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Prólogo.

Fiestas de la sagrada familia en Vall d´Uixó. Todo el pueblo está invitado. En los primeros pasos de la procesión, se adivina la estrafalaria vida sexual de la gente de este pueblo. Vicente el pintor desde su azotea los dibuja.

Esta Doña Frigida, impoluta en su traje, abotonada hasta el cuello, impotente desde hace veinte años cuando su hijo de trece años, hoy  conserje  del ayuntamiento, les pilló haciendo el amor entrando sobresaltado a su cuarto por una pesadilla.  Doña Frigida gritó desesperada con las piernas abiertas como una tijera , tirando  de un corte de pie a su marido de la cama,  para cubrirse  con una sabana santa  entre lágrimas:

ay, ay, ay,

cierra los ojos cariño mío , por amor de Dios  hijo de mi alma, vete, vete. no veas esto tan horrible.

Su marido don Acritud, también tocado de aquella escena,  aguantó  con estoicismo y comprensión acudiendo sin faltar a la profesión estos años.

Vicente observa a unos trabajadores con sus mujeres e hijos vestidos de domingo.

Los hay que son un escándalo de tan puteros. Es gente que trabaja en las fabricas. Se casaron jóvenes  y por amor hace ya mucho. tienen sueldos medios y una vida gris, alienada, que no cambiarían por nada del mundo. Irse con el compadre de putas, a  mirar stripters o beber es de lo único que se  llena su espíritu. Tanto que la extrema derecha lo respeta. Entre la banca, muchos, igual que en profesiones liberales jueces,  abogados, notarios, políticos, médicos… casados con hijos y :

maricones.

El ayuntamiento, la casa de todos ellos,   vela por sus intereses,  su ocio y su  moral. engalanado hasta la bandera de religión. Para el resto, una advertencia, sobre todo a aquellos que ahorcaron a sus padres.

-No os quedéis en casa,  salir a celebrar la fiesta de la sagrada familia.

Vicente, el pintor , dibuja un fantoche de cura expresando que se acerquen a él los inocentes, los discapacitados. babean ladeando cabezadas y aspando brazos y piernas epilépticos,  dentro sus carromatos guiados por sus madres. Son divinas personas que se unen a la romería, y entran  a la iglesia  aullando, por si el cura o una imagen  encuentran el remedio a sus males.

Bajo el piso de Vicente, él observa su cuadro.  ignora que en ese piso sobre el que él camina, hay una casa de pecado.  un adolescente se quita la mordaza de la boca y las correas que atan su cuerpo. viste su cuerpo con unos  calzoncillos y le dice a sus hermanos que están en cueros unas hermosas palabras llenas de amor y ternura, inspiradas por el profeta:

” Id junto otras familias hermanos,

a juntar vuestros pasos en las calles.

Hacer retumbar como los cuerpos que se aman

las tapias de los juzgados.

Silenciad el chillido de los corderos

con la batuta que golpea la piel del tambor,

pues hace una llamada al perdón.

Observar al entrar en la iglesia al salvador.

Posa crucificado por los agujeros de los clavos.

Os mirará y os responderá con amor:

” Yo no quería que pasará esto”

Atravesad el corazón por el ojo de una hebra de cal y azafrán

que cosa la voz  y los ojos.

Y volved a casa pronto hermanos,

para cerrar todas las puertas,

antes de que llegue papa de misa.

Angelillo de Uixó.

 

 

 

 

 

El populacho nacional.


Eran días de alegría, tracas y cohetes en la ciudad de los lobos pues celebraban la fiesta de Dios en la tierra y de Dios en la sagrada familia, por eso ondeaban mantones colgados de los balcones con bellos dibujos de la sagrada familia.
Uno de estos mantones, en lo alto de un edificio cercano al huerto de un buen hermano solitario, salió volando a su encuentro cuando este llegaba a su huerto, pensando pesaroso de la existencia tan mala que llevaba por no tener familia, aunque si tenía. Por eso se quedó maravillado viendo pasar sobre su cabeza la aterciopelada Virgen María, a su casto marido San José y a ese amado niñito de Jesús que al verlo empezaron a girar como un águila imperial sobre su cabeza. Hecho estas piruetas, el mantón empezó a subir y a subir girando sobre si hasta las alturas, y el buen hermano comprendió la señal.
Algo había pasado en su huerto, por eso la sagrada familia huía.
Y al meterse en sus tierras vio que nuevamente le habían robado.
Los nacionales azules habían pasado con bolsas transparente de plástico por su campo.
Más el buen hermano no perdió la calma, y sonrió, pues en ese momento de desesperación el cielo se abrió, y una voz procedente de una zarza le habló.
“ Se fuerte Angelillo. EL nacional no tardará en volver, y un día  en tu tierra lo encontrarás , pero tu nada le harás, tan solo le dirás:
ahora hermano iré contigo a tu casa a sacrificar un cordero.
Es de bien nacidos ser agradecidos”

Angelillo de Uixó. Con Paz y bien buenos hermanos os dejo las alegres fotos de mi huerta en zona nacional  en el siguiente blog 2016/10/fotos-de-mi-huerto-con-zona-nacional.html con el fin de concienciar a la sociedad y a las autoridades culpables unos y otros por su acción de omisión  en el cuidado de las tierras.

<a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/”><img alt=”Licencia de Creative Commons” style=”border-width:0″ src=”https://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/4.0/88×31.png&#8221; /></a><br />Este obra está bajo una <a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/”>licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional</a>.

Dios ha muerto, ahora nos toca enterrarlo.

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I.

La noticia no extrañó a nadie, ni desde luego sirvió para que cambiarán unas costumbres muy arraigadas en vall d´uixó. Algunas personas comentaron en las vísperas de la sagrada familia lo que se rumoreaba: que Dios había muerto.

recibieron estas personas contestaciones bastantes sensatas y adaptadas a las difíciles circunstancias electorales y económicas que atravesaba el municipio de la vall d´uixó en el año 2015 poco antes de víspera de la procesión.

“Es igual que esté vivo que muerto Dios, es el día de la procesión de la sagrada familia y nos hemos puesto ya el traje de gala, adornado los balcones, y llamado a la televisión para patrocinar el pueblo”
Estas contestaciones fueron así tanto por parte de las autoridades eclesiásticas, como por parte de las autoridades civiles  de diferentes espectros ideológicos, que en estos asuntos, hermanos míos, en un pueblo de silencio cuyas vidas se basaban en el control de una moral de base de contentar a todo el mundo, que sería algo así como el amor al prójimo para salvarme yo. Estando este instinto de conservación muy por encima de reflexiones metafísicas, más propias de indigentes y esclavos necesitados de fe y espíritu para soportar los ultrajes y golpes de los poderosos.

De hecho, cuando más lumpen y necesitado de fuerza y coraje era un barrio, más vacío quedaba en busca de la Fe y la estupidez ciega en la creencia de una realidad divina sostén de la vida precaria.
Acudían así pues, hermanos míos, los perseguidos por la guardia civil, la policía local, los embargados, los desahuciados. Peregrinaban en pandillas, como una verdadera jauría de perros, deshechos humanos, restos del naufragio universal de la globalización en busca de los maderos donde asirse en la procesión de la sagrada familia. Cómo sino podrían soportarse los mil tormentos de los trabajos infames, o la ofensa de una vida paralizada sin nada que hacer, por falta de trabajo, o la duda trágica entre la pared y la espalda de un trabajo insoportable, o lo insoportable de un trabajo desagradable. Pero allí estaba Dios, creado por una gran fiebre para silenciar lo inevitable.
El verdadero caos.
Pero, oh hermanos míos,
¿ sería así el anuncio de la muerte de Dios?
El caos.
O…
¿ sería el anuncio de un mundo mejor?
Pues fue así lo que ocurrió.
nada de lo prometido,
ni una cosa ni otra.
Ni el caos, ni un mundo mejor, sino una indiferencia mortal, el bostezo de la tradición ante una procesión del día de la sagrada familia marchando por vall d´uixó.

Petardos y pedos,
curas y progres,
lumpen y maderos.

Oh voces del porvenir,
de un mañana feliz.
II.

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Pero en aquella tierra,  si hubo quien escuchó la muerte de Dios.

Fueron ellos. Ajenos oídos como piedras, sordos y mudos al lenguaje familiar, aquellos príncipes del cartón que descansaban como un guillotinado Dios muerto sobre un universo donde reposar la cabeza, pobladas de galaxias de estrellas a la deriva, inclinados entre basuras de callejones traseros que tiemblan cálidos alrededor de soles brillantes , tetrabrick tiernos de vino que atestan las esperanzas de estos hombres de violencia y Fe que el alcohol les hace bailar llenos de feminidad y felicidad. Orbitando- quien sabe de que firmamento – dieron tres ladrones bajo la cruz de los caídos de vall d´ uixó, en pleno centro de gravedad del pueblo, aterrizando entre dos palmeras, flanquearon el pedestal de mármol cubierto de dátiles jugosos que mordieron con sus bocas secas. Asombrados, los tres ladrones que habían visto conmoverse a Dios ante su presencia en los calabozos, vieron estas almas violentas cruzar como recuerdos velados, sobre sus conciencias desgastadas, la sombra de un Dios  que se manifestó moribundo ante ellos con una lengua de cemento capaz de derretir de compasión hasta el asfalto, fundir con amor aviones en movimiento, y hacer que el serrín escribiera de nuevo los testamentos transmutados.
Éstas fueron las breves palabras que les dijo antes de morir un Dios desengañado ante tres individuos cargados de pecados que se curaron de las heridas causadas de sus allegados.
Luchar contra el prójimo ,pues os han engañado con el amor a la humanidad tanto como con la culpa.
Envenenar a quien os hable de tolerancia, unidad, patria, pues no pretende más que dominaros.
Y sobre todo… no os fiéis de las mujeres.
Amen hermanos.
Así murió Dios, ente unos pobres ladrones quitándoles el pecado y restituyendo su vida con su fin.
Con la boca llena de dátiles medio vacíos por la cercanía de un otoño frío, notaron estos hombres una nueva fuerza, un nuevo impulso que los engrandecía.
contemplaron la charanga, la comitiva impaciente, el ruido de los petardos, la procesión de la sagrada familia con ojos de animales, y rieron al ver a muchos ateos mezclados entre la comparsa que no dijeron nada, aunque olían la descomposición de Dios, de sus familias, del estado y en definitiva la vida, pero seguían como gusanos y serían capaces de saltar hacia abajo todo tipo de peldaños con tal de salvarse de cualquier esfuerzo.
Angelillo de Uixó.

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Dios ha muerto, ahora nos toca enterrarlo. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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