Haznos resucitar de nuevo padre.( a Tolstoi)

Posted: May 29, 2015 in educación, represión
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Haznos resucitar de nuevo padre.( a Tolstoi)

arbol
A Jordi  de compromis per la vall y a Tania  del partido socialista,  por un cambio en la conciencia si queremos transforma la sociedad y la economía.

arbol II
I.

En vano caminaba yo por las aceras adoquinadas de vall d”Uixo. Las mismas de las que se sentían orgullosas sus gentes, y en las que habían invertido mucho dinero los diferentes equipos de gobierno durante muchos años sin que sirviera nada esas inversiones para quitar a ese lugar la sombra de espanto y opresión que se reflejaban no solo en los rostros de la gente que transitaba por ellas; si no que se reflejaba en toda esa arquitectura opresiva al servicio de la reclusión social que asomaba aferrada a esa estructura arqutectonica-social mostrando mientras deambulaba sus caras aburridas, inciertas, arrugadas, asomadas en las ventanas de los edificios de la avenida suroeste.
En vano contemplaba cómo algo que no debía  pasar a lo largo de la avenida suroeste: casas deprimidas, pobres, donde vivían afinados inmigrantes, desempleados,y en cuyas aceras habían plantado arboles que en vez de provocar alegría, su presencia provocaba una profunda tristeza. Estaban esos arboles, muchos de ellos de hasta cinco metros de altura, con sus raíces a un metro y medio de la acera, sobre una plataforma circular con forma de alcorques de hormigón rebozados de azulejos de colores chillones. Alrededor de ese anillo en cuyo centro estaba el árbol prisionero, surgían unos bancos circulares al árbol de tal modo que la espalda de la gente que se sentaba tenía la espalda junto las raíces y tronco. Cómo si estuviera bucolicamente recostado junto al árbol en medio de un prado, pero en realidad estaba separado del tacto del árbol por el murito de hormigón  en muchos casos agrietados, pues los arboles luchaban por intentar salir de allí.

arbol III
A lo largo de más de un kilómetro de la avenida se podía ver toda esta descomunal aberración donde los arboles parecían crucificados, atrapados en esos anillos con utilidad de bancos. Sus ramas estaban siempre alicaídas y sus troncos presentaban un color gris enfermo, semejante al rostro de una persona hepática.

Reconocer esto cómo algo natural era algo que la cultura de vall d”uixó había hecho.
El pueblo estaba lleno de lugares donde las abominaciones más antinatura saltaban a los ojos sin que la gente  se escandalizara de tan ocupados que estaban en sus asuntos, y lo poco que pensaban en el mundo exterior que los rodeaba.
En vano yo caminaba por la avenida suroeste para entrar en los servicios sociales. AL acabar tendría que hacerlo en los juzgados para firmar la hoja de libertad provisional donde los jueces de nules me castigaban de la forma más natural del mundo mi resistencia a no acatar el programa antidemocrático, conservador y contra los derechos humanos que jueces, policía, y gobierno de España desde el 2008 a instancias de los grandes poderes económicos estaban llevando acabo en una oleada de conservadurismo sin precedentes desde hacía casi un siglo.
En los servicios sociales me enfrentaría a una asistenta social que no comprendía mi resistencia a no hacer colaboraciones sociales, siendo estas colaboraciones una forma de castigo a la gente si empleo. Por mi desacato me había retirado  todas las prestaciones sociales que según la ley me pertenecían.
Mi situación no podía ser más delicada desde el punto de vista económico y represivo, ni más clara desde el punto de vista de la conciencia para señalar a las instituciones y su modo de operar ante la resistencia moral de la gente. Se podía constatar las mismas prácticas represivas desde una asistenta social hasta guardia civil, y sobre todo, el mayor de los peligros para la libertad y la dignidad humana: los jueces.
Mi visita a la asistenta social se cerró con un carpetazo a mi archivo de  petición de ayuda que desestimó. Pese  saber tanto la asistenta social cómo yo, que las colaboraciones sociales estaban siendo investigadas, y ya se había producido una reunión de inspección de trabajo con el equipo de gobierno de vall d”uixo y le invitaban amablemente a que terminaran con ellas pues habían detectado  irregularidades muy graves en materia de seguridad social. Aún así, el equipo de gobierno seguía castigando mi resistencia, que era decente y justa. La asistenta social continuaba cumpliendo ordenes nefastas que le dictaba su superior, ya movido por el orgullo, dispuesto a llevar semejantes practicas hasta el final, hasta el último momento. Sobre todo porque tenía confianza en que aunque inspección de trabajo frenara todo aquello, no habría consecuencias personales para él. Su conciencia, al igual que la de la asistenta estaba muy tranquila.

arbol IV
Habían resuelto mi problema de resistencia moral a su injusticia en base a un ideal superior de acabar con la resistencia política. Identificaron que mi resistencia a las colaboraciones sociales se debían a ideas anarquistas que pretendían acabar con las instituciones, cuando era una cuestión de dignidad. Les daba absolutamente igual mis sufrimientos personales, y los de la gente que estaba en esa situación de castigo, sin otro motivo más que ser pobres.
Para el equipo que gestionaban los servicios sociales lo que estaba en juego era su moral conservadora. al igual que los jueces de nules en causa política abierta contra mí en cuyo ideario estaba el castigo del pensamiento de izquierdas.
Al salir de los servicios sociales entre cabizbajo en los juzgados de paz, donde se agolpaban varios pobres firmando sus hojas de libertad con cargos que no era otra cosa que tenerlos vigilados y arruinados años y años hasta que se celebrara el juicio.
Firme y volví recorriendo el mismo camino contemplando los arboles crucificados para los cuales ya no habría ningún tipo de resurrección en esta vida. La pasarían así, en medio de esas tristes aceras contemplando no un bosque alegre repleto de animales libres corriendo por sus ramas. Si no limitados a estar en medio de una acera, formando parte de un mueble. Su papel quedaría a ser una especie de sombrero para transeúntes que se sentaban a su sombra marchita, angustiosa y amarga.

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Angelillo de Uixó.

Licencia de Creative Commons
Haznos resucitar de nuevo padre.( a Tolstoi) by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.
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