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Siux y Dante no podían votar pese haber nacido en España , y de poder haberlo hecho,  hubieran sido incapaces, como mucha gente sin conciencia,  de saber a quien votar. A  no ser que   les hubiera puesto el voto en la boca o las pezuñas Carlos, su dueño. Este, pocas horas antes del cierre electoral tampoco tenía claro, no solo de quien votar, sino de lo conveniente de  hacerlo. Carlos, y sus dos perros de tiro  descansaban de la segunda travesía con el trineo a la montañas de Pipa con el fin de cargar leña ante la bajada de temperaturas que se estaba produciendo. En esta expedición  , Carlos,  había regresado herido leve al clavarse una rama seca en la pierna en un barranco lleno de matorrales secos. Cada vez era más habitual para Carlos encontrar en los barrancos de Vall d´Uixó  prácticamente  la vegetación muerta,  y la ausencia de fauna.  Sus dos perros al entrar en la casa se tumbaron cerca de la cocina de leña , todavía caliente,  después de haber estado encendida esa mañana de domingo  calentando agua para lavar la ropa de la semana, así como agua para ducharse, a la vez que  preparaba un perol grande de lentejas con tocino y magro para los tres.12 años de crisis económica acompañada de una brutal manipulación mediática, con un recorte a cuenta gotas pero ininterrumpido de derechos,  habían hecho mella en las esperanzas y expectativas vitales de la mayoría de  la población obrera del territorio de Vall d´Uixó.  Carlos tampoco esperaba un futuro bueno, no por lo que decían las encuestas, que eran malas para España, sino que  tenía muy difícil no acabar en prisión como la mayoría de gente que había criticado el poder. De no acabar  en prisión, la otra opción ya lo conocía sobradamente desde hacía ocho años que estaba en un proceso judicial, y unos diez seguido y acosado por la policía. EL resultado es que en el mejor de los casos  acabaría como un perro abandonado en la miseria, o colgando de una rama en un barranco lleno de matorrales secos. Es fácil que algún otro desgraciado buscando leña, quebrara su cuerpo seco para calentarse. Aún así, Carlos,  era de los que mejor se encontraba en  Vall d´ UIxó. A excepción, que las había: políticos, traficantes de drogas, caciques o funcionarios. De Carlos se podía decir que  era de las personas más trabajadoras y preocupadas por la suerte del ecosistema de vall d´Uixó. En ese ecosistema incluía  a  sus vecinos, ¡ tan responsables en la destrucción medio ambiental de su propio entorno!,  trabajadores y desempleados que vagaban por las terrazas  de los bares como fauna desperdigada  bajo un cielo transparente azulado la mayor parte del año, víctimas como las perdices de los cazadores, ellos, humanos era la caza del orden económico, que adoptaba forma de caos para cazarles mejor.  Pese esa transparencia de la bóveda celestial que envolvía las vidas de   los vecinos de Vall d´Uixó, así como el resto de gente del país,  se encontraban reducidos a la desesperanza, y sometidos a una dolorosa experiencia de indiferencia personal y familiar de la que no sabían salir. La vida se había vuelto mala, complicada y manipulada, de espaldas a la naturaleza. Cada individuo quería mucho , más de lo que le pertenecía como animal, pero tenía muy poco, menos de lo que le pertenecía como persona.  Una profunda   tristeza  habitaba    bajo los arcos de las cejas pobladas de los vecinos de Vall D´Uixó. En sus rostros tostados por el sol de las terrazas orientadas hacia el sur, se reflejaban hondos surcos de tragedias vitales. Eran un arco reflejo de palabras,  gestos,  actos que salían de sus cuerpos llenos de maldad. De una maldad novedosa, reciente y contra la que luchaban sin comprender como hacerlo. No lo hacían de forma semejante a como los animales cuando son heridos y siguen luchando para sobrevivir, sino creyendo la manipulación a la que estaban expuestos. Su maldad era de tipo inducida, producto del  modo de vida de sistema. Era una maldad procesada industrialmente,  donde las relaciones sociales acaban en profundo hastío. Un hastío  mortal que venía del hartazgo  moral, y acababa  en angustia vital.  Los más básicos  lazos de solidaridad  se  habían borrado de la especie humana en este país de gente amarga y amargada. La relación con la vida económica de muchas personas  se basaba en una paga  miserable  para miserables, que les venía de unos servicios sociales que trataban de cronificar la desgracias de las personas a cambio de paz social. De todo esto, Siux y Dante, los dos perros de tiro no sabían nada, pero si de trabajar. Trabajaban mucho más que muchas personas de Vall d´Uixó. Su trabajo era un fin en si mismo, un destino lleno de aventuras. EL trabajo a estos perros,  como a Carlos, les había salvado y constituía su forma de vida. EL ocio, la libertad, la fraternidad, el amor, la esperanza, no existía para ellos. Tampoco esperaban sentimientos de compasión ante su situación de nadie. Es más, lo que más temían es que sabiendo de su debilidad, sus vecinos llenos de amargura, hostilidad y odio, se lanzaran contra ellos. Bastaba presentarse en un cuartel de la guardia civil y acusar a cualquiera de cualquiera cosa. Cada hombre era un policía de otro hombre. Una cadena repugnante adornada de progreso y servicios baratos ataba a las personas para destruirlas.  No hacía falta pruebas para acabar con la vida de alguien, tan solo si había alguna publicación en Internet de cualquier opinión política contra el sistema era suficiente para acabar con la vida de una persona retorciendo esa opinión hasta moldearla en forma de delito penal.

Carlos conocía esta situación de sobra, y por ello maldecía cada hora que estaba vivo dentro de este sistema.

Sin sus perros y sus opiniones contra el sistema se hubiera vuelto loco, y sus perros sin saberlo, porque alguien quiso actuando de mala fe, y sus opiniones se volvieron los contra él, sin que sus perros lo supieran ni nunca llegarán a comprender tanta maldad contra alguien como Carlos que los cuidaba. Me refiero a una protectora que lo acusó a él, de maltrato animal por publicar la foto de un perro con limaniosis, una dolencia mortal y que interpretaron que él lo estaba matando de hambre. Pero así era la gente fuera del contexto natural, en un entorno viciado y malo.

Carlos se acerco a sus perros para felicitarles por el trabajo hecho una vez tiro el algodón empapado de betadine a la bolsa de basura  que se había aplicado a su pierna..

Siux, Dante, amigos míos. ¿ qué tal estáis después del descenso?

Habéis bajado muy rápido por la pista ciclistas llena de enormes grietas por el desuso. desde que paso aquel tractor que mando el grupo de ciclistas de terratremols. No sabían lo que hacían. Han destrozado esa parte de la ladera. La tierra se hunde, las grietas en algunos puntos llegan a más de metro y medio de profundidad por un metro de ancho, parece un escenario de película de terremoto.

También a Carlos acusaban de delito medio ambientales, justamente a él, otra vez una publicación en Internet denunciando delitos medio ambientales, el sistema entiende que si lo denuncia, es que él es el culpable. Era sí era la era de Internet.

Los dos perros le miraron animados pero sin moverse de sus cojines donde descansaban plácidamente satisfechos con el esfuerzo-

Ayer y hoy habéis trabajado muy duro, mucho más que muchas personas que conozco.

Carlos pensó en la gente del taller de empleo, y siguió hablando a sus perros.

Nosotros somos los últimos guardianes de este territorio, por mucho que nos acusen y nos hostiguen tratando   de desplazarnos . Hemos sido lo que hemos parado las carreras ilegales ciclistas patrocinadas por el Ayuntamiento en nuestras montañas. . Laderas rocosas de rojo rodeno , escarpadas como pirámides. Pedregales y arenales  donde solo viven la palera. En algún rincón lejano, casi colgando de las paredes verticales, se ve alguna carrascas entre  las terrazas construidas con piedras secas, surge  la sombra de lo que fueron los algarrobos. Hoy encorvados, retorcidos, llenos de hongos, devorado por fanerógamas. A veces tienen a su lado olivos, almendros, o vides raquíticas.  Arqueología del secano perdido Dante y Siux.

Los perros jugaban dando su patita a Carlos. Este con melancolía les explicaba su situación, aunque ellos no la comprendían:

Nos espera una gran sufrimiento este invierno, quizás la extinción en esta ratonera. como este lugar cuando no estemos. Nos encontramos acarralados sin salida en Vall d´Uixó. No la veo. Sin embargo veo el fin, como esta   casa que caerá rápidamente cuando no estemos.

Carlos paso la mano por los hocicos de sus canes, pensando cuando no estuvieran. En los barrancos nadie recogerá la leña. Allí se amontonara hasta que arda algún día. Ni habrá podas de oliveras, algarrobos. Solo habrá paseantes, motos de trial y ciclistas rompiendo los ribazos, las calzadas musulmanas, el patrimonio de la guerra civil que cuidábamos. Carlos se sentó entre  ellos en unos cojines azules a los que había amoniaco días antes. La noche había caído, reinaba una gran oscuridad pese haber luna llena que se mostraba por la ventana anunciando desgracias.  empezaba a hacer frío una vez  se esfumó el calor de la estufa de leña que hacía varias horas que estaba parada. La carga de los dos viaje en trineo llegaban hasta la ventaba. Los perros había mostrado un gran coraje subiendo por un collado por el cual no cabía el trineo. Carlos recordó el momento en que casi caen subiendo por esas garganta. Era hasta tal punto angosto  que Dante y Siux tenía que ir lomo con lomo pegado, y el trineo llevaba una rueda por el suelo, y la otra por la pared de la estrecha garganta, avanzado en un ángulo de 45 grados hasta que volcó y tuvo que ser arrastrado por Carlos junto los perros por una cuesta con una pendiente casi vertical.

La vida de Carlos estaba al limite de la resistencia física y mental a la que podía ser llevada una persona conducida a situaciones de estrés, represión y miseria.  Siux y Dante, al contrario, llevaban una vida plena y satisfactoria de trabajo al aire libre, una vida que a Carlos como a mucha gente  le gustaría desarrollar, pero que sabía que en el ecosistema de un país basado en un sistema de control y producción como el suyo iba a ser difícil poder respirar en libertad y con autonomía. Había miedo, odio, cansancio, apatía en los rostros de la gente, nunca pensó Carlos que el mundo de los hombres iba a ser más despiadado e injusto que el de la naturaleza.

Este invierno sería necesario sacar fuerzas pese a todos los golpes recibidos, y seguir luchando al filo de lo imposible por la supervivencia moral como física.

Angelillo UIxó

 

 

 

Para Brutus era una verdadera maravilla el bosque de rivera  junto el barrio de la Muela que estaba realizando un taller de empleo. Entre los fresnos, chopos, llidoners estiraba sus fuertes  patas cada vez que bajaba  de la montaña. Frente las aliagas, romeros, y piedras , allí  encontraba una  maleza  floreciente que empezaba a ser cada vez más grande entre los alcorques. Lo único un poco enojoso para brutus en esos paseos ,era encontrarse a la patrulla canina. Esta consistía en una pequeña e inofensiva jauría de perros tan pequeños como unos chiguaguas muy nerviosos, que le hostigaban con caricias y posturas de sometimiento cuando se los encontraba . Eran unos cinco perritos del mismo aspecto que un doverman,  pero en miniatura. Tan pequeños eran que prácticamente  cabían en la mano de un hombre adulto. Estos   seguían a su dueño jubilado que rondaba por el bosque a medio realizar enderezando árboles recién plantados  caídos por el viento. Entre las adventicias a brutus le gustaba mirar a un conejo que había hecho su madriguera entre unas adelfas .  Todas las mañanas salía  provocar a los perros. Esto lo miraban extrañados sin saber que clase de mascota era ese animal de grandes orejas y pelaje gris. Sus dueños, entre tanto, tan extrañados de la presencia  conejos como sus perros, le  hacían fotos . Junto las adelfas se encontraba un viejo cañar y  un muro. Al cañar acudía gente joven, con aspecto de cansados y desnutridos a buscar cosas entre las cañas que parecían haber guardado. Como los perros cuando hacen un agujero con las patas y el hocico y entierran alguna carroña, estos jóvenes sacaban  pequeñas bolsas de plástico que metían en los calzoncillos, después de haberlas en ese lugar  para gastarlas en el momento adecuado . A brutus le gustaba el olor de esos jóvenes porque era parecido al suyo, y había algo en su comportamiento que le recordaba algo ancestral de su especie. Estos jóvenes eran diferentes al resto de usuarios del parque,  nunca le decían nada, ni le hacían carantoñas algunas. Pasaban de lado serios, batidos, nerviosos, violento y a la vez asustados entre los paseantes. Si se detenían  a hablar con alguien eran con la gente del taller de empleo con los que tenían alguna relación de amistad, vecindad o parentesco, y a veces las tres cualidades  a la vez. Brutus solía esperar la llegada de su amo en el parque. Había aprendido a saltar la puerta y escaparse. Y cuando lo hacía iba donde estaba su amo trabajando, aunque para brutus no era su amo, sino un semejante. Hoy se retrasaba. El compañero de brutus  no se encontraba  muy lejos. Estaba en el taller de empleo esperando recibir las ordenes para salir. Lo hacia sentado en su pupitre mirando la pared con un vaso de plástico de la cafetera de venndig en silencio, como el resto de trabajadores alumnos. Pensaban todo que el invierno sería duro,  sobre todo si alguien no los cogía para trabajar en cualquier cosa. De lo contrario, si nadie tenían interés en contratarles serían como perros abandonados vagando por el municipio, ya que el ayuntamiento terminaba con su contrato en dos meses para coger a otro grupo de gente desfavorecida,  y volver a empezar una historia inacabable de desdichados, miserables, de los desafortunados . Hombres caídos como lucifer en el infiero de las vidas violentas y sometidas entre esos bloques  de pisos enormes de un barrio de vivienda subvencionadas y de protección de servicios sociales a donde metían a la gente sin recursos para que agonizaran sin poder hacer nada como perros maltratados.

Era gente maltratada y maltratadora. A fuerza de violencia se habían convertido unos en canallas , otros en santos indiferentes. Los santos eran famosos  como buenas personas porque todo les daba igual,  pero inadaptados  de ideas cortas y egoístas santos y canallas. Una vez encontraban trabajo, o una oportunidad de mejorar a su vida, era habitual que canallas o santos la desaprovecharan, y acabaran volviendo a la misma ficha de salida. Vidas de perros sin destino en una encrucijada histórica sin salida. Brutus veía a muchos perros perezosos junto sus compañeros humanos  paseando por lo que parecía el lado civilizado de la vida. Pero lo único sagrado que habían en ellos era la indiferencia, y como armas no eran los dientes , las manos o las garras, sino el engaño y la hipocresía.

Brutus esperaba a su compañero, y su compañero esperaba a Brutus para disfrutar en sus vidas castigadas por la crueldad de los hombres civilizados el momento en el que salían con el trineo por la sierra de Espadan. El trabajo había salvado a  la camada de perros a la que pertenecía Brutus y su amigo humano de que se volvieran agresivos en un ambiente de aislamiento, persecución, vejaciones y pobreza en el que estaban inmersos.

Cuando subieron todos a la furgoneta con sus azadones para trabajar en el bosque de la Muela, pensaban en sus asientos con el azadón  en las rodillas : “que el invierno será duro para nosotros”. Brutus por el rostro de preocupación de su amo adivinaba que tendría que trabajar muy duro, al cien por cien llevando las cargas de leña del monte para calentar la casa y la comida, así como llevar cargas de agua potable de la fuente pública. EL invierno sería  muy duro en la orilla del mediterráneo, tanto o más que  en Alaska o Siberia ,en una zona que mucha gente creía con una alto grado de bienestar y civilización.

Al escuchar los primeros golpes de azada en la tierra, Brutus empezó a correr ladrando hacia los trabajadores, pasando de largo de dos que estaban apoyados sobre los azadones con la mirada perdida en la nada.

Brutus te has escapado de nuevo- Le Maria Laura acariciando el pelaje de medio husky de Brutus, que fue corriendo hacia su amo cuando le vio. Este  le rogó  con la mirada    que no se escapara de nuevo. Ya tuvieron bastante susto cuando se encontraron el día anterior una jauría de cuatro perros sueltos. Tropezaron con ellos en una pendiente de la que imposible salir. Afortunadamente ninguno de aquellos perros se abalanzó hacia el trineo donde iban dos perros enganchados. Hubiera acabado en una carnicería sin sentido. Una lucha por la vida despiadada  donde se elimina el exceso de población de una misma especie.

Angelillo de Uixó.

 

En Alaska como en el Mediterráneo.

Si tú crees que estás en Alaska en el mediterráneo,

Irás a la playa en trineo, no hace falta que hagas un crucero.

Tus abuelos, tus padres y tú, solo habéis conocido la miseria y el ahorro en esta tierra.

En tus ratos de ocio puedes imaginar Alaska entre naranjos y acequias musulmanas.

Cuando veas saltar entre las rocas un concejo asustado de tus perros.

Piensa que es una foca que sale del mar perseguida por una orca.

Puedes tener mala suerte en tu aventura, como chocar contra un iceberg.

Y que te de el alto en un stop la guardia civil a tu trineo.

Responde como un esquimal del mediterráneo a la pregunta de donde vienes y donde vas:

Vengo de Alaska en trineo, y voy a la playa donde me esperan unos amigos esquimales.

Notas como tus perros van cada vez más rápido empujando el trineo hacia el mediterráneo.

Ya olfatean la suave brisa azul del mar.

El aire es cada vez más abierto , húmedo y triste.

Huele a cañas y llanto.

La atmósfera se ha vuelto blanquecina como en un paisaje helado.

Ya no se ven naranjos, ni pueblos.

Todo ha desaparecido en una gran franja azul horizontal donde todo termina.

¡El Mar de Alaska!

el final de una odisea está escrito igual en todas los idiomas.

¿ Para que quieres exiliarte al norte de Alaska,

o dejar de vivir por la persecución que sufres en tu país?

Algún día caerán todas las fronteras,

los mares entre las tierras serán tragados por gran una tormenta.

Y los hombres volverán a ser libres y salvajes,

En Alaska como en el mediterráneo.

Angelillo de Uixó. Basado en un viaje de ocio con mis perros el domingo, cubrimos el trayecto de Vall d´Uixó –playas de Moncofar, y ellos como se puede imaginar iban delante de una bicicleta que empujan cuando no hace falta que pedalee, es un medio de transporte como los que gastan en los polos con los perros de los trineos de norte. En cuanto al resto de mi Odisea vital, la real, se puede imaginar fácilmente el desenlace, una especie de anarquista friky que acaba dando verdor a una cuneta junto dos perros cubierto de cal , o colgado de un algarrobo, y aquí no ha pasado nada, la fiesta sigue.

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Un vídeo de paisaje, de tema muy sencillo de entender, una bici, unos perros, un bonito camino en el mediterráneo con el mar en el fondo. Dan ganas de vivir pese a lo superficial que es, pero la verdad es no es así . aquí la vida no es agradable, incluso la muerte es apetecible cuando uno se enfrenta de cara a los horrores que puede llegar a hacer el hombre,  pero claro, da miedo dar el paso de no ser, de dejar de ser, aún así hay que tener esperanzas, este vídeo es de esperanza en la vida, de paisaje, un vídeo sencillo.

 
Poema basado en el viaje que hemos hecho mis perros y yo desde Vall d´Uixó a la Torre Caída de Moncofar que se encuentra dentro del mar. Esta torre es el patrimonio más importante de Moncofar, y está destinada a desparecer bajo las aguas, quizás…nosotros también, y no porque esperemos dentro de poco el diluvio universal. Por ello en el poema se ahonda en la desesperanza, el dolor, el acorralamiento, la persecución ideológica,  cuya plasmación se manifiesta no solo en el hombre, sino en el paisaje de este hombre vencido, se revela en todo lo que nos envuelve en el viaje, campos yermos, ríos secos, vegetales sedientos, patrimonio destruido. No, no es posible la esperanza. Hemos perdido la batalla, después de odiar.

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I.
Es todo sombra.
Con el sol por todos lados.
Son tierras baldías
de barbecho de adelfas y ortigas.

En los caminos se cruzan perros árticos y culebras.
Hasta el mar está todo seco y en ruinas.
Como los hombres de estos lares,
que miran a sus campos como una guerra perdida.
De Vall d´UIxó a Moncofar,
de la Torre del Sol a la Torre Caída,
el camino es funesto y cuesta abajo.
-! Como lo es aquí la vida!!
Qué mal nos va todo, que mal,
de verdad,
! Qué mal va todo!!!
solo quedan hombres vencidos en estos campos,
que dan sombra, sombra, mucha sombra.
Solo hay sombra por todos los lados del hombre
! Bajo un sol ardiente!
y el omnipresente campo de concentración.
No se puede encontrar otro árbol que de sombra,
igual a la sombra del hombre atado.
No queda nada más.
Perros polares corriendo hasta el mar.
Buen viaje si la torre Caída de Moncofar
se va al ártico con vosotros.
Buen viaje colmillos rotos.
Angelillo de Uixó.

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Senegal es un perro de tiro de trineo de cuatro años. Se encuentra en la playa viendo el mar por primera,-y última vez en su vida- Cada uno de sus ojos es de un color. Uno de ellos es  azul intenso y claro, mucho más claro que el mar y el cielo con el que mira el mar y olfatea el aire extrañado. La espuma que llega a sus patas es del mismo color que su pelo: -blanco. Su dueño está junto  a él, cuando llegan unas olas crecidas a  donde se encuentra  y lo moja un poco- Entonces Ángel, su dueño,  lo agarra de las axilas de las patas delanteras  yendo a refugiarse  hacia unas dunas. Senegal no puede caminar. Él no lo sabe, pero dentro de tres horas morirá. Le han detectado un cáncer de médula incurable que lo va  a dejar impedido de por vida. Todo ocurrió hace cinco días, su dueño que lo lleva en brazos lo encontró  al llegar del trabajo tirado en la cochera sin poder moverse. Fue trasladado al hospital veterinario San Bernardo de Moncofar, donde hasta ese momento  ha estado hospitalizado recibiendo las visitas de Ángel que bajaba todas las tardes en bicicleta para verlo. Hoy ha venido con su amigo J.M. Ambos están tristes, y les cae laguna lágrima mientras Senegal hace pequeños hoyos en las dunas con sus patas. El sol se está poniendo tras las montañas de Vall d´uixó. Está ya muy bajo. Deciden ir  donde se encuentran los hermanos de Senegal. Precisamente allí donde se pone el Sol, en Vall d´Uixó. Lo hacen para que se despida de ellos ya que lleva varios días en el hospital. A  Ángel no le va mejor la vida que a Senegal. A él le han abierto  un juicio penal del que es inocente. Una foto suya hecha hace 10 años molestó a una psicóloga. Casualmente presidenta de una asociación de animales con la que, también casualmente, Ángel colaboraba en ocasiones. Esta mujer molesta por la foto fue a la guardia civil. Estos le dijeron que conocían las manifestaciones políticas de Ángel. También estaban molestos, aunque por otras cosas. No comprendían bien lo de la foto, pero si que se sintiera molesta con Ángel. Así que pusieron la maquinaria a funcionar. Todo es un azar, un juicio o un cáncer medular. Pero eso es otra historia de la que ya hablaremos.

Senegal se queda en el maletero mientras el coche recorre el paseo marítimo de Moncofar. Balbucea Senegal como un niño pequeño hablando solo. Parece  como si no comprendiera lo que le pasa desde el miércoles. Llegan media hora después a la casa. Sus hermanos se acercan y le huelen. Senegal se deja oler totalmente quieto, luego juegan juntos. Senegal parece tranquilo en su viejo colchón. Queda una hora y media para el final de esta vida. Ángel y J.M. están sobrecogidos, no comprenden todavía como la indiferente crueldad del mundo  puede llegar a ser tierna. A las ocho y media bajan a Moncofar, “a la clínica San Bernardo”. El viaje se hace largo, sobre todo por los balbuceos, esa especie de dialogo enigmático de Senegal . A las nueve y media todo ha terminado. Senegal muere en Brazos de Ángel.

II.

Los heraldos Negros de Senegal.

! qué puedo decirte, en este momento terrible que veo acercarse la muerte!

Hasta el aire y el sonido que me envuelven se ha vuelto de color negro y funesto.

Serán quizás…

que vengan cabalgando y graznando por el cielo los Heraldos Negros;

-!como aquellos del poema de César Vallejo!!; que empieza así:

” Hay golpes en la vida tan fuerte Yo no sé!”

Será Senegal que llegan acorralándote con la muerte.

Alma y pensamiento de todo lo que hemos vivido,

ahora me ahoga.

No sé decirte adiós, y no sé seguir adelante.

Serán tal vez los Heraldos Negros los que tendrán algún día que explicar,

por qué de la crueldad y el dolor en el mundo no paran de crecer.

Yo no lo sé.

” Hay golpes en la vida tan fuerte Yo no sé!”

como un delito de odio de Dios,

mandando la vida al infierno.

Momentos tan duros,

que nos hunden en los abismo más hondos que más hondos mares,

de los que ya nadie sale.

Incluso los hombres que mantienen  Fe y  Esperanza en los más terribles lugares.

Pierden su luz disputando la vida a los más duros golpes.

¿ cómo parar a los Heraldos Negros cuando nos llegan?

Si nosotros no somos frente a ellos.

mera hierba que pisotean sus caballos desbocados.

Y así quedamos en esta inmensa pradera -hechos añicos.

Horrorizados con la mente rota en el barro.

Mientras la guadaña pasa por nuestro lado,

teñida de Sangre y de Llanto.

Angelillo de Uixó.

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este vídeo es un homenaje a Senegal, un perro de tiro de cuatro años que ha vivido conmigo, hace unos días le diagnosticaron cáncer de médula, hoy mucha gente le está llorando, ayer le estuvimos acompañando, quisiera agradecer el buen trato del hospital veterinario de San Bernardo en Moncofar donde ha estado ingresado estos díasdsc01270