Androide Progresista, Odisea 2017

Posted: February 23, 2017 in represión, relatos, distopias
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Hace un millón de años en el peñón de Gibraltar acaba de llegar una tribu de antropoides desde áfrica. En el nuevo continente, que será conocido por Europa, se ofrecen grandes oportunidades a ésta nueva especie que lleva la posibilidad de evolucionar  si es capaz de dominar su entorno y a ellos mismos. En sus primeros pasos en la roca demuestran todo lo que iba a repetirse a lo largo de los siglos y los siglos una vez fueran humanos.

Pau miraba a todas partes  fuera de la cueva explorando el territorio mientras se rascaba las pulgas de su peludo cuerpo. Solo sobresalía de su oscuro pelaje dos llamitas de fuego que formaban sus dos ojos como platos, dotando en su fisonomía  semejanza a la humana y un carácter de líder . Como un duendecillo de hierro, Pau se adentró por el sendero que había seguido su padre. Su madre, Lucía seguía tumbada en la cueva bajo las pinturas rupestres de caza hechas por ella en la bóveda el día anterior. se representaba a su pareja Big Mon, Anu, Jivulk, y otros miembros del clan cazando cerdos salvajes. Lucía estaba preocupada  en una confusa nebulosa que le llenaba de ansiedad, con la posibilidad de imaginarse la escena que se  desarrollaría. La llegada de Big Mon, que se había alzado como líder de la tribu, nuevamente sin caza. Hacía una semana que apenas comía el clan, desde que el nuevo líder, su pareja, Big Mon, había tomado el mando.  Big Mon había ocupado este puesto de liderazgo,  tras ser herido en el pie el día anterior a un combate que se desarrollaría en el peñón contra un grupo rival que dominaba la caza en el área de la roca hasta las dehesas y barrizales que rodeaban el peñón. En ese combate, donde no había participado Big Mon por estar herido,  la mayor parte del clan pereció o fue capturado y devorado por el grupo rival. Ahora solo quedaba Big Mon, Anu, y Jivulk como adultos machos con capacidad de liderazgo. Pau tenía solo tres años. Ya lanzaba rocas contra los cerdos salvajes, y la protección de su madre le molestaba, pues   se sentía motivado para ir a  cazar. Aunque se sentía débil  porque el hambre los había debilitado en el peñón donde estaban confinados desde hacía ya la temporada de primavera. No había un plan decidido de la tribu  de si seguir o quedarse. Medio clan hacía ademanes de irse, y otro medio clan de quedarse. A lo largo de su migración habían perdido tres cuartas partes de la tribu. Ahora quedaban solo nueve individuos. La madre de Pau olfateó el aire de la pestilente cueva moviendo la cabeza. Pegó un terrible aullido que excitó al resto de hembras de la cueva que empezaron a chillar de forma histérica golpeando  la tierra de la cueva con los pies. Una nube de murciélagos salió ante los chillidos del fondo de las galerías. las aves del exterior, la mayoría marinas, suspendidas   de la vegetación que crecía en el peñón emprendieron el vuelo. De forma impresionante,   Lucía dio un enorme brinco  utilizando sus manos como patas. brincó y de un saltó salió fuera de la cueva. Pasó sobre la cabeza de Pau que miraba petrificado  a un enorme lobo que salía de los matorrales de unas dunas de arena de la playa. El lobo avanzaba con las orejas agachadas y el pelo erizado enseñando los dientes. Lucía cayó sobre el lobo rodando ambos por el suelo hasta ser separados por el impacto contra una enorme tortuga marina. El lobo, al verse libre se lanzó sobre la yugular de Lucía seccionándola. Lucía giró tiernamente su cabeza buscando a Pau que estaba a su lado. vio  con alivio como su cuerpo lo protegía, y a su hermana  Chisa que apareció atrapando a Pau entre sus velludos brazos, lo arrastraba enganchado entre a sus pechos, pese a la resistencia de  Pau que quería quedarse para ayudar a su  madre. Esta le hizo señales a su hermana Chisa para que se fuera hasta la cueva . El lobo volvió a saltar sobre el cuerpo convulso de Lucía. sus dientes se clavaron en el cuello. Empezaron a manar dos grandes hilos de sangre que caían sobre sus pechos resbalando hasta el suelo. El lobo la contempló notando como se bamboleaba.  volvió a lanzar un nuevo ataque, y este fue mortal , desgarrando completamente el cuello de Lucía, sin que ya se defendiera. Un estertor y una profunda convulsión le hicieron doblar las rodillas de un cuerpo que ya no dominaba . cayó sobre el suelo mientras el lobo desgarraba con sus colmillos llenos de sangre su carne. Tiras calientes repletas de pelos de la espalda de Lucía quedaron al descubierto a las fauces del lobo que se adentraban por los tejidos. atraído por los sonidos del combate por la existencia, el resto de la camada de lobos apareció corriendo entre las dunas cercanas al mar. Uno de ellos, cuyos ojos eran de un amarillo intenso, sin apartar la mirada de su compañero con el que se disputaba el liderazgo se lanzó sobre el lobo homicida, produciéndose un combate de varios minutos entre ellos. El resto formó un circulo entre el cadáver y los combatientes. Cuando los dos lobos, marcados de mordiscos se detuvieron en un combate salvaje por los despojos y el mando, o por el mando y los despojos. Sin que se determinara en esta ocasión el liderazgo, se lanzaron ambos hacia el cadáver de Lucía, dando señal y ejemplo al  resto que contemplaba la refriega desde las dunas a hacer  lo mismo. Empezaron a devorar a Lucía produciéndose frecuentes peleas de varios minutos cuando algún lobo se rozaba con el hocico. albatros gigantes, gaviotas y otras aves marinas carroñeras daban vueltas bajando en picado sobre las cabezas de los lobos recordando su presencia a la que eran indiferentes. Todo lo contrario hacia sus compañeros de festín, ya que  conforme se rozaban el hocico sobre los despojos de Lucía, se peleaban salvajemente entre ellos. Las peleas duraban varios minutos. Salían de ellas con el hocico marcado,  el cuello lleno de babas y sangre. algunos lobos vencidos se separaban y miraban como comía el resto. merodeaban los vencidos a los comensales, volviendo  a acercarse al cadáver en cuanto tenían ocasión para meterse y comer hasta que su hocico tocaba al de otro compañero, y la pelea se volvía a repetir. Una vez devoraron gran parte del cadáver de Lucía los lobos se fueron. Los murciélagos que habían abandonado la cueva cuando empezaron los chillidos regresaron al igual que las aves. Big Mon y el resto de la tribu volvían agotados y preocupados por no haber conseguido haber cazado nada, cuando tropezaron con los despojos de Lucía. Big Mon miró fijamente el cadáver. comprendía la muerte de Lucía, pues la conciencia de estos antropoides había despertado hacia ya varios siglos, y los enterramientos entre ellos eran habituales, así como velar el cuerpo y darle sepultura.  mirando el cielo que empezaba a oscurecer, Big Mon empezó a pegarse golpes en el pecho. El resto del clan pasó indiferente, agotado y cabizbajo hasta llegar a la cueva donde el silencio y el cansancio así como el hambre reinaba. Los aullidos de los lobos sonaban cercanos. Big Mon siguió junto Lucía. Pasaron varias horas hasta que docenas de  ojos llameantes  rodearon a Lucía y Big Mon.

Lo siguiente que ocurrió fue esto:

Se escuchó un aullido y un terrible golpe con el hueso de caza de Big Mon. había partido  la cabeza al primer lobo, que era el más osado, el líder. Su cuerpo fue a parar con el de Lucía. Luego se lanzó un segundo y un tercero que se enganchó a la garganta de Big Mon, otro le mordió los muslos. Poco a poco fue perdiendo las fuerzas, y cayó al suelo muerto junto a Lucía. Al día siguiente no quedaba casi nada de sus restos. La pareja yacía junta cuando el grupo pasó junto a ellos abandonando el peñón aventurándose tierra adentro a través de unos pantanos y dehesas repletas de bufalos. Ahora mandaba del clan Anu.

La alcaldesa progresista de Vall d´uixó una tarde del año 2017 bailaba un vals en el sagrado corazón de Jesús con un anciano en silla de ruedas. La silla se deslizaba suavemente por el suelo con buen  ritmo, sin hacer ruido y con su conductor lleno de tubos por todos los agujeros de su cuerpo.

La silla de ruedas iba equipada con una mochila de oxigeno y maquinas auxiliares que hacía de pulmones del anciano. Su mano huesuda y sin apenas pulso estaba unida a la de la alcaldesa que giraba maquinalmente junto al viejo mientras la fotografiaban. el sagrado corazón de Jesús era un centro para ancianos y de propaganda electoral. Esa día  inauguraba la sala de la paz y la habitación de amor para la tercera edad, como ejemplo de conciencia y progreso. El proyecto estaba abalado por la ONU. Esa mañana había muerto en el centro Lucía, una anciana de 104 años cuya familia en los últimos cinco años de abandono en el centro no la había visitado. La noticia no había tenido ninguna repercusión, ni siquiera se lo había comunicado a la alcaldesa por carecer de importancia una muerte natural de una anciana. Ningún tipo de duelo era seguido de la muerte. Recibían los ancianos enterramiento por maquinas que los incineraban. Las cenizas iban los maceteros del jardín de sagrado corazón .  El concejal de servicios sociales cortó una tajada de jamón con el cuchillo metiéndola a dos carrillos en su boca  la loncha, la cual  acompañó junto una copa de fanta. luego bailó un rato con la compañera de habitación de Lucía, a la que se le caían los dientes, y posó para las fotos del periódico.  Una llamada le hizo preocuparse. La oposición, a la que les había quitado el liderazgo la alcaldesa  en una reñidas elecciones marcada por la corrupción del anterior equipo de gobierno,  les habían preparado una encerrona tras haberse apagado las luces en la biblioteca esa tarde dejando a los estudiantes desconectado de internet por dos horas. Las fotos de estudiantes en linternas, y desconectado estaban haciéndose virales en las redes, y los conservadores utilizarían esa información contra los progresistas en el pleno que iba a celebrarse  al día siguiente. La alcaldesa, pasó un mensaje preguntando que estrategia  seguir sobre el apagón en la biblioteca al teniente alcalde, concejal de servicios sociales, y la consiguiente perdida de me gusta en la página de facebook del ayuntamiento. El liderazgo se perdía en las urnas por cuestiones como estas. El  concejal teniente alcalde que tenía a su lado totalmente pasivo, y con la mirada perdida en el móvil como era habitual en él le contestó por móvil

pongámonos bajo bombillas encendidas y hagamos una foto-

 

Un luz de flash inundo la habitación y la foto fue inmediatamente publicada en las redes sociales.

Cientos de me gusta empezaron a aparecer y todo volvió a la armonía.

al día siguiente de estos hechos apareció en un monolito de una esvástica sobre un murciélago en un barrio marginal bajo una cueva prehistórica. Un grupo de parados se juntaron en torno a ella colocando velas ante esa imagen.

Angelillo de Uixó.

<a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/”><img alt=”Licencia de Creative Commons” style=”border-width:0″ src=”https://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/4.0/88×31.png&#8221; /></a><br />Este obra está bajo una <a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/”>licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional</a>.

 

 

 

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