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Depurador. org.
Para el diario ABC.
de mirar rápido el facebook de teresa.
Catalina, la mujer del juez Rodríguez que afilió a Campos a un partido político que le convertiría en el futuro presidente de la comunidad valenciana gracias a su buena sintonía con gente de ese partido ociosa, defensora del orden de las minorías privilegiadas, donde entre sus amigos y compañeros había gente aficionada a las  orgías, y que aplaudían las guerras contra las poblaciones musulmanas, las restricciones de libertades, y combatían toda tendencia anarquista entendida desde una asociación de vecinos, hasta los sindicatos obreros. Años después, ese simpático abogado al que puso su ojo el juez Rodríguez,  llegó a ser presidente de la comunidad valenciana y acabo siendo juzgado por el juez Rodriguez por corrupción.
Catalina seguía aferrada a la idea de que su marido era un hombre justo. Él juez Rodriguez cómo todo el mundo tenía muchos yo, todos sus yo eran compatibles unos con otros.
Estaba el Yo que vio en Campos un hombre de conciencia y valores conservadores similares a los de él, y estaba el Yo que le veía cómo un criminal.
Su conciencia le delataba, y le obligaba a protegerlo por propio egoísmo.
SI llegaban al poder otras personas de forma pacifica a través de las elecciones, podría revisar todos sus casos, su historial, y lo que parecía tan claro, que el y los suyos eran gente conservadora de bien podría quedar en entre dicho por otras conciencias.
Por eso el juez Rodríguez estaba dispuesto a juzgar a Campos aparentando vehemencia y fingiendo que se sentía traicionado por unos de los suyos.
Incluso estaba dispuesto a emplear los más brutales métodos con tal de conservar el poder.
Las torturas en comisarías, las detenciones de gente que hacia grafitis o cantaban rap empezaron a ser habituales en el juez Rodriguez.
Fueron coreadas estas acciones de guerra contra un enemigo interno por los medios de comunicación del ABC, se vendió cómo lucha sin cuartel contra el anarquismo y el terrorismo por parte del juez Rodriguez cuyo lema era:
Con un poco más de mano dura no perdemos el país. Si bajamos la mano, se nos pierde.
Catalina, su mujer se excitaba mucho en las tertulias de las tres contando a sus amigas ante la imagen de una foto de su esposo con toga encuadra en un marco de plata sobre una mesita con mantel decorado con la bandera de España, cómo su Rodriguez lidiaba contra los mangantes y garantizaba el orden de los privilegiados.
Sus amigas le daban la enhorabuena con envidia por el casamiento con un hombre cuya opinión coincidía con la de casi toda el mundo. El juez Rodriguez tenía la virtud de condenar a la gente cómo hubiera hecho cualquier persona de clase media.
Angelillo de Uixó.

 

Licencia de Creative Commons
Depurador. org by Angel blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

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