Un tren de medianoche llamado militancia

Posted: August 16, 2019 in represión, relatos, distopias
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El corazón suena en el anden en un ocaso  como un tren de cercanías que se acerca.

En la otra parte del anden ,unos compañeros llegan para sacarme de esa estación.

Mis ojos desesperados y nerviosos se hunden en los suyos. De repente,  unos cuantos compañeros  se despiden de mí desde la valla del anden, cierran sus ojos, tiran los bolígrafos a la estación y se alejan en dirección contraría a la mía. Queda detenido un pequeño grupo que va con ellos,  aún quieren venir a rescatarme, pero solos no pueden hacerlo. Les llaman de forma suave para que vuelvan , evitando  llamar la atención entre la gente que deambula por la estación . Están perplejos por no comprender que les pasa. Estaba aprobado por todos que firmarían por mi liberación.

Se escuchan los aullidos de los pastores alemanes . Suena mi nombre por megafonía anunciando que no tengo escapatoria. Al momento me rodea un grupo de guardia civiles con chalecos anti balas, , ametralladoras  y pastores alemanes.

Registran mis ropas, mis maletas, en una de ella encuentran las firmas para liberar  de sus cargos al organizador de las jornadas satíricas  anti capitalistas del 11- S del 2011

( yo)

MI corazón late con fuerza como el tren que llega y se detiene junto a mí.

Con las manos levantadas veo como la guardia civil se ríe al pasar lista y comprobar los nombres.

Muy pocos pertenecen al mundo del activismo social. La mayoría  que firma la petición  es gente solidaria, desconectada del activismo social . No milita en ninguna organización, ni presume de su anti capitalismo, es solo el magma soterrado del malestar popular, pero haciendo brecha en el sistema  , aunque todavía desorganizado, pero consciente de que vive hundido  en la miseria, cansados  de trabajar cada vez por menos salarios, con más y más recortes a sus derechos humanos, y  con más y más policías tras ellos, mientras cada día  padecen más  desalojos, mayor  obligación  de entregar tributos  a un estado endeudado, viviendo siempre controlados y vigilados por un sistema autoritario, manipulativo, y anti democrático , que les obliga a subsistir  con miedo a ser descubiertos si se quejan de que están hartos de  estar resignados  trabajando  para ellos.

El tren arranca. Alrededor de la estación se ven las grises fábricas cerradas con pintadas en las paredes contra los políticos y banqueros, cristales rotos, techos hundidos , policías deteniendo a jóvenes harapientos que esnifan pegamento después de hacer pintadas protestas contra la subida del pegamento . A un paisaje gris de lluvia acida, le siguen campos incendiados y abandonados. No hay esperanza posible para la humanidad. Los que resistían han abandonado sus principios, y su lucha es por sus propia supervivencia.

A ambos lados  del andén los edificios de  las organizaciones sociales van cayendo.

Amnistía internacional con su vela prende fuego a la cruz roja, los sindicatos se derrumban, por las ventanas del tren se ve como aún hay unos pocos militantes  intentando apuntalar los edificios de las organizaciones,  pero sus propios compañeros les quitan los puntales para que caigan sobre ellos, incluso se ve como unos  tiran a otros por la ventana para meterse en la silla que ocupaban, y a los que se resisten y les critican les  ponen de rodillas para pegarle un tiro en la nuca sus propios camaradas.

El tren me lleva a la cárcel.  por primera vez desde que me detuvieron rompo a llorar como un niño cuando se cierra la puerta del tren. no lloré cuando me detuvo la guardia civil y me tuvieron 48 encerrado incomunicado , con luces y sonidos  para que no pudiera dormir antes de ir a declarar ante la jueza de Nules.  Más que la condena que llevo  pasada y la que me espera ,  el miedo,  la ansiedad, o las torturas psicológicas , que genera un proceso  como el mío, es el dolor  moral  lo que más duele . El dolor moral  rompe con unos mismo y con sus compañeros, porque ese dolor moral, aísla, encierra, y será  el que nos va a hundir a una humanidad herida moralmente, porque el dolor moral no lo soporta ninguna organización social, ni la especie humana.

Una nueva revelación, un nuevo empezar en un amanecer dorado, cuando el tren pasa la medianoche. El día clarea con los presos, que vamos quizás a una nueva Siberia. Desconocemos nuestro destino. Un hombre viejo, con anteojos, gafas, y boina que me recuerda a Pío Baroja, se sube y se sienta a mi lado. Observa mi rostro y adivina por las facciones de mi cara que me pasa. Con voz serena me habla.

Todavía no saben donde te llevan. Quieren hacer algo, pero no tiene claro el que. Es posible que te lleven a algún sitio y te pidan que hagas algún vídeo. Te darán un guión donde tengas que decir algún disparate que haga que la opinión publica más vulgar  de este país como los que  ven  espejo público  te odie. Por ejemplo,  te dirán que enciendas la mecha  a un cañón con un enano dentro apuntando su madre, una mujer   que fue puta,  y que te rías cuando salga despedido el hijo puta enano impactando  contra el vientre de  su madre.

¿ por qué? Le pregunto con lágrimas en los  ojos, y aterrorizado de que mente humana pueda idear semejantes tramas inhumanas y degradantes, y que me obliguen a llevarlas a cabo contra mi voluntad y mis principios.

Es fácil amigo,  para que piensen que eres un monstruo   que merece estar encerrado. Tergiversaran cada palabra que digas para humillante públicamente, y para acusarte oficialmente en un juicio, cuando son ellos los mayores fabricantes de violencia del planeta, los que perpetúan las desigualdades, la lucha como gladiadores de lospobres contra los pobres  en un macabro circo. Unos  contra otros, y ellos contra todos, porque ellos son los que controlan las armas, la información, los alimentos, el aire si quieren lo envenenan. Si la gente tuviera dos dedos de frente, haría la revolución contra el poder, pero soy pesimista, la gente juega a su juego. Y tu les sirves en ese juego de imbéciles. Por eso eres un imbécil, un mártir idiota.

Por el pasillo del vagón llega un funcionario con el rostro de Manu Chao.

Próxima estación esperanza- va cantando a los presos.

Al llegar a mi se detiene.

Buenos días, le estábamos esperando. Quiero comunicarle que ha habido un problema en la convalidación de firmas, y mucha gente que le conoce y que usted piensa que le han abandonado le esta apoyando. Sus apoyos suben, despacito, pero en aumento. El mundo no es tan cruel, también hay lugar para la esperanza, pequeño últimamente, pero hay que albergarla de que se pueda cambiar este mundo. Hoy es cierto que no hay personalidades con verdadero ideales, pero ni en uno ni en el otro lado. La verdad es que hay de todo en todas partes. Aunque no lo crea hay funcionarios de prisiones que están a favor de los presos y que piden por su liberación. También hay jueces, pocos la verdad, que hacen justicia. En la policía pasa lo mismo. El tren da la señal de arrancar, Manu  Chao el funcionario  optimistas se despide , al igual que Pío Baroja, el escritor pesimista.

Ambos antes de bajar se giran hacia mí y me dicen casi desapareciendo en la niebla:

Hemos firmado por ti.

El tren arranca, chuchu, chuchu, mi corazón late, pampam, pampam.

Y pienso por primera vez por mi mismo, tengo la mente clara, cuando el tren vaya a parar me tiro a las vías, o salgo corriendo para que me disparen por la espalda la policía.

Angelillo de Uixó.

 

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