Dios ha muerto, ahora nos toca enterrarlo.

Posted: October 14, 2015 in distopias, tradiciones religiosas, vall d´Uixó
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Dios ha muerto, ahora nos toca enterrarlo.

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I.

La noticia no extrañó a nadie, ni desde luego sirvió para que cambiarán unas costumbres muy arraigadas en vall d´uixó. Algunas personas comentaron en las vísperas de la sagrada familia lo que se rumoreaba: que Dios había muerto.

recibieron estas personas contestaciones bastantes sensatas y adaptadas a las difíciles circunstancias electorales y económicas que atravesaba el municipio de la vall d´uixó en el año 2015 poco antes de víspera de la procesión.

“Es igual que esté vivo que muerto Dios, es el día de la procesión de la sagrada familia y nos hemos puesto ya el traje de gala, adornado los balcones, y llamado a la televisión para patrocinar el pueblo”
Estas contestaciones fueron así tanto por parte de las autoridades eclesiásticas, como por parte de las autoridades civiles  de diferentes espectros ideológicos, que en estos asuntos, hermanos míos, en un pueblo de silencio cuyas vidas se basaban en el control de una moral de base de contentar a todo el mundo, que sería algo así como el amor al prójimo para salvarme yo. Estando este instinto de conservación muy por encima de reflexiones metafísicas, más propias de indigentes y esclavos necesitados de fe y espíritu para soportar los ultrajes y golpes de los poderosos.

De hecho, cuando más lumpen y necesitado de fuerza y coraje era un barrio, más vacío quedaba en busca de la Fe y la estupidez ciega en la creencia de una realidad divina sostén de la vida precaria.
Acudían así pues, hermanos míos, los perseguidos por la guardia civil, la policía local, los embargados, los desahuciados. Peregrinaban en pandillas, como una verdadera jauría de perros, deshechos humanos, restos del naufragio universal de la globalización en busca de los maderos donde asirse en la procesión de la sagrada familia. Cómo sino podrían soportarse los mil tormentos de los trabajos infames, o la ofensa de una vida paralizada sin nada que hacer, por falta de trabajo, o la duda trágica entre la pared y la espalda de un trabajo insoportable, o lo insoportable de un trabajo desagradable. Pero allí estaba Dios, creado por una gran fiebre para silenciar lo inevitable.
El verdadero caos.
Pero, oh hermanos míos,
¿ sería así el anuncio de la muerte de Dios?
El caos.
O…
¿ sería el anuncio de un mundo mejor?
Pues fue así lo que ocurrió.
nada de lo prometido,
ni una cosa ni otra.
Ni el caos, ni un mundo mejor, sino una indiferencia mortal, el bostezo de la tradición ante una procesión del día de la sagrada familia marchando por vall d´uixó.

Petardos y pedos,
curas y progres,
lumpen y maderos.

Oh voces del porvenir,
de un mañana feliz.
II.

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Pero en aquella tierra,  si hubo quien escuchó la muerte de Dios.

Fueron ellos. Ajenos oídos como piedras, sordos y mudos al lenguaje familiar, aquellos príncipes del cartón que descansaban como un guillotinado Dios muerto sobre un universo donde reposar la cabeza, pobladas de galaxias de estrellas a la deriva, inclinados entre basuras de callejones traseros que tiemblan cálidos alrededor de soles brillantes , tetrabrick tiernos de vino que atestan las esperanzas de estos hombres de violencia y Fe que el alcohol les hace bailar llenos de feminidad y felicidad. Orbitando- quien sabe de que firmamento – dieron tres ladrones bajo la cruz de los caídos de vall d´ uixó, en pleno centro de gravedad del pueblo, aterrizando entre dos palmeras, flanquearon el pedestal de mármol cubierto de dátiles jugosos que mordieron con sus bocas secas. Asombrados, los tres ladrones que habían visto conmoverse a Dios ante su presencia en los calabozos, vieron estas almas violentas cruzar como recuerdos velados, sobre sus conciencias desgastadas, la sombra de un Dios  que se manifestó moribundo ante ellos con una lengua de cemento capaz de derretir de compasión hasta el asfalto, fundir con amor aviones en movimiento, y hacer que el serrín escribiera de nuevo los testamentos transmutados.
Éstas fueron las breves palabras que les dijo antes de morir un Dios desengañado ante tres individuos cargados de pecados que se curaron de las heridas causadas de sus allegados.
Luchar contra el prójimo ,pues os han engañado con el amor a la humanidad tanto como con la culpa.
Envenenar a quien os hable de tolerancia, unidad, patria, pues no pretende más que dominaros.
Y sobre todo… no os fiéis de las mujeres.
Amen hermanos.
Así murió Dios, ente unos pobres ladrones quitándoles el pecado y restituyendo su vida con su fin.
Con la boca llena de dátiles medio vacíos por la cercanía de un otoño frío, notaron estos hombres una nueva fuerza, un nuevo impulso que los engrandecía.
contemplaron la charanga, la comitiva impaciente, el ruido de los petardos, la procesión de la sagrada familia con ojos de animales, y rieron al ver a muchos ateos mezclados entre la comparsa que no dijeron nada, aunque olían la descomposición de Dios, de sus familias, del estado y en definitiva la vida, pero seguían como gusanos y serían capaces de saltar hacia abajo todo tipo de peldaños con tal de salvarse de cualquier esfuerzo.
Angelillo de Uixó.

Licencia de Creative Commons
Dios ha muerto, ahora nos toca enterrarlo. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

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