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! Dios  salve la Reina Míster Lawrence !

 

Erizados dedos de alambradas en las simples jaulas de la corona británica  donde se anda con las ancas, con pasos de palomas que siempre ven la espalda. La cara hacia los raíles metálicos donde desfilan los martillos para anidar en las cabezas huecas.

Es el reino de Idomeni Míster Lawrence, barro y fango, el aroma primigenio de las razas y la sangre, como diría su querido Conrad: el horror.

Al volverme para ver el rostro de donde procedía esa voz odiada, profunda, salvaje,  que sacudía mi conciencia,  pude ver tras la alambrada  a un grupo  de desventurados refugiados esperando meditabundos con los rostros hundidos en las rodillas apoyadas las espaldas en un viejo tronco de un enorme Ciprés . Al girarme  no vi nada, absolutamente nada.

La voz que me hablaba parecía no venir de ninguna parte. El cielo con su sonido  llamó mi atención, un  avión pasaba muy bajo dejando tras de si una estela blanca.

A los pocos segundos se elevó y despareció entre las nubes. Volvía a sentir el latir de los corazones arqueados y como los lomos que se rompían dentro de un anillo del que yo era parte.

Errante, sobre el templo de Apolo, como un centauro bebedor la sombra del intente alemán cruzaba con una botella de vino en las manos llevándola  a  sus labios.

! Qué ganas de volver a encarnar la bestia!- le grité, y debió oírme, pues empezó a caminar hacia mi deteniéndose para beber cada veinte pasos.

El dulce vino lo había vuelto melancólico como el centauro Polifemo, y su carne cremosa tenía necesidad de ser terrible. Su cabeza roía huesos, andaban sus ideas de aquí para allá como ratas entre cristales rotos. Tenía la sensación de que el intendente  me necesitaba como una especie de sacerdote, alguien  le perdonara el estar completamente  loco, y que fuera capaz de matarle una vez lo perdonara. Había pensado hacerlo varias veces, y creo que él lo sabía. El resto de funcionarios le adoraban, especialmente el español y el italiano   que creían que era un mesías el intente alemán.   Me hablaba temblando, con fiebre de borracho. Cuando llegó  donde yo estaba  noté que los  ojos le brillaban como un visionario. Se apoyo entre unos postes de la valla para no caer. Sudaba y hablaba con voz entrecortada, casi como dormido, brotaba todo lo que llevaba almacenado en su subconsciente.

Señor Lawrence,  frente la terrible indiferencia de nuestras sociedades,  la calentura de la llaga del terror viene a despertar lo mejor de nosotros, un cuerpo social jerárquico. EL orden medieval con lo último en tecnología   y una psiquis que haya superado la espiritualidad. Jerarquía sin alma, sin moral, un nuevo génesis

! Aquí en Idomeni !

( Señaló con su huesudo dedo índice  entusiasmado  los grises toldos, la gente cubierta de barro, donde solo los ojos recordaban que eran seres humanos, caminaban  pesadamente  y se peleaban los niños por un trozo de pan que comían en el fango)

Un nuevo comienzo en la civilización Europea entre el barro y la sangre, fortalecida a través del llanto y el quebranto del hueso que proporciona el orden.

Estas cerraduras que tenemos aquí abren las puertas del progreso, un progreso basado en el poder, en la monarquía secuestrada por la democracia.

La corona británica, o la Española, Míster Lawrence, esa obra perfecta de la adaptación del cuerpo social.

¿ Qué ha sido de Alemania desde que no hay un poder firme como el káiser Guillermo?

Yo se lo diré, nada. Solo depravación, generaciones perdidas de alemanes. Ni las más elementales reglas de respeto ni de tolerancia a sus antepasados.

Yo he viajado por España, y he visto las maravillas de su ley mordaza.

Solo en un país con monarquía  ese maravilloso fenómeno de la ley mordaza es capaz de ocurrir.

Las prisiones de España están llenas de gente por protestar contra el Rey. Hay miles de imputados por este motivo.

Y en Inglaterra Míster Lawrence ¿ qué ha pasado con el debilitamiento de la corona por una serie de escándalos que empezaron con la muerte de Lady Di  que requerían de mano dura, una ley mordaza, censura a la prensa  y no ocurrió ?

Que ha desparecido el orden en las calles una vez desapareció el orden y se educó a la gente sin prejuicios.

Basta ver que las generaciones de actuales ingleses son semejantes a la de bárbaros del norte sin un líder. Cualquier madre inglesa, alemana, danesa, sueca,  mandaría sin dudarlo a su hijo aquí… a Idomeni a que le enseñáramos respeto.

! Qué grandeza hay en este calvario!

! Cuanta honra merece este ganado que enviamos enseñado a Turquía!

 

Cualquiera de estas personas refugiadas, nunca lo olvide Míster Lawrence, vale más que cualquier   joven  europeo actual.

Poco apoco su voz se fue apagando, como si descendiera del trapecio.

Y yo me fui, pasando entre las alambras contemplado rostros completamente hundidos.

Sobre nuestras cabezas, sobre nuestro agujero donde miles  y miles de personas yacían afinadas, gimiendo, horrorizadas  volvió a pasar un avión muy bajo, como si todo fuera una broma, una terrible broma.

Angelillo de Uixó.

dedicado a la república en españa:

 

Hoy nuestro camino solo nos puede llevar a decir Dios salve al rey de España y a su régimen fascista, no hay futuro con la democracia, no hay futuro con la democracia. Dios salve al rey y su régimen fascista,

 

 
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Los Heraldos Nazis.

 

Hay mentiras tan bárbaras,

como salidas de la cueva de Platón,

o quizás fabricadas en el horno de los nazis,

que alambran todas las salidas.

Y ya no queda esperanza posible,

que ilumine al hombre a oscuras.

Será sin el sol las antorchas,

las que nos enseñen a ver una forma aterrada y humillada,

la llegada de los hombres a las orillas para ser enterrados.

O  será quizás,

la verdad tan bárbara,

tan descomunal de aceptar,

que ni siquiera la puedan contemplar los heraldos Nazis,

sin echarse a llorar.

Y  como locos sin que nadie sepa el por qué,

sigan repitiendo los heraldos Nazis la metódica mentira,

de que hay que talar parte de los hombres.

para hacer un mundo mejor.

 

Angelillo Uixó.

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El sol naciente del refugiado.

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Ya no existe sobre el pensamiento una arquitectura que nos haga decir cuando les veamos llegar los extranjeros de nuestra comunidad:
Son de aquí, o son de allá.
Rostros que esperamos reconocer frente a nosotros sin nombre, sin forma concreta, más que la que ha dejado la desesperación enarbolada en gestos, manos, cabelleras crispadas, y sobre todo….
una mirada lejana que nos sobrecoge al saber de aquellas vidas sobre cuyas testas se posó como en los campos de trigo las nieves y el sol, que nunca llegaron a  agitar  las profundas raíces habitadas en una oquedad sembrada de tierra donde mana un poder que ordena:
seguir adelante.
Cruzando pueblos desiertos, desiertos poblados de cactus, estepas de piedras donde brincan entre difuntos cuervos que graznan dentro de trajes de hombres , y los perros andan enloquecidos de hambre entre las fuentes heladas. A los mares oscuros. Pesadilla en calma en movimiento hasta cuando flotan las barcas cargadas de rezos mirando hacia el cielo que trae como langostas nubes como manos que estrangulan un cuello. Se abre el abismo con un grito de tempestad.
Infierno negro de olas sobre una madero arrastrando rostros enloquecidos, unidos, aferrados unos a otros hasta ser lanzados a las alambradas de la orilla.
Todo puede ser movido hasta ese momento de llegada:
desiertos, estepas, ríos, valles, montañas, desfiladeros.
Pero ahora, hay que pasar entre los hombres.
Ellos forman una gran barrera que mover.
Más os vemos romper a llorar sobre un campo minado de verjas y hierros similar al que se usa para el ganado, rodeados de una arquitectura diferente a la oriental: rígida, militar, Europea. Donde los objetos cortan como cuchillos  y los cuchillos como palabras repletas de  propiedades diferentes a las que quisiéramos conocer.

toda palabra y todo gesto tiene añadido a su significado:
impedimento, opresión.
Y os oigo decir con la boca ahogada  sobre la tierra:

Con esto no puedo, con esto no puedo.

Pero el preludio de una jornada está por proseguir. Con un golpe, cristales rotos,  un silbido, tras un soldado, con una manifestación en contra, detrás de un convoy, un tren, un camión, bajo amenazas, en prisión, incluso allí se sigue adelante…

Al amanecer.

Al amanecer.

Al amanecer.


Angelillo de Uixó.

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Código cáritas: a los parias arroz y alubias.

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Paseaba agarrado de los cuernos del manillar de mi bicicleta cuyas barras tubulares resplandecían bajo el inclemente sol de vall d’uixó , cuando pasaron frente a mi un grupo de chalandas y parias que iban cantando y dando palmas entre harapos muy vistosos camino a cáritas, los intermediarios entre los poderosos y los desgraciados. En el templo eugenístico de cáritas que se encontraba la doblar la esquina les esperaban los voluntarios cargados de sacos de arroz y alubias.

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Les seguí con curiosidad , y pude observar como en la puerta parroquial les esperaban unos hombres cuya fisonomía me recordaba  lo que había leído en los nuevos testamentos cuando era monaguillo sobre la raza de los judíos. Frente a mi estaban unos voluntarios dando la bienvenida a los chalandas y parias,  con sus labios gruesos, nariz aguileña,  gran delgadez de sus cuerpos, y un espíritu cuya aura se me antojo que brillaba  repleta de racanería ,y mojigatería católica. Entre las diferentes castas de desheredados había  varias persona de la casta de los  canis que iban vestidos con marca adidas. Los conocía de vista de un barrio cercano a donde vivo. Se trataba de un grupo de cuatro hermanos siameses que acudían a recibir su bolsa de arroz y garbanzos que era el único alimento del que gozaban los chalandas  y los parias por su falta de sacrificio y carencia de espíritu emprendedor. Mientras tanto, la madre, una chonis cuarentona, estaba en casa preparando junto a su tío, otro chalanda que dentro de 9 meses estaría por el barrio dando gritos y palmas, y exigiendo manduca.

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Desde la mayoría de foros de intereconomía, el ABC…  y sobre todo desde Alemania se apelaba a emplear cuanto antes la ley del cuchillo o la ley merkel , para castrar a estas infrapersonas improductivas.
Yo presentía que no hacia  falta, que dentro de poco se vería el resultado de toda esta miseria eugenética:
asesinatos entre chalandas y parias, nacimiento de chiquillos discapacitados , criaturas fruto de incestos aberrantes, desquiciados mentales durmiendo entre cartones, niñas arrojadas a la prostitución casi al nacer. El resultado de las políticas contra estas castas sería el resurgir de  más y más chalandas y parias que morían en pocos años, pero habrían sido lo suficientemente larga su vida  como para reproducirse, y volver a asomar de nuevo estas criaturas reencarnadas en la vida, en las mismas circunstancias que sus padres. Pero aún más debilitados, más raquíticos, más idiotas, menos capacitados para soportar en igualdad de oportunidades  la  lucha por la existencia. Lo que les obligaría a resucitar a Cristo, que volvía a la vida con cada nuevo chalanda o paria,  en medio de escenas  de adulterio, robo, estupideces, y crimen al que estaban apocados, para ser redimidos de sus  pecados siendo detenidos y troceados en un oscuro callejón de vall d”uixó con un cuchillo por las fuerzas de seguridad, o llegar a un tribunal en el mejor de los casos para ser despedazados por el juez con un martillo en trocitos pequeñitos.
Ningún chalanda ni paría  parecía comprender la paradoja del hombre miserable.
Yo les observaba intrigado detrás de un contendedor de basura, de tal modo que yo podía verlos y ellos a mí no. ademas ,por mi aspecto muy semejante al suyo tampoco levantaba sospechaba a ningún paria o chalanda, de hecho, hasta a veces me confundían con alguno de estos.

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Tuve ocasión de realizar algunas fotos gracias a una pequeña cámara con la que viajaba retratando el nuevo rostro del horror de la crisis económica. Viajaba por mi cuenta, y pagado por mi. Era  una misión que me había dado a mi mismo. Lo hacia yendo de aquí para allá con mi bicicleta moviéndome por todos los callejones oscuros que veía desde valencia hasta vall d”uixó. Este era mi territorio, mi jungla, en la que me había infiltrado intentando comprender la causa de estar perdiendo la guerra en la crisis económica. Estas fotos me ayudarían a dar una explicación racional sobre la estupidez humana, y como soportarla en una cola de cáritas en  un articulo antropológico que me haría famoso:
Chalandas y parias de vall d’Uixó.

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Saqué  fotos como si  estas personas fueran ejemplares del zoológico que nadie quería ver.
Pensé, Dios mio, si ahora los metiera en una jaula y dijera al publico:

mirad , mirad hermanos, aquí tengo una docena de personas como vosotros, domadas y sometidas, capturadas en cáritas, incluso hay niñas.
Todos me juzgarían como un salvaje y me insultarían, incluso alguna organización de progresistas o pro derechos  humanos me denunciaría, y acabaría yo por haber sido compasivo e intentar educar ,  encerrado en una jaula.
Sin embargo, lo que estaba fotografiando no era una escena propia de hombres morales.
No, allí en cáritas, en medio de esa cola de la vergüenza no había compasión, si no un código para quitar la dignidad y la vida de hombres y  mujeres, que solo eran ya ganado, y asegurarse el dominio de la supervivencia feliz y tranquila de los propietarios de los supermercados, los gerentes de las cajas rurales, y la clase media y empresarial del lugar que imponía su moral de castas. a las que ahora pretendía  mejorarlas separando más aun las castas de los poderosos y la castas de los pobres, que tendrían prohibida la sanidad, la educación, el acceso de los bienes de servicios más elementales,  el derecho a manifestarse, a defenderse. Y así llegarían al crimen, vestirían el traje de los muertos y acabarían extinguiéndose mediante sencillas epidemias que el acceso a una vacuna podría habría evitado.

Angelillo de Uixó.

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El beso Griego a la diosa Europa.

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Basado en la escuela cínica y la vida de Diógenes.

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Estaba la bella diosa Europa de Baviera de rodillas completamente desnuda rezando a los mercados para que no se rompiera la moneda única que tanto le convenía. Tenía mucho temor de que los Griegos se fueran del Euro, más escuchando esto Alexis Tsipras que estaba detrás de la bella Bavara sin que esta lo hubiera visto llegar le dijo:
No temas vida mía, que estoy aquí y soy Griego.
y así cómo se produjo el primer Beso Griego a la canciller.
En cierta ocasión un presidente del banco europeo que controlaba la prima de riesgo y odiaba a los Griegos por entender al ser catedrático de una universidad de Hamburgo que eran vagos y cínicos les anunció así unas medidas del FMI:
OS vamos a golpear donde más os duele por no devolvernos el dinero.
Más sabiendo Alexis Tsipras que este era una persona muy supersticiosa y que se guiaba por los rumores de los mercados le contestó así:
De un solo tweet diciendo que no te devuelvo la deuda te hago temblar canalla.
Observó Alexis Tsipras caminado una tarde por el muelle de Corinto, cerca de la estatua que hay de Pegaso, que había unos niños pobres que estaban comiendo unas míseras sardinas sin pan sobre la arena, sin toalla y sin platos. se acercó a ellos conmovido para ver si podía ayudarles. entonces se asombro de que sonrían al verlo. Lo reconocieron de la televisión y le animaron a seguir, luego entre cánticos felices se tiraron en el mar desde se veían los acantilados de la otra  orilla, ” el peloponeso” y a los barcos cruzar el milenario estrecho.
Entonces tuvo claro que su pueblo era grande de nuevo y no necesitaba sentirse servil cómo España a ningún extranjero.
A aquellos que voceaban que Grecia no podría vivir sin Europa.
Les dijo esto Alexis Tsipras:
A ver si es Europa la que no puede vivir sin Grecia.

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Y España y Portugal se pusieron muy rojos y asustados, le dijeron que por favor se quedara y mandaron a la brigada de la policía del ABC a por gente similar al pensar de tsipras.
Se acerco Alexis Tsipras a un grupo de pintores vanguardistas bastante gordos que trabajaban para la sección cultural del diario español ABC ,y como no sabina dibujar se hacían fotografías que enmarcaban para colocar en el diario. En esta representaban el rapto de Europa. Más tirando Alexis Tsipras de la vaca a los pintores, el griego  les dijo a los columnistas:

vosotros ya habéis comido bastante, con esta daré de comer a varios estómagos griegos, decir en vuestro diario que habéis visto y presenciado el verdadero rapto de Europa.
Decía en sus discursos Alexis tsipras que los actuales hombres europeos solo se esforzaban en quitar las migajas a su pobre vecino hambriento, y se empecinan como necios en negarle la posibilidad de poder ganarse el sustento. El actual hombre europeo era cómo un niño americano que ponía todo su esfuerzo en agotar a los trabajadores hasta producir el asco más tremendo, y que habían suprimido su conciencia en aras  de no hacer nada improductivo, y que la productividad era el rostro de griegos hambrientos. Por todo esto echaba pestes de los europeos y decía que había que echarse atrás de sus proyectos.
Desde las tribunas desde las que en ocasiones hablaba, al final de sus discursos el foco que le iluminaba producía una gran sombra, como en los dibujos de batman, pero aquí era con la silueta de Merkel que tapaba la luz mientras desde los altavoces se escucha la voz de Merkel diciendo:
Dime Alexis lo que quieras, que te lo concederé.

Más este extendiendo las mano le decía al publico:
aparta tu presencia de mi, pues me tapas la luz.
Angelillo de Uixó.

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Saturno sobre la cuna del hambre.

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Naufragarismos.

Sobre la cuna y la tumba,
envueltos en el hambre,
el niño y el viejo
Saturno frente Homero.
Nietzsche frente a Cristo.
Europa entera frente a los Griegos.

Sobre la cuna,
pende un cuadro de Goya,
Saturno devorando a su hijo.
Justificando su derecho a existir,
a que venza el más fuerte.
A sentir una profunda nausea por vivir.
Saturno nos dice con el rostro de Conrad:

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El horror,
el horror,
el horror.
No lo he creado yo.
Hay que mirar el horror,
e intentar sacar provecho de él.
entonces, entonces,

llore, pero comprendí
que te  pueden ir las cosas bien.
El horror.
Si hermanos,
El horror.
Saturno mientras devora a su hijo,
Por dentro está deshecho.
Mira la cuna vacía,
y siente ganas de procrear.

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Angelilo de Uixó.

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El instinto de cárcel de los hombres desechos.

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Estamos acostumbrados a ver la vida cómo algo conquistado, solucionado, donde la locura ha sido encadenada en lo profundo de los sueños. Sueños alejados de nosotros, cómo si estuvieran en otro planeta, cómo nuestro corazón. Me daba cuenta conforme arrastraba mi bicicleta por valencia que el corazón estaba cada vez más lejos del cerebro de la gente envuelta en ese halo de felicidad desdichada y amargada que no podían notar al estar en estado de alienación. Parecían hechizados por una fuerza organizada que brillara cómo un diamante, pero bajo este aparente brillo se escondían estructuras miserables que no valían nada. Esa fuerza luminosa se llamaba civilización o estado organizado. Un grito de presos, de pobres, de animales torturados flotaba bajo los motores de los coches, en los ascensores, a través de los ventiladores de las oficinas de seguros.  Si la gente se parara a escuchar, si se asomarán a contemplar la noche que los envolvía, lo escucharía todo verdaderamente claro en la oscuridad.
Necesitaba ver, comprobar antes de llegar a ninguna conclusión que para sobrevivir a todo este mundo había que poseer un gran una gran capacidad de amargarse la vida.
Y sabia que tarde o temprano daría con alguien así. Estaba en el lugar indicado, con la misión adecuada, encontrarlo.
Así que cualquier cosa podía pasar, y pasó así.

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Cerca de la estación de trenes se acercó un tipo que se levantó del suelo haciendo gestos de amargado. Junto él había una mujer. Iba medio desnuda, era joven, parecía una salvaje, era hermosa, pero al ir medio desnuda y estar postrada en el suelo la califique cómo una mujer ligera de cascos y le robe la belleza, pero era hermosa. Tenia la mirada de una persa.
Los movimientos de ese hombre que veía hacia mi eran lentos. avanzaba despacio, tambaleándose. Parecía cansado, apunto de desplomarse entre la gente que pasaba con prisa, agitada, haciendo muecas de impaciencia junto la estación.
Cuando estaba casi tocándome escupió al suelo, su mirada era torcida, su piel casi negra, no se podía saber de que raza era. llevaba sobre su cuerpo unos harapos de cuero llenos de polvo, los brazos velludos, repletos tatuajes con el rostro de una mujer semejante a la que estaba postrada a su lado, y un nombre sobre los tatuajes con letras rojas:

Macarena.

El tipo parecía muy perdido. Se dirigió hacia mi, parecía que se quería enfrentar conmigo, y yo deseaba  escucharle. Saber que tipo era este.
Me extendió la mano haciendo este gesto repugnante de mendicidad, y emitiendo palabras con una voz ronca, que parecía malvada  me solicitó:
¿ me da un euro para coger el autobús?
¿A dónde vas? le pregunte sacando la cartera el euro.
Tengo que ir a la prisión- me contestó sonriendo de una forma enigmática, y la vez santa cómo si fuera un mártir.

Ante mi expresión de perplejo me aclaró

– Por la noche duermo en la cárcel. Allí me uno con mi gente, me echo con mis hermanos sobre un colchón y me olvido de los problemas del día.
Es cómo ser libre, libre de miedos, libre de mi mismo, libre del amor, libre para soñar con  ella que es lo que  más quiero del mundo ( y señalo a la chica que seguía con su mirada nuestra conversación)
Yo lo miraba intrigado, parecía decir la verdad, una verdad realmente amarga que no comprendía en ese instante.
¿ Y no has pensado nunca en no volver a la cárcel?- pregunte.
Miro a su alrededor, a aquel bullicio de gente de todas partes del mundo intranquilas, solitarias, agitadas, voraces.
de ninguna manera dejaría de ir a prisión a dormir- contestó.
¿ Y qué delito has cometido?- pregunte sin imaginarme que podía haber hecho una persona tan moralmente recta.
me pillo la policía escribiendo en un muro:
Tirar la bomba, exterminar a todo el mundo.
Le di el euro.
Se retiró hacia la chica, ambos desparecieron entre la gente cansados, cómo si fueran arrastrados entre las sombras de los transeúntes, una sombra que se mezclaban unas con otras en contornos no definidos.
se escuchaban los anuncios por los megáfonos de los trenes llegando saliendo. Alicante, Madrid, Barcelona… que más daba el destino. Eran todos iguales.
Yo arrastraba mi bicicleta por la acera, me había vuelto a poner en marcha alejándome no sabia en que dirección. Seguía pasos, pasos que otros había dando antes con una extraña sensación de muerte acechándome, no desde fuera si no desde dentro.

Algo dentro de mi me espiaba, crecía cómo si fuera mi enemigo. Me acechaba cómo un animal herido.
Tenía la sien cargada, la voz llena de amargura.
¿ estaba preparado para la sabiduría?
En eso consistía el secreto de la vida, en la renuncia, en la unión silenciosa e incomoda con la gente.

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Angelillo de Uixó.

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