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La noche se cierra sobre el claro de luna con nubes amenazando la fiesta con agua. Rayos y truenos a los lejos. Primeros día de Agosto de calor infernal donde el mercurio no deja de respirar a menos de 34 grados a la sombra. El pueblo de vall d´uixo dividido alrededor de la fiesta. El pueblo oficial: toros y barreras, el alternativo: vegetales y conciertos.

Las dos partes se reconcilian dentro del sistema que los une.

Don Rato baja a la verbena con camisa y corbata, quiere ser alternativo desde que tiene problemas con la ley. Encuentra un parque lleno de camisetas colgando, y voces discretas tras ellas.

¿ será allí la  pardala? interroga a  su pensamiento. alargando su mano y haciéndose un hueco entre las camisetas, pasa. un perro cojo deambula libre entre sillas plegables con gente con cresta de colores en la cabeza, camisas rotas de tirantes, colgantes satánicos y sandalias para calzar los pies, como las celebres de la cup. Permanecen la mayoría de asistentes en silencio.

Don Rato concluye que son espantapájaros.

Un lorito anarquista grita:

Están matando a la res, están matando a la res.

Don Rodrigo mira al lorito verde con rostro de desprecio que aguanta no sintiéndose seguro en ese ambiente.

Observa con detenimiento una camiseta colgada de una rama de un olivo con el nombre de Ayas y Prok.

la siguiente lleva el nombre el de César Strawberry, otras de Luis Eduardo Aute, de Iván Fernández, la de Cassandra V …y así cientos y cientos de camisetas colgadas de los árboles donde anidan los pájaros  con nombres y rostros de gente criminalizada y torturada por la policía.

Un chico se quita su camiseta y la cuelga de una rama disponible.

Rato lo observa tras él. Este se gira y le pide un boli.

Perdona Hermano. ¿ no llevarás un rotulador?

Don Rato se palma la camisa y saca un pluma de oro.

Me vale este trasto- comenta el chico desenroscando la punta y sacando el cartucho de tinta con el que escribe:

Angelillo de Uixó.

¿ eres tú? pregunta Don Rato con la boca abierta mientras monta el cartucho el muchacho descamisado.

Te he gastado casi toda la tinta- le responde sintiéndolo.

¿ eres tú? le pregunta de nuevo Rato algo nervioso.

claro que soy yo, mira- le responde mostrando el auto judicial.

¿ Qué has hecho? pregunta   Rato.

Pedir que devuelvan el dinero robado los ladrones de bankia.

Canalla- grita Rato indignado.

Ya lo sé hermano- conmovido le devuelve su pluma Angelillo a Rato.

El lorito anarquista se posa en la rama gritando:

Están matando a la res, están matando a la res.

Angelillo con semblante triste se dirige a Don Rato que parece perdido y afectado.

Si tuviera dinero te invitaría a algo. Yo no bebo alcohol, pero bueno… hoy me tomaría una cerveza, al fin y al cabo, mañana la policía me va a leer la cartilla.

Rato asustado:

¿ eres anarquista?

angelillo melancólico.

Tengo ramalazos, a veces me comparan con ellos. Pero no paso del chiste contra el PP, la policía, los curas y el estado.

Rato nervioso:

Canalla.

angelillo riendo:

Me caes bien hermano. Por cierto, tu cara me suena ¿ no hemos compartido calabozo?

 

Don Rato sale de allí. Angelillo se introduce por la verbena de la pardala. Va saludando a amigos que se divierten. Mañana el tribunal dirá. No se puede hacer ya nada para conservar la piel. al alba habrá todo terminado. Una chica con corona de flores que vende cupones para la rifa de una cena se acerca a angelillo con gesto de que compre. Le rompe el corazón sus labios disgustados cuando le dice que no. Saca un papel  y se sincera.

Sin blanca cariño. Toma, mete esto en el bote a ver a quien le toca.

¿ qué es ? pregunta la chica de corona de flores en el pelo.

Mi orden de fusilamiento. Ofensas a la autoridad. de dos a seis años sin volver a verte.

La chica se quita la corona de flores y se la pone a angelillo en el pecho atada con unos largos cabellos suyos con cariño le abraza susurrando:

Te hará a ti más falta donde vas, así este mundo te recordará.

Angelillo emocionado.

Nunca nadie ha sido mejor recordado.

I.

Confío que tras esta mañana, que aún tengo resaca de la verbena de la Pardala, y temo a la de mañana. Me enfrento en el juzgado a nuevos cargos, y no sé lo que he hecho. Creo que estoy condenado. Espero que el juez me saque de dudas si fui yo el que lo hizo.

Lamento tener que cantar esta verbena tan negra, mientras algunos pusieron sus plumas para volar en la pardala, soñando en crear  con el tiempo granjas automáticas donde el granjero sea un ser inteligente que fabrique robot granjeros y le den todo lo que necesita para abastecerse. Mientras me contaban eso un camarada, yo bailo en una jaula muy negra y engrasada. Y los robots que conozco, son hombres que obedecen orden de detención. Y llevan a la gente a granjas autosuficientes, donde el hombre convertido en ganado, tiene su alimento sin trabajar como castigo. Y tiempo para pensar, para conocerse, para imaginarse a si mismo todas las posibilidades que no tuvo como hombre. algunos los recuerdan en la verbena de la pardala. En una mesa en un rincón oscuro del parque. Distantes y concentrados, estaba un grupo de amigos diferente al resto. El ambiente casi místico que despertaron, me interesó sobre el resto. Poco a poco me fui arrastrando hasta ellos.  Eran los únicos que no comían. Estaban alrededor de una mesa con papeles, panfletos sobre presos políticos casi sagrados,  y un disco con la portada de una enorme rata . También había una caja llena de camisas con tristes nombres de presos políticos. sus ropajes negros, y sus corazones rojos, bajo los que latía un magma grandioso. En sus ojos tenían el encanto melancólico de los alemanes. Estuve un rato hablando con ellos, formaban el contrapunto a la algarabía de voces de la gente alternativa de vall d´uixo. Sobre todo las mujeres , con sus dolzainas y tabalets. La mujer de aquí siempre tan valenciana, sensual y reina. Todas las mujeres de vall d´uixo tienen el aspecto y el carácter moro tan dictatorial con el que someten a sus ordenes a los hombres con el pliegue de los tejidos de su cuerpo al moverse. Así fuimos empujados hacia el escenario donde tocaron grupos parecido a Lendakaris muertos. Canciones llenas de ironía social, escupiendo alegre rabia, y prometiendo el amanecer de una revolución con ginebra. ¿ qué otra cosa se puede hacer en el mediterráneo? Sus gestos, sus letras, son propias de horas de luna llena. Y sé que tras ella llegará la mañana. Una mañana marchita de horas como bayonetas, de esta guerra que me traga tan solo por estar en la historia. Y seré yo mañana el que escriba esta verbena solitaria recordando.

Echaré de menos al alba no haber bailado. No haber mostrado interés por la rubia en minifalda con aspecto de gogo sensación de vivir, que se arrimaba a los chicos guapos de la verbena de la pardala. Yo estuve callado y distante ante esa mujer, como siempre lo he estado sin ser un santo. Solo que he callado en esos momentos de la vida donde el resto habla, canta, ríe. Y he hablado en los momentos donde el resto calla. Lo he hecho para acercarme a los dormidos, a los que están en los corredores de la muerte y a mi mismo. En esta larga parada de mi vida, tan llena de momentos memorables de aburrimiento. Totalmente necesarios para dialogar con los jueces, y esperar al hombre nuevo, que también esta privado de medios y libertad.

debe  llegar, lo sé.

Angelillo de Uixó