaquín.

¿Lo habéis conseguido?- pregunta suspicaz y pensando de nuevo que es brujo.

¿Cuánto dinero es?- le pregunta cerrando un ojo.

400, no es mucho, si tienes problemas te los dejo- explica con seguridad de que no es problema para él pagar eso ni dejárselo en el caso de que no pudiera.

Está bien, está bien- asiente Felipe.

Mañana a las siete con el pico en la curva del muerto- le indica Joaquín

Cierra la puerta el cuñado, y se santigua sobrecogido mientras la hermana pregunta- ¿quién era?

Nadie- responde Felipe sacando una bolsa de alpiste que vuelca sobre el comedero de los periquitos, observa el ajetreo de los animales y cómo unos compiten con otros por el alimento. Al rato va al cuarto de las herramientas donde tiene envuelto con la bandera de España un viejo pico con dedicatoria en el mango de los constructores Hermanos Ventura. Lo saca con cuidado y lo acaricia con cariño.

¡Cuánto tiempo coño! vas a volver a picar cómo en los viejos tiempo de Aznar y Zapatero.

La mañana llega desganada. Al claror del alba se dan cita los farándules de San Antonio.

Sus espaldas se doblan unidas sobre la tierra dura, y todos a una tiran de picos y palas conmovidos por su hazaña.

Cantan con entusiasmo mientras pican una canción de una película Norteamericana que va de unos forajidos condenados a trabajos forzados por atracar trenes, peleas en burdeles, disparar a indios borrachos, cómo condena tienen que hacer unas zanjas para llevar el agua a la hija del alcalde del pueblo que está muy buena y se va a casar con un banquero.

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La canción de los farandules de San Antonio:

Voy a ver a mi Luisa,

Voy al Misisipi.

Voy a ver a mi Luisa,

Voy al Misisipi.

Y cuando la vea,

La voy a besar.

Y todo el dolor de su ausencia,

Entre sus piernas lo voy a vengar.

HUMMMMMMM

Cómo me gusta el coño de mi Luisa.

Se la voy a meter hasta el fondo,

Por eso, por eso, oh hermano,

Voy a ver a mi luisa,

Voy al Misisipi.

Voy a ver a mi luisa,

Voy al Misisipi.

Y si un sheriff me dice detente,

Le disparo.

Porqué, Oh hermano:

Voy a ver a mi luisa,

Voy al Misisipi.

Voy a ver a mi luisa,

Voy al Misisipi.

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Mientras pican hay un gran espíritu y energía positiva en todos ellos.

Los niños de San Antonio son estratégicamente apostados en los cruces de caminos. Vigilan los ojos inquietos de gente que no es vecina.

IV. Siempre pasa un tonto por donde no debe.

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EL joven Cacambo, rastafari, miembro del 15-M, y de la asamblea de parados de Vall d´uixó, se entretiene esa mañana haciendo fotos para un concurso de Antena Tres sobre fotos de pueblos con un premio al ganador de 500 euros.

Sube por el camino de San Antonio para hacer fotos a la ermita, y panorámicas desde allí a las cuevas de San José.

Al cruzarse con los farándules observa las obras en un lugar donde está prohibido la construcción, hace con disimulo una foto, y pregunta con la ingenuidad de un 15-M:

¿Qué estáis construyendo? ¿Necesitáis gente? Yo cobro la hora barata.

Vete a otro lugar a pedir faena perroflauta- le grita Miguelín desde la zanja al volver la cara y contemplar el aspecto desagradable de un rastafi , que además está fumando un porro.

-Pero bueno, yo no te he faltado al respeto gilipollas- balbucea el rastafari ofendido.

Aquí nadie sabe lo que hacemos, ni siquiera Dios- Pedrín que es de España 2.000 y testigo de Jehová, sale de la zanja chulito y sucio sujetando el azadón.

Cacambo molesto mira inquieto sin saber donde se ha metido.

Poco apoco las buenas y honradas personas de San Antonio lo van cercando con palos y piedras en las mano.

Se escucha a algunos vecinos decir al ver la cámara:

Por sus malas artes nos quitaran el agua.

Cacambo, que escucha esos comentarios suplica.

Pero si yo no he dicho nada. Estoy… estoy…

Ha hecho fotos- dice un niño moreno y anémico que vigilaba.

No es cierto- contesta Cacambo al niño con semblante de preocupación- he hecho una foto en la cuesta, pero es panorámica del pueblo, no a ustedes (llora) lo juro por…

¿Nos chuleas? Aquí las fotos no nos gustan- resuelve Joaquín de forma bárbara cogiendo la cámara.

Que te vamos a pegar una paliza- anima un anciano sin dientes, encorvado y reseco que contemplaba las obras a la sombra de un almendro. El anciano llegó a las 30 casetuchas de San Antonio el día de San Valentín cuando conoció en el cementerio a la Rosalia, recientemente viuda con la que se ha amancebado.

Una piedra de alguien libre de pecado cae sobre el rostro de Cacambo que intenta escapar cuando Martín, por la espalda le mete dos dedos de acero toledano que brota de la costilla del joven Cacambo que grita retorciéndose cómo una lombriz partida por el azadón de un campesino:

Ay, ay, ay. Muerto soy.

Los vecinos se quedan sobrecogidos y asombrados, incluso Martín, que sin ser conciente todavía de los que ha hecho con reflejos gatunos exclama:

Miau, aquí estamos todos juntos en esto.

Zanja abierta, zanja tapada- exclama el viejo que se ríe de la muerte de Cacambo.

Cacambo es tirado a la zanja entre todos y cubierto por hormigón.

Angelillo de Uixó.

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La corrupción en vall d´Uixó une y ayuda a los pobres. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.