El patriota valenciano.

patriota valenciano

Cómo una serpiente enrosco la bufanda con tres vueltas sobre su cuello y lanzo su aliento sobre sus dedos fríos y morados para calentarlos. Miro de reojo a un grupo de escoceses con bandera de escocia que coreaban canciones patrióticas que le recordaron a Vicente que tenía hambre. Su estomago le pedía comida, pero no comida inglesa, si no cocina española que no encontraba en Glasgow.

Siguió hasta el paf a esos tipos con aspecto de Vikingos, Sajones, Normandos. Discutían tranquilamente sobre el destino de la unión de su país con Inglaterra. Al entrar vio a un par de mujeres jugando al billar y que hicieron una carambola.

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Pensó:

¿ Donde quedo el reino de valencia?

Asomaban por el paf sofás de cuero rojo muy señoriales enfrentados a unas mesitas con ceniceros humeantes y repletas de vasos con whisky. Los había llenos, medio llenos, vacíos. En una esquina había una diana donde jugaban varias personas. Sobre la barra colgaba una pequeña campana que agitaba el camarero animando a beber haciendo sonar su clink, clank, clink, y cantando alguna canción folclórica que productiva un inmediato silencio y respeto en el paf convertido en parlamento.

patriotismo valenciano

Vicente tuvo la inclinación, por aprendizaje observacional, por algún tipo de impronta no heredada de valencia, al ver a un caballero pelirrojo, de ojos azules, piel pálida, salpicado el rostro de pecas que le daban pinta de ser irlandés, escoces, o quizás de más al sur: inglés. De ir a hablar con él del rey Jaime I o de Blasco Ibáñez.

Volver a Valencia y a su folclore de edén de flores, de voyeur que observa el país desde una procesión. Identidad de la patria fundada a través de la gastronomía y la agricultura, condicionado su reconocimiento a Madrid y su cultura de:

Nosotros decimos que es valencia. Valencia es esto, esto y esto, además de esto.

El resto del país lo construyen los valencianos diciendo:

Si, si y si a todo.

valencia

El paraíso valenciano es ignorar la realidad y llevarle flores a una virgen de cartón piedra y escayola para formar sobre su joroba un manto oloroso que elimine el aroma a podredumbre de su cultura. Causa asombro al mundo este colorido con el cual se oculta la verdad. Así de cínica se ha convertido está raza. ! bastarda y maldita! que empieza a ser gitana errante por el mundo cómo los gigantes Italianos. Cantarines con ademanes de titanes Prometeos de la humanidad, portadores de un fuego divino que proclaman a la mínima goleada que todo está perdido y se abandonan.

Valencianos, Argentinos e Italianos en Escocia se dan la mano.

What?-le respondió sonriente tendiéndole la mano a Vicente el hombre solitario de la esquina del paf tras monologar en voz alta sobre esto.

Vicente se alejo despacio, y pidió una pinta.

La sorbió con amargor.

Se dijo:

Cerveza negra y caliente, menuda porquería, igual que el pan blanco y migoso escoces que empacha el estomago.

De cuando en cuando , Vicente solo y aburrido entre la tibia música de banjos y gaitas miraba el culo de las escocesas jugando al billar con sombrero de cawboy. Se reían cuando agarraban el palo y lo calentaban entre las manos hasta estrellarlo contra las pelotas que estallaban cómo una traca valenciana bajo luz lunar que pendía del flexo gravitando estático de un cable plateado anclado a una viga de madera de roble.

Recordó entonces Vicente que se encontraba con el culo bien prieto en escocia aferrando con sus manos una esperanza que se le escapaba de encontrar un lugar y una oportunidad para vivir .Porqué él era de una raza bastarda llamada a la inmigración o a sucumbir en su tierra.

obrero valenciano

El trabajador Valenciano había quedado sepultado sin mover un solo dedo. Señalando a sus verdugos con una reverencia y animándoles que les que ahogarán más en esa característica genética vegetal que da sangre de horchata que corre por sus venas y sus campos.

No había ningún obrero valenciano digno de recordar.

Nadie que dijera basta, ni señalara los humillados y ofendidos. Que pusiera su pecho entre la espada de los Juanes sin tierra y repartiera entre los pobres el botín incautado a los ricos en el bosque de Sherwood.

Si había mucha izquierda intelectual en Valencia.

Refugiada y enfrascada cómo frailes en lecturas. Tratando en sacar a relucir los incumplimientos de la constitución para salir guapos y guapas , listos y listas en listas inteligentes en las redes sociales. Con la pancarta delante de su voz silenciosa, que no era otra cosa que otro manto de flores con el que ocultar su brutal y salvaje conformismo e incapacidad para la acción.

angelillo de Uixó.


El patriota valenciano. by Angelillo de Uixó is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://angelillo201.wordpress.com/.

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