sagitario íbero.

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Suena una pegajosa noche de verano una trompeta de Jazz imitando el barrito de los elefantes entre los arcos de la ermita de San Antonio a la entrada del poblado turístico de San José. Le siguen  las cuerdas de un bajo tocando notas de jazz que imitan el paso de la infantería cartaginesa. La sombra nocturna de las paredes del  poblado ibérico lo convierten en el lugar más tranquilo de toda vall d´uixó para pasear a través de una noche duradera . No hay miedo a tropezar con la misma miseria que siglos y siglos han ido acumulando ,  a lo largo y ancho de municipio. Un verdadero río subterráneo que fluye al mar para engendrar nuevamente la vida.

Miro a mi alrededor a los pasajeros de hoy. Yo he llegado a la visita guiada solo, pero reconozco a la mayoría de gente que me rodea. Vall d´ Uixo no es muy grande. En vall d´uixó  no hay nada que hacer, por lo tanto vas tropezando a lo largo del día con gente igual que tu, que no hacen nada, y los conoces cómo a ti mismo.  Son buenas personas, que acuden a los bares para hablar, donde se habla mal, pero se sigue hablando. Se habla de como es posible  que fulanito este todo el día en el bar si no trabaja. Pero así es. No se sabe bien como se hace esto, pero nadie hace nada porque no hay forma de hacer nada. Por eso todo  el mundo esta todo el día en el bar hablando. Hablando mal. Destaca en mi atención  entre los pasajeros, una muchachita alta con coleta. Muestra unas preciosas piernas vestida con un ligero bañador. Parece confusa al igual que sus amigas que le acompañan. No parece muy lista, al igual que sus amigas. Aunque son todas muy bellas en bañador y con toalla pese sus gestos de pueblo y vocecitas de decepción.  Creo que creían que en el poblado íbero había una piscina. Sin duda, la publicidad engañosa del ayuntamiento las ha debido confundir .  A través de la concejalía de cultura repartieron  folletos con el titulo:

“te invitamos a participar de la noche íbera”

Y bajo estas palabras había  un guerrero rubio sin camisa  con su arco apuntando la estrellas apostado con las piernas abiertas junto al poblado.

A mi lado,   se ha colocado entre la gente para pasar el primero el dueño del bar terraza: el íbero roncador.Trato de huir de su presencia.  Es un tipo de lo más vulgar, con mentalidad de tendero de provincia católico que explota a una rumana a la que se cepilla pese  al gran amor que profesa la chica a su novio, un rumano que vende piezas de coches robadas y ordenadores. Es un crack en tecnología y reparando cosas rotas de casa. A veces, los veo juntos pasear por las viejas calles de Vall d´UIxó, tirando el uno del otro, apoyándose mutuamente para sobrevivir. Forman la pareja más bella de Vall d´UIxó.

Nuestro guía acaba de salir con ovaciones   y agradecimiento  como Viriato  con un grupo que termina su recorrido  por el poblado.  Se despide de ellos para venir hacia nosotros, distrayéndome justo cuando he localizado a un aficionado al senderismo y la ecología que trabaja de jardinero. De entre el grupo al que me han inscrito, y que pasa por mi lado evitando mi mirada y sin decirme palabra alguna, solo hay cuatro pasajeros que  no conozco, ni deseo desde luego hacerlo. No tienen nada que ver con nuestra cultura. Se trata de una familia de turistas Ingleses. No me interesan lo más mínimo. Los desprecio. Son pasajeros de paso. No hay nada que pueda escribir sobre ellos. No comprenden nuestra miseria a la que estamos pegados. Para eso se tendrían que quedar, que buscar trabajo por aquí. Hacer gestiones en el Ayuntamiento de vall d´uixó. Perder la Fe y la esperanza en la Moleta, ser redimidos de pecados en texas, hacer penitencia en la hoguera en las casetas de San Antonio.  Renunciar en definitiva,  a su tranquila  vida de ingleses. Sumergirse como Ofelia, pero no en sus frías aguas, sino en nuestra sucia charca. Beber del agua de Vall d´Uixó dos tazas al día para comprender porque flotamos y flotaremos  por los siglos de los siglos en la miseria. Es suficiente escarbar un trozo de tierra de un solar para ver asomar las calaveras sonrientes de vall d´uixó, rodeadas de sus pequeños enseres  mostrando lo desgraciados que fueron en vida.

Tarde o temprano, dentro de mil años los arqueólogos excavaran nuestra vergüenza sin que podamos ocultarlas  en las casetas donde vivo, y cuando excaven hallaran   las llaves del coche de mi vecino junto restos de vasijas rotas de una discusión familiar. Y recompondrá ese trágico  momento de esta historia.

“Que me des las llaves, me quieres dar las llaves que me quiero ir. Que sois peor que Franco, coño. Me tenéis encerrado en el camión de lunes a viernes, y el fin de semana, en la caseta como un animal. Encerrado para que no me vaya. Me quieres dar las llaves del coche madre para que me vaya. Que me des las llaves que me quiero ir, ¿ qué no lo comprendes? no se como decirlo ya, por favor… que me des las llaves que yo no escucho pajaritos, ni estoy mal de la cabeza.

Ay que mala es doña soledad”

Y esa doña soledad íbera está presente en la desesperación a través del cuerpo de la mujer. La mujer en vall d´uixó es el alma de esta sociedad, es la observación astrológica, como los telescopios colocados para celebrar la noche íbera.  Es la guía para que el sagitario íbero que apunta su flecha, la lance sobre el meridiano de greenwich,  sembrándola entre los árboles y dando frutos una y otra vez parecidos a lo largo de la eras. Señal de que hay una cultura autóctona, que se repite incansable alzándose enérgica  sobre los tics  estúpidos de los ancestros, de forma similar a un instinto primitivo conservador  de quedarse siempre  igual. Dentro de cientos de años,  cuando  encuentren el  airphone de  la rubia de la avenida suroeste con la que he tropezado ésta la mañana camino a la biblioteca,   y observen como sentada en un banquito se  hacia fotos con las piernas abiertas a sus propias bragas porque su novio se lo pedía la hora del almuerzo para enseñárselas a sus compañeros de trabajo en un matadero, mientras ella,  parecía gozar de esa vida  meciendo   con la otra mano libre que tenía  disponible, un carrito donde descansaba  su  bebe. Me ha sonreído al verme pasar por su lado, con una mirada que echaba chispas, como si fuera un animal en celo que me preguntaba

¿A que te pongo cachondo, eh?

Mirando sus bragas para responder de forma educada,  no he prestado atención a su otro retoño, que me ha dado un manotazo. Un retoño de unos cinco años con pinta de Atila medio  gitano. Andaba sin camisa dando  golpes al aire  como un boxeador . Ha empezado a gritarme   balanceándose sobre sus patitas traseras:

a que te meto tío.

Luego ha empezado a lanzar besos a su madre y tocarle las tetas, mientra ella cambiaba de ventana  haciendo un vídeo de su hijo  y comentando por el altavoz  a sus amigas que esperaban saber lo espabilado y fuerte que era super Adrian.

 

somos bajitos la mayoría de la población en este pueblo, tanto que estamos pegados con los pies y la cabeza a la arena a la tierra. Nunca nos hemos perdonado las atrocidades que nos hacemos. Ese es el problema del vall d´uixó. Solo hay que escarbar un poco para que salgan las cosas que están ocultas bajo una fina capa de grava de historia, donde descansan  cientos de cadáveres, miles, con el recuerdo de una vida que no es vieja, y si tediosa desde el parto. Solo cambian los utensilios, las herramientas… el resto es siempre  una eterna repetición de la misma función  de los vivos del momento. Somos un pueblo guiado.

Los historiadores del futuro, cuando excaven nuestras casas e investiguen nuestras vidas removiendo nuestros huesos y objetos, dirán de forma científica:

Enfermos, decrépitos, viciosos, tarados… son los que sacaron con su sacrificio adelante la raza, nuestra  actual sociedad. Nosotros, los valleros del 3016  somos su semilla. Debemos honrar pues  su memoria en un museo y hacer visitas guiadas a texas, la moleta, las casetas de San Antonio,revivir sus hazañas, reconstruir la vida tal y como la imaginamos que era en una gran función de teatro, la llamaremos:

la noche estrellada de texas.

Nuestro guía,un hombre entusiasta, de pelo y barba canosa que transmitía  una mezcla de bondad navideña  y autoridad,  nos recibe  con un cordial saludo, invitándonos  a cruzar: la puerta del tiempo.

Dentro de mi me rió.

Pero él es nuestro guía, y por eso se le debe respetar y escuchar atentamente.

 

continuará. escrito de paz y bien.

Angelillo de Uixó.

 

 

 

 

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