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Estabas en el pasillo como si fueras un gusano. La luz entraba por la galería y sujetabas entre las piernas apoyadas entre las dos paredes tu vieja guitarra. Daba pena verte. Todo estaba sucio y cantabas una canción de escarabajos:

Here comes the sun. Here come the sun.

And day ” It´s´all right.

En tu mano está salir del muro pequeño gusano y enfrentarte a la luz como hace todo el mundo, con valor y sin temores. En el nuevo supermercado te están Angelillo esperando con los brazos abiertos para trabajar.

Ve, ve, ve.

Bienvenido del basurero pequeño gusano.

Nos han recomendado tu nombre desde cruz roja,

te daremos los buenos días entre nuestras estanterías.

Eres nuestro nuevo empleado.

Coloca la coca cola en las bebidas,

los cocos en la fruta,

el papel en higiene en para el hogar

los perfumes en droguería.

Bienvenido a nuestro supermercado gusano.

Limpia la vitrinas

para que vean nuestras estrellas relucientes nuestros clientes.

Muslos de gallina troceados,

hígado de cordero en bandeja

lechones recién paridos envasados

y la estrella del día,

filetes de ternera.

No era una ironía lo que decía el profesor

parecía un viejo pastor dando un sermón:

EL que suspenda las pruebas,

acaba de empleado en un supermercado.

Buenos días, pequeño gusano,

despierta, estás en nuestro supermercado.

Coloca la coca cola en las bebidas,

los cocos en la fruta,

el papel en higiene en para el hogar

los perfumes en droguería.

Angelillo Uixó.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una
licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

El hombre del brazo de San Vicente y la mujer de las tetas de oro.

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subtitulada  el club del desahucio V.

historia basada en hechos reales, los nombres y lugares han sido cambiados.
No fueron para Damian las teorías de la solidaridad, ni el compromiso social lo que le llevaron a ser voluntario de la cruz roja. Fue su instinto de supervivencia después de que el juez lo soltara fichado por robar comida en el mercadona y  en varias granjas de vall d”uixó y le advirtiera de que al próxima vez que lo mandaran ante su presencia lo tendría en los juzgados de nules tres días en el calabozo sin comer. Eso es lo que le hizo meterse de voluntario en la cruz roja. A cambio de su voluntariado tenía servicio de plancha, bolsa de comida, y la oportunidad de que el alcalde les enchufara un mes en algún puesto de trabajo.
Damian apenas sabia leer, carecía de oficio, y uno de sus brazos a causa de la droga estaba seco y negro cómo el brazo de san Vicente mártir expuesto en la catedral-charcuelteria de valencia.
Su madre había sido drogadicta y la nacer un día  tuvieron que meterle metadona porqué ya era adicto a la heroína siendo un feto. A los tres años de vida de Damian, su madre murió en Barcelona. De su padre nunca supo nada. así fue cómo fue a parar Damian a Vall d’Uixó con su abuela y un gato disecado al que su abuela- madre le contaba las penas en una pequeña casa de sesenta metros cuadrados junto la farmacia del barrio de San vicente de vall d”uixó. La anciana, mujer enferma y católica, nunca consiguió inculcarle a Damian los sanos valores morales católicos en los que creía, y que sinceramente, practicaba poco la mujer, pues nunca nadie le vio dar nada a los pobres, criticaba la paja en el ojo ajeno, detestaba a los inmigrantes, sobre todo los negros. Llamaba rameras y descaradas a las amigas del colegio de Damian, y al muchacho le daba el poco dinero que tenía de la pensión para que se divirtiera, y el chico lo hacía comprando marihuana.
La pobre anciana nunca se dio cuenta de que con 15 años Damian era un drogadicto que salia el viernes de casa y no volvía hasta el lunes después de haber recorrido todas las discotecas. murió pensando que Damian era un Santo.
El chico fue a un hospicio donde termino de aprender con otros desgraciados lo que le faltaba de aprender en la vida. Y a los 18 años salió de nuevo al mundo con una pequeña pensión y la casa de la abuela.
En san Vicente conoció a Consuelo, la chica de pelo ondulado del barrio. rubia, gordita y fácil, que desde los trece años andaba con chicos. Su padre era un alcohólico, su madre no tenía ningún interés en su hija a la que tildaba de Puta. Incluso en el colegio delante de todo el mundo  su propia madre empleo esta palabra en una ocasión para llamarla.  Consuelo a los 15 años se puso a  trabajar de camarera. El propietario del bar, un hombre casado, 30 años mayor que ella se acostaba con Consuelo y le pagaba parte del sueldo con cocaína.
Damian consiguió trabajo recogiendo naranjas. De jornalero, durante los seis meses que duraba la campaña, tenía un buen suelo, que si hubiera tenido cabeza le hubiera dado para ahorrar. El resto de año vivía de las ayudas publicas, más bien escasas y muy justas.
Damian y Consuelo fueron pareja durante varios años. Damian se cansó de ella, y ella andaba de aquí por aquí para allá  con propietarios de bares.
Las cosas fueron así de bien desde 1994 hasta el año 2008.
En ese año ambos perdieron sus últimos trabajos.
nada a lo que no estuvieran acostumbrados.
Pero está vez era diferente.
No hubo campaña en la naranjas para Damian en el 2009, ni el 2010, ni el 2011, ni el 2012, ni el 2013, 2014, ni en el año 2015.
Ni para Consuelo hubo más bares donde trabajar de camarera.
Damian se vio obligado a robar.
Consuelo hizo favores sexuales.
Ambos  había perdido el contacto y el recuerdo del uno al otro.
Hasta que un día primaveral, el último día de la feria de San vicente, Consuelo enferma de hepatitis a sus cuarenta años, envejecida, empobrecida y agotada, sin apoyo familiar, acudió a la cruz roja a que le dieran alimentos.
Entro por la cochera al verla abierta, por vergüenza de entrar por la puerta principal donde había varias mujeres musulmanas con sus hijos que tocaban todo y correteaban cómo por su casa.
Junto una ambulancia, apoyada la espalda en la chapa estaba Damian bostezando. Al verla la miró sorprendido. Consuelo veía a un hombre con un brazo inútil en  cabestrillo, medio calvo, con algo de barriga, sin embargo el brillo de sus ojos negros le hacía recordar al joven al que estuvo unida.
Él observó sus tetas, y sus caderas, en seguida la reconoció.
Consuelo.
Damian.

Damian-le dijo ella, su rostro denotaba espanto- no tengo nada, ni donde ir. ¿puedo…?
ÉL la miró opinando, le desagrado que le suplicara, pero aún así la agarro de su gruesa cintura excitado, y ella se quedo quieta cómo un animal cautivo. Consuelo hizo una sonrisa forzada, casi repugnante, su carne fofa temblaba. Había perdido mucho- pensó Damian.

Ciertamente la mala vida la había arruinado-
Me lo tengo que pensar- le contestó.
Entró al almacén Damian, habló con una trabajadora social que atendía a un nigeriano.
Volvió con una bolsa de comida y un bocadillo.
Toma- le dijo de forma brusca. El aire de la cochera estaba cargado de humedad.
Consuelo, con vergüenza agarró la bolsa, sus ojos azules estaban apunto de cuajar en lagrimas, su voz tembló con una última petición:
Necesito dos euros Damian, ¿ me los puedes dejar?
¿ Para qué?- preguntó intransigente, de mala manera, violento.
Para comprar tranquilmacin. estoy muy nerviosa- Consuelo dejó caer unas lágrimas, su carne estaba a punto de reventar de pena
Lo siento consuelo, no llevo dos euros sueltos. Damian le dio la espalda.
Consuelo salió con la bolsa de comida, arrastrando la cabeza.
ÉL la siguió divertido.
Espera- le grito cuando ya tenía el pie en la acera y se disponía a cruzar la calle.
Consuelo giró su carne blanca, sus enormes tetas de mecieron tiernas suspirando ante la mirada de Damian que las señaló con su brazo muerto mientras con el otro sacaba su teléfono móvil.
Anota mi nuevo número de teléfono, y pasa alguna noche por casa.
No te puedo prometer mucho Consuelo, pero podrás cenar macarrones.
Junto a ellos en la puerta de la cruz roja pasaba la gente. Unos cómo dominadores, otros cómo dominados, jugando una partida que habían creados ellos mismos, un entramado de hipocresía, mentiras, fabulaciones, estupideces que hacían de sus vidas un lugar repugnante.

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Angelillo de Uixó.

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El hombre del brazo de San Vicente y la mujer de las tetas de oro. by ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Programa por tantos pobres a la basura.

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I
El concejal de servicios sociales era un maníaco peligroso de las tendencias neoliberales con voz de marica y aspecto de gilipollas que tenía muy a su pesar que cargar con los desesperados del pueblo a punto de reventar de puta exclusión social. Tenía por este motivo tratos con la cruz roja y cáritas, organizaciones destinadas a quemar con caridad a los pobres que acudían allí cómo moscas golpeadas por el flit de la crisis económica, o llegaban arrastrados cómo algas por la corriente en pateras desde áfrica a los que les había sacado de sus expropiadas selvas,  las petroleras y empresas de diamantes: a cañonazos.
El concejal de servicios sociales, un hombre muy apañado a la hora de almorzar, a lo que dedicaba, cómo cualquier cacique español metido en política, más de tres horas al día. Solía dar sus recetas una vez a la semana en la reunión- almuerzo con personal de cáritas y la cruz roja para atajar la gran cabronada de gente acudiendo a tropel a los servicios sociales en busca de socorro.

Para salir de la crisis económica hay que hacerlo de forma chusquera, sin hacer mucho caso de los psicoanalistas ni psiquiatras . Solo así superaremos la actual situación de colapso de los servicios sociales y pobreza del pueblo sin hacer daño a nuestro sistema de valores de ayudar a todo el puto mundo.
A lo que el viejo repartidor de mandioca de cáritas, un abuelo medio sordo chocho que siempre fue lo más vago y servicial de la derecha que se pudiera encontrar en toda España. Asqueado de tanto pobre llorando y con la barriga vacía pidiendo y pidiendo comida, el pago de la luz, del agua, pañales, medicinas, y demás memeces miserables que cualquier ser humano normal de un país desarrollado obtiene de forma sencilla, contra atacaba en las reuniones semanales:
se pasan el día cómo ratas dando vueltas a los contenedores de basura para comer algo nuestros huéspedes. Luego apestan por el pueblo sin reparo, ahhh, los ves pasar y sientes un profundo malestar y frustración. Es cómo lavar una pocilga con el cerdo dentro. te joden el día cuando los ves, y sabes que tarde o temprano los tendrás en la diócesis a esos cabrones. Yo les digo: no te dí hace dos días una bolsa repleta de mandioca cabronazo.
y los muy cabrones sin mirarme me responden:
comida ya, cáritas es grande. Mucho dolor de vientre, mucho dolor.

Los muy hijo de puta no te agradecen nada, siempre quieren un paquete más de arroz, hijos de puta, miserables, habría que colgarlos a todos esos marranos pobres.
Tras purgar su alma el viejo chocho de las limosnas, se quedaba la mar de augusto. Pensaba que nadie le escuchaba porqué era medio sordo.
Pero todos lo oían y se reían  con el viejo cabronazo.

Una de las que también formaba parte de la reunión almuerzo de las fuerzas satíricas contra la pobreza del municipio, era la representante en la cruz roja. Se trataba de la nueva ornada de trabajadores sociales, una lesbiana rubia muy guapa con fobia a los hombres, especialmente los que llegaban del África del islam. Solía imaginar que cualquier islamista la quería violar, y luego comerse unas galletas mientras ella gemía bajo sus pies con las piernas abierta escupiendo semen por su vagina recién violada. Solía mencionar semana tras semana la necesidad de establecer algún programa de educación sexual para inmigrante islámicos, lo que nunca era bien entendido por sus compañeros que la solían mirar cómo si fuera una zorra.
Al cabo de cuatro o cinco horas discutiendo estas propuestas , el concejal medio borracho se solía levantar con ayuda de un pobre que hacia de colaborador social personal a cambio de comida. Sus funciones eran de guarda espalada, criado y amante.
El concejal lo trataba cómo si fuera un perro cuando trabajaba y bebía, que era todos los días:
¿ Donde me llevas So cabrón? debería mandar azotarte por cogerme. ¿Te he pedido yo que me ayudes a levantarme asqueroso muerto de hambre?No me toques con tus sucias manos, engendro, mezcla de razas.
El ayudante, un anormal medio gitano de barrio marginal que adoraba al concejal de servicios sociales por tratarle cómo un patriarca, con paciencia se limpiaba los escupitajos de la cara de forma sagrada, cómo si fuera agua bautismal que el Señor le lanzara:
le llevo a casa señoría, debe usted descansar. No debe preocuparse tanto por los demás. Tiene fiebre. El señor quiere que descanse.
EL concejal era fácil de conmover cuando le hablaban de Dios:
Es cierto Rigodón, debo descansar, necesito dormir para que Dios me inspire nuevos remedios para los pobres. El bien Rigodón, el bien, hay que buscar el bien en este estúpido mundo. Si gente cómo yo no lo dotara de sentido a este absurdo ¿ que sería de la gente?

La mezcla racial que lo llevaba por la calle del pueblo se imaginaba para si mismo que haría la gente si nadie les empujara cuesta abajo, o los humillara. la respuesta que se daba Rigodón le aterraba más que cualquier vejación que pusiera causarle el concejal de servicios sociales:

“la gente no haría nada, se abandonaría. Si no hay quien empuje, azote, humille a las personas y las llene de odio, la gente se  quedan sin hacer nada, viendo pasar las horas en las esquinas. Esa es la verdad: hay que joder a la gente para que haga algo, así de hijos de puta son todos ellos.

valld´uixó y su gente
II.

Finalmente las cosas tomaron el rumbo por donde iban: muy cuesta abajo.
Así que el Alcalde, que estaba a favor de matar a los pobres con medidas similares a las que empleo Franco contra los vencidos. Al final cedió de forma cobarde y humillante para él, pero eran elecciones y le pudo más el calculo electoral. claudicó a la presión de las ONG, partidos de la izquierda convencional, y aprobaron que era indigno seguir acostumbrando a la gente a buscar comida en la basura. Muchos pobres se quejaban de que otros miserables ya habían pasado por el contenedor y no habían dejado nada para el siguiente, lo que provocaba odios y violencia la hostia de divertida entre ellos acusándose de tanto egoísmo e indiferencia hacia su miseria. gracias a las fuerzas del orden acababan sancionado el pobre en cuestión, quedando sin comer de la basura dos días y aprendiendo a ser comunista y compartir.
EL municipio debería por lo menos garantizarles contenedores de basura con alimentos, era lo que exigían los pobres y la oposición.

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Yo por entonces , para siempre estaba maldito de todas las oficinas de trabajo, y sobre todo por el ayuntamiento. Me dedicaba a abrir camellones en medio de los barrancos repletos de humedad, miseria y abandono, que es donde mi alma mejor se encontraba. En algún puntual claro del barranco, atiborrado de vegetación muerta en la que siempre aparecía algún resto de perro o gato difunto cuyos huesos dispersos y blancos estaban rodeados entre ramas podridas de algarrobos, enormes espinos, romeros de hasta dos metros de altura cargados de litio natural, y oliveras gigantescas medio bordes de los años que llevaban sin podar. Zarzaparrilla liándose de lo bueno sobre pinos de 12 metros hasta estrangularlos. En fin, un sin fin de plantas matándose unas a otra y viviendo en la más absoluta miseria de insectos, moscas blancas, piojos, arañas, entre bancales deshechos. Eso sí, siempre que hubiera algo de humedad para vivir, crecer y pelearse hasta morir. Una vez sacabas la cabeza magullado del barranco no había nada más que un espantosos secano con rocas grises por todas partes hasta dar con el pueblo del Valle D´Aixó. El muy asqueroso y pintoresco pueblo facha y fachada del mediterráneo se veía por todas cochinas partes en las que te metieras, sobre todo el puto campanario de la iglesia de la Visitación, el edificio más alto, y emblemático. Yo siempre me maravillaba ante un débil reguerillo de agua resbalando por una tierra que a su paso adquiría el color del oro, aunque no tenían ningún valor mineral ni agrícola, pese a que yo con un esfuerzo supremo me dedicaba a demostrar todo lo contrario por asco al consumo, y metía simientes de patatas, ajos, espinas en la tierra que labraba. Había llenado muchos barrancos en camellones estrechos, repleto de fango, largos cómo una enorme lombriz de semillas, que con cuidado y paciencia de pobres desconectado de la realidad social arreglaba y a duras penas al cabo de varios meses sacaba un bolsa de rábanos, espinacas y patatas que comía con deleite. Hacía esto por no tener nada mejor que hacer después de no encontrar trabajo y estar maldito por los caciques del lugar, que era los únicos que te podían echar una mano para ayudarte o hundirte. Aquí nadie pasaba desapercibido para los hijo putas del valle de D¨Aixó. Del cacique y su opinión dependía absolutamente todo lo publico de este pueblo español. Ninguna vida escapaba a él. EL sistema ideado era semejante al Franquista.

Las instituciones.

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Las chicas de la agencia local de desarrollo me tenían tanta manía que evitaban mis preguntas y mis ruegos. Me rebajaba cómo el que más por encontrar trabajo, pero a mi nunca me contrataban por haber hecho publico que estaba a favor de otro cacique. Mi gusto por pasar horas por los barrancos tenía su origen en la agencia de colocación local y la aprensión que me causaba ese lugar, tanto cómo la oficina de empleo. Solía salir muy irritado de allí. Había gente sin empleo, excluidos sociales que les daba por tomar litio, prácticamente casi todos los excluidos sociales tomaban algún medicamento psiquiátrico, o eran adictos a alguna sustancia, la mayoría eran tarados de mucho cuidado, tomaban litio, prozac, cocaína, o tratamiento contra las convulsiones y les encantaba el porno. Y si no eran unos verdaderos pirados, solo unos putos desgraciados, una temporadita de pobres en el municipio les haría acabar bien pirados, ya se encargaban los servicios sociales, la cruz roja y cáritas, los servicios de colocación de empleo, la agencia de desarrollo local en darles bien.
En mi desesperación por la pobreza y sus consecuencias, a mi me daba por ir  al monte, allí realizaba un ritual cómo si trabajara. Tenía la suerte a diferencia de los cocainómanos, recoge chatarra, de que nadie me veía porqué era la mar de estúpido hacer de Robinson crusoe seguido de tres perros que se tumbaban en el fango mientras yo le daba la azada . La mayoría de veces que iba al barranco rompía a llorar entre cantos de gorriones y una gran explosión de flores. malvivía cómo un animal perseguido, señalado por tener una opinión diferente, era tratado por esos hijos de puta sin la más mínimo dignidad y estaba en un estado de desatención de mis necesidades más básicas. Siempre en estado de alerta y de defensa. Al final acabaría zumbado. Me la tenían jurada y no podía pedir perdón ya por no haber apoyado al cochino cacique de alcalde. Encima a los otros caciques de izquierda que apoye, si siquiera les importaba mi situación, me consideraban un tipo que se había inmolado por nada. Y tenían razón.
Sin embargo tuve un momento de suerte.
Me entere que estaban buscando gente que ayudara a la cruz roja y cáritas a tirar a los más pobres a los cubos de basura. A cambio daban poco dinero, una mierda la verdad, pero algo era algo, y también era una forma de no acabar en un cubo de basura.

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Se trataba de un programa piloto y garantista a la altura del lugar. desde luego que es indigno para cualquier ser humano en el siglo XXI- comentaban los inventores del programa- siempre estaban invocando el siglo XXI cuando ocurría alguna salvajada cómo la de las gentes del lugar que se veían rebuscando entre los cubos de basura. Por eso en pleno municipal se había decidido no olvidarse de que estábamos en el siglo XXI, y que había que hacer desaparecer  la humillación de estas personas,  que no se viera su vergüenza publica, eso se podía hacer  echando a los pobres dentro de cubos de basura. Se evitaba así una mala imagen del municipio, los malos olores que desprendían los pobres. Incluso a la vista olían esta panda de asquerosas personas. Ademas, estaba la cuestión de la vigilancia del contenedor de basura contra vándalos, antisistemas, anarquistas, así cómo ratas, perros, gatos y otros pobres descontrolados del censo que danzaban por los cubos de basura. Los mismos cubos de basura que hacían que comiera muy a gusto el alcalde que había robado un millón de euros de la empresa de basura. De este sucio modo, cómo el alcalde, se ganaban en cierto modo su alojamiento y comida los pobres, con la basura y cumpliendo con los principios y valores de la nueva sociedad plástica y monetarias en la que vivíamos, donde todo se reciclaba, y un euro costaba su trabajo conseguirlo. Un euro es meta, y el que no lo tenga acabaría en el cubo de basura. Se acabaron los tiempos de Quevedo donde el pobre era un pícaro, y el rico y aristócrata le importaba tres rábanos estar con pobres siempre que tuvieran dos buenos cojones y fueran unos picaros chulescos capaces de sacar la navaja si les tocaban el honor. Ahora, a la derecha del país y los ricos, eran una panda de fobopobres, y los pobres le tenían pánico a los ricos porque´había perdido su honor. se acabó el estar juntos, y la rica historia de pobreza de España, todo un montón de siglos de oro de la miseria arruinados en cuatro días con cuatro pollitos amariconados que habían visto películas norteamericanas y robado lo que nunca se había robado.

así me lo propuso un gordo de servicios sociales, grueso cómo una foca, con gafitas, y muy educado el muy hijo de puta. Esto es lo peor de los tiempos en los que nos movemos. ese aroma a progreso y educación de estos criminales, por lo menos con el carbón de franco se sabia cuando te iban a fusilar, y se acabó todo de forma decente. Ahora los filonazis maricas y ladrones de la derecha, te dejan echo una mierda viva, languideciendo por dentro y por fuera.
El gordo, sacando un documento de colaboración social me preguntó sabiendo que yo era de lo más chusquero del lugar:

¿ quieres colaborar cómo voluntario junto la cruz roja y de cáritas lanzando pobres a los contenedores de basura?
Desde luego que si- le respondí, aunque la idea no era de la más apetecible, el trabajo parecía sencillo, aunque no estaba bien pagado, aun así no me lo pensé, era el tipo de trabajo que a mi me gustaba, lo habría hecho hasta gratis.
Claro señor, sera para mi un honor tirar pobre al contenedor. quiero sumergirme en estos tiempos modernos- le respondí con optimismo y entusiasmo, hasta imite la cara del euro.
la rapaz gorda con alegría apretó mis manos:
Así me gusta, gente emprendedora y con ganas de hacer algo pro los demás.

III.

desnutridos
Mi primera visita fue acudir al contenedor de Juan Carlos, estaba en un descampado bajo de una farola, abrí la tapa y le salude.
Buenos días, es usted juan carlos ¿ verdad?
El sacó la cabeza del contenedor y apoyó la barbilla en el canto. Parecía cansado, acaba de abrir la boca. bostezo.
Si soy yo, ¿ es usted el colaborador social?- me pregunto, mirándome con sus ojos amarillentos, estaba pálido cómo un enfermo, y tan delgado que semejaba una rama seca.
Veras, me han mandado que te arroje algo de comida ¿ quieres que empecemos?
Si- me respondió con un tono cordial.
Lo primero que hice fue tirarle por la cabeza una botella medio llena de leche.
Leche- le dije.
Bien- me respondió confirmando.
Tengo un trozo de sepia mutilada como si acabara de luchar contar un pez, le faltan dos tentáculos, pero el culo y la cabeza está bien, ¿ la quieres?
Venga- me respondió y se la arroje. Voló hasta el fondo del contenedor a donde la siguió.
Espere a que la devorara y salio.
Cuidado, que voy a tirar la sopa y mancha- le dije arrojando la sopa.
¿ me puedes dar una pajita?- me preguntó.
Ah si ,disculpa.
Le tire una pajita y Juan Carlos se sumergió a sorber.
¿ Aceite? le pregunte.
No gracias, aun tengo- respondió con comprobar la despensa.
Tengo una hamburguesa ¿ te apetece?
Para después, echala.
y se la tire.
Escuche cómo dio contra el fondo.
Entonces se hizo un silencio.
Como era mi primer día no sabia que decirle.
Rompí el hielo con una foto de una chica desnuda.
Mira, te he traído esto para que te masturbes a gusto-
El cogió la foto y la guardo para masturbarse después.
Gracias, apenas vienen aquí mujeres guapas, casi todas son viejas putas- me comento lamentado que las mujeres que acudían la contenedor a tirar basura.
Las jovencitas no quieren acercarse a los contenedores, no quieres oír nada de basura…comente cuando un tremendo golpe impacto en el contenedor seguido del grito:
Gol.
Los dos nos giramos y vimos a unos chiquillo que jugaban al balón.
Yo me fui hacia ellos y les grite.
¿ estáis locos o que?¿ no veis que en el contenedor vive una persona?
queréis que os tire a la basura y os lance el balón, ¿ eh?
Disculpe señor- me dijeron.
No pasa nada, son niños- comento Juan  carlos.
No, no Juan carlos si que pasa. yo la verdad es que quería tirar a los niños al cubo de basura, me moría de ganas por hacerlo. La madre de uno de ellos vino, ella era igual de cabrona que su hijo.
Llamo a su hijo para que se alejara, y ni pidió disculpas la marrana.
Venga Manolito, deja a esos vagabundo- le grito.
Más respeto señora, que seguramente su hijo acabara en la basura- le respondí yo.
Mi hijo sera futbolista- me grito la muy zorra y el niño, el muy hijo puta empezó a hacer toques con el balón.
Yo me volví a Juan carlos que parecía triste.
¿ tienes hijos?- le pregunte.
Si uno, esta con su madre en un contenedor de basura en las afueras del pueblo.
La empresa de recogida me lleva hasta allí los domingos con el camión, y comemos juntos.
Ay se me olvidaba- comente pegándome un golpe con la palma de mano en la cabeza- los servicios sociales mean han dado estás hojas, son para que las firmes como que he venido y has recibido la comida. También me han dado un manual sobre reciclado, ahora quieren que recicles. Debes formarte Juan carlos. es obligatorio la formación si quieres que el ayuntamiento te garantice el cubo de basura un mes más.
Juan carlos dudo con el manual de reciclado en la mano y lo rechazo con mala gana

Esto ya es demasiado. Por esto no paso- respondió sorprendentemente sublevado.
Yo no estaba preparado para un caso de desobediencia civil, así que improvise con palabras amables:
Lo siento, pero es así, estás en un contenedor municipal, y te tienes que formar. ¿ Algún día querrás salir del contenedor, no?

ÉL me miró con desconfianza.
¿ de que lado estás? – me preguntó molesto. No sabia si fingía.
La pregunta me heló el corazón. Note su desconfianza hacia mi, en cierto modo me sentía cercano a él, aunque claro yo todavía no estaba en un cubo de basura.
Yo seguí trivializando, al fin y al cabo ese manual era una cosa sin importancia para alguien que vivía en un cubo de basura.
Pero si es una tontería, cogí el libro y lo mire.
Son 30 páginas y casi todas tienen dibujos de bolsas de basura hablando y latas de coca cola que comentan contentas: dame otra oportunidad de hacerte feliz.
No creo que sea para ponerse así Juan carlos.
yo por dentro sentía repugnancia hacia los dibujitos del libro, pero no quería expresarlo. Tenía un deber que cumplir, me limitaba a balbucear argumentos amables según mi posición. El hijo puta de los servicios sociales que ideo todo aquello de escucharme me abrazaría de contento.
Venga hombre que no es nada. Si el libro está muy bien, es cultura.
que no- el se ofuscó en su negativa de forma dogmática Dios sabría porqué, incluso se había metido dentro del contenedor cómo un avestruz de la basura para no escucharme. hasta tuve que meter también la cabeza para hablarle, pero el seguía en su negativa.
Cierra la tapa y déjame.
Aquel hombre, enérgico y digno, medio muerto de hambre, hasta en un cubo de basura desafiaba al concejal de servicios sociales. Yo por dentro estaba emocionado, aunque fingía estar en desacuerdo con él, y debería informar sobre lo que había pasado. Seguramente acudirían a hablar con él gente más experta de la cruz roja y cáritas, le amenazarían con las consecuencias de su actitud,
No quise seguir la discusión y me despedí lo más amable que pude:
Me voy Juan carlos. Cerraré la tapa, abrígate bien que va a hacer frió y no te preocupes por lo del libro, ya veremos que se hace.

Angelilo de Uixó.

Programa por tantos pobres a la basura. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Mensaje navideño de cruz roja.

Cruz de navidad
EL individuo no está aislado, no sufre solo.
Hay quienes deciden moverse en torno a él.
Una prueba de mi afirmación ha acontecido está fría mañana de domingo en vísperas navideñas, mientras me ponía el traje de Santa Claus escuchaba en la radio, cadena ser vall d”uixó, como cruz roja felicitaba las navidades a los pobres:

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Gracias por estar ahí esperando.
Vosotros sois lo más importante para nosotros.
Por eso cruz roja quiere agradeceros vuestra constancia, vuestra pelea diaria en la acera.
No debéis desanimaros por no tener una chimenea caliente donde los niños cantan hermosas canciones de amor en torno al fuego acogedor, ni por no sentir los tiernos brazos y labios de una amante compañera alrededor de vuestro cuello y vuestras mejillas. Ni presenciar cómo unos niños buscan cómo  hurones entre los calcetines que cuelgan de la ventana unas monedas y pequeños regalitos allí metidos.
La vida es como una caja de bombones, y si hoy esto no es posible, mañana lo sera.

Solo se necesita ganas de trabajar, y de volver a empezar,
pero esta vez sin tropezar ni desesperar.
El ser humano va hacia a abajo, bien lo sabéis vosotros.
Así que tener paciencia, que en esta marea muchos besugos acabaran arrastrados en la arena,
y entonces podréis coger los peces que deseéis.
Angelillo de Uixó.
Mensaje navideño de cruz roja. by Angelillo de Uixó is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Ensayo dialéctico sobre los consentidores.

banco de alimentos del sil /

Gran coro de desempleados disentidores del sistema:

En España se está haciendo un gran acuerdo supranacional para ayudar a todos los consentidores.

Voz del coro:

¿ Quienes son los consentidores?

El gran coro de desempleados disentidores del sistema:

Los consentidores son aquellos que aprendieron a decir que si a todo, estuvieran de cuerdo o no. Hay entre ellos obreros, panaderos, gitanos, jueces, fiscales, negros, amas de casa, políticos, mendigos, médicos, bibliotecarios, funcionarios, hasta enterradores y difuntos.

Poeta a la voz. Didáctico y dialéctico. Buscando donde se esconde entre el Gran coro la voz.

Así le dice:

Un ejemplo de esto que hablamos, oh voz, ha sido una auxiliar de enfermería que quería quedar muy voluntariosa y ahora tiene ébola. Parece un tontería, pero no lo es consentir siempre. No tenía garantías de salir con vida cuando entro voluntaria en la habitación de un enfermo ebólico. Para tranquilizarse hacia chistes de que el ébola era una tontería gracias a los buenos protocolos planificado por los sanitarios jefes, a los que hasta su muerte tenía en afecto. Saludaba a sus compañeros que le invitaban a que saliera de allí corriendo.

lucha total contra EL EBOLA

Ahora todos dicen: que debieron ponerse en huelga.

Allá ellos. Ella se muere, y buscan un remedio que no existe.

Los sindicalistas y los trabajadores que ha dejado gente así en el camino,  le llevan flores.

Escena I.

disfraz-de-condon

En el despacho de la cruz roja, cáritas, ADL de vall d”uixó, donde aceptan o descartan a quien deben ayudar sus trabajadores bien mandados.

Irrumpe un consentidor que habla a los hombres y mujeres que hay allí.

Hola, hermanos y hermanas. He hecho un largo viaje buscando trabajo. Vengo de una zona muy pobre. Allí deje a mi madre y a mi padre. No tengo a nadie. Debo confiar en ustedes, y en la regla que me enseñaron de que el hombre ayuda al hombre. ¿ es así?

He pasado muchos infortunios hasta llegar aquí. He tocado fondo, y tengo hambre. Pongo mi caso en sus manos.

Noemí funcionaria de ADL le coge de una oreja y se la estira cómo si de un asno se tratara.

El consentidor le da las gracias:

Gracias señorita. ¿ quiere que le lama el culo?

Ella dice que si y así lo hace.

Recibe una buena calificación. Tres positivos.

Mercedes de cáritas pone al consentidor pegándole una patada en los huevos.

A lo que contesta:

Tengo otro. ¿ quiere darle señorita?

Ella dice que si, y así lo hace.

Recibe una buena calificación. Tres positivos.

Paco de la cruz roja, le ordena que ponga la mano en el suelo, y se la chafa con saña con sus zapatos.

El consentidor se los limpia con la lengua cuando se pone encima Paco que le felicita.

Que brillantes los dejas muchacho.

ADL, caritas, yla cruz roja examinan e caso para llegar a un acuerdo de si deben ayudarle o no. Pues mucha gente necesita ayuda.

Nioemí:

Me cae bien ese chico.

Mercedes:

parece serio y formal.

Paco:

Es habilidoso con las manos.

Gran coro de desempleados disentidores del sistema

¿ A que acuerdo llegan?

Poeta:

A que deben ayudarle, pues lo merece más que la pira de peticiones que tienen.

Voz del coro:

¿ Por qué es prioritario?

Poeta fuera de sí chillando:

A TRAGAR

¿ quien ha sido el que ha dicho eso?

¿ qué no ha quedado claro del ejercicio dialéctico?

Quien es la soplapollas maricona que se ha metido en mi coro de antisistemas.

60 flexiones.

Angelillo de Uixó.

Ensayo dialéctico sobre los consentidores. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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