Escuchar en misa a un ruiseñor

Posted: January 29, 2017 in tradiciones religiosas
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Dedicado al diputado y ex alcalde de la vall d´uixó, el muy honorable Óscar Clavell por su labor de fervor en el folclore local. El tripartito en su reconocimiento.

Había sido el pueblo renovado por la izquierda. Por eso en la tarde anterior a la víspera de la romería de San Antonio, en la localidad de Vall d´Uixó, había un ambiente liberal rodeando todo el garroferal perdido donde se ubicaba la ermita de San Antonio, dedicada a este  patrón de los animales. Entre almendros podridos, que se mantenían como momias sobre sus troncos albergando  viejos frutos disecados y ennegrecidos entre sus huesudas ramas, sonaba música de guitarras eléctricas. Pudiera parecer un acto de provocación a la ley mordaza, y hubiera sido delito de odio y apología del terrorismo, si entre aquellas gentes que tocaban y escuchaban coreando el famoso tema: ” autopista al infierno” de la banda angloaustraliana AC/ DC, hubiera habido anarquistas. Sin embargo, se encontraba con ellos el sacristán, practicando sus bendiciones bajo el anillo de ramas de los viejos pinos. Por eso, estos acontecimientos  quedaron  en un simple ocaso entristecido, con aires de esperpento, brujería en un ambiente alternativo liberal , al que nadie daría cuentas, ni tendría que rendir explicaciones en el cuartelillo de la guardia civil o fiscalía  por tan insólito concierto. Las casetas colindantes, de gente humilde y esquizofrénica, estaban a esas horas extrañamente alteradas. En ese ambiente de pobreza y austeridad, donde estaba impuesto a estas desgraciadas gentes  el castigo como norma, así  como el temor a las autoridades municipales, fueran del signo político que fueran, reinaba esa tarde noche una gran excitación por el ambiente festivo. Por ello hicieron a lo largo de la semana un gran esfuerzo por dar un aspecto de normalidad al lugar pintando las fachadas, quitando hierbas del suelo, arreglando cercas… En definitiva, adecentando el sitio para los visitantes. Conforme llego la noche, las luces se encendieron. No dejaron de hacerlo hasta bien entrada esta, cuando habitualmente estas gentes tranquilas y humildes, se retiraban poco después de las diez de la noche a descansar.

Sin embargo, esa noche las luces, las voces, incluso la música proseguía en las casetas. Incluso los perros de los corrales parecían contagiarse de esa súbita excitación social, y los machos se aupaban sobre los lomos de otros machos, los gatos por los tejados aullaban en celo, y la luna lo observaba todo con disimulo.

Terminado el mini concierto, minutos antes de que sonaran las campanas anunciando las doce de la noche, ese ambiente miserable y oscuro del lugar volvió, con el silencio más absoluto. Los perros se tumbaron sobre la tierra húmeda de los corrales, los gatos desaparecieron de los tejados, y los vecinos de San antonio orinaron en alguna esquina antes de meterse en la cama.

Fueron los perros  ladrando frenéticamente los que despertaron a los vecinos tras tanta agitación de la noche anterior. Los perros ladraban nerviosos, asustados, mostrando como acto, más que de valentía de cobardía, los dientes a los forastero. Docenas de personas  caminaban indiferentes con un pañuelo verde al cuello y un bastón. Sus rostros llenos de severidad y estupidez, que no tenían nada que envidiar al de sus abuelos, aunque iban afeitados y los cuerpos eran más estilizados, llegaban de todas partes del pueblo acompañados de hijos y perros, que fielmente seguían al cabeza de familia.

Los niños debían aprender lo que significaba todo aquello, en cuanto al gato o el perro que les acompañaba, mirando a todas partes sin comprender nada, estaban exento de esa comprensión. Las costumbres, heredadas como la inteligencia entre las buenas gentes de vall d´uixó, pasaban de unos a otros, generación tras generación, aunque ahora tanto las costumbres como la inteligencia, se había convertido en un mero folclore, casi con aires de mito. Los romeros formaban una larga fila, que recordaban las migraciones de los búfalos en las praderas americanas, aunque vistos  de cerca,los romeros disminuía el tamaño, y más bien parecía una larga fila de asnos siguiendo como los salmones sus instintos que los empujaba cuesta arriba a escuchar unas palabras que no comprendían. Las divinas palabras del sacristán dando misa en latines:

Paz y bien.

Angelillo de UIxó.

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