La huerta de los Avaros. I.

Posted: December 2, 2017 in autoempleo, capitalismo

 

 

La Gaya Miseria. Por tierra de Avaros

En la libreta de notas y  cuentos había anotado unas lineas de un relato, pero el principio del mismo estaba en páginas anteriores, y habría de explicar que pasó por el tiempo del medio  antes de empezar por el principio:
el laberinto del tiempo y su quietud.  estoy dentro en movimiento de difuntos. Voy cayendo a trozos para mañana no ser nada.  Hay dejación atmosférica envolviendo, presión solar que no deja de amenazar los cultivos. La temperatura no baja de treinta grados y estamos rozando octubre. Solarquía sería un buen nombre para la cooperativa- Pero  donde- ¿ dónde está esa gente que me quiera acompañar a las regiones solares?  ¿ Puedo yo solo multiplicarme por esporas dentro de un invernadero? Necesito a los demás, pero los demás están tan muertos como yo. Mi tiempo discurre en un monótono empobrecimiento y trabajo, que debe dar ejemplo y frutos. Y  eso solo es posible dándole forma y producción a este caos sin sentido. cincelar no mi curriculum,  que cada día es más pobre. los logros académicos de la juventud  se desvirtúan cada hora. Se tuercen al no añadir más estiércol empresarial con nuevos títulos de  formación. Y la tierra, cada día se hace más pobre si yo no llego a tiempo. El cielo es un avaro miserable. Ha cerrado las nubes para no dejar caer una gota de agua. Un imbécil de la radio, economista, asegura que así se desestacionaliza el turismo y todos los españoles salimos ganando. Turismo de sol y playa desde enero a enero.  Y se despide diciendo:
Ya veremos como le va a  Portugal que llueve más.
El Ayuntamiento de vall d´uixo defiende esta postura medio ambiental. Se lo explico a Marta La he visto después de dos meses sin vernos. No de forma casual, sino porque la he llamado. No la veía  desde que seco la charca el ayuntamiento para que no hubiera mosquitos en verano. Y todos nos fuimos de las tierras ocupadas, un poco hartos los unos de los otros. Igual que yo volví solo y feliz de que se hubieran ido haciendo mis apaños con el agua de una fuente tirando de carretilla. A lo que el resto dijo que estaba loco. Luego me canse de estar solo y les llame. quizás por discutir.
¿ sabes que lloré cuando secó la charca el Ayuntamiento, Marta?- es  lo primero que le digo mientras pedimos un café.
Lo imagino-  me contesta ella porque sabe que pocas cosas son las que podemos sentir  y amar con sentimientos  de  pertenencia en vall d´uixo gente como nosotros. La charca del puente de san José lo era, como la tierra que habíamos ocupado y ahora ocupo solo. El resto del pueblo, su patrimonio, su gente, su cultura  es tan  repudiable para nosotros siendo gente de aquí, por bárbaro que suene esto, como para un  policía nacional, o activista de españa 2.000 , la  cultura musulmana.  cualquier signo de civilización, de cultura local, de fiesta de vall d´uixo, incluso sus gentes, reciben un fuerte rechazo de nuestra parte. Nuestra situación en este sitio había llegado a tal extremo, que solo viviendo como bárbaros excluidos podía comprender nuestro comportamiento,  y su manifestación exterior más superficial era rechazo a la cultura local, festejos, a sus políticos. Por dentro un profundo asco, depresión, rabia, ante la gente de aquí, que era la que menos nos podía importar su sufrimiento de todo el planeta.  Nos recordaban nuestra situación de penuria y exclusión cada petardo lanzado al cielo. Eran ellos, el enemigo nativo de vall d´uixo, nuestro opresor que vivía puerta con puerta con nosotros. nuestro violador  era el policía local, el concejal de turno en su mandato, el empresario del barrio, el festero que se estaba divirtiendo martirizando a un toro. Como disfrutaban con la pobreza de sus vecinos. Yo  en este pueblo había recibido insultos de gitanos, payos, incluso  policía local me hacia comentarios desagradable sin tapujos cuando me veía, o  mis vecinos de alrededor. ¿ como iba por lo tanto a tener cualquier signo de amor hacia esta gente? solo podíamos amarlos desde la humillación, es decir desde el masoquismo.
¿ sabes que el propio ayuntamiento disfruta y recomienda disfrutar con el empobrecimiento de sus vecinos?- dije esto en voz alta en medio del bar sin darme cuenta de que me oían. Nadie dijo nada. Marta no se extrañó de escucharme  decir tal sandez ,pero si me rogó que siguiera hablando por esa vía.
Veras Marta, dame tu mano.
Marta extiende su fina y  diminuta mano en la mía mientras yo iba deslizando un dedo entre sus líneas.
La ruina es un signo hoy  del fracaso del individuo, y el triunfo del progreso. El sistema es radical, no hay termino medio. Tu y yo formamos parte de esa legión olvidada, la que no se recuerda ni viva ni muerta. En palabras de cualquier imputado por corrupción o contertulio de la televisión: ” los pobres son incompetentes mentales. no merecen recuerdo ni respeto”
suelen hablar así cuando les entrevistaba por sus casos de corrupción , que los jueces y fiscales le blanquean.
El obrero simplón,  que es el obrero cognitivo, el que tiene un trabajo cualificado,  el que a gente como a nosotros  descalifica, y admira por contra a este tipo de gente corrupta y funcionalista.  esta como absorto por la tecnología que le ha sacado de una vida dura en lo físico. Ignora , o mejor dicho, desprecia cualquier otra existencia que no venga dada por el algoritmo:
” toma lo mejor para ti”
Claro que se queja de vez en cuando:
el sueldo, las vacaciones, la fatiga laboral,  los inmigrantes que llegan; pero hasta en eso es hipócrita…
Marta me pregunta:
¿ Y nosotros?
Nosotros nos hemos convertido en avaros.
Ríe por la salida improvisada:
¿avaros…? Jaaa
Prosigue, me retira la mano y ya la uso para mover el café.
Lo dices porque no me has pagado las patatas y los ajos que compré para sembrar.
No Marta, no lo digo por eso. Sabes que acordamos por consenso que aquello fue una inversión que hiciste fallida. tu viste como nos destrozaron las patatas los chiquillos… y los ajos, robados por alguien que sabia lo que hacia.
te dije que los recogieras cuando estaba gordos- apunta ella.
Pensé que unos días más les iría bien para estar más maduros Marta. Tu perdiste ocho euros, y yo el tiempo y el esfuerzo.  Además, todo no ha sido así. Las lechugas a veces nos la han respetado. Tu te llevas las hojas de fuera y yo las de dentro.
Las de dentro siempre tiene algún bicho. Una vez me salió un gusano- me recuerda el motivo de por qué tenía que deshojarle las lechugas.
Marta parece desanimada con los recuerdos y la conversación. Estamos a punto de irnos.Nos aburrimos juntos y por separado.
Pago yo- me dice ella
Gracias le respondo- añado un- ya sabes Marta como estoy.
En hambruna estamos todos- su respuesta nos identifica, somos gente excluida, como los avaros en sus tiempos, pero aquí cada uno por un motivo, o por mil. El conjunto es difuso.El motivo de derrota personal  de marta o los de marta, no los sé. Y el mío, tampoco  tengo claro como esa corriente ideológica me ha ido arrastrando hasta quedarme flotando inerme, en ocasiones, y en otras nadando a contra corriente.  A veces creo que los excluidos sociales son los verdaderos nadadores contra corriente, en otras ocasiones, que son los actuales judíos, haciendo una analogía con la Alemania nazi, también llamada alternativa para España.
Al salir a la calle y recordar la palabra que he empleado ante marta, avaro, y que es de un escrito anotado en mi libreta de cuento aplicada en mi esquema mental a nuestro huerto, el huerto de los avaros. sin duda en mi cuento estoy etiquetando el proceso que nos ha convertido en esa clase de seres desgraciados que no importan a nadie.  huerto de los avaros por el sustento material que debe proporcionarnos el trabajo para seguir viviendo como miserables, el trabajo de la tierra.  Ahora tengo que quitar el plural y sacar a Marta de esta historia Su breve papel ha terminado. Como el de Pablo. Estoy solo ocupando unos bancales de un ayuntamiento liberal que cree en el destino personal. Claro que es mentira, dicen esto porque les toca decirlo. Un reverso de algo tan positivo como la agricultura tiene este terrible dato:
la miseria.
Sin embargo, conforme hacia fotos para acompañar estas lineas, había todo lo contrario en mis sentimientos. Volvía la contra corriente de la exclusión. Igual que marta que no pensaba vivir del trabajo del campo, sino que lo hacia por el recuerdo a su padre fallecido  que fue agricultor. A mi con el pico y la azada en la mano me emocionaba vivir. veía entre cebollas, ajos, acelgas, borrajas… la literatura de Blasco Ibañez. Yo era el personaje principal de la barraca. Los robos, los agresiones, que sufría eran de vecinos. Una venganza moruna. querían que me fuera porque ocupaba primero las tierras del molino del tío Demetrio y después del Ayutamiento. Pero allí estaba yo, aguantado entre cañas y arena, y hambre, mucha hambre. Hambre empujando la carretilla con agua, y solo, muy solo. Sin una familia al volver a casa a la que contar que los guisantes crecían, y había traído un puñado de bachoquetas ecológicas. Y ellos, los del el pueblo,  los que me llamaban radical, violento, amenazador ,y habían que destruirme, como se hace aun animal dañino. pum, pum, venga el petardazo y los campanazos.  Así con alegría, me entere de en mis tierra ocupadas iban a hacer una zona verde para atraer a los turistas.  Tierras de labranza, ocupadas por el césped. De este modo uno se vuelve bárbaro, aborrece la política. se excluye un poco más, se hace más avaro, incluso discurre como un avaro. Así es como empecé este cuento titulado páginas anteriores  en esta libreta: el huerto de los avaros: la salva.  Incluso antes de escribirlo , había hecho un vídeo en youtube titulado así . Por eso empleé esta  la  palabra avaro ante marta. le hizo gracia, porque creía improvisada, pero era premeditada.  se debía a una anunció del facebook del ayuntamiento sobre la compra del molino y las tierras que  yo ocupaba. Ahora sabía  lo que pensaban hacer.
El huerto de los avaros, la salva.
Un avaro de los tiempos de la exclusión social en España, en el año 2017, supo en una ocasión que habían comprado sus tierras  de las que no tenía derecho legal por sufrir este estigma social de ser excluido, un  ayuntamiento de castellón financiado por los emiratos árabes. Nada podía hacer el avaro más que reconocer la situación, y mendigar  una porción de aquella cantidad de tierra que  iban a gastar para ocio el ayuntamiento, es decir , para nada productivo. de este modo el avaro pediría que le dieran una pequeña parte. Como los ayuntamientos de aquella época ya no hablaban con la gente, sino que mandaban empresas privadas a intermediar, o la policía, el avaro se adelanto mandado un vídeo salva explicativo a las autoridades, que por cierto borraron de inmediato después de verlo y concluir que estaba editado por el avaro cuya cuento de usuario era el impertinente. En este se mostraba al avaro en su hogar entre trastos viejos hablando:

Dios proteja a nuestra alcaldesa por haber comprado sabiamente la tierra de los avaros. Ala el verdadero profeta le dé muchos años de legislaturas por proteger la hacienda publica de los despilfarros del anterior equipo de gobierno que ha hecho que la joya de castellón acabe en bancos usureros. Por eso lo avaros le suplicamos que nos deje seguir en estas tierras que llevamos ocupando años. Siglos diría yo. Sabemos que en estas tierras  valencianas, de alma mora y de gente del desierto,cuando a  alguien lo quieren expulsar o marginar, le quitan el agua. Así se dispuso con nosotros. Se nos quitó el agua con la excusa del mosquito, porque alguien se  quejo al ayuntamiento. como nosotros no somos nada, ruegos de que era un error no sirvieron, la charca se seco y ahora hay más mosquitos. Es decir, el foco no estaba en el manantial. Es bueno para el medio ambiente, incluso para la sociedad, que estemos nosotros en estas tierras presente. Y si teméis por el turista, el turista puede pasar a saludarnos mientras padecemos fatigosamente trabajando. Paz y bien hermanos socialistas.
A lo que una nota respondió:
“Hermanos míos, que el ahorro o como se llama ahora la gestión nos guié a todos, avaros y ciudadanos, como si fuera el verdadero profeta. que los sometidos rueguen por la calles  pero no con manifestaciones, y llamen a las puertas de los despachos de las administraciones. No se las cerramos al amigo caído en desgracias con el pretexto del mérito o el curriculum. Dar en lo que se necesita es cosa de progreso, no se debe en esto ser cicatero ni comerciar con el sometimiento de las laboriosas gentes. Respondemos con un ya veremos, tiempo al tiempo,  paz y bien para el que le va bien”
En esta historia abierta, como en muchas historias esta llena de intereses miserables y sufrimientos, algunos llenos de estupideces, de modas, como el turismo. Una lacra como la usura. Aquí vemos como se junta la expulsión de unos, nativos, para que lleguen otros, que no se van a quedar ni comprender nada de este cuento, turistas.
Angelillo de uixó.

calima, la historia del cambio climático interminable

El 5 de octubre del año 2017 corte con la cabeza el suelo al dejar caer la regadera. Me elevo sobre un pedregal de vall d´Uixo, como un asceta perdido en un mundo liberal contemplando dos realidades  contrapuestas, y a la vez cientos, miles, de realidades implícitas unidas entre ellas dispuesta a encerrarme en un laberinto. Sobre mi mundo  arena, tierra, sequedad, y aislamiento, degeneración por cuanto me rodea. A mi alrededor solo hay  libélulas que se posan entre los palos que sirven para que trepen los guisantes, cuyo dolor está escrito entre sus hojas debido al efecto de la presión atmosférica. En el fondo del horizonte, aun se ve lo que les ha atacado. “La calima” como una bestia  surgida de las profundidades , se balancea blanca, suspendida entre el mar y los edificios de los pueblos del contorno  que podía divisar entre agrestes y desoladas colinas, Nules, Moncofar. El calor y este efecto propio del verano producía unas temperaturas sofocantes, que atentaban contra la vida vegetal, “tan inadaptada a los cambios”. los días previos a este día, fueron idénticos a este , y los meses de  verano que se acaba de ir, el más  tropical que se tenga constancia, y el verano se adentraba en territorio otoño. Otoño según las horas de sol y el calendario, pero no un otoño de llovía como tantas canciones, un otoño seco.
Las piedras de este lugar, mis compañeras de destino, entre las que acabare recodando el mundo, como un canto rodado que una vez cantó a este tiempo, eternamente viviré como piedra, son testigos de lo que digo:-
ellas decían amontonadas unas sobre otras, “tan llenas, tan duras, tan eternas frente a tanto cambio” no recordamos nada igual a este día.
Desde hacía meses, no llueve. Lo que  hace diferente  a este día  del día ayer, y el  motivo que interrumpe mi mundo de piedra, que algo ha movido,  es la visión de esa niebla blanca de calor flotando. La primera siembra de invierno, está perdida.Los guisante yacen mustios empalados junto las cañas. Se habían arrojado rendidos a las ramas en la madrugada, para descansar asfixiándose lentamente. Sabía que para muchos de ellos, echarles agua era una perdida de tiempo en estos momentos.Las hojas de acelgas, parecían los tentáculos de los pulpos escarbando en la arena de un fondo . Las lechugas estaban acostadas, amarillas, enjutas y ásperas sobre el suelo. Tenían color amargo, habían perdido su liberal color a la vista. Para este rincón, y lo que nos acontecía, a nosotros las criaturas del pedregal,, hombre, azada, matorral, huerto, era un día de derrota. Solo un zafarrancho de agua nos podía salvar. El viejo algarrobo lo sabía. El agua. Ella vibraba en mis manos a diario. cien, doscientos litros ,pasaban de la roca de la fuente a mis manos. El viejo bar oasis, se cobraba algún café de mi parte, y alguna una ironía de la vida con su palmera verde pintada en la fachada. Yo  atrapaba el agua como en el sahara, en garrafas para derramarla  lentamente para que la chupara la tierra, como se chupan los labios cuando se ama o cuando se finge amar. Pero este día, 5 de octubre como si la calima anunciara uno de los otros cambios que vendrían, al presionar el grifo, salia un pequeño chorro de agua de la fuente del oasis. a través del negro agujero recibía su blanco néctar con estrépito de cascabeles, arrastrando un murmullo y un olor aséptico  de agua-  hipocresía  de estos tiempos, mientras se desinfecta el agua, se ensucia el aire. El viento arrastra partículas nuevas y mutantes, como llegan a los campos nuevas especies invasoras, una de las cuales aplaste contra mi antebrazo. dejando al mosquito tigre entre mis pelos enterrado. Llego con el agua en carretilla como un asceta neolítico en un paisaje de cavernas rodeadas de chumberas, bajo los cuales estaban mis ajos, cebollas, tomates, amaranto. Mi sabana africana en vall d´uixó. me falta la tribu. Allí estoy yo estacado, cavernícola indomable luchando contra la calima y el homus cognitivus. El hombre más repelente de todos los tiempos: el racional y político. EL agricultor que me rodea, esta incorporado a la red de agua, es ajeno al cambio climático, pero igual de pobre que yo en su balance de resultados, se admiraba de las toneladas de naranjas que conseguía de cuatro fanecadas sin esfuerzo, ocho, diez toneladas, doce, más o menos. Y unos mil euros de perdidas anuales. Y eso no era nada, su logística estaba a punto de saltar por los aires. El cambio climático venía de mil maneras inconcretas. Todo cambia a cada segundo. Hoy calima, mañana gota fría, heladas y al día siguiente sol. Las probetas científicas que nos había conducido  hasta aquí , acabarían flotando en el cieno, pues la ciencia no había descubierto nada real, solo el peso, la comparación entre las superficies de las cosas físicas. Las vecindades humanas serán ya un nido humano de miseria personal . colmenas humanas agotadas, servían para alojar náufragos, seres de la caverna en ciudades pomposas, urbanas, modernas, con personas arrojadas a la hoguera de la exclusión, la corrupción y la degeneración. algunos de volvería gayas, portavoces de la tierra, otros se tirarían a la tabernas, o al sexo. Cada cual es responsable de iluminar su mundo con estupideces. Un orden mundial basado en los actos de cada uno. Liberalidad absoluta. Un desierto mental amenazando ¿ qué puede llenar el desierto? la familia, el coche, la patria…. No, ante ese desierto el suicidio. junto ese desierto mental como analogía, el desierto físico, cada día muchos metros de diserto avanzan. Y la gente  huye de esos desiertos que les llegan. Y vendrán como llegaron los bárbaros la gente del desierto. Y es posible que se detengan ante nosotros. y al contemplar nuestro mundo, no  nos aplasten y nos admiren, y no devasten nuestra civilización,y se unan a ella como ciudadanos de segunda en el sector servicio. Pero queda otra salida, si por nuestra propia estupidez no nos destruimos, que es el plan A, queda el plan B. Retroceder para avanzar. un colapso general. Un cambio climático que termine con las cosechas, la pesca, la ganadería. Y que el hombre sano respire con su lanza. Que truene el clan, el aullido de los lobos, las orgías en las selvas. La vida sencilla de un mongol. La sonrisa de un bárbaro. El sonido de los cuernos. Las migraciones de los pueblos por las estepas. Y que durante miles y miles de años nadie pueda relatar esto porque nadie sepa leer. que solo tengan de estos millones de vidas recuerdos las piedras.
Angelillo de Uixó

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