El rasca putas de la suerte.

Posted: May 18, 2015 in empresarios, feminismo
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El rasca putas de la suerte.

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Marta se despertó esa mañana cómo si fuera un tronco seco. Acostumbrada cómo estaba a hacerlo cómo si fuera un chupa chups bien engrasado por el sobeteo de manos, lenguas, penes, y babas de sus clientes que acudían a perderse con ella en el club Marsella, situado cerca de la carretera entre vall d”Uixo y sagunto. Se tocó con el dedo el coño para comprobar que estuviera en su sitio, y nada más apartar las sabanas se dijo tras comprobar bajo el colchón el poco dinero que le quedaba:
Esto no puede seguir así.

Marta era una joven poco agraciada: delgaducha y larguirucha, que se daba aires de intelectual  al haber estudiado un año empresariales. A diferencia del resto de sus tres compañeras de oficio, a ella no le perdido un macarra, ni tenía una familia pobre que atender, ni tenia un retraso mental demasiado grande. Simplemente le gustaban los vestidos caros de los almacenes, las discotecas , el dinero y la cocaína. Marta era una chica capitalista standar. De los grandes almacenes, de las discotecas, de la universidad, acabo en  coches o casas de sus amigos haciendo favores sexuales por dinero o cocaína. Con el tiempo, conforme iba ampliando su circulo sexual de amistades y acudían amigos de sus amigos, comprobó que tener un macarra era mejor que andar sola por esos mundos con esa gente tan perdida. Así fue cómo llegó a ser  una de las chicas del club Marsella , que era una casa de campo pintada de rosa en medio de campos de naranjos cercana a una carreta comarcal. Un club de putas sórdido decorado cómo una casa de aperos al que acudían agricultores, camioneros, obreros poco cualificados, sudados y sucios después de trabajar, que no esperaban ni exigían mucho. El precio era  barato. Por 20 euros tenían la compañía de una chica, y el desahogo de toda la energía sexual reprimida durante el día fluía en 10 minutos. Junto Marta, estaban cómo compañeras tres chicas medio enloquecidas por la vida.
Marta quiso imprimirle al lugar su huella intelectual.
El macarra al que se había entregado Marta era un tipo sin mucha inteligencia, no muy alto, pero valiente y fuerte, aunque ya viejo para ser macarra a sus 45 años de edad. A Marta le impresionaban varias verrugas que tenía cerca de la nariz rota en una pelea, que le daban junto a sus labios carnosos y gruesos de sátiro un aspecto de autentica bestia. La frente de Fermín era amplia, y parecía  llevar tatuada la palabra:

subnormal.

Sus cabellos eran cortos y rizados, eso le imprimía  cierto carácter  africano. Se llamaba Fermín, había sido legionario en su juventud en Cauta. Allí conoció la grifa que le hizo girar la cabeza 360 grados. Su historia era la típica de los macarras:
De la legión a principio de los 90, al vagabundeo por la península, del vagabundeo al trafico de drogas en el final de los años 90 en discotecas. El cambio de siglo lo inicio con pequeñas condenas en prisión, y con el auge de los créditos baratos en el 2005 compró la casa de campo y la transformo en un club de putas. Pero al llegar al 2015 Fermín sentía que tenía mala suerte en la vida. se le escapaba la fortuna. EL negocio iba tan mal como las panaderías, carnicerías, lencerías….

Cada día entraba menos gente al local.

Intentó paliar esta situación subiendo el precio del servicio a 30 euros, y bajando el suelo a las chicas que ante se quedaban con el 50% , y ahora cobrarían 5 euros.
La cosa no funcionó.

Hubo muchas quejas de los parroquianos que se iban a los otros puti clubs por la subida de precios, y hasta hubo un borracho gordo que dijo de volverse casto antes de pagar 30 euros por esas putas.

Fermín se deprimió mucho, hasta que Marta, sonriente y seductora un día a la hora de comer, mientras le servia un gran plato de macarrones a la boloñesa a Fermín para animarle, le sugirió:

Mira papito mío, podríamos hacer obras de teatro en el club, y el Marsella será conocido en toda la provincia de castellón y valencia. Hay que ser innovadores.
Jacinta una puta casi enanita de grandes pechos y larga melena negra recogida en trenzas indias, que estaba medio loca a causa de las palizas recibidas por su padre en su infancia y debía mantener a un marido borracho, y dos chiquillos, se rió al escucharlo. casi escupió los macarrones de la boca.
¿ Y quién hará de actrices, nosotras?
Marta se adelantó contemplado a Fermín que cruzó los brazos, siendo eso mala señal:
No cariño, contrataremos a actores que representen obras picantes, cómo en el cabaret, nosotras nos sentaremos con clientes y les calentaremos. nuestra misión será hacerles beber mucho, y después los subiremos a las habitaciones.
Fermín, impulsivo se emocionó.
Pegó en la mesa con su puño lleno de anillos de cristo.
No se hable más. lo haremos Marta. encárgate tu de contratar a los actores, yo me encargare de la publicidad y de la decoración.
Aplaudir chicas.
El resto chicas a disgusto y furiosas con que Marta  se saliera con la suya aplaudieron sin comprender nada y presintiendo algo malo.

El club Marsella recibió  al cabo de dos semanas a la compañía marques de Sade para realizar su espectáculo. La obra que iban a representar se llamaba filosofía del tocador.

Marta supo de ellos por un anunció en un bar tomando un café. Leyó que la obra iba de burdeles y el titulo le pareció precioso. La única representación de la filosofía del tocador en un puti club  termino en un desastre. Tanto en la inversión  que Fermín realizó  transformando el salón del club donde estaba la pequeña barra en un escenario , así cómo  carteles publicitarios, anuncios en prensa, y el contratar a los actores que aceptaron encantados cuando les dijeron que actuarían en un puti club de verdad.
A ese evento hasta llegaron varios policías de paisano atraídos con la idea de pasar un alegre rato escuchando canciones verdes de un marques.

LA noche del estreno llegó.

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Las chicas iban de aquí para allá llevando copas a la gente. Se presagiaba un éxito en los primeros momentos. No hubo un lleno pleno,  pero si se animó bastante más de lo habitual.
El publico se quedo atónito al terminar el primer acto con las torturas sexuales que sufría la protagonista. La representación del marqués de sade  era una obra de instrucción hacia la humanidad, el club por un momento   se convirtió en un centro de la educación. Los actores  estaban felices y entregados actuando  en un verdadero santuario del placer y del sacrificio  ante gente de un mundo paralelo a su universo y que no tenía ocasión de conocer.
Fermín  antes de empezar el segundo acto subió al escenario y empezó a pegar a los actores, algunos de los  cuales sonreían y le animaban  que les pegara más. la policía viendo tanta degeneración llamaron a sus compañeros de servicio e hicieron  una redada mandando  detener a la compañía del marques de sade que acabo en los juzgados de nules.
Fermín gracias a sus amistades con la policía pudo conseguir que no detuvieran a las chicas, y consiguió que dejaran al margen a los clientes que también escupían sobre lo que había visto, llamado canallas inmorales a los actores y al tal marques de sade.

Marta  fue encerrada esa noche en su habitación para expiar su idea al día siguiente. Fermín acudió a primera hora a su habitación. Llamó antes de abrir la puerta con la llave que solo tenia él.
Al abrir la encontró frente al tocador mirándose la cara delgada y alargada.
Ven cariño- le dijo Fermín con ojos rojos, aliento a coñac, y semblante abatido tendiéndole la mano.
Marta cargada de  una pálida mirada observó los ojos castaños de Fermín  con una mueca dibujada en sus labios de pavor que desagrado terriblemente a Fermín. Esa mañana de colores turquesa y cálida que penetraban por la ventana de su habitación, le daban un semblante de matón a Fermín más acusado de los normal apoyado en la puerta entreabierta con la cabeza ladeada, vestido con una camisa de tirantes blancos y pantalones bombachos.
Fermin entró del todo. Cerró la puerta. Cogió la silla que había detrás de la cama. Se sentó suspirando mientras le indicaba donde tenía que sentarse:

sobre sus rodillas.
Marta dócil dio obediente  pequeños pasitos, temblando, se sentó sobre sus rodillas.
Fermín  levantó la faldita y con la mano empezó a azotarle las nalgas hasta notar al cabo de un buen rato que las nalgas estaban rojas y moradas, a punto de estallar en la superficie la sangre dejando hematomas enrojecidos que tardarían días en irse. entonces sabía Fermín que tenía que parar y pasar a pegarle en la nuca, bajo el pelo.
Marta se levantó cuando Fermín termino de trabajar,  y se tumbó en la cama llorando. Fermín sin decir nada salió sudado, agotado, y la dejó pensar.
Tras este acontecimiento, al club Marsella  le siguió una gran paz. Su marcha era la  habitual de un negocio ruinoso con clientes que no dejaban dinero.
Fermín empezó a ponerse muy sarcástico con las chicas, especialmente a la hora de la comida, cuando se reunían todos a comer y hablar.
-No gano con vosotras ni para comprar las bragas que gastáis. Voy a tener que deshacerme de alguna de vosotras, no puedo mantener tantas bocas.
Pilar, una rubia medio tonta a la que convenció para meterse a puta su novio tras haber pactado el precio con Fermín prometiéndole  que volvería con ella al cabo de varias semanas, cosa que no hizo.
Pilar cada vez que escuchaba que la iba a abandonar se ponía a llorar.
Fermín la consolaba abrazándola y mirando a Marta.
Tranquila Pilar que tú que quedaras. Pensaba en otra.

entonces Pilar pasaba bipolar a reírse.
nada parecía que fuera a cambiar en ese club en medio de campos de naranjos. A lo lejos se veían las chimeneas solitarias de los altos hornos de sagunto, hoy abandonadas. Desde las ventanas del Marsella, muchas tardes las chicas cómo viejas alcahuetas contemplaban  pasar camiones con sus mercancías alejándose de esa zona económicamente deprimida.
Marta empezaba a barajar la idea de irse.

Varias veces se acercó a Fermín con discreción, susurrando:

Fermín, de seguir así me tendré que ir.

Fermín tras escuchar y guardar silencio pasaba a rogar:

Espera princesa, todo cambiará, esto se llenara de clientes nena, yo te cubriere de oro.

A Marta no le convencía, pero hacia cómo que si, y volvía a su cuarto.

Marta una maña se levantó sintiéndose seca cómo un tronco seco. Estaba frustrada. Durante la noche  pasada despierta, al acecho cómo una perra de caza ataviada de  su más seductora  minifalda, sin parar de sonreír por la barra levantándose la blusa que le cubría el ombligo, dejándose tocar los pechos por los cuatro clientes que entraron para ver y no pagar. No consiguió ningún cliente. Ninguno tenía dinero. Tampoco Jacinta, o Pilar tuvieron suerte esa noche. Solo Rosa, una morena anoréxica con aspecto de menor de edad, tuvo sexo con un idiota al que le había  tocado un pequeño premio en el bingo de vall d’Uixó. El idiota se dejó todas las ganancias en el club.
Al día siguiente Marta, a la hora de comer estando todos reunidos en silenció dijo:
¿ Y por qué no hacer un sorteo para repartir?
Fermín que estaba de mal humor porqué le iba a embarga el audi le levantó la mano:
No me digas ninguna tontería más o te doy. ¿Crees que yo estoy para repartir dinero? ¿ Eh puta, eh? no estoy para bromas.
Marta que comprendió su situación se apresuró a aclarar su idea.
NO se hacen concursos para perder dinero. Quien suba a follar  con nosotras le damos un tiket, y también al que consuma en la barra cierta cantidad no se.. quizás 30 euros.

La gente Fermín, no viene por qué no tiene dinero, si se enteran de que en un lugar dan dinero, lo querrán. La gente acude donde hay dinero, y si encima les dice que para ganarlo lo van a pasar bien, vendrán felices. ¿ qué pierden nada? Si no ganas salen follados, es perfecto.
Con la propia actividad financiamos el premio. Las ganancias son seguras, además el dinero  vuelve por partida doble, realmente no hay premio. pues quien reciba el premio querrá gastarlo en el local  con sus amigos y el dinero vuelve tan rápido cómo salio. Es perfecto.
Fermín hizo gesto de pensar, que no era su fuerte, y exclamó varios segundos después  pegando un golpe impulsivo sobre la mesa que tembló
Bien Marta, yo me encargare de la publicidad, de los carteles…

el rasca putas de la suerte, me la follo y gano mil euros.

el rasca putas de la suerte, me la follo y gano mil euros.

Señalando Fermín a sus compañeras que hacían cara de no comprender lo que iba a pasar
Encargate Marta de que  estas chorlitas se disfracen de premio y actúen cómo si fueran  un premio.
Jacinta chilló:
otra vez a actuar cómo el día de  los actores. No saldrá bien.

Fermín la cogió de los labios levantándose de la mesa y haciendo que pareciera un pececillo con los morros fuera del agua, apretando la amenazó:

No me chafes  el evento.
Angelillo de Uixó.

Licencia de Creative Commons
El rasca putas de la suerte. by ánge Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com

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