Archive for the ‘alcaldes cabrones’ Category

agradecer el eco mediático y el interés de muchas personas sobre los acontecimientos ocurridos en vall d’uixó todavía sin esclarecer sobre las colaboraciones sociales. Dejo como pruebas de estás breves palabras de agradecimiento y acción, el articulo de Joan miguel Palomar sobre las colaboraciones publicado en confidencial castellón.   /afectados-por-la-colaboraciones-sociales/

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La escena se desarrolla en la guardilla del ayuntamiento de Vall d´Uixó, en el último pleno antes de las vacaciones de Agosto.
El decorado del salón del pleno se presenta con una luna de charol de fondo en una pared en sustitución de la tradicional foto del Rey. las banderas oficiales han sido retiradas después de ser quemadas en sus mástiles y sustituidas por unas armaduras. La mesa del pleno en torno a la que se han de reunir los políticos son mesas playeras plegables al igual que las sillas, el publico, el pueblo, hace de rehén, tiene su espacio en el fondo del salón que ha sido rellenando con dunas de arena con neumáticos de coche para sentarse.
Entran a la sala los políticos que no saben que son actores ni que el publico son sus rehenes. Se presentan al pueblo como dos bandos irreconciliables que hablan entre si entre risas y con buenos modales.
Uno de los bandos van vestidos como la gestapo, exhiben cabezas rapadas o engominadas, y rostros rasurados, las mujeres de esa fracción van cubiertas hasta las rodillas. El otro bando lo forman los revolucionarios, los hombres llevan la típica barba de los revolucionarios cubanos, tanto hombres como mujeres no visten uniformados.
El pleno empieza cuando la policía local cierra las puertas. Se produce un disparo al aire de un funcionario que pasa a presentar las mociones.
Querido publico y representantes del pueblo, los temas que se van a tratar en este pleno son los habituales: la ética, la felicidad personal, el debate de si es mejor el aprovechamiento de los recursos en beneficio personal o colectivo, la perdida de valores, el subdesarrollo, el analfabetismo y si la muerte, ¿ es el fin de todo?
Abre el turno de palabra Ofelia, la alcaldesa. Le ha tocado representar el papel más duro, alcaldesa encargada por velar por los interese de su pueblo, y el de mujer en flor en pleno desarrollo. Da inicio a su moción:

-Estoy cansada, cansada señores de tener que representar la alegría desde estos sillones.
Estoy harta de las ruedas de prensa, de la televisión, de las entrevistas.
Soy Ofelia señores, entérense bien,
una revolucionaria.
Odio la televisión, la prensa, la radio.
Es una maquina de hacer idiotas y de obligarme a decir idioteces que no pienso , todo por contentar al publico. Si , ustedes son mi ruina personal.
Todo lo que digo allí a veces suena a disparate cuando lo vuelvo a repensar.
Poniéndose en pie ante el publico.
Soy Ofelia,
mirad mis cabellos, mis pechos, mi culo.
Me acusa la gestapo de provocar altercados, caos, sabotajes, desorden publico.
Saca del ligero un puñal y se lo coloca en sus cabellos y se los corta.
El gestapo Óscar Clavo levanta la mano y se le concede su turno.
Se pone en pie reflexivo obligando a su lacayo vestido de las SS, Feliz San Feliz , a levantarse y hacer flexiones ante el publico mientras habla señalando la ventana.
Señoras y señores, respetable;
fuera de esta cuadra democrática, está la gente que nos necesita.
Para la gestapo, la gente humilde y necesitada es lo más importante, el único interés de la gestapo y su füher.
Mientras otras formaciones de ideología marxista, fracasada por cierto en Venezuela, Cuba y Siberia, solo hacen demagogia con la miseria. No aman a los pobres de corazón como la gestapo.
Señores, fuera nieva, aunque estemos casi en agosto en vall d´uixó, la gente tiene frío.
Parece que a nadie le importa eso menos a nosotros.
Gritando como Hitler.
Pero este partido trabaja por los de fuera. Por los más vulnerables, sin hacer demonología, y ha venido a esta cuadra a presentar una moción por los niños y las niñas del vall d´uixó.
Los niños y las niñas no van al teatro, ni quieren ya a sus madres.
Demasiada conciencia señores y señoras. Demasiado no permitir tocar a los niños y las niñas. Hay que tocarlos. Por eso la gestapo presenta la siguiente emoción con exclamación nazi:

Hay que amar al prójimo.
Hay que acercarse a los niños y las niñas.
Levanta la mano una concejala del partido radical.
Óscar Clavo le pega una patada en las costillas a Feliz San Feliz para que deje de hacer flexiones y se siente.
Habla una mujer emocionada que se despide.
En nombre del comité revolucionario, como protesta contra las políticas fascistas llevadas por el ministerio del interior y la inacción del comité revolucionario, presento mi dimisión fulminante.
Ofelia la alcaldesa le pasa una pistola. Los miembros del partido radical se dan todos con la concejala un abrazo agradeciendo su trabajo y la defensa que ha hecho de los principios revolucionarios.
Suena un disparo sobre una sien, y se aprueba la moción de la dimisión por mayoría.
Se abre el turno de palabrería para el pueblo.
Un rehén de entre el publico levanta la mano.
Mi nombre es Nadie. Soy un cadáver que habla, que siente, que ama, y…
que duerme.
Como todos los muertos trabajo las hierbas,
soy una hierba.
Duermo, sueño, sobre el colchón de la humillación. Me acompaña el hambre, el insulto, el miedo a ser golpeado, detenido. Estoy lleno de cicatrices por fuera, y por dentro. Así lo dijo mi autopsia.
Ved mi calavera, ha perdido su encanto. Necesita tranquilidad ,y esa tranquilidad solo puede venir del perdón de sus verdugos. No es mucho lo que pide este muerto.
Yo denuncié las colaboraciones sociales. Me ofrecía este ayuntamiento a través de los servicios sociales a los que acudí tras perder mi empleo, 50 céntimos al día por trabajar pintando el cuartel de la guardia civil con cal viva. Como me negué a trabajar como esclavo, la guardia civil me detuvo, y luego, fui asesinado por los vecinos del pueblo mientras dormía en una esquina.
Ahora las cosas van mejor para muchos. Y a los muertos, menos a mí, los han reunidos para decirles que aquello de las colaboraciones estaba mal, cotizar su trabajo a las seguridad social y dar un carpetazo al asunto.
Yo vengo como un espíritu a este salón, sin vida, a golpear las armaduras gritando mi nombre: Nadie, nadie, han matado a nadie, y sus asesinos andan sueltos.
Por el momento no tengo nada más que anunciar, más que intentaré presentar una moción a este ayuntamiento desde el cementerio para que se averigüen los hechos.
Angelillo de Uixó.

 

 

En el principicio hermanos,

había una república en España,

llena de gente pobre en las calles.

Era entonces un tiempo de caos, sabotaje y anarquía.

Pues cada cual querían coger el poder y cambiar las cosas a su antojo.

Había quién echaba salfuman al dinero

lanzaba al fuego a los números.

Rompía las letras de los notarios.

Cambiaba su tiempo por vida.

Los sombreros por pañuelos

el dogma de la paloma,

por el trabajo.

El mundo se había ido del ala hermanos.

Y lloraban enardecidos

los que tenían que escupir a la cara a las masas.

Las cárceles estaban abiertas.

Los masones valencianos

hacían apuestas en los casinos,

sobre la llegada del hombre a la luna,

en Julio de 1936.

Los campesinos trabajaban las tierras del cura,

blasfemando.

Y aún así,

cosa sin duda del demonio,

la sandías crecían más negras y más gordas de lo común.

Franco se rompía la cabeza,

viendo la hispanidad condenada.

Antes del gran ataque,

dejo estas palabras para animar a sus legiones.

¿ es que el hombre miserable y pobre,

el paria, el obrero y el gitano,

no ha de llevar consigo una prisión allá donde se encuentre?

¿ no ha de arrastrar el desgraciado de casta,

insultos y penurias,

barreras cada vez más grandes,

hasta desfigurar su rostro y su alma?

¿ No ha de descender ese infeliz a las esferas infernales en el mundo que habitamos?

Si y mil veces si,

dejaremos escrito

que dimos fin a mil sueños que habitaban en el corazón de los hombres.

Pero silencia, silencia,

oh conciencia mía ante mis legiones,

que somos matadores.

Silencia, silencia,

II.alguien para amar

cuando la verdad se encuentra para ser mentira
y cuando todas las alegrías dentro de tí mueren
¿no quieres alguien a quien amar?
¿no necesitas a alguien a quien amar?
¿no amarías a alguien a quien amar?
deberías buscar alguien a quien amar
cuando los bebes de las flores esten muertas, si
y tu mente está llena de rojo
¿no quieres alguien a quien amar?
¿no necesitas a alguien a quien amar?
¿no amarías a alguien a quien amar?
deberías buscar alguien a quien amar
tus ojos, he dicho tus ojos tal vez parezcan como los de él
pero tu cabeza, me temo que no sabe en donde está
¿no quieres alguien a quien amar?
¿no necesitas a alguien a quien amar?
¿no amarías a alguien a quien amar?
deberías buscar alguien a quien amar
las lagrimas estan bajando de tu pecho
y todos tus amigos amor te tratan como a un invitado
¿no quieres alguien a quien amar?
¿no necesitas a alguien a quien amar?
¿no amarías a alguien a quien amar?
deberías buscar alguien a quien amar

Angelillo de Uixó y jefferson airplane

 


La mañana de Junio moría haciendo pesas y barra con dos cucharas frente a la tele empleada para realizar flexiones.
Monotonía en las noticias locales en el inicio de las elecciones, que hacían reír a los pobres.
Se coló por la ventana, no solo la pobreza esa mañana, sino el debate en vall d´uixó sobre cáritas.
“ Usted recortó el dinero a cáritas.
No le importan los pobres,
no quieren ayudarles”

Más el otro le replicó:
“Eso es mentira,
somos gentes de izquierdas,
estamos donde hay pobreza,
por eso mandamos a los pobres a la beneficencia”

La mañana abrió sus puertas,
a las nueve en cáritas.
Aquellos que acudieron no preguntaron nada cuando les daban su bolsa de arroz, su paquete de leche y sus galletas.
Se volvían por donde había venido con los ojos hundidos.
Siendo abucheados en el camino por su propia vergüenza.
La alegría al verlos les escupía y les decía:
Pordiosero, camina, y no te detengas ante mi puerta,
que es para que otros corazones la abran.
Y así se pasaban los días.
Monotonía, resignación, exclusión definitiva,
en las colas de cáritas, donde la gente se perdía.
Y algún recuerdo lejano, a veces cargado de ironía, de esos desgraciados un buen día.
Angelillo de Uixó.

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Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

mi licencia está ya en tu bolsillo.

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que sencillo es  para aquellos  narcisos que no están en los últimos escalones de los peldaños, repletos  de nuestras  voces que manan esperando en  el foso que hay junto al edificio de  la cruz roja, servicios sociales o cáritas, ayudándonos  entre todos. Gimiendo nosotros,  hombres como perros perdidos, barcos anclados a un escalón, extraviados de nosotros mismos y encontrados en rostros ajenos.  Buscando  sin brújula y sin apenas movimiento documentos, certificados, acreditaciones,   como si fueran rocas que mover . Al sacarlos,  iluminan a   la compasión de tanto cúmulo  de IRP negativo, la declaración catastral negativa, el darde, certificado negativo de pensiones…. y esa quietud existencial de nuestra alma hace caer como del cielo  una bolsa de arroz que retenemos agradecidos.  Oh Sísifos de la caridad que arrastramos  una gran piedra atada a una cadena  entre  despachos de gente demasiada rellena de si misma. Yo les llamo los hombres petulantes seres huecos míos . Nuestras  voces, a veces… dicen que son violentas  al llamar  a un teléfono y no nos  dan una previa cita porque no entienden lo que queremos,   o quizás, cuando se  nos pasa el plazo del cuño del inem y debemos volver a la casilla de salida, y susurramos entre los que esperan.  Impotentes, acudimos vestidos de recortes, lo que se dice empapelados, llenos de certificados, hasta unas cejas negras donde no se posa el sol  y están llenas  de polvo del camino, para quedar en el momento decisivo frente  a la funcionaria que nos reclama en con un gesto espasmódico capaz de hacer saltar las glándulas de la paciencia, un último formulario que está por llegar, y tenemos que desandar todo el camino recorrido. Oh pobres extraviados que miramos hacia atrás. Que se nos recuerde como hombres  que tienen derecho a existir en esta vida. Proclamar hermanos:  toda vida reclama su derecho a existir al margen  del peldaño en que se sitúa su relativa conciencia, maldad, bondad. Y frente a nosotros, hombres desmotivados, totalmente vacíos y arruinados, están aquello que brillan por un solo movimiento, una sola palabra que canta al viento:

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libertad- emprendimiento.
Y vestidos como reyes se van con una licencia en el bolsillo cantado bajo un sol que les ampara: soy el primero.

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El alcalde plus ultrastar de vall d”uixó.

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Desde Febrero había perdido la costumbre y el derecho de ir a por mi cheque de 120 euros del Ayuntamiento de vall d”uixó que acabo de cobrar hoy por parte del nuevo consistorio surgido tras las elecciones.

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No he sentido ningún tipo de vergüenza al entrar. Incluso me ha alegrado comprobar  que los funcionarios todavía se acordaran de mi ! después de tonto tiempo! Antes de entrar estaba un poco nervioso por este hecho, no sabía cómo iban a reaccionar. Sobre todo, temía que fueran indiferentes a mi presencia.  Pero he podido comprobar que eran temores infundados, pues mientras me preparaban el talonario me han preguntado que tal me iba la vida. Al igual que la nueva alcaldesa  con la que  me he encontrado  al entrar mientras  sabía a su despacho.
Esto me ha hecho tener la idea, la  sensación, de que soy alguien importante, querido, estimado, que ha hecho algo bueno en la vida. Me he sentido feliz brevemente mientras iba al banco a cobrar el dinero.

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Sin embargo, mientas me acompañaban esos sentimientos de hombre afortunado, me ha abordado el pensamiento de que habría sido del  anterior alcalde. El que me quitó la paga, y del que pensé  que era un mal tipo por eso. Pero ahora que la volvía a tener unos meses después, ya no lo veían tan malo, incluso diré que  lo recordaba con nostalgia, y porque no decirlo, con cariño.

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Recordaba los momentos en los que  con sus bufonadas me había servido de diversión. Puedo  citar por ejemplo cuando salía disfrazado de fallera mayor, o posando junto la guardia civil de sirena.

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En la caja rural San Isidro a donde iba a cobrar mi cheque, seguía siendo una  leyenda el antiguo alcalde. Era querido por ser una persona comprometida, que había colaborado en muchos  desalojos de vecinos, y el intento de meter en la cárcel gracias a la policía local a varias activistas contra los desahucios. El resto lo pusieron los jueces  de Nules, que para estas cosas se podía y se puede confiar en ellos.
Al entrar al banco después de tanto tiempo he observado  las mismas   cañas de bambú metidas en unas enormes papeleras  que sirven de decoración, un poco basta a mi juicio, ademas del contrapunto a una serie de cuadros que se suceden por las paredes en un pupurri cultural  cutre de   paisajes de la iglesia de la Asunción, a otros de estilo surrealista.

Cuando una anciana ha terminado de cacarear, me he sentado frente a  un cajero joven que me ha respondido con brutal indiferencia al preguntarme que deseaba y decirle yo que me dijera lo que sabía del antiguo alcalde. Su mirada ha sido intimidatoria al responderme diciendo  que no sabia nada,y que si no quería otra cosas que me fuera.
No- le he respondido con rotundidad
¿ Cómo que no?-

he notado su enfado al que he podido neutralizar del siguiente modo:
Hasta que no me de alguien nuevas del antiguo alcalde  me muevo de aquí-

Mi postura  le ha desconcertado, supongo que  ha debido recordarle a la plataforma de afectados por la hipoteca, pues se ha levantado y ha ido al despacho del director.
Yo he visto a los dos hombre señalarme a través de la ventana, y he levantado la cabeza para que supieran que sabia que hablaban de mi, y que no me daba miedo.
El cajero ha salido y me ha dicho amablemente que podía pasar para hablar con el director.
Gracias, es lo único que desaba-

a modo de reproche le he dejado con la palabra en la boca y mi cheque sin firmar sobre la mesa.
En el despacho me he encontrado con un hombre bajito, con bigote gris,  ojos cansados, que parecía medio idiota o quizás deprimido. Su voz era preocupada y cansada.  Me ha invitado a sentarme educadamente. Me ha observado de arriba abajo. echando su espalda algo torcida por los años y el trabajo para atrás,  ha tocando fondo con el respaldo del bucatón que ha gruñido con el roce. En su voz estaba repleta de franca tristeza, que hoy en día entre los jóvenes parece olvidada.

Así me ha informado:
Está quemado. quemado de verdad hijo. En el hospital, lleva un montón de vendas. Los jueces de nules tratan de curarle todo lo que pueden, pero cada vez que abren en el ayuntamiento un cajón los diablos progresistas,  sale un nuevo caso de corrupción.

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La corrupción  lo ha deformado. Es como si  tuviera lepra, por eso no sabrás nada de él, a no ser que vayas a la unidad de quemados, allí esta medio PP con goteros, asistidos por la guardia civil que intentan atajar con torniquetes las hemorragias.
Al escuchar esto he sentido una gran pena. a veces gente que no nos ha caído bien, cuando sabes que están mal te sientes profundamente apenado, y gente que te cae bien,  y te enteras que les ha pasado una gran desgracia, no sientes nada.

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La noticia, he de confesar que me ha aturdido durante unos segundos de forma extraña, supongo porque no debería importarme. he lanzado una mirada de esperanza contra los ojos del viejo banquero, que debió ser un tigre de joven, pero ahora… Casi le he suplicado:

¿ No se puede hacer nada por él?

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Denegando con la cabeza laureada el banquero ha sido muy franco:
La guardia civil y los jueces hacen  lo que pueden hijo.

Hacía tiempo que no sentía una mirada de tanta humanidad como la de este viejo banquero al afirmar lo que todos sabemos, pero debemos recordar:

al fin y al cabo son también personas, y es gente considerada.

Al escuchar esto he caído en el nuevo ayuntamiento:

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¿ Y el nuevo ayuntamiento puede hacer algo por él?

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El director ha sido muy razonable al exponer los hechos:
Es gente moderna, llana, que no tiene rencores como los rojos de antes, ni espíritu de revancha, intentan ser amables, y que no se note mucho el cambio. ¿ comprendes?
Comprendo, tiene usted razón . Se nota que es usted un hombre de mundo que entiende  la naturaleza humana.

entonces nos hemos levantado. En la puerta me ha preguntado

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¿desea saber alguna cosa más?
No, gracias, ha sido usted muy amable-

Nuestras manos se han estrechado. al salir el empleado me ha recordado el cheque que he cobrado.

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Angelillo de Uixó.

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La caseta.

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Caía la tarde sobre el enjambre disperso entre las pordioseras casetas de vall d”Uixó donde el numen que habitaba éstas construcciones de treinta años: ligeras, ilegales, estivales, torpes, que rozaban el chabolismo y el ridículo tratando de imitar una arquitectura perdida de piedra seca en el monte y los chalets de los ricos en las grutas de San José. Con sus puertas de hojalata de saldo falsamente acogedoras. Puertas como estas gentes, de las que el valenciano siempre decía que uno no se podía fiar de pasar, aunque estuvieran abiertas mirando al mar. El mar  surgía en el horizonte como una plancha plana y brillante tras un laberinto de senderos serpenteantes de hormigón que destellaban entre los verdes naranjos. Al alcor del ocaso, entre los últimos cantos de las chicharras salían los hombres de estas casetas descamisados a las terrazas dando voces frenéticas, histéricas, animalescas, para revolotear en la terraza como moscas buscando como animales perezosos plegados a la voluntad de ese terreno pedregoso, inmóvil, duro, arisco, llamado a la quietud; un lugar donde seguir descansando una vez el sol se retiraba . A la misma hora llegaban de las pequeñas cuevas y oquedades que rodeaban el secano los murciélagos, cada vez más escasos. Aleteaban dispersos entre si, alrededor de las casetas en un vuelo muy bajo y vivaracho, danzando por el aire como borrachos ahítos de sangre entre los ultimo rayos del sol que se ocultaban tras las grutas de San José, dejando un lienzo dorado sobre un paisaje apagado de campos desnudos. Terrenos valdios, sepulcrales, carentes de vitalidad, secos. Donde el monumental algarrobo languidecía junto la aromática higuera que a esas horas exhalaba toda su fragancia, casi sexual , con sus frutos sin recoger fermentando. Al igual que los de los almendros, en cuyas ramas colgaba su precioso y duro fruto olvidado, carente de interés y de valor.  Se pudría como la uva en estos tiempos modernos de desprecio al monte y a la dignidad ser humano.Todo se perdía con la muerte del plebeyo campesino. Ahora convertido en paria que doblegaba su frente. Si ayer lo hiciera en esos duros secanos donde podía desplegar su vitalidad de animal humano concienzudo en la conquista el territorio. Hoy, presa  inculta y sin autoestima ante las asistentas sociales, o las autoridades municipales, buscaba alguna paga, que  la mayor de las veces no llegaba, quedando relegado a la caridad cristiana de cáritas, la cruz roja, o la familia. Convertido por su falta de oficio en  habladuría en terrazas de casetas y terrazas de bares, donde el mal fainer, el gos, el perro, el sin estudios. Como tal , humilde y vivaracho traspasaba la puerta de algún bar de los muchos y abundantes, como el vicio escampado por un pueblo de hasta ayer gente trabajadora, buscando alguna caricia que le llegaba como a los perros,  en forma de comentario que le golpeaba:

¿por qué tío Seba  se toma  usted un café en vez de comprar con el dinero una barra pan?

En las casetas de termino de vall d’uixó, sentados en humildes sillas con el rostro de halcones persiguiendo con la mirada la calle, bajo alguna cochambrosa y raída bandera de España, señal  para que no durara nadie que pasara de la ganadería a la que pertenecían el amo de la caseta. La televisión de fondo, levantados al ver pasar los coches de sus vecinos, que lo hacían inquietos continuamente. Con un frecuencia nerviosa, recorriendo el polvoriento camino de ida y vuelta de las casetas dispersas en el monte entre un kilómetro la más cercana al ayuntamiento, y hasta  cuatro kilómetros de distancias la más alejadas. En menos de una hora habitualmente el coche que bajaba volvía a subir, para una vez llegar volver a bajar en menos de 15 minutos de reposo inquieto, parando ante un saludo  en las  terrazas orientadas siempre al  camino. Orientadas para dotorear,  que en las casetas era la ciencia difusa de observar el comportamiento humano desde una ventana o terraza. Y volver, tras saludar, a seguir el coche camino  frente el mar. Mar quieto desde vall d”uixó, como una plancha de acero vaporosa, brillante. Mar silencioso, misterioso, profundo y calmado a esa distancia. Desde la terraza se realizaba el escrutinio dotoreador al conductor si era de bando afín, cargando con algún saludo histérico  a base de chillidos de reconocimiento, y de pitidos por parte del coche, que informaba que volvía al toro o al bar en busca de alguien.
El coche se alejaba sin que tardara en volver. Las primeras sombras de la noche en las casetas de San Gerundio de vall d’uixó  dejaban un pose de aceituna iluminado por la luna en los rostros morenos de sus  habitantes bajo el aleteo de los murciélagos mientras las innumerables filas de hormigas , última legión trabajadora del secano, se retiraban a los hormigueros a descansar.
varios perros eran vistos con espanto por el valenciano casi todos los monótonos atardeceres. El valenciano era un forastero venido a mucho menos que había estrellado su vida en vall d”Uixó por sus criticas. Tiraba por las tardes de dos bolsas del supermercado, cargado de arroz y latas de sardinas, subiendo la larga cuesta de San Gerundio, donde tenía su sede en lo alto del risco el santo en una ermita caseta. Andaba el valenciano como apestado, como un animal infectado de rabia. Siempre solo, sordo al comentario y ajeno a las miradas de desprecio de sus vecinos que atesoraban con gran gozo su ruina. Pasando sin saludarle por su lado y haciendo con el coche como que le atropellaban. El valenciano miraba casi todas las tardes  unos perros espantando a un grupo de ratas. Siempre acaba  mordiéndose los mismos animales entre si en una disputa eterna por unos despojos de una bolsa de basura que el clan de los chalados habían lanzado entre la chatarra almacenada para vender.
La  caseta de los chalados estaba  formada por unos corrales para personas que servían de granja humana, vivienda y  almacenes de chatarra. Los chalados era familia que vivía amorcillada, y era peculiar en cuanto su hablar castellano marginal, y su gusto por el escombro que trabajan con asombro. Estaban  integrados perfectamente a la cultura del lugar que exigía mucho poco a cualquiera. Los chalados vivían bajo unas torres de media tensión, de esas que suelen propagar el saludable cáncer, que como solía decir el valenciano elimina el montante  de población sobrante, incluido ricos. El cáncer es justo en España hasta ahora,  hay tratamientos igualitarios para ricos y pobres. Sin embargo a los chalados no les afectaba la radiación como al resto de seres humanos. Lo que creo la leyenda de que a los parias ni la alta tensión los mata. A tal extremos llegó esta creencia en los bares  de vall d’uixó, que un ingeniero de hiberdrola miembro del partido popular del pueblo, y el médico de cabecera de los chalados que era burgués socialista, hicieron apuestas un día de Julio del  año 2014, subiendo la tensión a niveles de ultra radiación para ver si sobrevivían. Con orgullo y risas el médico ganó la apuesta dos meses después, sin síntomas, a los chalados que se les podía ver animando todas las fiestas de toros de vall d’uixó a castellón. La apuesta consistió en una donación a cáritas de mil euros para pagar la luz a los pobres. así se trataba la pobreza y la exclusión en vall d’Uixó, con desinterés endémico y tratando a los pobres como basura resistente. Los bebes gitanos y rumanos eran también famosos  en bares y terrazas por su estómagos gloriosos , una mina de la resistencia vital al  ser alimentados con comida caducada y que no les pasará nada.

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Estos forasteros, los chalados, revestidos de un aura de inmortales eran gentes llegadas de Portugal, y sabe Dios como dieron con el sendero de  vall d’Uixó  El valenciano solía explicar como habían llegado diciendo que DIos  juntaba a los iguales, y repelía a los diferentes. Los chalados  eran valientes, estaban dispuestos a conquistar el territorio a base de amenazas, empujones, y exhibición de mugre que desolaba al adversario.  Iban los conquistadores siempre vestidos con chándal raído cosido  con la bandera de España que utilizaban como socorrida costura que espanta. Al atardecer entre música de camaron de la isla y palmas se les podía ver salir de la terraza a varios niños escurridos jugando de rojo y amarillo entre los secos escombros infectados de excrementos de los perros. Patos, gallinas, pavos, incluso cabras hacían una coral dentro de los corrales, al igual que el canto de los pajarillos protegidos: ruiseñores, petirrojos, cagarneras… cazados en parany. Construcciones populares de vall d ‘uixó donde se entra de rodillas, y se ve un techo que huele monte hecho de paja fresca. Dentro  se oculta de cazador donde con una red tras poner alpiste,  como si fueran peces atrapa a los desconcertado pajarillos que aletean desesperados y aturdidos.

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No hay caseta en toda castellón sin su bohemio. En San Gerundio  asomaba  el triste y melancólico  rostro hebreo de la casa del bohemio  apodado el  quebrado. Le gustaba el vino y el polvo blanco, soñador cincuentón con barbas blancas que recordaban sus buenos tiempos de músico durante la época de la movida. Tiempos que se echaron a perder con el asentamiento pop y la tristeza musical que siguió a la transición española. Ahora enloquecido, abandonado de su familia, vivía roto consigo mismo y con todos, buscado en sus incansables horas de soledad reparar el mal, limpiar su culpa en medio de ese secano que durante 12 hora al día bañaba la pared sur de su casa con ese   implacable sol que amarilleaba los campos secos. Lanzaba pestes contra sus vecinos. Las mujeres temían que algún día  San Gerundio le escuchara y llegará la peste bucólica a la montaña. Pero en general  entre los hombres que eran su antítesis especialmente los chalados, reinaba hacia él una gran  indiferencia.   Del quebrado  decía la leyenda que le habían echado en los bares,   que siempre había vivido solo  pensando en la música de la bohemia. En vall d’Uixó solo se recordaba un verdadero episodio bohemio. Y este había puesto el listón tan alto que ni el quebrado decían que podría superarlo. Aquel sensible pintor que tras hacerse marica se colgó de un algarrobo vestido de novia.

Algo más arriba del bohemio, se encontraba la caseta que ocupaba el valenciano.  Famoso por sus piernas, delgadas, no muy altas, pero vitales. Siempre caminando con sus miserables  bolsas de la compra: tres euros le cundían más que a nadie, y se quejaba. Teresa, una pelirroja muy guapa de  texas que paseaba el perro en ocasiones por San Gerundio, solía decirle cuando protestaba que era afortunado por poder vivir con tres euros al día y tener todo el tiempo libre. Ella se pasaba el día buscando empleo y gastaba 10 euros. Del valenciano eran famosas más que sus piernas   sus  quejas, que escribía  en blog con entradas de no saber donde estar. Su caseta, cuyas ventanas miraban al mar, tenía  forma de una enorme caja de zapatos, como el resto de casetas. Su tejado plano de baldosas rojas solo era roto en su  monotonía arquitectónica por la chimenea.  Tenía entre unos perros por compañía y por testigos de su drama, en un estado deplorables, fieles caminante en  su condenada. Decía el quebrado al verle pasar:

 

En la penitencia llevas la condena. fardacho, sin vergüenza, busca trabajo puerco.

El valenciano era el vecino más odiado del lugar, con fama  de vago. Tal fama de vago tenía que al final se lo creyó e imitaba a la perfección a sus vecinos. Nadie le dirigía la palabra, excepto dos inquilinas de más arriba, cercanas a las ideas progresistas en ocasiones, liberales en otras, cosa del relativismo de los tiempos. Pero que al ser  ante todo hembras sentían en las entrañas esa especie de fuego de la compasión por las criaturas que viven solas ante la dureza de ese lugar yermo, seco, sin recursos, donde la gente está condenada a la pobreza nada más nacer, rodeados  de un ambiente de charanga y pandereta en medio de un secano que provocaba tristeza y melancolía al contemplarlo. Por eso nadie contemplaba de cerca de forma concienzuda  las montañas de valld”uixó.
El valenciano salia salir de su caseta vestido como un chico de los recados de la revolución. Se creía su papel, como el bohemio y los chalados el suyo. Vestido con harapos de general se había otorgado el titulo de conde de las fuerzas revolucionarias de la vall d’uixó. Cosa que lejos de dar risa a quien los escuchara y lo viera con una casaca militar descolorida, y una gorra de teniente llamándose conde las fuerzas de liberación le daría risa. Sin embargo la gente del pueblo le creía. Y les daba rabia y que pensar a los sencillos habitantes de vall d”uxó que decían a su marcial paso al son de la flauta:
Se lo tiene muy creído.
andaba el conde siempre lleno de manchas. Su ropa permitía notar que bajo esa mugre había un cuerpo  atlético insensible a la pobreza que había sobrevivido   a los números ayunos, las dietas estrictas, así como varias plagas de gusanos en los intestinos contagiadas por los perros. así como los castigos eméritos que le proporcionaba el ayuntamiento desde el 2011 como premio  tras perder su trabajo temporal en una fabrica en el 2008 y andar por allí pidiendo cosas que querían desmantelar las autoridades cacicales para hacer espacio en vall d’Uixó, donde según palabras del alcalde no se podía respirar en vall d’Uixó  por el tufo de tanto pobre.

Espacio, espacio quiero, corredor sanitario ya en el mediterráneo – solía gritar.

vall d’uixó según el valenciano era un pueblo donde todo estaba preparado para perdurar eternamente, o que ocurriera alguna fatalidad. Las dos cosas las creían sus habitantes ciertas, sin reparar en la contradicción. En cualquier terraza de caseta o bar se podía escuchar a la misma persona decir que esto iba a ser siempre así , como al instante seguido que todo iba a estallar. Pues  conforme la crisis aumentaba lo hacia la sensación tanto de eternidad como de cambio que flotaban en el ambiente seco, hostil, desigual , pobre. Donde las chicharras cantaban, la desnutrición aumentaba,  los suicidios habían entrado a formar parte de las conversaciones en las terrazas junto los divorcios. Las trincheras de la guerra civil  envolvían lúgubres toda vall d’Uixó y transmitía  la cercana idea  de que se necesitaba muy poco para que la mecha de la revolución estallara en un pueblo anarquizado y lleno de odio de los unos por los otros, fomentado con la tolerancia de la desigualdad. cualquiera con una cerilla en el momento adecuado podría hacer explotar todo el sistema moral de la zona, que sobrevivía como un nido de águilas apuntalado  en las terrazas de las casetas y los bares, donde nervioso se mostraba  el pueblo simple de Uixó, que pegaba pataditas sobre las baldosas, medio chillando antes la noticias que se sucedían  sobre los escándalos de corrupción, y las detenciones de gente que protestaba contra el gobierno. Los nervios aumentaban con  la propagando del alcalde de vall d’uixó que le decía a sus vecinos dominados por el miedo en los bares y las terrazas de las casetas, que gente revolucionaria irían al mando de una tropa de socialistas y de la ugt casa por casa, y les pegarían un tiro en la nuca a la gente de bien que tenía fortuna delante de sus hijos en los días de peñas.
Los vecinos de las casetas del valenciano lo miraban mal porque estaban convencidos al ser del  otro bando, el  que no tenía nada más que resentimiento, de que si estallaba la revolución mandaría fusilarlos. Incluso se rumoreaba que lo haría de forma socarrona, vestido de Pancho Villa tocando la flauta montado en un asno mientras las balas penetraban sus cuerpos junto la blanca tapia del  convento de vall d’Uixó  nuevamente en llamas y con las monjas ardiendo después de haber sido violadas por los socialista de vall d’uixó y el comité de milicianos  de la UGT.
Había que hacer un milagro para que esto no pasara. Por eso los vecinos de vall d’uixó  apoyaban en las terrazas comentarios de  las detenciones preventivas de la guardia civil a los que no fueran a los toros ni a la procesión, así como mandar a la cárcel sin juicio a la gente por parte de los jueces de nules. Se escucha desde las terrazas    mano dura y que se imitara a Franco.
Franco flotaban en las terrazas de las casetas  de vall d’uixó, tanto como en las cervecerías .
Los viejos búnkers pulverizados casi indistinguibles de los ribazos, hechos una ruina, y cubiertos en ocasiones por escombros de las casetas recordaban al caudillo como el único garante de la tolerancia en un territorio sin recursos. Solo un tirano fascista podía repartir de forma equitativa entre los suyos y exterminar de forma juicios a los otros. La ventaja estaba de parte unos salvajes bautizados en territorio dividido entre buenos y malos.
En las casetas, todas las tardes con la televisión de antena tres de fondo ametrallando  a alguien, se recordaba a el hombre que trajo la paz, tal como hoy lo hacían los jueces demócratas. Eso tranquilizaba a la gente de las terrazas de las casetas y bares cuando escuchan hablar del cambio de sociedad. Reclinados en las terrazas de casetas y bares, mecidos como la paja cuando el viento  mueve la espiga, observaban con miedo a los que se les oponían. Fingían desde cualquier terraza indiferencia, juzgaban con desprecio animal y temerosos al adversario, temiendo que pudieran cambiar ese territorio que ya estaba bien así.

¿No tenía ellos una paga? ¿ no había entrado su nieto a los caminos a trabajar para el ayuntamiento? ¿ No había toros todos los días?
! Qué había gente sin comer o perseguida por jueces!
En las terrazas de san Gerundio entre risas predicaban como el alcalde bajo unas nubes plomizas producidas por el incansable calor que golpeaba como en una fragua vall d’Uixó, que Dios traía el hambre y la persecución para hacer espacio. había que limpiar las calles.
Angelillo de Uixó.

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Crónica del suelo.

lagrimas de la luna
Cayendo sobre el suelo,
las cañas,
hasta volverlo a hacer barro.
donde escuchar los cañaverales.
Rumores de voces defienden este suelo expropiado,
convertido en un arma contra el pueblo.
En un negocio adoctrinador que no queremos.
Quieren dormir a los niños
sobre la cuna del  primigenio barro,

convertido en inflexible hormigón,

gravitando sobre la conciencia,

en esa pasta de arena y cal,
escuchando las lecciones sectarias,

 

de Cristobal Colón conquistador,

o que los  aracunos defensores de sus tierras eran unos salvajes,

igual que a los putos mapuches a los que hubo que desalojar de la selva,
mientras los niños miran un horizonte privatizado.
hacen dibujos de ángeles ahorcados
de casas con padres en paro.
de jueces convertidos en tiburones,
y policías con garras de jaguares arañando vagabundos.

No, la educación privada no es compatible con el barro y los cañaverales en vall d’Uixó.
Angelillo de Uixó. Interpolo la noticia para la devolución de este terreno municipal que está pidiendo el nuevo ayuntamiento. http://www.levante-emv.com/castello/2015/06/20/vall-pide-recuperar-terrenos-cedio/1280918.html

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Inocentes cómo corderos.

servicios sociales

My beautiful picture

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Lo que más me gustaba recordar cada vez que bajaba los peldaños de los juzgado de Nules, escribía alguna instancia al ayuntamiento de vall d”uixó, acudía a inspección de trabajo, o en definitiva me paseaba por alguna de las instituciones del estado, aunque fuera la biblioteca municipal , era ese aire que trataban de transmitir esas paredes limpias, esos grandes espacios de los edificios públicos, de que instituciones   trabajaban para el ciudadano y eran un  sitio seguro para el. Pero bastaba con rascar un poco la superficie con las uñas, para que todos aquellos lugares salpicarán a inmundicia que se quedaba pegada en las uñas . Entonces observaba  las instituciones de otra manera, no eran más que una forma de hacer de los hombres corderos y quitarles toda responsabilidad personal.
En el caos de mi cuarto volvía a mirar la limpia carta que me había llegado de inspección de trabajo sobre una denuncia al ayuntamiento que puse sobre las colaboraciones sociales. Lo hacia con una sonrisa irónica. Una sonrisa que si hubiera habido alguien cerca de mí hubiera podido comprender mis pensamientos. seguramente la inspectora de trabajo al ver mi sonrisa me hubiera denunciado a la guardia civil. Pues en esa sonrisa le hubiera llegado al alma, y le hubiera hecho dudar de su opinión viendo la siguiente paradoja. Primero, que yo estaría de acuerdo en que me diera la razón en que la cuestión era denunciable, y daría también por bueno el que yo comprendiera cómo normal y justo el que les diera dos meses para que el ayuntamiento siguiera cometiendo irregularidades hasta que se pusiera al día, que era el plazo que otorgaba. Luego ya no pasaba nada. Así de barato era ser ilegal si se está en las instituciones. Dos meses es mucho tiempo. En esos dos meses estaba volcada mi sonrisa y la de tanta gente de clase baja que iba a ver explotada en servicios sociales. Daban ganas de brindar con vino por aquellos responsables que se iban a librar de cualquier responsabilidad por estas practicas no solo ilegales, si no de una bajeza moral indescriptible que golpeaban el alma y la dignidad con un martillo hasta deformarla. Mi sonrisa osciló ahora en la encrucijada en la que se encontraba supuestamente la sociedad sobre unos nuevos tiempos que yo no veía tras las elecciones municipales. Con la carta empezando a plegarla sonreía  pensando sobre el nuevo equipo de gobierno de izquierdas, que intuía que tampoco iba a hacer nada por compensar o restituir a la gente ultrajada mientras hablaban del cambio en foros. Un cambio que tenía que venir con una paradoja utópica , casi sin que se notara. Ese cambio no debía ser ofensivo a los poderes mediáticos ni financieros,  y los más difícil de entender: Un cambio sin dolor, un cambio feliz, donde una parte perdonaba todo, y los otros se entregan dejando sus privilegios a un lado.

Toma mis riquezas hermano.

Los que tenían que tutelar el cambio yo los observaba cómo la parte más débil ,pues estaban siendo perseguidos por aquellos que habían salido del poder, que les acechaban y no paraban de detener por afectar a sus intereses económicos.
Jueces, policías, convertidos por la prensa ante la opinión publica en corderos salvadores del sistema de clase media, pese a que no paraban de robar, saquear y violar todo tipo de derechos humanos de la forma más tiránica y arbitraria inimaginable contra los más desfavorecidos, sin que estos movieran un dedo por salvarse, contraviniendo las leyes más elementales de la existencia: la conversación.

El lector no debe extrañarse que yo por mi forma de sonreír fuera calificado por sus semejantes cómo un tipo inmoral y mezquino, con una escala de valores invertida. A veces me gustaba escribir todas estas historias, más que nada para entretenerme. A  veces… incluso me animaba y las publicaba por Internet, más que nada para entretener.
Mi sonrisa en el fondo estaba llena de amargura y humillación personal al comprobar cómo las personas que cometían todo tipo de irregulares dentro de las instituciones pasaban sin pena por encima del resto, y encima con gloria ante sus semejantes pese a que  sus inmoralidades provocaban un dolor inmenso a mucha gente. Lo peor de esta época es no se veía el cambio, este solo podía venir así en las instituciones:  jueces, funcionarios, policías, periodistas,  las nuevas personas metidas en los Ayuntamientos, tenían que  dejar de pensar en si mismos y asumir algún tipo de responsabilidad espiritual con sus semejantes.

Angelillo de Uixó. que lo que han hecho no se olvide.

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