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Prensa liberal y policía detienen a Mahoma.
Tercera parte del tren de la indignidad.

Tano Cimarrosa

Nos habíamos apeado en la estación Mahoma. Por la ventana se veían a cientos de inmigrantes bosnios, argelinos, marroquís, rumanos, mejicas, peruanos, vagando de un lado a otro con carritos con garrafas vacías para llenarlas de agua en las fuentes publicas, mujeres jóvenes morenas, negras, blancas, y niños malnutridos, sucios, mellados, con fardos de ropa caminaban asustados por la acera. La cruz roja y cáritas no paraba de lanzar arroz desde las terrazas que los pobres cogían con las manos. Las casas de bloques se mezclaban con los minaretes de una pequeña mezquita ,y el campanario terminado en una bóveda azul de una iglesia. El tren de la indignidad tardaría varias horas en arrancar. Al estar muy hambrientos y sedientos nos fuimos a buscar algo para echarnos a la boca.
Unos jóvenes hippies tocaban la guitarra y un viejo tam tam. abrazaban a la gente perdida de todos los países y razas, y les ponían flores en el pelo. algunos inmigrantes cansados ,se sentaban con ellos a escuchar la música hindú que tocaban unos catalanes. Perros sin dueño vagaban tranquilos bebiendo de los turbios charcos y rascándose las pulgas que saltaban a las mantas de unos colombianos que se exponían a la venta flautas y castañuelas.
Toca bajar Teresina y buscarse la vida, el vieje es largo- le dije a teresina que observaba suspirando de emoción cómo una perra abandonada y la mar de fea era montada por un perro extraviado.
Venga teresina, debemos salir- le recordé mientras soñaba despierta llena de ternura ante la estampa de los perros fornicando. Era obligatorio bajar del tren de la indignidad en las estaciones y mezclarse con todo el mundo de forma tolerante.
Nos adentramos por las calles adoquinas, estrechas, con olor a arroyo sucio de las callejuelas cercanas a la estación, que se alargaban hasta el centro de la ciudad, donde las calles estaban llenas de lujosas tiendas a las que nadie de este lugar llegaba a entrar nunca.
Un pobre atraía a gente desesperada con una canción terrorista bastante estúpida:

Canto terrorista de un muerto de hambre que sufría tirones de estomago:

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Oh dulce explosión y aparición de la muerte,
me llenas de Fe en la belleza de tus llamas,
galopando cómo una legión de jinetes leprosos,
cabalga, cabalga, cabalga,
la carne picada y quemada,
es un alegre desfile que agrada a mi vista.
Oh ,soy un enamorado de la muerte
bom, bom, bom, bom.
bom, bom, bom., bom.
dulce explosión,
que abrasas de emoción mi corazón.

El pobre se apretó los dientes que chirriaron de gusto cuando vio llegar a la prensa, y la policía. Los pobres desgraciados congregados allí:

negros con tifus, desempleados blancos , gitanos que tenían que ir a por leña para cocinar sopa de pan y agua, mejicanos sin fuerza para hacerse una paja de tan cansado que estaban por la pobreza que agota hasta las ganas de vicio. Salieron de su estado de agitación entusiasta por la fantasía redentora e infantil imaginando subliminados por el poema, que el gobierno, causante de todos sus males, saltaba por los aires, y cómo un gobierno que revienta de un cañonazo revolucionario, se disolvieron al ver a la policía y la prensa que llegaba. Yo busque a teresina para huir. No era el momento de hacerse el valiente con los poderes del estado. Ella compraba leche de coco para su hijito ciego que colgaba en su mochila a su espalda gimiendo de hambre.
Corre, viene la pasma.
Agarre su mano y el vendedor de leches empaquetó con una sábana los tarros de leche de coco y se largó también corriendo.
Nos alejamos por un callejón mientras la policía empezaba a golpear al pobre desgraciado poeta por hacer apología del terrorismo. La prensa hacía fotos del terrorista poeta más pirado que una cabra el hijo puta, pues les decía que le pegarán más fuerte hasta matarlo. un periodista vestido con gabardina escribía el titular entre los gritos de placer del apaleado:
EL terrorismo ha muerto.
Por los callejones donde corríamos había periódicos tirados y abandonados cerca de las papeleras, cómo la gente del lugar.

Los periódicos ufanos de triunfo en su tinta, después de que unos jóvenes musulmanes desesperados habían ametrallado a varios periodistas, que a su vez había sido ametrallados, servían de abrigo a los pobres que se protegían con su gruesa piel del hielo de la mañana. Sobre los cuerpos de los vagabundos que roncaban se leía:

vagabundos

Nunca podrán silenciarnos.
Somos más fuertes que ellos.
Jaque mate al terrorismo.
Tu libertad esta segura con nosotros.

Ustedes dos, identifíquense- nos ordeno un agente con la pistola en la mano apuntándonos.
Yo pensé que lo mejor era que supiera que viajaban en el tren de la indignidad, es decir que estábamos fichados. Diciendo esto se limitaría a darnos unos cuantos golpes para que nos portáramos bien, y se iría satisfecho con el deber cumplido.
Tranquilo agente, solo somos viajeros del tren de la indignidad que hemos bajado a buscarnos la vida. ¿ Sabe donde hay leche para el niño?- le pregunte.
EL policía con toda su metódica brutalidad me pegó con su porra en la cabeza; una brecha de sangre asomo y teresina escapo.
Ve al tren- le grite.
recibí varias patadas sin resistirme, ya que siempre es  esta la  mejor actitud en estos casos, así te pega menos la policía, si te haces el muerto cómo señal de sumisión, te suelen respetar la vida.
Quede en silencio en posición fetal sin respirar. el policía me tomo el pulso y le escuche decir:
Bueno chico, no se si te he matado. Ahora me voy a ir, y pasare dentro de 10 minutos, si estás aquí todavía significará que no te has muerto, y terminare de matarte.

Yo seguí en silencio, agradeciendo sus palabras, hasta que se escucharon el ruido de sus pies alejarse.
El tren de la indignidad iba a arrancar cuando llegue magullado y hambriento.
La policía estaba montando a varios musulmanes esposados en el vagón de cola, reservado para terroristas de barrio. Desde la prensa , púlpitos cristianos cercanos al Papa,  acusaban de terroristas a estos jóvenes desintegrados, humillados, empobrecidos y embrutecidos por un estado antimusulman   represivo.
En la estación Mahoma, la policía y la prensa había obligado a hacer una manifestación en contra del terrorismo.
había mucho teatro en la manifestación, al igual que había teatro en toda la prensa hablando del ametrallamiento de unos periodistas. Realmente, ante el atentado terrorista estaba todo el poder y la prensa entusiasmados, porqué desde ahora sería más respetable y excusable registrar, censurar, fichar y matar a los pobres musulmanes, y no musulmanes.
A mi un policía, con aire de agente respetable me invitó tras darme dos hostias a modo de alto, una a derecha y otra a izquierda, de que cogiera un cartel que decía no a la violencia terrorista.
Un concejal nos daba un discurso desde el atril. Era según nos explicaron la persona más indicada para hacer esto, pues su hermano había muerto de un ataque al corazón de un susto cuando le enseñaron unos niños pobres disfrazados con un pasamontañas una pistola de agua gritándole:
te vamos a matar.

niño terrosita

Cabreado, lleno de ira hablaba el concejal de derechas:
Hoy estamos aquí para hablar de tolerancia y respeto tras los atentados.
Todos vosotros, los que viajáis en el tren de la indignidad , sabéis lo que es el respeto y la tolerancia.
Y para protegernos de que los terroristas nos roben, nos agredan, nos dejen en la miseria y acaben con nuestra vida, como hicieron con la de mi hermano, vamos a tener que hacer un esfuerzo conjunto y tolerar que se recorten algunas libertades, y se derramen litros de sangre. Sangre de miserables piojosos, de desgraciados. No creo que eso importe en nombre de la seguridad. ¿ verdad?
El concejal nos miro a todos, y volvió a decir:
¿ verdad?
Nos obligaron a aplaudir, la prensa y la televisión recogieron nuestros aplausos. yo salía en la tele silbando de la alegría, cuando un tiro de un policía a alguien que protestaba contra la tolerancia, dio la señal de que montáramos al tren de la indignidad. Ya molestábamos. Lo hicimos chafando al pobre ejecutado que yacía sobre un charco formado con su propia sangre que pasábamos mientras nos cargaban cómo borregos a la siguiente estación.
Angelillo de Uixó.
Prensa liberal y policía detienen a Mahoma. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

Oferta de empleo de Mango con sabor a orgasmo.

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Interpolación musical Sabor de amor de Danza invisible.

http://www.youtube.com/watch?v=fQPiDH9RNJ8

I. sueños.

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Y se pasó amargo jabón de limón por el coño para limpiarlo después de haber follado.

Otra vez jabón de limón. Horror y escozor- se dijo con tristeza que ocultaba la insatisfacción que le había causado un chico de metro noventa en el que había puesto un día sábado noche todas sus esperanzas Eva. Resultó el caballero que decía ser guerrero, un ser sin empuje ni garra, aunque lo que de verdad la joven Eva odiaba, y no sabía, era su restricción al consumo por no tener trabajo, más que no tener buenos orgasmos con fantasmas.

Se despidió fría del chico que sonreía cómo idiota, tirando el clínex al suelo del parking mientras la música chim pum, chim pum de la discoteca sonaba, y la luna y las estrellas se alejaban para dejar paso al nuevo día.

En casa el padre tirado en la cama algo bebido, la madre dormida por las pastillas psiquiátricas, su hermanito pequeño soñando que se ahogaba en la piscina se meaba sin darse cuenta en el instante en que Eva cruzaba el pasillo para llegar a su cuarto, donde se quedo dormida al instante soñando que era rica y famosa. Se transformó en una famosa Lady Gu Gu que tenía hombres a montones, montañas de dinero, gente que gritaba su nombre al verla pasar montada en un Cadillac descapotable donde ella ocupa el centro del asiento montada sobre el respaldo en bragas y sujetador, con unas enromes gafas de sol y una bonita pamela que le daba clase y estilo. Iba rodeada en el coche de una corte de guapos y famosos que le servían champán y caviar sonando la música de los altavoces muy fuerte. La gente del pueblo salía a las calles coreando su nombre:

Lady Eva, Lady Eva, salúdanos.

Detener el coche- ordenó.

Y el Cadillac se detuvo, ella majestad, puesta en pie sobre asiento de cuero rojo preguntando al público con mano sobre oído:

¿ me queréis todos?

La gente del pueblo entonces empezó a derramar lágrimas, a volverse histérica, a ser contenida por un cordón policial. Y ella respiraba pletórica, con el yo satisfecho mirando los cielos y diciendo a Dios: Porque yo lo merezco.

La gente le decía:

Te queremos más que a nuestras vidas Lady Eva, por ti vivimos, eres el centro de nuestra existencia.

Entre la masa de manos congregadas para verla, flotaba un bebe que lo iban pasando por el aire de mano a mano hasta llegar al Cadillac.

Bendícelo, bendícelo- le decía su madre.

Y Lady Eva lanzó sobre la cabeza del niño que sonreía al verla, champán del caro, y bendijo así:

Yo te bendigo criatura.

Luego beso su barriguita y el público exclamo entusiasmado:

Ahhhhhhhhhh, que buena chica es ésta Lady Eva, no solo sabe cantar cómo los ángeles, si no que está llena de amor hacia la vida.

EL coche arranco, siguió por la avenida corazón de Jesús, luego bajo por Rey Don Jaime, hasta llegar al barrio de Houston tenemos un problema, donde unos malchicos con capuchas y bicis de descenso daban palmas flamencas entre hogueras y basura. Allí el coche empezó a tirar humo, el motor exploto, los chicos guapos se fueron corriendo y fue rodeada Eva por gente del color de las aceitunas que daban palmas acosándola. Eva empezó a correr temblando. Las calles eran cada vez eran más oscuras. Rostros con colmillos, ojos con garras, manos con cuchillos, cuernos de cabra, le seguían.. Varios perros de presa ladraban a su paso. En el portal de su casa estaban atracando a su hermano que le dijo la verla:

Eva, Eva, ayúdame hermana.

Pero ella le negó la ayuda y subió a casa corriendo por las escaleras muy asustada donde el padre estaba tirado en la cama algo bebido, la madre dormida por las pastillas psiquiátricas, su hermanito pequeño soñando que se ahogaba en la piscina se meaba sin darse cuenta en el instante en que Eva cruzaba el pasillo para llegar a su cuarto, donde se quedo dormida al instante soñando que era rica y famosa.

II.Amor.

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A través de facebook había conocido a un chico de Castellón muy guapo. Decía medir metro ochenta, ir al gimnasio cinco veces a las semanas, reservarse los sábados para hacer vida social con los amigos en las discotecas, y los domingos para ir en bicicleta.

Ella cómo rutina, afición, acudió a la cita con éste caballero con bragas nuevas, un condón de sabor a melón por si se daba el caso. Eligió tras varias horas una falda vaquera de dos palmos, zapatillas de deporte, pendientes de aro talla hula hoop.

Quedaron en la calle de atrás de un centro Mango.

Al encontrase tímidos se saludaron:

Hola, soy Eva- le dijo pestañeando al reconocerlo, suspirando de alivio de no tener que esperar.

Yo Carlos- dijo él desapoyándose de la farola y dando un beso en la mejilla derecha de Eva.

Se contemplaron y se enamoraron sin más, y sin saber más que decir.

Al cabo de unos minutos Eva hizo una apreciación anatómica:

¡Menudos brazos!

ÉL saco músculo con orgullo y satisfacción de genio:

Cinco días a la semana en el gimnasio. ¿Se nota verdad? Toca.

Ala, vaya tela- exclamo Eva examinando la realidad empíricamente. Palpo con sus deditos.

Eso no es todo- le dijo subiendo su camiseta Mango hasta los pectorales y mostrando los abdominales.

¿ Puedo contar?- le preguntó ella.

Cuenta, cuenta, para eso están. Mi madre lava la ropa en ellos- le comento él con orgullo de buen hijo que colabora en casa.

1,2, 3- iba contando Eva hasta que se perdió.

¿Entremos en el Mango?- pregunto él bajando la camisa.

No puedo comprar nada, solo tengo tres euros- Eva con tristeza de exclusión social no oficial por su conciencia.

Yo tampoco llevo mucho- confesó Carlos de forma gatuna, parda y lastimera, intuyendo que algo no andaba bien en el país que le prometieron y amaba, pero la clave era ¿ el qué no iba bien?

¿ No trabajas verdad?- le pregunto Eva.

ÉL negó con la cabeza sin decir nada más, cómo si eso fuera una mancha entre sus dientes, un lunar en el pene, una verruga en el pulgar.

Música, alegría, ropa, eterna juventud traspasaban entre luces de neón vidrio el escaparate. Los maniquíes reflejaban un mundo de rebeldía juvenil contra el sufrimiento de la vida, en guerra contra las amarguras de la profundidad de la soledad a través del rebaño estandarizado, gritaban los plástico con forma de mujer de dimensiones perfectas contra la fealdad de algunas creaciones de la naturaleza. Un mundo de consumo bueno para todos, sin maldad, inocente, inmortal, abierto de 9 de la mañana de 10, incluido festivos para retornar al paraíso perdido donde gozaban de todos los bienes de consumo Adán y Eva.

Eva y Carlos entraron a la tienda.

III. Problemas en presente.

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Los espejos de mango están llenos de imágenes donde se reflejan las bellas siluetas de ninfas anoréxicas, gordas, bulímicas. Se contonean, se miran de perfil, de frente, de espaldas, haciendo posturas, observándose el trasero, orbitando sobre su propia imagen divinizada con la meta atribución hacia los demás que causarían los pliegues de camisas, los ceñidos pantalones, los zapatos dominadores, los opresivos cinturones, elegantes corpiños.

Estás preciosa, eres una diosa ¿que tal un sombrero bombin para complementar la bata de pijama calle amarilla? En Londres se lleva mucho- cerca una vendedora Mango a una anoréxica con dudas sobre la bata de dormir y calle que se prueba frente a un espejo.

¿ de verdad se lleva bombin en Londres?- pregunta suspirando anoréxica de pueblo de toros.

La vendedora le lleva un sombrero bombin y la corona con el dándole un beso en la mejilla, agarra de la cintura a anoréxica a la que obliga a verse con bombin y batín frente al espejo:

Estás preciosa. Serás la reina de la barreara en los toros. Todos te miraran, te lo prometo.

Pero mis amigas irán con tricornio y falda ¿que dirán de mi? Dirán que soy una zorra provocadora- dudas, fobias sociales, miedo a ser diferente, terror al juicio de los demás en anoréxica histérica.

La dependienta insiste con un súbito ataque de inaguantable náusea hacia la cliente que no respeta su opinión:

Tonterías, tonterías, hay que ser valiente en la vida.

( anoréxica se asusta, su imagen reflejada en el espejo tiembla extinguiéndose su reflejo,dependienta en rebeldía continúa, conduce el reflejo de anoréxica al espejo)

los tricornios en mi opinión están mustios, pasados de moda (

aprieta bombin sobre cabeza de anoréxica que hace pucheros)

Yo he llevado muchos tricornios, pero ahora lo- que- se- lle-va- es- el –Bom-bin.

( se lo expone en el oído de anoréxica muy bajito, casi en tono del padrino)

La sombra de un gerente se cierne sobre dependienta:

Chavela ¿que están haciendo con ésta cliente? El espejo nos informa que no está quedando satisfecha con su compra, no se ve bonita, incluso se nota amenazada.

Pero Gerente- replica la dependienta en apología de su libre opinión- con un tricornio parecería un muerto, de verdad. Traiga uno y lo comprobaremos. El Bombin disimula su cara chupada por sus propios vómitos y diarreas- los ojos de la dependienta cobran vida. Compañeras dependiente que es ya Chavela se alejan cómo palomas asustada, varios clientes miran la escena sin comprender que le pasa a la dependienta renacida cómo Chavela.

¿ te has vuelto loca Chavela?- exclama sobrecogido el gerente mientras anoréxica llora y vomita cerezas.

Eva le da vuelta a un sujetador y cae un pequeño papel que con dificultad lee:

Me llamo Rosarito, tengo 10 años, soy Mexicana, trabajo cosiendo ropa en una fabrica de Ciudad Juárez, por favor, ayúdenme.

¿ qué querrá decir esto?- pregunta Eva a Carlos.

No se. Será la garantía- responde este rascándose la cabeza Carlos y le pregunta-¿Cuanto cuesta?-

10 euracos de esos de a ver de donde los sacas- responde Eva con resignación.

Pues muestra el papel al gerente y que te lo rebaje a tres euros o pones el papel en todas las redes sociales- aconseja sabio Carlos.

Eva se mete en la discusión entre el gerente y Chavela.

Desconcertado y de forma automática al ver a Eva cliente el gerente servicial saca sonrisa programada y cabezazos reverenciales emitiendo maquinalmente:

Disculpe ésta escena en nombre de mango shoping, estamos tan desconcertados cómo usted, no sabemos que ha pasado con la programación de dependienta número:236/78/65#256. En estos momentos pasamos a retirarla del establecimiento.

Varios agente de la policía nacional entran y detienen de Chavela que cuestiona sus uniformes a gritos fecebookeros mientras la esposan:

Que azul más horroroso, así no vais a ligar, y con ese escudo en la solapa con la bandera de España, Aggggg, que horteras, os hace parecer a unos fascista matones de barrio lumpen. Y las botas… vaya tela, y por fuera cómo los nazis. Las botas se llevan por dentro del camal tíos.

El gerente examina la nota y a Eva.

¿ Quieres trabajar en mango?

Los ojos de Eva se iluminan con un grito de euforia:

Siiiiiiiiiii.

y abrazo a Carlos en cuello y chillido con beso:

Que suerte, esto es mejor que un orgasmo. Tengo por fin trabajo y de los que me gustan, seré una chica mango.

Mango hace una gran fiesta con globos y descuentos.

IV. Sado Mango.

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Un hombre con corsé rojo, peluca rubia, látigo, bragas negras, en una habitación con todas las ventanas cerradas iluminada por el candelabro de siete brazos hebreo. Frente al travestido, se ve entre la sombras un cliente que es gerente de una importante tiende de ropa de rodillas con los brazos abiertos a lo Cristo en la cruz.

Por favor trátame bien- suplica el gerente con dulzura picara en los ojos abiertos cómo platos, su carne palpitante cómo el rabo de una lagartija sacrificada.

El hombre travestido chasquea el látigo en torno al hombre de rodillas y le pellizca el cuello con sus dedos.

El gerente da un gemido de placer.

¿ te gusta verdad putita?- pregunta con cinismo el travestido.

Por favor ten piedad de mi- suplica el gerente excitado recibiendo dos latigazos.

Vaya, vaya, vaya, eres todo un hombre- le dice le travestido pegándole un patada en la espalda que le hace caer de frente.

Cháfame, cháfame- suplica el gerente.

El travestido se sube a su espalda y le clava los tacones de aguja sobre la columna espinal.

El hombre aguanta sudando, su falo se empalma, jadea cómo un cerdo feliz.

Retoza criatura, toma come esto- el travestido saca su falo y se lo mete en la boca al gerente, metiéndolo y sacándolo con mucha fuerza hasta hacerle vomitar.

Ahora come tu vomito.

El gerente sacando la lengua sorbe pedacitos de cerezas, plátanos, melón, melocotón y otras frutas medio digeridas que flotan entre un líquido blanquecino y espumoso.

Angelillo de Uixó.


Oferta de empleo de Mango con sabor a orgasmo. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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