Dos idiotas y todo lo que les es afín.

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Intro  con un arlequín vestido de  duende azul contando en un despacho  lo que ha pasado.
El Azarias y el Napoleón son dos idiotas que tienen a su disposición todas las condiciones favorables en su mano para hacer el idiota en el pueblo de vall d’uixó, convertido en un foco de atracción y verdadero criadero de una estirpe imperecedera de idiotas. En un lugar recogido entre unos ricos tienen morada entre otros grupos de idiotas, estos dos idiotas  a los que me refiero señoría. Según mi informe… en la actualidad ocupan su tiempo libre dándose grandes sorpresas bastante estúpidas cuando van y cuando vienen.

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Las leyes son propicias con los idiotas, es el inconveniente de  vivir en una democracia, que permite a sus idioteces otorgarles un rango legal. Hay en el reino español  como usted sabe mejor que yo,  jueces para los imbéciles, abogados para los tarados, policías  para los idiotas, todo un despropósito de la estupidez señoría.

Pero sigamos.
Así ocurrió ésta historia interminable, a  tal día de hoy,  cuando el Napoleón pasaba bajo la ventana del Azarías. Este, avisado por los ladridos de los  perros de un vecino de lo más idiota que mora algo más arriba, corriendo el Azarías  ha bajado  a la puerta, y tras examinar que nadie pasaba, ha alcanzado  al Napoleón por sorpresa que iba de lo más entretenido en varias tonterías a las que le daba vueltas, empezando el  idiota Azarías a cantarle los siguientes piropos, ademas de empujarle:
Ratero, fardacho, puerco, que te voy a matar.
Ay, el de los vídeos, payaso que no eres más que un payaso, Napoleón.

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Según ha declarado Napoleón, en sus gestos el idiota del Azarías llevaba una  marca fisiológica de  locura. Sus ojos habituados en otros tiempos a la templanza, han cobrado una forma abominables de  animal carroñero repleto de malicia, y en sus  gestos, ha sacado el  psicótico que lleva dentro. Yo confirmo que mientras Napoleón tiene un cuerpo sano, la  fisiología del Azarías lo condena. Es la de alguien enfermo, flaco, amarillento, esquelético pordiosero. la fuerza de los empujones que ha dado a Napoleón, que con asco lo soportaba, según él, eran semejantes a las de una mujer, y ha declarado que  si no fuera porque iban acompañados de la fealdad de su rostro deformado, Napoleón hubiera roto a reír del idiota de Azarías.
El Napoleón, ayer su amigo, con su sombra y su idiotez desconcertada se ha alejado entre abucheos y más empujones, caminando senda abajo sintiéndose vencido por el débil, y maldiciendo de este modo las enfermedades de nuestro siglo, el egoísmo y la falsa compasión. me ha dado ésta nota para su señoría , por si la quiere leer.

se la paso.

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OH Señor,
que idiotas tan grandes da esta tierra de vall d’uixó.
Para poder enderezarla,
yo quisiera un buen martillo,
y dar con el tan fuerte,
para solo dejar vivir a los sanos y fuertes.
ya está bien de tanta  tontería.
Abajo la estupidez.
que suenen las campanas
se afilen las guadañas.
¿ Para que me metería yo a ayudar a este fantasma?

!Yo que le puse voz a su desgracia!

Y me contagie con su dolor,

vi en él un mesías.
Así me devuelve la compasión y Fe que le tuve.
con violencia, con insultos,

con el habitual gusto por la sangre de los idiotas.

El idiota es un animal desconfiado.

! que violencia más insana y más injustificada!

No hay forma de comprenderla, si no es buceando en lo profundo de la memez.

Nacida de darle vueltas a la rosca de un tornillo. Y ese tornillo se llama la falta de autoestima que se tiene el Azarías, y  su sentimiento de inferioridad para vivir como los demás.
Pobre espectro de Azarías, maldita sea su condena cuya voluntad y facultad para vivir flaquea, al igual que para pensar de forma elevada y noble. Ha claudicado metido en esa burbuja llamada cobardía, o vivir para adentro. cobardía en la que se refugia, en vez de intentar romper el mundo. Se ha roto por dentro, y hasta en eso ha fracasado pobre desgraciado no muriendo. Sin embargo, por mi natural idiotez, por muy duro que quisiera ser, no puedo dejar de sentir alegría de ver como vuelve a darme. Igual tiene razón. Venga Azarías, pégame,  dime perro, empújame, canta al mundo tu gran verdad: que soy un necio, un estúpido, un sapo,  que merezco ir a prisión y la muerte.

Se mi verdugo idiota, otro mejor que tu  no tendré, te prefiero al del juez de nules.

Pero silencio, silencio, que me persigue el Azarías, ahora viene con un hacha haciendo gestos de bufón de barrio de que la va a estrellar contra mi cráneo. Pero no se atreve, se controla, su locura está domesticada, como mis impulsos.
Pobre Azarías, después de insultarme, a casa a descansar hasta verme pasar mañana.
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Angelillo de Uixó  basado en hechos reales.

Licencia de Creative Commons
Dos idiotas y todo lo que les es afín. by ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.
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