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Canto XXIII de los 120 días de cuaresma,

en este canto el poema nos relata el abandono de perla, una perra pastor alemán de seis meses después de que su dueño de vaya de pascua de forma imprevisible tras una disputa sentimental. la situación realmente es estúpida. Mongolino el dueño Perla, tras la discusión con su novia, deja a su vecino, el afamado poeta angelillo, las llaves de su casa hasta que un tipo vaya a recogerlas. El tipo en el que confía Mongolino no aparece, y alarmado el poeta de que la perra  de Mongolino se muera de hambre y sin saber que hacer busca la mediación de la guardia civil, presentándose de este modo:

abrirme las puertas, soy Angelillo.

I.

Perla roía las horas atada a una cadena,

Gozando su dueño, Mongolino de triste libertad,

después de ser abandonado por su novia.

!OH libertad cautiva, oh libertad temerosa, oh libertad maldita!

Más su vecino, mudo hombre de nombre angelillo,

testigo de los hechos,

fue llamado al cristal para ser metido en esta comedia.

Escuchó la confesión paciente tras la verja de su ventana

otorgando  bendiciones cuando Mongolino le contaba

que quería dejarlo todo después de ser dejado,

y olvidar las penas en la alegre Andalucía,

mientras duraran las fiestas de pascua.

Y quería , no sabia bien  por qué, dejarle las llaves de su casa a Angelillo,

famoso por ser el buen patriarca  de todo descerebrado de la vall de Uixó,

prodiga tierra de imbéciles.

como escribió en día angelillo en su cuadernillo rojo:
“el imbécil es lo único que se siembra,

el imbécil es lo único que florece,

el imbécil es lo único que se recoge en vall d´uixó”

Mongolino entregando un juego de llaves tras la reja prisionera,

le encargó por favor  que  mantuviera  en su poder ,

hasta que un primo suyo en breve tiempo las recogiera.

II.

En esto que paso el primer día, y el  primo no venía.

Y la perra perla miraba exhausta, atada en todas direcciones.

En todas ellas solo había dolor.

Y eso fue lo que hizo andar al cuartelillo al hermano angelillo,

que recobró el habla con estas palabras al pasar por el arco

donde estaba escrito,

todo  por la patria:

Soy Angelillo, el del huerto olvidado,

que hace florecer los bancales perdidos.

Vengo a contaros que Mongolino me han dejado un recado.

se ha largado de cuaresma dejando olvidado  su Perla,

can que está atada con más gruesas cadenas,

que las empleadas por vuestras fuerzas,

o los amos de su casa a sus esposas.

Yo no tengo permiso para entrar en la casa.

allanamiento de morada si lo hiciera.

Dentro de dos días Perla será mermelada pasada.

Así termina este canto,

con unas mediaciones, un intento de resolverlo.

cumplo no diciendo más,

Angelillo de Uixó.

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