Patajal cuác cuác, leyenda marjal del moro.

Posted: August 9, 2018 in maltrato animal, maltrato animal, pijos defensores de los animales
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Era deseado por todos aquel rincón del País Valenciana,  tan conocido , tan frecuentado desde los más remotos tiempos por las más antiguas civilizaciones. De ellas, allí habían dejado su impronta.

Restos  fenicios entre dunas y cañares orientadas hacia el Sol evocaban  sus arcanos cultos perdidos en el tiempo. las columnas romanas  y cartaginesas testimoniaban su paso por estas tierras. las lanzas con la media luna entre las acequias y las norias fueron testigos de los avances de los imparables ejércitos musulmanes  por Europa.

La naturaleza, había creado entre Sagunto y Puzol un vergel repleto de Tierras fértiles junto al litoral donde sembrar  incluso arroz. A esos humerales, acudían bandadas de aves en tal número que llegaban a cubrir el sol. En aquellas épocas, se podía   practicar  la caza de forma infinita , pues aquella prolifera cantidad vida que allí se concentraba era imposible de poder ser erradicada por las manos de aquellos hombres. Si en el cielo pasaba esto,  en el agua era igual. Al lanzarse  las redes se cogían tal cantidad de anguilas ,que sobrecogía al pescador sintiéndose turbado y con miedo de su esposa al regresar a casa. Esta le negaba el paso si no se deshacía de esos animaluchos. cangrejos, crustáceos con concha de las más diversas especies, peces del fango, peces de agua dulce, peces de mar…. . Este edén se acompañaba de buen clima,  de un paisaje deslumbrante de acequias alimentadas por lagos y pozos que por toda partes brotaban.

De tal modo era la existencia  privilegiada y abundante allí. Tanto que  eran famosas la marjal de los Moros, que es como se conocía a este lugar. Entre aquella fama sobresalía  uno de sus lagos. El más amplio, cuyas aguas poco profundas formaban un espejo plateado donde se reflejaba  la visión alegre y afrodisíaca  de centenares de flamencos rosa  que cautivaba al viajero y lo transportaba al trópico.

Cuando llegué en mi bicicleta dispuesto a conocer este lugar, al introducirme  en el parque natural, tropecé con el guarda forestal saliendo con un grupo de personas del nuevo chiringuito de madera construido por la Generalitat  Valenciana. Me dio el alto el guarda, y me empapeló con todo tipo de folletos sobre este lugar. En mi manos iba cayendo El águila real, el flamenco, el jilguero, el pato común, la garza, el samaruc, la jara, el junco, la caña, los canales, la anguila..  luego vinieron los folletos de historia del lugar : el descubrimiento de los fenicios de la marjal, los barcos romanos entrando por la gola, la vida de los pescadores del lago en el siglo XVI, los milagros del Conde de la Encina,  un visionario progresista de principios del siglo XX, empecinado en mejorar la vida de los campesinos llevó para del agua de la marjal a su finca del “Pedral.”  Luego vino información sobre  el ataque carlista a los tropas Isabelinas por la retaguardia de la marjal de los moros cuando merendaban. El ataque causó la muerte de tres bueyes que pastaban y que sirvieron de exitosa barricada. los bueyes por ésta acción heroica  fueron condecorados, y  más tarde repartidos entre la tropa con permiso del Cura.

Nunca vi una persona tan contenta con su puesto de trabajo como ese forestal. Al parecer había sido elegido a dedo  por la Generalit, a través de unas gestiones de los biznietos de aquel conde de la Encina, que eran los propietarios de este lugar y por el que recibían unas rentas altísimas de la Generalitat.. El forestal  llevaba a un grupo de funcionarios de medio ambiente de la generalita valenciana para que vieran las mejoras en la marjal del moro, como paneles indicativos, dibujos de las aves y los peces del lugar, realizados por los propios biznietos del Conde de la Encina, que dedicaban su tiempo al arte y la naturaleza, siendo condecorados por la Generalitat Valenciana por su activismo sin par. Tras darme esta importante información.,  me libero el forestal, ya que el paseo guiado era exclusivo para gente vip de la Generalitat. Al decirle que solo era un agricultor ecológico que deseaba conocer las variedades vegetales y el sistema biológico de ese parque cuando me preguntó quién era, me despidió de forma educada tras felicitarme por mi ingenioso transporte respetuosos con el medio ambiente. Yo miré los coches de los visitantes aparcados en el parking del chiringuito: mercedes, audis, bmw,, todo terrenos de marcas principales como land rover, Jeep…no habiendo ni uno que fuera Indio o Chino.

Pedaleando y empujando mi carrito donde llevaba agua, comida, una flauta, una libreta para hacer anotaciones, como la que hice unos metros más adelante ,tras la primera curva que vi:

“ me he encontrado con un forestal y técnicos de la Genelaritat valenciana,  he sido dotado de todo tipo de folletos explicativos del lugar que he cargado en el carro , y no solo, esto han elogiado mi medio de transporte llamando ingenioso y atrevido, el forestal ha insistió en hacerle fotos y pasarlas a los biznietos del conde para que opinaran. Tengo la impresión de que esta gente han sido colocados a dedo, y el parque natural  es otro chiringuito verde de la Generalitat Valencia y la aristocracia valenciana. En los primeros metros que recorro, no veo agua por ninguna parte. Hay una camino con graba igual que el que se ve en las carreteras secundarias de naranjos. Los cañares y juncos ofrecen un aspecto triste. La brisa del mar llega con aroma al alquitrán de algún parcheado que está realizando el Ayuntamiento de Sangunto. Sigo adelante. Angelillo de Uixó”

 

Al echar la libreta al carrito y montar en la bici me llegó fuerte y nítida la voz del forestal. Lo que me hizo pensar que estaban los chiflados esos muy cerca de mí.

Cojan los prismáticos  y miren al cielo, hay un pájaro negro volando dando vueltas a nuestro alrededor.

Me acerqué a unos matorrales y conseguí verlos- Estaban mirando al cielo, cada uno hacia un lugar indeterminado  vueltas sobre si mismos. El forestal se mareo  y tropezó con una hermosa funcionaria. Los dos cayeron al suelo y ella empezó a gritar:

Soy una pajarita, como me gusta ser una pajarita. Sigue, sigue, sigue.

Cerré los matorrales y seguí mi camino algo caliente con los funcionarios del chiringuito hasta dar un altar donde poder rezar. Se trataba de un mirador que podía servirme de santuario natural. Estaba ubicado en el corazón del parque. Subí los peldaños y al llegar a lo alto empezó mi penitencia.

 

contemplé los canales secos, el viento pasaba entre los juncos y los iba peinando como la funcionaria de la Generalit Valenciana que se levantaba del suelo. Un silencio triste me hacía prisionero de una nada que germinaba por doquier. A lo lejos por el camino podía ver al forestal como hacía de rana saltando el cuclillas para explicar como se comportaban estos animales.

En la tristeza del paisaje,  el mar rompía sobre bloques de hormigón de las construcciones de apartamentos  de primera línea. En los techos se observaba  la colada de la familia, y alguna persona saltando del balcón al agua.- la abundancia y fecundidad  de pueblos alrededor  era tan grande que formaba un anillo de ladrillo sobre la marjal.  Almenara tenía la forma de una rapaz  con sus torres, Sagunto con su castillo parecía una serpiente, los valles formaba la figura de un toro.

Cuando bajaba del mirador creyendo haber visto toda la fauna existente, percibí un sollozo extraño. Miré al suelo junto a mis pies había un pequeño  pájaro. Lloraba espuma de jabón  por los ojos y no se alejaba de mi lado. Se trataba de un patito que estaba completamente seco .

esto cantaba:

Mi vida ha sido violada por el hombre, soy el último pato que queda en este lugar, el resto se ha ido buscando el agua. Yo me he quedado a escuchar las mentiras de los poetas sobre esta tierra. Seguramente  mis hermanos morirán en el viaje al pasar entre las nubes toxicas de los campos, o acabaran abatidos llenos de sangre por los cazadores.- Mi relato de pato nadie lo cree. Antes , para un pato la vida  en este lugar era perfecta, cuando había feroces águilas,  que nos cazaban en la tierra como en el aire, así como los hombres que cultivaban el arroz. También serpientes que se comían los huevos, zorros…ahora han desaparecido nuestro enemigos, y han llegado los conservacionistas  llamados turistas.  La vida es horrorosa en esta calma sin líquenes ni mi y no hay evasión posible a la extinción.

Amigo pato- le dice. el hombre está haciendo su camino con los ojos de un ciego.

De este modo me despedí  de él , mientras escuchaba la risa de los visitantes cuando el forestal hacia cuác, cuác.

Angelillo de Uixó.

Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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