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Divinos Down.

som la vall II
Episodios nacionales de angelillo de Uixó.

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Basado en hechos reales.

 


EL día del mercado María Reyes, la Moderna, en peritos de ayudas sale a realizar gentilezas vestida de princesa. Se mezcla entre  transeúntes ahítos de grandeza, desbocados de miseria, seres irreales alimentados de fantasías clase media,  que desayunan en los bares un último desahucio, y un  fiambre lanzado desde un puente con absoluta indiferencia.  El perro siempre agradecido, junto a sus piernas, acariciado a contrapelo cuando ladra atado a la silla junto al dueño en la terraza.
¿ Qué botón toco?- Mari reyes se pregunta frente a una maquina plateada a juego con  falda y  salpicaduras del rímel bajo los parpados, señalando con el dedo desanillado de divorcio en duda a la hora de decidir que ataque realizar a una maquina que muestra peligrosa tres colores vivos:

rojo, amarillo y azul.

En rapto de desesperación y nerviosismo frente a la máquina pregunta a  policía local de mirada distraída, que como un cangrejo tiene a su lado y a su servicio.
Ladeando un paso al pitido de voz, observando a la cincuentona vestida de quinquillera de 16, interroga sin severidad policía local:
¿ para qué?
Con gesto de sarcasmo y vocecilla estridente  María Reyes hecha un fideo disecado ante la azulada autoridad dialoga socrática y paciente:
– ahora que ha cambiado el gobierno de la nación, imagino yo…. que si los otros no me ayudaron… me ayudaran estos.

Exigente en el timbre de voz:

quiero hablar con el nuevo alcalde.
Alcaldesa- correge el policía local convertido en retor de la real academia de la lengua.
Con gesto de desconocer quien manda, y alzando cómicamente los hombros, María Reyes en gesto de señora y repleta de dignidad  sujetando una carpeta rosa repleta de facturas que quiere explicar, responde catedrática:
Pues alcaldesa, pero a mi… que me ayuden.
Con los dedos ante el policía como abanicos, sembrando guasa en una sonrisita irónica que apóstrofa:
que se note el cambio.

El policía suspirando estira  dedo, toca botón azul que produce el escupitajo de la maquina de  un papel blanco similar a la loto  con  números. Como una lengua sale a modo de burla de la comisura metálica de los labios de la maquina que araña con sus  dedos María  Reyes para agarrar.

El policía se vuelve de espadas contemplativo, semejando un gigante asceta budista que milenario inamovible es al cambio.
Un gato pasa por la puerta de la taberna los cinco ducados haciendo:

miau.

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Dentro de la taberna, lúgubre y oscura, con poco riesgo en el genero: aceitunas flotando en agua sobre garrafas de plástico en el mostrados, entre tres platos de pinchos de tortilla. Golpe de fichas de domino cayendo, aroma a cafetín, y ventiladores que simulan aire acondicionados. asomada a la barra, atenta como una galga en el campo la Clotilde, vestida con un delantal blanco. Feliz después de dos semanas de haber sido adquirida mediante contrato de aprendiz a los 55 años, y un sueldo que da para merendar sardinas en lata en el parque. Pero Clot no se queja, al revés, agradece a su tío Casimiro que ha despedido a la chica que había antes y estaba fija, para que entre ella, que solo cotiza  tres horas de las doce que hace.  Risas de fondo en la taberna por una mosca que ha atrapado pechineta que lleva del ala mesa por mesa, y miradas de los contertulios más sabios al alcalde saliente, cuyo pelo pelirrojo destaca entre los asistentes. Toma su café en medio del pueblo regio,  dando a su figura realengo vencido en las urnas, mientas inspirado por las voces del pueblo Sancho escribe en su diario su ensayo de venganza:

vándalos.

divinos down

Maritrini entra, tras el mostrador le sonríe  un rostro de piruleta roja pegada a ella con dos ojos muy redondos, casi inexpresivos en las escuadras de la dulce faz. Clotilde saluda a Maritrini que lleva un  gesto contraído de “estrella que se ha caído en el jardín”
Pide un café y platicar con Clotilde  confidencial. Sonriente le sirve su café desprendiendo su cuerpo  olor a frutas por el baño de agua de cerezas que se vierte en garrafón comprado del mercadona cada mañana sobre su cuerpo de 90 kilos en algo menos de metro sesenta de altura.
Maritrini  hermosa y ordinaria, jamelga de 20 años de buen ver y catar, va perseguida de la mirada de todos los farandules que se levantan como liebres peludas  en celo para ponerle una cerveza a su lado, ofreciéndole caballerosos. Mientras esta los espanta con  mirada, y los batuecos vuelven a sus juegos derrotados.
Clo- le dice- me han dicho que hablaste mal de mi ante el juez en el juicio.
Clotilde cambiando el gesto de amistosos a desconcierto niega con la cabeza tres veces como Pablo y como Kafka:
!Pero eso es absurdo! (cloquea) ¿ Por qué iba yo a hablar mal de ti?
Maritrini sorbe un poco de café sujetando con sus gráciles manos la taza donde parece haberle caído un bello lunar de su rostro de porcelana en el caldo despertino. No aparta sus hermosos ojos verdes de viva mirada víbora, casi agitanada, con evidente muestra de nerviosismo.
Ay hija, te cuento lo que me han dicho, que has hablado de mi mal ante el juez. Yo, cuando me lo han dicho he venido corriendo a saber- deja caer la taza mientra Clo le da vueltas a la cabeza.Se queja amargamente:
Mira que la gente es mala, es absurdo- sigue barruntando la Clo pensado sobre el mundo. (Imagina  en el lío en que le han metido) Está ajena a varios brazos como sotas de bastos levantados que  le piden más cerveza, y  estoicos distraídos como ella, miran caninos la disputa que se escucha entretenidos.
La taberna está en silencio, testigo de muchas situaciones similares.
Ya hablando para todos, sin disimulos educados, a medio gritar la clo, elevando al techo sus ojos tristes, queja y   brazos semejantes a monigote de michelín,  en ademán exculpatorio:
Pero es absurdo, ¿por qué yo iba a hablar mal de ti?
Maritrini también elevada la voz con la cabeza ida, y saca la verdad aumentando la pena hasta drama:
De mi , de la Josefa, y la Monica…. de todas del grupito, has hablado mal al juez ,y contado cosas que decimos aquí.
Resignada apaga sus brazos derrotada que deposita junto su abdomen agarrándose las manos unidas entre si , de modo a como lo hace un histérico o un trastornado obsesivo compulsivo, con lógico temor de ser señalada la clo por siempre de por siempre, eterna  cantarina hasta la muerte en el pueblo de la vall d’Uixó.
Un  tono consagrado a la piedad, y gesto indescriptible de desconcierto, miedo y rabia,  faltando un porqué explicativo sociológico, más que la maldad intrínseca natural de las gentes de vall d’uixó en que pueda sustentarse las oraciones dubitativas.
Pero Maritrini ¿como yo voy a hablar mal de vosotras? En ese caso, piensa chica. ¿ No os habría llamado el juez?  no ves que es absurdo Maritrini, que yo te juro que no tengo nada contra ti ¿ qué me has hecho tú más que bien de venir aquí a consumir?
Maritrini piensa en esa excusa y se desconcierta.
La clo sigue quiquireando:
Es absurdo, absurdo.

saca de golpe varias cervezas pedidas hace un rato dejando que piense Maritrini, y vuelve frente a ella quedando las dos mujeres atraídas como un imán.

( pensado la una en la otra)
Raúl, farandul de baja estopa jubilado, bigote de morsa, autoproclamado don Juan de bar, que seduce  a los sesenta años mostrando a jovencitas  paquete de cocaína. varias veces ha tenido suerte, y ha tocado a  jovencitas de dieciséis apetecibles al paladar y la mano. Coloca  el Raúl el quinto de cerveza  contemplando sin pudor de chulo seductor  las piernas cruzadas en el taburete, desnudas casi hasta la ingle de Maritrini en trance de atar cabos, tragando saliva , mientras la pieza de trofeo y de lujuria es observada públicamente desde los corridos de las mesas del fondo.
Maritrini con sentimiento de humillada  insultada y ofendida, sigue sintiendo esa mancha a su buen nombre.
la clo desconcertada no sabe que decir, más teme las consecuencias a su buen nombre y ser señalada por la calle.
Llevando la melancolía en la voz y el haber sido participe en  juicio, con solemnidad traída de quien ha estado ante las autoridades, hace auto de su inocencia dejando dictado alto y claro ante todos los parroquianos convertidos en sus testigos de los hechos desde ese momento, que desean saber que ha pasado.

La intriga se rompe, y cada cual trata de pensar en éstas palabras sacadas de la acusada cuyo fallo empezaran a dictar cada cual en su mesa, y habrá lógica disparidad de opiniones y sentencias.
Yo solo fui a declarar como testigo por el juicio de la chica que trabajaba aquí, que denuncio a mi tío Casimiro,  por despido improcedente. ¿ Por qué iba a hablar mal de los clientes que vienen aquí? Sería absurdo.
Se hace un silencio en la taberna  solemne, que cae como una sombra misteriosa y de Fe sobre los rostros oliváceos, con tonalidad  casi de reptil como el lagarto del petrel que devora varias moscardas.
Maritrini nerviosa paga el café, temblorosa da el cambio con tristeza Clotilde.

Se despiden sospechando.
La puerta se abre y entra la luz en la taberna.

Angelillo de Uixó.

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Divinos Down. by ángel Blaco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.
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