El árbol de la penitencia, sígueme

Posted: April 7, 2017 in represión, tradiciones religiosas
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En el canto XXIV de los 120 días de cuaresma, el poeta padece como el resto de desdichados el cansancio, y al igual que los condenados desgraciados, sufre la misma pena.se siente muy fatigado. EL canto hace referencia al abandono de proyectos, de metas vitales, el hundimiento personal de los excluidos sociales. Es descrito con la alegoría del árbol de la penitencia. un enorme árbol de imponente tronco hueco. Se halla en un barranco seco y escabroso, de ambiente casi africano. El lugar se encuentra lleno de espinos , es de muy difícil acceso, imposible de encontrar para la gente que le gusta el bienestar.  Sufre el caminante a cada paso el tormento de los espinos. Las serpientes de más de dos metros son abundantes, así como diferentes aves.

NO es senda para almas tranquilas- se anuncia a su entrada.

El poeta a llegar al fondo, se abandona junto este árbol.  Lanza su mirada a una pared de roca que lleva al otro lado, pero ya no tiene fuerzas ni ganas para treparla. Prefiere quedarse en ese estado de por vida sabiendo que será el infierno lo que le espera.

Canto XXIV.  120 días de cuaresma.

No al excluido se le hace más lento,

ni sus pies dejan por ello de caminar.

Y aunque el cansancio anide como una bestia entre el follaje.

Levanta  la testuz el excluido ,

viendo altas rocas que ascienden hasta las nubes.

Han sido colocadas para conquistarlas o encerrarle.

La fatiga impuesta en ese cerco donde ha sido arrojado,

tierra que  hunde como mar,

le impide avanzar.

En medio de esa esfera,

un círculo de blancas gaviotas descienden de los cielos,

para atacar los rostros desconsolados de los náufragos de la tierra.

Sus lamentos atraen  a los centauros con tricornios,

a bajar de los riscos con sus redes de ibéricos trenzados.

El poeta sube al árbol con las fuerzas que le quedan para ver,

como van cazando uno a uno a cada desventurado,

hasta meterlos en un saco,

de los que sacarán para coser sus labios con anzuelos.

Sus manos serán atadas con cuerdas y colgados en el árbol de la penitencia,

que ocupa el centro de la iberia.

Sus pecados una vez son secados por un sol que todo lo pudre,

se les reconocen sus derechos siendo arrojados a la cuenta.

Arena de un foso profundo,

donde extraviados de si mismos esperan el siguiente arresto.

Recordar este consejo, así se despide el poeta bajando de las ramas:

subid si os place a lo alto de la cumbre,

duro y penoso es el ascenso.

allí sabréis de un nuevo árbol,

que descansa tras una reja que pocos consiguen pasar

Contiene una semilla salvadora,

que nadie que ha subido y la ha cogido

luego la ha bajado.

Paz y bien desgraciados.

Angelillo de Uixó.

Licencia de Creative Commons

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