Sujetos subordinados.

denuncia penal por amenazas por parte de servicios sociales vall d´uixó.

denuncia penal por amenazas por parte de servicios sociales vall d´uixó.

reparto.
Crispín en el papel de Juan Luis Monleón. sujeto subordinado.
Colombino en el papel de Angelillo de Uixó. sujeto subordinado.
Asistenta social: en el papel de subordinadora.
Alcalde de Uixó, Concejal de servicios sociales, subordinadores en la sombra.
Guardia civiles, funcionarios judiciales en el papel de completo de verbo.

denuncia en inspección de trabajo por la colaboraciones sociales de servicios sociales valld´uixó.

denuncia en inspección de trabajo por las colaboraciones sociales de servicios sociales valld´uixó.

Dos presos en el papel del complemento directo.
Ante sala de los juzgados de Nules, dentro del detector de metales Colombino vestido con una chupa de cuero adornada con  clavos, botas militares con acero en la punta, una cadena con eslabones de acero es paseado por el detector de rayos x para saber si portar armas. El detector de metales no le deja pasar avisando que algo de metal anda mal. no para de aullar. dos guardias civiles revisan que todo este en orden. Crispín, enfermo de hambre, sin dinero, en la indigencia que se observa en su rostro demacrado, con la cuenca de los ojos deprimida, observa el ambiente de los juzgados de Nules algo nervioso. Colombino,  se ha girado y percatado dentro del detector de metales. Examina la fisonomia de Crispín. Tiene miedo de que se eche atrás. sabe que Crispín es valiente, que ha sufrido y se ha comprometido a luchar por la verdad. Pero Colombino dentro de su alma es un ateo, y sabe que puede que no tengan fuerzas para llegar a la verdad, depende de mucha más gentes, los socialistas de vall uixo, Compromis por la vall, Izquierda unidad, la prensa….
Hemos dicho basta Crispín- comenta Colombino con las manos en el aire mientras es cacheado.
Hemos dicho basta- repite Crispín con los brazos colgando.

tímido  le toca pasar por el detector a Crispín
Colombino se vuelve a colocar la chaqueta de cuero. avanza entre la gente que espera ser juzgada, testificar o denunciar.
En el mostrador indican al funcionario que van a denunciar un delito de amenazas y coacciones por parte de una asistenta social.
El funcionario les mira frío, algo extrañado de a quien van a denunciar, pero el automatismo indicativo le ordena decir que suban al primer piso.
Colombino y Crispín suben despacio las escaleras que conducen a la sala de primera instancia.
Hablan entre si a modo de ensayo dialéctico:

Colombino a Crispín, (ahora es él el arrepentido)
No quisiera tener que denunciar a una asistenta social que solo cumple con su deber. No es la verdad que busco.
Crispín acompañado por la secuela visible del hambre, la insensibilidad en muchas partes de su cuerpo que se duermen por falta de mielina, enfermedad nerviosa causada por la falta de la vitamina B-12 en su alimentación deficiente, y el recuerdo sangrante de las amenazas que se han cumplido de la asistenta social, recrimina la función de la asistenta social ante Colombino:
Su trabajo era ayudar, no coaccionar a que realizáramos colaboraciones sociales por un salario que no alcanza el sustento de cuatro días, 80 euros para pasar el mes, y a cambio trabajar sin contrato para el ayuntamiento, y si te niegas que quitan la ayuda. LLevo meses enfermo,  y aún así sabiéndolo me han negado toda ayuda. Incluso los miseros 80 euros mensuales.  ahora Colombino, tú que siempre has dicho que había que decir basta ¿te arrepientes?
Colombino negando:
No, no es eso, tienes razón Crispín. EL deber no justifica la injusticia, ni la indiferencia al prójimo, la obediencia debida tiene limites, pero creo que va a pagar quien no debe pagar.
Crispín enojado:

También yo pago por otros, y tú pagas por otros.  Ella pagará por otros. Así se haga en nombre del mundo al revés.
Colombino, sufriendo, mira desconcertado la ratonera que son los juzgados de nules. Se para en el rellano de las escaleras que cambian de dirección para subir hacia la derecha. Hay una gran cristalera por la que entra la luz. Se ve un patio interior repleto de macetas tras los cristales a tres metros de profundidad.
No se Crispín si podremos llegar a la verdad. Toda la represión que hemos sufrido. EL silencio, el silencio en que se mueve la actual represión para mi  lo peor. Tienen planeado el silencio nuestro verdugos. Cuentan con el cómo arma de guerra. España es una tumba para los oprimidos. ¿ Te acuerdas Crispín cuando te desmayaste en la calle y te llevaron al hospital desnutrido?
Crispín, bajando los ojos contesta con un monosílabo:
Si.
denuncie la noticia, la lleve a la prensa, a los partidos políticos de la oposición. Nadie quiso hacer nada, nadie se preocupó por comprobar si en el año 2014 la gente está muriendo de hambre habiendo pedido una ayuda a los servicios sociales.

Colombino  le pregunta a Crispín:

¿ alguien fue a tu casa cuando saliste del hospital?
Crispín responde mirando a través de la cristalera de los juzgados.
No.
Colombino, mira fijamente a Crispín  su rostro de perfil iluminado  por una luz blanca, casi artificial que baja por el deslunado de la azotea.
Pues entregue la noticia en todas partes.

( Suspirando agotado colombino añade a modo de puntilla)
Nadie quiso saber nada. ¿ Sabes por qué?
Crispín, angustiado.
No.
Colombino mirando a dos hombres negros esposado que pasan por su lado escoltados por la guardia civil, acentuando una sonrisa irónica:
No es rentable electoralmente ni mediáticamente. Mucha gente se está muriendo de hambre, está siendo detenida por sus opiniones políticas, represaliada por su condición de pobreza, pero nadie quiere verlo, prefieren creer que viven en una democracia y en un gran país civilizado y que los malos son los Venezolanos.  Para lo único que ha servido que yo dijera al ayuntamiento de vall d´Uixó que te ingresaron por desnutrición es  para que te quiten lo poco que te daban, 8o euros al mes.

Crispín.(  con determinación)
que sea lo que tenga que ser.
Colombino:
A eso hemos venido, pero deber saber Crispín que cuando denunciemos vendrán, más aún si cabe, a por nosotros.
Crispín, con su aire enfermo, pálido amarillento de  fuertes anemias:
Mejor, más razón tendremos. ¿ Y que pueden hacernos ya Colombino? Tú has renunciado a los 120 euros que te daban al negarte a hacer colaboraciones sociales.
Colombino herido en el recuerdo de sus sentimientos:
En una mesa sin tareas asignadas en la puerta de la biblioteca de vall d´uixó con un cartel del pecho escrito: colaborador social, para que todo el mundo se ría de mi al verme humillado, subordinado a una renta miserable que no cubre ni el alimento de una semana. Hijos de puta. No se cómo nadie ha hecho una locura.
Subamos Crispín y si hemos de morir que sea cómo hombres.
Alguien tiene que empezar a decir basta, basta.
ambos suben las escaleras hasta llegar al mostrado.
Angelillo de Uixó. Continuará.

Licencia de Creative Commons
Sujetos subordinados. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

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