Prensa liberal y policía detienen a Mahoma.

Posted: January 14, 2015 in represión, tradiciones religiosas
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Prensa liberal y policía detienen a Mahoma.
Tercera parte del tren de la indignidad.

Tano Cimarrosa

Nos habíamos apeado en la estación Mahoma. Por la ventana se veían a cientos de inmigrantes bosnios, argelinos, marroquís, rumanos, mejicas, peruanos, vagando de un lado a otro con carritos con garrafas vacías para llenarlas de agua en las fuentes publicas, mujeres jóvenes morenas, negras, blancas, y niños malnutridos, sucios, mellados, con fardos de ropa caminaban asustados por la acera. La cruz roja y cáritas no paraba de lanzar arroz desde las terrazas que los pobres cogían con las manos. Las casas de bloques se mezclaban con los minaretes de una pequeña mezquita ,y el campanario terminado en una bóveda azul de una iglesia. El tren de la indignidad tardaría varias horas en arrancar. Al estar muy hambrientos y sedientos nos fuimos a buscar algo para echarnos a la boca.
Unos jóvenes hippies tocaban la guitarra y un viejo tam tam. abrazaban a la gente perdida de todos los países y razas, y les ponían flores en el pelo. algunos inmigrantes cansados ,se sentaban con ellos a escuchar la música hindú que tocaban unos catalanes. Perros sin dueño vagaban tranquilos bebiendo de los turbios charcos y rascándose las pulgas que saltaban a las mantas de unos colombianos que se exponían a la venta flautas y castañuelas.
Toca bajar Teresina y buscarse la vida, el vieje es largo- le dije a teresina que observaba suspirando de emoción cómo una perra abandonada y la mar de fea era montada por un perro extraviado.
Venga teresina, debemos salir- le recordé mientras soñaba despierta llena de ternura ante la estampa de los perros fornicando. Era obligatorio bajar del tren de la indignidad en las estaciones y mezclarse con todo el mundo de forma tolerante.
Nos adentramos por las calles adoquinas, estrechas, con olor a arroyo sucio de las callejuelas cercanas a la estación, que se alargaban hasta el centro de la ciudad, donde las calles estaban llenas de lujosas tiendas a las que nadie de este lugar llegaba a entrar nunca.
Un pobre atraía a gente desesperada con una canción terrorista bastante estúpida:

Canto terrorista de un muerto de hambre que sufría tirones de estomago:

DSCN0026

Oh dulce explosión y aparición de la muerte,
me llenas de Fe en la belleza de tus llamas,
galopando cómo una legión de jinetes leprosos,
cabalga, cabalga, cabalga,
la carne picada y quemada,
es un alegre desfile que agrada a mi vista.
Oh ,soy un enamorado de la muerte
bom, bom, bom, bom.
bom, bom, bom., bom.
dulce explosión,
que abrasas de emoción mi corazón.

El pobre se apretó los dientes que chirriaron de gusto cuando vio llegar a la prensa, y la policía. Los pobres desgraciados congregados allí:

negros con tifus, desempleados blancos , gitanos que tenían que ir a por leña para cocinar sopa de pan y agua, mejicanos sin fuerza para hacerse una paja de tan cansado que estaban por la pobreza que agota hasta las ganas de vicio. Salieron de su estado de agitación entusiasta por la fantasía redentora e infantil imaginando subliminados por el poema, que el gobierno, causante de todos sus males, saltaba por los aires, y cómo un gobierno que revienta de un cañonazo revolucionario, se disolvieron al ver a la policía y la prensa que llegaba. Yo busque a teresina para huir. No era el momento de hacerse el valiente con los poderes del estado. Ella compraba leche de coco para su hijito ciego que colgaba en su mochila a su espalda gimiendo de hambre.
Corre, viene la pasma.
Agarre su mano y el vendedor de leches empaquetó con una sábana los tarros de leche de coco y se largó también corriendo.
Nos alejamos por un callejón mientras la policía empezaba a golpear al pobre desgraciado poeta por hacer apología del terrorismo. La prensa hacía fotos del terrorista poeta más pirado que una cabra el hijo puta, pues les decía que le pegarán más fuerte hasta matarlo. un periodista vestido con gabardina escribía el titular entre los gritos de placer del apaleado:
EL terrorismo ha muerto.
Por los callejones donde corríamos había periódicos tirados y abandonados cerca de las papeleras, cómo la gente del lugar.

Los periódicos ufanos de triunfo en su tinta, después de que unos jóvenes musulmanes desesperados habían ametrallado a varios periodistas, que a su vez había sido ametrallados, servían de abrigo a los pobres que se protegían con su gruesa piel del hielo de la mañana. Sobre los cuerpos de los vagabundos que roncaban se leía:

vagabundos

Nunca podrán silenciarnos.
Somos más fuertes que ellos.
Jaque mate al terrorismo.
Tu libertad esta segura con nosotros.

Ustedes dos, identifíquense- nos ordeno un agente con la pistola en la mano apuntándonos.
Yo pensé que lo mejor era que supiera que viajaban en el tren de la indignidad, es decir que estábamos fichados. Diciendo esto se limitaría a darnos unos cuantos golpes para que nos portáramos bien, y se iría satisfecho con el deber cumplido.
Tranquilo agente, solo somos viajeros del tren de la indignidad que hemos bajado a buscarnos la vida. ¿ Sabe donde hay leche para el niño?- le pregunte.
EL policía con toda su metódica brutalidad me pegó con su porra en la cabeza; una brecha de sangre asomo y teresina escapo.
Ve al tren- le grite.
recibí varias patadas sin resistirme, ya que siempre es  esta la  mejor actitud en estos casos, así te pega menos la policía, si te haces el muerto cómo señal de sumisión, te suelen respetar la vida.
Quede en silencio en posición fetal sin respirar. el policía me tomo el pulso y le escuche decir:
Bueno chico, no se si te he matado. Ahora me voy a ir, y pasare dentro de 10 minutos, si estás aquí todavía significará que no te has muerto, y terminare de matarte.

Yo seguí en silencio, agradeciendo sus palabras, hasta que se escucharon el ruido de sus pies alejarse.
El tren de la indignidad iba a arrancar cuando llegue magullado y hambriento.
La policía estaba montando a varios musulmanes esposados en el vagón de cola, reservado para terroristas de barrio. Desde la prensa , púlpitos cristianos cercanos al Papa,  acusaban de terroristas a estos jóvenes desintegrados, humillados, empobrecidos y embrutecidos por un estado antimusulman   represivo.
En la estación Mahoma, la policía y la prensa había obligado a hacer una manifestación en contra del terrorismo.
había mucho teatro en la manifestación, al igual que había teatro en toda la prensa hablando del ametrallamiento de unos periodistas. Realmente, ante el atentado terrorista estaba todo el poder y la prensa entusiasmados, porqué desde ahora sería más respetable y excusable registrar, censurar, fichar y matar a los pobres musulmanes, y no musulmanes.
A mi un policía, con aire de agente respetable me invitó tras darme dos hostias a modo de alto, una a derecha y otra a izquierda, de que cogiera un cartel que decía no a la violencia terrorista.
Un concejal nos daba un discurso desde el atril. Era según nos explicaron la persona más indicada para hacer esto, pues su hermano había muerto de un ataque al corazón de un susto cuando le enseñaron unos niños pobres disfrazados con un pasamontañas una pistola de agua gritándole:
te vamos a matar.

niño terrosita

Cabreado, lleno de ira hablaba el concejal de derechas:
Hoy estamos aquí para hablar de tolerancia y respeto tras los atentados.
Todos vosotros, los que viajáis en el tren de la indignidad , sabéis lo que es el respeto y la tolerancia.
Y para protegernos de que los terroristas nos roben, nos agredan, nos dejen en la miseria y acaben con nuestra vida, como hicieron con la de mi hermano, vamos a tener que hacer un esfuerzo conjunto y tolerar que se recorten algunas libertades, y se derramen litros de sangre. Sangre de miserables piojosos, de desgraciados. No creo que eso importe en nombre de la seguridad. ¿ verdad?
El concejal nos miro a todos, y volvió a decir:
¿ verdad?
Nos obligaron a aplaudir, la prensa y la televisión recogieron nuestros aplausos. yo salía en la tele silbando de la alegría, cuando un tiro de un policía a alguien que protestaba contra la tolerancia, dio la señal de que montáramos al tren de la indignidad. Ya molestábamos. Lo hicimos chafando al pobre ejecutado que yacía sobre un charco formado con su propia sangre que pasábamos mientras nos cargaban cómo borregos a la siguiente estación.
Angelillo de Uixó.
Prensa liberal y policía detienen a Mahoma. by Ángel Blasco Giménez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en angelillo201.wordpress.com.

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