Posts Tagged ‘guerra civil’

 

Despierta, despierta, despierta Picasso.

Es solo un sueño entre cuatro paredes que se han caído.

No le digas a nadie lo que has soñado…

o vendrán a por ti.

Chisssssssss….

Han salido para arrancar la piel a las mujeres.

A cazar bueyes de labranza, como en las cuevas de altamira.

A cortar cabezas para unir a los testigos.

La bombilla parpadea dentro de un ojo de crital,

cuando llega el caballo de vapor

con su grito de poleas para empujar el movimiento.

Un brazo quieto para siempre sujeta con su puño un candil.

Otro  cortado por una bota con espuelas sujeta  su espada rota,

mientras baten las hélices el aire como estrellas victoriosas entre las cruces de los viñedos.

Acres de pinceladas de labriegos en terruños

eternamente perdidos en el llanto seco de un monótono territorio incendiado por el sol.

Oh cárceles del cielo,

ocaso de verduras rotas tiradas por el suelo.

Ahora el gusano es el dueño del trabajo.

EL eco de estos muertos

evocan un futuro mejor para toda la humanidad.

La vista de la audiencia nacional que juzgaba estos hechos se levantó a deliberar la autoría una vez leídas estas anotaciones y la declaración del acusado que expresaba haber encontrado este manuscrito firmado por Carrero Blanco en un bazar chino.

Angelillo de Uixó.

 

 

 

 

 

 

 

 

Españoles demasiado españoles

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Empecemos por decir que la nausea es humana, y que se da sobre los españoles que saben que algo huele a podrido, y se llama España.  Os hablo desde una fosa común, mi casa. Y hoy es un día de recuerdo pestilente, no hará falta que tire de la cadena del lavabo. El día de las cunetas de la patria, recuerdan a unos amargos borrachos carniceros sedientos de aventuras de sangre y vino, como un polifemo. Aplaudidos hasta saciar de asco cómplice, de asco erótico, de asco sacro, de asco antropófago por los testigos o supervivientes de aquella agonía u orgía de sangre que ha dejado en la retina el sabor en la memoria de la gloria del asco participe que llega hasta hoy en día metido hasta los tuétanos en transfusión de vena. De sangre a neurona que salta por esos mundos anatómicos al recuerdo gentil en todas las instituciones y en nuestra basta cultura, como una gloria de la naturaleza a la gran carnicería.
Da gusto ver salir pintados a nuestros caínes de rojo y amarillo, y agigantarse como alcor de españoles demasiados españoles.
cantando con su larga y remota sombra, arriba España.

Y que razón tienen al proclamar esto, porque no hay mayor sinceridad ni necesidad de contradecirlo al exclamar desde arriba donde se pueden ver como una ensoñación clarividente nacida de esa zona oscura y humana que alienta más ganas de asco y de victoria sobre la naturaleza, cuando contemplan sobre la vertical flechada los cadáveres expuestos, o a  los presos, o a los pobres.
Nos salva la muerte del otro de estar mal con nosotros mismos.
!Que paz se encuentra en la miseria ajena!
¿ No es esto que describo un comportamiento humano, español y lógico?

Exponer la  verdad de la patria sobre la angustia de la muerte, y con astucia llevar a los supervivientes a una ruina total.
España es un país gobernado por existencialistas y pesimistas, lleno de virtudes que nos conduce a morir como Machado en el exilio junto al mar.

Angelillo de Uixó.

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Con tres piolines negó Silvestre Segarra a quien lo salvó.

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Al igual que cuando Pedro negó a Cristo sonó un gallo,
siendo su nombre Silvestre
lo que sonaron en el sumarísimo fueron piolines.
Cómo si el republicano alcalde de la vall,
solo fuera un lindo gallito rojo  capturado.
preguntado por el juez pertinente a Silvestre:
¿ Conoce usted a Joaquím Tur?
Con la cabeza agachada replicó:
Pio, pio, pio.
Bueno, bueno, bueno- anotó el juez aclarando los hechos.

Joaquín esposado le gritó:
Ya te cantará el gallo Silvestre,
acuérdate de lo que te digo,

hijo mío.
algún día.

el gallo te cantará.
Y Silvestre muy triste le dijo al juez:
Me parece que me persigue un lindo gallito.
Bueno, bueno, bueno-anotó el juez aclarando los hechos.
Angelillo de Uixó.

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La experiencia igualitaria.

Vivienda utilizada por el mando republicano junto al Palancia a escasos metros del río, donde los fascistas instalaron un campo de concentración  al terminar la guerra. Hoy, muy cerca centro de interpretación de aves.

Vivienda utilizada por el mando republicano junto al Palancia a escasos metros del río, donde los fascistas instalaron un campo de concentración al terminar la guerra. Hoy, muy cerca centro de interpretación de aves.

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Se inicia la escena con cientos de mujeres y hombres de rodillas, en la orilla del Palancia, bebiendo entre orines, excrementos y espumas de las aguas que bajan plateadas, monótonas, poco profundas, cargadas de la guerra en un costado de Soneja. Buero Vallejo, el protagonista, uno más de los prisioneros observa su rostro mecerse junto las cañas , las ramas pasan flotando empapadas. En una gran extensión de arena y grava junto al lecho del río, sin vallas, se amontonan sin poder escapar hombres y mujeres bajo los fusiles que desde arriba del puente los vigilan.
La comunidad represaliada se pasan las mantas, al raso bajo la escarcha, entre la lluvia y el fango descansan cómo reses pacificadas.. Buero cambia cigarros por una camisa, alguien que no le importa que sea el mejor dramaturgo de España del siglo XX le da un trozo de pan. Mastica.
Sobre sus cabezas urden planes de castigo.

zona del campo de concentración en soneja donde estuvo Buero Vallejo.

zona del campo de concentración en soneja donde estuvo Buero Vallejo.

Quien planifica vence.
Quien comparte pierde.
Los vencidos hacen planes imaginado que están en otra parte, que no son prisioneros que todo lo que están viviendo es un sueño.
Dos mujeres jóvenes son cogidas y subidas a los fascistas para ser castigadas.
El río arrastra la muerte que se estrella contra las rocas.
Llega al mando fascista que fue el mando del desintegrado ejercito republicano gente dispuesta a informar de todo.
Este ha sido esto.
Este ha sido lo otro.
Suena tiros a los lejos, en una cuneta.
Nadie dice nada.
Los techos de Soneja son desmontados, tejas, cañizo, vigas y llevados a las casas nuevas de los vencedores.
Los que han quedado fuera de la persecución pero no vencieron bajan al río, cerca de los seres de agua varados en la orilla.
En silencio cortan las cañas para reconstruir los techos arrasados.
El agua baja dolorida, enferma, con ángeles peces envenenados que mueren en la orilla del mediterráneo.
Allí se quedaran hasta que ocurra algo: tiro, traslado, sumarísimo…

la fabrica de papel  soneja junto al campo de concentración

la fabrica de papel soneja junto al campo de concentración

a poco metros, pegado a la fabrica de papel abandonada y al campo de concentración hoy nos venden naturaleza.

a poco metros, pegado a la fabrica de papel abandonada y al campo de concentración hoy nos venden naturaleza.

Hoy se ha convertido todo aquello en un experimento para el ocio.
En un centro de interpretación de la naturaleza, con un programa para ver pájaros, con miradores para inconformistas con el orden establecido que quieren volver a la naturaleza.
Los fascistas no tienen nada en contra, ni que objetar.
Hay concursos para ver quien imita mejor en canto de las palomas.
En Soneja pende el cartel de las casas desahuciadas.
Los Tejados tiemblan con el peso de los ruiseñores que silencian.
Sobre sus cabezas urden planes de castigo.
El agua baja monótona, triste, chocando contra la misma roca.
Diciendo:
Esto ya lo he vivido.

Angelillo de Uixó.

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La policía de Nules busca el Anticristo en el municipio.
Dedicado la artista neo gótico que ha pintado la iglesia de Nules.

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I

Coche de la policía local de Nules bajo la luna llena en un cruce de caminos que forma una aspa donde fueron fusilado en la guerra civil 12 republicanos que hoy siguen en el mismo sitio enterrados sin más tumba que los bordillos. Espera bajo la farola, apoyado en el paredón el padre Recaredo Centelles, cuyo cráneo calvo y amarillento de difunto queda cubierto por una boina con birrete.
La campa de la iglesia desprende luces blancas de bronce que gime iluminando todos los tejados de las casas de Nules entre chillidos, maullidos, bocados y peleas de callejones donde las palomas ahogan sus plumas e hígados en sucios charcos de aguas corruptas.
Un policía joven, con gafas de sol nocturnas se baja inquieto, sospechando frente la imagen hierática y solemne de procesión del sacerdote, que aparece en trance de momia.
( con dudas, en voz baja le interroga)
¿ nos ha llamado padre?
El diablo anda suelto- les contesta sin abrir la boca.
Un ruido fuerte de latas de conserva rodando alarmas el policía que se gira y saca el revolver en menos de un segundo apuntando al aire.
Un golpe brusco de viento le quita el arma que cae al suelo.
El compañero del policía que sigue en el coche sale apuntado a Recaredo Centelles dispuesto a detenerle:
Tírese al suelo ahora mismo, queda usted detenido.
Recaredo Centelles sigue en el mismo lugar sin moverse rezando en latín:

rei publicae poenas dependerunt.

Sin inmutarse canta cánticos gregorianos , su voz forma un huracán que hace sonar la campana de la Iglesia de Nules, el viento impide moverse a la policía ni pedir ayuda. Dos rameras surgen de las sombras, se arrodillan junto a Recaredo Centelles y decapitan con un cuchillo de carnicero a un gato que llevan.
vitia alecuius.
grita Recaredo, la farola estalla y desaparece entre las sombras junto a las rameras.

¿ están ustedes bien? les estaba esperando-
suena una voz a la espalda de los dos policías que están conmocionados. Sus cabezas se giran lentamente escuchando sus corazones palpitar, ven el rostro de Recarero centelles lleno de inocencia y ternura
Aggggggg- los dos policías pierden la cabeza de la impresión y se quedan catatónicos.


II.
Titulares del periódico mar muerto, y su voz en las ondas, la radio la cadena cher:
El anticristo ronda Nules, protéjanse hasta que la policía lo abata.
Voz por las ondas de los medios de comunicación:
noticias locales de cadena cher, son las 10 de la mañana.
A parte  de lo que les veníamos diciendo del anticristo, y sin que tenga importancia, un grupo de fascistas de Nules y Vall d´Uixó han pegado una paliza a un inmigrante musulmán, y han quemado una mezquita. Damos paso al portavoz de la policía.
Portavoz policial:
Hola Julian, gracias por dejarme hablar.
locutor de la cher.
es un placer colaborar con la policía.
Portavoz policial:
Bien amigos, ciudadanos, parece que se acerca el fin del mundo, pero no se preocupen, la policía local de Nules está preparada para responder. Gracias al gobierno tenemos una gran ley antiterrorista que hará que el diablo se lo piense dos veces antes de hacer el hijo puta por nuestro reino.
El locutor de la cher.
¿ Y sobre los nazis podría decirnos algo?
Portavoz policial:
Que se anden con cuidado o los pillaremos.
Locutor de la cher:
Ya lo han escuchado oyentes, ahora el tiempo: sol y más sol con frío. abriguémonos bien y coloquemos un crucifijo en la puerta de casa. Recuerden: si se encuentran con el anticristo llamen el 092.
III.

interpolación musical:

AC/DC – Highway to Hell


El inspector de la guardia civil observa  detenidamente las paredes neoclásicas marcadas con las señales del anticristo, gotea por los muros de la iglesia la palabra: Satán.
La caligrafía ( anota) violenta, y los mensajes contundentes:
Sois una secta.( a la iglesia)
Vosotros sois el anticristo.( a la institución de la iglesia)
¿ Tiene usted idea de quien ha hecho esto padre?- pregunta bajo el tricornio el inspector al padre Recaredo centelles.
El diablo- responde Recadero haciendo la señal de la cruz, y pidiendo perdón por la blasfemia.
¿ Y que cuerpo piensa usted que pueda tener padre este diablo?
( tono de la típica sorna chusquera y entrañable de la guardia civil cuando quiere ponerse esplendida)
añade serio:
Si quiere le enseño las fotos de unos anarquistas, a ver si se ha reencarnado en estas criaturas el maligno.
Recaredo ( mirada bizca, lo observa sin ganas de mirar las fotos, sintiéndose incomprendido, intuye que el guardia civil está en pecado y reza por él en voz baja)
Se acercan a Recaredo centelles varios seres deformes que se inclinan ante él. Impresionan al guardia civil por su aspecto humano, y la sumisión que demuestran.

Sus bocas sucias están repletas de dientes podridos, el pelo mal rapado del que brotan escamas por los escemas, los brazos tullidos, los arrastran caídos deformes. Sus rostros morenos y rojos de sol están salpicados de verrugas y granos de cojones en la punta de las narices, los mofletes y los pesados parpados. Hablan a la vez la jauría de forma incomprensible.
Tiran sin miramientos a la autoridad de la sotana de sacerdotes exigiendo comida:
manduca padre, agachipe, pisum de perro, queremos jalar.
Venga bonitos pasar al refractario que hay gachas- les indica maternal Recaredo abriendo el portón de la iglesia por donde se cuelan estas infames criaturas que forman una repugnante procesión maloliente.
¿ qué era eso?- pregunta el guardia civil horrorizado.
Las víctimas de zapatero- contesta Recaredo.
El guardia civil se santigua.
Vuelve al asunto que le ha traído.

Bueno padre, cursare una orden de detención de todos los rojos, y al que señale usted lo empapelamos para que le sirva de ejemplo a satanás y sus melenudos seguidores , buenos días- se despide el inspector cuando nota cómo sale humo con aroma a azufre del cuerpo del sacerdote. Levanta los ojos hacia la pared de la iglesia que forman un manantial de sangre, y se escucha nacer algo de las piedras del muro que empieza a moverse. Los ladrillos forman una mano portando una balanza, a la que le sigue en el nacimiento una cabeza de mármol que representa diosa justicia. Lleva una venda de metal antibalas en los ojos, y avanza hacia él. EL suelo del peso se rompe. EL agente saca su arma reglamentaria y abre fuego. La escultura de tres metros de altura lo alcanza, sus pétreas manos lo ahogan.

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Angelillo de uixó.

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El Cabo del Pánico.

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Interpolación musical.
Death In Vegas – Hands Around My Throat


con el alma y los sueños se vencen en las revoluciones teresina- le dije a mi compañera con lágrimas en mis ojos que contemplaban por la ventana las ruinas de la guerra civil que asomaban a nuestro paso por el Cabo del Pánico. Aún quedaba restos de metralla incrustada en las viajas masías abandonadas, gritos escritos en las rocas de No pasarán, árboles con sogas podridas colgando de  mohosas ramas, sangre pegada y arrasada en el lecho del viejo lago seco repleto de huesos y retama de la época en que fue un aeródromo de guerra, donde extendieron vías por las que navegaba nuestra locomotora en medio un paisaje helado, detenido en el tiempo, ente el vuelo de miles de pájaros que se ocultaban entre las ramas plegando sus alas y produciendo ligeros sonidos con sus patas. El tren avanzaba lento, produciendo un acorde de bajo monótono y rítmico que subía y bajaba en una zona arrasada, convertida en un santuario, en un teatro de guerra que se había puesto su mascara de realidad:

La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible. La revolución no triunfa sin muertos, la revolución no triunfa si no se cree en lo imposible.
Sin la utopía no hay revolución.

el cabo del panico
Una profunda angustia repleta de sueños de muerte y vida invadía mi cuerpo. Lo primero en notarlo fueron los oídos; cómo cuando se sube a mucha altura o se escucha música muy fuerte, se taparon, un pitido interno los sacudía cómo mi cabeza, que miraba a un horizonte dominado por las vías y las inmensidades del lago del Cabo de Pánico. Junto los raíles se veían las ramas blancas, desnudas, con las manos alzadas entre las dunas tendidas a un viejo fusil, donde un caracol vigilaba sobresaltado por el lento paso del tren que le hacía perder el equilibrio de su casa. De los dientes del cráneo de una mujer, cuyo pelo negro aún perduraba, salia una rosa petrificada sin aroma, mientras su puño cerrado resistía firme en su creencia en que algún día, un gobierno justo impulsaría la revolución de los pobres y acabaría con los amos y señores.

el tren de la indignidad
Mira esa pobre mujer, fue una soñadora. – le dije a teresiana que hojeaba una revista de moda mientras dejábamos atrás sus restos donde se escondían los escorpiones.
Cierra la ventana, tiende la cortina, no quiero ver este paisaje- me solicito cuando a su hijo que imposibilitado de ver palpaba los pechos de su madre que dejo la revista entre sus piernas.
¿ Por qué? Es una a función importante que puede explicar muchas cosas. Cerrar la cortina es renunciar a comprender la función, a dejar de creen en lo imposible, en la resurrección de estos muertos tirados en las cuentas. nosotros somos cómo ellos, y no cómo la gente de las revistas- le cogí de entre sus enormes piernas con gota la revista, y le mostré el rostro de una modelo sonriente con la que ella: gorda, fea y estúpida no tenía nada que ver, y sin embargo mirada a esa modelo pegada a esas hojas, siempre, eterna, feliz y sonriente, cómo eternos estaban los cuerpos que flotaban en el fango de ese lago.-
Note cómo las miradas de los viajeros del tren de la indignidad se volvieron hacia mi al escuchar mis palabras, bostezaron, sintieron indiferencia, hasta el loco que se metió en el tren al escapar del psiquiátrico y nos decía ser Napoleón soltó mirándome cómo un cuerdo, un: menuda tontería.

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Eso paso hace tiempo- contestó teresina con tono de queja, pidiéndome su revista de moda, cómo si yo estuviera fingiendo, intentando burlarme de ella, poniéndola a prueba, una prueba que yo no pasaba. Ahora todos mis compañeros me semejaban enemigos y quería bajarme, pero mi imputación penal me lo impedía.
Sentí rabia hacia ella y hacia todos. habían renunciado a lo imposible, a salir del barro, de la inmundicia, por miedo a morir a manos de la policía.
Me levante indignado. No quería estar con ella, me senté donde estaba un yonki condenado por misántropo. Entre sus delitos de misantropía estaba pinchar con sus jeringuillas infectadas de su sangre con sida y hepatitis los higos de la casas de su vecino cristiano que repartía entre los pobres.
¿ Quieres un higo?- me pregunto con su habitual cara de subnormal, mostrando ante mi su rostro enjuto, consumido por el vicio. Hablando con su boca sin dientes y maloliente, cómo su carne envejecida y amarillenta que segregaba un aroma y color de pollo recién desplumado en el matadero, parecía un difunto viviente de la guerra civil viajando en el siglo XXI.
Ahora no pelirrojo, largo de aquí o te meto con las botas militares en el viente hijo puta- le ordene para estar solo, pues el pelirrojo era muy pesado y si le dabas coba el cabranazo no se iba y te metía mano.
El yonki se fue sin comprender lo que me pasaba, mirándome cómo si le despreciara.
Es por culpa de gente cómo tu que estamos perdiendo la revolución- le grite y se puso a llorar sintiéndose insultado, cómo si él fuera un revolucionario.
Yo me puse las manos a la cabeza, escondiéndome del mundo, no queriendo aceptarlo cómo era.
¿ Que me pasa?, nadie me comprende, sollozaba desconsolado mientras el tren salía del lago, y la vida se llenaba de colores, las montañas surgían repletas de bosques, y a los pies de los valles había pueblos con carteles anunciando a los candidatos para las elecciones.
Teresina, se acercó un par de horas después pensando que ya estaría mejor. Sin mirarme tomo asiento a mi lado.
No hay ya ninguna revolución , mira si te atreves los rostros de nuestros compañeros, ninguno de nosotros, ni siquiera el solitario, famosos por sus atracos, cree ya en un mundo justo, ni feliz. Acéptalo, acepta la realidad tal y cómo es.
Angelillo de Uixó.

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La trampa de la Peña Pastora.

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I.

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Extendido en la cama, mareado, con calambres en las piernas a causa del viaje que acaba de terminar, empiezan las dudas en Angelillo de uixó. Escucha con atención, reflexivo, las palabras, las opiniones, de sus compañeros de viaje, dos historiadores en historia contemporánea.

Los interrogantes, las sospechas, las incertidumbres, le persiguen y atormentan.

Cada uno tiene una opinión, una forma de sentir de lo que ha visto en Peña Pastora.

Cada vida humana que pisa ese bosque, que se enfrenta  a sus vestigios a través de sus emociones, razones y espiritualidad, cambia para siempre.

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II.

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En el cuarto penetra una luz blanquecina a través de la ventana. Desde allí ve Vall d´Uixó envuelto en una nube fina de humedad muerta, sin viento.

Su mente siguen en el pueblo de Ain, en la Peña Pastora. La imagen en su cumbre del espacio vació del poblado Ibérico del que no queda nada más que fragmentos de cerámica y ese claro en su cumbre, cerca de los dioses, alejados esos hombres del fértil valle . Alrededor del poblado, trincheras del ejercito republicano de la guerra civil.

Tapándose hasta la garganta con una manta , su voz en soledad, sintiéndose mal consigo mismo por no poder hacer comprender al resto de personas su sufrimiento habla consigo mismo a los demás:

III.

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“Mi cuerpo desde que ha entrado en contacto con ese lugar arde. El bosque en Peña Pastora es viejo, quejumbroso, violento. No había una solo árbol nuevo en toda la zona. ¿ Por qué?

Durante el ascenso, de varias horas, el sol no ha penetrado en la floresta. La pared rocosa por la que ascendíamos estaba repleta de un musgo espeso, verde intenso y muy oloroso que crecía orientado hacia al sur en vez de hacia el norte. Las piñas caían a nuestro paso de ramas podridas.

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En ciertos lugares, cientos de pinos de troncos grisáceos derribados quien sabe porque fuerza ,bloqueaban las sendas, y otros arboles crecían alrededor del sendero en horizontal, cómo brazos de gigantes Laocontes luchando contra serpientes se abalanzaban contra nosotros arrojándonos dentro de las trincheras, convertidas en camino. Solo por ellas se puedía seguir hasta la cima.

El bosque nos negaba el paso.

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Dentro de las trincheras, encajonados en ese laberinto de suelo cubierto de turba y hojarasca, cada paso se volvía ruidoso, sospechosos, intenso, traidor, al crujir las hojas, las pequeñas ramas arrastradas hasta allí. Caminábamos cómo si pisáramos cadáveres centenarios en un laberinto de piedra. Las paredes estrechas, repletas de agujeros de balas donde el musgo, los helechos enraizaban entra las fisuras, y cargados de gotas blancas  nuestros rostros se reflejaban.

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Al acercarme a una gota, he visto reflejada una cara que no era la mía y al alzar la cabeza horrorizado todo había cambiado. La trinchera había terminado. Mis compañeros me esperaban junto a un árbol esquelético, amarillento y carcomido. Me han dado la mano para salir y hemos cambiado de ruta. Otra vez estábamos en el sendero del bosque que se abría a unos claros donde se observaban pueblos cómo Alcudia de Veo, Altura, Geldo. Bajo el sol se veía un paisaje de vida sencilla, tranquila, honesta, cómo si en eso lugares no existieran las tristezas, ni las trampas, ni nada hubiera cambiado desde hace mil años.

Luz,

esperanza,

vida.

Sonido lejano de campanas.

Coches por estrechas carreteras.

Un autentico infierno.

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A nuestra espalda estaba la oscuridad, el bosque, el silencio, las trincheras medio cubiertas, el misterioso poblado ibérico, senderos que no llevan a ninguna parte o quizás a todos los lugares-

¿ sabemos comprender todos las señales que nos ha dejado la república en los bosques?

¿ Podemos comprender todos los cambios en la naturaleza y en hombre?

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Angelillo de Uixó.


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