El hombre detenido por cortarse una mano para comer.

Posted: May 28, 2015 in ABC, educación
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El hombre detenido por cortarse una mano para comer.

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interpolo noticia:

http://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-hombre-acusado-amputarse-mano-cobrar-seguros-castellon-20150525115731.html

Subtitulado:  lluvia de manos, obra educativa para jueces, abogados y otros en valores de  conciencia.
Capitulo XII del libro el club del desahucio.
Dedicado a Macarena, Panadera de vall d’uixó que me ha contado este caso real, pido una manifestación en las calles de vall d’Uixó  con el apoyo del partido socialista obrero español al frente para solidarizarnos por este caso que demuestra lo inmorales que son las leyes y a quien sirven. Pido la su suelta inmediata y una paga del estado para este hombre que se ha cortado la mano para comer. Si es necesario, yo también estoy dispuesto a cortarme la mano, y pido que vosotros os cortéis también la mano cómo señal de apoyo a la causa y las lancemos contra los juzgados y las compañías de seguro. Si alguien quiere lanzar su hígado vale también. En estos momentos yo soy su defensa.
I.
Entraron a primera hora al juzgado de castellón el juez y la acusación particular de unas compañías aseguradoras a un juicio que debían realizar contra un hombre que se había cortado la mano para poder comer. El juez  pasó lentamente por el lado del acusado sin prestarle atención. Estaba sobre el banco esposado solo a una mano. convertido en un guiñapo mutilado ennegrecido con un brazo lleno de vendas, y el otro brazo repleto de parches de morfina para soportar el dolor.  El magistrado estaba completamente agotado de la cena de la noche anterior que habían realizado en el club náutico de la ciudad. Tras los ojos oblicuos, un poco bizcos del juez había una conciencia concentrada en terminar cuanto antes. El juez había pasado la noche abriendo botellas de champan en el yate del gobernador civil de castellón y el defensor del pueblo con los que solían reunirse una vez por semana para asegurarse entre los tres que las instituciones estaban bien engrasadas para permitir a una minoría: una buena vida . Tenía pensado esa tarde el juez ir al balneario a descansar, por eso no deseaba que el juicio se alargara mucho. En su mente solo estabas el pensamiento de él siendo masajeado  por una joven tailandesa que había importado el balneario Marina de Oro, y que durante 13 horas al día se dedicaba a dar masajes ( a dos manos) por 600 euros al mes.
Los denunciantes de las aseguradoras, eran unos hombres impacientes que revoloteaban alrededor del juez muy furiosos exigiendo que se les devolviera lo que según ellos les había robado el acusado. Junto a ellos había acudido a la vista  a declarar  el inspector de la asegurada que descubrió el engaño. comparecía vestido con un gran traje impecable azul. Acaban de ascenderle gracias a este caso y se sentía muy feliz. En la compañía decían que acabaría siendo gerente de alguna sucursal. No tuvo ninguna mirada atenta al pobre hombre  que miraba su mano mutilada con horror, pero con mayor espanto al verse atrapado entre esa gente, humillado y vencido. nadie era consciente del sufrimiento atroz en los sentimientos de esa persona que en un momento de desesperación le había llevado a cortarse la mano para poder cobrar una póliza de seguros. Tampoco los allí reunidos, que no hacían más que prepararse los folios donde estaban escritos cargos contra ese  hombre de robo, fraude, conspiración, defraudación, fingir mentir…, no podían comprender, ni estaba escrito en esas hojas, el dolor que sintió al cortarse la mano con una sierra, y los instantes interminables que aún tuvo que sufrir épicamente, arrastrarse con la mano cortada, salpicado de propios vómitos mezclados con su sangre,  que le empapaba el cuerpo viscosa y turbia , mientras terminaba con toda aquella pesadilla  simulando un accidente para cobrar el seguro. Metió aún caliente, con los dedos rojos, palpitando internamente y eternamente agarrotados, la mano en el coche que había lanzado por un terraplén. Con la mano que le quedaba, hizó su último esfuerzo antes de llamar por teléfono   y desmayarse, prender fuego al coche. Si se hubiera cortado la mano en el comedor social de una iglesia diciendo que Dios se lo ordenaba cómo muestra de solidaridad con los pobres que no comen, cómo San Vicente Mártir, le hubieran proclamado santo . Y si de verdad hubiera pasado cómo simulo , el mismo juez que lo juzgaba, el fiscal que lo acusaba, los agentes de la aseguradora, le hubieran dado el dinero de la póliza.

Por lo tanto:

¿ Qué más daba que fuera  por un accidente el quedarse sin mano, que haberlo hecho intencionalmente? ¿ cambiaba eso el resultado? La póliza del seguro estaba para caso de perder la mano, y ese hombre la había perdido y de una forma mucho peor que si hubiera sido una accidente. Y ahora encima iba a ir a prisión.
El juicio iba a empezar al estar todas las partes interesadas en esa mano reunidas, por lo tanto comenzaron  a tomar asientos cómo si aquello fuera la cosa más natural del mundo. La gente de las aseguradoras emitían pólizas por teléfono en el juicio. incluso le vendieron una al abogado de la defensa y otra la juez titulada: seguro en  caso de robo, que dejaron a muy buen precio.
Los hombres de las compañías de seguros, miraron al hombre que se había cortado la mano sonriendo, expresando en la mirada:
te hemos pillado  ladrón y ahora nos vas a devolver lo que es nuestro. Lo que nos has robado. Vas a pasar años y años metido en una celda para que tengas tiempo de mirarte la mano y pensar en lo que has hecho. Mientas nosotros seguiremos haciéndonos ricos vendiendo pólizas de seguros.
EL abogado de la defensa apelo al estado mental del acusado, no a las circunstancias personales del detenido, ni aprovecho la ocasión para exponer que las aseguradoras eran los verdaderos ladrones, y que se enriquecían con las desgracias de la gente y que de cierta manera ofrecían la posibilidad de salir de la miseria a través de un accidente si estabas asegurado con ellos. Estaba esa solución tentadora para salir de la miseria en el ambiente , era cuestión de tiempo que la gente atara los acabos y al final empezara a mutilarse. seguramente ante la penosa situación de miseria del país iba a haber una epidemia de mutilaciones que haría que las compañías ganaran mucho dinero, por eso había que declara ilegal esas pólizas. Esa hubiera sido una defensa adecuada, pero el abogado de la defensa, en cierta manera le daba la razón a la aseguradora ya que entendía que los cargos de fraude en el seguro por lo que acusaban a su cliente era algo natural, en vez de una aberración antinatural abominable.   Se limito de decir hasta la saciedad que su detenido no estaba bien de la cabeza en vez de decir que eran las aseguradoras  y el juez lo que no estaban en sus cabales.
pero el fiscal desmontó la defensa exponiendo casi con orgullo hacia el acusado de que el plan ideado  demostraba que tenía  inteligencia y audacia, pero tuvo la desgracia de que le salió mal.
El juez  condenó 15 minutos después de empezar el juicio a 8 años a prisión.
Angelillo de Uixó.

Licencia de Creative Commons
El hombre detenido por cortarse una mano para comer. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.
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