Voxmatosis- Episodios Nacionales Angelillo de Uixó.

Posted: December 17, 2018 in capitalismo, Uncategorized

(  España sana/ España enferma)

De la siguiente jornada que me dispongo a narrar, tuve noticia gracias un  mi amigo de Vall d´Uixó llamado Pablo.  Ésta crónica  se basa en la movilización anti fascista que se dio  en Castellón. Tuvieron lugar  los hechos el viernes 14 de diciembre del año 2018, el  onceavo año  de esta grave crisis del capitalismo. Los derroteros de la actual crisis económica, donde más daño ha hecho es en lo social, moral, espiritual, natural; mucho más que en las vidas personales, aunque se hayan dado cientos, seguramente más de 1000 suicidios en once años. Por eso, fuera de las penalidades de los personajes que se describen, debe preocuparnos por encima de nuestras biografías y penalidades personales, los acontecimientos, que son como una sirena cuando suena antes de un ataque, o ante la noticia de una pandemia.

Por lo que me contó Pablo, la víspera intentaba recuperarse de sus dolencias alejándose de Vall d ´Uixó. En el pueblo sufría de un entorno afectivo  y familiar cada día más desfavorable. Paseaba absorto  por las calles de Castellón bajo su gorro de lana, bufanda,  chaqueta de pana  en un ambiente navideño y de cenas de empresas. Lo hacia arrastrando como un ancla una enfermedad que se le estaba haciendo larga contra todo pronostico.  Un resfriado que pilló en octubre, y que no terminaba de curar pese haber ido tres veces al médico, y haber gastado más de 30 euros en antibióticos ineficaces ante la nueva colección de bacterias.

Cuando se acerba a mi huerto a hablar conmigo, solía decirme en referencia a su resfriado incurable:

-Está tan llena de microbios la atmósfera como nunca se ha visto en la historia de la humanidad. Con las lluvias han bajado para acabar con nosotros. ¡Son invencibles y están tan atomizados en el ambiente  como la derecha!

Yo achacaba a que no expulsara de su organismo las bacterias,  a su mala alimentación debido a su pobreza, el estado ruinoso de su casa, la pobreza energética, y en definitiva… al caos en el que vivía a sus 39 años debido a los más de cinco años en el desempleo y consiguiente ruina en el que se hallaba, lo que le obligaba a ir a comer con sus padres y regresar por las noches a su cuchitril de Texas. Junto a estos factores ,estaba la mala organización de los servicios sociales, un mal reparto del trabajo por parte del Ayuntamiento, una sanidad pública cada vez peor, un aumento en el precio de los medicamentos,  y en definitiva…al caos social en el que estaba inmerso no solo Pablo, sino cada individuo de España, y para ser justos con las noticias y sucesos que llegaban, podíamos extender a buena parte de Europa y del mundo,   acabando convertido en  enfermo cualquier individuo planetario  aunque su salud fuera de hierro.

Sea como fuera, el mal de Pablo no era la gripe, sino algo más sociológico que su médico no veía.

Varias veces le había ofrecido a Pablo la posibilidad de que me ayudará en el huerto, donde dinero para vivir como lo hacíamos antes del 2007, no se lograba, pero se alimentaba el alma y el cuerpo,  faltando otra cosa era mejor que cáritas y la cruz roja. Ambas organizaciones   le estaban arrancando el espíritu.

Él  ante mi propuesta emitía una extraña sonrisa y silencio que me molestaba; luego se dispersaba en la conversación  hablando de política. De los partidos de izquierda cada vez más enigmáticos a la hora de interpretarlos, de los  delitos y esperpentos de la derecha de los últimos años  bajo la protección de los jueces y el poder económico.

También me contaba anécdotas de que si fulanito era independentista… y le había hecho tal día  una broma  que le había molestado sobre los presos políticos que tenía el estado en prisión perpetua  violando los derechos humanos; que si aquel era de izquierdas e iba a misa; que si a un fascista escandalizado por las declaraciones de algún político catalán que había hablado sobre la vía eslovena, le había dicho  que Cataluña tenía debía tomar la vía de Corea del Norte, estableciendo en el paralelo cero que pasa por Alcora la división entre los países catalanes  y los países castellanos; entre risas me contaba que el fascista horrorizado y escandalizado  había amenazado con denunciarlo a la guardia civil y casi le pega …

Así cada día que nos veíamos. Lo hacíamos  en un cansancio de hastío de muerte, de enfermedad española llamada “desesperanza” por vivir, o mejor dicho malvivir, en un país pequeño y miserable como no hay otro en Europa,  salvo quizás Austria, Rumania y Bulgaria.

No, no hay posibilidad de recuperación- comentaba a veces a Pablo ante las buenas cifras del desempleo que daba la prensa.

Conocíamos esta tierra.

Los crímenes, las violaciones, las involuciones hacia el socorrido fascismo de la clase dirigente cuando hay crisis… Por eso eran tan odiosas las crisis para el pueblo, aunque no comprendiera sus causas porque no se las explicaran, instintivamente ponía el cuello para que se lo cortarán; pese a que algunos sabios muy queridos por el pueblo, solían explicar a la gente  con vehemencia  que era una oportunidad el conflicto y el hundimiento del capital. Cuando  hasta el vagabundo que duerme bajo el cielo quieto, sabe que el único que tiene una oportunidad en las crisis y el conflicto, es el cacique y sus hombres armados de estado.

Volviendo a esta interesante jornada que pasó Pablo en Castellón, y  anuncia de lo que nos viene, algo igual de inquietante para nuestras vidas que estar con el agua al cuello dentro de un río lleno de caimanes. Emocionante ¿ no, lector? Una oportunidad para valorar la vida… como dirían los sabios.  Hoy, podemos predecir esto que narro porque ya se ha visto en las fotografías  amarillentas que salen en los libros de historia, a las que vamos a dar color con nuestra carne. Pero no anticipemos ni desesperemos a la española  lo que ha sido ya escrito con tu sangre, y sube desde Andalucía. ¡ Oh lector! La que yo llamaría la infame Andalucía, la violenta Andalucía, la desesperada Andalucía, la enferma Andalucía, la desconocida Andalucía. La que esperemos que sea la solitaria Andalucía.

¡Debajo de toda España está Andalucía!

Volviendo a Pablo, compartí con él unas palabras se le grabaron psicológicamente en la cabeza, y le iluminaron desde los hemisferios traseros a los lóbulos frontales-

Los asesinados en las cunetas y los que vendrán, son el  fruto un modelo de gestión capitalista llamado:

Fascismo.

Se enseña en catequesis como solución con  absolución a la violencia.

El peligro es real.

La alerta es inminente.

Borra a las personas.

El contagio frecuente.

En los cuartearles, en cada juzgado, y en la prensa donde más se da el síntoma.

La cuarentena se pasa en las pateras en medio del mediterráneo  y en las prisiones los opositores. Estos están inmunizados si no les matan.

Cuando nos vimos  Pablo y yo  fue en el médico en urgencia el sábado, a las once de la mañana el día 16. Yo no paraba de toser  y él tampoco. Enfermos en urgencias  solo podían verse españoles.

¡Que poco valemos los de España!- comenté a Pablo con tristeza al saludarlo, y me sonrió una mujer embrazada que me escuchaba mientras Pablo se sentaba a mi lado.

Con la bufanda hasta la nariz  me respondió Pablo.

Ayer por la tarde estuve en la manifestación anti fascista Ángel.

No sé porque le pregunté con interés por el número de asistentes:

¿ Erais muchos?

Pablo negó con la cabeza, y me sacó un aparato de esos que llevan internet:

Muy pocos, había más anti disturbios que manifestantes. Nos encajonaron en las calle de las Aulas, donde está la diputación. Había furgonetas llenas de agentes en cada esquina, y sobre todo, en las puertas de diputación que estaban abiertas con los empleados en la calle.

Ese dato me sorprendió, y me alegro por lo que le pregunté:

¿ Diputación abierta por la tarde y sus señorías dispuestos a salvar la democracia del fascismo? En verdad Pablo, en que país vivo que no lo reconozco cuando me lo describes.

Pablo río de buena gana, y todos los españoles  enfermos nos miraron cabreados, ya que es una falta de respeto a las costumbres españolas reír en el médico, o no hablar bien de España, por lo que Pablo pidió perdón por mi. En voz baja me susurró dejando el móvil en mis manos. Pude comprobar efectivamente, en una foto   a un grupo de personas en las puertas de la diputación en poses muy animadas vestidos de burgueses. Ellos con abrigos largos y negros, y ellas con faldas muy cortas, botas altas y abrigos de pieles, denotaban poder económico. Constataban en esa foto con la policía, que parecían a su lado unos vulgares mendigos uniformados, y con las juventudes comunistas, cuyos ropajes obreros de mercadillo dejaban mucho que desear a la elegancia.

Pablo me explicó:

Tranquilo Ángel , que vas a reconocer a España en esta fotografía.

Te contaré como llegué a meterme en la manifestación. Por la mañana discutí en servicios sociales con la trabajadora social, luego en casa a los que fui a pedir dinero con mis padres, después con mi médico, a la salida con José, el del Toledo, al que me encontré en una terraza y me invitó a una cerveza. En el bar empezó a decir sin venir a cuento, viendo las noticias, y sin dudas siendo una excusa para echarme en cara lo que por algún motivo me reservaba. Me dijo a gritos que el se sentía orgulloso de ser Español, que este siempre había un país rico y prospero, pero que los inmigrante los había tirado a peder, que primero los Españoles… y ya sabes ángel, el típico léxico que acompaña este discurso.

Yo le interrumpí hablando conmigo mismo:

José siempre ha sido un poco así, ya tenía síntomas… ahora aflora como a tantos idiotas enfermos, cada día son más tontos, hasta que al final maten a alguien haciendo una tontería.

Pablo no se dio cuenta de lo que había confirmado mi pensamiento en voz alta, él proseguía hablando:

así que me vine a Castellón a dar una vuelta. Empecé a caminar sin rumbo dando tumbos. Fui de este modo a dar al centro de la ciudad. Me era especialmente desagradable las luces navideñas. En los restaurantes se anunciaba las cenas de empresa. En las aceras los vagabundos a las seis y media ya estaban   echados con sus mantas roncando pesadamente. Pasaban las mujeres sobre sus cabezas riendo en grupos, y se paraban en los escaparates para ver lo deseables que estaban. En los balcones ondeaba la bandera de España. El ambiente era desolador, y mi alrededor solo veía enfermos. Iba a volver a la estación de autobuses cuando me encontré con la espalda de la manifestación. Era un grupo de muchachos y muchachas jóvenes con el pelo largo y banderas comunistas que iban cantando alegremente:

Castellón anti fascista.

Un lorito desde un balcón que les escuchaba empezó a cantar:

Castellón anti fascista, uarrrr.

Castellón anti fascista, uarrrr.

Pablo me cogió el móvil que tenía en la mano y paso la imagen. En la siguiente se veía un vídeo que había grabado y titulado:

El lorito anti fascista de Castellón.

Duraba unos minutos.

Se veía la fachada de un piso primero; balcón entre geranios y claveles,  bandera de España colgando junto un retrato de la virgen María, y lorito mimético  cantando al compás de la manifestación:

Castellón anti fascista.

Luego salía su dueño agitado , hombre calvo obeso y con bigotillo, por toda ropa llevaba unos calzoncillos de la marca  Opus Dei.

chillaba al loro que se le erizó la cabeza cuando su dueño le pegaba metiendo la mano en la jaula mientras le gritaba histérico :

Calla cochino loro rojo, o te mato. Di arriba España.

La escena de cerraba con su señora en batín y rulos en la cabeza dando a su marido una escopeta para que matara al loro.

El vídeo, bastante duro de ver por lo trágico de una escena tan habitual en España, tenía ocho reproducciones y varios comentarios insultantes a Pablo con amenazas de matarlo, también se exigía la muerte del loro, y una condecoración al propietarios del loro, la mujer y el balcón.

La manifestación no tenía mucho éxito, sabes Ángel,- hizo este inciso Pablo aprovechando para pedirme el móvil de nuevo una vez vi con resignación nacional el vídeo- repartían octavillas a la gente que estaba en los bares, informaban  al pueblo de la importancia de frenar el fascismo. Pablo silenció al escuchar llamar por megafonía  el nombre de  un español enfermo.

José Antonio pase por puerta dos.

Por fin te toca José Antonio, que suerte, solo has tardado dos horas- le dijo afectivo el español que llevaba dos horas a su lado esperando

Una vez se levantó el caballero se hizo un silencio, la sala quedó con españoles enfermos mirando el suelo y Pablo siguió contando su relato.

La mayoría del pueblo rechazaba las octavillas, y les increpaba diciendo que deberían meterlos en una cuneta en cal viva a los anti fascistas.

llegamos a la calles las aulas, donde se encuentra la diputación.

Mira- de nuevo me mostró  la fotografía a través de la pantalla de su artilugio. Se ve diputación con adornos navideños. La gente en los bares, estas personas estaban insultando a las manifestantes,  los anti disturbios acariciando las porras, los manifestantes fuimos rodeados como los cristianos echados a los leones en el circo romano, y estos, los señores que trabajan en las instituciones ( me los señalo con  el dedo en la pantalla) de espaldas a las peticiones de salvar democracia.

entonces ¿qué hacían? Le pregunté en referencia a esas esplendidas mujeres vestidas de galas,  y por esos hombres en corrillo junto la policía a las puertas de diputación, a los que parecía que les iba la vida muy bien y estaban muy felices.

¿ todavía no lo has comprendido, Ángel? Me preguntó con fuego en los ojos Pablo.

Yo negué con la cabeza impactado de su mirada. Pablo me apartó la foto y con medía sonrisa me dijo:

-Iban a la cena de empresa sus señorías, por eso estaba abierta la diputación. Era la comida extraordinaria de empresa. Llevaban desde el almuerzo comiendo, bailando y riendo. Varios camareros sacaron las sobras en bandejas  a los anti disturbios. Había faisanes, patos confitados, salmón… hasta jabalí. La policía se iba a las furgonetas con botellas de vino y carne a comer las sobras de sus señorías. ¡Y esto mientras el pueblo pasa hambre!

 

Y me pasó el siguiente vídeo hecho por él, dejándolo en mis manos , lo había titulado:

las amistades peligrosas de Castellón.

Se veía un famoso  diputado del PP de más de 50 años agarrando a su secretaria, una muchachita delgada, morena, con melenita de cabellos sedosos y finos de 22  unos años, la agarraba de la cintura, bailaba con ella que era una verdadera beldad,  y sin duda enchufada en la diputación al terminar sus estudios, como todos los que allí trabajaban, por ser sus padres del opus dei, el PP o el PSOE. Reían y bailaban como compañeros de trabajo, amigos y lo que siguiera. Lo hacían delante de los ojos pueblo, en las escalinatas de la diputación, entre aplausos de ellos mismos que los retroalimentaba. Todos esos servidores públicos, estaban totalmente de espaldas a los manifestantes, y a la realidad, embriagados en un ambiente liberal burgués . Ignoraban con verdadera frivolidad a la manifestación, que les hablaban a menos de veinte pasos de parar el fascismo. Los miraban con desdén y les volvían la espalda. Es irónico, los manifestantes que no les tenían simpatía , les protegían,  ¡a ellos!,-que iban a ser desalojados del poder por la extrema derecha muy pronto. Los manifestante hablaban de la necesidad  de parar al fascismo también desde las instituciones, de  hacer políticas dirigidas a erradicar la pobreza del pueblo. Y ellos, las autoridades, estaban de espaldas, gozando de su vida burguesa.

Pablo silenció. Entonces yo le comenté:

¿ De que nos ha servido interesarnos por el bienestar de otros? Ahora fíjate, estamos enfermos y desahuciados. EL resto nos ha pasado por encima mientras pedíamos por ellos. Déjame susurrar improvisando unas estrofas.

 

 

Así es la España patriótica y social,

y la demócrata liberal que tenemos enfrente.

cuando más  necesitados está el pueblo

No se le deja ni quejarse, ni pensar en sus derechos

Desde el poder se las hace gestos,

y se les da instrucciones  a través de los partidos,.

A los que son españoles, incluso de baja cuna,

Se les dice que se los quiten al resto que no lo son,

y tendrán un nuevo  derecho reconocido.

Y el que está más necesitado de entre los españoles, lo acepta.

Se apela a la infamia y la estupidez

Pidiendo hoguera para las brujas

Y cacería de inmigrantes, rojos, independentistas, idealistas.

En verdad la voxmatosis produce risa más que miedo.

Y se queda corta al pedir la horca mujeres, inmigrantes y maricones.

Habría que quemar la sociedad entera, sin excepción.

A ver si es verdad que de las ceniza solo nacen Españoles verdaderos,

y que valgan algo más que estos.

Pablo me miró negando con la cabeza y se aparto del asiento exclamando:

¡ eres igual que el resto!

Vete al infierno Pablo- le grité yo, tiritando.

Sonó mi nombre, me mandaban a la puerta cuatro.

Pablo me siguió con la mirada envuelto en su bufanda, tosiendo a rabiar.

Angelillo de Uixó.Licencia de Creative Commons
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