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El camino se hace símbolo al andar.

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El siguiente poema es la unión natural de dos símbolos encontrados en el camino en mismo día, tras una tormenta surgieron en el camino una serpiente que engendro el nacimiento del arco iris sobre el barrio lumpen de texas.
Fueron filmados con una pequeña cámara en vall d´uixó en el rincón de Montesinos sorprendido por el aguacero.

I.
Dice el camino caminante,
no hay nada que tenga sentido al caminar,
hasta que lo vean tus ojos al andar.
Rostro gris,
grave reflejo en el espejo gótico,
una tarde de triste tormenta,
tormento en un barrio obrero
al que el sol del ocaso calienta.
Llenando cielo, monte, barrio y espejo
de un extraño y fantasmal arco iris
que penetra por la ventana
y te encuentra insatisfecho.
Galerías, soledades, de otra vida oculta,
tras el espejo del armario casto,
de cuyo espejo se escapa y cruza errante,
tu sombra.
Caminante que caminas blasfemando,
contra Dios y el estado
Laocoonte que has visto salir del monte,
el Leviatan contra ti desarmado.
Saluda la serpiente con escamas,
que sacude la chumbera moribunda.
Sueños con los que sueñas de pretéritos tiempos
de un paraíso perdido,
de los moriscos entre ribazos perdidos.
Piedras caídas
que ningún cíclope levantará.
Laocoonte con los pies inflamados
y llagas en la boca.
Has sido envenenado por la serpiente de Dios y el estado.
Angelillo de Uixó.
El camino se hace símbolo al andar. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

 

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Para ver la inocencia,

solo necesito contemplar a mis perros jugando sobre la hierba,

para escuchar la mentira,

solo tengo  que creer en la educación que he recibido,

Para sentir odio,

solo tengo que desear una corona de diamantes,

Para sentir amor,

solo tengo que sentarme en la hierba,

y desparecer en la sombra quieto,

abandonar la fuerza,

y ser flexible cómo un junco.

Angelillo de Uixó., Os dejo con imágenes de mis cachorros.

Licencia de Creative Commons
Retorno a la inocencia animal by Ángel Blasco Giménezis licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

Te quiero inferior: corazones en las tinieblas.

La siguiente historia está basada en hechos reales de mi psiquis.

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Dedicado a Donovan, de quien he sabido por ponerse en contacto conmigo a través de un comentario de un poema titulado: poema a Lau Rau a través de un incendio.

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interpolación:

Apocalypse Now ♦ El Horror (Coronel Kurtz ~ Marlon Brando)

Había oído hablar de forma incesante de un loco en vall d”Uixó al que el progreso y la sociedad habían dejado en la cuneta y los barrancos de su pueblo, sosteniendo una oscura lucha repleta de sombras, y un fascinante no saber donde estar.

vivía atrapado en un soledad primitiva y sangrienta. Sin duda su alma estaba predispuesta a sucumbir bajo el hechizo de lo oscuro, quizás por estar vacía. La soledad podía anidar y florecer en su corazón sin que algo tan doloroso y siniestro le produjera ningún efecto perturbador a su conciencia, más que el de provocar una locura coherente, inconscientemente lucida que buscaba, deseaba, y desde luego que yo temía hasta el horror. Imaginar que alguien así de inhumano era humano me espantaba, a la vez que me producía admiración.
Los barrancos abandonados de vall d”uixó poblaban su psiquis, incluso diría que habían conformado su alma. las sombras de los pájaros entre las ramas, el aleteo de las mariposas que se posaban en sus dedos, las enredaderas, las viejas raíces de los monumentales algarrobos, las emociones de los perros que le acompañaban, poblaban su mente oscura, salvaje, que cada día se sumergía más y más en unas densas tinieblas.

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Seguí su rastro por los barrancos. Había escrito con un cuchillo de campaña en la corteza de varios árboles muertos en lo más profundo de una sima casi impenetrable, cuyos troncos semejaban colmillos blanquecinos de marfil.

Amar por mí.

Su diabólico rastro y sus malditas enseñanzas se extendían entre pequeñas huertas clandestinas en los barrancos, donde malvivían sin apenas agua espinacas, rábanos, ajos… que sembraba entre la hojarasca de romeros,madreselvas, zarzaparrillas que se enredaban entre las piernas clavándose en la carne cuando quería seguir su rastro.
¿ Cómo lo hacia para no pincharse?
¿ por dónde entraba?
era un misterio, pero sin duda su comprensión de toda aquella salvaje y espantosa vegetación de barrancos le permitía meterse sin dificultad en los lugares más siniestros de vall d”uixó que desde hacía años ningún ojo humano había visto.
Tan solo las motos de trial y las bicicletas de montaña, portadores de la antorcha de la civilización, se aproximaban a su territorio para devastarlo.

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Las corrientes de humedad y el aire frío me sacudían el cuerpo que no estaba acostumbrado a semejante medio. El olor a podredumbre era el dueño del lugar, se mezclaba con largos intervalos de silencios en aquellos lugares estrechos, claustrofóbicos.
En aquellas lúgubres laderas, donde el sol nunca bajaba, crecía todo tipo de vegetación puntiaguda y abandonada de la mano de Dios que buscaba donde enredarse para encontrar el sol.
A veces, siguiéndole hallaba restos de simientes que había dejado para secar. Las cortezas de las vainas que las cubrían yacían junto a su simiente descascarillada, colocada dentro de secos huecos de garroferas. Otras veces encontraba su pensamiento escrito con pequeñas piedras, cómo si se resistiera en cierto modo a desaparecer de la humanidad, y quisiera dejar plasmado su idea del mundo.
Yo lo anotaba, y trataba de comprenderlo:
« las selvas avanzan en la propia civilización, hemos retorcido a esto: al salvajismo animal. Angelillo de Uixó.»

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los pájaros me observaban inquietos, avisándome de que no siguiera ese camino.
¿ A donde me conduciría?
Sin embargo yo deseaba verlo, quería hablarle, saber hasta que grado estaba loco, y sobre todo: devolverlo a la civilización.
toda aquella miseria inhumana, ancestral, primitiva, en la cual se desenvolvía su personalidad, causaba horror en mi mente.
¿ Si yo viviera en sus condiciones acabaría así?
No paraba de preguntármelo sin encontrar la respuesta.
Sin duda se trataba de una persona venida a menos, un ser inferior que extrañamente deseaba ser inferior y obtenía la fuerza en su propia inferioridad.
¿ Por que no tenía ganas de triunfar en una carrera?
.
¿ Por qué disfrutaba siendo odiado por sus vecinos que le veían moverse entre las sombras?

yo veía  en él un individuo que podía convertirse en un genio. Era posiblemente que con la instrucción adecuada pudiera llegar a convertirse en un personaje publico capaz de persuadir a la sociedad para que tuviera respeto por el medio ambiente. Sin embargo, tenía la sensación de que más bien odiaba la naturaleza.

En ocasiones había leído esculpido de su cincel y letra en las piedras cercanas a las fuentes:
Destruir todo.
destruir la tierra.
Nada debe sobrevivir.
El horror.
el horror.
el horror.

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Desde una colina a la que trepe pude ver las maquinas de motor diésel de los hermanos ventura humear destrozando los barrancos. EL denso gasóleo flotaba por el aire junto con el ruido de las cadenas oruga arrastrando la tierra.
las piedras eran destrozadas, y nubes de pájaros huían sin duda hacía donde estaba él, oculto, espiando los movimientos de la civilización y seguramente lo míos.
Sentía que estaba cerca. Un día, en la fuente de Garrut, en lo alto de unas piedras escuche gemir a un perro, y vi junto a él a un hombre de raza blanca, con la cabeza rapada a cero que me miraba.
¿ Era él?

Intente ir hacía allí, pero no encontré el camino más que tres horas después, y allí ya no quedaba rastro de nada, cómo si hubiera sido una pesadilla lo que vi y escuche.

Notaba cómo mi mente se iba perdiendo poco a poco. La soledad, el cansancio de la búsqueda de la locura, la sensación de tiempo improductivo e infelicidad me volvían inmoral, y me distanciaban de mis semejantes. Quería abandonar la búsqueda, cuando en medio de una senda cuya vegetación era escasa y permitía la visibilidad, observe colgando de las únicas  ramas de un almendro una bufanda con un sobre. Me acerque a ella, con cuidado, y con un mal presentimiento de que se tratará de un mensaje de él.
Comprobé que contenía un sobre: una carta dirigida a mi:
Estimado Donovan, me siento muy agradecido de que hayas contactado conmigo. Lanza al aire la semilla que contiene el sobre.
Obedecí las instrucciones y una nube de gorriones alborotados bajaron a comer la simiente.
había algo hermoso y desagradable en su frenético salvajismo, en las danzas de las aves, en su lucha por arrebatar a su vecino algo de aquel miserable grano.
Me senté desconcertado sobre unas piedras tras recoger varias plumas de gorrión que coloque sobre mi oreja.
Comenzaba a notar que me estaba convirtiendo en un salvaje. Nada me importaba, y notaba cómo todo a mi alrededor tenía espíritu, vida propia. Me faltaba la concentración y no diferenciaba entre lo que era real y lo que era soñado, cómo en el principio de los tiempos cuando en el hombre lo irracional, lo subconsciente estaba mucho más vivo que hoy,  y donde los dos hemisferios cerebrales aún estaban conectados.

Eche a caminar buscando a aquel loco.
¿ era real todo aquello?
Ya no lo sabia.
Me tire al suelo llorando, impotente.
mi móvil entonces sonó.
Me llamaba mi jefe, quería una explicación de por qué hacía tres días que no iba a trabajar.
Tres días, pensé.
Había perdido la noción del tiempo en mi búsqueda.

Angelillo de Uixó.
Te quiero inferior: corazones en las tinieblas by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

La trampa de la Peña Pastora.

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I.

http://patrimonienextincio.blogspot.com.es/2014/04/las-trincheras-de-pena-pastora.html

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Extendido en la cama, mareado, con calambres en las piernas a causa del viaje que acaba de terminar, empiezan las dudas en Angelillo de uixó. Escucha con atención, reflexivo, las palabras, las opiniones, de sus compañeros de viaje, dos historiadores en historia contemporánea.

Los interrogantes, las sospechas, las incertidumbres, le persiguen y atormentan.

Cada uno tiene una opinión, una forma de sentir de lo que ha visto en Peña Pastora.

Cada vida humana que pisa ese bosque, que se enfrenta  a sus vestigios a través de sus emociones, razones y espiritualidad, cambia para siempre.

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II.

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En el cuarto penetra una luz blanquecina a través de la ventana. Desde allí ve Vall d´Uixó envuelto en una nube fina de humedad muerta, sin viento.

Su mente siguen en el pueblo de Ain, en la Peña Pastora. La imagen en su cumbre del espacio vació del poblado Ibérico del que no queda nada más que fragmentos de cerámica y ese claro en su cumbre, cerca de los dioses, alejados esos hombres del fértil valle . Alrededor del poblado, trincheras del ejercito republicano de la guerra civil.

Tapándose hasta la garganta con una manta , su voz en soledad, sintiéndose mal consigo mismo por no poder hacer comprender al resto de personas su sufrimiento habla consigo mismo a los demás:

III.

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“Mi cuerpo desde que ha entrado en contacto con ese lugar arde. El bosque en Peña Pastora es viejo, quejumbroso, violento. No había una solo árbol nuevo en toda la zona. ¿ Por qué?

Durante el ascenso, de varias horas, el sol no ha penetrado en la floresta. La pared rocosa por la que ascendíamos estaba repleta de un musgo espeso, verde intenso y muy oloroso que crecía orientado hacia al sur en vez de hacia el norte. Las piñas caían a nuestro paso de ramas podridas.

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En ciertos lugares, cientos de pinos de troncos grisáceos derribados quien sabe porque fuerza ,bloqueaban las sendas, y otros arboles crecían alrededor del sendero en horizontal, cómo brazos de gigantes Laocontes luchando contra serpientes se abalanzaban contra nosotros arrojándonos dentro de las trincheras, convertidas en camino. Solo por ellas se puedía seguir hasta la cima.

El bosque nos negaba el paso.

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Dentro de las trincheras, encajonados en ese laberinto de suelo cubierto de turba y hojarasca, cada paso se volvía ruidoso, sospechosos, intenso, traidor, al crujir las hojas, las pequeñas ramas arrastradas hasta allí. Caminábamos cómo si pisáramos cadáveres centenarios en un laberinto de piedra. Las paredes estrechas, repletas de agujeros de balas donde el musgo, los helechos enraizaban entra las fisuras, y cargados de gotas blancas  nuestros rostros se reflejaban.

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Al acercarme a una gota, he visto reflejada una cara que no era la mía y al alzar la cabeza horrorizado todo había cambiado. La trinchera había terminado. Mis compañeros me esperaban junto a un árbol esquelético, amarillento y carcomido. Me han dado la mano para salir y hemos cambiado de ruta. Otra vez estábamos en el sendero del bosque que se abría a unos claros donde se observaban pueblos cómo Alcudia de Veo, Altura, Geldo. Bajo el sol se veía un paisaje de vida sencilla, tranquila, honesta, cómo si en eso lugares no existieran las tristezas, ni las trampas, ni nada hubiera cambiado desde hace mil años.

Luz,

esperanza,

vida.

Sonido lejano de campanas.

Coches por estrechas carreteras.

Un autentico infierno.

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A nuestra espalda estaba la oscuridad, el bosque, el silencio, las trincheras medio cubiertas, el misterioso poblado ibérico, senderos que no llevan a ninguna parte o quizás a todos los lugares-

¿ sabemos comprender todos las señales que nos ha dejado la república en los bosques?

¿ Podemos comprender todos los cambios en la naturaleza y en hombre?

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Angelillo de Uixó.


La trampa de la Peña Pastora. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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La niebla en Vall d´uixó.

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I. Descripción científica del fenómeno.

 

Desde las marinas islas Columbretes frente al valle de Uixó, se desatan los hinchados vientos de levante en primavera, empujando cómo las velas de una carabela, las nubes que forman un mar lechoso que se adentra misterioso y diabólico entre las rocas que forman el valle de Uixó. Flota sin movimiento cubriendo los límites que desaparecen a la vista.

A los errantes bancales dormidos al abandono llega la vaporosa niebla con su color del algodón. En ellos, algún nostálgico o persona de ciudad de ideas progresistas caída en este lugar, se esfuerza en revivir antiguas tradiciones y cultiva alguna cosa: un almendro, una higuera, incluso garbanzos o patatas.

Las nubes, infecundas en estos lugares pasan de largo para desesperación de los aficionados a la agricultura, pero las nieblas espesas, húmedas, jabonosas, son frecuentes en ciertas épocas del año; quedándose atrapada entre las zarzas de los secos barrancos repletos de alimañas muertas, calaveras de perros, gatos, incluso corderos. Se introduce bajo la porosa tierra, entre las raíces, penetra hasta muy adentro de las cuevas de las montañas donde duermen enormes culebras verdes enroscadas en las oquedades con sus presas asesinadas entre los nudos que forman su cuerpo retorcido. Arriba, el aliento de los murciélagos palpita junto su corazón que suena terrorífico y espantoso dentro de la caverna. Confiado en sus garras afiladas, cuelga en negro enjambre satánico cabeza abajo mientras descansan, son también humedecidos por la niebla.

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II. La huerta de Cacambo.

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Cacambo consulta en el foro de internet de infojardín sobre si un par de paquetes que ha comprado en el mercadona de garbanzos y soja son aptos para el cultivo o pueden ser transgénicos. Ha germinado varias semillas para plantarlos en el bancal. Al debate se suman muchos aficionados a la agricultura contando sus experiencia positivas y negativas con germinados de supermercados, y terminan hablando del triste episodio ocurrido con un perro abandonado y la catástrofe que espera a la humanidad con los germinados transgénicos, además de mencionar un meteorito que se acerca a la tierra y provocará el fin de todos los jardines del mundo.

Resueltas sus dudas sale con los garbanzos germinados para probar. Mira al cielo pensando en el meteorito, después hacia el horizonte que ha desparecido.

 

  • Por Cibeles y Demeter, la tierra no está- exclama sobrecogido al observar la niebla que oculta la tierra. Camina errabundo, cómo un judío o un gitano.

La humedad se mete por su garganta, una suave camisa blanca y unos pantalones de pana, en honor a los campesinos de la república cubren su cuerpo que acaba de pasar por un proceso gripal.

Avanza a ciegas, cómo un discapacitado que no puede ver, sujeta entre sus manos la fuente con garbanzos germinados.

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Con muchos esfuerzos, dando un rodeo tras perderse varias veces, llega al primer bancal.

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Asombrado llora de emoción, con esfuerzo, en un claro donde se ha disipado la niebla puede ver sus patatas que han salido de un día para otro gracias sin duda al fenómeno de la niebla. Saca fotos con el flash para enviar a infojardín y ser la envidia de otros perroflautas. Hace un comentario poético antes de dar al botón de enviar:

Oh hermanos, la naturaleza cobra impulso los días de nieblas en el valle de Uixó, las plantas crecen vertiginosamente. Es un milagro. Amen.

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Mientras escarba unos hoyos tanteando con las manos para meter la simiente de los garbanzos, escucha un ruido extraño. La niebla arremete con más intensidad en ese instante. Mira hacia todos lados pero no ve nada. Sin embargo, se sigue escuchando ese sonido inhumano en el otro bancal donde ha plantado espinacas. Son una suerte de aullidos salvajes. Con sigilo se dirige allí.

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Agarrando un palo, se acerca asustado, encorvado, pensando en que se tendrá que luchar con algún animal que vive en la niebla y sale en primavera.

Los ruidos, los aullidos son cada vez más altos.

Debe estar herido- piensa.

La niebla se disipa un poco, y ve cómo los caballones que había realizado están rotos en ese punto. Las espinacas aun tiernas están aplastadas, el motivo parecer ser pisadas humanas.

Cacambo se tira al suelo, avanza entre los camellones cómo un reptil. Los aullidos son cada vez más nítidos y groseros.

Le parecer ver entre la niebla una serpiente que se enrosca sobre un muslo.

Con prudencia se acerca.

Se dos cuerpos pelean.

Cacambo agarra el palo y se lanza hacia esos cuerpos dándoles un par de bastonazos, chillan doloridos y avergonzados.

Una chica se levanta desnuda y comienza a correr por los caballones, el hombre, también desnudo, se quede en pie desconcertado suplicando:

No me mate señor, le dar todo el dinero.

¿Qué hacíais?- le pregunta blandiendo el palo Cacambo.

El hombre con las manos en la cara le contesta. Estábamos paseando cuando la niebla nos sorprendió y nos perdimos. Acabamos en este lugar por azar, y decidimos no movernos de aquí para no perdernos más en espera a que se despejara. Cómo nos aburríamos decidimos hacer el amor.

¿ estaréis casados por lo menos?- les pregunta Cacambo levantando el palo.

Si, si- responde el hombre que no ve las intenciones de Cacambo.

Cacambo se acerca para verle la cara, pero no puede debido a la niebla. La mujer está escondida entre unos matorrales llorando.

Cacambo se aleja entre la niebla para pensar. El hombre se queda quieto, la mujer sigue entre los matorrales.

Cacambo les grita:

Está bien, no ha pasado nada, estamos en el siglo XXI y no en la edad media. Pueden ustedes seguir.

Se dirige al hombre, lo toma de la mano y le indica la dirección en la que se encuentra su mujer.

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EL hombre va hacia esa dirección que le lleva a un barranco, mientras Cacambo va hacia el arbusto y agarra a la mujer a la que le hace el amor.

Días después Cacambo tiene fiebre, una profunda tos y dolor abdominal, la humedad de la niebla se ha metido hasta en los huesos y se ha vuelto a constipar.

Vall d’uixó sufre una epidemia de gripe y se tiene que sacrificar a varios ancianos del hogar corazón de María por transmitir la gripe aviar.

Angelillo de Uixó.

 

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La niebla en Vall d´uixó. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.
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