Dejemos hablar a las trincheras de villamalur.

Posted: January 17, 2015 in PP
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Dejemos hablar a las trincheras de villamalur.

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Dejaban de escucharse las voces de los soldados y policías diabólicamente enfrascadas en mensajes sms, radio, prensa y televisión, diciendo que se habían convertido en garantes de la seguridad ciudadana 76 años después de la guerra civil, en lo alto de las trinchera de villamalur, donde la vida había vuelto a nacer, fuerte y libre, incluso tras la derrota de la guerra.

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En un encuentro con pastores y campesinos, que hundieron el arado en la testa de los montes de villamalur, para labrar entre las rocas un enrome surco de kilómetros y kilómetros de este a oeste, enfrentado al sur y al norte, apuntalado de piedras erigidas para anidar los huesos airados, protegiéndose de las rabiosas balas y cañonazos, sabiendo porqué morir. Un ejercito comprensible: de obreros, pastores y campesinos. Con huertas a sus pies que proteger, casas donde faltaba el pan por el que luchaban, niños que lloraban su ausencia, y labios femeninos que pedían su retorno. Frente a un ejercito que lanzaba desde las alturas con aviones a hélice bombas de dos toneladas, balas incendiarias, colocaba minas cerca de las fabricas, violaba a las mujeres campesinas y recibían después de cada orgía donde se derramaba por la vagina sangre que quedaba cómo una mancha en los uniforme de soldados empapados de bendiciones de los curas, y acompañados en la post ordalía de cánticos nacionales de unidad y muerte.

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El viento recorre hoy el laberinto de trincheras de villamalur, donde queda el surco en el que sangre coagula la hicieron avanzar cómo en una enorme acequia séptica a empujones por la nueva sangre entre los nuevos muertos, filtrada entre la tierra y las rocas, que iba aflorando espesa, siendo arrastrada monte abajo hasta los barrancos donde se apilaban cuerpos y más cuerpos, que en una pira funeraria de varios metros de altura ardían, escampando un olor muertos arrastrado por la densa columna de humo negro que ascendía cómo de una enorme parrilla hasta las trincheras, donde el fuego de mortero barría dos, tres, cuatro líneas repletas de campesinos, obreros, pastores, y los aviones lanzaban cientos de bombas que partían los pinares y encinares, que caían rodando presa de las llamas monte abajo crepitando las laderas, siendo vistas a desde las ventanas de las casas cuyos cristales temblaban y palidecían, mientras la tierra temblaba y los tanques sembraban el llano de metralla, hasta las huertas y los gallineros. Los perros, las ovejas, los conejos, saltaban a las manos de los soldados, entre gritos y llantos de hombres sin brazos, sin piernas, que salían de los agujeros del suelo donde había pasado los tanques, y de entre las ramas de los arboles repletos sus troncos de balas; tiznados, ennegrecidos por el fuego, repletos de agujeros de tiros, que servia de parapeto a alguna espalda que cuando silenciaba, empezaba su turno de disparar. la tierra pisoteada en todas direcciones, siempre rodeando las trincheras, que resistían al asedio entre la oscuridad de la ofensiva llevaba al máximo caos de gritos, ordenes y contra ordenes de oficiales odiados por soldados por su inutilidad cuando llegaba el fuego cruzado de artillería, y la sensación de que se retrocedía cuando se avanza, y cuando se avanza realmente se retrocedía hasta estrechos barrancos sin salida, donde todo terminaba de una vez sin rencor hacia nadie más que al oficial de la compañía.
Aquellos campesinos, obreros, pastores de villamalur, convertidos en soldados, sin estudios científicos en cómo matar de forma rápida, cruel y veloz, que plantaron sus pies en aquellas rocas, dispuestos a madurar con la experiencia, nos han dejado un legado para comprender que se puede integrar a un soldado a la sociedad, a la historia, siempre y cuando sea cómo el republicano, muy diferentes a los actuales soldados y policías que ha sembrado el estado en estaciones de ferrocarril, líneas de autobuses, que forman una mordaza contra la clase trabajadora, e inmigrante.

leyMordaza

angelillo d e Uixó.

Dejemos hablar a las trincheras de villamalur. by Angelillo de Uixó is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

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