El ocaso del Antifascista.

Posted: April 20, 2016 in capitalismo, represión
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I.
El siguiente poema es la continuación de una bella estrofa que me dedicó mi gran amiga de poemas del Alma M.B Ibáñez. Ha resucitado en mi mente esta tarde de nervios, entre pasos confusos, desesperación y angustia ante mis penurias, tenía presente esa seguirilla como último consuelo. Esta es la continuación de esas estrofas que preceden a un canto ante la rabia impotente por el auge del fascismo que solo tiene una explicación, la voluntad de poder no es de derechas ni de izquierdas, y ha culminado su conquista en todos los partidos políticos, así como en la totalidad cultura Europea. Yo estoy completamente solo en vall d´uixó , cautivo y desarmado frente una sociedad fascista.

II.
Seguirillas del Rana

¡Ay! Paquito, Paquito,
cuanto aun yo te recuerdo,
hubiera querido ser vampiresa
y poder darte un muerdo.

En aquel cuello gordo,
y morir apestada
pues no conoce antídoto el vampiro
a sangre envenenada.

Los muertos aun te claman
desde alguna cuneta,
robaste sus sueños de libertad ,
¡hiciste la puñeta!

El rana te llamaban
por tu amor a las charcas,
me robaste la juventud, cabrón,
¡que te follen las Parcas!
M.B Ibánez.

III
Ya no hay tiempo para el silencio,
entre los pocos que quedemos,
ni para que la represión ni el hambre,
asusten nuestra carne.
Frente a nosotros
están los dientes esbozando una sonrisa.
! Vienen a por nosotros!
Ya no hay tiempo de lamentos
al explorar las cunetas
donde seremos enterrados.
!Están por todas partes!
Yo fui el primero en comprender….
!que todos son fascistas!
Por eso fui el primero en caer.
He visto el ocaso en lo alto,
de las cumbres de la cultura Europea
cuando era arrastrado hacia abajo.
Allí había Fuego, Industria, maquinaria
renovándose,
y bajo ella,
!miles de bocas aplastadas!
Alcé los ojos al cielo queriendo vivir,
flotaba una espiral en llamas
brillantes aviones sembrando los pueblos de muerte.
! Oh Justicia, que grandes son tus armas!
Mi pasos,
en el ocaso.
Voz nerviosa que se acerca a su final.
Allí se adivina el rostro más fiero,
el de la indiferencia hacia la muerte.
Vedme avanzar arrastras por tierra,
entre la jungla de escombros
y las vidas postradas.
Con los pies desnudos,
entre los pobres, pobres, pobres,
y miserables,
golpeando paredes,
embistiendo como un niño con los nudillos las puertas.
Y mi voz débil,
mi última fuerza sale del alma que se escapa gritando,
entre los que ayer eran amigos y hermanos:
Traidores,
cómplices del fascismo,
alimentáis como Judas con el beso la muerte,
arribistas.
Pasan por mi lado indolentes,
sin una tierna mirada ,
ni palabra de consuelo
marchan hacia los templos llenos de gloria
cubiertos de flores por todos los caídos,
valle de la muerte para traidores.
Así crepita el ocaso en la mirada y el gesto
Volviendo los ojos a los que han creído,
para que caigan.
M. B, Ibáñez y Ángel Blasco Giménez

El ocaso del Antifascista. by ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

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