Nacimiento en el pesebre-Angelillo de UIxó

Posted: December 25, 2018 in Uncategorized

Escuchadme hermanos esto que os digo , pues  hoy  estáis muchos reunidos y llenos de amor hacia el prójimo.

“Había en Castellón un hombre quien a un amigo verdadero quería encontrar el día de navidad, y también había en Castellón  un padre, que deseaba que volviera su hijo  con él  el día de navidad,  y yo, habría olvidado que hoy es navidad sino lo hubiera recordado porque han venido mis perros en trineo  a casa, porque hoy es el día que nacieron mis perros en el pesebre. UN 25 de diciembre, y lo que es peor  que este olvido, es que también habría  apartado de mi memoria que  hay algo en mí  de Jesucristo, o de los hombres que he mencionado, y esto que os digo es así, porque es navidad y nos hace  especialmente sensibles hacia los demás y con ganas de hablar.

Os contaré lo que me ocurrió, según lo recuerdo un día como hoy hace tres años en un pesebre de Vall d´Uixó..

Estando en la terraza, levanté la cabeza al firmamento. No vi pasar un cometa, un avión, ni divise un ovni, ni vi una gran estrella, pero se me anunció que era un día especial al ver una luna llena y brillante, la de siempre, pero se me antojo que   no la había visto nunca tan cercana. asomó por las colinas de Vall d´Uixó , como de costumbre, y contuve el aliento sobrecogido entre los muros de mi casa que se iban desplomando parte por parte, a falta de mantenimiento. Por no ver la casa en ruinas, no podía  apartar mis ojos de la luna, cuya luz tenía la forma de una sábana que viajaba lentamente por el cielo envolviendo las montañas, cuyas siluetas semejaban a las jorobas de los camellos.  Los techos de las casas parecían nevados del blanco almidonado de la luna con sus cruces apuntando a una luminosa estrella. imaginé la vieja profecía que decía:

algún día han de cambiar las cosas.

Escuché como subía un coche. En la puerta de mi casa paró el viejo renault , me miró con compasión un hombre llegado de oriente, era  mi nuevo vecino Melchor que bajó  la ventanilla y me  preguntó con su boca casi sin dientes:

¿ quieres carbón para calentarte Ángel? Me han dado un montón un amigo de la mezquita, y he pensado que te haría falta más que a nadie con el frío que hace en tu casa. Coge un capazo hermano, y carga lo que te quepa.

Así hice , dando las gracias Melchor y a los buenos samaritanos de la mezquita. Luego vi como se iba siguiendo la luna.

Al momento subió mi vecina  María con su coche, y al verme en la puerta de mi casa contemplando el cielo paró.

Te vas a resfriar Ángel. Mira, me ha dado Araceli unas mantas para ti, ha pensado que te harían falta más que a nadie, están en el coche sácalas  del maletero. También hay un cubo y lejía para que puedas limpiar la casa , he pensado que te harían a ti más falta que a nadie,  así como jabón y una toalla por si algún día  te  bañas. También tienes una carretilla en casa que no gastamos, pasa por ella, a ti te hará más falta que a nadie.

Acepté estos ofrecimientos con agradecimiento  y María se fue siguiendo  la luna.

Al momento una vieja moto subió y paró en mi casa, era el señor José que me dijo con los pies apoyados en el suelo y su puño apretado al acelerador para que no sé le calara la moto, porque después es imposible  arrancarla y había que empujarla, a veces hasta cuesta arriba, por eso huía la gente del señor José cuando lo veían andando y llamaba a alguien.

El señor José feliz por ser navidad me dijo

Abre el maletero de la moto que te traigo algo de comida. Son un montón tortillas de espinacas, otras de queso, de cebolla que ha sobrado en el bar, iba tirarlas y le he dicho al del bar, se la llevaré a mi vecino. Ya tienes para comer un par de días.

Acepté los regalos agradecido y vi como la moto se iba siguiendo la luna.

Entonces, yo empecé a seguir la luna que me habría de desvelar el misterio. Varias moscardas sobrevolaban entre su luz. La luna cayó sobre un fondo oscuro, me acercaba a mi pesebre.

Aquí me mandas , oh astro.

Dos ojos azules tan intensos como el agua más pura y fría miraron fijos mi rostro, peligrosamente serenos, cuando metía mi cabeza en el pesebre para ver que había. Escuchaba los dulces gemidos de pequeñas bolitas peludas que se respiraban entorno a la figura de una pantera, mi perra Valquiria, formaba una arquitectura entre la ternura y fiereza animal tras el parto. La luna lo había anunciado, que aquel sería el día del nacimiento. Sonaban las campanas del pueblo entre los villancicos.

Mirando  a la luna, la interrogué:

¿ son estos el amigo que esperaba,serán como el padre protector que debe guardar esta casa, los que han de traer leña, aquellos cuyos cuerpos deben ser una manta cuando nos apiñemos todos juntos, los que me ayudarán a cultivar los huertos como un compañero de trabajo? ”

Fin.

En el 2017, de aquella camada (10 cachorros)  nacida el día de navidad, me prometí sacar adelante . entregué a diferentes hogares a casi todos, la primera a su madre para que no se volviera a repetir. Tres quedaron conmigo porque nadie los quería.  Incluso dos de ellos fueron devueltos. Una noche de luna llena, mirando el cielo tras un accidente en el pie con un clavo que pisé conduciendo la carretilla, estando ellos tumbados en el suelo de la casa, y yo con el pie crucificado, me fue dada una visión, la carrerilla la llevarían ellos. Así que transforme una carretilla en un trineo,  y allí los enganché. La profecía  se cumplió, eran los elegidos, pues no protestaron y dócilmente  tiraron del trineo, como si toda la vida hubieran estado esperando ese momento. Jubilo y alegría, hosanna en el cielo, miel, por encontrar trabajo y utilidad a sus vidas. Su leyenda se extendió en vall d´uixó, cuando realizaron el gran prodigio , hicieron crecer los alimentos en un huerto de secano donde los contratados de una escuela taller no conseguían que nada creciera, según la gente que los criticaba igual que a la política de despilfarro en el gasto publico sin precedentes desde los tiempos de herodes, cuyo acueducto romano lo recordaba, era   porque no hacían nada estos muchachos,, pero  no era culpa suya, sino de  la profecía, ese huerto estaba destinado a esos perros y a los más necesitados.

Paz y bien y feliz navidad.

Angelillo de Uixó.

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Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

 

 

 

 

 

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