El manco de Nules.

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Me desperté como todos los días 1 y 15 de cada mes con esa extraña sensación de estar viviendo un cuento, un sueño. Mi vestí con rapidez tras mirar el reloj preocupado porque debía acudir al juzgado antes de la una. Miré por la ventana al cielo extrañado. Era 15 agosto y estaba en el mediterráneo donde los cielos a diferencia de sus gentes suelen ser tranquilos, sin embargo, contra todo lo que pudiera ser habitual o predecible,  amenazaban con una gran tormenta, y yo debía ir a fichar al juzgado de nules donde tendría que rendir cuentas:

Al manco.

Le había pedido varias veces a mi abogado , un hombre de excelente modales, de carácter  bastante serio, llamado Antonio, que me contará la historia del juez manco de Nules. Él, por su oficio no le gustaba contar cuentos, y sobre todo de los jueces. Pero tal era mi deseo y mi insistencia de saber la historia del juez manco, por el que llevaba más de dos años imputado por él, que al final mi abogado accedió y me la contó, pero haciéndome prometer por mi honor que no se la contara a nadie.

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Breve historia del manco de Nules.
Como la mayoría de la gente que se dedica al oficio de ser juez, al juez manco le gustaba reunirse con su gente de las fuerzas vivas en la plaza de las Palomas de Nules los domingos, tras salir de  la iglesia, después de cantar en el coro el adeste fidelis, y recibir los santos sacramentos. Especialmente el del perdón que era según él su preferido, emocionándose mucho cuando lo recibía. El cura de la parroquia de Nuestras Señora de las Virtudes, siempre le condecía el perdón, aunque tras confesarse el manco muchas personas  habían visto al párroco llorar amargamente dentro del confesionario.

En la plaza siempre se detenía junto a un corro de amigos que iban vestidos los domingos con uniforme de gala, algunos incluso llevaban un sable colgado de la cintura pese a estar en el siglo XXI.

La gente de Nules cuando los veía por la plaza de la Paloma se iban  escupiendo   en el suelo antes de que pasaran, y el cielo se llenaba de voces de espanto y plumas de las aves que temerosas también echaban a volar ante el taconazo de las botas y el tintineo de los sables.  Alzaba el vuelo aquel pueblo de nules medio gitano, medio  moro, medio andaluz,  temeroso de las autoridades españolas, dejando una plaza vacía donde solo estaban ellos, que acudían a una terraza que regentaba un chino a tomar una horchata, bebida muy popular en Nules entre las clases altas y  conservadoras.
En los bares de nules, vall d”uixó, burriana, xilxes, había muchos gitanos, moros,chalandas, parias, a los que este juez llamaba bandidos, que estaban imputados por él por intentar sobrevivir recogiendo garrofa,  chatarra,  o vender tabaco o marihuana, todo a muy pequeña escala. Y pagaban estos desgraciados de baja extracción social los pecados de los grandes. Y esto si eran gente verdaderamente siniestra y cruel, algunos de los cuales iban de la mano del juez a tomar horchata los domingos de uniforme o con traje de ministro.

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Era famoso, y elogiado por las autoridades  por perseguir siempre al mismo tipo de hombre , como un asesino en serie, o un tipo de depredador especializado   que persigue siempre a un mismo tipo de presa/víctima. El manco iba a por los chalandas, parias y gitanos, contra los que se cebaba   a base de bien . Primero los tenía varios días encerrados en húmedos calabozos donde está gente acostumbrada a la libertad enloquecía. Luego les tomaba declaración. Había inventado un método a base de preguntas indirectas,  y ambiguas que  aturdían a los acusados, para seguir con el test de la verdad. Consistía esto en un cuestionario  al que el acusado se enfrentaba mientras el juez sujetaba un cronómetro, entonces el acusado tenía que elegir en breves segundos entre varias respuestas asociadas más o menos sus cargos , tachando en la casilla la que le parecía correcta:

Si,

no,

Quizás.

Según decía el manco, si no dejaba tiempo a pensar al acusado este decía la verdad, pero si le dejaba pensar empezaba a fabricar coartadas.

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En la terraza, los domingos  con su traje de lino puro inmaculado, su gorro blanco y su camisa de algodón blanca, presumía ante sus amigos de haber mandado a prisión esa semana a una persona que había comprado pan con un billete falso de 10 euros, a un inmigrante indocumentado por haberse colado en el tren sin billete lo mando ingresar en el CiES de valencia, a un vagabundo que se había metido en una granja- escuela para protegerse de una tormenta   el propietario lo encontró por la mañana junto a las niñas del colegio de los alesianos que estaban de excursión desnudo y  bebiendo leche de una vaca  y lo mando a un psiquiátrico.

Pero al manco lo que más le gustaba no era contar como hacía su trabajo, si no los ruegos de sus amigos.

Se hinchaba de orgullo cuando el banquero que había estafado a todo un banco y que había dejado en la ruina a medio Nules,  le pedía que le quitara los cargos, o un jefe de policía cuyos hombres habían tirado por la ventana de una terraza de un sexto piso a un pobre negro que vendía CD piratas en una sabana, que  le rogaba que no  juzgara por matar a un negro sus hombres.

El manco, que tenía en mucha estima a la gente como él, siempre accedía a hacer estos favores.
¿ Y cómo perdió la mano?- le pregunté a mi abogado que parecía no querer contarlo.

Esta bien. Ya sabes como es el hombre que te va a juzgar, ahora te diré lo que le paso, una gran desgracia que todos los abogados sentimos mucho y tu debes también sentirlo ¿ comprendes?

Si- respondí yo.
Un buen día, un 15 de agosto del año 2002, el día de San Roque y la Virgen de Agosto. El pueblo de Nules estaba alegre, de fiesta,  dispuesto a pasarlo bien y a hacer caja en los bares. Se organizo una feria medieval y apareció un feriante Italiano llamado Angielillo en el mercado medieval de Nules. su paraeta consistía en hacer juegos de apuesta, su especialidad era el pasa dado pasa ¿ Dónde está?

Angielillo era un muchacho que parecía un príncipe, de hecho iba vestido como tal con una túnica con bordadura de oro con el escudo de Florencia . Su rostro  era también hermoso ,como las ropas que llevaba: moreno,  delgado, no muy alto, pero atlético, dotado de cabellera castaña que le caía hasta cubrir las orejas y a la altura de sus finos labios rosáceos que contrastaban elegantemente  con unos ojos finos y  ágiles como sus dedos. Siempre llevaba una  sonrisa que parecía entre irónica y misteriosa, como la Gioconda. así era Angielilo en el año 2002.
El juez manco ese día iba con su hija merceditas, una chica muy hermosa y recatada que cuando vio a Angelillo haciendo el dado pasa dado, le hizo gracia el muchacho. Este le sonrió, y ella le pidió a su padre, ya que ese día era el su cumpleaños que le permitiera hacer una apuesta. El manco, hay que decir que era más rácano que un judío,  y se negó, pero le tenia cariño a su hija y acepto pensando que iba a engañar a Angielillo.

Dado pasa dado, ¿ dónde está la bolita caballero?- le dijo riendo angieillo.

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En el tres, en el tres- gritó le juez fuera de si por la emoción.

Entonces angielillo levantó el vaso y dijo:

Ohhhhhh

lo siento pierde el caballero, son cinco euros.
El juez perdió la apuesta y se cabreó, volvió apostar una más y otra vez, hasta que harto de perder y viendo como Angielillo se reía al igual que su hija, lo mando detener acusado de estafa.

Pues no había bolita en ningún vaso.
La fiesta de Nules quedo deslucida cuando la gente se entero de que habían detenido al simpático italiano por tan poca cosa.
Angielillo estuvo cinco días en una mazmorra acusado de burlarse de la autoridad, estafa, malversación de  caudales públicos.
Salió con cargos al quinto día, teniendo que fichar todas las semanas, además el manco no le dejaba salir de nules, ni  tampoco le dejaba ejercer su oficio.
así que un domingo de agosto, por esas fechas al año siguiente, desesperado por saber que tipo era  ese juez,  secuestro al cura de la iglesia de nules y se hizo pasar por él en el confesionario.
Allí escuchó la confesión del juez:
empezó contando como había quitado la custodia  a una madre que había robado en un mercadona para dar de comer a sus hijos, luego siguió contado como había desahuciado un orfanato de niños discapacitados por no pagar la factura de la luz, entre risas describió el juez como había mandado cerrar un comedor social al que acusaba de ser una sede terrorista  porque entre los voluntarios del comedor social uno había cuestionado el abandono por parte del gobierno  a estas personas mediante un panfleto socialista, o como había mandado a prisión a un rapero…
Angielillo estaba punto de estallar escuchando la confesión de juez. En el confesionario había una afilada cruz de hierro que parecía una espada oxidada. La agarró, destapó la cortinilla y sus ojos se quedaron fijamente clavados el uno en el otro. El juez al ver la cruz sobre su cabeza instintivamente puso la mano sobre su rostro. Angielillo golpeo con la cruz con tanta fuerza que cercenó la mano del juez que cayó rodando.
La gente de Nules cuando supo lo que había pasado se alegro mucho.
Varios gitanos le ayudaron a escapar a angielillo a Italia donde dicen que sobrevive en Napoles felizmente  casado con merceditas que cuando supo lo que pasó se enamoró todavía más locamente de aquel gentil muchacho. El mismísimo patriarca gitano de Nules fue el que en su furgoneta la llevó donde estaba  angielillo.

Fin.

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Esto es cuanto se del juez de Nules, y no tengo ningún motivo para no creer en esta historia que me ha contado mi abogado.

Al acudir a los juzgado a fichar ese día vi detenidos a los que siempre buscan, la carne destinada a arrastrarse  por los fríos calabozos, a pagar los delitos de otros, había a varios muchachos de unos 20 años que bromeaban entre si , estaban encerrados por plantar y vender marihuana, parecían medio idiotas, aunque se daban aires de ser tipos importantes. Sus abogados bien vestidos y los agentes que los habían detenido, seguramente fumaban  más marihuana que todos  ellos. Había un hombre  acusado de estafar a su seguro haciendo explotar su casa. ahora había perdido la casa y le pedían varios años de cárcel por estafa. Había un tipo sin empleo que decía a su hija que se metiera a puta, tanto lo creyeron los vecinos que lo denunciaron por proxeneta. En un rincón esperando firmar le  pedí el turno a un pervertido sexual vestido con una garbardina que  abrió cuando le pregunté, pero   un enano del circo que escuchaba y que estaba acusado de haber pegado al domador de fieras que se había acostado con su mujer me dijo que iba detrás de él.

Angelillo de Uixó

Licencia de Creative Commons
El manco de Nules. by ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en wwwalgarabia.blogspot.com

 

 

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