A través del canal de la mancha.

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dedicado a todos los emigrantes del eurotunel.
Todo empezó con una gran mentira del mayor cabronazo  que haya existido en valencia, el Almansa.
Me encontraba Yo en 1997 en el parque de marchalenes,  valencia, con mi chupa de cuero y al lado de mi moto de 49 centimetros cúbicos trucada a 75, siendo capaz de alcanzar los 125 kilómetros hora, y cuyo atronador motor y  tubo de escape tubarro perforado era el terror de la ancianas y las palomas del lugar. Cuando me escuchan llegar  todas se espantaban. Excepto mi abuela a la que le pedía dinero para gasolina mientras el resto le decían que no me diera nada, que me lo gastaría en drogas o algo así.
! Como odiaba a esas viejas que rodeaban a mi abuela!

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siempre diciendo mentiras sobre mi del tipo: que no quería trabajar, que era un delincuente, que iba con malas compañías, que era un perdido, que acabaría en prisión,  y cosas por el estilo.
Pero en valencia en 1997 para mí, y mis amigos del barrio, no había nada que hacer.
El trabajo en valencia era una autentica basura sin futuro. Por todas partes estaban empezando a levantarse grúas para la construcción de edificios en medio de un famosos paisaje que había trascendido a la literatura mundial con Blasco Ibañez. La huerta de valencia. Los terrenos valían cada vez más dinero, al igual que las casas , y solo empezaba a haber trabajo para obreros. En 1997 intuíamos, pero sin saber lo que iba a pasar, que ahora si sabemos, que algo malo iba a ir mal.  Los trabajos duros no iban con gente sensible y comprometida socialmente como eramos mis amigos y yo que aspirábamos a algo mejor que ser obreros. Aún quedaba de los años 80 una poca resistencia sindical y  tejido productivo. Pero estaba empezando a ser desmantelado mientras atónitos veíamos sobre nuestra ciudad  un paisaje de grúas y el sonido de las hormigoneras. La población  de Marchalenes de 1997 pre-internet, gozaba de muchas más libertades  que hoy no existen, como el derecho de reunión, o la libertad de expresión y la de opinión. Si lo comparamos  con el 2015, es asombroso lo que hemos perdido. Entre mi grupo de amigos lumpen los había marxista, anarquista, comunistas… Los barrios de valencia aun estaban formados por grupos cerrados donde tener una ideología era  importante y parte de la identidad del individuo,, aunque todo aquello estaba empezando a desparecer con la introducción de las grúas y las hormigoneras. Nosotros andábamos de aquí por allá todo el día respetando a nuestros semejantes en bares heavys del barrio del Carmen, aunque a veces el semejante el semejante se volvía muy cabrón  contra nosotros. Entonces se montaba la fiesta.
Las perspectivas  de futuro en 1997 en valencia eran muy malas, y yo por entonces con 22 años quería labrarme un buen futuro. Sin embargo parecía que mi destino y el de mis amigos sería acabar tirando de una carretilla llena de hormigón para ganarnos el pan, y eso a los 22 años era muy difícil de asumir. Yo creo, a día de hoy, de que esa decepción era lo que nos llevaba a estar todo el día en el parque maldiciendo al estado.
Varias veces había intentando trabajar en lo único en que se podía trabajar en valencia. Se fuera licenciado en derecho, psicología, o en lo que fuera. La puta obra.

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Una vez llegue a estar junto al sapo 9 días de peón de la construcción abasteciendo a grupo de  oficiales llegados de cuenca, bastante cabrones, para que pusieran sus putos ladrillo a destajo. Yo cobraba a jornal, ellos a destajo. Me pasaba 12 horas al día arrastrando una carretilla en Albal, llena de cemento, que pesaría por lo menos 150 kilos, a  mi amigo le tocó un compresor, se pasaba el día abriendo zanjas con el puto martillo ese.
Hasta que el día que hacía 10, al arrancar la moto a las 6 y media de la mañana para ir a Albal , a mitad camino pare la moto y le dije a mi amigo que iba detrás si nos íbamos a desayunar   a la malvarrosa.

me dijo de forma responsable que si.
En la orilla de mar junto a dos putas que estaban de servicio con unos yonkis que salían de la famosa discoteca A. C.T.V . amaneció para nosotros ese día lleno de libertad y esperanza.

Por la tarde en el parque estaba junto a mi moto esperando que llegaran el resto, cuando aparecio  Almansa.
Acaba de venir de Inglaterra y estaba dispuesto a contar sus típicas mentiras con las que salia del paso de sus desgracias.
Tras saludarme mirándome empanado con sus grandes ojos azules incrustados en sus cara de muñeco, empezó a marearme la cabeza:
Hostia angelillo, debes ir a Inglaterra, allí se encuentra trabajo bien pagado, sencillo, y poco sacrificado. Yo como era español y somos famosos entre los ingleses por nuestro pintores, me contrataron para pintar las chimeneas de los barcos, 6 horas al día, y pam, a cobrar el  equivalente en libras a 200.000 pesetas.
allí se vive muy bien, sin apenas trabajar, nadie trabaja en Inglaterra. angelillo,( me dijo esto último con gestos muy vehementes) nos sacan años de revolución proletaria.
Como prueba me saco un fajo de billetes.
Entonces le creí,  y convencí a mi abuela a que me diera dinero para irme a Inglaterra. Cosa que  de inmediato prometió hacer. Nunca le había visto tan contenta conmigo.
me dijo que antes lo dijera en casa.
En casa cuando lo comente hicieron una gran fiesta, y mi padre fue muy cariñoso esa tarde conmigo. Me dijo que me deseaba suerte y que no volviera.
Esa noche fui presa de una profunda agitación mientras me debatía en que hacer. Mi porvenir, mi camino, my way, era como un puzle que era necesario desvelar. Tarde esa noche en conciliar el sueño. al despertar lo único que recuerdo que soñé, es que en mi sueño salia el big ben en el sueño, y veía barcos bajar por las aguas negras y tranquilas del Tamesis. Interprete que era la señal que necesitaba para tomar una decisión clara, firme y de por vida. Por la mañana estuve buscando en agencias para comprar el billete.
Por fin a los 22 años mi vida empezaba a arrancar, quizás iba un poco rezagada, pero estaba claro mi porvenir ,y yo tomaba las riendas de mi destino.  Las palabras que mi padre me solía dirigir de si algún día iba a tener un trabajo, un proyecto, unas metas… cobraron un profundo sentido. Casi tuve ganas de abrazarle por vez primera en mi vida. Nunca había tenido las ideas tan claras, ni había estado tan cerca de sentirme como esos personajes de los libros de aventuras llamados: héroes.

Yo era un héroe.

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Al llegar a Londres sentí una profunda angustia nada más se abrió la puerta de la terminal. Era agosto y llovía y hacia frío.
Lo primero que hice fue refugiarme bajo un portal esperando que pasara la tormenta.

Cogí el tren y llegue a Londres. No llovía, pero estaba nublado. Empece a caminar  desconcertado bajo tenues rayos de sol. la gente hablaba en un idioma que no entendía, y empece a pensar que eso iba a ser un problema más importe de lo que podía parecer en principio.  me pareció a primera vista una ciudad caótica, decadente, triste, y sobre todo…  mucho más sucia que valencia.
Me sorprendió ver la cantidad de inmigrantes que como yo  había. buscaban como borregos  trabajo.
Lo primero en mi caso fue dar con  una pensión barata donde dormir. No llegaba a ser medio día cuando me pareció oír al big ben dar las campanadas. No lo veía, pero lo intuía. Encontré bastante pronto la dirección de una pensión tras preguntar a un indigente español que vi tirado en un parque insultando en mi idioma a los ingleses que pasaban por su lado indiferentes. A estos  les daba igual que les insultara, incluso le echaban de vez en cuando alguna moneda.  me acerque a él preguntando:

¿eres español verdad?

acabo de llegar hace un momento y busco una pensión barata- añadí con pena.

El hombre se puso a reír y me dijo que se llamaba Leopoldo  que era de extremeño y que me fuera, pero si no podía me dio una dirección:

Ve aquí y di que vienes de parte de Leopoldo.

Dejo en mi mano una tarjeta publicitaria que llevaba de una pensión a la que él de vez en cuando acudía. Me indicó como llegar king Cross. allí dormí por primera vez en mi vida como si fuera  ganado con 12 personas más, y repleto de chinches tras pagar 10 libras.
al día siguiente empecé a buscar trabajo sin desayunar. Todo era muy caro.  Encontré trabajo antes que el desayuno.  al colarme en el metro cuyo precio era un robo, me metí al ver a unos controladores que estaban delante del vagón que quería coger, en un restaurante típico español que había dentro de la propia parada del metro. No me di cuenta de que había un  cartel en castellano difícil de entender
se busca pirata españolo para trabajar.
Al verme la camarera me echo una mirada de arriba abajo, debió pensar por mi pinta de español o pirata  que venía por el puesto.  Yo estaba plantado sin saber  si salir o quedarme. La chica era una mujer bajita, pecosa, fea,  con trenzas rubias atadas a lo heidei.  Me llevó al encargado sin que yo me resistiera.
no paraba de sonreír, cosa que me molestaba.
el manager era un tipo con aspecto de marica con una cinta en el pelo que me recordó al cantante de Dire strait, su camisa abierta y anudada a la cintura también me lo recordó. También estuvo sonriéndome como si yo fuera un imbécil, o un niño pequeño. La verdad es que no me enteraba de nada.
entonces me paso a la cocina y me presentó al que sería mi compañero y encargado, un cocinero que era  Libanés que me dirijo una mirada repleta de odio nada más verme. empezó a tirarme cazuelas sucias para que las limpiara.
Así empezó mi trabajo en Londres, a una libra por  hora limpiando  cazuelas.
De vez en cuando me hacían salir con platos de comida que llamaban cocina española.
aunque lo que cocinaba el libanés daba verdadero asco.
La versión de la paella marinera era realmente lo más bizarro que he visto en mi vida.
Se trataba de un arroz hinchado amarillento lleno de especias hecho a base de despojos de   pescado rojo y apestoso que debía ser del  mar del norte.
Los puercos ingleses  se comían eso, y les encantaba y felicitaban al libanés que les insultaba en su idioma. Era un tipo extraño que escupía  en los platos antes de servirlos. Hablaba algo de español, y odiaba a los españoles y a los ingleses. yo creo que a todos los europeos.
Lo poco que supe de él es que estudiaba medicina en londres y que detestaba ese trabajo y la vida en Londres.
se pasaba le día chillándome. Todo lo contrario que Caroline, que en el restaurante se  hacía llamar lolita.
En Londres fue la primera vez que una chica me metió mano.
Estaba yo fregando unas cacerolas cuando la gorda de Caroline se acercó por detrás sin que yo me diera cuenta y empezó a acariciarme el culo.
al cabo de cinco días me fui de allí cobrando un miseria.

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Con 10 hora de trabajo no pagaba ni mi piojosa habitación.

al día siguiente de irme  volví a encontrar trabajar. Lo hice  en el inverness hotel, donde casi toda la plantilla de peones era de españoles.
La forma de dar con este trabajo fue casual. Me había colado en el metro, cosa a la que francamente le había cogido cariño. El metro era como mi moto en valencia,  casi todo el día iba de aquí para allá como un verdadero fantasma por los vagones, cuando escuche a  dos trabajadores de ese hotel que hablaban del fútbol en castellano mientras iban al curro.
¿ Sois españoles verdad? les pregunte.
De Madrid- me respondieron.
Acabo de llegar a esta ciudad y necesito trabajo- les salte a boca jarro.
entonces uno miro al otro, y afirmando con la cabeza tras darme una rápida mirada aprobatoria , me dieron:

pues vente con nosotros y te presentaremos donde trabajamos.

En el hotel me explicaron que iba a ser camarero de habitación.

al día siguiente fue mi  primer día. me dedicaba a ir detrás de un tipo mayor de unos 55 años que llevaba unos 30 años en londres. Era de albacete, hijo de gente de la tierra. Él era un hombre delicado que odiaba trabajar en el campo, por eso emigro.  Estaba encargado de llevar a los nuevos por su gran paciencia. Se llamaba Ambrosio , y siempre le colocaban a los nuevos para que aprendieran de él. El pobre desgraciado era una leyenda de la sumisión  en el hotel. Llevaba más años que el nuevo propietario que era una árabe que había comprado el hotel hacía tres años. iba dos veces al año de visita con su harén. Ambrosio  era un hombre educado. Físicamente español, ni muy alto ni muy bajo, delgado, con la cara alargada y más bien flaca, los ojos negros y vivarachos, optimista por naturaleza. Decía que era feliz con la vida que  llevaba desde hacía 30 años en ese hotel realizando el mismo trabajo. quitar las toallas sucias y reponerlas de una forma elegante, también cambiar las sabanas, y como si se tratara de la instrucción miliar  del ejercito, había que hacerlo como si los clientes fueran oficiales, de forma correcta, con cuatro centímetros de pliegues sobre la manta que debía estar perfectamente lisa. también se requería poner jabón en cada habitación, papel higiénico, y un montón de no se que  de pequeños detalles bastante molestos para mi…  pasar el aspirador, el plumero…
El primer día consistía en observar y aprender de Ambrosio.
al salir del hotel iba con cabeza embotada por toda de toda esa información acumula que era incapaz procesar.
caminaba  por la orilla de tamesis con el parlamento de fondo.
navegando pasaron unos chicos remando en sus botes, iban cantando y dejando tras de si unos pequeños remolinos producidos por los remos.
A  mi izquierda quedo la abadía  de westminster  y el big ben sonando. Me metí por unas calles y vi a un chico sentado en un banco con la camiseta de la discoteca masía y una gorra de tela de la discoteca de mi tierra, spook factory. Era de mi edad y parecía abatido.
me sentía bastante solo. me propuse averiguar si era de mi tierra
¿ eres español?- le pregunte cómo siempre.
de paterna-  respondió.
Coño, yo soy de valencia- le dije muy contento al conocer un paternero.
Observe con detenimiento al chaval. Pese a estar sentado se le ve veía muy alto, más tarde cuando se puso de pie me di cuenta de que debía medir por lo menos un metro noventa. Destacaba de que era muy delgado, casi anoréxico. Su piel era muy morena, y su cara era de imbécil pastillero.
empecé hablar con él .

me dijo que se llamaba David y conforme se expresaba  me di cuenta  de que estaba como una cabra.
Más tarde me enteré que estaba en londres porque se había escapado mientras estaba haciendo el servicio militar de una guardia.
Oye amigo- me dijo- no sabrás donde puedo dormir, me han largado de la pensión donde vivía.

Me explicó con cara de verdadera lastima de que le era imposible pagar las 70 libras a la semana por dormir con 15 tíos  en un cuarto  lleno de pulgas.

Luego se llevó las manos a la cara y me dijo:

he perdido mi trabajo, no ganaba ni ocho libras al día fregando cacharros sucios en un restaurante típico español.
Su historia me recordaba a la mía, y pensé que no podía dejarle tirado a un compatriota.
Colega,estás de suerte – le tendí la mano y se levantó todo lo grande que era llegando mi cabeza hasta la altura su cuello.

Le dije tranquilizándolo

vente a mi pensión, es una pocilga para cerdos, pero podrás dormir tranquilo  en algún rincón, de vez en cuando unos búlgaro y eslavos  traen a amigos suyos, ¿ por qué no iba a hacer yo lo mismo? pero escucha, tienes que tener cuidado con el manager, es un cerdo judío de origen polaco, y es capaz de llamar a la policía si te ve, para subir tendrás que esperar que yo baje al portal a las 12 de la noche , el cerdo cae borracho todas las noches a esas horas sobre el mostrador. entonces sube y te acoplas. Por la mañana antes de las 7 hay que salir. bater no hay, el único que teníamos para los para doce  en ese cuarto está atascado, y en las otras habitaciones no nos dejan entrar.

¿ te va bien?

afirmó con la cabeza.
venga nos vamos- añadí-

empezamos caminar en dirección al metro. Saltamos por encima de las puertas automáticas donde la gente los idiotas pagaba el billete, cuando caí en la cuenta
Espera, podemos ir al hotel donde trabajo por si necesitan personal.
Que buena idea- me respondió.
Esta es la parada de donde está el hotel, hay que ir andando, venga David , a votar hermano.
volvimos a saltar en dirección ahora contraria golpeando con nuestras piernas  a unos japones que estaban metiendo su billete para entrar.  recuerdo que se pusieron chulos los muy hijos de perra, pero los calmamos en seguida el paternero  y yo.
No os pongáis chulos amarillos de mierda que os metemos- les dijo David muy convincente con las venas de la garganta fuera de si a punto de estallar y gesticulando tanto que los japos desconcertados se cagaron encima.
Salimos riendo tras chocar nuestras manos.
Si,  todo estaba empezando a ir bien.

tenia por  fin un amigo en Londres.
El hotel inverness era una construcción tipo palacio que un rey  había mandado construir hacia un par de siglos para su puta favorita. había acabado como todas las  iglesias, mansiones, palacios, edificios públicos de Londres,  en hotel.
Ambrosio- le llame mientras tomaba su té en el hall,

¿ Puedes preguntar si hay trabajo para este chico? Yo respondo por él.
Mi sorpresa fue gran cuando   dijeron que podría empezar mañana a aprender.
Al salir nos perdimos  buscando el metro y volvió a  aparecer el tamesis.
Joder que río más grande- exclamó David.
¿ que no lo habías visto todavía ?

Negó con su cabeza, y asombrado le pregunte sospechando algo extraño si sabía cómo se llamaba.
David  mirándome fijamente y sorprendido levanto los hombros:
No sabia que en Londres hubiera un río.
Iba a preguntarle si sabia si Inglaterra era una isla,  estoy seguro de que no lo sabía.
Es el tamesis- le aclare.
por casualidad David ¿cuánto tiempo llevas en londres?
Seis meses me respondió mirando el tranquilo río discurrir con su ancho caudal

Al día siguiente fuimos a trabajar al inverness hotel con mucho cuidado al salir  de que el polaco no nos viera. tenía la cabeza sobre el mostrador, a esas horas aun estaba dormido.
Yo ese día tenia que estar ya solo, no había Ambrosio que me socorriera.
Fue un autentico desastre, no había manera de plegar bien las sabanas, ni de que me acordara en  todas las habitaciones de dejar la botella de colonia,  o la tarjeta de bienvenido, debido a que teníamos solo 5 minuitos por habitación para hacer todo y pasar a la siguiente.
Yo arrastraba pesadamente las bolsas de basura con ropa sucia, las dejaba en el pasillo, o las bajaba al montacargas, me sentía de nuevo como si estuviera en la obra en España, pero mucho peor, controlado como si fuera una maquina. El encargado de personal era un indio, venia de la antigua colonia. Estaba en el pasillo asomado con un reloj en la mano observando que nadie estuviera más de 5 minutos en las habitaciones. luego iba pasando una vez quedaba limpia  comprobando que todo estuviera en perfecto orden. A mi me puso más de 8 incidencias.
Sin embargo no me tiraron a la calle.
AL día siguiente tuve otra oportunidad, pero fue en vano, no me concentraba.
Mi amigo de paterna después de su día de observación con Ambrosio debía estar solo. fue un verdadero desastre. Peor que yo.

batió todos los records  del hotel.
De toda la plantilla , unos 30 trabajaodres, todos españoles en el escalafón de camareros , David y yo eramos los peores.
El hindú vino a hablar con nosotros el cuarto día y nos dijo que nos daba una oportunidad más.
pero al día siguiente  fue otro desastre.

Yo cada día lo hacía todo peor, incluso llegamos media hora tarde.
por la tarde el manager que estaba por encima del hindú, un tipo  ingles, nos llamó a su despacho. había  un español que traducía.  nos dijo si necesitábamos algún tipo de aprendizaje especial.
le dijimos que si.
Así pudimos pasar una semana más ayudados por el resto de compañeros. íbamos mi colega de paterna y yo siempre con un paisano que realmente era el que se comía los marrones y hacia el trabajo sucio.
Al terminar de esa semana nos liquidaron.
El dinero  que me dieron esta vez estuvo bien. Había de sobra para volver a España.
Así que desde Victoria station decidí volver en autobús. EL autobús embarco en un ferry en Dover  que cruzaba el canal de la mancha. A mi lado se sentó en Dover una inglesa muy guapa y joven que iba a ver a su novio a Francia. Era bastante puta, me sacó la cena en el ferry que  tenia discoteca donde bailamos , y nos enrollamos  durante 15 minutos.
El viaje Londres-Madrid duraba unas 36 horas. hacia parada en diferentes pueblos de Francia, incluida dos o tres paradas en París.
Mi compañera fue de las primeras que se apeo en francia. Me dio su dirección, por lo que me explicó vivía en  un pequeño pueblo cerca de Dover .
El resto del viaje fue un  aburrimiento, a mi lado fue un francés mayor. Luego un gallego  que me contó que era adoptivo. así hasta madrid donde volví a coger  un autobús a valencia. Cinco horas más tarde estaba en el parque de marchalenes con un petate en mi hombro recomendado a Tomás que fuera a Inglaterra.

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Angelillo de Uixó.

Licencia de Creative Commons
A través del canal de la mancha. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com
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