Posts Tagged ‘antropología’

 

I.

Aquí, en este reino de alegría y fiesta a temporal.

Donde se unen los astros y la muerte.

La hierba tiembla suavemente

mecida por los muertos.

La piedra cierra el arco.

Elevando las columnas una Cruz.

Aquí, en este reino.

Son empujados los pies

frenéticamente a correr por un río de asfalto.

Hasta cruzar al otro lado.

Rompen los aplausos,

en este reino de la fiesta y alegría.

II.

Voces que no me atrevo a escuchar.

Son los hombres de la calle.

EL sentir popular.

EL corazón en los cojones.

La semilla de los hombres,

sobre un trozo de arena lunar.

Paz y bien en la eternidad.

III.

Germinan los cuerpos

abandonados en la hierba.

Pacen quietos entre las piedras.

Recibiendo las hierbas,

las semillas de los hombres,

con el corazón en los cojones.

Rompen blancos aplausos.

Alrededor de la vida abierta.

Frente al sentimiento.

La hierba tiembla,

suavemente mecida por los muertos.

Aquí, en este reino de la vida.

Una calavera lanza una oración,

que rompen en aplausos desde el balcón.

IV.

Entre el aplauso y el movimiento.

Se dilata el corazón en los cojones.

Ojos que se desplazan quietos

mirando señoriales la muerte.

Para entrar en este reino,

Oh señor,

una mujer decente guía,

como el perro al ciego.

Ella empuja al honor y al valor.

Como el perro al ciego al cruzar la esquina.

En este reino,

oh señor,

de la fiesta y alegría.

Angelillo de Uixó.

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El contacto con el corazón de las tinieblas.

le han cortado la cabeza y dado forma de corazón

le han cortado la cabeza y dado forma de corazón

Hail to San Antonio

Hail to San Antonio

Al asomarme al girar la curva en aquel lugar, observé en lo que parecía marcar el final  que separaba la parte urbanizada de vall d”uixó, de   lo que era un lugar inverosímil de explicar colonizado por casetuchas. Daba inició a este confuso territorio una señal de prohibido circular a más de 20 por hora, al que habían colgado un cartel a modo de bienvenida o advertencia   clavado en el poste que sujetaba esa señal, donde unas letras negras sobre el cartel  blanco como el marfil, o cómo las alas de ún ángel perdidas en el infierno,  anunciaba que el viajero se adentraba en territorio de la asociación de vecinos de  San Antonio. Tras la señal, se extendía un angosto  camino serpenteante. No de color  negro, cómo el del asfalto que llegaba justo hasta mis pies, si no blanco, debido a la ligera capa de hormigón del que estaba hecho. a los lados de este zigzagueante camino surgían casetas cochambrosas, con aspecto de abandonadas , separadas por bancales con algarrobos moribundos repletos de hierbas que crecían sobre bolsas de basura desgarradas por los mismos hierbajos.
Comencé a caminar inquieto entre aullidos de perros, cuando divise a un enjambre de moscas que revoloteaba en torno a un despojo brillante. Me acerqué despacio dispuesto a ver que era aquello. Una hermosa serpiente de colores aún muy vivos, morena y plateada en su mayoría, que me recordaron al agua, al mar. No sería mayor de medio metro. Estaba decapitada.  Su cabeza estaba separada un palmo de su cuerpo, al que las manos  de alguno o algunos de los moradores de aquel lugar,  que imaginé habrían sido sus verdugos, le habían dado la forma de corazón de forma macabra con sus despojos. Como en una especie de ritual pagano, muy acorde con ese ambiente agotador y violento, donde reinaba un asfixiante calor húmedo después de una breve tormenta de junio. Yo contemplaba la escena, me atrapaba, y trataba de darle sentido. Observe cómo el deseo carnal, la tentación (la serpiente) era aplastada por los instintos profanos de aquellos salvajes.  Debía ser para estos paganos idolatras  algo deseable por el que se adentraban a lo prohibido de forma religiosa.

culebra muerta

Empece a hacer algunas fotos para enviar a  la revista de antropología Española  Mongolia,  e intenté tomar   algunas notas para aclara mis pensamientos.

Hoy las reviso, las estudio tratando de descubrir que significaba aquello que escribí:

Terrible mundo del corazón humano, con la razón deformada, venerando la muerte y el crimen,como algo sagrado. Prohibición  tentadora el amor, cómo un vinculo de asco y nausea a la naturaleza,
¿ decapitada la vida sagrada? Si, decapitada por lo profano.
Hay algo asociado con la actividad sexual con está imagen de horror.

¿ Es el horror algo sexy?

quizás buscaran advetir del peligro del deseo mis vecinos.

quizás buscaran advetir del peligro del deseo mis vecinos.

Si, creo que la actividad sexual se desata entre estos salvajes con la visión horrorosa y erótica  de la muerte. Es posible que requieran la presencia de animales muertos en sus actos sexuales la gente de vall d´uixó.  Realmente es una visión espantosa el nuevo rostro del horror. Imagino que todo este territorio estará sacudido por este tipo de personas amorales, sin ningún tipo de principios, que se deslizan  cómo lo hizo esta serpiente por el filo de una navaja intentado que no les corten la cabeza.
Cuando estaba en ese lugar tenebroso recuerdo que me dieron  ganas de gritar:
El horror, el horror, el horror,

pero pensé, si grito esto estoy seguro de que saldrán a masturbarse gentes de este lugar.
Mientra tomaba notas, note cómo unos ojos brillantes, cómo los de una hiena me miraban a través de la ventana de una chabola. No estaba solo en ese lugar, de eso estaba seguro,me pareció incluso oír unas voces agitanadas, así que seguí trepando por esa cuesta serpenteante, cuya cabeza terminaba en una ermita blanca dedicada al patrón de los animales; san Antonio, quizás allí, en lo alto de la cabeza de ese lugar podría  comprender el vinculo entre los cadáveres y el amor.

Hoy sigo repasando las notas, sigo sin comprender bien que significaba aquello.

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Angelillo de Uixó.

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El salto de la reja: la biblia del robo del ABC.

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Subtitulado antropología de la fallida raza hispanica que salta la reja.

Frente a la reja de la ermita donde se guarda a la casta, hace tertulia bajo la luna el pueblo, varios caballos y asnos. Los perros entre los radios de las carretas atados. Hogueras cómo estrellas. todos a una hablando con sus hermosas voces.La guardia civil de cerca vigila que hagan el robo sin molestias.
Cantadores y rimeros lanzan coplas a la casta:
Venimos casta a robarte,
y a sacarte protegida,
nosotros somos el pueblo,
no una panda de ladrones cómo el gobierno.
Imponemos ahora nuestra ley,

porqué podemos.
venimos a por lo que es nuestro.
Viva la casta,
viva la casta.

angelillo reja
Los gitanos se quitan el pañuelo e inundando de lunares el cielo.
A la una,
a las dos,
a las tres.
La raza hispánica se lanza a la reja cómo si fuera el congreso.
La masa sin forma bajo el claro de luna chillando cómo animales estrella su cuerpo contra la valla. Unos sobre otros se aplastan, y sus cuerpos sirven de espantosa e infernal escalera.
Heredia con el cráneo chafado por el pie de Bartomero:
Chafa hermano, chafa y avanza, hay que sacar a la casta.
Sonia con el brazo clavado entre los hierros, derramando abundante sangre, la cara amoratada sonríe ante los golpes de la gente que sube por su cuerpo,
Somos el pueblo honrado, los que no hemos robado y venimos a por lo que es nuestro y no nos han quitado: la virginidad.
Los gitanos son los primeros en saltar la reja, a golpes de coces  fuerzan la puerta.
Agarran la virgen y la sacan cómo una hermana pura entre lágrimas.
Todos lloran emocionados echando de menos su virginidad perdida, y cantan plegarías a la castidad:

Ay compadre,

si mi madre fuera casta,
yo no habría nacido.
Ay compadre,
SI papa no la hubiera metido.
yo no habría nacido.
Mama me dijo un día,

compadre
que le gustaba lo que le hacia Papa,
Papa me dijo un día,

compadre:
que le gustaba lo que le hacía a mama.
Por eso vigilamos a la casta María,

para que no se nos pierda.

La guardia civil tiene orden de dejar que consumen el robo. Cómo fantoches rodeados de velas y cánticos llevan a la virgen custodiada. Entre las aguas de las marismas se refleja una raza más cercana al animal que mata, que al animal que lucha por la libertad.
En Huelva una camarilla de policías  hacen bajar por las escaleras a una familia desahuciada.

la dejan bajo las estrellas.
Un amable policía indica el camino a seguir:
Aquel lucero que ven, es la estrella polar e indica el norte.
LA familia sigue el sendero y comprueban cómo  ha indicado el madero, la vieja reja de una casa vacía bajo el lucero polar.
Todos  saltan la reja y la ocupan.
En vall d’UIxó el pueblo más pobre y español de España, los mozos saltan en pandillas las rejas, y la religión  llena de pan la nevera.

salto
Anexo de otros saltos de reja, antropología de la fallida raza hispánica.
Rodrigo Rato salto también la reja y se encontró tocando la campana de bankia.
Barcenas salto hasta con trineo la reja.
Acebes metió la cabeza entre la reja.
Cascos, dicen que primero el pie y luego el cuerpo.
El rey metió la cadera por la reja
La infanta la oreja la metió por la reja.
La pantoja hasta la almeja metió por la reja.
Yo mismo, Oh lector, he saltado aunque parezca mentira,
alguna que otra vez la reja.

Todos en España estamos condenados a saltar  la reja,

y el que no lo haga:

Escoces.
Angelillo de Uixó.

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El perro quiere al hombre porque es humano.


Hace miles de años, en la oscura caverna del monte Jezbel , lloraba un hombre solitario encerrado en su alma porque acaba de perder el paraíso, y la creía maldita e impotente bajo la bóveda incendiada de los cielos estrellados. yacía en el suelo postrado y vencido, abandonado a su suerte desgarrada por su error.
se le acerco el primer perro que hincó sumiso sus rodillas ante un hombre andrajoso, conmovido por la fragilidad de su naturaleza

Yo te seguiré,
oh hombre,
Tú,

criatura que has abandonado  la inflexible naturaleza,
para ordenarla de acuerdo con tu razón
Y sobre abismos pantanosos te hundes cómo el reflejo de la luna.
La tierra es para ti un hueso,
una rapiña que atesorar.
Dura es tu condena,
grande tu soledad,
tu razón,
una bagatela que no termina de funcionar,
pese a las trampas matemáticas que te haces.
siempre cerca de la verdad,
siempre lejos de la verdad.

dinero: la cara sucia de la luna.

dinero: la cara sucia de la luna.

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El perro que se acercó a nuestro padre tenía el mismo tamaño que él. Su pelaje era de color negro. Mostró sin amenazar  sus enormes colmillos, más grandes que los dedos de la mano de un hombre fornido. De su hocico se desprendía un vaho blanco y cálido que ascendió dentro de la cueva hasta el techo donde había pintado este hombre arqueros cazando. Olfateó el aire de forma familiar y supervisó con sus ojos amarillos la cueva donde habían amontonados huesos de varios antílopes.
EL perro había oído hablar de los prodigios y armas que empleaba el hombre en la caza y de las extrañas costumbre que tenía la guerra.
Tu mente,
extraño poder que quiebra rápido ante la insuficiencia,
cómo una rama del bosque pisado por un buey.
Aún así estoy dispuesto a seguirte.

Será una unión espantosa la nuestra.
Soportando junto a ti todas las bajezas y miserias que puedas causarme.
Las que nadie de tu raza soportaría.
yo las soportaré con fuerza y compasión.
No habrá latigazo,
ni golpe,
ni hambre
ni enfermedad,
que me haga dejar de quererte.
Bajare contigo al infierno.
Me enfrentaré por ti a Dios si lo deseas.
lloraré contigo,
sufriré contigo,
caminaré  por el mundo haciéndote compañía.
me desgarraré contigo.
aprenderé contigo.
Yo seré el animal que más sepa de ti en todo el universo.
Angelillo de Uixó.

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Antropología de Pamela Anderson o el rostro de la justicia.

epidérmica, creída, pija, sin poder aguantar el asco: así es la justicia

epidérmica, creída, pija, sin poder aguantar el asco: así es la justicia

Estas memorias están basada en los recuerdos reales de la subida de un preso del calabozo al tribunal.

solo vi pobres a mi alrededor en el banquillo, tarados de cojones, subnormales vendidos

solo vi pobres a mi alrededor en el banquillo, tarados de cojones, subnormales vendidos

Recuerdo la oscuridad del calabozo en la que vivía y en la que me había quedado ciego, la irrupción de la luz  fue cómo un diamante brillante, de repente aquel sucio lugar de castigo tenía el valor de un tesoro inmenso, donde yo desolado me recogía. Me lleno la luz de melancolía cuando abrieron la puerta unos policías entre risas y comentario cachondos mientras metían a un hombre detenido vestido en ropa interior de mujer, y me sacaban a mi para llevarme ante el tribunal de justicia en el piso de arriba.
Subiendo las escaleras de mármol sentía a través de los sonidos de mis pasos, cientos y cientos de sentencias.
Reflexionaba sobre cómo sería el rostro de la justicia a la que me enfrentaría.
Lo primero que percibí ante ella, es que no que le gustaba verme allí , no por quererme y no verme en tan mal trance, si no por considerarme algo feo, asqueroso a su juicio.

muertos huyendo
A mi alrededor había todo tipo de feos, gente que parecían calaveras. Todo un carnaval de mellados, calvos, gordos, tullidos, mal nutridos, tanto que se retorcían de hambre y sed, indiferentes a su suerte. Para ellos la suerte no existía   esperando terminar de morir en esos banquillos.
Recuerdo que mire atentamente los rostros morenos, aceitunados, negros de  ellos. Poseían un aire  indolente de idiotas atados cómo animales a los bancos, con policías a sus costados.
A la justicia no le gustaba el tufo que desprendían, y se tapaba la nariz para no olerlos. Se cubría los ojos para no verlos, al igual que los oídos para no escucharlos, y por tanto minusvalorar al final los sacrificaba cómo se hace con cucarachas en una celda de castigo hasta que los presos se vuelven locos.

pamela II
locos,
locos,
locos.
Locos eternos
locos de atar,
locos hasta el final.
locos revisables a perpetuidad.
Angelillo de Uixó.

pamlea

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Nuevo apocalipsis Castellón.

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Acaba de salir de los juzgados de Nules. Estaba de nuevo entre los hombres libres tras haber dejado atrás a gente que habían sido detenida cómo Yo, por intentar sobrevivir a un medio empobrecido que le empujaba a cometer delitos en nombre de otros, o por error. Siempre se comete un delito por los errores de otros. Los desgraciados tropezamos cómo si fueran una trampa de caza en medio del bosque que nos atrapa.

Fui a castellón guiado por un espíritu de aventura con que saciar el aburrimiento de mi detención. Caminaba por las calles cercanas a la plaza de toros sin dar crédito a lo que veía y escuchaba. manifestantes rebosantes de alegría que no ocultaban la rabia por la preocupación de que no les dejaran perderse en la herida colectiva que les unía ante sacrificio. Un sacrificio que les daba rango de cultura.

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El toro muerto pasa a ser arte en cuanto el artista lo destruye, y las interpretaciones de las muecas, los gestos,  los saltos y piruetas acrobáticas del torero constituyen las conversaciones culturales. Una obra de arte acabada, muerta, que debe iniciarse con otro sacrificio.
La imagen de la muerte sirve para meditar, para unir a la gente a través de una visión desgarrada de las heridas con las que se tienden lazos.
de repente lo vi claro, sentí un éxtasis que encendió en  mi una luz.

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Me senté en posición de Buda en el paseo Ribalta, cerca de las fuentes que alegran el paisaje. Contemplaba a esa gente que se manifestaba. Descubrí algo asombroso, que momentos antes me hubiera espantado por mis inclinaciones ecologistas, y que acabaron sucumbiendo ante sus vivaces gritos, ante ese estiramiento hacia el mundo  exterior de los manifestantes: inagotable.

Inicie un monologo sin censura, sin mentiras:
!Oh Dios mio! ahora veo claro cómo el sol que había muerto en mi interior hace tiempo. Ésta gente que se manifiesta por el sacrificio no son bárbaros inhumanos. Es gente adaptada al medio, que no les espanta ver el rostro del horror en la boca de un animal moribundo, o una persona torturada por la policía.  Los que están equivocados son los ecologista que han perdido sus instintos básicos, su capacidad de adaptación al medio y de saber mantener en equilibrio en las tinieblas. Los lazos con la naturaleza, con el mundo animal, y sus leyes inflexibles, están mucho más desequilibradas en la parte de los ecologistas que en estos manifestantes y la policía que los escolta.

A continuación pensé cómo si la luz de un rayo me hubiera abierto el cerebro:

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Hay que crear una asociación cultural para sacrificios humanos.

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El sacrificio asusta y une, hace cómplices a todos lo que lo presencian.
Cortar la cabeza a una persona voluntaria, delante de todo el pueblo, nos uniría, nos daría la fuerza y el vigor necesario para resolver todo tipo de problemas, aunque estuviéramos en el fondo de la humanidad, en las mayores tinieblas, sentiríamos armonía y paz.

Un pueblo así sería invencible, el resto de países temblarían ante gente capaz de tales sacrificios.

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Nuevo apocalipsis Castellón. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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sátira antropológica y estructuralista en formato diario de autofilmación sobre los sacrificios humanos.

Cortar la cabeza a algún voluntario que se preste en castellón hoy en día cómo ritual de unión cultural da risa, pero no da risa, debe hacer pensar.