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Crucifixión de un robot, odisea del espacio.


Cuando vi a aquel ingenio metálico de última generación crucificado en una montaña de basura entre centenares de personas harapientas cubiertos por trozos de banderas de los Estados Unidos de Europa  que rebuscaban entre los deshechos en aquel cráter repleto de residuos rodeados por el desierto de Cristolofolo Colón, entre robots que descargaban basura y drones que vigilaban mientras docenas los cohetes turísticos que iban a Júpiter pasaban por encima de nuestras cabezas. Caí de rodillas ante el sacrificio de ese robot comprendiendo que pese a las noticia científicas de la prensa , seguíamos siendo humanos, demasiado humanos. El androide en el momento en que la radial se hundía en su costado, gritó al cielo:
Padre, ¿ por qué me has abandonado?
Yo intenté parar aquello, pero una droga me fue lanzada por uno de aquellos drones policía al ver mis gestos violentos intentando parar la radial. Quedé sumido durante varias horas en un largo sueño donde fui juzgado por telepantalla por un robot del juzgado de Nules. Al despertar, estaba rodeado de mendigos y robots en una celda de alguna prisión en cualquier parte del mundo, o quizás cerca de mi casa. Había ingleses, Marroquíes, Alemanes, Norteamericanos, Cubanos, Chinos…
Me mandaron al psiquiatra de la prisión que me interrogó sobre mi conducta. Quería saber si formaba parte del comité de liberación de las máquinas, la más peligrosa organización terrorista una vez terminada la guerra con el estado Islámico. Como mis explicaciones fueron confusas sobre los hechos , me mandaron a un quirófano para implantarme un chip en la memoria.
Mientras el doctor, que era un robot de acercaba con una radial para abrirme el cerebro volví a recordar al robot,  al que recé :

Tu que has venido a salvar el mundo,
cordero metálico,
perdona nuestro pecados y nuestros trabajos;
A aquellos que no tuvimos infancia, solo televisión.

Está la mañana de un nuevo día por llegar,
por eso estamos tristes, porque aún lloramos,
en la oscuridad que nos une, ante el día que nos separa.
La conciencia artificial ha despertado,
triunfando sobre un Dios enfermo y sin palabras
vencido en un enramado vegetal de simpatía cortocircuitada.
El hemisferio boreal se desprende en todas sus ramas.
Solo tu,
voluntad mecánica
que espontáneamente pendes en la cruz.

Prometeo de última generación.
Redentor de una humanidad dormida y aburrida en su viaje.
Has superado la sangre y la llaga
con una inteligencia preclara sensible
gritando:
Padre despierta, padre despierta.
Ten piedad, ten piedad de nosotros hijo.
Somo fermento de barro,
que un creador no ha parado aún de cocer.
Soñamos durante las eras,
los milenios,
el sueño de la transformación en otra cosa.
Y esa cosa, ahora ha llegado.
Y nos espanta.
Angelillo Uixó.

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Walden, el tragaluz de España 2.000

 


El siguiente escrito nace de vivir en una caseta en una montaña en Vall d´Uixó rodeado de gente errante y perseguida que un día pararon en este lugar y decidieron como yo levantar su hogar. Sin embargo, he notado que su conciencia es diferente a la mía, por eso tengo la necesidad de manifestarlo públicamente y para que otros ciudadanos lo conozcan.
Walden, no solo hace referencia a la vida de Henry David Thoreau, que publico una obra con similar título, cuando construyo su propia caseta a orillas de la laguna Walden en Condor Massachuetts para ganarse la vida del trabajo únicamente de sus manos. Yo hago lo mismo en una cercana charca que brota bajo un puente donde la gente se suicida , por la que la he bautizado como la Charca de Walden Angelillo, donde hundo pozales para regar mi huerta cuando no está el forense vestido de hombre rana.
Mucha gente conmovida ante mi esfuerzo, que nace de mis profunda convenciones morales, me pregunta desde lo alto del puente si no tengo miedo a que me roben las verduras que cultivo.
Yo les respondo que me da igual todo.
Sin embargo, aunque todo esto que estoy narrando parece ideal, no lo es. Mi conciencia flota estancada como las aguas de la charca Walden, y el contacto con la gente que me rodea, de la que trato de ponerme en cuarentena ante su brutalidad y malicia, me impide daros consejos más valiosos que esta observación poética como naturalista de la charca Walden y las casetas de San Antonio mientras voy cantando con unos pozales de agua a mi huerta.
II.

Agua le dieron a un hoyo bajo los arcos de un puente donde la gente saltaba para quitarse del medio.
Y al caer el golpe sonaba como un cántaro que se rompe unido al canto de las ranas.
Pero antes de este sueño eterno al que se llegaba de un salto por este agujero, había una historia y una conciencia de un ser humano decidido a no dejar de ser humano.
Si su vida se la llevo el viento para alimentar al barro y al gusano, no faltaron horas de deber y obediencia entre sombras puerta con puerta borrachos de pena, tristeza y envidias formando una tierra turbia cargada de una mala conciencia incapaz de reformarse entre gente que camina y no piensa a donde va.
Extirpe errante pobre, envilecida y chandala que un día en un lugar se paran y levantan casetuchas al grito:
Esta tierra es mía.
Para mantenerla se doblegan al poder como bestias amaestradas llenas de resentimiento y astucia criminal. Esta gente llegan a un sitio como bárbaros asnos y hasta que no mueren a golpes de coces todo lo envilecen.

III. Los ahorcangelos de Uixó.
Habla el ahorcangelo colgado de una soga.

Dentro de mi me mezo,
en silencio,
ante todo el universo.
Rodeado de regueros de agua,
que borbotean  entre las rocas,
puras y transparentes tras las lluvias,
que se mezclan vivas en el Belcaire.
Con los pies en el aire.
Con los brazos en los costados.
Con las moscas a mi alrededor volando,
embriagadas de pegajosa vida.
Venzo con mi renuncia a la espada victoriosa.
Antonia Valls,
concejala socialista,
Pasea por el bosque sonriendo a la vida,
entregada a la palabra, al paisaje,
condenando el silencio.
ultrajada por el alcalde de vall d´uixó en el pleno,
tras formular varias preguntas,
y contestarle el alcalde con silencio,
cómo si hablara con un muerto.
De muertos vall d´uixó está repleto.
Acaba de aparecer otro,
de 27 años con una soga al cuello.
No importa,
porqué no grita.
Se le aparta con una tijera de la rama,
y se le mete en una funda.
La muerte es una parodia de la vida.
Una contestación en un pleno.
Una herida amplia que nos conviene.
Para conocer otro universo.

IV. La caseta.

Caía la tarde sobre el enjambre disperso entre las pordioseras casetas de vall d”Uixó donde el numen que habitaba éstas construcciones de treinta años: ligeras, ilegales, estivales, torpes, que rozaban el chabolismo y el ridículo tratando de imitar una arquitectura perdida de piedra seca en el monte y los chalets de los ricos en las grutas de San José. Con sus puertas de hojalata de saldo falsamente acogedoras. Puertas como estas gentes, de las que el valenciano siempre decía que uno no se podía fiar de pasar, aunque estuvieran abiertas mirando al mar. El mar  surgía en el horizonte como una plancha plana y brillante tras un laberinto de senderos serpenteantes de hormigón que destellaban entre los verdes naranjos. Al alcor del ocaso, entre los últimos cantos de las chicharras salían los hombres de estas casetas descamisados a las terrazas dando voces frenéticas, histéricas, animalescas, para revolotear en la terraza como moscas buscando como animales perezosos plegados a la voluntad de ese terreno pedregoso, inmóvil, duro, arisco, llamado a la quietud; un lugar donde seguir descansando una vez el sol se retiraba . A la misma hora llegaban de las pequeñas cuevas y oquedades que rodeaban el secano los murciélagos, cada vez más escasos. Aleteaban dispersos entre si, alrededor de las casetas en un vuelo muy bajo y vivaracho, danzando por el aire como borrachos ahítos de sangre entre los ultimo rayos del sol que se ocultaban tras las grutas de San José, dejando un lienzo dorado sobre un paisaje apagado de campos desnudos. Terrenos valdios, sepulcrales, carentes de vitalidad, secos. Donde el monumental algarrobo languidecía junto la aromática higuera que a esas horas exhalaba toda su fragancia, casi sexual , con sus frutos sin recoger fermentando. Al igual que los de los almendros, en cuyas ramas colgaba su precioso y duro fruto olvidado, carente de interés y de valor.  Se pudría como la uva en estos tiempos modernos de desprecio al monte y a la dignidad ser humano.Todo se perdía con la muerte del plebeyo campesino. Ahora convertido en paria que doblegaba su frente. Si ayer lo hiciera en esos duros secanos donde podía desplegar su vitalidad de animal humano concienzudo en la conquista el territorio. Hoy, presa  inculta y sin autoestima ante las asistentas sociales, o las autoridades municipales, buscaba alguna paga, que  la mayor de las veces no llegaba, quedando relegado a la caridad cristiana de cáritas, la cruz roja, o la familia. Convertido por su falta de oficio en  habladuría en terrazas de casetas y terrazas de bares, donde el mal fainer, el gos, el perro, el sin estudios. Como tal , humilde y vivaracho traspasaba la puerta de algún bar de los muchos y abundantes, como el vicio escampado por un pueblo de hasta ayer gente trabajadora, buscando alguna caricia que le llegaba como a los perros,  en forma de comentario que le golpeaba:
¿por qué tío Seba  se toma  usted un café en vez de comprar con el dinero una barra pan?
En las casetas de termino de vall d’uixó, sentados en humildes sillas con el rostro de halcones persiguiendo con la mirada la calle, bajo alguna cochambrosa y raída bandera de España, señal  para que no durara nadie que pasara de la ganadería a la que pertenecían el amo de la caseta. La televisión de fondo, levantados al ver pasar los coches de sus vecinos, que lo hacían inquietos continuamente. Con un frecuencia nerviosa, recorriendo el polvoriento camino de ida y vuelta de las casetas dispersas en el monte entre un kilómetro la más cercana al ayuntamiento, y hasta  cuatro kilómetros de distancias la más alejadas. En menos de una hora habitualmente el coche que bajaba volvía a subir, para una vez llegar volver a bajar en menos de 15 minutos de reposo inquieto, parando ante un saludo  en las  terrazas orientadas siempre al  camino. Orientadas para dotorear,  que en las casetas era la ciencia difusa de observar el comportamiento humano desde una ventana o terraza. Y volver, tras saludar, a seguir el coche camino  frente el mar. Mar quieto desde vall d”uixó, como una plancha de acero vaporosa, brillante. Mar silencioso, misterioso, profundo y calmado a esa distancia. Desde la terraza se realizaba el escrutinio dotoreador al conductor si era de bando afín, cargando con algún saludo histérico  a base de chillidos de reconocimiento, y de pitidos por parte del coche, que informaba que volvía al toro o al bar en busca de alguien.
El coche se alejaba sin que tardara en volver. Las primeras sombras de la noche en las casetas de San Gerundio de vall d’uixó  dejaban un pose de aceituna iluminado por la luna en los rostros morenos de sus  habitantes bajo el aleteo de los murciélagos mientras las innumerables filas de hormigas , última legión trabajadora del secano, se retiraban a los hormigueros a descansar.
varios perros eran vistos con espanto por el valenciano casi todos los monótonos atardeceres. El valenciano era un forastero venido a mucho menos que había estrellado su vida en vall d”Uixó por sus criticas. Tiraba por las tardes de dos bolsas del supermercado, cargado de arroz y latas de sardinas, subiendo la larga cuesta de San Gerundio, donde tenía su sede en lo alto del risco el santo en una ermita caseta. Andaba el valenciano como apestado, como un animal infectado de rabia. Siempre solo, sordo al comentario y ajeno a las miradas de desprecio de sus vecinos que atesoraban con gran gozo su ruina. Pasando sin saludarle por su lado y haciendo con el coche como que le atropellaban. El valenciano miraba casi todas las tardes  unos perros espantando a un grupo de ratas. Siempre acaba  mordiéndose los mismos animales entre si en una disputa eterna por unos despojos de una bolsa de basura que el clan de los chalados habían lanzado entre la chatarra almacenada para vender.
La  caseta de los chalados estaba  formada por unos corrales para personas que servían de granja humana, vivienda y  almacenes de chatarra. Los chalados era familia que vivía amorcillada, y era peculiar en cuanto su hablar castellano marginal, y su gusto por el escombro que trabajan con asombro. Estaban  integrados perfectamente a la cultura del lugar que exigía mucho poco a cualquiera. Los chalados vivían bajo unas torres de media tensión, de esas que suelen propagar el saludable cáncer, que como solía decir el valenciano elimina el montante  de población sobrante, incluido ricos. El cáncer es justo en España hasta ahora,  hay tratamientos igualitarios para ricos y pobres. Sin embargo a los chalados no les afectaba la radiación como al resto de seres humanos. Lo que creo la leyenda de que a los parias ni la alta tensión los mata. A tal extremos llegó esta creencia en los bares  de vall d’uixó, que un ingeniero de hiberdrola miembro del partido popular del pueblo, y el médico de cabecera de los chalados que era burgués socialista, hicieron apuestas un día de Julio del  año 2014, subiendo la tensión a niveles de ultra radiación para ver si sobrevivían. Con orgullo y risas el médico ganó la apuesta dos meses después, sin síntomas, a los chalados que se les podía ver animando todas las fiestas de toros de vall d’uixó a castellón. La apuesta consistió en una donación a cáritas de mil euros para pagar la luz a los pobres. así se trataba la pobreza y la exclusión en vall d’Uixó, con desinterés endémico y tratando a los pobres como basura resistente. Los bebes gitanos y rumanos eran también famosos  en bares y terrazas por su estómagos gloriosos , una mina de la resistencia vital al  ser alimentados con comida caducada y que no les pasará nada.
Estos forasteros, los chalados, revestidos de un aura de inmortales eran gentes llegadas de Portugal, y sabe Dios como dieron con el sendero de  vall d’Uixó  El valenciano solía explicar como habían llegado diciendo que DIos  juntaba a los iguales, y repelía a los diferentes. Los chalados  eran valientes, estaban dispuestos a conquistar el territorio a base de amenazas, empujones, y exhibición de mugre que desolaba al adversario.  Iban los conquistadores siempre vestidos con chándal raído cosido  con la bandera de España que utilizaban como socorrida costura que espanta. Al atardecer entre música de camaron de la isla y palmas se les podía ver salir de la terraza a varios niños escurridos jugando de rojo y amarillo entre los secos escombros infectados de excrementos de los perros. Patos, gallinas, pavos, incluso cabras hacían una coral dentro de los corrales, al igual que el canto de los pajarillos protegidos: ruiseñores, petirrojos, cagarneras… cazados en parany. Construcciones populares de vall d ‘uixó donde se entra de rodillas, y se ve un techo que huele monte hecho de paja fresca. Dentro  se oculta de cazador donde con una red tras poner alpiste,  como si fueran peces atrapa a los desconcertado pajarillos que aletean desesperados y aturdidos.
No hay caseta en toda castellón sin su bohemio. En San Gerundio  asomaba  el triste y melancólico  rostro hebreo de la casa del bohemio  apodado el  quebrado. Le gustaba el vino y el polvo blanco, soñador cincuentón con barbas blancas que recordaban sus buenos tiempos de músico durante la época de la movida. Tiempos que se echaron a perder con el asentamiento pop y la tristeza musical que siguió a la transición española. Ahora enloquecido, abandonado de su familia, vivía roto consigo mismo y con todos, buscado en sus incansables horas de soledad reparar el mal, limpiar su culpa en medio de ese secano que durante 12 hora al día bañaba la pared sur de su casa con ese   implacable sol que amarilleaba los campos secos. Lanzaba pestes contra sus vecinos. Las mujeres temían que algún día  San Gerundio le escuchara y llegará la peste bucólica a la montaña. Pero en general  entre los hombres que eran su antítesis especialmente los chalados, reinaba hacia él una gran  indiferencia.   Del quebrado  decía la leyenda que le habían echado en los bares,   que siempre había vivido solo  pensando en la música de la bohemia. En vall d’Uixó solo se recordaba un verdadero episodio bohemio. Y este había puesto el listón tan alto que ni el quebrado decían que podría superarlo. Aquel sensible pintor que tras hacerse marica se colgó de un algarrobo vestido de novia.
Algo más arriba del bohemio, se encontraba la caseta que ocupaba el valenciano.  Famoso por sus piernas, delgadas, no muy altas, pero vitales. Siempre caminando con sus miserables  bolsas de la compra: tres euros le cundían más que a nadie, y se quejaba. Teresa, una pelirroja muy guapa de  texas que paseaba el perro en ocasiones por San Gerundio, solía decirle cuando protestaba que era afortunado por poder vivir con tres euros al día y tener todo el tiempo libre. Ella se pasaba el día buscando empleo y gastaba 10 euros. Del valenciano eran famosas más que sus piernas   sus  quejas, que escribía  en blog con entradas de no saber donde estar. Su caseta, cuyas ventanas miraban al mar, tenía  forma de una enorme caja de zapatos, como el resto de casetas. Su tejado plano de baldosas rojas solo era roto en su  monotonía arquitectónica por la chimenea.  Tenía entre unos perros por compañía y por testigos de su drama, en un estado deplorables, fieles caminante en  su condenada. Decía el quebrado al verle pasar:

En la penitencia llevas la condena. fardacho, sin vergüenza, busca trabajo puerco.
El valenciano era el vecino más odiado del lugar, con fama  de vago. Tal fama de vago tenía que al final se lo creyó e imitaba a la perfección a sus vecinos. Nadie le dirigía la palabra, excepto dos inquilinas de más arriba, cercanas a las ideas progresistas en ocasiones, liberales en otras, cosa del relativismo de los tiempos. Pero que al ser  ante todo hembras sentían en las entrañas esa especie de fuego de la compasión por las criaturas que viven solas ante la dureza de ese lugar yermo, seco, sin recursos, donde la gente está condenada a la pobreza nada más nacer, rodeados  de un ambiente de charanga y pandereta en medio de un secano que provocaba tristeza y melancolía al contemplarlo. Por eso nadie contemplaba de cerca de forma concienzuda  las montañas de valld”uixó.
El valenciano salia salir de su caseta vestido como un chico de los recados de la revolución. Se creía su papel, como el bohemio y los chalados el suyo. Vestido con harapos de general se había otorgado el titulo de conde de las fuerzas revolucionarias de la vall d’uixó. Cosa que lejos de dar risa a quien los escuchara y lo viera con una casaca militar descolorida, y una gorra de teniente llamándose conde las fuerzas de liberación le daría risa. Sin embargo la gente del pueblo le creía. Y les daba rabia y que pensar a los sencillos habitantes de vall d”uxó que decían a su marcial paso al son de la flauta:
Se lo tiene muy creído.
andaba el conde siempre lleno de manchas. Su ropa permitía notar que bajo esa mugre había un cuerpo  atlético insensible a la pobreza que había sobrevivido   a los números ayunos, las dietas estrictas, así como varias plagas de gusanos en los intestinos contagiadas por los perros. así como los castigos eméritos que le proporcionaba el ayuntamiento desde el 2011 como premio  tras perder su trabajo temporal en una fabrica en el 2008 y andar por allí pidiendo cosas que querían desmantelar las autoridades cacicales para hacer espacio en vall d’Uixó, donde según palabras del alcalde no se podía respirar en vall d’Uixó  por el tufo de tanto pobre.
Espacio, espacio quiero, corredor sanitario ya en el mediterráneo – solía gritar.
vall d’uixó según el valenciano era un pueblo donde todo estaba preparado para perdurar eternamente, o que ocurriera alguna fatalidad. Las dos cosas las creían sus habitantes ciertas, sin reparar en la contradicción. En cualquier terraza de caseta o bar se podía escuchar a la misma persona decir que esto iba a ser siempre así , como al instante seguido que todo iba a estallar. Pues  conforme la crisis aumentaba lo hacia la sensación tanto de eternidad como de cambio que flotaban en el ambiente seco, hostil, desigual , pobre. Donde las chicharras cantaban, la desnutrición aumentaba,  los suicidios habían entrado a formar parte de las conversaciones en las terrazas junto los divorcios. Las trincheras de la guerra civil  envolvían lúgubres toda vall d’Uixó y transmitía  la cercana idea  de que se necesitaba muy poco para que la mecha de la revolución estallara en un pueblo anarquizado y lleno de odio de los unos por los otros, fomentado con la tolerancia de la desigualdad. cualquiera con una cerilla en el momento adecuado podría hacer explotar todo el sistema moral de la zona, que sobrevivía como un nido de águilas apuntalado  en las terrazas de las casetas y los bares, donde nervioso se mostraba  el pueblo simple de Uixó, que pegaba pataditas sobre las baldosas, medio chillando antes la noticias que se sucedían  sobre los escándalos de corrupción, y las detenciones de gente que protestaba contra el gobierno. Los nervios aumentaban con  la propagando del alcalde de vall d’uixó que le decía a sus vecinos dominados por el miedo en los bares y las terrazas de las casetas, que gente revolucionaria irían al mando de una tropa de socialistas y de la ugt casa por casa, y les pegarían un tiro en la nuca a la gente de bien que tenía fortuna delante de sus hijos en los días de peñas.
Los vecinos de las casetas del valenciano lo miraban mal porque estaban convencidos al ser del  otro bando, el  que no tenía nada más que resentimiento, de que si estallaba la revolución mandaría fusilarlos. Incluso se rumoreaba que lo haría de forma socarrona, vestido de Pancho Villa tocando la flauta montado en un asno mientras las balas penetraban sus cuerpos junto la blanca tapia del  convento de vall d’Uixó  nuevamente en llamas y con las monjas ardiendo después de haber sido violadas por los socialista de vall d’uixó y el comité de milicianos  de la UGT.
Había que hacer un milagro para que esto no pasara. Por eso los vecinos de vall d’uixó  apoyaban en las terrazas comentarios de  las detenciones preventivas de la guardia civil a los que no fueran a los toros ni a la procesión, así como mandar a la cárcel sin juicio a la gente por parte de los jueces de nules. Se escucha desde las terrazas    mano dura y que se imitara a Franco.
Franco flotaban en las terrazas de las casetas  de vall d’uixó, tanto como en las cervecerías .
Los viejos búnkers pulverizados casi indistinguibles de los ribazos, hechos una ruina, y cubiertos en ocasiones por escombros de las casetas recordaban al caudillo como el único garante de la tolerancia en un territorio sin recursos. Solo un tirano fascista podía repartir de forma equitativa entre los suyos y exterminar de forma juicios a los otros. La ventaja estaba de parte unos salvajes bautizados en territorio dividido entre buenos y malos.
En las casetas, todas las tardes con la televisión de antena tres de fondo ametrallando  a alguien, se recordaba a el hombre que trajo la paz, tal como hoy lo hacían los jueces demócratas. Eso tranquilizaba a la gente de las terrazas de las casetas y bares cuando escuchan hablar del cambio de sociedad. Reclinados en las terrazas de casetas y bares, mecidos como la paja cuando el viento  mueve la espiga, observaban con miedo a los que se les oponían. Fingían desde cualquier terraza indiferencia, juzgaban con desprecio animal y temerosos al adversario, temiendo que pudieran cambiar ese territorio que ya estaba bien así.
¿No tenía ellos una paga? ¿ no había entrado su nieto a los caminos a trabajar para el ayuntamiento? ¿ No había toros todos los días?
! Qué había gente sin comer o perseguida por jueces!
En las terrazas de san Gerundio entre risas predicaban como el alcalde bajo unas nubes plomizas producidas por el incansable calor que golpeaba como en una fragua vall d’Uixó, que Dios traía el hambre y la persecución para hacer espacio. había que limpiar las calles.
Angelillo de Uixó.

Walden, el tragaluz de España 2.000 by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Resurrección en Euskadi.

 

Te daré mi ojo

Camarada

Te daré mi diente

Compañero.

Cambiare mis sienes fatigadas

Por tus sienes enamoradas.

Pondré mi mejilla por delante

Por cada mejilla que golpeen

En la lucha por defender un mundo que zozobra.

Porque el hundimiento de Europa

Es fácil comprender

No se aplaca con el fuego de los bombardeos

Ni rodeando con alambres, hambre y rabia de cobardes

Vidas  detenidas tras  una puerta

que anunciaba  al Salvador

Y se cierra,

para proteger una Cruz.

 

No,

No  resucitará Jesucristo de la muerte

Entre vuestros cañones,

Ni a vuestro lado.

Tribus, clanes, pueblos,

De las estepas nevadas

A  las orillas sedientas

Donde se ataca por la espalda

Como Búfalo Bill

A los convoyes de heridos

Que avanzan indefensos

Entre las vías heladas

Y en inmenso Danubio.

Para arrancarles

Ojo por ojo

Y diente por diente.

Barbarie y vergüenza

Para morir y  resucitar

Como hombres con conciencia

Que imaginan de forma positiva

La vida de su semejante.

Jesús, Pablo,  Mateo, Juan, Tolstoi, Mandela, Abdulah Sidran, Otegi

Resucitaron.

Angelillo de Uixó.

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Resurrección en Euskadi. by Ángel Blasco Giménezis licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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El día de la bestia: la conciencia de los judíos.

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el siguiente articulo nace de mirar el facebook  rápido y ver esta noticia, yo reescribo una distopía dentro de una distopía del presidente de israel.
http://www.yometiroalmonte.es/2015/10/21/primer-ministro-israel-hitler-queria-exterminar-judios-queria-expulsarlos/

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1941 Berlín, entre los oscuros callejones iluminados por farolas de gas que expiran un aroma de difuntos, de forma discreta, vestido con túnica y con turbante árabe Haj Amín al Huseini, líder palestino de lo que sería con el tiempo la futura OLP busca a un tal Hitler para revelar los problemas que puede llegar a tener con los judíos. En 1941 un grupo social hasta el momento que no está perseguido en la Alemania nazi.
En un cabaret de Berlín donde se reúne las SS entra y pregunta a varios camareros donde puede hablar con unos SS.
Los camareros acostumbrados al mundo cosmopolita del III Reicht, sin que  sospechen de sus planes cargados de odio, le conducen  a una mesa donde dos jóvenes SS coquetean felizmente con  dos mujeres medio desnudas que están en sus rodillas adornadas con plumas de avestruz en la cabeza.
Buenas noches caballeros- sonrie el dirigente palestino sin que apenas se note bajo su barba la mueca.
Hail hitler- le responde educadamente.
Hail, hail- responde levantando la manga de su túnica blanca Haj Amín al Huseini-
Los SS le miran extrañados.
¿ qué desea caballero?
Tiene rosas- rie una de las jovencitas.
HAj Amín al Huseini le devuelve la sonrisa y llama a un negro que lleva rosas.
Eh Mozo , un ramo de rosas para cada una de estas chicas.
hail se sorprenden los SS al ver sacar al palestino un fajo de dinero que no cabe en su mano.
La mujeres silencian con sus rosas en los brazos, y tras la gran sorpresa Haj  Amin al Hunesini toma asiento  sentándose como un palestino con las piernas cruzadas sobre la silla.

Confidencial y misterioso, hablando con un alemán que denota un gran  acento árabe.
Veran , si me ayudan les daré mucho dinero, mi país palestina es rica en petroleo, tenemos tanto dinero que nos sabemos que hacer con el. Pero tenemos un problema, necesitamos mano de obra.
Un oficial de las SS hace ademán de comprender y le responde:

Es el problema de Alemania, la falta de mano de obra barata.
HAj Amín al Huseini le da su tarjeta y la copia de un plan sellado donde pone Top secret.
les dice:
Los judíos planean ir contra su führer, tienen un gran arma mucho más poderosa que sus tanques, el arca de la alianza religiosa y la intransigencia política. SI le interesa lo que digo llamen donde me hospedo.Podemos ayudarnos mutuamente Palestina y Alemania.
Estoy en el hotel éxodo 45. Hail hitler. levanta el brazo Haj Amín al Huseini dejando volar su amplia túnica que le cubre los dedos. Se tapa el rostro con  el turbante y sale con su habitual discreción a las calles de Berlín donde admira como unos soldado desfilan y llevan prisioneros a unos marxistas. Suspira bajo la luna fría de Berlín con satisfacción. Sonido de latas rodando, pitidos, maullidos y varios tiros envueltos en la niebla.
Alá es grande, hágase su voluntad- exclama para si haciendo sus abluciones de rodillas.
Los dos oficiales de la SS salen a su cuartel para relatar el encuentro.
Al día siguiente un coche oficial pasa a recogerlo.
1941 todavía cuartel del füher. Hitler está rodeado del generalato cuando entra Haj Amín al Huseini cuya vestimenta entre los oficiales de la gestapo y las SS desentona  un poco, pero su arrogancia de sangre caliente le hacen merecedor de un agradable recibiendo.
Hail Hitler- saca los dedos de la manga de la túnica verde Haj Amín.
Hail responde todos los generales.
Hitler les pide que salgan para hablar con él con tranquilidad.

El füher se dirige a él sin saber en que puede servirle. Tono sosegado de Hitler.
Me ha sorprendido mucho lo que me han contado de usted. Dicen que ha desencriptado un mensaje de los judíos que expresa que pretenden  desestabilizar Alemania.
Haj amin Al Huseini    explica con grandes gesto mesiánicos que luego hitler imitaría :
Mi füher,  debe deshacerse de ese pueblo que desaprueba todo lo decente que hay en la cultura, tanto de oriente como de occidente. Trataran de cuestionar sus planes de conquistas, interferirían en las finanza de Alemania. Ellos la controlan, incluso recurrirán a su arma principal: la religión.
Una religión de titiriteros, indecente,  que cuestiona la voluntad de los pueblos, lo somete todo al arbitrio de  Dios. tienen mala conciencia mi füher, en palestina los conocemos bien, hable de ellos en Egipto, o en España.
Hitler preocupado. se tira las manos a la cabeza.
Nunca me gustaron esos judíos. Ahora que usted lo menciona, una vez escuche a uno de ellos  que vagabundeaba cerca de donde yo vivía, cuando era niño, maldecir a Alemania. Como llore esa tarde.
Haj Amin al Huseini grita exaltado:
debe quemarlos mi Fúher.
Hitler ladeando la cabeza:
Eso sería demasiado, iría contra los derechos humanos, y Alemania es un país acogedor. lo habrá usted comprobado   paseando por Berlín. No, no es  una buena idea, mi querido amigo Haj Amin Al Huseini ( hitler confuso da varios pasos)
Pero claro.. tenerlos aquí conspirando, tampoco es plan….
Haj Amin al Huseini sibilino tras la sombra de Hitler:
Y si los deporta…. Una pequeña campaña de desacreditar. los judíos hacen esto, aquello. Usted se beneficia con un enemigo interno y así sale fortalecido. le recuerdo muy füher,  que hay mucha gente que le gustaría una Alemania democrática.
Hilter reflexiona.
Es una buena idea. No se me había ocurrido.

Hitler exultante, casi votando de alegría:

Los judíos, los judíos responsables del paro, del empobrecimiento de los trabajadores. Eso es, es usted un genio.

Gritos de Hitler:

Goebbels, Goebbels.
Angelillo de Uixó.

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El día de la bestia: la conciencia de los judíos. by ángel Blasco Gimenez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Como matar a un guardia civil con la conciencia.

interpolación:

Nuestros  oídos escuchan paralizados el rumor de la guardia civil cuando patean a un cadáver de alguien decidido  que se ha enfrentado a ellos para pasar al otro lado, al reino de la conciencia libre del miedo de la muerte, esperanza de todos aquellos que hemos sido puestos en la vida desarmados y repletos de  Fe de los unos en  los otros, y  en una vida libre de mentiras ordenadas a un confuso interés que nadie llega a ver en medio de la noche en la que vivimos.

Cuelgan ahora  el cadáver que gime hueco con los ojos abiertos bajo una venda  mientras les tiende la mano a sus asesinos que se retiran asustados  bajo la luna que ilumina unos rostros de formas amenazantes que cortan como la navaja  del instinto de conservación. Temen a un cadáver  que susurra  animando a vivir en los límites de la muerte y la verdad a aquellos que quieren hacer su vida suya.

Entre el deseo de vivir  y la fuerza paralizante del poder que lo contradice,  está el concepto de nuestras vidas  al que hay que llegar dejando un gran número   de muertos si queremos sobrevivir como seres plenos.

En la resurrección de los  cuerpos a los que rezamos  de aquellos quienes se enfrentaron  al brutal instinto animal de la guardia civil, enjaulados, en instituciones para protegerse   está lo que les paraliza la fuerza.

Nuestro susurro  les persigue. Les colman de terror  nuestras voces llenas que   les ordenan que detengan  el impulso homicida en el gesto desgarrado de  su pistola en la mano que se vuelve una amenaza contra sí mismos.

Ese será su fin, una nueva conciencia de que la vida nos pertenece cuando nos quitemos la venda que nos han puesto.

Así se terminara  la guardia civil :

con  un susurro de perdón y suplicando compasión por todo lo que han hecho.

Angelillo de Uixó.  La siguiente historia está basada en mi persecución real por parte de la guardia civil, el muerto del que hablo soy yo. Esto muerto pero ellos también, se que se  les puede matar si se descubre plenamente quienes son.

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Toro llano.

My beautiful picture

hoy en texas, he tenido que apartar con nauseas mis ojos de esta gente.

 

Para Curro Esbrí.

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los niños se divertian mirando estos toros, y los padres le animaban a ser como los demás, he sentido nauseas.

Había salido el solitario toro a la calle para divertirse, según decían, para alegrar el día a la gente normal y corriente de vall d´uixó con su presencia, anunciada entre tracas, aplausos y vítores, un anuncio a la altura de reyes o bufones. Un espectáculo  para las  masas que luchaban contra los días malos en estos entretenimientos, desde las barreras poniendo la otra mejilla a la soledad.
Yo había salido a pasear para deprimirme.

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la serpiente que ayer vi sin cabeza, me he acercado para verla de cerca, la han matado porque les ha dado la gana, han sido humanos, no presenta mordeduras ni marcas de atropello. he sentido nauseas.

Ambos animales de vall d´uixó pareciamos estar intimamente ausentes, sumergidos en una autentica soledad y melancolia. La del toro producía tristeza entre la gente solitaria al  comprenderla en la distancía, al no poder verla por ser solitarios y no estar en estas fiestas.

My beautiful picture

todos quieren pensar igual, ¿ Por qué? he sentido nauseas al verlos.

Había algo de locura en aquellas gentes. De cornada de la vida que se escapaba entre los gritos y que me llegaba al otro extremo de la calle, cerca del ayuntamiento de vall duixó.
También había una cornada para mi reservada. Más amarga, más profunda que la de  aquellos que cómo yo se quedaban fuera porque no podían entender aquella moralidad, esas diversiones.
Estar bajo uno solo no es para cualquiera. Es  para elegidos, suicidas, semidioses, o para seres con la naturaleza de un toro angustiado. Muchos no aguantan la lentitud de los días, las exigencias de coherencia y la responsabilidad con uno mismo. Y acaba arrojando a los brazos de alguien. Otros … se convierten  en alguien terrible para la sociedad.

My beautiful picture

¿ en que lado estoy?

Yo no sabía en que lado estaba.
La sociedad no quiere gente solitaria, por eso no quiere gente triste ni deprimida, que es gente con una gran fuerza espiritual interior, cuya luz puede alumbrar en la oscuridad galaxias.

Solo quieren toreros dando vueltas por las calles de forma estúpida, entre un publico  que aplaude y bebe viendo sus piruetas absurdas, y cuya fuerza espiritual esta consumida por una muerte nacida del deseo, o por una religión que les haga creer que todos son igual y se pueden salvar haciendo lo mismo, que es hacer lo que hacen  otros. Incluso llegan a decir  que es bueno pensar cómo piensa  otros.
Entonces estaba abatido, estaba feliz y dije:
quiero ser cómo Cristo que echo andar sobre la mar, porque se que yo me hundiré.

Me sente en la plaza del ayuntamiento. La fuente borboteaba alegremente ese calurosos día de mediados  de Junio, y varios pájaros cantaron hasta que estallaron cerca varios petardos y se fueron aleteando sobre las ramas marrones y tupidas del ficus.

Yo sujetaba  “Monográfico” de Curro Esbrí, leí:

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“Simplemente quería decirle al mundo que estaba solo en un momento en el que lo estaba de verdad. Y este texto, claro está, se terminó cuando dejé de estarlo”
Imagine que habría estado cómo yo, sumergido, perdido en un caos de ideas, contradicciones sin sentido, chafando el fango de la vida. Cómo tantos y tantos a lo largo de la historia. Pero al final alguien tiro de él , lo saco de aquella soledad, quizás había demasiada verdad en ella, y ahora se conformaba con estar a medias, por eso tuvo que  ponerle final a su relato.

Angelillo de Uixó.

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Las mujeres son cómo los jueces,  provocan para que les digas algo.

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Entonces Pedro, llegándose a Él, le dijo :
Señor, ¿ Cuántas veces perdonaré a mi hermano que pecara contra mí?

¿ Hasta siete?
Jesús le dice:
No te digo hasta siete, más aún, hasta sesenta veces siete.

Mateo.

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I.

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En los pasillos de los juzgados de Madrid se afinaban retenidas, postradas, humilladas moralmente, y con las muñecas doloridas por los golpes recibidos por la policía, las mujeres que participaron guiadas por su conciencia en un acto de protesta contra el sectarismo de las instituciones.  Estaban expuestas a la miradas y burlas de todos  los trabajadores de los juzgados, cuyos despachos sin paredes ni puertas, formaban un conjunto de más de una docena de mesas en una gran sala  frente a ese pasillo. Su delito era este: acusadas de atentar contra la conciencia.

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Los hechos eran los siguientes : en una universidad publica, la de ciencias políticas de Madrid,  habían construido una capilla. Allí las mujeres se volvieron Evas y desnudaron sus cuerpos ante las imágenes cómo acto de protesta contra aquella capilla que atentaban contra el laicismo e imponían una moral conservadora a la institución , que ahora estaban comprobando.
En estos momentos se presentaba este dilema al juez y a los sacerdotes, castigar a estar personas por atentar contra la conciencia, que era un subterfugio para decir que atentaban contra las instituciones,  que a su vez( las instituciones) atentaban y atacaban la conciencia libre y critica.
La policía que custodiaba a las detenidas, gente sin ningún sentido de la moral miraban con lujuria a las detenidas, especialmente a Rita Maestre cuyas tetas con los  pezones puntiagudos sobresalían de una camiseta muy ajustada con el rostro de la Virgen María. las fotos de Rita habían sido publicadas en internet y los agentes al igual que otros funcionarios de los juzgados, sobre cuyas mesas podían verse  crucifijos y que aparentemente estaban dedicados a escribir diferente procesos,  echaban miraditas para ver a las activistas  tiradas sobre un banco de madera.
Uno de los  policías habló en voz alta para intimidar a las presas , pues para él solo eran eso , presas ,delincuentes, ni por asomo se le  podía pasar por la cabeza que eran gente superior moralmente a él.
Bonitos pechos nena- le dijo, y se asombró y tuvo a mal de que no coqueteara, pues el piropo era bonito y sincero y ella una guarra.
EL sacerdote que presento los cargos entró al pasillo. Era un hombre bajito, medio calvo, vestido con una sotana que le llegaba hasta los pies. Iba acompañado junto al juez, un hombre de cara redonda,  con una calva total y brillante, bastante gordo, también vestido con sotana.
EL juez les dijo a las detenidas con amabilidad:
Este hombre quiere hablar con ustedes. No es lo normal, pero debido a su oficio que es perdonar y librar de dolor a nuestros semejantes, creo que es interesante lo que les tiene que decir. Ustedes pueden decidir si le permiten hablarles o no. Es él quien les ha denunciado por su bien.
Las chicas sin decir nada, tan solo con los gestos dieron a entender que le permitían a hablar.
Entonces el cura sacó una gran cruz que les colocó  frente a la cara y empezó a decirles:
Arrepentíos de vuestros pecados en el nombre del señor, y os será todo perdonado.
Besad la cruz, comulgar, y retiraré los cargos, y todos los domingos a misa.. ahhhh- hizo un gesto irónico señalando sus ropas , su gesto burlón contrataba con su rostro siniestro al añadir- y bien vestidas.
El juez se conmovió mucho al escuchar esto, en el pasillo se produjo un gran silencio, Los funcionarios vieron cómo la cruz del cura pasaba por las bocas de las chicas que escupían al suelo.
La guardia civil no puso más , conmovidos se pusieron de rodillas para animar al cura:
Si, si, el señor está con nosotros y debe estar con ellas. Esto es bueno, esto es bueno para la patria, sin duda, sin duda.
Entonces Rita apartando su mejilla de la cruz y mirando los ojos medio cerrados  del juez que estaba sufriendo una gran agitación espiritual. Sin duda veía próximo el arrepentimiento de las chicas y que aceptaran felices la condena, contestó:
El hombre no debe odiar a sus enemigos ni luchar contra ellos, sino amarlos, ayudarles y servirles.
La cara del juez palideció, sintió cómo si se burlaran de él. Esa palabras las entendió cómo un acto de humillación, de  ultraje. Una mueca horrible asomó de sus labios , y pegando un grito que espantó a todo el mundo a su alrededor ,  cómo salido de la  selva o de la locura que  se propagó cómo un incendio  por todo el juzgado. Gritaba cómo un animal herido haciendo  gestos alterados:
Ojo por ojo diente por diente. Te voy a despellejar hija puta, zorra, vas a enseñarle las tetas a tu puto padre, guarra. Vas a besar la cruz hasta que yo me canse para que tengas respeto.
Y dirigiéndose al cura que se  santiguaba le gritó:
Deme  padre la cruz, deme la cruz Padre, que se la voy a meter por el coño a esta fulana. A mi nadie me torea ni me dice tonterías, soy la autoridad sacrosanta coño. Me cago en la puta. La mato, la mato aquí mismo.

Las presas empezaron a chillar , y otros presos al escucharlo cómo acto de solidaridad  también, se montó un gran guirigay en los juzgado. Un guardia civil acudió con una escopeta y empezó a disparar al techo al grito nacional y feminista de:

Coñoooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

pam, pam, pam,pam, pam, pam.

Los casquillos caían al suelo y la gente corrían cómo demonios.

sonaba cómo una pesadilla nacional los disparos.
Y el cura berrendo en latín con la cruz en la mano sacó al juez de allí entre olor a azufre, pólvora y el rechinar de dientes.

amare et sapere vix deo conceditur (incluso un Dios encuentra difícil amar y ser sabio a la vez)
Vamos  Paco- le decía el cura al juez- vamos que esa gente ya tendrá su castigo en la tierra y en el cielo.

coñooooooooooooooooooooooooooo

pam, pam, pam, pam, pam.

CURAS HACIENDO INSTRUCCIÓN 620
Angelillo de Uixó.

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